Fin de semana en la parcela

Esta historia comienza cuando nos fuimos un fin de semana mis cuatro amigos y yo a jugar a paintball en una finca que tiene Gonzalo, alías “Puro”. En nuestro grupo de amigos treintañeros y casi cuarentones todos, dejando a nuestras parejas, novias, esposas e hijos/as en casa.

El sábado por la tarde después de una jornada de paintball, en la carretera de la finca nos encontramos a dos chicas muy preocupadas junto a un coche.Cuando mis colegas y yo vimos semejante chicas veinteañeras vestidas como ropa que mostraba más de lo que escondía, salimos como lobos contra ovejas. Paramos junto a ellas y rápidamente intentamos ayudarlas. El coche se les había sobre calentado así que tendrían que llamar a la grúa para que lo llevara al taller mas cercano, siendo la hora que era, ya tarde,  aunque la grúa lo llevara al taller, el taller estaba cerrado así que hasta mañana no tendrían el coche arreglado. No sabíamos qué hacer hasta que “Puro” dijo:

–    Mirad podemos tirar del coche hasta mi finca y mañana llamamos a la grúa. las chicas se miraron una a la otra.

–    Te prometo que no somos violadores.- dijo yo para suavizar la tensión.

–    ja, ja, ja, ja … bueno, vale.

Tras la solución del problema, momentáneamente, nos presentamos. Ellas se llamaba Sara y Damaris, ambas de buen ver. Sara era rubia de 1,80 delgada y llevaba una camiseta blanca con la bandera de londres y unos vaqueros ajustados. Damaris era castaña de 1.70 delgada, luciendo su camiseta verde con vaqueros pitillo. Ambas eran unos bombones dulces para la vista.

Gonzalo ató una cuerda al parachoques del coche de ellas yo me puse de copiloto y Luis, Jose y Manuel se pusieron detrás. Sara y Damaris se montaron en su coche

Un vez que llegamos a la finca le cedimos una habitación a las amigas. Una vez instaladas mientras que el resto preparaban la barbacoa “Puro” y yo nos quedamos hablando con las muchachas.

–    Bueno contadnos, algo de vosotras.

–    Nosotras somos estudiantes de  cuarto año de psicología

–    y compaginar  los estudios con algo, hobbies, cursos, novios, no sé yo

–    Pues a mi me encantan los caballos, y no, no tenemos novio ninguna de la dos. y ¿ vosotros?

–    Yo trabajo de maestro.- les contested

–    Yo trabajo de mecánico- dijo Puro.

–    Me lo imaginaba así tan grande como eres.- tengo que decir que Puro medía 1,80 y su peso rondaba los 130 kilos era una mole.

–    ¿Esta finca es tuya?.- le preguntó Damaris a Gonzalo.

–    Toda ella.¿quieres que te la enseñe?

–    Vale, ¿ te vienes? le preguntó a Sara mirándola fijamente.

–    No. respondió ella.

Tomándola de la mano Gonzalo hizo que Damaris se levantara y ambos se perdieron por la oscuridad de la finca, yo seguí hablando con Sara y me estuvo contando que ella era del Bosque, un pueblo de Cádiz, que tenía dos hermanos mayores y que su madre era ama de casa y su padre labrador.

Al rato la cena estaba lista y Damaris y Puro no habían regresado así que fui a buscarlos con  Luis y José, Manuel se quedó con Sara en la mesa.

Estuvimos caminando por la finca hasta que vimos las cuadras y que la luz estaba encendida. No llegué a abrir la puerta cuando vi  a Puro chupándole los pechos mientras que ella rebuscaba dentro de su bragueta la polla de este. Paré a Luis que estaba apunto de hablar y nos quedamos los tres mirando desde la rendija de la puerta de las cuadras.Puro le comía las tetas por encima de la camiseta de londres mientras que ella disfrutaba de los bocados que este le daba en su pechos. Puro le levantó la camiseta, dejando ver los pechos de la joven, tras ellos comenzó con una mano a tocar un pecho y con la boca a meterse el otro pecho dentro de su boca.

Estuvo un largo rato chupándole los pechos a Damaris hasta que se agachó y comenzó a abrirle el pantalón vaquero para meter sus dedos, que más que dedos parecían un muestrario de chorizo. Mientras metía un dedo dentro de su coño le comía los pechos, Damaris estaba gimiendo de placer. Entre lo gemidos y el cuerpo de la chica medio desnuda Luis sacó su polla y comenzó a machacársela. José  que vió lo que hizo Luis también sacó su polla y conmigo fuimos tres. Gonzalo seguía chupándole los pechos y dándole placer al coño de Damaris cuando esta se deshizo de su camiseta y se agachó sacando la polla de Puro, bueno el pedazo de carne en barra que tenía Puro de polla, y comenzó a chuparla. Yo no pude aguantar más la excitación y entré en las cuadras diciendo.

–    Si te quedas con hambre aquí tienes otra polla. ambos se asustaron pero no fue mal recibida la invitación ya que cuando llegué a donde estaban Damaris tomó mi polla y comenzó a moverla de arriba a abajo. José y Luis al momento entraron en la cuadra con sus pollas también en la mano y diciendo aquí tienes dos más. Damaris se levantó y los cuatro la rodeamos. Ella comenzó a acariciar la polla de José y la mía mientras que Luis que estaba detrás de ella le cogía los pechos y le comía la boca, José y yo pellizcamos los pechos y Puro se masturbaba para no perder la ereción y le metía un dedo en el coño.

Tras un largo sobeteo le quitamos las braguitas. Ella se puso de rodillas y comenzó a comerle la polla a José mientras manoseaba mi polla y la de Gonzalo, Luis mientras se masturbaba. Estuvo un rato cambiando que polla se comía y cual masturbaba hasta que excitados la levantamos y la pusimos sobre una manta que estaba en un fardo de paja.

Luis estaba cerca de su cabeza y José y yo a los lados, Puro la tenía de frente y le abrió las piernas y viendo su polla y el coñito de la muchacha, la cual había empezadoa a chuparle la polla a José, por lo que Puro  pensó mejor que fuera yo que tenía la polla menos gruesa que la de él,  yo fui el primero en metersela pero antes me puse a comerle el coño a Damaris mientras que ella mastrubana la polla de Puro y la de Luis y se tragaba la polla de José, luego puse un poco de saliva en mi polla y le empecé a meter la polla dentro de su coño, el coño lo tenía prieto prieto pero poco a poco comenzaba a ceder y mi polla a hundirse más en su coño. Al rato comenzó a gemir dejando las pollas de mis compàñeros desatendida pero daba igual Puro se estaba entreteniendo con su pechos mientras que Luis se mastrubana con los gemidos de la moza, José aunque intentaba que la muchacha siguiera no lo conseguí y mira que le ponía la polla en los labios y se metía en la boca, tras un largo de folleteo Puro me exigió su turno le saqué la polla del coño de Damaris y le dejé sitio a Puro. Puro colocó su enorme polla en la entrada delc oñito y luego comenzó a meterla poco a poco cada vez mas adentro, esa chica no gritaba de placer eso era dolor, pero pronto ese coñito apretado cedió y comenzó a sentir placer al tener esa polla tan grande en su coñito.  Luis tras un rato masturbandose se corrio girandose a la derecha para no manchar ni a Damaris ni a ningúno de nosotros, aunque había terminado seguía machandose la polla viedno como esa joven se turnaba para comerle la polla a José y a mí mientras era empalada por la polla de Puro. José fue el siguiente en correrse, lo avisó y Damaris se concetró en su polla para que toda esa leche cayera dentro de su boca y así fue. Puro aumentaba la velocidad y Damaris gemía cada vez más yo mientras acariciaba los pechos de ella mientras que me masturbaba opara no perder la ereción, esperando volver a meterle la polla a la moza. Puro no pude aguantar más y se corrió , mas dentro del coño de la muchacha que fuera pero echó suficiente para que manchara la barriga y los pechos de Damaris y creo que algo cayó en la cara. Puro se apartó rendido por el esfuerzo y yo me puse entre las piernas de la muchacha. No quería repetir e hice que se diera la vuelta, si alguna polla iba a abrirle el ano que fuera la mía más que la de puro así que volvía a humedecer mi polla y la colcoqué en la entrada de su ano, comenzando a penetrarla de forma grotesca en ese agujero negro tan chiquillo pero pronto abrazaba mi polla como abraza una serpiente a su presa. Damaris estaba rendida de la excitación que le había propinado Puro y la que le estaba dando yo y se desbanecía menos mal que José y Luis estaban al quite y la levantarón para que me la termianra de follar y eso hice aceleré el ritmo para que mi polla entrara en ese ano y se corriera dentro como un aspesor en verano sobre el césped.

