Lo hago por ti, para que puedas follar

Luis y Pedro habían quedado a solas para tomarse juntos unas cervezas. Los dos treintañeros compartían una conversación íntima tras la tercera cerveza.

  • Por cierto, ¿cómo está Silvia? – haciendo referencia a la esposa de Pedro.
  • Como siempre. – Dijo apartando la mirada hacia otro lado.
  • No lo dices muy convencido.
  • Buff Luis, qué quieres que te diga. Todo bien, aunque esto de no follar por bien vaya todo lo demás, quema.
  • Ya… es una putada, pero ¿tan poco lo hacéis?
  • ¡MESES! – dijo abriendo mucho los ojos.

Luis dio un largo sorbo de cerveza y le apoyó su mano en la espalda de su amigo. Acercándose un poco más a él para cerrar el círculo de la privacidad le habló en voz baja.

  • Al menos merecerá la pena la espera… ¿no?
  • No, aunque no estoy en situación de elegir.
  • Debes de explotar; es eso, ¿no?
  • Eso, y que ella no creas que se esfuerza – Pedro se mordió los labios y finalmente soltó toda la frustración que llevaba dentro – Verás Luis, que quede entre nosotros, pero es como follarse una vagina en lata. No hace nada. Casi ni la chupa porque dice que le da asco y acabo follándomela como un animal en apenas unos minutos. Minutos que se transforman en meses de espera hasta el siguiente acontecimiento sexual. ¿Cómo crees que estoy?
  • Joder Pedro, me dejas de piedra. Mira que ella está en buena forma, y bueno, ambos parece que os lleváis bien y sois, con tu permiso, atractivos. No entiendo qué le pasará.

Read more

Me gusta / No me gusta

Dos maduras y una jovencita

Con Nuria la esposa de mi jefe cada tanto follamos, incluso ella alguna vez se sumó a una orgia con mis amigos. Ella es mujer de 35 años de edad, de estatura pequeña y delgada, con un culo bien redondo y unas grandes tetas siliconadas. Os cuento que la semana pasada: fuimos con ella a visitar a su prima Myriam una mujer de 43 años y a su marido Pepe Myriam es algo gordita pero con un buen cuerpo y tetas grandes. Nuria me había dicho que Myriam y Pepe son swingers y que Myriam le había dicho que a Pepe le gustaría follar con Nuria. La idea era pasar el día con ellos follando los cuatro.

Read more

Me gusta / No me gusta

Isabel y el Duque

Este verano tuve una experiencia inolvidable con mi amiga Isabel. Isabel de 43 años es una mujer muy atractiva y además insaciable. Con el agrandamiento de culo y pecho que se hizo hace no mucho hay pocos hombres que se le resistan. Nos encontramos en un bar de copas. Al rato yo me estaba follando a Isabel en el cuarto de baño,  estábamos de pie, Isabel apoyada en la pared. Ella estaba con minifalda y sin bragas, porque yo ya se las había arrancado. Yo se la estaba metiendo y ella gemía y se movía arriba y abajo frenéticamente. Al rato entro un chico negro y se sorprendió al vernos. Isabel ni corta ni perezosa se arrodilló delante de mis narices, le sacó la polla y se la metió enterita en la boca. Se la chupaba como una autentica profesional. Después de hacerle una mamada monumental, él se corrió en la boca de ella. Entonces Isabel se apoyó en la pila y me pidió que la follase. Yo comencé a embestirla violentamente. Ella estaba tan caliente y mi polla le estaba dando tanto placer, que tardó solo unos minutos en llegar al orgasmo, tras lo cual yo me vine dentro de Isabel.

Read more

Me gusta / No me gusta

Follada por cuatro pollas

Dolores es una mujer recién divorciada de su esposo que comenzó a ir hace unas semanas al gimnasio de mi primo Javi. Tiene 36 años y un cuerpo bien formado. Es delgada pero algo musculosa, sus glúteos son grandes y parados, y sus senos son grandes redondos y bien parados. Desde que llegó al gimnasio, varios de los asistentes pensamos en tener un rollo con ella. La semana pasada dolores se quedó más tarde que las demás mujeres haciendo bicicleta. Estábamos allí, Javi, yo, Carlos y Juan. Después de un rato, Javi que es el instructor, se acercó a dolores y le dijo que estaba muy sexy. Luego le propuso tener un rollo y dolores se mostró receptiva.

Read more

Me gusta / No me gusta

Mi adorable novia Virginia (XII). En la comisaría

Esta aventura de mi novia Virginia es más que increíble. Pero te aseguro que es completamente cierta. Ja sabes por otros relatos que mi novia y yo nos casaremos pronto y que hasta entonces hemos decidido no tener ningún tipo de relación sexual: a ella le hace ilusión llegar virgen al matrimonio y yo se lo respeto, aunque a menudo me muera de ganas de hacerle el amor. La cuestión es que este viernes 19 de febrero tuvo que acudir a la comisaría a denunciar el robo de su billetero, con toda la documentación. Quedamos con ella que yo la acompañaría, pero los viernes es cuando voy más cargado de trabajo y ella se adelantó y más tarde iría yo.

Virginia iba vestida muy guapa, con una blusa azul claro, una falda negra muy corta, medias oscuras, botines y un abrigo azul marino encima. Al verla entrar, el policía fue muy educado con ella y le hizo pasar a una sala de espera:

  • Enseguida le atenderán, señorita. Mientras, puede esperar en esta sala.
  • Gracias, es usted muy amable, señor policía. Pronto vendrá mi novio Juan para acompañarme.
  • Muy bien. Cuando llegue ya le haré pasar.

La sala estaba vacía. Debían tener la calefacción muy alta puesto que hacía mucho calor. Al cabo de unos minutos, mi novia se quitó el abrigo y se sentó en uno de los  asientos, bastante confortables. Tomó una revista y se dispuso a leer para pasar el rato.

Después de unos minutos, el calor le dio sed y se fijó que había un dispensador de agua fresca. Sin pensárselo dos veces, mi novia se levantó y presionó el botón. En ese momento, se abrió la puerta y entró un hombre alto y fornido y vio a Virginia inclinada bebiendo agua.

  • Hum, que rica está! – oyó que decía la chica.

Hum, que buena está – pensó el hombre al ver casi todo el culo de mi novia. La faldita no cubría casi nada y él podía ver incluso un sexy y minúsculo tanguita blanco, poco más que un hilo dental.

  • Oh, hola! – dijo mi novia, girando la cabeza hacía el recién llegado.
  • Hola, señorita! Buenos días!

Virginia se dio entonces cuenta de que el desconocido miraba su culo y enseguida irguió su espalda y se estiró la falda para abajo. El hombre se sorprendió al ver que era tan corta que apenas tapaba las braguitas  de la chica y mostraba una parte de sus muslos, la que las medías no cubrían, por encima de las ligas. Cuando ella se sentó, el hombre quedó boquiabierto porque mi novia le mostró completamente el tanga.

Ella se apercibió que él la devoraba con sus ojos y cruzó sus piernas, aunque no pudo impedir seguir mostrando sus muslos. Entonces, ella cubrió sus piernas con el abrigo. Pero el calor seguía siendo insoportable. Se desabrochó un botón de la blusa y, sin darse cuenta, enseñó un poco el sostén, pequeño y de un blanco inmaculado. El hombre le miraba descaradamente el pecho y a ella la cosa le empezaba a dar morbo. Así que, sólo para jugar un poco, se desabrocho otro botón y dijo:

  • Hace mucho calor, verdad, caballero?
  • Sí, parece mentira que estemos en invierno y que pasemos tanto calor. Si no se cubre con el abrigo, usted no tendrá tanto calor, señorita.
  • Sí, bueno… yo…
  • Apártelo, ve? Así, a que está más fresquita?
  • Sí, es verdad, claro. Gracias!
  • Además, claro, con estas medias! Aunque veo que no son pantis y que llegan sólo hasta poco más de por encima de la rodilla.
  • Sí, se fija usted mucho, caballero.
  • Cómo no me voy a fijar, hija? –

Virginia estaba muy caliente al saber los ojos del hombre mirándole fijamente los muslos y el pecho.

  • Tengo sed! – y se levantó, dio la espalda al señor, se inclinó para beber y descubrió completamente las nalgas y el tanga al hombre. Él no pudo reprimir levantarse y cogerle el culo con las dos manos.
  • Eh, pero que hace? Qué se ha creído?
  • Hum, es que estás muy buena! No te preocupes, te voy a pagar bien!
  • Pero… por quién me toma?
  • Tranquila, soy abogado, te sacaré de aquí!
  • No, si yo no…
  • De verdad que eres la puta más guapa que conozco! Y mira que he conocido muchas! – y el abogado abraza a mi novia y quiere besarla. Ella aparta su cara. Él acerca su mano a las braguitas de Virginia bajo la falda y exclama: – Hum, zorrita, estás muy caliente! – Entonces introduce su dedo medio en tanga y le acaricia la vulva: – Oh, pero si estás muy húmeda! Vaya zorrita más caliente!
  • No, no, es el calor!
  • El calor? A ver! – lame el dedo y dice: – El sabor no es a sudor, sino a tus jugos más íntimos! Qué sabrosos! Dame un poco más! – y vuelve a introducir el dedo en mi novia.
  • Oh, no, por favor, hum!
  • Te gusta, eh, zorrita?
  • No, no! Tengo novio y le quiero mucho!
  • Bueno, pero ya se sabe, si eres novio de una puta…
  • No soy una puta!
  • Ya, eso dicen todas! – y le introduce los cinco dedos en la vulva. Mi novia no puede evitar producir mucho flujo ante tanta excitación. – Oh, pero si me has empapado la mano! Eres una guarrita!
  • No, no soy guarrita! Ah! Uy!
  • Pero si estás que rezumas, chica! – se sorprende el abogado ante tanto flujo. Lame sus dedos y los vuelve a introducir.
  • Te gusta, eh, zorrita?
  • No, no, por favor, voy a llamar a la policía!
  • No, no, ya te dejo, ya te dejo.
  • Sí… No, no, tampoco es eso. Un dedo, sí, ay!
  • Sólo si me das un beso!

Ella le mira entre enfada y divertida y le besa levemente en la mejilla.

  • Con este beso no tengo bastante. En los labios!
  • No, ya te dije que tengo novio!
  • Pues entonces… nada. Vamos a dejarlo.
  • Pero no ves cómo estoy? – mi novia se sube la falda y muestra sus braguitas completamente trasparentes por la humedad y sus muslos chorreando.
  • Sí, estás a cien! Pero debes darme un beso en los labios.
  • Vale, un piquito! – dice ella y le da un rápido beso en los labios. Entonces el abogado accede con mucho gusto a acariciar la vulva de mi novia con un dedo; la penetra suavemente con él, lo saca, lo lame y la vuelve a penetrar, y así repetidamente.
  • Hum, qué bueno! Méteme más dedos, por favor!
  • Sólo si me das un beso en la boca!
  • No, eso no, estoy a punto de casarme!
  • Pues entonces, nada!
  • Pues, nada! Oh! Bueno! Venga, un beso rápido! Y me metes los cinco dedos! – la chica abre su boca y la ofrece al abogado, que enseguida la besa apasionadamente, mientras le baja el tanga, completamente empapado, hasta los tobillos, y le introduce casi toda la mano en su vagina. Ella no puede más y estalla en un orgasmo lleno de suspiros y jadeos. Él lame su mano empapada mientras le introduce la otra, intercambiándolas, ahora mojando una y lamiendo la otra, ahora mojando la otra y lamiendo la una. Ella sigue con su multiorgasmo.
  • Vaya, vaya! Además de muy guapa eres muy caliente, zorrita! Debes ganarte muy bien la vida!
  • Pues sí, me la gano muy bien! Pero no en lo que usted cree!
  • Ya, ya! Bueno, mira cómo estoy, zorrita! – y le muestra un gran bulto bajo el pantalón. – Ahora me toca disfrutar a mí!
  • Cómo? No! Pero que se ha creído!
  • Ya te dije que te voy a pagar bien!
  • De ninguna manera! Usted es un fresco!
  • Vaya, mira quién fue a hablar!
  • Usted se aprovechó de mí! Yo no quería nada con usted!
  • Pero si me has suplicado que te metiera mi mano en tu coño!
  • No, no es verdad! – se abrocha los botones de la blusa y estira la falda para abajo. Entonces se da cuenta que tiene las braguitas en los tobillos: – Oh! Están muy mojadas!
  • Claro, pero si pareces una fuente! De ambrosía, néctar muy sabroso por cierto!
  • Gracias, es usted muy amable! Mejor que me quite el tanga, porque así tan empapado…
  • Claro que sí, yo te lo guardo!
  • No!
  • Como recuerdo! Va, y no contaré nada a nadie!
  • Bueno, si es así…

El hombre se guarda las braguitas de mi novia, después de olerlas y lamerlas:

  • Oh, que sabrosas! Gracias!
  • Es usted muy amable, caballero.

Virginia se sienta a esperar que la atiendan. Al no llevar bragas, enseña toda la vulva al abogado, que se relame descaradamente. Ella se da cuenta e intenta cubrirse con la faldita, pero es imposible. Eso la calienta y se moja de nuevo. Él se da cuenta y la mira fijamente:

  • Oye, zorrita, si no hacemos algo, vas a empapar el asiento. Y eso no gustará nada a la policía!
  • Pues no me mire, por favor!
  • No, tengo una mejor idea!
  • Usted y sus ideas!
  • Mira, si me enseñas las tetas, te soluciono el problema de tanto jugo!
  • No, pero cómo voy a enseñarle el pecho!
  • Eso no es nada para una zorrita como tú!
  • No soy una zorra! Para nada! Como máximo, te enseño los sostenes!
  • Bueno, vale, de acuerdo!

Mi novia se desabrocha tres botones de la blusa y la aparta para mostrar el sostén al abogado. Él se asombra al ver que es muy sexy y tan pequeño que muestra más el pecho de mi novia que no lo cubre.

  • Tienes unas tetas muy bonitas, hija!
  • Gracias, es muy amable! – dice ella ruborizándose y emitiendo una gran bocanada de flujo.
  • Con estas tetas, debes ganarte muy bien la vida!
  • No soy una puta! Ay! – empapa toda la falda y el asiento. El abogado se da cuenta y se acerca a la chica. Se agacha, le aparta completamente la falda hasta convertirla en poco más que un cinturón, le abre las piernas y ella reacciona con un chorro de flujo que le empapa su cara.
  • Oh, que buen recibimiento! Gracias, putita! – acerca sus labios y empieza a sorber todo el líquido. Le introduce la lengua y la lame con avidez, pero ella no cesa de emitir flujo y más flujo. Le mantiene las piernas abiertas mientras con una mano abre completamente los labios de la chica
  • Tienes un coño muy bonito, sonrosadito y caliente!
  • Gracias, caballero! – y empieza a gritar ante el nuevo orgasmo que disfruta – Oh, ah, ah!
  • Cuidado, que nos van a oír!

En esas que se abre la puerta y entra un joven rubio. Da un paso y se sorprende al ver a mi novia con las piernas abiertas, la falda en la cintura, mostrando completamente el sostén y casi el pecho, con un hombre amorrado en su vulva, sorbiéndola, bebiéndola, casi comiéndola.

  • Pero… qué?
  • Hola, joven! No, no pasa nada, es que la chica es muy putita, sabes? Y le estoy haciendo un favor!
  • Cómo? No entiendo!
  • No soy una puta! De ninguna manera!
  • Yo aviso a la policía, esto es muy raro!
  • No – grita ella asustada- por favor, no! – aparta la cabeza del abogado, cierra las piernas, se cubre con la faldita tanto como puede, que es poco. Empieza a sollozar.
  • A ver, joven, tranquilo, mire, soy abogado.
  • Sí, es cierto. Ya veo.
  • Ella es una prostituta, cliente mía, y… bueno, que estábamos matando el tiempo mientras nos atienden.
  • Bueno, sí, es cierto, suelen hacer esperar mucho. Pero yo aviso a la policía, que aquí no es sitio para…
  • Por favor, no digas nada, tengo novio, estoy a punto de casarme…
  • Esto a mí no me importa – dice el joven sin conseguir apartar la vista de los muslos de mi novia y del sostén que todavía muestra completamente.
  • Mira, espera un momento, ella es una puta muy buena, además está muy buena como puedes ver.
  • Sí, guapa sí es!
  • Vaya si lo es!
  • Gracias, caballeros! – dice ella sonrojándose.
  • Ella puede hacerte un buen descuento si no dices nada a la policía.
  • No, pero yo no… – objeta mi novia.
  • No estarías dispuesta? O eso o te denuncia a la policía?
  • Qué me harías, chica? Cuánto me costaría?
  • Lo que quieras, te hará lo que quieras! Y a mitad de precio! Verdad, niña?
  • No, yo no soy una puta!
  • Bueno, eso no es lo que yo vi al entrar, con perdón.
  • Qué te gustaría? Venga, pide! – dice el abogado.
  • Bueno, me gustaría verle… las tetas… i el culo.
  • Sólo eso? Venga, niña, eso sí se lo puedes hacer, verdad? Y gratis!
  • Sólo para que no diga nada a la policía, que no quisiera que mi novio se enterara.
  • Sí, claro que se iba a enterar.

El abogado la levanta del asiento, la acerca al joven y le aparta el sostén para mostrar unos pechos rotundos, perfectos. Él abre los ojos como platos. Después de unos segundos, el señor acompaña a mi novia, le da la vuelta para que le dé la espalda al joven, le empuja un poquito para inclinarla y la faldita sube automáticamente hasta mostrar todo el culo.

  • Oh, qué bonito – exclaman conjuntamente el señor y el joven.
  • Gracias! Son ustedes unos caballeros! Y agacha un poco más su espalda hasta enseñarle su ano, muy húmedo, y su vulva, muy abierta y empapada.
  • La verdad es que vale la pena. No voy a decir nada, no te preocupes, chica. Aunque, ya puestos, tengo otro deseo…
  • Pide, hombre, pide – dice el abogado.
  • Me haría ilusión darla por el culo! Nunca lo he hecho todavía con nadie! Y ella lo tiene tan apetitoso!
  • Sí, la verdad es que dan ganas de encularla, está irresistible.

Ella, al oír esas palabras, no puede evitar calentarse mucho y, enseñándolo todo, chorrear, humedeciendo más su vulva, sus muslos y las medias.

  • Mira, ella es una puta muy cara. Pero tratándose de ti… te lo haría a mitad de precio.
  • No, yo no cobraría nunca por eso!
  • Oh, sí que eres puta, de tantas ganas que tienes, te dejarías dar por el culo sólo por vicio! – dice el joven sorprendido!
  • No!
  • Bueno, ella es mi cliente y los tratos los haces conmigo. Mira, por ser tú, puedes encularla por… pongamos… cien euros!
  • Sólo? Por darla por el culo pagaría miles!
  • No, yo no soy una puta!
  • Pero hija, si estás rezumando sólo de oír que te quiere encular!
  • Bueno, es que el joven es muy guapo. Y estoy muy caliente! – se defiende ella, sonrojándose avergonzada y lanzando más y más flujo, pero sin dejar de mostrar el culo y su vulva muy abierta a los dos hombres.
  • Oh, pobrecilla, está llenando incluso sus medias de flujo! Y sus botines! Y el suelo! Claro, como no usa bragas! – exclama el joven.
  • Ya ves, no lleva braguitas porque es una zorra muy caliente y siempre quiere estar a punto!
  • No, no diga eso, no es verdad!
  • Quieres que te seque tanto jugo? Vas a dejarlo todo empapado!
  • Sí, séqueme como antes, ay – solloza aún sin levantarse, apuntando sus pechos en dirección al suelo y enseñando incluso una vulva más abierta.
  • Mira, te secaré si dejas que el chico te dé por el culo.
  • Pero qué se ha creído? Que tengo novio, y le quiero mucho!
  • Ya, por eso nos estás enseñando tu coño y tu culo todo el rato! No dirás que no te gusta hacerlo, puta, tus chorros de flujo te delatan! – dice el abogado.
  • Ay, es que… ay…
  • Venga, chico, sácate la polla!