Tras mi corrida estuvimos un rato recuperando el liento y luego los cinco salimos primero José y Luis seguidos de Damaris y por último Gonzalo y yo, viendo como Damaris se tambaleaba debido a las dos polla que se la había follado esa noche.

Al llegar a la casa Manuél seguía hablando con Sara, con la comida en la mesa.

Damaris se fue a asear y Sara le acompañó, el resto nos quedamos a comentarle a Manuel la jugada, ante la mirada de enviada de este, es más cuando volvieron las chicas Manuel desnudaba a Damaris con la mirada de forma muy descarada.

Tras la cena empezamos con las copas y los bailes, todos nos turnábamos para bailar con las chicas, Damaris no hacía ascos a bailar con uno o con otro mientras que Sara guardaba las distancias con Manuel el cual se había quedado con ganas de meter la polla en caliente, mejor dicho en el caliente coño de alguna de esas chicas. Pasa la noche y la bebida se gastaba pero lo que más se gastaba era el hielo así que Puro propuso que fuéramos a por hielo. Nadie dijo nada todos nos quedamos a espera a ver quien se ofrecía .

– Nadie va a ir. Panda de cabrones y luego querréis beber, verdad?- Dijo Puro.

– Ok, yo voy pero no se donde puede haber hielo a estas horas.- le dije.

– En el bar del juanillo, donde te ponen el tanque de cerveza a 60 céntimos.- Respondió Puro.

– Vale, voy contigo mamona. Pero me llevo a la peque que no me fio de vosotros cabrones.- Dijo Puro con una sonrisa

– Si yo tengo que ir me llevo a Sara, que no me fio de dejarla sola.- Dijo Damarís.

– Yo también voy.- Dijo Manuel.

– Si hombre ahora vamos a ir todo el mundo, nos vamos nosotros cuatro y vosotros os quedáis en la casa vigilando que el fuego no se apague.- Dijo finalmente Puro.

Nos montamos en coche. Yo conducía, Puro de Copiloto y las chicas detrás. Nada más salir de la finca Puro me estuvo guiando todo el rato por donde tirar hasta que finalmente llegamos a un garito llamado ” Bola Negra”, pare cía más un puticlub que un pub. Aparqué en la puerta y entramos los cuatro. No había mucha gente rápidamente nos pusimos en la barra, y mientras las chicas iban al aseo Puro y yo nos quedamos en pidiendo un copazo de capitán Caribe.

Al momento llegaron las chicas y Gonzalo le pido dos copas más al camarero.

Puro le daba pellizcos a Damaris en el culo la cual tonteaba con él con el típico juego de “no me pellizques pero pellízcame” llegando el momento en que se empezaron a comer la boca allí mismo, mientras que yo habla con Sara, bueno ella hablaba porque yo no hacía mas que mirarle los pechos e imaginármela denuda. Llegó un momento que el sobeo a Damaris era tan descarado que el camarero nos llamó la atención y Puro sacó su cartera y pagó la cuenta a regañadientes mio que intenté pagar pero con esa mole que era Puro nadie podía discutir. Aparte de las bebidas pagó una bolsa de hielo que nos llevamos del local.

A la hora de entrar en el coche Puro se metió detrás con Damaris y diciendo que la parte de atras estaba ocupada cerró la puerta y comenzó a meter mano a Damaris la cual se reía. Sara se puso de copiloto y conduje hasta la parcela.

Todo el viaje los cuatro estuvimos callados, bueno más bien Damaris y Puro se estaban comiendo la boca uno al otro y Sara y yo estábamos únicamente escuchando, cuando ” gira a la derecha”, ” ahora a la izquierda” en la señal sigue recto” Puro comenzó a guiarme ” pasada la casa roja métete por esa calle” seguía las indicaciones ” cuando llegues al cartel métete dentro” seguí el camino hasta que llegue a un olivar perdido del pueblo, en el cual no podía seguir. ¿y ahora? – le pregunté a Gonzalo. ” Ahora paga las luces y el motor” y eso hice. Nos quedamos a oscuras mientras que Puro y Damaris comenzaban otra vez con el manoseo. Mira a la cara a Sara la cual miraba a la pareja de atrás, ambos nos reíamos, le miré el escote y luego la tomé de la cara y comencé a comerle la boca. Ella lo estaba deseando porque su besos, su lengua y sus manos se abalanzarón sobre mí como un leona a una gacela. Sus manos acariciaban mi polla por encima de mis vaqueros y yo sus pechos por encima de su camiseta, a lo largo de la noche su camiseta, su sujetador, su pantalón, su bragas volaros de su cuerpo cayendo al suelo de mi coche al igual que mi camiseta y mi pantalón quedando mi polla al aire. Sara no lo dudó, quería que me la follara así que comenzó a humedecer mi polla con su boca, lamiendo los jugos que aún quedaban de su amiga, pero eso a ella no le importaba. Puro se puso a Damarís encima suya situados en el asiento del copiloto comenzando a dar golpes en el asiento delantero. Yo viendo los golpes que daba y las dificultades que tenía puro por follarse a Damaris en ese espacio tan chico hice que Sara se subiera encima mío y echando el asiento del copiloto hacía adelante y el asiento del piloto atrás pudimos acoplarnos los cuatro. Una vez que Sara situó su coño encima de mi polla comencé a follármela. Su coñito no era tan prieto como el de su amiga pero ella apretaba para que yo pudiera sentir su coño ofreciendo resistencia a mi polla.

En el coche se mezclaban los gemidos de Sara y de Damaris y las respiraciones de Puro y mía.

– Menudas putas, verdad?.- dijo Puro

– Si que lo son, pero que buenas están.- le respondí

Ellas gritaban de placer y asentían con la cabeza y con las voz, “si, si,si” Finalmente puro de corrió dentro de Damaris la cual tuvo que salirse del coche y con un klinex limpiarse. Yo me corrí también dentro de Sara, la muy puta me lo pidió así. Acabados todos nos fuimos a la finca a seguir bebiendo y bailando. A la mañana siguiente llamamos a la grúa y se fueron las dos putillas.

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Acariciando el chow chow

Esta era una de esas tardes de primavera en las cuales en el parque sentado en un banco estaba a la sombra de un árbol cuando una chica llegó y se sentó a mi lado con su perro de la raza chow chow , todos los tíos se paraban a hablar con ella y a acariciar a su chow chow, yo seguía con mi lectura.

– Perdona puedes vigilarme la bolsa.- me dijo.

A la bolsa que se refería era una maleta de rosa y negra con la cara de pucca en la parte delantera.

– Claro, sin problema.- le dije

Y ella se puso a jugar con su chow chow y yo a seguir leyendo. Al rato debido a los gritos que daba la muchacha tuve que dejar la lectura para fijarme en ella. Estaba gritando con la correa de su perro en la mano, lo llamaba una y otra vez y el chow chow no aparecía. La notaba algo inquieta así que me levanté cogiendo su bolsa y me acerqué a ella.

– Hola, ¿estas bien?.- le dije.

– No, acabo de perder a mi perro, a mi chow chow,- dijo ella.

– Tranquila que aparecerá.- la intenté consolar.

Siguió llamándolo y yo dejando su maleta cerca de ella fui a mirar por lo alrededores, no tuve que caminar mucho enseguida lo encontré jugando con un perro salchicha al pilla pilla. Se lo comenté a la muchacha, ella respiró aliviada y fue a buscarlo, yo me volví a sentar en mi banco bajo la sombra de mi árbol a disfrutar de la luz solar que me quedada.

Al rato un “Perdona” me interrumpió nuevamente.

– ¿qué ocurre?.- le dije a la misma muchacha dueña de el chow chow.

– Te quería dar las gracias por encontrar a mi chow chow . Me dijo.

– De nada.- Le respondí.

– ¿Puedo invitarte a algo?- dijo ella.

– Claro.- le respondí.

– Dime que voy al carricoche a por él.

– Un capuchino.

– Ok, un capuchino para el muchacho que ha encontrado a mi chow chow.- dijo para sí misma pero lo suficientemente alto para que me entrara.

Al momento vino con el capuchino.

– Gracias.- le dije levantándome

– De nada, mi nombre es Berta.

– Yo soy Simón, ¿ y este chow chow ? ¿como se llama?.- pregunté.

– Pues se llama esponjita.

– ¿ esponjita?.-le pregunté

– Si, porque le encanta mojarse.

– OK, hola esponjita.- le dije a su chow chow acariciándole por debajo de la boca.

Estuvimos conversando y me estuvo contando cosas de su vida y historias de su perro, Berta era una chica muy dulce algo infantil en algunos aspectos pero tenía un gran corazón en el cual no había ninguna maldad.

– ¿Quieres otro café?.- Me preguntó.

– No, empieza a hacer frío y creo que me voy a ir.

– No, por favor que me lo estoy pasando bien contigo, pocas veces se conoce a alguien tan interesante en el parque.

– Si que es verdad.- le respondí

– Si quieres podemos ir a mi casa vivo muy cerca.

– Berta eres una desconocida, y si me quieres violar, es más y si yo…soy un violador- le dije riéndome viendo la cara de susto que estaba poniendo.

– Pues esponjita me salvará.- dijo ella riéndose mientras que esponjita que había escuchado su nombre saltaba de alegría y ladraba.

Nos fuimos los tres a casa de Berta, ella sujetando la correa de esponjita y agarrada a mi brazo. Quizás ha llegado el momento de describir a Berta

Ella era una chica de 1,65 m con ojos marrones, pelo castaño corto por lo hombros y una figura delgada no debía pesar más de 60 kilos a diferencia de mi de 1,90 m y de un peso de 98 kilos.

Llegamos a su piso donde vivía con su hermana ambas estudiantes, la cual no estaba en la casa en ese momento, nada más llegar Berta preparó café y nos sentamos en el salón.

Seguimos hablando mientras que esponjita se puso en su alfombra y comenzó a dormirse Berta y yo seguimos hablando y noté que ella se acercaba más a mi colocando su mano sobre mi pierna, yo me cambié la taza de la mano izquierda a la derecha para poner mi brazo arriba del sofá y así dejarle la vía libre para hacer lo que quisiera.

Berta seguía moviendo su mano deslizadizo hacía mi entrepierna me decía.

– ¿quieres más azúcar?- y levantaba la mano de mi pierna.

– no, gracias.- le contestaba yo y ella volvía a poner la mano dos centímetros por delante de donde estaba antes.-

– ¿Quieres más café?.- decía ella levantando nuevamente la mano.

– no, gracias.- le contestaba yo y ella volvía a poner la mano dos centímetros por delante de donde estaba antes.-

Ella seguía preguntando a cada rato y poniendo la mano más cerca de mi paquete, me estuve fijando en ella. tenía una camiseta blanca que forzando un poco la vista pude ver que no llevaba sujetador lo que hacía que se le marcarán su aureolas de los pechos, también vi que la falda que llevaba negra era muy corta y enseñaba mucho sus delgadas pierna, con sus botines blanco fila que se balanceaba con la piernas cruzadas como las tenía.

Llegó a mi polla que ya estaba erecta y comenzó a masajear por encima del pantalón, yo viendo lo obvio, no hacía ningún gesto de desaprobación. Ella siguió masajeando mi polla, y yo la abrace con mi brazo izquierdo y depositando la taza sobre la mesa le levanté la barbilla y comencé a besarla.

Su boca sabía a chicle de fresa y a café y su lengua se movía con gracia en mi boca, parecía una lengua tímida metía la punta en mi boca para luego sacarla, yo mientras apacigüe a mi lengua que iba comerse la boca de Berta de una atacada.

Mi manos se metieron dentro de la camiseta de ella y empezaron a acariciar sus pechos, ella excitada por la acción de mis manos se quitó la camiseta descubriéndome algo que ya sabía. No llevaba sujetador. No se si por miedo o por vergüenza pero Berta no había avanzado y seguía cogiendo mi polla por encima del pantalón yo le ayudé quitándome el botón del pantalón, bajando mi cremallera y luego sacando mi polla de mis calzoncillos. Ella lo agradeció acariciando mi polla de arriba a abajo, mientras que su lengua ya menos tímida se introducía en mi boca de forma salvaje.

ya tenía suficientemente sobados los pequeños pechos de Berta cuando le quité el botón de la falda y le bajé las bragas, ella se puso sobre su rodillas para que pudieran salir de su entrepierna. Acaricié su coño húmedo por la excitación, luego le metí un dedo y luego dos, Berta se puso a cuatro patas para que mis dedos entraran mejor mientras que con su boca daba cobijo a mi polla huerfanita que necesitaba una buena mamadita. Estuvo mamando mi polla de arriba abajo mientras que con una mano le acariciaba sus pechos y con la otra le introducía en su coñito dos deditos. esponjita se levantó ante los jadeos de placer de su dueña. Berta con su mamada estaba consiguiendo lo que se había propuesto que estuviera apunto de correrme pero no iba a permitir correrme sin haberle metido la polla a esa chica así que le dije al oído “ Quiero follarte” Ella paró de mamar mi polla y yo dejé de hacerle un dedo luego ella se sentó sobre mi polla y yo acariciando su trasero comencé a meterle mi polla mientras que con la boca daba cuenta de sus pechos y de su boca. Los jadeos se hacían más fuertes y esponjita estaba nerviosa ladrando y aullando ante los jadeos de placer de su dueña y del chico que estaba con su dueña. Los dos jadeamos y esponjita ladraba hasta que finalmente Me corrí pero aguante hasta que Berta también lo hizo, Nos quedamos los dos rendidos, desnudos y sudados. Recuperando el aliento, tras un rato Entre bocanada de aire y bocanada le dije.

– ¿te imaginas que llega a venir tu hermana y nos pilla en el sofá follando?

– No, lo creo he activado el protocolo de emergencia.- me dijo.

– ¿el qué?- le pregunté.

– Si alguna liga le escribe a la otra para que deje el piso y eso he hecho.

– Así que ¿tenemos el piso para nosotros solos?

– Si.

Me levanté y la cogía a ella en brazos y la llevé por la casa buscando sus dormitorio.