El joven no se hace de rogar y libera su pene. Ella, aun mostrándole el culo y su sexo muy abierto, se admira al verlo tan grande, grueso y empinado y lanza otro chorro de flujo.

  • Pero no puede ser! Este pollón no me cabría nunca en mi culo!
  • Sí, tienes el ano muy pequeño, muy prieto.
  • Es que… bueno… digamos que… soy virgen.
  • Una puta virgen? venga, vamos, eso no te lo crees ni tú, zorrita! – le contesta el abogado, que se agacha bajo la chica, empieza a lamerle los muslos, luego la vulva, le penetra la vagina con la lengua, se relame, le abre todavía más el coño con la mano, le masajea el clítoris… Ella está que arde y explota en un nuevo multiorgasmo. El joven aprovecha y le abre algo el ano con la mano. Le acerca el glande al agujerito y la lubrica. También recoge el flujo de la chica y se lo introduce en el ano. Ella nota el masaje anal y abre su culo tanto como puede. En esas que el joven la penetra suavemente con su gran pene hasta la mitad. Ella gime de placer y ducha al abogado con un gran chorro de ambrosía i él se relame. El joven saca su pene y la vuelve a penetrar ahora con fuerza, ella responde abriendo más su culo, él lo saca de nuevo y la penetra hasta el fondo. El joven no puede resistir tanto placer y eyacula en las entrañas de mi novia, experimentando ambos un intenso orgasmo. Mi novia no puede evitar expresar su gran gusto con suspiros, gemidos y gritos.
  • Pero, qué pasa aquí? – exclama un policía que entra al oír los gritos de Virginia, a la que ve sin bragas, con el sostén debajo del pecho, siendo enculada por un joven y con el abogado lamiéndola y chupándole el clítoris i la vagina – Qué están haciendo? Ah, pero es ella la prostituta que hemos detenido? Pero cómo es que está aquí?
  • No, no soy una prostituta!

El policía dice:

  • No, ya! Como si no lo viera con mis ojos! Apártese, don Onofre, la chica debe estar en el calabozo, no aquí en la sala de espera… trabajando.
  • No, usted se confunde, señor policía, no soy una prostituta – se defiende mi novia con el pene del joven todavía en su culo.
  • Por favor, joven, saque su pene del ano dela chica.
  • Sí, sí, perdone usted. Es que se está tan bien ahí dentro! – al sacar su pene, los tres hombres se admiran del ano tan abierto de la chica, rezumando semen del joven.
  • Señor policía, no me dirá usted que la joven no es atractiva!
  • Yo no digo nada, sólo que ella está detenida. Me la llevo al calabozo.
  • No, por favor! No soy una prostituta- solloza mi novia, chorreando semen y flujo por el culo hasta sus muslos y medias.
  • Oh, pobre chica! Pero si todavía no le he pagado por darla por el culo. Los cien euros!
  • Sólo cien euros! Me sabe mal, chica, mira que ser puta por tan poco dinero, con lo joven y guapa que eres! – dice el policía, antes de esposarla y llevársela de la sala de espera hacia el calabozo, todavía mostrando el pecho con el sostén bajo las tetas y con la breve faldita cubriendo apenas una pequeña parte de su culo.

Al cruzar la comisaría, los otros policías quedan boquiabiertos ante mi novia tan guapa, esposada y medio desnuda. Su sorpresa aumenta al verla de espaldas y admirarse de casi todo su culo, sus muslos y sus medias empapadas.

  • No, por favor, no me dejes aquí en el calabozo. Va a venir enseguida mi novio y tendrá un disgusto de muerte. Por favor!
  • Tranquila, chica. Podías haber pensado en eso antes de ponerte a practicar la prostitución.
  • No, pero ya le dije que no soy prostituta, se trata de un malentendido, de verdad.
  • Lo vi con mis ojos, no puedes negarlo – dice el policía sujetando las esposas en una cadena de la pared, sin dejar de admirar sus pechos i sus muslos. Ella se sienta en el taburete y solloza apenada.

Al cabo de unos minutos, llega don Onofre, el abogado:

  • Hola, cómo estás? Siento lo que ha pasado!
  • No, si la culpa es mía! Aunque no soy ninguna prostituta, lo cierto es que estaba muy caliente y usted en realidad me ayudó.
  • Bueno, depende de cómo lo mires. Lo cierto es que disfrutabas con mis masajes, mis lametones… Y también me he fijado que te ha gustado mucho que el joven te diera por el culo. Me has duchado completamente con tu orgasmo. Eres una chica muy caliente, zorrita.

Al oír eso mi novia se ruborizó pero no pudo evitar sentir que eso la halagaba y empezó a calentarse de nuevo.

  • Uy, pero, si se te han erizado los pezones! No me dirás que…? A ver… – el abogado acerca su mano a la vulva de mi novia y comprueba que vuelve a mojarse. La mira con sorpresa y cara de pícaro.
  • No, no me toque, me da vergüenza.
  • Tranquila, niña, mira, estamos de suerte, he hablado con uno de los policías, que tiene algo de poder aquí dentro, y está dispuesto a dejarte en libertad, sin cargos por prostitución ni nada.
  • Oh, de verdad! Es que en realidad soy inocente! Y no le dirán nada a mi novio?
  • Si quieres que yo te represente, lo puedo arreglar, sin ningún problema. Soy un abogado muy bueno, sabes? Con mucho prestigio!
  • Oh, gracias, gracias! No sé si podré pagarle sus tarifas.
  • Bueno, eso lo hablamos luego, no te preocupes.
  • Sí, sí. Que vengan a desatarme y a quitarme las esposas. Y a dejarme vestir por favor.
  • Bueno, bueno, sí, pero… más tarde. Precisamente eso es un aparte del trato. Que no te vistas ni te desaten todavía.
  • Cómo? Pero mi novio está al llegar! No puede verme así!
  • No, no te preocupes por eso.
  • Sí, eso es lo que más me preocupa!
  • Qué, la chica quiere colaborar? – dice un policía algo mayor que entra en el calabozo.
  • Sí, sí, claro, por supuesto! – contesta el abogado.
  • Oh, pero es muy hermosa! Y muy joven!
  • Gracias, señor! – dice Virginia halagada y nota que se sonroja y se calienta algo por el halago.
  • Llámame, comisario, putita!
  • No, señor, no soy puta!
  • Ya, bueno, eso… así, vas a colaborar, bonita?
  • Sí, pero, sobre todo no le digan nada a mi novio, que está al llegar.
  • Por eso no te preocupes. Firmará los papeles, don Onofre?
  • Sí, claro, por supuesto, comisario.
  • Por favor, me puedo vestir ya? Quíteme las esposas!
  • Bueno, bueno, eso vendrá después, verdad don Onofre?
  • Sí, zorrita. Mira, firma aquí.
  • Pero qué es? qué firmo?
  • Algo que… verás… como sales ganando, confía en mí!
  • No sé, pero estoy en sus manos.
  • Muy bien, muy bien, así. Es toda suya comisario, ya ha firmado.
  • Lo de las fotos también?
  • Sí, todo, todo lo que ustedes deseen, tienen su consentimiento, y también le pueden hacer todas la fotos que quieran.
  • Pero… qué? Yo no sabía! No, no, por favor!
  • Tranquila, verás que te trataran muy bien, verdad, comisario?
  • Sí, por eso no te preocupes, putita! Te trataremos más que bien. Me encanta tenerte aquí, así atada, con tus tetas al aire… hum!
  • Esto es ilegal, le voy a denunciar!
  • No, eso sí que no! Acabas de firmar tu consentimiento y que nunca me denunciarás, putita.
  • Me ha engañado, Onofre!
  • No, un trato es un trato. Mira, tranquilízate! – el abogado acaricia el pelo de la chica, se lo aparta de la cara, le acaricia la mejilla. Ella solloza, triste. Llega otro policía y sube la cadena donde están sujetas las esposas de manera que le quedan los brazos para arriba. Su pecho se muestra magnífico. La falda se le sube un poco y muestra completamente su sexo ante los tres hombres. Llega uno con una cámara y le echa una foto. Y luego otra, y otra. Ella lo ve y se queja:
  • Para qué son estas fotos?
  • No te preocupes, son sólo para consumo interno.
  • Sí, por favor, que no las vea mi novio.
  • Por eso no te preocupes! Nunca se las mostraremos. Pero debes portarte bien.
  • Pero, pobre de mí! Qué quieren que haga, así atada?
  • Pues – dice el comisario- que sonrías un poco, que nos pidas que te hagamos cosas.
  • Cosas, qué cosas?
  • Cosas de puta, de zorra caliente!
  • No sé, no sabría…
  • Mira, hija, yo te ayudo – dice el abogado y se acerca a mi novia, le masajea los pechos y ella reacciona irguiendo sus pezones.
  • Muy bien, muy bien, Foto, foto! – dice el comisario.
  • Y ahora… mira, ves? te acaricio un poco el coñito, así, te gusta?
  • No! Por favor! Aunque… sí, es usted muy delicado, don Onofre!
  • Espere, Onofre. A ver, me quito el cinturón? Y te castigo por puta! – dice el comisario, que golpea suavemente a mi novia con el cinturón, en los muslos y en el pecho.
  • Ay, ay!
  • Te hago daño, putita?
  • No, daño, no!
  • A ver, inspector Lope, baje las cadenas hasta el suelo!
  • Oh, pero… ay! – mi novia debe ahora bajar sus brazos hasta el suelo y enseña todo el culo a los cuatro hombres, que se relamen ante tanta belleza. El comisario le golpea las nalgas con suavidad, aunque lógicamente enrojecen algo.
  • Así, así! Un castigo por ser putita! Fotos, fotos! Muy bien! A ver, avisa a los demás hombres que vengan!
  • Cómo, qué demás hombres?
  • A los otros policías, hija! Es el trato que firmaste!
  • No, por favor! Quiero irme a casa! – solloza mi novia, con las tetas al aire apuntando hacia el suelo y mostrando el ano y su jugoso sexo a todos los policías que van entrando.
  • Oh, pero que bellezón!
  • Hala, es la chica más guapa que vi!
  • Hum, y de verdad que podemos hacerle lo que nos apetezca? Sí que es guarra la chica!
  • Bueno, es una chica muy caliente y muy zorrita y ha firmado su consentimiento. Yo soy su abogado, tranquilos.
  • A ver, los que tengan el pene erecto, vayan sacándolo que vamos a castigar a la chica con cientos de golpes!
  • No, por favor, no me hagan daño!
  • Tranquila, putita! Daño, ninguno! Mira, mira! – y ella ve sorprendida como la comisaría entera le muestra sus penes en la mano. De todas las formas, tamaños y colores. Enseguida le empiezan a golpear todo el cuerpo, las piernas y la cara con los penes, cada vez más tiesos.
  • Haz muchas fotos, eh? Que la chica está de muerte!
  • Vale, vale. Ahora qué te hacemos, putita?
  • Ya está, ya está, me liberáis y me voy a mi casa!
  • No, hija, uy, no! Todavía no! además, veo que estás muy sonrojadita y calentita, verdad!
  • No, de verdad que no!
  • A ver, a ver – dice don Onofre, introduciendo un dedo en la vagina de mi novia – Sí, está muy caliente y húmeda. Se ve que te gustan estos hombres, verdad, zorrita?

La verdad es que estar completamente expuesta ante tantos hombres con el pene erecto la calentaba y no podía evitar mojarse, aunque la avergonzara.

  • Quieres que te hagamos algo más, si o no?
  • No, no!
  • De verdad que quieres que guardemos todos esos penes en los pantalones?
  • Sí, sí.
  • Pero hija, si estás volviendo a chorrear! Mira! – don Onofre le introduce unos dedos en la vagina y luego se la enseña completamente empapada.
  • Es que no puedo evitarlo, hum!
  • Claro, y no pasa nada. Es muy natural! Mira, yo te ayudo, ves? – y empieza a masajearle el clítoris. Al cabo de un minuto, deja de hacerlo.
  • Oh, por favor, no pare ahora, siga don Onofre!
  • No, yo, no! Si acaso, pídeselo al comisario.
  • Señor comisario, me puede acariciar mi coño, por favor, que está que arde?
  • Claro, hija, pero si dejas que te chupe una teta!
  • Oh, será descarado?
  • Pues nada.
  • No, no, por favor, mame mi teta y acaricíeme el coño, señor comisario!
  • Bueno, está bien, si lo pides así de amablemente…
  • Sí, sí!
  • Hija, pero estás muy mojada! Quieres que mis hombres te sequen? Vas a dejar las medias perdidas!
  • Alguno me puede ayudar, de verdad?
  • Claro, putita! Se mueren de ganas! A ver, un par de hombres para lamer el coño a la chica!

Acuden raudos dos policías, se ponen en cuclillas y sorben tanto jugo como pueden.

  • Foto, foto!

Al oír lo de la foto, mi Virginia sonríe a la cámara.

  • Tienes el culo muy caliente y abierto, para ser tan niña!
  • Bueno, es que antes… el joven… ya sabe…
  • Y qué, te gustó?
  • La verdad es que sí, comisario!
  • Pues venga, una polla bien tiesa para el culo de la putita, que está ardiendo! Foto antes de darla por el culo, así, tan abierto y acogedor, y ahora, para adentro!
  • Oh, ay, me muero! Por favor, ay!
  • Señor comisario, aquí no damos abasto! La chica parece una fuente!
  • Pero si estáis dos hombres lamiendo y sorbiendo!
  • Quizá si… – dice mi novia, pícaramente, señalando el pene de un policía enclenque pero muy bien dotado.
  • Lo quieres en tu coño? Serás zorrita! Pero si ya tienes uno en el culo!
  • Es que… estoy muy, muy caliente!
  • Bueno, ven Gálvez. Qué le quieres decir, putita?
  • Señor Gálvez, me puede follar por favor con su pene tan largo y grueso!
  • Niña, claro, si me lo pides tan bien. A ver…! – la penetra de un golpe y ella y él estallan al unísono en un orgasmo sin igual. El que está en el culo no puede resistir la tentación, saca su pene y rocía las nalgas y la espalda de mi novia con abundante semen.
  • Fotos, fotos!

Y mi novia mira a la cámara, mostrando algo de semen que recoge de su espalda. Luego lame su mano, se lo traga y sonríe satisfecha. Las fotos no paran.

  • Esta chica es muy caliente, muy puta, y merece mucho más castigo!
  • Sí, es cierto, merezco más castigo, soy una chica muy malita!
  • A ver, dos más que vengan a mamarle bien las tetas. Y yo, abre la boca, putita!
  • Oh, pero que va a hacer?
  • Abre la boca te digo!
  • Que malito que es usted! – dice Virginia separando sus labios y acogiendo el erguido miembro del comisario.
  • Señor comisario, uno que dice que es el novio de la chica, Virginia Ibars, viene a encontrarse con ella, dice que vino aquí por algo de una denuncia.
  • Le decimos que pase, guarrita?
  • No, no, por favor! – dice mi novia con la polla del comisario en la boca.
  • Seguro, te vas a portar bien?
  • Si, señor, muy bien! Verá usted!
  • Qué te vas a dejar hacer, putita?
  • Todo lo que quiera, de verdad! Pero no se lo diga a mi novio!
  • De acuerdo, de acuerdo, chupa, chupa! Se buena, putita!
  • Sí, tengo el culo muy abierto, por favor, quiero dos pollas en mi culo, mire si soy buena!
  • Es verdad, lo tienes muy dilatado! Venga, dos pollas para la putita, no le hagan esperar!
  • Y el coño, lo tengo que arde y rezuma semen y mis jugos, no hay nadie para follármelo, por dios!
  • Va, venga, venid dos más, con la polla grande, que lo tiene tan abierto que con una no basta!
  • Sí, dos pollas, por favor! Así, ay, ua! Me voy, me voy! Y las tetas, quién quiere una cubana! Venga! Bien, oh, que larga! Te gusta, te gusta? Mira, así, entre las tetas… y chupándote la punta junto a la polla de tu jefe! Ah! Te gusta! Te gusta!
  • Sí, sí, ah, ah, guarra, puta! – y expulsa su semen dentro de la boca de mi novia. Entonces el comisario también eyacula y los labios de Virginia chorrean. Al sentir tanto gusto en su boca, Virginia entra en un gran multiorgasmo; sus espasmos y suspiros son irresistibles y los dos penes en su culo lo llenan de semen caliente, al igual que los dos en su vagina.
  • Oh, oh, no puedo, ua! Que buena está vuestra leche caliente!
  • Que rica estás, putita! Venga, darle unos cuantos golpes con el cinturón, sin pasaros, eh? Quieres más, guarra? Estás toda coloradita!
  • Señor comisario, dice el novio de la chica si puede entrar?
  • Quieres que entre y te vea así de guapa, zorrita? Seguro que le iba a encantar!
  • No, por favor! Que no entre! Denle cualquier excusa, por favor!
  • Pues qué vas a dejarte hacer?
  • Todo, todo!
  • Pues hala, así me gusta, a ver, traed cadenas para los tobillos. Así, tirad de las cadenas, abridle bien las piernas, muy bien, subidle las cadenas de las esposas, así, suspendedla en el aire!
  • Oh, pero… por favor!
  • Arrancadle la faldita, rasgadle las medias!
  • No, me da morbo, ay!
  • Mirad, mirad, vuelve a chorrear!
  • Vamos, venga, que está dejando perdido el suelo, pero vaya putita estás hecha! Venga, una cola delante de ella y otra detrás. En orden! Va, los de delante, la vais follando y los de detrás, la vais enculando! Ya! Venga, vais cambiando!
  • Oh, no puedo resistir, sois la leche, ay! – grita mi novia al entrar en un nuevo orgasmo muy húmedo!
  • Venga, ahora fila de dos, la vais follando de dos en dos en el coño y dándole por el culo con dos penes a la vez. Ya! Qué, te gusta el castigo?
  • Sí, sí, mucho! Ay! No se nota? Ay!
  • Venga, ahora, a llenarla de semen, el coño y el culo, venga, de dos en dos en cada agujero de la putita! Fotos, fotos!
  • Ah, ah, esto es demasiado, oh, gracias, gracias!
  • Venga, traed las porras, una por delante y otra por detrás!

 

Al cabo de un buen rato de juegos y castigos, los policías estaban exhaustos. Mi novia dijo:

  • Habéis sido muy malos y al mismo tiempo, muy amables. Gracias!
  • Bueno, has recibido tu castigo por ser tan puta, pero un trato es un trato, no te vamos a denunciar. Puedes ir con tu novio. Te libraremos de las cadenas.
  • Gracias, comisario. Pero no puedo ir así con mi novio. Estoy toda llena de semen!
  • Bueno, eso tiene una solución. Venga, señores, rodeemos a la señorita. Vamos a mearla bien!
  • Oh, pero… Ah – tiene que callar ante el primer chorro de orina que llega a su boca. Todos los policías la mean abundantemente, suspendida todavía en el aire con las cadenas.

 

  • Bueno, espero no oler demasiado a orina, no sé si Juan lo notará. Uy, me quito las medias, todas rotas. A ver, el sostén también rasgado. Pues sin sostén! Me pongo la blusa… y la faldita. Oh, sin bragas se me va a ver todo! Señor abogado, por favor, devuélvame mis bragas!
  • Bueno, bueno… no sé… Todavía no mes has pagado mis emolumentos.
  • Uy, sí, es verdad. Pero el caso es que ahora mismo no llevo dinero. Me robaron, sabe?
  • Ya, pero este no es mi problema. Si te parece, podemos llegar a un acuerdo.
  • Sí, claro, usted cumplió su parte.
  • Mira, me he enamorado de tu culo. Si me dejar encularte, te perdonaré parte de la minuta.
  • Oh, pero, es que, Juan…
  • Tu novio puede esperar. A ver… déjame ver… – le acerca la mano bajo la faldita – Está muy abierto, para mí.
  • No, si ganas ya tengo, ya, la verdad!
  • Pues lo se hable más! El abogado empuja la cabeza de mi novia hacia el suelo, le arrodilla, le baja la espalda, le sube la falda y el culo y… – Te la endiño de golpe, zorrita, como a ti te gusta!
  • Ay, sí, más adentro, don Onofre, más adentro!
  • Zorrita, zorrita caliente!
  • Sí, sí, para usted, soy su zorrita caliente!