– ¿donde me llevas?

– A tu cama, a follarte como Dios manda.- le respondí mientras ella se reía y esponjita nos seguía ladrando.

Tras varios fallos en encontrar la habitación ella me indicó cual era una vez dentro cerré la puerta dejando a esponjita fuera. la tiré en su cama, con la polla ya empalmada otra vez y abriendo la piernas le dije

PREPÁRATE PARA EL POLVO DE TU VIDA.

Los que pasó después lo dejo para otra historia que os contaré en otro momento.

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El chico de los ojos misteriosos

Un día más en clase. Allí estamos los dos, como es habitual desde que comenzó el curso universitario. Tú cuerpo es atractivo, no lo niego, pero lo que me enciende de ti es tu mirada, tienes una mirada inteligente, cálida y atractiva. Cada vez que mis ojos se cruzan con los tuyos siento un escalofrío recorriéndome la espalda y en absoluto me hace sentir incómoda. No eres como los demás. Aunque todavía no hemos intercambiado mucho más que un hola y un adiós creo conocerte más que a los demás y a la vez sigues siendo un misterio para mí. Hoy me he vestido un poco más provocativa de lo normal para ver si atraigo tu mirada, empiezan a ser adictivas. No soy una modelo pero atraigo las miradas de los chicos así que si te piensas resistirte te costará. Acaba la clase y todavía no me has mirado. Aparte de eso no he entendido ni torta de lo que han explicado hoy, no sé qué me pasa hoy pero podrían haber hablado en chino y no me habría enterado. En fin, qué le vamos a hacer, ya lo repasaré luego tranquilamente. Cuando me levanto y me dispongo a salir de clase te echo un último vistazo. ¡Te pillé! Tus ojos establecen contacto con los míos y, a continuación, sin ningún tipo de prisa, comienzan a descender hacia mis labios, mi cuello. Parece que estés paladeando cada centímetro de mi cara. Y de nuevo tienes ese tipo de mirada, no me hace sentir mal que me recorras con tu mirada, más bien me produce un cosquilleo. Tu mirada se pasa ahora sobre mi top y desciende… mi cintura… mis piernas. ¡Te parecerá lo más normal del mundo mirar a una chica así!. Cuando por fin llegas a mis pies, ya estoy deseando que termines porque el cosquilleo me está poniendo nerviosa. Pero en lugar de apartar tus ojos tras el festín tus ojos cambian el sentido y remontas de nuevo mi cuerpo, aunque esta vez un poco más rápido. Ya te has dado cuenta de que te estoy vigilando y no quieres abusar del privilegio. Chico listo. Cuando tus ojos por fin vuelven a topar con los míos me dedicas una ligera sonrisa antes de mirar a otro lado. Con el cosquilleo todavía de fondo acabo de coger mis cosas y salgo. Me has desnudado con la mirada en medio de una clase sin el menor reparo. Verdaderamente eres un chico interesante.

Han pasado un par de días y de nuevo en clase. Creo que voy a tener que pedir ayuda a alguna de mis amigas, he perdido el hilo en esta asignatura y no me entero de nada. Espero no parecer demasiada perdida, prefiero no atraer demasiada atención por parte del profesor. Acaba la clase. Me llevo las manos a la cabeza, arg, vaya cacao mental.

Hola, ¿qué tal?

No puede ser. ¡Eres tú! Qué bandido estás hecho, ¡has aprovechado que bajé la guardia!Hola, pues ya me ves, con un buen cacao. Desde hace unos días es

Me dedicas una ligera sonrisa y nos separamos. ¿Habrá sido buena idea? Estoy segura de que sí, eres distinto y sin duda eres inteligente así que en el peor de los casos me pondré al día con esta asignatura. ¿He dicho en el peor de los casos? Mi mente me juega malas pasadas…

Fin de las clases por hoy, ¡por fin! Ahora, ¡ahora he quedado con el chico de ojos brillantes! Otra vez ese cosquilleo, vaya mal momento, no hay razón para ponerme nerviosa. Me dirijo hacia la entrada, llego y, aunque todavía no has llegado, no tardas en aparecer desde uno de los pasillos.

¡Hola de nuevo!¡Hola! ¿Listo?

Vamos hacia mi casa, saludamos a mi madre y te presento a mis hermanas pequeñas. Como ellas ya han comido nos dejan comer tranquilos en la cocina. Durante la comida me demuestras lo que ya había previsto, eres un chico interesante. Tenemos una agradable conversación donde te cuento yo más sobre mí que tú sobre ti, y me quedo con ganas de seguir, pero no pierdes el sentido del tiempo.

Creo que va siendo hora de la clase, ¡jovencita!¿Cómo que jovencita? No creo que tengas muchos más años que yo.

Pareces un poco mayor que los demás, pero no creas que te haré la pregunta directamente.

23! Me tomé cuatro años sabáticos.

Hm, 4 años mayor que yo. Menos posibilidades de que seas un crío.

Sísí, lo dudo, no pareces ser el tipo de persona al que le gusta perder el tiempo.

¡Tienes un buen ojo!Oh, has tenido tiempo de estudiarme ambos ojos

En ese momento llega mi madre, tú le agradeces la comida y sin más dilación nos vamos a mi cuarto. Al pasar por el cuarto de mis hermanas las vemos salir. Se van a clase. Todavía están dedicadas a tiempo completo al colegio. Al entrar en mi cuarto se queda unos breves segundos observándolo detenidamente. Espero que termine.

Y bien, ¿cuál es el veredicto?El cuarto está en sincronía contigo. ¡Eso es bueno!¿Y eso qué quiere decir?

Te miro con suspicacia.

Es acogedor, sin una decoración excesiva y bastante bonito.

Glups, me muevo, no quiero que veas que eso me ha sonrojado. Me siento un haz de luz y tú un maestro de los espejos jugando conmigo. Nos sentamos y comienzo a hacerte preguntas. Estoy un poco perdida pero no del todo así que avanzamos a buen ritmo. Eres agradable de tratar, se nota que escoges las palabras con cuidado. Además estás entregado, no pareces estar explicando algo sino compartiéndolo. ¡Eres misterioso! Sin darme cuenta me voy dejando llevar y me olvido de todo excepto de lo que estamos repasando.

Un par de horas más tarde mi madre nos avisa que sale de compras con mi padre y que volverán para la hora de cenar. Poco después responde a otra pregunta mía, doy la vuelta a la página con las preguntas y ¡oh! ¡Ya acabamos! Tú te inclinas sobre mí apoyando una mano sobre mi hombro para revisar mejor el cuaderno y te aseguras de que no quede ninguna pregunta. El cosquilleo se desplaza temporalmente hasta el hombro hasta que apartas la mano después de revisar el cuaderno.

Sí, parece que ya están todas las preguntas. ¿Hay algo todavía que te quede borroso?

Borroso te voy a dar yo a ti. Ahora verás.

Pues sí, todavía queda un apartado que no entiendo del todo. ¿A qué vino esa mirada de cuerpo entero el otro día en medio de clase? Si miras así a una chica lo mínimo que pensará es que eres un pervertido.

Pones cara de sorprendido durante unos instantes pero me mantienes la mirada.

Y dime, ¿por qué te vestiste entonces así?…

En cualquier caso no pretendía hacerte sentir mal y si quieres vengarte puedo ponerme aquí de pie y me miras t castigo. ¿Te apetece merendar algo?

¿Un zumo?

Hecho, ahora vengo.

Uff, empiezo a sentir calorcito. Tu mirada enciende. Preparo algo para merendar, seguro que tienes hambre así que pondré algo más. ¡Ops! ¡Me acabas de poner las manos en la cintura!

Perdona la interrupción, vengo a preguntarte por el baño porque si me vieses deambulando por tu casa correría el riesgo de parecer peligroso y me tendría que ir sin la merienda.

Jaja, vale, vale, ven que está por aquí.

Te indico el baño y al irme te doy un cachete.

¡Tocón!

Tú tocas yo no seré menos.

Vuelvo a la cocina y llevo la merienda al cuarto. Me siento sobre la cama para estar más cómoda. Toda la tarde sobre una silla se empieza a notar. Vuelves, te sientas sobre la cama a una distancia prudencial y comenzamos a merendar. De nuevo vuelve la conversación interesante y con dobles sentidos. Entre risas y comentarios sobre las miradas te reto a ver quién aguanta más la mirada del otro. No lo dudas y aceptas el reto por lo que comenzamos el combate. Tienes unos ojos verdaderamente brillantes, de cerca se ve claramente. El mirarse tan cerca el uno al otro es una sensación rara. Es como si una pequeña parte de ti estuviera en mi y una pequeña parte de mi estuviera en ti. El cosquilleo interior sigue aumentando y empiezo que mi corazón palpita con más fuerza. ¿Qué me ocurre? Solo nos estamos mirando a los ojos. Pasan los minutos y tengo que empezar a hacer esfuerzos para no parpadear, no parece que tú vayas a cansarte pronto. Arg, no aguanto más, tengo que cerrar ya los ojos. Gñññ Ahhh, qué alivio. Cuando los abro me da la impresión de que estás un poco más cerca. ¿Te has movido?¡Vaya vaya! ¡Me parece que ya tenemos un ganador!

Bueno, lo reconozco, he sido derrotada. Pídeme lo que deseas y veré si te lo puedo conceder.

No soy más que un humilde servidor de su majestad. Tan solo me conformaría con que su majestad volviese a cerrar los ojos durante unos segundos.

Mi alarma femenina acaba de saltar por los aires, pero creo que la voy a ignorar. Sorpréndeme.

De acuerdo, un deseo así es fácil de conceder.

Cierro los ojos.

Al momento noto tus labios sobre los míos. Pero me siento demasiado a gusto para replicar y cedo el control a mi cuerpo. Tú lo notas y te acercas más a mi. El beso se transforma en una excitante y húmeda presentación entre nuestras lenguas. El cosquilleo ya ha dejado de ser tal y ahora toda mi piel empieza a sufrir pequeñas descargas eléctricas. Pones tus manos sobre mis hombros y suavemente haces que me incline hasta quedar tumbada sobre la cama. Una vez apoyada te inclinas sobre mi. Tu cuerpo fuerte y fibroso descansa ya sobre el mío y nuestras lenguas repiten de nuevo la deliciosa presentación. Me estás empezando a excitar de verdad, bandido. ¿Hasta donde te dejaré llegar..? De momento lo único que sé es que empiezo a perder conciencia de la realidad. Cuando abro los ojos veo tus ojos y el fuego aumenta. Por temor a quemarme vuelvo a cerrarlos y entonces sólo existen tu lengua y mi lengua. Mientras tus manos acarician mi cabello me llega una sensación del hemisferio sur. Hay algo en ti que está creciendo y mi muslo derecho lo está notando. Me parece que tú estás tan excitado como yo, ¿verdad? Pues saberlo me empieza a hacer sentir humedad y no solo por la zona donde nuestras lenguas están apasionadamente batallando…

Muevo mis manos hacia tu cintura y te dejas mover para quedar cintura contra cintura. Hmmmmm esta sensación es muy excitante. A pesar de la ropa noto el calor que emana desde tu entrepierna hacia mi sexo. A ti tamb más pequeños hasta que te concentras en mi clítoris. Hmmm Tu mano sabe lo que hace, has debido tener una buena entrenadora. Hmm Qué dilema. Me estás dando placer por 2 sitios a la vez y no sé cuál escoger. Hmm Finalmente gana la zona de siempre y me concentro en el movimiento de tu mano sobre mi zona caliente. Bajo mi mano y, por encima de la tuya, desabrocho mi pantalón para que te muevas con más soltura. Tú te das cuenta y centras toda tu acción en esa zona mientras me acaricias los pechos con tu mano libre mientras me vas quitando del todo los pantalones. Ya que tengo la mano por esa zona aprovecho y cojo la tuya para que se decida a saltar ese estúpido trozo de tela que todavía queda entre tus dedos y mi zona más apreciada. Hmmmmmm Tus dedos son… son… increíbles, me desconecto completamente y me concentro en… en… hmm el creciente placer que me estás dando. Parece que sabes de cada rincón de mi sexo como la palma de tu mano. Introduces primero uno de tus dedos dentro de mi, lentamente y con tiento… Hmmm Notas las paredes húmedas que te invitan a seguir investigándolas. Ahhh Ahora sacas tu dedo y sigues acariciando mi clítoris. Hmm Ahora coges 2 dedos y los introduces dentro… dentro de mi hmmmm Me cuesta hilar las palabras. Me lo estás poniendo difíc… hmmmm difícil. Estás moviendo a la vez los dedos dentro de mi y los que acarician mi clítoris Ahhhhhh ¡Me encantan las manos grandes! Hmmm Te agarro con fuerza. Si no estuviese tumb Ahhhhhh tumbada ya habría caído al suelo. Ahhhh Ahhhhh Uhmmmmmm Ufffff Uhmmmmmmmmmmmm Cuando me quiero dar cuenta estoy empapada y agarrada a ti como si la vida me fuera en ello. Nunca había tenido un orgasmo tan increíble.

Me miras con cariño mientras recupero el aire. Sabes que no te voy a dejar escapar tan fácilmente y menos después de esto. A los pocos segundos ya estoy recuperada. Te hago tumbarte y con menos dulzura que tú conmigo te quito los pantalones. Un enorme bulto está amenazando con salirse del calzoncillo. Paso mi mano por encima acariciándolo. Da un pequeño salto estirando su prisión peligrosamente. Estoy saboreando el momento previo con verdadero deleite. Finalmente, y esta vez sí con más teatro, empiezo a quitarte el calzoncillo mientras con gran satisfacción veo lo que parece ser un magnífico compañero sexual. Una vez libre de sus ataduras salta enhiesto. Lo agarro con una mano y comienzo a subir y bajar su piel mientras veo cómo brilla su glande y lo observo con verdadero deseo. Necesitaría 3 manos para poder cubrirlo. Hmmm Sin duda es toda una polla. Me relamo solo de pensarlo… Me encanta la sensación que me produce su superficie.. Mi sentido del gusto no lo resiste más así que tras esta toma de contacto acerco mis labios casi cerrados y los voy abriendo mientras me la introduzco hasta el fondo y comienzo a degustarla. Te miro a los ojos y veo que te está gustando. Aprieto con mi mano mientras sigo el sube y baja y me parece oírte algunos gemidos. ¡Soy muy correspondida con quien me corresponde! Mi lengua recorre tu rico miembro de arriba abajo mientras con la mano subo y bajo la piel que recubre el glande y aprieto fuertemente. Está delicioso. Continúo unos minutos disfrutando de este rico manjar hasta que empiezo a notar que te vibra el cuerpo. Tú me miras y yo te devuelvo la mirada. Tengo la intención de tragarlo todo, tranquilo. Cierras los ojos y con gran excitación noto cómo te recorre una corriente eléctrica y con verdadero morbo noto tu caliente semen inundando mi boca. El morbo es irresistible y lo trago como si fuera verdadero néctar. Me apoyo sobre ti unos minutos esperando que seas de rápida recuperación mientras lo único agitadamente. Cuando por fin llego al final final y tocas fondo dentro de mi siento desmayar. Me sujetas con suavidad. Recobro el control de la situación. Apoyo mis manos sobre tus abdominales y comienzo a… subirrr hmmm y a… bajar uhmmmmmmm. ¡Me encanta sentirte dentro de mi, sentirme penetrada por ti! !Esto es el nirvana!. Solo puedo pensar en el placer que me estás dando Ufffff. 19 años perdidos. Hmmmmmmm Sube…, baja…. Tú también estás disfrutando de lo lindo. Parece que tu cuerpo y el mío estén hechos el uno para hmmmm… para el otro. Con qué facili.. aahhh facilidad se acoplan y desacoplan. Arff arfff Mi sexo está cada vez más húmedo y sin darme cuenta voy… voy… hmmmm…. aumentando la velocidad.