 

  • Hija, ha estado bien. Esto supone un 10% de lo que me debes.
  • Sólo un 10%? Pero, don Onofre, ya le dije que no llevo dinero encima. Que me robaron.
  • Bueno, tranquila, no hace falta que me lo pagues ahora. Mira, me vienes a ver cada viernes a mi despacho, te doy por el culo y así iré cobrando tu deuda.
  • Oh, pero eso no puede ser. Usted sabe que tengo novio!
  • Hija, una deuda es una deuda! Mira, si lo prefieres hablo con tu novio.
  • No, eso no por favor!
  • O tu culo, cada viernes, o hablo con él!
  • No, no, le daré mi culo, todo para usted! Pero no le diga nada!
  • Muy bien, buena chica!
  • Así, serán nueve viernes, un 10% cada vez, verdad?
  • Bueno, pero, claro, al no ser todo el pago a la vez, tendrás que darme intereses y venir mucho más que nueve viernes.
  • Oh, pero usted es un tramposo!
  • Soy abogado, hija! Mira, si algún viernes te encuentras que están conmigo mis tres sobrinos, también abogados, y dejas que te demos por el culo los cuatro, eso a lo mejor te contará como un 20%.
  • Pero que se ha creído?
  • Pues lo que es. Que eres una zorrita muy, muy calientes. I que seguro que te va a gustar, mucho, hija!
  • Venga, tramposo, devuélvame el tanga!
  • No, eso no. Lo guardaré hasta que vengas el primer viernes. Mientras tanto, lo oleré y lo lameré. Ese día te lo devolveré y me quedaré con las braguitas que lleves. Y así cada viernes. Ah, y sobre todo, ven siempre muy sexy, como la zorrita que eres, como ibas vestida hoy, totalmente de puta.
  • Es asqueroso, don Onofre!
  • Venga, que ya sé que sólo de pensarlo ya vuelves a estar caliente!
  • Calle, calle. Cómo voy a ir así con mi novio? Sin bragas! Ay, suerte del abrigo? Pero dónde está mi abrigo?

 

  • Virginia, pero qué ha pasado? Dónde estabas? Has hecho la denuncia?
  • Sí, amor, no te preocupes! La verdad es que han sido muy amables!
  • Pero dónde vas a sí, sólo con la blusita! Y la falda tan corta! Y sin medias ni abrigo ni nada!
  • No, mira, la verdad es que tenía algo de calor!
  • Calor! Pero si estamos en febrero! Pero sonrojadita si estás!
  • De verdad que te han tratado bien los policías?
  • Sí, amor, muy bien, de verdad, no te lo puedes imaginar. Han sido de verdad unos caballeros muy amables y cariñosos!
Me gusta / No me gusta

Orgia con Liliana y Sofi en el billar

Desde hace algún tiempo de tanto en tanto follo con Liliana, una argentina morena, de 41 años y mediana estatura y muy bien cuerpo. A ella le gustan las orgias y follar con varios hombres en simultáneo. Por navidades recientemente vino a visitarla desde Argentina su sobrina, Sofí, una chica muy guapa de apenas 18 años.
El sábado por la tarde quedamos con Liliana, Sofí, y mi primo Javi para ir a jugar a billar. Fuimos a un sitio algo oscuro al que no suele acudir mucha gente para tener intimidad. Mi plan era terminar follando no solo con Liliana sino también con Sofí. No tenia claro como respondería Sofí, pero tenia todas mis esperanzas puestas en que la calentona de Liliana no defraudaría.

En cuanto nos pusimos a jugar, Liliana me pidió que la ayudara. Yo lo hice aprovechando para restregarle la polla. Javi por su parte jugaba en pareja con Sofí, con quien intentaba hacer avances. En el lugar había también cuatro tipos que acababan de entrar y el cantinero. A Sofí, le gustaba provocarlo, al tacar se recostaba sobre la mesa, dejaba ver su lindo culito al igual que sus tetas. Los tipos ya no jugaban sino que solo miraban con mucho morbo y deseo a Sofí y a Liliana, el cantinero tampoco se estaba perdiendo ni un solo detalle del cuerpo de ambas mujeres. Al rato, los cuatro hombres se habían sumado a nuestras partidas. Después de un rato, uno de ellos le empezó a tocar el culo a Sofí. Otro se animó y empezó a manosearle las tetas, las piernas y desde luego el culo, a Liliana. Al principio ellas parecían resistirse un poco pero después sucumbieron a las caricias. El cantinero también se unió a la fiesta y se abrió espacio para meter sus manos a las tetas de Sofí. Después el cantinero le subió la faldita hasta la cintura, le corrió la tanguita para un lado y empezó a restregar sus dedos en el coño de Sofí. Mientras yo y otro tres nos divertíamos con las tetas de Liliana, que ya las tenía completamente al aire por encima del escote. Se las chupábamos y cogíamos con gran fuerza. Se podía ver en la cara de excitación de Liliana, que la estaba pasando muy bien.

Entonces la muy cerda, se puso de rodillas, y empezó a acariciar los bulto de nosotros cuatros más el de Javi. Nosotros respondimos sacando las pollas medio paradas y ella empezó a mamar una mientras sus dos manos pajeaban otras dos pollas. Así se turno las cinco pollas hasta que las dejo bien paradas. Mientras el cantinero puso a Sofí en cuatro en una de las sillas del lugar, escupió saliva sobre su polla, la esparció con la mano, mientras que con la otra le corría la tanga para un lado y empezó a penetrarla con movimientos rítmicos suaves. Ella dio un grito de placer, mientras uno de los hombres le puso su polla en la cara, para que se divirtiera. Ella se la echo una en la boca. Mientras sus tetas se movían hacia delante y hacia atrás con las embestidas del cantinero.
Ambos hombres así se la turnaron por un buen rato. Por su parte la puta de Liliana estaba en otra silla siendo clavada por cinco hombres. Tenía la camisa y la falda en la cintura, la tanga corrida hacia un lado que dejaba ver su coño todo mojado y que nosotros la fuéramos penetrando en forma secuencial. Entonces ella miro al que tenía la polla más larga y le dijo que se acostara boca arriba en el centro de la mesa de billar, luego ella se subió encima de él y se clavó la polla en su coño. El hombre empezó a embestirla con movimientos rápidos de arriba hacia abajo, a la vez que le chupaba sus tetas. Entonces Liliana se el volteo a mirarnos y nos dijo, ustedes qué?, se van a quedar mirando, quiero que me metan una pija por el culo, dos de nosotros sin pensarlo dos veces, subimos también a la mesa de billar y yo comencé a encularla.

Mientras, el cantinero tras lubricar bien su polla con saliva y se la clavó en el virgen ano Sofí. Ella gritaba de placer, pero fue callada por la polla de Javi, que se la metió en la boca para que se la mamara. Lo cierto es que nos la estábamos pasando mejor que jugando billar. Entre los siete nos turnábamos en sus agujeros, hasta que empezamos a corrernos.
Después de un rato, les pedimos a las dos mujeres que se pudieran a mamarnos otra vez. Ambas estaban rodeadas y parecía claro que esa tarde iban a tragar muchas pollas. Las dos nos mamaron y se tragaron hasta la última gota de leche caliente. Sofí a pesar de ser joven, parecía una experta puta mamadora. Se las tragaba enteras, hasta que los cojones chocaban con su barbilla. Nos lamía los huevos y la base de las pollas hasta el capullo, donde se recreaba para volver a engullir nuestros mástiles uno tras otro.

Después de la serie de mamadas, el camarero dijo, creo que ya va siendo hora de que le demos a estas cachondas una buena follada. Y así lo hizo con Liliana a quien puso en cuatro patas, de una sola estocada, su polla quedo completamente clavada en el caliente coño de ella. Al mismo tiempo yo hice lo mismo con Sofí. Así pasamos una hora más, siendo Sofí y Liliana folladas por varios de nosotros y tragando espesas descargas de leche de macho.

Entonces uno de los hombres dijo, os habéis dado cuenta de que todavía no las he follado por el culo. No tardamos en recostarlas sobre la barra del local, quedando sus tetas a la altura de la barra mientras ellas se sujetaban al borde del mostrador dejando sus culos mostrarse en todo su esplendor ante nosotros. Entonces, el hombre le dijo a Liliana, vamos zorra, prepara el culito, solo te dolerá un minuto pero luego seguro que te encanta. Mientras Liliana era enculada por aquel hombre, la polla de Javi enterraba una y otra vez en el culo de Sofí, que esa tarde había sido desflorado por primera vez por el camarero. En unos momentos, el tipo que martilleaba el culo de Liliana se corrió dejando su culo libre para otro. El culo no tardó en ser ocupado con otra polla, que volvió a martillear salvajemente. La follada de culo que le dio el segundo hombre llevo a Liliana al clímax quien no pudo evitar gritar como una guarra cuando se corrió. Después de ello, Javi tomo el lugar en la posta y paso a encular a Liliana.

Cuando Javi termino con Sofí, el camarero cogió a Sofí y llamó a otro hombre, diciéndole,” Métesela por el coño mientras yo la daré por el culo”. El camarero no tuvo que insistir en su petición. Sofí se montó de un empellón sobre el hombre que se acostó en el piso, y los dos machos empezaron a follarla al compás. Las dos pollas entraban en su interior al mismo tiempo. Mientras yo y otros seguimos pasando nuestras pollas por el culo de Liliana penetrándola como a una yegua. Mientras, después de la doble penetración Sofí estaba completamente desatada. A varios de nosotros nos folló en el suelo tumbado. Ella cabalgaba sobre nosotros como una amazona. Se sentaba sobre nuestras pollas hasta que nuestras pelotas chocaban contra su pelvis. Sus tetas botaban al ritmo de las embestidas y ella no paraba hasta conseguir que nos corriésemos dentro de ella. La chica había resultado ser tan cachonda como su tía. A pesar de sus 18 años parecía una experimentada puta.
Para culminar la jornada, Liliana masturbo con sus tetas al camarero hasta que se vino en sus tetas. Luego junto con Sofí se pusieron a mamarnos a los otros seis. Entonces Liliana nos pido que le hagamos otra doble penetración. Javi y yo no dudamos en hacerlo. La embestimos tanto por delante como por detrás, con y violencia. Ella disfrutaba y pedía más como una auténtica perra insaciable. El orgasmo de ella no tardó en llegar y tras él, el nuestro. Primero me corrí yo en el culo y después Javi en su vagina. Aún quedaban tres hombres con ganas de follar. Pero Sofí dijo que tenía la vagina y el culo muy doloridos y les ofreció la opción de hacerle una felación, algo que uno de ellos aceptó encantado. Ella se metió la boca en la polla y empezó a comérsela con verdadera devoción. La boca de Sofí enseguida empezó a notar las primeras gotas de lo que sería una gran corrida, corrida que le rebosaba por las comisuras de los labios. Cuando la polla desalojo su boca Sofí escupió gran cantidad de semen en el suelo y se limpió con una tolla que le acerco el camarero.

Los otros hombres no parecieron contentos con la propuesta de Sofí. Uno de ellos cogió a Liliana y se sentó en una silla. La sentó en su polla y la comenzó a follar analmente. Ella gritaba y gemía de placer y sus tetas enormes brincaban de un lado a otro de arriba abajo. Otro de ellos se puso de frente a ella y la agarro del cabello e hizo que ella lo mamase. Al rato uno se vino en todo el culo de Liliana y mientras el otro la saco de la boca de ella y se vino en su cara. Una vez estos dos hombres terminaron, el que quedaba puso a Liliana en cuatro y se ubicó tras de ella. Sin pedir permiso, él fue introduciendo su polla en el roto culo de ella sin piedad haciéndola gritar. A la muy puta de Liliana le encantaba. El siguió perforándola violentamente exaltado y perturbado para llegar. Se sacudía cada vez más fuerte, agarrado a las caderas de Liliana. Entonces el hombre se derrama llenando el culo de Liliana y cuando parece que ya no puede más, toma un último impulso para dar los últimos coletazos que llevaran a Liliana a un último orgasmo, momento en el que se derrumba sobre el suelo sonriente de placer.

Después de ello las mujeres pasaron al baño a arreglarse. Y después de tomar unas cañas invitados por el camarero, Javi y yo no fuimos con ellas para acercarlas a un sitio en el que pudieran coger un taxi para casa de Liliana.

Me gusta / No me gusta

16 Pollas para el culo de Isabel

 

Unas semanas después de la despedida de solteros en la que habíamos hecho una gangbang con Carmen, mis amigas Isabel y Bea insistían en que montásemos algo con ellas. Aprovechando un viaje del marido de Isabel decidimos montar un fin de semana una fiesta en el chalet de Bea. Además de Isabel, espléndida a sus 41 años, orgullosa de sus implantes mamarios y la putona de Bea con sus 55 años participaría también Carmen y tres de sus amigas.  Pilar, Eva y Lucia. Pilar es una casada de unos treinta años, alta, de un 1.80 m, bien dotada de tetas como Carmen, quien nos conocía del cumpleaños de Isabel. Eva, una mujer menuda de 1.55 m de estatura casi sin pechos. Eva rondaba los cuarenta, pero por su delgadez y su forma de comportarse podía pasar por una veinteañera. Eva vino con su marido. Lucía, es divorciada, tiene 35 años de edad, es de estatura pequeña, pero tiene un cuerpo bien formadito, especialmente su culo. Entre los hombres, además del marido de Eva, estábamos yo, mi primero Javi, Héctor, Carlos… En total éramos dieciséis.

Las mujeres vestían todas de forma provocativa. Entre ellas, Eva estaba un poco asustada.  Estaba cumpliendo una fantasía, pero parecía era su primera participación en una orgia. Ella llevaba un vestido rojo con unos zapatos altos negros. No paso mucho tiempo hasta que se generó ambiente. Cada mujer estaba con dos o tres hombres, que les morreaban las tetas y el culo. Yo me había acercado a Eva, ella fue entrando en calor así que empezamos a besarnos,  y a tocarnos. Su marido estaba con nosotros. Yo le quite la ropa, ella se arrodilló abrió la boca e introdujo mi polla dentro de ella; cerré los ojos y me la chupo. Su marido mientras tanto se había puesto detrás de ella y la penetraba por el coño. Mientras lo hacía le decía; Así puta, ya ves que fácil es; eres puta experta. Ella era una experta mamadora y consiguió ponerme a mil, de tal forma que me fui dentro de su boca. Ella quiso sacar la polla de su boca, pero se lo impedí sosteniéndole la cabeza con ambas manos y ordenándome que se tragara toda la leche. Casi la ahogue con todo lo que arrojó mi polla en su garganta. Su marido también se corrió dentro de ella.

Una vez que terminó con nosotros, un chico la hizo moverse hacia la derecha, donde ya la esperaba su polla erecta; ella hizo el mismo trabajo que conmigo, le chupó la polla hasta que se vino y luego pasé al siguiente. Su marido la miraba y ella decidió chupar a quien estuviera disponible.

No tardé en ver como en un sillón Isabel estaba recostada mamando una polla y con la vagina abierta, en la que jugaba la húmeda de Javi. Entonces, él se levantó, colocó su polla en la entrada de la vagina y empezó a empujar. Fueron varios minutos que él estuvo con su mete-saca. Unos momentos después, Isabel se vino y Javi sacó su polla y soltó sus descargas de semen sobre las tetas de Isabel. Cuando Javi terminó, se retiró, y otro chico agarró a Isabel de sus nalgas y empezó a penetrarla con fuerza. Poco a poco fue subiendo el nivel de intensidad de la penetración de tal manera que al poco tiempo el chico soltó su leche dentro de Isabel.

En otra parte de la sala Pilar estaba en cuatro patas. Héctor la penetraba vaginalmente y ella mamaba una polla. El movimiento de Héctor era tan fuerte que se escuchaba el golpeteo de sus testículos contra las nalgas. De repente se detuvo y se salió; pensé que ya había terminado, pero me di cuenta de que introducía sus dedos en el ano de Pilar. Unos segundos después sacó su dedo y se colocó en posición de penetrarla por el ano y su polla caliente se introdujo en el ano y Pilar arqueó su espalda como si la partieran en dos. Poco a poco la polla se introdujo hasta donde pudo. Ella dejó de mamar y gritó con fuerza, y él empezó a entrar y salir del ano gozando cogiendo a Pilar por las caderas. El movimiento de Héctor no cesó hasta que su líquido caliente entró en las entrañas de Pilar.

Bea por su parte estuve chupándosela a un chico un buen rato hasta que se tragó  toda su leche. Entonces Carlos la hizo sentarse en un sillón y le abrió las piernas. Casi de se acomodó y la penetró en esa posición. No duró mucho así ya que estaba tan caliente que su semen invadió la vagina de Carmen casi instantáneamente.

En ese momento yo me acerque a Lucia. Luego de una larga mamada de Lucía a un chico, éste se acostó boca arriba, entonces Lucía se subió encima de él y se clavó la polla en su raja y comenzó a bombearse. Mientras yo le coloque mi polla en su boca y ella comenzó también a mamar. Cuando mi polla estuvo a punto, me fui por detrás de Lucia y coloque mi polla en la entrada del culo. Lucía con pequeños movimientos fue ayudando a que lentamente mi polla fuera desapareciendo dentro de su culo. Una vez que la polla entró completamente, y yo comencé a bombear en su culo. Mientras que otro chico aprovechó para meterle la polla en la boca de Lucía, quien atendía tres machos en simultaneo. Así seguimos hasta corrernos los tres dentro de Lucia.


Junto a nosotros estaba en cuatro, igual que antes,  con un chico que la penetraba por el culo mientras que ella mamaba la verga a otro macho. Después de un buen rato, el chico de la mamada se acostó en el piso y Carmen se subió encima y se metió la polla por su raja, mientras que el otro macho se acercó hacia Lucía por atrás y le metió la polla en su culo. De esta manera ella estaba clavada por atrás y por delante. La bombearon por un buen rato, situación que parecía gustarle mucho a ella por la manera de gozar de esta doble penetración. Luego a ella le dieron la vuelta, es decir ella se sentó sobre un chico y éste le clavo la polla por el culo y el otro le clavó la polla en su coño. La bombearon constantemente, por un buen rato hasta correrse los dos.

Isabel por su parte estaba colocada en cuatro. Un chico le clavaba la polla por el culo, luego de unos cuantos bombeos el chico comenzó a correrse por lo que le mantuvo clavada la polla hasta el fondo del culo mientras se lo llenaba de leche.  Después de estar  unos segundos inmóvil, el chico le saco la polla del culo. Ella entonces con sus manos se abrió las tapas del culo y expulsó la leche derramada dentro de su culo. Luego se dio vuelta y le pasó la lengua a las cabezas de la polla, lamiendo el resto del semen. Bea por su parte también era enculada. Pilar y Carmen, por su parte estaban en paralelo en cuatro patas y dos chicos las penetrabas alternativamente por el coño y el culo de forma brusca haciéndolas gritar de placer.

Por su parte Eva, hacia una penetración con su marido y un chico que la penetraba por el culo. El chico era el que la tenía más grande y gorda de todos. Eva a pesar de ser pequeñita no parecía inmutarse por tener semejante trozo de carne dentro de su culo. Es más, gritaba que la follen más, llegando al orgasmo penetrada vaginalmente por su marido y por un desconocido por el culo. Había perdido toda su timidez y demostraba ser una folladora insaciable.