Te aviso cuando..

¡Sí!

Hmmm Si hubiese sabido lo buen amante que hmmm.. que eras no habría esperado semanas para pedirte ayuda con los estudios diablillo. Uffff no me doy verdaderamente cuenta pero el sube y baja es.. es.. ahhh… es ahora frenético! Estoy cabalgando sobre una espada de placer. Arffff Cada vez estoy más excitada. Noto que me empieza a subir otra oleada de calor más fuerte que la anterior. Uhmmmmmmmmm Me miras con cara de corderito avisándome de que vas a descargar. Entonces te sonrío, contraigo mis músculos inferiores y… Ahhhhh Uhmmmm y comienzo a cabalgar más profundamente. ¿Esto… esto… no te lo esperabas eh? Cierras los ojos y noto como te agarras a mi con fuerza. Uffffffff ¡Viene otro orgasmo! Sigo contrayendo mis músculos alrededor de tu miembro. Noto perfectamente la forma de tu glande abriéndose paso una y otra vez dentro de mi, penetrándome de arriba abajo… hmmmmm, me vas a matar de placer… Ahhhhh Ya… ya… ahhh ya viene la … ola… de calor… Ahhhhhh Justo cuando acaba el orgasmo tú te agarras a mi con fuerza, vibras como una estrella a punto de explotar y un instante después noto un chorro de calor llenándome por dentro. Uhmmmmmmmmmmm Uf uf Descansamos unos minutos tumbados en la cama. Mientras nos seguimos acariciando. Miramos de reojo la hora por precaución. ¡Demasiado tarde! Rápidamente nos recomponemos como podemos y te acompaño al portal. Al salir saludamos a mis padres que estaban llegando. ¡Por los pelos!Ya me he puesto al día. Muchas gracias profesor.

Te sonrío de oreja a oreja.

Como te dije cuando me ofrecí, ha sido un verdadero placer.

Pero sabes… Tengo un problema.

¿Cuál?Sabiendo lo buen profesor que eres me voy a aprovechar de ti y te voy a pedir clases particulares muy a menudo a partir de ahora.

Bueno, no creo que sea problema… ¡Mientras haya meriendas así!Jaja, ¡No lo dudes!

(Unos días más tarde)

Ahhhh Ahhh Hmmm Hola.. Hola.. hmmmm sé que no es la.. hmm.. la forma habitual de acabar un relato pero.. hmmm… pero… el chico de ojos misteriosos me ha pedido que hmmm que añada esta coletilla… hmmm Como puedes ver estamos… Ahhhhhhhh ahh…. estamos merendando y realmente no quiero decirlo pero me ha dicho que… hmm que… si lo hago no hay más clases particulares…..

 

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Profesor y Alumna (2) Joan bajo la mesa

Hola quiero continuar contando lo que me ocurrió recientemente, mi nombre es Bob Saget y estuve trabajando de profesor en una escuela  universitaria de chicas.

En anterior relato conté como estando en la biblioteca una tarde apareció Joan una chica morena muy bien desarrollada con su uniforme de la escuela.Como me la había follado encima de la mesa de la biblioteca. Pues aquí va lo que pasó al día siguiente.

Al día siguiente a la misma hora pareció Joan vestida con su uniforme de la escuela, venía a verme con aquella falda de tablas, su camisa blanca ceñida a su cuerpo con su corbata roja y verde,  sus zapatos negros brillantes y sus calcetines blancos con una franja roja.

No pude evitar sentirse sexualmente atraído de nuevo, me había masturbado toda la noche pensando en el polvo que le había echado. Ella también había tenido que masturbarse en su habitación recordando mis dedos en su coño y como mi polla la desvirgó.

Fui a levantarse para recibirla y mirar si había alguna alumna, no había nadie.

— Tranquilo profesor, hoy no vengo a que me ayude con el ingles, solo a devolverle el favor de ayer.

Puse una cara de no comprender pero en cuanto pasó al otro lado de la mesa y me dio un suave beso en los labios comencé a entender.

Nos dimos un beso húmedo en el nuestros labios, nuestras lenguas se rozaron con dulzura. Pude sentir la punta de su lengua humedecerme la boca y por último con su pasión juvenil besarme tan intensamente que buscaba entrelazar nuestras lenguas. Fue un beso tan intenso y pasional que no puedo evitar excitarme,  y mi polla empezó a deformara la cremallera de mi pantalón. Aunque  en ese momento no podía saberlo aquel beso le había humedecido la ropa interior a mi alumna.

Dispuesta a compensar a su profesor se arrodilló entre la silla y la mesa, con algo de dulzura, malicia y de deseo reflejados en sus ojos fue soltando el cinturón, que ayer le costó tanto  y luego la cremallera del pantalón.

El bóxer negro ajustado que llevaba se veía deformado por la tensión de mi verga. Desde tan cerca podía sentir su aliento sobre mi polla. Sin pensarse lo dos veces le dio un beso. Mi cuerpo se convulsionó en la silla quedándome sentado en ella. Joan por encima de la tela fue recorriendo aquella polla con la que seguro que había soñado la noche anterior, lamía desde la base hasta los huevos.

Estaba excitado con sus suaves besos a mi miembro erecto, me fijé que estaba metiendo su mano bajo su falda y con sus dedos estaba tocando la humedad de sus braguitas.

Sonó la puerta. Me puse nervioso y la empujé debajo de la mesa. Ella se quedó quieta allí abajo hasta nueva orden, con una mano dentro de su bragas y otra sobre mi polla y con el olor de mi polla a escasos centímetros de su cara.

Era Belén otra alumna mía, la cual saludé con la vista, ella dejó su cosas en una mesa y luego vino a donde estaba yo sentado.

Belén era una chica tan guapa como Joan ambas no se llevaban nada bien.

La joven estaba tonteando conmigo y entre risitas y preguntándome cosas. Estaba nervioso ya que tenía escondida bajo la mesa, con sus bragas empapadas y con mi polla a escasos metro a Joan.

Joan no se estuvo quieta y bajó mi bóxer y extrajo mi pene el cual se quedó totalmente  erguido. Tenía las venas marcadas, el capullo sonrosado se mostraba en pleno esplendor, de su punta brotaban pequeñas gotas de flujos que delataban mi excitación. Ella recogió aquellas gotas con la punta de su lengua. Algo que me se estremeció.

Belén, deberías ponerte a estudiar en tu sitio.- le dije para alejarla de mí.

No, es que tengo dudas, ¿Esta Usted bien profesor? —preguntó la inoportuna compañera de clase.

Si, si muy bien —contesté mientras Joan se iba introduciendo mi polla hasta el fondo de su boca.

Pese a lo comprometido de la situación ella no podía parar. Si seguía así estallaría en breve mis gemidos de placer por el roce de su boca sobre mi polla y aquello terminaría por delatarnos.