Isabel estaba muy excitada después de la enculada que había recibido. Me acerque a ella y le propuse hacer una doble penetración anal simultanea entre yo y Carlos. Ella no lo pensó dos veces. Con lo excitada que estaba yo sabía que su ano se comería lo que le metieran. Me acosté en el piso y ella se acomodó sobre mí cara a cara introduciéndose mi polla en el culo. Ella se la comió sin problemas y le dijo a Carlos que se acomodara por detrás y también la penetrase por el culo. Las dos pollas entraban y salían acompasadamente del culo e Isabel movía cadenciosamente su cintura demostrando el placer anal que sentía. Después de unos minutos a una los dos de la mandamos bien a fondo. Isabel por su parte movía sus nalgas agradecidas por tener dos gruesas, largas y hermosas pollas dentro. Su recto temblaba de la emoción y los tres parecíamos una sola persona de lo acoplada que la teníamos. Isabel me susurró es lo más placentero y grandioso que he hecho en mi vida. Así ella tuve un orgasmo anal. Pero nosotros no nos retiramos y la bombeamos hasta corrernos los dos. De esa forma ella alcanzo un enorme orgasmo. Sus piernas le temblaban y sus ojos estaban desorbitados.

Al retirarnos Carlos y yo, Javi y Héctor se acercaron a Isabel. Javi la volvió a arrodillar y le cacheteó las nalgas fuertemente y sin compasión la penetró por el culo hasta correrse dentro del culo de Isabel. Al retirar su miembro del culo,  este al quedar desocupado se mostraba totalmente abierto y desfondado. Entonces Javi le abrió las nalgas a Isabel para que el dilatado culo quedara la vista de todos. Después de esto Isabel se incorporó y parte del semen que le habíamos dejado en el culo comenzó a chorrear por la entrepierna de Isabel. El culo le había quedado tan dilatado que Isabel necesito ir al baño a defecar.

Parte de los chicos y algunas de las mujeres habían contemplado la escena extasiados. Pero no Eva. Esta estaba sentada de espaldas sobre un chico que la penetraba analmente. Al mismo tiempo ella se acariciaba el clítoris. Su esposo la contemplaba mientras se masturbaba al igual que un chico que estaba junto a él.  Así Eva llego al orgasmo y su marido y el otro chico eyacularon sobre la cara de Eva, quien con su lengua se tragó el semen que tenía en la comisura de los labios.

Después de ello todos descansamos un rato y nos relajamos bebiendo y comiendo. Las mujeres aprovecharon para asearse. Al regresar Isabel nos dijo que le gustó tanto la escena de la doble penetración anal que quería repetirla. Para ello escogió a dos chicos llamados Luis y Juan. Bea decidió hacer lo mismo.  Carmen y Pilar por el contrario optaron por una DP convencional. Lucia por su parte me llevó con ella y me dijo me encanta el sexo anal, enculame otra vez. Luego se recostó en un canapé sacando culo. Yo apoye mi polla en su ano y comencé a empujar y empujar hasta empalarla completamente. Por su parte Eva se había quedado con su marido y seis machos. Les mamaba la polla a uno tras otro y así los puso a todos a punto. Entonces se acostó en el piso y comenzó a masturbarse. Con una mano se meneaba el clítoris y con la otra jugaba con su ano. Mientras hacía esto pidió a todos que la embadurnasen de semen. Pedido al que ninguno de sus siete mamados se resistió.

A esa altura de la noche me acerque a Isabel y le recordé que en la despedida de solteros A Carmen la enculamos nueve machos. Ella entró al trapo y me dijo que ella podía eso y más. Entonces la recosté sobre la mesa y le levante la piernas para que su culo quedase al descubierto y llame a todos los hombres y les dije que Isabel quería que la penetremos uno detrás del otro. En esa posición puse sus piernas en mis hombros y la penetre profundamente. Ella recibía con placer todos los movimientos de mi polla en su culo y gemía de placer.  Los hombres nos vieron y sus penes de pusieron duros. Me corrí dentro de me salí y entro Luis. Así empezaron a entrar y salir pollas del culo de Isabel, que después de un rato ya era culote. De los que íbamos terminando se ocupaban las otras mujeres. Bea en un momento estaba acostada con uno abajo y otro arriba teniendo su segunda doble anal. Y las otras mujeres mamaban o follaban a placer. En total estuvimos como dos horas duro y dale hasta que no todos pasamos por el culo de Isabel. Todos nos habíamos vaciado dentro de su culo. Ella tenía tanta leche dentro que se le salía hacia afuera. Ella quedo tirada sobre la mesa llena de semen y toda abierta. No tenía ni fuerzas para moverse. Pero su cara dibujaba una sonrisa de placer. Isabel mostró una vez más ser una mujer sin límites capaz de cualquier hazaña sexual que se proponga.

Me gusta / No me gusta

Carmen: Gang Bang voluntaria con 9 tios

 

Después del cumpleaños de Isabel que conté con anterioridad, Carmen comenzó a frecuentar a Isabel. Rápidamente nos caímos bien mutuamente. Ella es una mujer espectacular, a pesar de haber parido dos veces se mantiene muy bien. Con su metro setenta y sus tetas de 120 da el tipo de actriz porno. Además es muy guarra y desde que se divorció no deja pasar oportunidad para follarse a quien le apetece. En el cumpleaños de Isabel deslumbro a todos tragándose ocho pollas una detrás de la otra por el culo.

 

Resulta que el portero de mi equipo de futbol se casaba y decidimos organizarle una despedida de soltero. Me encargue de organizarla. Los participantes éramos siete más el novio. A 100 euros por cabeza, la idea era alquilar una limusina y unas putas para divertirnos. Al final se me ocurrió desistir de las putas e invitar a Carmen. Lo hable con Carmen y me dijo que hacer un gang bang en una limusina. Convencí a mis amigos que era mejor gastarnos el dinero en una tía de alta gama que en putitas baratas. Unas fotos de Carmen los convencieron fácilmente. Con Carmen, juntos organizamos el plan. Con los setecientos euros alquilamos la limusina con chofer por toda una tarde, una habitación de hotel donde Carmen se prepararía e iríamos a recogerla, compramos ropa erótica para Carmen y un arsenal de condones, ya que Carmen no se fiaba de la higiene de todos los invitados. Para la despedida Carmen se compró un tanga y un sujetador push up, además de un vestido extremadamente ajustado y corto que parecía explotar con el culo y las tetas de Carmen. Con ello y unos tacones de 10 cm, Carmen parecía salida de una película porno.

 

Pasamos a buscar a Carmen por su hotel. Carmen al subir a la limusina causo furor. Enseguida pregunto por el novio, se dirigió hacia él y le plantó un morreo en la boca mientras lo cogía de las manos y las apretaba contra sus tetas. La limusina ya había arrancado y no le había dado tiempo a Carmen ni a sentarse cuando nos abalanzamos sobre ella. Rápidamente le quitamos el tanga y sacamos nuestras pollas. Las había de todo tipo. Ella se sentó cómodamente y comenzó a chupar. Se puso tumbada con las piernas bien abiertas para que le comenzáramos a comer el coño. Carmen estaba súper caliente, a su alrededor estamos todos pajeándose o tocándola. Ocho tiarrones deseando meterla en su coño de putita cachonda. Ella entonces me cogió de la camiseta y me dijo, fóllame cabrón. Al penétrala, yo sin condón, sus gemidos se escucharon hasta fuera de la limusina. Al mismo tiempo la leche de uno de los chicos inundó la garganta de Carmen. Me corrí dentro de ella y me retire para dejar sitio a los demás. Pero algunos estaban tan calientes que le sacaron las tetas fuera del sujetador y el vestido y se corrieron sobre sus tetas y su cara.

 

Carmen se limpió tranquilamente y comenzó a comer la polla del novio despacio. Este se puso súper y se corrió dentro de la boca de Carmen. Entonces Carmen se dirigió al resto de nosotros y pregunto ¿vosotros también queréis no? Se oyó un si unánime. Nos puso en fila india a los siete y uno a uno fuimos follándola. Ella no tardó nada en ponerme como una moto otra vez y en correrse. Los que no la follaban le manoseaban las tetas y ella mamaba la polla de uno que terminó pintándole la cara con leche. Ella se limpió y le acercamos una copa de Champan para que bebiese

 

Le indicamos al chofer que se dirigiera al hotel y que estacionase en el parking. Carmen se arregló un poco y los ocho y el chofer subimos a su habitación. Una suite bastante amplia. Al entrar Carmen cogió al chofer, un tío algo mayor se arrodilló en frente de él y le bajo su pantalón y su bóxer. Ya tenía su polla bastante erecta, era de buen tamaño entre 17 y 18 cm y bien proporcionada. Carmen le agarró los huevos y se los empezó a amasar mientras lo miraba con sus ojos de perra. El chofer, cerraba sus ojos y gemía agitadamente. Su polla ya estaba al máximo. Ella metió la cabeza en su boca, le succionaba esta y le daba pequeños masajes con su lengua, de a poco iba tragándose toda la polla, hasta llegar a tener sus labios contra los huevos. Empezó a masturbarlo con su boca, sus labios recorrían todo el tronco de arriba abajo. El chofer entonces, empieza a gritar de placer y a contraer su cuerpo, hasta que le eyacula en la boca, aguanto menos de 5 minutos. Carmen se limpió con sus dedos los restos de semen que salieron por su boca, se desnudó y se metió otra polla en la boca. Dos de nosotros nos acercamos a Carmen y nos pusimos de tal forma que podíamos chupar sus tetas y sus pezones erectos. El novio se acercó por detrás de ella y acomodó su polla en la entrada del coño. Le frotó los labios vaginales con la cabeza de la polla un par de veces y después la metió dentro de ella. Empezó a montarla muy fuerte hasta que explotó dentro de ella. Otro chico tomó su lugar y siguió montándola hasta que ella tuvo su orgasmo.

 

Entonces Carmen se puso en cuatro patas como una perra sobre el piso y nos dijo que los nueve la íbamos a follar en orden por el culo o el coño, según prefiriésemos. Mientras una la follaba ella mamaría a otro para tenerlo listo para tomar el relevo por detrás. El novio fue el primero, ya que era su fiesta. Carmen se arrodilló frente a él y empezó, a comérsela, cuando estuvo listo ella se puso en cuatro y le dijo a otro le acerque su pija a la boca. Así mientras el novio la follaba vaginalmente, ella ponía a punto al siguiente que la follaría. La primera ronda casi todos la follaron por el coño, menos yo que decidí penetrarla analmente. Esto le encantó a Carmen, que se puso tensa y suspiro diciendo, por fin. Necesitaba tener una polla en el culo. Así ella llego al orgasmo y yo me corrí dentro de ella. En la segunda ronda nos quedamos sin condones, pero Carmen ya estaba tan caliente que nos dijo que siguiéramos adelante. Después de mi penetración anal los otros se animaron y la segunda ronda fue toda anal. Los nueve la follamos por el culo, y Carmen tuvo múltiples orgasmos. Ya para la tercera ronda algunos dejaron pasar su turno, para tomar aire, pero en ningún momento Carmen estuvo sin ser follada, siempre tenía una polla dentro de ella. Se notaba que a algunos ya les costaba más eyacular, pero igual seguíamos dándole. Carmen estaba de tal forma que podía vernos fallándola por detrás por medio del espejo de la habitación. Claramente le encantaba lo que estaba haciendo y le gustaba sentirse muy puta. Después de la tercera hubo una cuarta ronda y algunos hicimos la quinta. El piso que estaba debajo de sus rodillas era un charco de semen. Conté solamente en el hotel hasta 34 acabadas dentro de ella, la gran mayoría en su culo.

 

Entonces Carmen fue a darse una ducha y nosotros aprovechamos para reponer fuerzas. Al regresar ella se abalanzó sobre el más grandote de nosotros y sobre mí, nos acostó en el piso nos mamó las pollas y se montó a horcajadas sobre la polla de mi amigo, dejando su culo y su ano dilatado al aire. Entonces me pidió que la penetrase analmente, lo cual hice inmediatamente. Ella gemía susurrando: me encanta que me follen salvajemente los dos agujeros. Carmen se retorcía de placer con esa doble penetración. Los restante chicos algunos miraban, otros le apretaban sus tetas juntándolas y el chofer le dio su polla a mamar. No habría pasado ni 1 minuto cuándo le llenó la boca de su tibia lechada. Carmen paso entonces su lengua por la comisura de los labios para no dejar escapar nada. Yo acabe en su culo y me retire. Entonces los demás no le dieron respiro. El que me reemplazo, el pobre estaba tan caliente que al tercer bombeo se corrió dentro de ella y así con la leche aun saliendo del ano vino otro que se la metió sin piedad encontrando el culo tan agrandado de tanto traqueteo que se la sacaba y metía golpeando los huevos contra las nalgas de Carmen. Ella así tuvo un lujurioso sin fin de orgasmos. Sus gemidos ya eran gritos. Al final estábamos tan cansados que no podíamos follarla más. Entonces ella arrodilla frente a nosotros dejándose llevar por la lujuria del momento nos pidió que nos masturbáramos y la bañásemos de leche. Eso hicimos y nos vaciamos sobre su extasiado cuerpo. Carmen quedo en estado de shock de la cantidad de orgasmos que había tenido. Por otro lado, le costaba caminar. El culo lo tenía completamente dilatado y debía de dolerle horrores. La levantamos entre varios y la dejamos en la cama acostada. A propuesta mía, antes de irnos entre todos juntamos mil euros y se los dejamos como pago por todas las folladas. No le dejamos más dinero porque no teníamos más. De haberlo tenido mis amigos se lo hubiesen dado a ella ya que estaban encantados de la gang bang que la puta de Carmen nos dio. Yo sabía, que el pago, aunque simbólico la haría sentir más puta aun, cumpliendo así una de sus fantasías.

 

Me gusta / No me gusta

Mi adorable novia Virginia (X) – En casa de mis padres

Mi novia Virginia iba a venir a casa de mis padres y a conocer a la mayor parte de mi familia. Aunque ya la había presentado a mis padres, ella nunca había estado en su casa. Hoy venían mis tíos y mis primos a comer y sería un buen día para anunciar nuestra boda. La verdad es que yo estaba muy nervioso por qué les iba a parecer mi novia. Cuando la pasé a recoger y la vi aparecer, mis nervios desaparecieron por completo. Estaba radiante, espléndida! Llevaba un vestidito verde claro, muy sencillo, que le hacía todavía más guapa y esbelta. Cómo no iba a gustar a mi familia?
– Virginia, estás guapísima! – exclamé cuando subió al coche sin poder dejar de mirar sus muslos, que mostró completamente a causa del vestido extremadamente corto.
– Oh, gracias amorcito! Te gusta este vestido?
– Me gustas tú, Virginia! Eres un cielo! Y el vestido es muy bonito, sí!
– Bueno, es que quiero gustar a tu familia y he pensado que este vestido es lindo.
– Es muy, muy bonito, sí. Aunque quizá un poco corto, no? – mirándole los muslos y, por un momento, las braguitas, blancas, que aparecieron por debajo del vestido.
– Estamos en verano, Juan! Y con este calor! – contestó bajándose la falda. Vaya, se había dado cuenta que le miraba las braguitas! Ahora tomaría precauciones y no se la podría mirar más! Pero el estirar el vestido para abajó, provocó que el escote se hiciera mayor.
– Oye, Virginia, no crees que este vestido es demasiado escotado?
– Pero, es que… no decías que el vestido es bonito? Juan!
– No, sí me gusta mucho, pero, no sé, mi familia…
– Va, Juan, seguro que les va a gustar, no te preocupes! Venga, dame un besito! Y deja de mirarme el pecho, por favor, pillín! – dijo pícaramente acercándome su mejilla izquierda.
Al llegar a casa de mis padres, mi madre nos vino a recibir, muy amable y afectuosa: – Virginia, Juan! Por fin llegasteis, mira que sois los últimos. Ya tenemos a toda la familia en casa. Hija, estás guapísima! Que vestido más elegante! Ven, dame dos besos! Mira, te presento: este es José, bueno, Pepito, mi hermano. Ella es Susana, mi cuñada, como una hermana para mí. Y estos son Valentín y Diego, mis sobrinos. Y aquí tienes a Marisa, mi hermana, y a Jorge, su esposo. Ah, y David y Graci, su hijo y su mujer, mis sobrinos. Y este es mi padre, Javier, que no oye muy bien, pobre. Bueno, y a mi marido ya lo conoces, eh?
Mi novia fue saludando y besando amablemente a todos los miembros de mi familia. Nos dispusimos a tomar un aperitivo que mis padres habían dispuesto en una mesa en el jardín. Todos querían estar cerca de mi Virginia, por la novedad, claro, y por su simpatía. Pillé desprevenido a mi primo Diego, mirándole el escote: – Oye, Diego, a ver si te vas a quedar ciego!
– Oh, ah, no, no, Juanito, miraba el vestido de tu novia, que es muy bonito!
– Ya, ya. Va, come patatitas y cortezas, pero no a Virginia con los ojos!
– No, no, de verdad que no le miraba nada! – contestó Diego, sonrojado. Él es muy joven y no es raro que quedara prendado de la belleza de mi novia.
– Oye, Virginia, tus zapatos son muy bonitos. Aunque tan altos! Yo no sabría llevar un tacón así!
– Gracias, Graci! Todo es acostumbrarse. Ya ves que no soy demasiado alta y así, con estos zapatos, quedo como más esbelta.
– Sí, quedas muy bien, prima, se te ve muy bien! – dijo David, admirando el culo de mi novia, muy realzado a causa de los zapatos altos.
– Pero unos talones tan altos, deben saberse llevar. Tú, Virginia, andas muy elegante con ellos. – explica la tía Marisa.
– Gracias, Marisa, ya digo, es la costumbre!
Después del pica-pica, entramos en el comedor a tomar el almuerzo. No sé cómo, pero en un momento vi que, como buitres, mis primos Valentín y Diego se sentaban al lado de mi novia. Vaya! A mí me tocó al lado del abuelo y de mi padre! Vi como Virginia charlaba animadamente toda la comida. Por lo menos veía que la chica se lo pasaba bien con mi familia. No paraba de sonreír a derecha y a izquierda y todos la trataban muy afectuosamente. Que descanso ver que les gustaba!
A David, que se sentaba delante de Virginia, se le cayó el tenedor y al recogerlo, no pudo más que ver las braguitas de mi novia bajo la mesa. Con eso que, al levantarse, se dio un buen golpe. Todo el mundo se rió de él! – Ay, pues me he hecho daño, eh? No os riais, ya está bien! – pero pensaba que había valido la pena! La cuestión es que durante la comida se le cayó otra vez el tenedor y la cucharita para el helado: – Vaya despiste llevo encima, jejejeje, soy patoso! – dijo pensando que quizá se notaría demasiado si volvía a dejar caer algo distraídamente; juraría que al recoger la cuchara vio que mi novia había abierto la piernas para mostrarle mejor sus braguitas: se habría dado cuenta que él la miraba por debajo de la mesa? No, sería una casualidad, claro.
– A ver, David, para ya de tirar los cubiertos, anda! – le dijo simpáticamente su mujer y todos nos reímos de él.
Virginia se sorprendió cuando Valentín le puso la mano en el muslo, por debajo de la mesa. Miró fijamente a mi primo y dejó de sonreír, pero él no apartó la mano. Ella pensó que era un descarado pero que mejor no decir nada para no armar un follón. Decidió disimular y apartarle la mano, pero él no cedía. Bueno, pensó que ya aclararía luego las cosa con él, que era un maleducado. Enseguida se sorprendió al notar una segunda mano, esta vez sobre el otro muslo. Era el jovencito Diego. Al ver lo que hacía su hermano, se atrevió también él. Ella le miró enfadada, pero él no dejó su muslo. Ella se sentía violenta, aunque no sabía qué hacer. Yo, mientras, hablaba de fútbol con mi abuelo y con mi padre. Diego se animó al ver que mi novia no decía nada y subió un poquito la mano bajo el vestido. Al ser tan corto, enseguida se encontró con las braguitas de Virginia. Tan atrevido es que puso un par de dedos bajo ellas, pero entonces sí que mi novia apartó de un manotazo la mano de mi primo. Pero Valentín tomó ejemplo de su hermano menor e hizo lo mismo: levantó decidido el vestido de Virginia y bajó unos centímetros sus braguitas. Aprovechando que la chica se giró enfadada hacia su hermano mayor, Diego volvió a levantarle un poco el vestido y bajar también la parte derecha de las braguitas. A David le cayó la cucharita para el café bajo la mesa y, claro, lo que vio le dejó de piedra: sus primos tocaban descaradamente a mi novia por debajo de la mesa y ella no decía nada, se dejaba hacer! Pero no decían todos que es tan puritana y que todavía es virgen! Pues quién lo iba a decir! Vaya con su futura primita!
– Oye, David, te vas a quedar ahí debajo toda la tarde? Jajajaja! – reía su mujer Graci.
– Es que… es que… no encontraba la cucharilla, mujer! – dijo él mirando a Valentín y al jovencito Diego, que le guiñaron un ojo.
Virginia se levantó de golpe y preguntó dónde estaba el baño. Valentín se ofreció a acompañarla, ante el sonrojo de ella, pero Graci dijo que ya iba con ella, que también debía ir al lavabo. Todos admiraron la silueta de mi novia al alejarse elegantemente de la mesa, acompañada de mi prima.
– Vaya, con esos dos gamberros descarados! Si se lo digo a Juan, le voy a dar un buen disgusto! Mejor guardar el secreto, pero esos a mí no me van a ver más! Huy, pero si tengo las braguitas algo húmedas! Serán cabrones!?
– Ven al jardín, Virginia! Mira, vamos un ratito ahí fuera, que se está muy bien. Y si alguien se anima, puede tomar un baño en la piscina.
– Yo sí me bañaré, tía, que tengo un calor! – dijo contento Diego, con picardía, mirando a Virginia fijamente!
– Yo también estoy sofocado, tía! – gritó Valentín, también mirando con descaro los muslos de mi novia.
– Pues yo no tardaré nada en bañarme, que no aguanto tanto calor – dijo David guiñando un ojo a mi novia y observándole el pecho.
– Y tú, Virginia, no tienes calor? Se te ven las mejillas muy coloraditas! – dijo mi madre amablemente.
– Bueno, sí, algo de calor tengo, sí. Pero… no traje bañador.
– Por eso no te preocupes, primita. Aquí te puedes bañar desnuda, que todos somos de la familia! – contestó Valentín riéndose.
– Valentín, no digas tonterías! – contesté yo, algo enfadado. – aquí nunca nadie nos bañamos desnudos!
– Virginia, si quieres, yo te puedo dejar un bañador – dijo afablemente mi prima Graci. – Como a menudo venimos aquí a la piscina, siempre dejo aquí biquinis y bañadores. Podrás escoger. Aunque no sé si serán de tu talla…
– Gracias, Graci, eres muy amable! – dijo mirando enfadada a Valentín – No sé, pues quizá sí que me bañe, que estoy muy acalorada!
– Claro que sí, hija, aprovecha que tenemos piscina!
Graci acompañó a Virginia a una habitación y le mostró cuatro bañadores y tres biquinis: – Prueba los que te gusten más, a ver si alguno te va bien, Virginia. Yo me voy al jardín, ya saldrás cuando estés, te dejo tranquila.
– Oh, son muy bonitos, Graci!
Mi novia fue observando cada prenda. La verdad era que todos eran muy majos. Pero temía que no fueran de su talla. Aunque ella y Graci eran más o menos igual de altas, mi novia tenía más pecho y difícilmente le cabría en la parte de arriba. – Bueno, probaré, a ver si hay suerte!
Cuando se disponía a quitarse el vestidito, vio que había una ventana en la habitación y se dio cuenta que daba al jardín. Los primos Diego y Valentín, así como David, miraban fijamente hacia la ventana. Ella corrió enseguida a bajar la persiana para estar más tranquila. Se dispuso a probarse un bañador azul claro, muy bonito. Se quitó el vestido, luego el sostén y finalmente las braguitas. Aunque el bañador le entró bien, casi mostraba todo el pecho. La verdad es que quedaba muy sexy, pero evidentemente no era lo más apropiado para la piscina de sus futuros suegros. Y sobre todo con los descarados de sus futuros primos. Se lo quitó y se dio cuenta que había mojado un poquito la parte de abajo: – Vaya, qué va a pensar Graci!? Bueno, en fin.
Se probó un biquini amarillo muy bonito. Las braguitas le quedaban estupendas. Pero se disgustó al ver que no había manera que el pecho le cupiera en la parte de arriba. Es más, mostraba algo de aureola y, casi, el pezón: – Vaya, y mira que es bonito! Si estuviera sólo con Juan y ya estuviéramos casados, este sería perfecto. Pero, imagínate con los primos aquí en la piscina! Cómo se iban a poner! Huy, vaya, estoy mojando estas braguitas también! Me las quito enseguida! No puedo devolverle así los bañadores a Graci! Quizá si lamo un poco las braguitas y luego dejo que se seque la saliva… a ver… hum… está rico, la verdad…
Oyó que uno de los primos decía: – Voy a cambiarme, que me voy a bañar, tíos!
– Muy bien, muy bien. Y vosotros, no?
– Bueno, quizá luego…
– Hola, prima! Oh, pero qué estás haciendo? Lames las braguitas de Graci? Es que te quedaste con hambre? – dijo sorprendido Valentín entrando de golpe en la habitación donde sabía que estaba mi novia.
– Eh? Fuera de aquí! Que me estoy cambiando!
– Oye, la parte de arriba del biquini te queda muy bien! No busques más! Y la de abajo… pues no sé porque no la llevas puesta!
– Te digo que te marches ya o voy a gritar! – amenazó mi novia, cubriéndose el sexo con la mano que tenía libre y el pecho con la que llevaba las braguitas.
– No, no, no te enfades! Oye que vamos a ser primos! Ya me voy! Pero déjame verte un momento, va!
– Fuera o grito ahora mismo!
– Adiós, te espero en la piscina!
– Adiós, vete, así! Vaya, que descarado es este Valentín! Y yo, caliente como una mona! He dejado la mano empapada! – y Virginia empezó a lamer los dedos húmedos con su flujo. – Está rico!
Se quitó el minúsculo biquini y se probó uno colorado. Aunque en este caso el pecho le quedaba bastante cubierto, la parte de abajo era tipo tanga. No podía salir así ante los tíos y los primos. No, si, al final tendría que abandonar la idea de bañarse. O hacerlo desnuda. No, eso sí que era imposible! Se dio cuenta que tenía que lamer también el tanga colorado porque estaba empapado. Por suerte, vio que su flujo le gustaba. Luego se probó un bañador negro, tipo nadadora, pero no había manera de caber dentro. Después de lamerlo bien, intentó ponerse un bañador estampado muy vivo y otro color blanco con unos volantes. Pero no había manera! Su pecho perfecto era demasiado grande para esos bañadores! Ya sólo quedaba un biquini para probar. Lo dejó para el final porque ya se había dado cuenta que el sostén era minúsculo, para un pecho casi de niña. La verdad era que el biquini era muy bonito. La braguita verde, tipo culotte, le quedaba de muerte! A ver, si con un poco de suerte… Se puso el sostén. Se miró en el espejo. Estaba radiante, perfecta! Pero, ay! Una buena parte del pezón sobresalía por arriba y los pechos aparecían por debajo y por los lados: – Como me vieran así los primos! – Sólo de pensarlo, se calentaba. Al darse cuenta se quitó enseguida la braguita y empezó a lamerla al verla tan empapada. Oyó alguien tras la puerta! Gritó: – Valentín! Qué te dije?
– Siento decepcionarte, prima! No soy Valentín! – dijo sonriendo astutamente David.
– David, qué haces aquí? Me estoy cambiando, sal por favor.
– Virginia, este sostén te queda de muerte! Mucho mejor que a mi mujer!
– David, pero… vete por favor!
– Espera, solo un momento! Veo que estás lamiendo las braguitas… Ven, te ayudo! Dame!
– No, no, vete ya! Que estoy desnuda!
– Bueno, eso no es malo cuando se tiene un cuerpo tan perfecto! – dijo David relamiéndose y mirando a mi novia, que apenas se cubría como podía.
– O te vas ahora mismo o voy a gritar! Verás cómo se pondrá tu mujer! Y mi novio!
– Deja a mi mujer en paz. Y tu novio está durmiendo en la tumbona, tranquila!
– Grito ahora mismo! Ya!
– Por mí, grita! Pero no soy tonto! Vi cómo te dejabas manosear bajo la mesa en la comida!
– Pero… cómo? No, no es cierto! Pero qué dices!?
– Sí, no te hagas la ingenua! Vi como mis dos primos te tocaban! Y cuando tú te diste cuenta de que yo miraba, abriste más las piernas, para que te viera mejor!
– Eso es mentira! Pero qué te has creído?! Fuera!
– Mira, o te callas ya o soy yo que despierto a Juan y les cuento a todos lo que hiciste en la comida! Y no lo podrás negar, porque Valentín y Dieguito dirán que es cierto!
– No, por favor, eso no, qué iban a pensar? Pobre Juan!
– Vale, tranquila, mira, pórtate bien conmigo y ya está. No grites, vale? Y, por favor, aparta la mano de tus pechos, que para eso llevas la parte de arriba del biquini. Muy bien, así. Te queda muy bien! Sabes? Tienes unas aureolas muy bonitas. Y unas tetas… uau!
– Gracias, David! Vale, ya está, y ahora vete!
– Vale, enseguida! Sólo una cosa y ya está. Dame las braguitas, déjame probar si saben bien. A ver… oh, hum… están riquísimas… este no es el flujo de mi mujer… oye, tienes muy buen sabor! A ver, aparta la mano de tu coño!
– Pero que dices? No, ya está, fuera!
– Va, solo quiero verte un momento y me voy, de verdad!
– Si es así…
– Hija, pero si estás completamente rasurada! Qué bonito!
– Gracias, eres amable. Ya está!
– A ver, acércame tu mano! Hum, está húmeda! Qué bien huele! Déjame probar… oh, que rico!
Al sentir la lengua de David en su mano, mi novia se calentó todavía más. Al notarse tan húmeda, se tapó la vulva con la otra mano. Al darse cuenta David, le tomó también esa mano y se la lamió y besó con fervor. Pero ella seguía calentándose y rezumando jugo.
– Prima, veo que eres una chica muy caliente! Así no vamos a solucionarlo. Huy, pero si estás dejando gotitas en el suelo!
– Claro, porque me tienes las dos manos cogidas y no me puedo cubrir! Va, déjame!
– Te dejo, prima, te dejo. Gracias!
– No, si… gracias a ti!
Al quedarse sola tuvo un sentimiento de tristeza y de abandono. Que amable que había estado David con ella. Bueno, tenía que salir ya! Se volvería a vestir y diría que al final no se iba a bañar, que no había ningún bañador que le sentara bien. Pero antes… estaba tan caliente! Olió sus manos y notó a David en ellas. Las lamió y saboreó su flujo mezclado con la saliva de su futuro primo. Estaban muy buenas! Se tocó suavemente el clítoris y se metió los cinco dedos en la vagina. Empezó a masturbarse. Se miró al espejo y vio que estaba a cien. Pero también que aparecía una figura tras ella!
– Mira, primita, que traigo refuerzos!
Era David! Y tras él, Valentín, que dijo: – Caray, Virginia, este biquini te queda todavía mejor que el amarillo! – y le miraba fijamente el pecho.
– Oh, pero, qué hacéis aquí? Fuera, fuera! O me pongo a gritar!
– Prima, prima, tranquila! No te conviene gritar! A ver, así, desnuda, con nosotros aquí contigo! Y tan húmeda como estás! Y además les contaríamos lo que hiciste durante la comida!
– Yo? Pero si no hice nada malo!
– Bueno, Virginia, la verdad es que dejaste que te tocáramos mi hermano y yo por debajo de la mesa! Y un buen rato!
– Sí, yo lo vi! Y además, te abriste de piernas cuando te diste cuenta de que yo te miraba por debajo de la mesa!
– Eso no es verdad! No!
– Mira, Virginia! Tranquila! Hemos venido a ayudarte! Yo solo no podía! Ahora, con Valentín, verá cómo te secamos y no debes preocuparte. Mira, Valentín, cógele las dos manos! Sécalas con la lengua! Verás que saben muy bien!
– Hum, sí, están muy ricas!
Y yo, Virginia, te ayudaré también. Mira, Valentín, como está chorreando!
– Prima, es verdad! Estás vertiendo gotitas en el suelo!
– Es que, es verdad, qué vergüenza! – exclamó sonrojada mi novia.
– Venga, no te preocupes! Yo te ayudo! Mira! Abre un poquito las piernas! Ves? – dijo David lamiendo la vulva a mi novia. – Estás muy buena! A ver, deja que te abra un poquito el chochito, hum, está muy húmedo y caliente! Deja que te meta la lengua y te lo seque! Hum, así, buena chica!
– Va, va, por favor, ya está! Dejadme tranquila! Va!
– Sus manos ya están más secas, David!
– Vale, muy bien, Valentín! Pues mira, ayúdame con su coño, que yo solo no doy abasto!
– No, no, pero… qué? Va… ay!
Ambos hombres en cuclillas lamían la vulva de mi novia, le introducían las dos lenguas… hasta que ella explotó en un sonoro orgasmo! David se levantó enseguida para taparle la boca y que no gritara de placer y no se enteraran en el jardín.
– Huy, ha sido extraordinario, David! – dijo Valentín todavía admirando la vulva de Virginia!
– Sí, Valentín! Tendremos una prima extraordinaria en la familia! Te gustó, Virginia?
– La verdad es que sí, mucho! Estaba muy caliente. Os lo agradezco. Y ahora, os vais y ya salgo enseguida.
– Si quieres, todavía te podemos ayudar más, prima! – dijo pícaramente David, señalando un bulto en su pantalón
– Sí, yo también te puedo ayudar, primita! – exclamó Valentín mostrando un paquete abultado en su bañador.
Ella contestó: – No, no, por favor, ya basta! Os vais ya!
– Bueno, ya nos dijo Juan que queréis casaros siendo ambos vírgenes!
– Ah, eso os dijo? Bueno, sí, esa es la verdad, es nuestra ilusión.
– Y la respetamos, primita! De acuerdo, pues nos vamos. Aunque mira como me dejas! – dijo David y se abrió la bragueta sacándose su pene totalmente erecto.
– Oh! – no pudo evitar exclamar mi novia al ver una verga enorme.
– Vale, como quieras, Virginia! Nos vamos!
– Esperad, esperad, David!
– No, no, eres virgen y quieres seguir siéndolo, Virginia. Le debemos un respeto a Juan.
– Sí, le quiero mucho. Pero, es que… – y no dejaba de mirar el pene de David – bueno, puedo seguir siendo virgen… pero… ven, ven, David, por favor, no te vayas!
Virginia agarra la verga de mi primo y empieza a masturbarla. Enseguida la coge también con la otra mano. Se sorprende al ver que todavía crece más y se hace también más gruesa.
– Pero, esto es increíble! Menudo pollón! Lo quiero, hum, que bueno! Te lo puedo comer?
– Por favor, sí, estaba deseando que me la chuparas! Tómala, tómala toda si puedes, prima!
Y Virginia se la tragó toda de un golpe hasta casi ahogarse. La besó, la mordisqueó, se la chupó!
Mientras, Valentín se había sacado su pene y se masturbaba ante la chica. Ella, al verlo, le dijo que se le acercara. Le tomó la verga con las dos manos y se la aproximó al pecho. Se la metió en el escote y le hizo una buena cubana, entre sus pechos perfectos. Valentín se sentía en el cielo. En esas que Virginia nota que algo le toca la vulva. Ve que es el joven Diego. Con el pene en la mano, está intentando penetrar a la chica. Su hermano Valentín, al verlo, le dice: – No, Diego! Qué haces aquí? Verás cómo se enteren los papas!
– Es que al ver que tardabais tanto, me dijeron que viniera a ver qué pasaba! Y, al veros así, mira como estoy! – y muestra a todos su pene inhiesto.
– Bueno, Virginia, qué te parece? Se puede quedar el chico?
Ella, admirando también el buen tamaño de la verga del joven, dice, con el enorme pene de David en la boca: – Sí, sí que se quede! Mira, ven, chaval!
Él se acerca a Virginia y esta le toma el pene con una mano y empieza a masturbarlo. Enseguida el joven eyacula en la cara de la chica. Al verlo su hermano, no puede más y también tiene un orgasmo en el pecho de mi novia. Ella, casi sin que se pueda entender, dice: – Oh, has manchado el biquini de Graci! A ver, Valentín, quítamelo, que lo voy a lamer para limpiarlo!
Cuando Valentín le quita el sostén, aparecen rotundos los pechos de Virginia. El joven Diego se empalma en un momento: – Oh, qué tetas tan bonitas y grandes!
Ella dice: – Diego, quieres comérmelas un poquito?
Él, con algo de reparo, dice: – Es que están llenas de leche, prima.
– Ah, sí, claro. Pero si está muy rica. Mira! – recoge algo de lefa con un dedo y lo saborea, sacando la lengua, aún con el pene de David, que no para de follarle la boca. – Mira, ven, Diego, pon tu polla aquí, entre las tetas, así, hum, ves? Así te gusta?
– Sí, Virginia, uau!
– Ven, Valentín, acércate, que veo que ya vuelves a estar empalmado – dice la chica agarrando el pene de mi primo y masturbándole con una mano.
– Ay, Virginia, ay, huy, yo ya acabo, ay! – grita David – Ua, ua, dios!
La explosión de semen en la boca de mi novia es tal que le rezuma por los labios y se calienta tanto que la lleva al éxtasis en otro orgasmo. El joven Diego vuelve a explotar, ahora en los bonitos pechos de la chica, y junta su semen al de su hermano. Este también eyacula en la mano de Virginia que, cuando se da cuenta, apunta el pene hacia su cara y, especialmente, sus labios. Enseguida se relame y se va limpiando del sabroso jugo. Toma el sostén verde y empieza a lamerle el semen: – Que bueno que está! Espero que quede limpito!
David se acerca a la ventana, y a través de la persiana, se asegura que todo el mundo está en el jardín y nadie sospecha nada. Ve como yo estoy completamente dormido. Mientras, mi novia limpia con la lengua el semen del biquini de Graci. Cuando ya no queda, va recogiendo más de sus tetas totalmente empapadas. David coge las braguitas de Virginia, las acerca a su vulva y las empapa con su flujo. Luego las huele y lame con fruición. Sus primos siguen su ejemplo y humedecen los biquinis de Graci en el sexo de mi novia y los limpian ávidos.
– Pero que buena estás!
– Vuestro semen también es muy rico! Gracias, primos! Pero no vayáis a decirle nada a nadie!
– Tranquila, primita, nunca nadie lo sabrá!
– Habéis sido muy buenos conmigo! Os lo agradezco!
– Para eso estamos la familia, Virginia!
– Lástima que no quieras dejar de ser virgen, que si no…
– No, eso, no, se lo debo a Juan!
– Ya, pero, mira como estoy!
Virginia ya se había dado cuenta que David volvía a tener su gran pene totalmente empinado: – Sí, ya veo, David. Pero… hum… la verdad es que… mira, espera…!
La chica da la espalda a sus futuros primos, se pone a cuatro patas y les muestra el culo contorneándose. Los hombres se dan cuenta que su vulva vuelve a rezumar. David tiene una gran tentación de penetrarla, pero no quiere traicionar a su primo. Así y todo se acerca. Le huele la vulva y se la lame. Los otros dos primos le cogen las tetas y, ya bien limpias, se las maman con placer. Ella suspira y emite pequeños gemidos. No para de llenar la boca de David con su flujo. Él no puede más y acerca su pene a la vulva de mi novia. Ella se da cuenta que no puede follar con mi primo porque la familia sabría que dejó de ser virgen. Entonces tiene una idea. Aparta el pene de David y introduce un par de dedos en su vagina. Luego se los introduce en el ano. Él lo mira sorprendido. Se da cuenta que, lástima!, el agujerito de mi novia es muy pequeño. Ella repite la operación con todos los dedos. Va metiendo y sacando ya media mano de su culo. La va humedeciendo en su vulva. Separa los dedos y engrandece el ano. David ve esperanzado que el agujerito se va ampliando para él. Ella gira la cabeza hacía mi primo y le dice, pícaramente, que sí. Él no se hace de rogar y apunta su pene hacia el ano de la chica. Primero introduce toda la punta, que entra milagrosamente, y de un golpe, la penetra totalmente. Cuando los primos se dan cuenta dicen, sorprendidos: – Pero si te está dando por el culo!
– Sí, uau, y me gusta! Que pasada! Si queréis, vosotros también me podéis dar por el culo luego!
– Oh, sí, oh! – Y acercan sus penes a la boca de Virginia. Ella se da cuenta de que están muy calientes y se los introduce en la boca. Los mama con gusto. Los dos chicos están en la gloria. David bombea enérgicamente el culo de la chica, que está en pompa para él. Ella se siente en el cielo. Los tres hombres eyaculan en la joven y ella tiene un orgasmo salvaje. No pueden evitar gritar extasiados!
– Pero, qué pasa aquí? – Exclaman mis tíos José y Jorge, sorprendidos en el umbral de la habitación.
– Papá! – dice David!
– Papá! – gritan Valentín y Diego.
– Oh, que vergüenza! – dice Virginia, todavía a cuatro patas y con la verga de David en el culo y las de los otros primos en la boca!
– Papá, no es lo que parece! Es que la chica está muy buena, iba muy caliente… – se excusa David.
– Papá, ya en la comida nos excitó, hizo que le tocáramos los muslos, por debajo de la mesa, las braguitas, el coñito…
– Oh, pero, seréis mentirosos – se defiende Virginia, aunque apenas se le entiende con los dos penes en la boca.
– Nos sabe mal por Juan, pobre, un cornudo! Un sobrino cornudo! Y decían que eras virgen y pura!
– Bueno, papá, en realidad, no la hemos follado! Técnicamente sigue siendo virgen!
– Sí, es cierto, sólo la he dado por el culo, papá, tío!
– Eso es cierto, señores, sigo virgen como antes de entrar por la puerta de esta casa. – aclara Virginia con las dos vergas aún llenándole la boca.
– Ya, bueno, si es así…
– No sé, la verdad.
– Mira, Virginia, por qué no demuestras a papá y a tío José lo buena que eres. Va, como lo has sido con nosotros!
– No, si vosotros tres lo habéis sido conmigo también.
– Mira, papa, yo saco mi pene de su culo, ves, mira que grande le queda el agujero!
– Señores, si se dan prisa, uno de ustedes puede encularme, que yo estoy muy caliente!
Mi tío José se saca su pene bien tieso y aprovechando que el culo de mi novia esté abierto y lleno de semen, se lo introduce en un momento. En esas que Jorge muestra su verga, que está morcillona aunque fláccida. Mi novia lo ve y dice: – Oh, tío! Que grande tiene usted el pene! Vaya, de tal palo tal astilla, eh, David? Venga usted, acérquela a mi boca. Así, así, ve? Hum! Hmpfsx! Pero si todavía crece más, es enorme! Que buena está! Mire, a ver, sáquela, quiere usted darme también por detrás?
– Eh, no, Virginia, que ahí estoy yo!
– Tranquilo, tío José! Lo tengo bien abierto para los dos, ya verá, apártese un poquito, así. Va, tío Jorge, meta la punta, así, hum, uau, un poco más… ahh! Ay! Uaau! No puedo, no puedo, me corro, ay!
– Pero qué son estos gritos? Qué pasa aquí? Pero… eh? Esto parece una casa de putas! José, hijo mío, pero qué haces dando por el culo a tu futura sobrina! Y tú, Jorge!? Como se entere mi hija, verás!
– Papá, no es lo que parece! No…
– Don Javier, es que la chica estaba muy caliente y… vaya que… le hemos hecho un favor!
– No entiendo lo que me decís, ya sabéis que no oigo muy bien… a ver… pero si la chica tiene el coño ardiendo, pobrecita! Y nadie es capaz de follarla bien?
– No, abuelo, es que quiere seguir virgen hasta el matrimonio?
– Sí, sí, el coño, a ver… dejadme a mí… – el abuelo se saca el pene algo erecto y lo enseña a la chica, da unos golpecitos con él en sus mejillas y se tumba bajo mi novia. Ella, siendo bombeado su culo por mis dos tíos, hace para acercarse a mi abuelo que la penetra en un momento.
– Uau, la puta! Pero qué coño más caliente que tiene la muy zorrita! Y que bien follas, marrana! Vamos, que sé que te gusta! Ay, uau, que puta! Vaya zorra tiene mi nieto por novia! Uau, así, así, puerca! Así! Esta tiene de virgen lo que yo! Será cerda? – grita desesperado el abuelo mientras también sorbe las tetas de mi novia.
– Papá, por favor, no grites, que vas a despertar a Juan! Claro, como es sordo, no se da cuenta de sus gritos!
– Guarrita, folla, folla conmigo! Ay, si mi pobre mujer pudiera verme, así, tan bien! Puta, ramera! Pero que niña más caliente! Ardes!
– Vamos, vamos, folladme bien el culo! Abuelo, hasta dentro, más fuerte, venga!
Mis tres primos volvían a estar empalmados y no podían aguantar más. Diego y Valentín introdujeron sus penes en la boca de mi novia que los recibió con gusto y agrado. David tenía su enorme pene en la mano y se lo masajeaba. Mi novia, al verlo, dijo:
– David, ven, no quiero desaprovechar la ocasión de volver a tener tu pollón. Métemelo por donde quieras, de verdad!
– Qué más quisiera, prima! Estás toda llena!
– A ver, tengo el culo muy dilatado, intenta metérmela por allí, va!
– Virginia! Pero si te están dando por el culo mi tío y mi padre! Y mi padre tiene una polla muy grande!
– Pues fóllame el chocho, va, que ardo, quiero tu pollón, ya!
– Pero si está el abuelo metiéndola entera!
– Ven, túmbate al lado de don Javier, yo me abro más para ti, así, entra, métela, a dentro, venga!
Aunque parecía un milagro, David consiguió juntar su pene al del abuelo y follar el caliente y húmedo coño de mi novia. Ella estaba en éxtasis! Los seis hombres eyacularon en la chica, que se sintió feliz. Ella se tragó todo el semen de la que sería su nueva familia. Su boca estaba llena con la leche de Diego y de Valentín. Su vagina rezumaba del semen del abuelo y de David. Su culo estaba inundado por la lefa de sus nuevos tíos. Hicieron un pacto entre todos de no decir nada a mis padres ni a las tías, ni a mí, claro. Eso sí, a cambio que, de vez en cuando, Virginia se mostrara cariñosa con los caballeros. El abuelo, que al final entendió el acuerdo dijo: – Vaya, que será como si fuera nuestra puta, pero gratis, jajajaja, eso está bien, zorrita!
– Juan, Juan, despierta, qué, te tomas un baño conmigo? Vamos? – Me llamaba Virginia desde la piscina y me salpicaba con agua demasiado fresca para mi gusto. – Venga, que llevas toda la tarde durmiendo! Oye, sabes que tu familia me gusta mucho? Todos son muy amables y cariñosos conmigo!
– Tu novia es la mejor! Nos ha gustado mucho, de verdad! – gritaba tío Jorge desde la piscina. Todos los hombres de mi familia se estaban bañando al lado de mi novia, felices y contentos. Ella llevaba un biquini amarillo de Graci. Casi se le veía todo el pecho! No me extrañó ver a todos los hombres mirándola como buitres! La devoraban con los ojos! Entonces me di cuenta que me estaba empalmando y me di la vuelta en la tumbona para disimular.
– Será zorra la cría! Pero si se le ven todas las tetas! – gritó el abuelo con ojos como platos.
– Abuelo! – gritamos todos a una sola voz!