Ella seguía y por cada lamida, me dada una succión algo que me daba placer  y notaba como en su boca se agrandaba mi polla. Su boca se hacía más estrecha y con ella mi excitación aumentaba y se me acercaba más mi orgasmo.

Yo apenas conseguía mantener una conversación coherente con Belén mientras Joan disfrutaba para ella sola de mi polla bajo la mesa.

Me estaba llevando al orgasmo delante de aquella alumna. Aceleró el ritmo de su boca. Mamaba, succionaba, chupaba, lamía, besaba, con sus labios se follaba a mi verga cada vez más erecta y excitada. Intentaba mantener la cabeza fría mientras miraba a Belén la cual estaba buscando dudas en sus apuntes para que yo se las resolviera.

Estaba sintiendo que me iba a correr y le pedí a Belén que trajera un libro de consulta que estaba al final de la sala, Belén se levantó y se fue caminando mientras que yo contenía mi orgasmo cuando la perdí de vista un instante sentía brotar de mi polla en un intenso orgasmo todo mi semen estaba saliendo y noté como se llenaba la boca de mi alumna de mi semen,   no pude evitar un jadeo antes de correrme. Que disimulé con una tos.

Miré abajo de la mesa a Joan sonreír mientras se relamía de gusto mi semen en su boca.

Cuando Belén se fue saqué a Joan de debajo de la mesa y nos vestimos prometimos no más encuentros en la biblioteca… no os voy a decir si lo cumplimos o no.

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Los cuernos de Blanca

Era una noche de estas que tus amigos estaban tan borrachos que se ponían a desvariar, y me marché.

Caminando por la calle hacía mi casa me encontré de frente a siete amigos, cuatro chicas y tres chicos, que estaban de celebración ya que gritaba “viva” y esas cosas. Cuando me crucé con ellos una chica rubia muy mona que llevaba una camiseta blanca de “Love NY” con diamantes que le estaba holgada dejando ver su sujetador negro y unos vaqueros ajustados, me miró fijamente y con su labios de color carmín me dijo.

– Mi prometido es un cabrón.- se notaba que estaba algo borracha, al igual que sus amigos, lo cuales se habían adelantado y dos de sus amigas estaban detrás ya que una de ellas se estaba quitando los zapatos ya que con la papa no podía andar.

– Ya será menos.- le respondí mientras que ella se agarraba a mi brazo para no caerse.

Me contó su historia:

– Llevábamos 5 años saliendo, 3 viviendo juntos, nos casamos este año dentro de 3 meses, y ayer me entero que me ha puesto los cuernos con media empresa. Que me los llevaba poniendo desde el primer día. Unos cuernos detrás de otros, ¿te lo puedes creer?

– Vaya, no serḉa verdad niña, tu sabes que las terceras personas mucha veces mienten.

– No lo creo. Por eso he salido con mis amigos para celebrar mis cuernos. ¿Cómo te llamas? – me preguntó ella.

– Simón.

– Yo soy Blanca.- dijo ella dándome dos besos mientras que sus amigos seguían delante parados liándose un cigarro y sus amigas habían empezado a andar hacia nosotros.

– Vente a tomar algo, Simón.- Dijo una de sus amigas, ya descalza, había estado escuchando la conversación.

– Venga, sí. tómate algo, que la chica necesita consuelo.- dijo la otra chica

– Venga, sí. Tómate algo – volvió a decir Blanca .

Como era temprano y no tenía nada que perder, me fui con Blanca y sus siete amigos.

En la discoteca la música estaba muy fuerte y era espantoso. Conseguimos entrar y llegar a la barra donde invité a Blanca a una copa y conseguimos mantener una conversación. Estuvimos analizando lo que sabía y como era su prometido, yo actuando de abogado del diablo.
Por el volumen de la música tuvimos que hablar muy de cerca, mi boca casi tocaba su oreja, notaba su aliento en la mía y supongo que ella el calor de la mía, rozamos mejilla con mejilla, poco a poco de manera más natural. Como dije, estaba borracha y confusa: necesitaba que alguien le diera una visión neutra. Sacarse sus problemas, sus dudas y sus amigos no eran muy buenos ya que siempre barrieron hacia ella y no le darían la visión que le podría dar yo de sus problemas. Ella necesitaba sentirse guapa, y lo era, necesitaba sentirse deseada, necesitaba que alguien hiciera divina y no mortal, ella quería perderse una noche siendo mortal para encontrarse, y ser diosa.

Ella aprovechó mi cercanía para sentir el contacto de mi piel, el calor de mis palabras en su cuello. Yo sentía su olor en mi nariz, me dejé guiar, comencé a jugar con su lóbulo, rozándolo con mis labios mientras le hablaba, y ella se dejaba rozar, y acercó su cuerpo a mí, sus pechos entraron en contacto con mi pecho, girando poco a poco la cabeza, dejando de ser la prometida y convirtiéndose en sí misma. En ese sensual cortejo, ella me acercó su cuello, yo no lo dudé y comencé a besarlo despacio, suave, lo humedecía con la punta de mi lengua.
Ella se separó por un momento, fue cuando aproveché, que tenía su cara enfrente para besar sus labios, su labios de color carmín. Y ella se dejó besar, nuestros labios se juntaron y nuestras lenguas comenzaron a jugar. posé mis manos en su cintura, a ella le había cogido de sorpresa el beso, una mano la tenía en la barra y el otra mano se había quedado aprisionado entre nuestros cuerpos.
Ella me dio en el hombro un toque y dejamos de besarnos, bajo el rostro, no por arrepentimiento de lo que había sucedido sino para asimilar lo que estaba ocurriendo, era deseada por otro hombre que no era su novio.

Después de tres copas y varios besos tomamos un taxi. Nos fuimos a mi casa. Nada más entrar en mi casa Blanca se descalzó y comenzó a andar por ella buscando mi dormitorio. Cuando la encontró se sentó en la cama, demostrado donde quería que fuera el final de la noche.

Me miraba desde la cama invitándome a unirme a ella. Yo me puse delante de ella, le acaricie la cara, ella besó mi mano, y luego bajé la mano por su cuerpo rozando su cuello, ella se dejaba acariciar, su pecho, su cintura acabado en su pantalón. Con mis ojos clavados en los suyos posé mis manos en su pantalón vaquero. Comencé a desabrochar sus botones uno a uno mirándole a los ojos. Ella lo quería así no veía remordimiento en su ojos, fui sacando su pantalón hasta que salió por su pies luego fui metiendo, muy despacio, la mano debajo de sus tanga hasta alcanzar su sexo. Su coño estaba húmedo, más de lo que esperaba. Posé mi mano en la entrada dispuesto a acariciarlo, ella abrió la piernas para facilitar la caricia, poco a poco metía mis dedos en su coño y ella se apretaba los labios con los dientes pidiéndome que mis dedos fueran más lejos. Su rostro era una mezcla entre el deseo y la ira, entre las ganas y el luto supongo que tenía a su novio en mente.

Blanca me miró, comenzó a desabrochar mi pantalón, luego bajó mi cremallera y sacó mi polla de mis boxers. Acaricio mi polla de arriba abajo y luego abriendo la boca comenzó a comerme la polla, hacía desaparecer mi polla en su boca, mientras la humedecía más y más. Deje de meterle dedos y ella me cogió del culo e hizo que me moviera hacia ella, metiendo mi polla más adentro de su boca, Yo balancee mi cuerpo para follarme su boca de color carmín ella seguía comiéndome la polla. Me comía la polla y yo le fui acariciando los pechos luego le levanté la camiseta y le desabroche el sujetador. Me quité mi camisa quedándonos lo dos desnudos y saqué mi polla de su boca.