Me gusta / No me gusta

Mi adorable novia Virginia (IX) – En la escuela

Mi adorable novia Virginia acompañó a doña Pilar, la dueña de la tienda de moda, a dar una charla en la escuela de más prestigio de la ciudad. Se trata de un centro privado, sólo para ricos. Mi novia se vistió para la ocasión y la verdad es que realmente parecía una colegiala: blusa blanca con corbata roja, faldita plisada de cuadros, muy corta, medias blancas con unos lacitos hasta la rodilla  y zapatos de tacón alto. Dos coletas con dos lazos redondeaban el conjunto, así como las mejillas coloreadas. Cuando la vio doña Pilar le dijo, admirada y orgullosa de ella, que podría pasar por una alumna.

Al llegar al jardín ya en la escuela, los alumnos mayores que vieron a mi novia, no le quitaban los ojos de encima. Las alumnas, que vestían uniforme azul oscuro, con falda corta y calcetines blancos, también admiraban sorprendidas a Virginia:

– Qué bonita es la chica nueva!

– Oye, tú, cómo te llamas? Quieres ser nuestra amiga?

– A qué clase vas? Quisiera sentarme contigo, guapa!

Mi Virginita se divertía con la confusión de los chicos y chicas.

– Señora, su hija no viste el uniforme de la escuela! – dijo el conserje en la puerta de entrada al edificio.

– No, no, je, je, no es mi hija! Somos las señoras que venimos a dar la conferencia sobre el mundo de la moda actual – contestó doña Pilar.

– Ah, perdone, es que al ver tan joven a su compañera, pensé…

– No pasa nada, es normal, caballero. Ella es muy joven y bonita. Y muy preparada!

– Las acompaño para que hablen con el director.

– Muchas gracias, es usted muy amable.

– Pasen, pasen, por aquí.

Cuando Don Sánchez Lugón vio a doña Pilar y a mi Virginia, las saludó muy cordialmente.

– Son ustedes muy elegantes. Se nota que dominan todo el tema de la moda. Muchas gracias por su visita, es un placer! Gregorio, yo mismo acompañaré a estas damas a la clase dónde las esperan. Por favor, señoras, delante mío, por aquí – dijo amablemente el director, colocándose tras las dos mujeres para poder admirar su culo de manera disimulada.

– Señor García Vergatti, estas son las señoras de la tienda de moda para la conferencia.

– Hola, señoras, bienvenidas! Huy, yo habría pensado que tú eras una alumna, que joven! Entren, entren, por favor! Miren, esta clase es de los que están estudiando para ser grandes sastres, modistos, etc. Ya están en el último curso, son los mayores de la escuela. Piensen que nuestros alumnos son los que salen mejor preparados del país! Sólo hay varones, puesto que en nuestro centro no mezclamos chicos con chicas. Están en clases separadas para que no se distraigan.

El director presenta a las conferenciantes: – Bueno, queridos alumnos, aquí tenemos a la Señora Pilar Remuelgo y a la señorita Virginia Ibars que os van a dar la conferencia más importante de este curso y de vuestra carrera.

– Buenos días, señoras! – corean todos los alumnos al unísono.

– Buenos días, chicos! – contestan las dos mujeres. Mi novia estaba sorprendida de lo bien educados y guapos que eran los jóvenes estudiantes.

– Que majos que son todos! – dice en voz alta doña Pilar.

El profesor dice: – Señora, señorita, disponen ustedes de las modernísimas pizarras digitales para su conferencia. Asimismo tienen para ustedes estas sillas aquí delante para que se sientan muy cómodas. Alumnos, atención, debéis tomar apuntes y al final habrá un turno para que preguntéis todo lo que se os ocurra. Relacionado, claro está, con el tema de la conferencia. Cuando ustedes deseen, pueden comenzar.

– Bueno, espere, espere, señor García Vergatti, que quizá las damas quieran tomar algo antes – dice amablemente el director.

– Uy, pues la verdad, me vendría muy bien un café! – contesta doña Pilar- Y si pudiera ser con unas pastas, todavía mejor!

– Por supuesto, señoras, me acompañan a mi despacho y desayunan ustedes tranquilamente!

– Pero se nos haría muy tarde! Qué te parece, Virginia, si empiezas tú la charla, y luego vengo y continúo yo?

– Sí, mejor, doña Pilar, porque he quedado a comer con mi novio y no querría hacerle esperar.

– Pues ya está, muy bien. Usted, señora, me acompaña y la joven puede empezar la conferencia. Venga, venga, por aquí, delante mío, por favor.

– Virginia es una joven muy preparada y muy inteligente. No se preocupe, señor director, que hará una conferencia perfecta.

– No, si no me preocupo, no. Se la ve muy niña, casi como una de nuestras alumnas mayores, pero seguro que lo hará muy bien. Pase, pase – dice el director sin quitar los ojos de encima a doña Pilar, muy guapa y elegante.

En la clase, Virginia se sienta delante de los alumnos. Enseguida algunos empiezan a sonreír y abrir los ojos como platos porque, al sentarse, mi novia no puede evitar mostrar por un momento sus braguitas ante todos. – Vaya – piensa- me parece que me pasé con esta falda tan corta! Pensé que me sentaría tras una mesa!

El profesor, que también ve las bragas de Virginia y no puede evitar mirar los muslos de mi novia alza la voz ruborizado: – A ver, atención y silencio, chicos. No querría suspender a ninguno!

Enseguida, Virginia cruza las piernas y así evita enseñar más de la cuenta, aunque, claro, muestra completamente sus bonitos muslos. La verdad es que Virginia da una conferencia muy interesante. Habla muy bien, muy claro, cautiva a la audiencia. Hasta que se levanta para escribir en la pizarra. Entonces, al girarse y estirar el brazo, se le sube tanto la faldita que descubre sus nalgas casi completamente. Un “oh” de sorpresa rompe el silencio de los alumnos, así como alguna carcajada y comentarios como:

– Lleva un tanga diminuto!

– Vaya, que rico que tiene el culo la niña!

– Alumnas como estas tendría que haber en la escuela!

– Que buena que está!

– Y que bien que enseña la profesora!

El profesor alucina con la falda traviesa de mi novia y con su culo. Pero enseguida se recupera de su sorpresa y avisa a sus alumnos: – Silencio, otro comentario como este y se termina la conferencia. Y todos suspendidos! Educación, sobre todo educación! Perdone, señorita Ibars, es que están un una edad en que…

– No, no, no pasa nada! La culpa es mía. Me pareció de venir vestida de colegiala para no desentonar.

– E hizo muy bien, muy bien, yo se lo apruebo. De verdad que parece una alumna. Y escogió un uniforme muy bonito y adecuado.

Virginia, ruborizada, sonríe al profesor. Siente un calor tremendo y, sin darse cuenta, se desabrocha un par de botones de la blusita. Sólo desea que vuelva doña Pilar y continúe ella la conferencia. Tarda demasiado. Mira a los alumnos muy seria y hace un gesto de reprimenda. Se calma y continua la charla. Los alumnos están muy atentos, pero no tanto a sus palabras sino sobre todo, a las piernas de mi novia, a cualquier milímetro que pueda subir la falda, al escote que muestra un poco el sostén… Virginia siente todos los ojos pegados a ella y no puede evitar excitarse algo. La verdad es que son todos muy guapos, jóvenes, altos y fuertes. Muy apetecibles, vamos. Y ella está muy caliente!

Ya termina la charla y doña Pilar todavía no regresa. Empieza el turno de preguntas. Si las primeras son realmente adecuadas e interesantes, después empieza a haber algunas algo más curiosas:

– Señorita Ibars, hoy en día qué cree más adecuado, bragas o tanga? Sobre todo si llevas una falda muy corta!

– Señor López! Esta pregunta no es correcta! No ve usted que avergüenza a la chica? Además, si la mujer es guapa, como es en este caso, no hay nada malo en mostrar un poco su cuerpo!

– Gracias, señor García Vergatti! – dice algo avergonzada mi novia.

– Señorita Ibars, cómo es que siendo tan joven sabe tanto de moda? Cuando cumplirá usted los dieciocho años? Yo tengo 20 y esperaré a que usted sea mayor de edad para…

– A ver, Señor Sala, esta pregunta no es adecuada!

– No, no pasa nada, Señor García Vergatti. Es que vestida así me ven muy chica, pero ya pasé de los dieciocho hace bastante!

– A sí? Pues de verdad que usted aparenta dieciséis o diecisiete!

– Es usted muy amable, Señor García Vergatti!

– Señorita Virginia, ha estado alguna vez con un hombre? Si usted quiere, aquí hay uno que estaría encantado a…

– Señor Ansélmez! Pero esto qué es? Educación y respeto!

– No, ya contesto al joven. No, nunca he estado con nadie. Pronto me voy a casar y quiero hacerlo siendo virgen hasta la noche de bodas.

– Señorita, por qué no vuelve a escribir en la pizarra? Pero hágalo en la parte de abajo, es que no me quedó muy claro el concepto de…

– Esto es el colmo! Señor Migue! Pero, bueno quizá sí que debería usted recalcar más algunas palabras clave del tema. Es verdad, señorita, que la pizarra está ya muy llena y sólo queda algo de espacio en la parte de abajo. – dice el profesor, muriéndose de ganas que mi novia escriba.

– Bueno, estad muy atentos chicos! – contesta amablemente Virginita cuando escribe en la parte de abajo de la pizarra. Los alumnos y el profesor de veras están atentos cuando al doblar la espalda, ella enseña todo el culo, sólo cubierto por un minúsculo tanga.

– Señorita, – dice un alumno con mucho vello en la cara- no se gire ni se levante, que enseña mucho y muy bien, continúe escribiendo. Le parece apropiado ponerse unas braguitas todavía húmedas? O es que las ha mojado durante la conferencia?

Mi novia, avergonzada pero excitada, no puede evitar soltar más flujo que moja todavía más su tanga.

– Virginia, es cierto que las braguitas blancas se vuelven trasparentes si se humedecen? Huy, no hace falta que conteste, ya veo que sí! – dice un alumno fornido antes de soltar una carcajada.

– Señorita, cómo cree que una chica va más a la moda, con el coñito depilado o con pelo? No responda, no, que ya veo la respuesta: completamente rasurado! Que bonito!

– Bueno, por favor, basta ya! – grita mi novia humillada, girándose hacia la clase y estirando la parte de debajo de la falda.

– Señorita, perdone a mis alumnos, esto es intolerable!

– No, si supongo que es normal, me ven como a una alumna…

– Una pregunta, señorita, no tiene miedo que le explote el sostén? Está usted algo alterada, respira muy fuerte y… Bueno, es adecuado llevar unas tallas menos de sostén si una chica tiene el pecho así de grande?

– Señorita, perdone, pero en eso el alumno Rodrigo tiene algo de razón. Parece que el pecho la vaya a estallar!

– No, no… es que así, de alumna, pensé que esta talla pequeñita era la adecuada! – contesta mi novia avergonzada, intentando en vano abrocharse algún botón de la blusa.

– Profesor, ayude a la niña, que el sostén le aprieta demasiado!

– Sí, Señor García Vergatti, ayude a la señorita, que si no, va a mojar incluso la faldita.

– Basta, maleducados! Aunque… quiere usted que… a ver, espere, le subo un poco la falda, que es verdad que la podría mojar con las braguitas empapadas…

– Pero que hace? No, quite! Déjeme!

– Vamos, profesor, venga, ayúdela, que es como si fuera una alumna en apuros!

– Si no, la ayudo yo! – grita riendo un chico rubio y guapo.

– Señor Felipe, no se mueva del sitio! Mira, niña, ves? Arremango un poco la faldita y así ya no se puede mojar. Ves? No pasa nada. Es usted muy guapa!

La clase rompe a silbar y a gritar cuando el profesor sube un poco la falda de mi novia y muestra las braguitas totalmente mojadas y trasparentes.

– Profesor, a ver, mire usted por detrás, súbale también la falda, que no se moje demasiado!

– No, no creo que se pueda mojar, porque antes me fijé y el tanga es solo un hilillo por detrás. A ver, niña, gírate! –el profesor muestra las nalgas de mi novia a todos – No, veis, no está mojada la faldita, no.

– Bueno, ya vale! – dice ruborizada mi novia, girándose ante los alumnos – Gracias, ya está bien! – y se pone bien la falda.

– Niña, es que, todavía puedes enseñar más a mis alumnos!

– No, no, ya no sé qué más contar, ya está. Además, se está haciendo tarde!

Un alumno moreno, con la nariz larga, grita: – Señorita Ibars, a ver, es que eso del sostén más adecuado todavía no me quedó muy claro.

El profesor acerca a mi novia al final del estrado y dice: – Es cierto, eso del sostén diminuto no lo entendimos muy bien. Mirad, a ver, le desabrocho un par de botones más, aparto un poco la corbatita y…

– No, no, ya es demasiado, señor! Déjeme!

– Tranquila, no es nada malo! Todo sea por la ciencia. Mira, deja que te ayude, niña. – y el profesor empuja suavemente la espalda de mi Virginia hasta que se inclina mostrando casi todos los pechos a los alumnos. – Mirad bien, chicos. Aunque esta señorita es muy niña, tiene los pechos grandes, llenos y bien formados. Si os fijéis bien, podéis adivinar también los pezones erectos.

– Pero esto que es? Profesor! – se queja mi novia, con los pechos palpitando, a un tiempo avergonzada pero excitada al verse admirada por toda la clase.

– Yo no entiendo bien lo que es eso del pezón, profesor!

– A ver, mira, un momento, señorita – y García Vergatti aparta un poco el sostén y enseña los pezones que se muestran rosados y bonitos ante los jóvenes.

– Oh! – clama toda la clase.

– Que tetas tan perfectas!

– Yo nunca había  visto unas de verdad!

– Qué tacto tienen? Como son?

El profesor contesta: – A ver… déjeme un momento… Oh! Muy suaves, tersas. Perfectas. Verá, venga señor Juantoz, mire de cerca y toque.

– No, esto ya pasa de la raya!

– Tranquila, Señorita Ibars, no se mueva. Los chicos están aprendiendo. Inclínese un poco más. Que bonitas que tiene las tetas. Mire y toque, señor Juantoz.

– Y qué sabor tienen, profesor?

– Venga, acérquese al estrado, Lairez. Coja esta teta con la mano. Acércala a su boca. Saque la lengua…

– No, por favor, déjenme.

– Agárrela bien, Lairez, lama un poquito la teta, sorba el pezón, qué, sabe bien? Si quiere, mordisquéela un poquito. Usted, Juantoz, qué? Se da cuenta que firme y suave que es? Si lo desea, chupe un poco la otra teta a ver a qué sabe. A ver, déjenme un poco a mí! Hmmm, pero que rica está!

Los alumnos no pueden seguir en sus asientos y se van acercando al entarimado. Mi novia no sabe si llorar o reír. Qué situación tan absurda! El profesor y dos alumnos les sorben las tetas ante toda la clase. Y ella, en lugar de salir corriendo, se queda inclinada apuntando el pecho hacia el suelo, amamantando a los tres, y notando que en lugar de enfadarse, no deja de excitarse.

– Mirad, mire profesor, están cayendo gotitas al suelo, de debajo de la falda de la chica!

– A ver, qué pasa? Huy, sí, a ver, dejad de sorber, hijos.  Te subo un poco la faldita, que no se moje, así hasta la cintura y… Las braguitas ya no pueden recibir más flujo! Están totalmente empapadas! Eso es lo que pasa cuando una chica se excita, veis? Eso es que te gusta, no, hija?

– No, no, de verdad, yo me voy! Pero que se han creído? – dice mi novia mientras se pone bien el sostén y se arregla bien la corbatita tapando un poco el escote.

– Espera, tranquila, mira, no te preocupes. Te has vestido de alumna y yo debo ayudarte como si fuera tu profesor. Mira, verás, te saco tus braguitas, ves, así, poco a poco, y ya no se mojan más. Y ahora, siéntate en la silla. A ver, no, no te bajes la faldita, espera, ya te la subo yo, así, hasta la cintura, muy bien. Mirad, chicos, veis? Esto es la vulva! Fijaros que está completamente depilada, pero la naturaleza puso pelo en esa zona. Explique, señorita, qué pasó ahí?

– Eh, cómo? Nada, es que… la moda… creo que a los hombres les gusta más así… no sé!

– Qué os parece alumnos? Os gusta así o con pelo?

– Así nos gusta mucho, profesor! Se ve muy bonita!

– Gracias, sois todos muy amables. Fijaros que también tengo el pubis completamente depilado. A veces dejo ahí algo de pelo.

– Señorita, hizo usted muy bien. Así, de colegiala, queda muy bien que esté completamente peladita.

– Bueno, sí, en eso pensé. Los detalles son importantes en la moda.

– A ver, ábrase bien de piernas. Veréis, chicos, ahora viene lo bueno!

– No, no, eso ya no! – se baja la falda tapando como puede su coñito.

– Por favor, los chicos se lo agradecerán. Verdad, alumnos?

– Sí, hágalo por nosotros, señorita!

– No, no, a ver, dónde tengo el tanga? Quien se lo ha llevado? Por favor!

– A ver, López! Y Márquez! Y usted también, Empeño! Vengan aquí. Ayuden a la señorita!

– Gracias, profesor! Ya es suficiente, me marcho.

– López, suba la faldita hasta la cintura de la chica y no deje que la baje!

– Pero, ya está bien! Déjame, chico! Por favor!

– Bueno, veis la vulva de la alumna? Los labios y eso. Bien mojaditos. Pues ahora, Márquez y  Empeño: cogedle una pierna cada uno y ayuden a la chica a abrirse de piernas: ahora! Y no dejéis que las cierre! Subidlas bien!

-Oh! – dicen todos los alumnos al poder ver el coñito expuesto de mi novia – Que rosado! Y muy húmedo! Que bonito!

Ante estas palabras y viéndose tan admirada, Virginia no puede evitar fluir más y más flujo.

– A ver, hijos, la chica está mojando la silla. Alguien debe ayudarla. Así, veis? – y el profesor acerca su lengua a la vulva de mi novia y la lame para secarla – Hmm, qué sabrosa! Corred! Venid dos alumnos que como más lamo, más jugo saca la niña!

Todos quieren ayudar pero son dos los que consiguen llegar y sorber y lamer la vulva de mi novia: – Profesor, no damos abasto!

– Ay, ay, por favor, basta, no, que tenéis las lenguas muy juguetonas!

– Profesor, nosotros no vemos bien, con las cabezas nos tapan a la chica!

– A ver, qué podemos hacer, ah, sí, tengo una idea. Señor Venancio, tome usted la cámara conectada a la pizarra y enfoque bien a la niña. Sí, así, muy bien. Acérquese más, a su vulva, qué, la ven bien ahora?

– Sí, profesor, ahora se ve todo muy bien! Qué guapa es!

– Sí, es muy bonita! Y se nota que disfruta, porque está muy húmeda!

– Y muy colorada! Parece que sus mejillas vayan a encenderse!

– Esto es que está muy caliente!

– No, si, se ve que es una chica bastante guarra!

– Sí, se lo pasa bien enseñando su cuerpo a todos!

Mi novia se siente humillada ante esos comentarios, per a un tiempo, está halagada y excitada.

– Mirad, hijos, acercar la cámara. Veis esto de aquí, como un botón?

– Sí, que bonito!

– Márquez! Empeño! Abridle bien las piernas! Mire, López, acerque su mano al botón. Tóquelo suavemente, así, como yo hago!

– Ah! No, por favor, uy, ah! – mi novia solloza de gusto.

– Profesor, que vuelve a sacar mucho jugo!

– Eso es porque está contenta, hijos. Verdad que te gusta, niña?

– Ufff, sí, por favor, sí!

– A ver, dos voluntarios para lamer bien el coñito de la señorita!

– Yo! – gritan todos como locos.

– Venga, ustedes dos, Gabriélez y Ferran! Y usted también, Felipe, que con solo dos lenguas no sería suficiente! Así, así, muy bien. A ver, déjenme que pruebe… hmmm, que bueno! Usted, López, tóquele suavemente el botoncito! Se llama clítoris. Es el botón del placer.

– Uaaaa! Hmmmm!

– Veis, alumnos, lo que os digo? Vale, ya está, López, muy bien.

– No, por favor, profesor, deje que el chico toque un poco más! Y un poco más rápido! – suplica mi novia, completamente encendida.

– Ya lo hago yo, niña. A ver… así?

– Sí, sí, más, más, profesor! – grita y suspira mi novia, con las piernas completamente abiertas y la falda en la cintura – Hmmmm! Uaaa!

– Huy, miren que ruborizada está! Vengan, por favor, dos chicos a lamedle la vulva a la señorita, corred que tiene un orgasmo!

– Ahh! No paréis, no! Profesor, un poco más rápido! Ahhhh, sí, así!

– Muy bien, señorita, muy bien. Veis, hijos? Así es como se corre una chica. Se excita, emite mucho flujo, suspira, grita… Qué os parece?

– Oh, es muy bonito e interesante, profesor! Se ve todo muy bien en la pizarra digital!

– Así, señorita, para tener un orgasmo, hace falta tocar el clítoris, no?

Mi novia, extasiada y avergonzada, cruzando las piernas y tapándose con la faldita minúscula, dice – Bueno, sí, esa es una manera. Hmmm, gracias, ha estado muy bien! Vamos, deja ya la cámara, por favor!

– Pero hay otras maneras de llegar al orgasmo,  verdad, señorita? Cuénteles a los alumnos, cuénteles!

– No, no, ya basta. Me voy. Pero dónde se habrá metido doña Pilar?

– Más fuerte, oh, sí, director! Es usted una fiera! Que pedazo de macho! Oh, más más!

– Que caliente que es usted, doña Pilar!

– Llámeme Pilar, por favor! Vamos, más, más fuerte!

– Pilar, veo que es usted muy puta!

– No lo sabe usted bien, director! Métamela toda, toda, ah, así, así! Más adentro!

– Señorita Ibars, por favor, explique a los alumnos otras maneras que tenéis las mujeres de llegar al orgasmo!

– Cuéntaselo usted!

– Sea amable con nosotros. Es que usted enseña muy bien!

– Bueno, la manera quizá más usual es con el coito.

– Cómo se hace, señorita?

– Pues si el hombre tiene el pene bien erecto, lo introduce en la vagina de la mujer y así, uno y otro pueden llegar al orgasmo. Pero si eso ya lo sabéis!

– A ver, señorita… qué le parece? Yo tengo el pene erecto! Mire!

– Luján! Però qué hace? Métase el pene en el pantalón!

– No, espere, profesor, ya puestos a explicar – exclama Virginia al ver la grandeza del pene del alumno – Ven, muchacho. Mira, acerca la puntita, aquí… vés? Yo ahora me subo la falda, me abro de piernas, aquí, sentada en la silla, ves? Toda para ti… aprieta un poco… bien… mira, ya tienes toda la punta dentro… ahora… hmmm… ay… un poco más… ah! Sí… así… a ver si puedes… hasta el fondo… ua… muy bien! Ahora, muévela un poco, para dentro… un poco para fuera… así, más rápido, ah! Sí! Ah! Hmm!

– Veis, hijos, profesora y alumno han llegado al orgasmo! La verdad es que el hombre puede durar más follando pero al principio es normal correrse tan rápido. Veréis, a ver, aparta, Luján! Señorita, levántese y póngase así, de espaldas a los alumnos, inclínese hacia la silla, muy bien! Suba un poc más las nalgas, así! Mirad, hijos, veis? Se le sube la faldita de colegiala y con los tacones altos todos le podemos ver completamente el coño y ahora también el agujerito del culo. Qué os parece? Es una de las mejores visiones para el hombre! Ahora, mirad, estoy completamente empinado. Me follaré a la señorita por detrás, al estilo perrito, e intentaré durar más, para que los dos sintamos más placer. Mirad!

El profesor García Vergatti introduce de golpe su verga en el coño abierto y empapado de mi novia ante la admiración de sus alumnos. Empieza a bombear con fuerza. Gira la silla para que todo el mundo vea la escena de perfil. Ella se mueve adelante i atrás para que todo el pene entre completamente, vuelva a salir y vuelva a penetrarla. Cuando el maestro ve que ella está a punto de llegar al orgasmo, gira la silla de nuevo para mostrar a todos los chicos, la cara de felicidad de Virginia, de pasión, de lujuria.

– Ah, no puedo más, ah, por favor, deme fuerte, así, oh, hmmm, gracias! Ah! Uaaa! Dios mío! Ah!

– Veis? Esto es otro orgasmo de la chica. En cambio yo, no me corro todavía. Le voy dando fuerte y seguro que se vuelve a correr. Veo que esta niña es multiorgásmica.

– Sí, sí, por favor profesor, más, más! Venga, sí!

– Así por detrás va muy bien. Mirad, ahora la cojo por las coletas y la domo como si fuera un potrillo. A que es guapo!

– Es muy bonito, profesor García Vergatti! Y se ve que ella disfruta! Mirad que cara de placer!

– Miren, alumnos, ahora la agarro por las tetas, las acaricio, tiro del pezón, las pellizco…

– Uau, profesor, esto es una pasada! Dame más, vamos! Ua, ay, sí, sí, más! Me voy, me voy, uaaaa!

En este momento, el profesor ya no puede aguantar más tanto placer y explota en un orgasmo dentro de mi novia.

– Bueno, alumnos, yo generalmente duro más, pero la chica está tan buena y caliente que no pude resistirme a llenarla de semen!

– Uf, bueno, ahora sí que os dejo, que veo que Doña Pilar no viene y debo ir a comer con mi novio – dice mi novia arreglándose la faldita.

– Pero señorita, muchos alumnos no saben todavía muchas cosas que deben conocer. Espérese un momento, por favor. Mirad, chicos, yo ahora tengo el pene flácido y más pequeño. Una buena amante sabe cómo solucionar eso, verdad, Virginia?

– Bueno, sí, supongo. No sé, yo me debo ir.

– Mira, es solo un momento. Ven, Lujan, enséñanos tu pene. A ver, después de eyacular también lo tienes blando, claro. Mirad qué puede hacer la señorita para remediar eso.

– Venga, está bien, y me voy, eh? – Y mi novia se desabrocha algunos botones más de la blusa y muestra el escote al alumno. Enseguida se da la vuelta y subiéndose un poco la falda le enseña el culo en un baile erótico.

– Profesor, es verdad! Luján vuelve a empinarse!

– Sí, huy, su polla ya vuelve a estar erecta! En cambio la suya, profesor, sigue pequeña!

– Bueno, esto es porque yo soy mayor y me cuesta un poco más. Pero seguro que esta linda alumna tiene también una solución para mí! Ven, acerca tu boca, niña!

Virginia lame el pene del profesor García Vergatti y empieza a chuparlo con fruición. Al mismo tiempo, le coge los huevos con las sos manos y se los masajea con habilidad. Súbitamente la verga del maestro recupera su mejor grosor, longitud y dureza.

– Oh, parece un milagro!

– Bueno, es que en realidad es un milagro de la naturaleza, muchachos!

– Profesor, yo no puedo más! – grita Juantoz – y se saca su pene a punto de reventar y acerca la punta a la vulva de mi novia, que empieza a gemir al recibir una descarga de leche calentita. Enseguida un par de alumnos van hacia ella, le apartan la corbata, le arrancan la blusa, le quitan el sostén y le empiezan a mamar el pecho. Ella, agradecida, les coge los penes con una mano y les empieza a masturbar. Mientras hace una señal a otro alumno, el alto y rubio, y le muestra agachada la vulva empapada y el culito. El alumno no tarda en penetrarle el coño abierto para él, aún con la verga del profesor follándole la boca. Otros chicos no pueden resistir la tentación y van por detrás de la chica intentando penetrarla. Uno no puede esperar y le rocía sus nalgas de semen. Otro no resiste el placer y le empapa las falditas de leche. El alumno Sala tiene más paciencia y, con mucha destreza, consigue acercar el pene al ano de mi novia. Ella se da cuenta, chupa un dedo, luego otro, se los introduce en el culito, lo abre un poco y hace señas a Sala para que intente penetrarla, cosa que consigue y le da gran placer, eyaculando al momento. Cuando mi Virginita nota la leche en sus entrañas, explota en un gran orgasmo y grita sin disimulo: – Ah, ufff, hmmmm, que valiente y buena está, dios, ah!

– Veis, alumnos, ahora nuestra señorita se ha corrido por penetración anal. Alguien quiere intentar darle por el culo? Veréis que es un gran placer, que se le ve muy bonito, caliente y acogedor!

Muchos alumnos se acercan a Virginia y el primero que llega, trata de encularla, pero por los nervios y la excitación no lo consigue y descarga todo su semen en las nalgas de mi novia, que dice: – No pasa nada, machito! A ver, venga, otro voluntario!

Ansélmez corre hacia Virginia y le mete la punta en el culito. Ella se abre bien y se traga todo el pene de un porrazo. Virginia ve entonces a un alumno con su pene en la mano. Se trata de Migue. Ella queda impresionada por la magnitud del miembro y sólo desea tenerlo para ella. Pero tiene la boca llena con el pene del profesor, dos alumnos le están mamando las tetas, ella está masturbando a dos alumnos más, mientras es follada al unísono por el coño y por el culo. Así y todo, la chica no se rinde y hace gestos a Migue para que se tumbe bajo ella. La potencia del chico consigue penetrarla aún con otro pene dentro de su coñito. Cuando nota las dos pollas completamente dentro, explota de placer en una sinfonía de suspiros y gritos.

Es entonces cuando alumnos y alumnas de otras clases de se arremolinan en la puerta y se sorprenden al ver la escena tan erótica: una chica joven, desnuda y con sólo una corbatita colorada, una faldita como cinturón, unas medias blancas cortas y zapato de tacón alto, es penetrada por detrás por dos alumnos, uno analmente y otro vaginalmente, con otro debajo que también le folla el coño, mientras dos le maman las tetas y ella masturba a dos más mientras mama el pene del profesor. Por suerte en esa parte del edificio sólo hay los alumnos mayores, que son los que pueden apreciar mejor lo que ven. Algunas alumnas se ruborizan y no quieren mirar pero la tentación es demasiado grande. Los alumnos más descarados  se acercan a la escena, se sacan sus miembros ya erectos y se pajean encima de  mi novia, que sonríe agradecida y les manda besos cariñosos. Ella coge algo de lechecita con sus dedos y la saborea. Al ver su cara de placer, algunas alumnas se van animando y se inclinan al lado de mi novia y le lamen el cuerpo. Sorprendentemente ven que les gusta el sabor y la limpian deliciosamente. Algún alumno aprovecha que sus compañeras están inclinadas de espaldas y muestran sus braguitas para acercarse por detrás, acabarles de subir las falditas azules, apartarles las braguitas y lamerles la vulva o el culo, tocarles las nalgas o, directamente, penetrarles el coñito o darles por el culo. Todos los que pueden, pero, intentan llegar a Virginia porque es la más guapa y caliente del grupo. Ella tiene orgasmos continuos, jadeantes, explosivos… Un profesor algo mayor, con el pelo totalmente blanco, aprovecha un momento que el alumno Ansélmez ha terminado en el culo de la chica, para reemplazar al muchacho y encularla de un golpe seco. Ella lo nota y vuelve a gritar de placer! Un profesor calvo no puede resistir la escena, se saca un pene enorme y quiere apartar al profesor mayor del culo de la chica. Este no quiere dejarlo. Al ver esto mi novia, coge el pene del calvo, lo ensaliva bien, se lo acerca a su ano ya ocupado e pacientemente va consiguiendo que también la encule. Dos alumnos dejan de follar a dos chicas y se ponen debajo de mi novia, que en ese momento había recibido la leche de dos penes y tenía el coño empapado pero libre. Los dos alumnos colaboran entre ellos y consiguen penetrar juntos a mi Virginita. Esto es demasiado para ella y vuelve a gritar de placer, bañando a los dos muchachos con una espectacular eyaculación vaginal. Algún profesor, caliente como un mono, no puede llegar a mi novia y se conforma con pajearse o con intentar que alguna alumna se la chupe, sin mucho éxito.

– Que viene el director, que viene el director! – grita alguien desesperado. Algunos alumnos y profesores escapan hacia otras clases, pero los que están con Virginia no quieren dejarla. Se esfuerzan en terminar rápido y la llenan con la leche de dos penes en el coño, de otros dos  en el culo, le inundan los pechos con dos más, el profesor García Vergatti le llena la boca, las dos pollas en sus manos también eyaculan en ella…

– Vaya, vaya, pero que pasa ahí? Profesor García Vergatti, ya me explicará usted esto. Y ustedes profesores Majori  y Estanislau! Están dando por el culo a la conferenciante!

– Oh, señor director – dice el calvo- es que no sabíamos que era la conferenciante. Y tiene un culo tan rico!

La Señora Pilar no cree lo que ven sus ojos: – Pero Virginia, hija! Es que no te puedo dejar sola! La que has armado!

Mi novia, avergonzada, todavía con dos penes de alumno en la vagina, dos de profesor en el culo y otra de profesor en la boca, no puede emitir palabra.

– No riña a la señorita, Señora Pilar, que realmente hizo muy bien la conferencia y enseñó mucho a los chicos. – defiende el profesor García Vergatti.

– Eso es evidente, sí – contesta el director – A ver, dejen a la chica de una vez! Alumnos, fuera de la clase! Ya! Y ustedes profesores, por favor, cubran sus partes! Un poco de decencia por favor!

Virginia, cubierta de semen, se tapa los pechos como puede, con la corbatita, intenta que la faldita, también empapada de leche, le cubra el pubis y la vulva. El director la ve tan atractiva que no puede más que decir: –  A ver, alumna, ven un momento! – Coge las coletas de mi novia, le da la vuelta, le sube la falda, se saca su grueso miembro y en un momento le da por el culo.

Los profesores, que vuelven a estar excitados al ver tan guapa a mi novia, se acercan a ella y le empiezan a manosear su bonito cuerpo, especialmente las tetas que ahora apuntan hacia abajo. El profesor García Vergatti tiene la ilusión de probar el culo de mi novia, pero no se atreve al tenerlo lleno el director. Así y todo la tentación puede más que sus reparos e intenta juntar su pene al de su jefe. Este está tan feliz que trata de hacerle sitio. La verdad es que los dos penes son muy gruesos pero al fin consiguen encularla hasta la mitad. Doña Pilar, que vuelve a estar excitada, se acerca a Virginia y le va lamiendo la leche que le cubre la cara, el cuello y los pechos. Un profesor aprovecha que la señora está de espaldas y le sube la falda. Cuál es su sorpresa al ver que no lleva bragas y que tiene un culo espectacular. Enseguida la penetra analmente ante la satisfacción de la señora, que mira pícaramente al director. Otros profesores se juntan a la escena y dan un buen repaso al clítoris de mi novia que está feliz orgasmo tras orgasmo.

El director grita: – Huy, ya está, no puedo más, es que tiene el culo muy caliente y rico!

– Déme toda su leche, señor director, hmmm, lléneme el culo ardiente, gracias!

Ante estas palabras, todos los profesores, como si fuera una orden, eyaculan su semen en mi novia que sonríe entre feliz y agradecida. La señora Pilar también toma una buena ración de leche en su ano, todavía húmedo por el que anteriormente le depositó el director. Al terminar, con la lengua, ávida, ayuda a mi novia a limpiarse bien.

– Como ha ido la conferencia, Virginia?

– Muy bien, amorcito. La verdad es que enseñé todo lo que pude a los alumnos. También los profesores parece que estaban muy satisfechos.

– Así vestida, te habrán tomado por una alumna!

– Pues sí, ja, ja, en eso llevas razón. Te gusta?

– Estás muy bonita. Pero esta falda tan corta…

– No te gusta? Todos me dijeron sinceramente que estaba muy bien!

– Gustarme, me gusta mucho… demasiado! Pero…

– Pues ya está, eso es lo importante, amor, te quiero! A comer, que tengo un hambre…!

Me gusta / No me gusta

Intercambio de pareja con amigos de Internet

Sara y yo conocíamos a Virgi y Skorphio por su caliente blog, y aprovechando que estábamos de viaje en su ciudad, probamos a enviarles un e-mail para ver si querían quedar.

La pareja no dio señales de vida, así que continuamos con nuestros planes y fuimos de compras a un centro comercial. Mi móvil vibró, y era Skorphio. Me dio su número de teléfono y le llamé para decirle donde estábamos.

Hicimos algunas compras y a la hora o así fuimos al punto de encuentro. Allí estaba la pareja. Fue muy excitantes verles con la cara descubierta tras haberles visto ya con el resto del cuerpo descubierto por Internet.

Virgi lucía un top blanco sin tirantes el cual marcaba sensualmente sus preciosos y exuberantes pechos. Completaba este conjunto, curiosamente igual que Sara, con una minifalda negra.

Sara por el contrario vestía bastante más modosita, con una camisetita ajustada sobre sus pequeños pechos y la ya nombrada minifalda.

Ambas mujeres estaban preciosas, Virgi morena de piel totalmente sexy, y Sara con su piel pálida y aspecto tímido.

Los cuatro veinteañeros dimos una vuelta por el centro comercial cogiendo a nuestras chicas por la cintura.  La otra pareja se percató de que Sara no llevaba sujetador, y en alguna ocasión sus pezones se marcaron por su camisetita de forma muy sugerente.

Cuando llegó la hora de comer decidimos ir a un famoso restaurante de comida rápida.

Virgi nos deleitó comiéndose su helado con sirope de fresa. Chupaba la cuchara lentamente mientras esta se introducía en su boca. La lengua de la chica danzaba alrededor de la herramienta de plástico para no dejar ningún resto de helado.

–          ¿Hay algún truco en las fotos de tu polla? – preguntó sorprendiéndonos Sara.

–          Je, je, je. No ¿Por? – respondió Skorphio.

–          Bueno… es que se ve muy gordita…

–          Te puedo asegurar que es tal y como se ve – dijo la novia de éste.

–          ¿Y no te hace daño?

–          No,  ja ja ja. Mira…

Virgi cogió con delicadeza la mano de Sara y la posó sobre la entrepierna de su chico.

–          ¿Lo notas?

–          Noto como palpitaciones.

–          Eso es que se está excitando…

Sara se mordió el labio, y este hecho no pasó desapercibido a Virgi, que sonrió con coquetería.

Terminamos de comer y nos fuimos a dar un paseo por el exterior del centro comercial. Sara y yo íbamos un poco adelantados a nuestros amigos, y aproveché para tocarle el culo a mi chica y que ellos pudieran verlo. Le apreté una nalga haciendo que su falda subiera lo suficiente como para que ellos pudieran apreciar la redondez de su culito.

–          Vaya culo que tiene tu chica… – me dijo Skorphio.

–          Sí… ¡entre las tetas de la tuya, y el culo de la mía nos vamos a volver locos!

Ambos nos reímos.

Nuestros amigos nos propusieron ir a su casa si no teníamos ningún plan más. Sara y yo nos miramos nerviosos, y aceptamos.

Nos enseñaron su piso, y nos sentamos en el sofá para hablar. Sara y Virgi, nuestras diosas, estaban sentadas juntas en el sofá, y los dos chicos nos fuimos a por algo de beber a la cocina.

Sara, con sus preciosas piernas cruzadas miraba sonriente a Virgi, quien había apoyado una mano sobre su rodilla.

–          ¿Te han gustado mis fotos en el blog?

–          Sí… son muy morbosas.

–          Tú también podrías hacerlo…

–          Ya… pero me da miedo que alguien me reconozca y luego tenga problemas.

–          Bueno, aquí no tendrás problemas – dijo sonriéndole y acariciándole la rodilla.

Sara le acarició el pelo. Ambas féminas estaban más cerca. Virgi le acarició la espalda, y se fue acercando poco a poco. Los labios de ambas colisionaron, y las lenguas se batieron en duelo lentamente.

Las manos de Virgi se deslizaban desde los brazos a las piernas de su amiga. Sara le puso una mano sobre un pecho por encima de la ropa.

–          ¿Te gustan?

–          Sí… ya me gustaría tenerlas así.

–          Hoy las vas a tener… todas para ti.

Sara acarició con suavidad, casi con cariño, los pechos de su amiga. Se besaban, y Virgi extendió su mano desde la pierna que rastrillaba hasta el culito de Sara.

–          Tienes un culito de infarto. Tienes a mi chico loco.

–          ¿Tú crees?

–          Sí. De hecho me ha dicho textualmente que “le encantaría romperte el culo”.

–          ¡Qué miedo con ese pollón!

–          No… al contrario…

Virgi le acarició las tetitas a Sara y le dijo de repente:

–          ¡No llevas sujetador!

–          Ja, ja, ja. ¿Te gusta?

–          Mmmmm.

La anfitriona le subió la camiseta dejando sus pechitos turgentes al aire. Se lanzó a chuparle un pecho a lametones.  Sara le quitó el top a su amiga, y sopesó sus grandes pechos entre sus manos. Se lazó hacia uno de aquellos grandes y oscuros pezones y le dio lametazos como si le impartiera tortas con la lengua. Virgi apoyaba sus tetas sobre la cara de su amiga disfrutando del momento.

Skorphio y yo contemplábamos la escena sentados en unas sillas del salón.

–          Mira como mi novia le toca la entrepierna, seguro que está muy mojadita – dijo Skorphio.

–          Vaya… tendrías que haber plastificado el sofá.

Ambos nos reímos y seguimos disfrutando viendo a nuestras hembras en celo.

–          Me decías antes que te gustaba el culo de Sara… pero el de Virgi no se queda atrás – dije sin quitar ojo de Virgi con el culo en pompa comiéndole el coñito a mi chica.

–          Ufff. Con tu permiso me la voy a cascar.

Skorphio sacó su artillería al aire, y empezó a masturbarse viendo a mi chica abierta de piernas en el sofá y a su novia haciéndole un tremendo cunnilingus.

Ambas mujeres se desnudaron, y le tocó a Sara, recostada de lado, comerle el coñito a Virgi. La chica gemía con fuerza mientras mi novia desataba remolinos sobre su clítoris.

Las dos chicas se sentaron en el sofá y se masturbaron la una a la otra sin dejar de besarse. Cachondo perdido imité a Skorphio y empecé a masturbarme. Virgi le hacía chupar los dedos con los que le masturbaba a mi chica, y ella succionaba con ansia.

–          ¿Vas a enseñarle tu culito a mi chico?

–          Sí… mmmmm.

Virgi ayudó a colocar a su amiga de rodillas en el suelo apoyada en el sofá, con su culito en pompa apuntando a nosotros.

Dejó caer chorretones de saliva sobre su ano abierto al tiempo que le masturbaba el coñito. Le chupó el culito y le introdujo un dedo dentro.

–          ¿Te gusta cariño?

–          Mmmmm, sí….  Sara, qué ganas de follarte que tengo – dijo Skorphio.

–          Vamos allí tío, que no aguanto más.

Las chicas se sentaron en el sofá, y Skophio lo hizo al lado de su chica, y yo entre ambas.

–          ¿Os ha gustado lo que habéis visto? – dijo Virgi.

–          Ufffff. Estamos muy cachondos – dije.

Nuestras chicas nos agarraban los penes erectos mientras que no paraban de sonreírnos y morderse los labios. Sara se lanzó hacia mi miembro y empezó a comérmelo cómo sólo ella sabe hacerlo.

Virgi masturbaba a su chico mientras ambos nos miraban sin pestañear.

–          ¿Te gustaría que se la comiese, cariño?

–          Haz lo que quieras….

–          ¿No te importa que se la coma a Luis?

–          Eres mi putita, así que compórtate como tal.

Ella se rio, y tras dar unas chupaditas a la tranca de su hombre, se acercó a la mía. Sara se apartó un poco para que Virgi me la pudiera comer. Ambas juntaron sus cabezas sobre mi entre pierna e intercambiaron lengüetazos sobre mi polla y sus propias bocas. Era una situación muy excitante y tenía que hacer verdaderos esfuerzos para no correrme.

–          Sara, demuéstrale a Skorphio lo bien que la chupas.

El aludido se levantó y se acercó a mi novia. Sara, de rodillas frente a la ancha polla de Skorphio, comenzó a proponarle grandes lametones de arriba abajo. Pasados unos segundos se metió la punta en la boca y empezó a chupársela moviendo la cabeza como si intentara escapar de algún casco invisible que la aprisionara.

Virgi por su parte se había subido encima de mí, y apoyando sus manos sobre la pared de detrás del sofá balanceaba sus tetas sobre mi cara. Las noté húmedas por la saliva de mi chica, pero las comí con desesperación.

Nuestra anfitriona me sorprendió poniéndose en cuclillas sobre mi cara, y lanzándose a comerme el pene. Aquel extraño 69 era muy morboso porque notaba todo el peso de su cuerpo a través de su sexo sobre mi cara.  Virgi me la comía metiéndosela casi hasta los huevos, seguramente por la práctica que debía tener con el gran miembro de su chico.

Cuando mi amiga despegó de mi cara, pude ver cómo los otros dos se lo montaban en la alfombra del suelo haciendo un 69 “tradicional”.

Skorphio le comía el coño y el culo como si fuera un hambriento, abriendo sus nalgas y metiendo su lengua por todas partes. Virgi se acercó a la pareja y chupó el ano de mi chica al tiempo que su novio hacía lo propio con sus labios vaginales.

Sara se retiró a besar a su presa, y Virgi me guio hasta el miembro de su chico. Agarró ambas pollas y tras empezar un buen ritmo de masturbación, las fue mamando alternativamente. Nos comió la polla e hizo que estas entrechocaran contra su cara.

Las chicas se levantaron y se colocaron de rodillas en el suelo, con el cuerpo apoyado en el sofá. Sus culos nos miraban desde aquella posición de tal forma que no podíamos lanzarnos hacia ellos.

Ellas esperaron pacientes, y cada uno se fue con su pareja. Se la metí a Sara sin dejar de mirar como Skorphio hacía lo propio con su chica. Ambas estaban muy cachondas y lubricadas, y nuestro mete-saca cogió fuerza en seguida. Virgi se dio la vuelta y se sentó en el sofá abierta de piernas. Su chico, arrodillado en el suelo frente a ella, colocó su grueso pene en la entrada de su vagina y se lo metió de golpe.

Las tetas de Virgi saltaban arriba y abajo mientras ella estiraba la cabeza hacia atrás gimiendo con pasión.

Mi chica y yo cambiamos de postura, y por petición de ella me tumbé en el suelo. Sara se encaramó encima de mí dando la espalda a nuestros amigos. Empezó a cabalgarme mirando más a la otra pareja que a mí. Las sentadillas que ejercitaba sobre mi cuerpo hacían que su culito botara como si lo hiciera sobre una cama elástica. Ella miró a Skorphio con lujuria, mordiéndose el labio, y él no quitó la vista de su culito saltarín.

–          Uff, Sara, ¡vaya culo! – dijo totalmente cachondo Skorphio

–          ¿Por qué no lo pruebas si tanto te gusta?

El chico reaccionó al momento. Ayudó a mi novia a ponerse a cuatro patas en el suelo y se colocó justo detrás.

–          Veamos qué tal es…

Ella se puso bien en pompa, y Skorphio guio la punta de su ancho miembro hasta la entrada de su vagina. La colocó y empujó lentamente hasta metérsela entera.

–          ¡Vaya polla más gorda que tienes cabrón!

–          Toda para ti…

Skorphio le apretó fuerte de las nalgas, y empezó a follársela con fuerza mientras Sara gemía con fuerza. Yo seguía tumbado, y me estiré un poco hasta ubicarme justo de la cara de mi novia. Ella me besó haciendo una montaña rusa con su lengua dentro de mi boca.

De repente noté un peso encima de mi cuerpo. Virgi se estaba colocando encima de mí, lista para cabalgarme. Noté su cálido y dilatado coñito mientras ella se insertaba mi pene. Empezó a cabalgarme con lujuria y me desprendí de los labios de mi chica para ver el espectáculo. Sus grandes pechos oscilaban como dos planetas a punto de colisionar. Skorphio y Virgi se besaban mientras se follaban a sus invitados.

Skorphio tenía todo su cuerpo apoyado sobre el de mi chica y se la follaba con fuerza. Ella gemía pidiendo más y más totalmente insaciable. Colocó a mi chica en forma de V invertida, y puso la punta de su pollón en la entrada de su ano. Escupió un par de veces y empujó hasta que la cabeza de su miembro se coló en su culo. Sara gemía sin parar mientras nuestro amigo le reventaba el culo. Mi chica se fue irguiendo lentamente hasta quedar en la clásica postura del perrito.

Su cara era un rictus entre el dolor y el placer.

–          ¿Te gusta que me revienten el culo?

–          Sí… estás hecha toda una guarrilla.

–          Fóllate bien a Virgi…

Obedecí a mi chica y coloqué a Virgi tumbada boca arriba a mi merced. Como si fuera un animal, me lancé sobre ella aplastándola con todo el peso de mi cuerpo. Mi polla encontró su orificio sala, y empecé a follármela como si fuera un hombre de cromañón. Ella me abrazaba y arañaba la espalda mientras que yo se la metía a lo bestia. Más pronto que tarde el sudor nos embargó y tuve que bajar el ritmo para no correrme.

Paré un momento para coger aire, y busqué con la mirada a los otros dos. Los encontré en el sofá. Sara estaba cabalgando de espaldas a Skorphio, quien jugueteaba con las tetitas de esta.

–          Luis, ¿por qué no vienes a ayudarme a tapar todos los agujeros de Sara?

Me acerqué a la pareja y pude ver como Skorphio la estaba penetrando por el ano. Miré a mi chica, y tras sonreírla empecé a metérsela por el coño. Al principio costó, pero ambos chicos no tardamos en sincronizarnos y penetrar a Sara a la vez.  Nuestros penes se rozan por fuera, y noto la picha de Skorphio hacer fuerza en la membrada que separa ambos conductos. Sara gime como una loca y Virgi la aplaca con besos con la lengua por fuera de la boca. Su lengua se lanza hasta los pezones de mi chica, y los chupa con decisión.

Virgi desciende hasta las dos pollas en movimiento y las lame como puede mientras se introducen a la vez dentro de Sara.  Cuando Virgi empieza a chuparle el clítoris a Sara, ésta no aguanta más y con fuertes gemidos tiene un tremendo orgasmo. Abatida tras el esfuerzo, nos separamos y ambos hombres nos sentamos en el sofá.

Cada chica se va con el chico de la otra pareja y empieza a chupársela.

–          Chicos, yo también quiero que me hagáis un sándwich – nos reta Virgi.

La chica se sube sobre su novio y deja su culo expuesto a mi miembro. Apoyo mi punta sobre su agujerito, y empieza a entrar poco a poco hasta el fondo. En seguida nos sincronizamos, y nos follamos a Virgi por los dos agujeros a la vez. Sara se masturba en el sofá mirándonos, y Virgi grita de placer. A los pocos minutos Virgi tiene un gran orgasmo que hace que casi nosotros nos corramos también.

Ambos chicos estamos a punto de corrernos, y nos masturbamos mirando como las dos féminas se besan, abrazan y manosean con lujuria. Nos acercamos a ellas masturbándonos y pronto lanzan sus lenguas hacia nuestros glandes. Sin aguantar más, me corro sobre la lengua extendida de Virgi. El chorro sale propulsado a toda velocidad y mancha a Sara y un poco a Skorphio. Sara se gira hacia donde ha caído la mancha, y la chupa con rapidez del cuerpo del chico.

Mientras Virgi apura a lengüetazos los restos de mi corrida, Skorphio mete su polla dentro de la boca de mi chica y empieza a masturbarse con rapidez. Un fuerte gemido de oso anuncia su orgasmo. Sara frunce el ceño cuando el semen de Skorphio fluye dentro de su boca. El chico saca su polla, y de la boca de mi novia caen regueros de semen mezclados con saliva.

Los chicos nos dejamos caer exhaustos en el sofá, y ellas se besan y manosean un rato más.

Los cuatro nos limpiamos, y nos vamos a echar una siesta totalmente agotados. Al despertarnos nos despedimos, no sin la promesa de quedar otro día…

Me gusta / No me gusta