Ella se tumbó en la cama y yo me tumbé a su lado. Nos besamos una vez más mientras que nuestra manos acariciaban el cuerpo del otro luego me incorporé y le abrí las piernas. Le metí poco a poco mi polla, haciendo que mi cuerpo poco a poco cayera sobre su cuerpo, ella suspiró cuando estuvo toda dentro.

Mi polla en su coño comencé a follármela, ella gemía con cada golpe de mi polla dentro de ella, disfrutaba follándome su coñito húmedo y caliente. Daba cobijo a mi polla mientras que mi polla entraba y salía de su coño. Mis manos estaban encima de la almohada mientras ella acariciaba mi pecho bajando hasta mi trasero y apretando fuertemente con su manos llegando a arañarme el culo de la presión que estaba haciendo, gritando de placer.

“ Déjame arriba” me dijo ella y sacando mi polla de su coño me tumbé a su lado, ella se puso encima mío colocando mi polla dentro de su coño y poco a poco se la metió dentro soltando el mismo suspiro cuando estaba dentro, luego comenzó a mover las cadera hacia adelante y atrás, yo coloqué mis manos en su rostro pero ella me bajó las manos hasta sus pechos. Comencé a besarlos y a pellizcarlos algo que le causaba mucha excitación que era lo que yo pretendía. Aumentaba el ritmo de sus caderas sobre mi polla, y yo le mordía los pechos o cogía sus pezones con mi dientes y le daba bocado con los labios en sus pechos llegando a hacerle pequeños chupetones.

Ella seguía dándole caña a mi polla y yo dejé de acariciar sus pechos para únicamente morderlos mientras que ponía mis manos en su culo, en su redondo y pequeño culito, apretándolo contra mí con mis manos, abriéndole las cachas e incluso comencé a meterle un dedo en su ano. Ella seguía gimiendo y no hizo ninguna desaprobación de lo que mi dedo le hacía en su ano por lo que humedecí el dedo y se lo fui metiendo en el culo. Ella cabalgaba sobre mi polla y yo le metía un dedo en su ano mientras que nuestras respiraciones se solapan una con la otra llegando ella a gritar de placer.
Ella tuvo un orgasmo brutal el cual la dejó sin fuerzas, yo con cuidado la deposité sobre la cama.Ella se dio la vuelta dándome la espalda, creía que se había terminado cuando ella me abrió su culo y me dijo susurrando “ Métemela por el culo, por favor”, “ pero ten cuidado, que soy virgen… se lo había prometido a mi novio pero…” Coloqué mi polla en la entrada de su ano y comencé poco a poco a metérsela, le metía la punta y la sacaba, le metía la punta y algo más y la sacaba, le metía la punto y algo más y la sacaba, poco a poco mi polla entraba en su culo hasta que finalmente entró toda sacaba un poco lo justo para que no se cerrará el ano y luego empujaba muy fuerte, Blanca gritaba de placer ante cada acometida mía “ más fuerte” me dijo y la tomé de la cintura y comencé a follármela más fuerte, cada embestidas con más fuerza hasta que finalmente me corrí algo dentro de ella pero el resto fuera llenándola de semen.

Me levanté y ella estaba demasiada cansada para ello.La cogí en brazos llevándola a la ducha la cual abrí encendiendo el agua. Cuando estuvo saliendo el agua caliente la posé en el plato ducha y comenzamos a besarnos,a mojarnos y limpiarnos el sudor y el semen. Veía su cuerpo y los chupetones que le había propinado a lo largo del cuerpo y los arañazos que ella me había hecho, me agaché y comencé a darle besos en su coñito comiéndomelo, metiéndole la lengua y jugando con su clítoris, ella tuvo un orgasmo . Salí de la ducha y tomé una toalla para ella, la sequé su cara, sus pechos y su culo, le abrí las piernas para secarle su coñito, luego ella cogió la misma toalla y comenzó a secarme a mí la cara, el pecho la polla. Soltó la toalla en el suelo y me tomó de la mano, me llevó a mi cama en la cual se tumbó dándome la espalda “ Abrázame” y la abracé. Nos quedamos los dos desnudos abrazados dormidos.

Al despertar, ya no estaba pero había dejado un mensaje en el espejo del cuarto de baño pintado con su pintalabios de color carmín.

“ Muchas Gracias”.

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Tamara, Ursula, Almita II

Bueno, después de algunas semanas vuelvo a estar, por suerte, en comunicación con las personas que gustan de leer mis relatos. Muchas de ellas me preguntan si todo lo que detallo en ellos es verdad o son puras fantasías. Reconozco que soy muy fantasiosa pero también les digo que me gusta convertir mis fantasías en realidades, dentro de lo posible, y son precisamente mis fantasías convertidas en deliciosas experiencias las que me gusta rememorar, cosa que hago cuando escribo mis relatos. Lo hago porque me gusta escribir aunque no me considero muy buena escritora. Cuando leo mis relatos en Marqueze, me doy cuenta que cometí errores de redacción cuando ya es tarde para corregirlos. Bueno, pero ahora vuelvo a la linda casa de Tamara para seguir contándoles lo que pasó en esa noche maravillosa con mis papis adoptivos (Alberto y Mariana), con Tamara y su esposo Gonzalo, con mi novia y amante Úrsula ,con nuestra flamante amiga Almita, con los formidables amigos de Úrsula, Alfredo, un negro atlético, muy bien dotado y excelente como compañero de cama, lo mismo que Marcos, el otro amigo de Úrsula uno de los tipos con la verga más larga y gruesa que he disfrutado hasta ahora. También ya en plena orgía llegaron como regalo del cielo dos “amigos” del matrimonio Tamara-Gonzalo que cumplieron a la perfección con la tarea para la cual los había convocado Tamara: llenar algunos lugares vacíos y ¡tenían con qué!Voy a los hechos….

Cuando los nombrados anteriormente entraron al dormitorio pasaron delante de Úrsula, Marcos y yo. Eran blancos, uno rubio y el otro de cabello negro con canas en las sienes aparentemente algo mayor que el rubio, pero ambos hombres grandes, de rostros agradables que no perdieron la oportunidad de mirar muy bien el tipo de hembras que éramos. ¡Sabíamos que no los íbamos a defraudar!Pero Tamara ni siquiera nos lo presentó, se dirigió con ellos hacia el sofá cama en donde estaba mi mami sentada, en ese momento, en la falda de Alfredo, ambos completamente desnudos. Miré a Alfredo y se dio cuenta, por suerte, que lo estaba llamando con la mirada.

Luego de ver coger a Almita con mi papi y con Gonzalo, ambas, Úrsula y yo, estábamos desesperadas por coger y en ese momento Marcos, que me tenía en la falda, sobándome toda y haciéndome sentir su trinquete entre los muslos y Alfredo eran los más indicados. En el fondo de mi mente me acicateaba el deseo de que los amigos de Tamara nos vieran a mí y a Úrsula bien degeneraditas las dos revolcándonos y cogiendo a lo bestia con ellos dos. Deseaba dejarlos bien calientes para que más tarde después que se hubieran cogido a mi mami y a Tamara, la emprendieran con nosotras.

Almita se levantó de la atrás! ¡Mi Dios! En realidad fue una linda sorpresa.-Me acosté boca arriba al lado de Alfredo, muy cerca del sofá cama en donde los amigos de Tamara se estaban desnudando mientras mi mami y Tamara los esperaban acostadas en la cama, acariciándose las conchas totalmente depiladas , mirándolos provocativamente.- Úrsula se acostó del otro lado de Alfredo y Marcos a su vez al lado de ella.-Estábamos así.- Marcos, Ursula, Alfredo y yo.- Al lado de Marcos, apoyado en la alfombra un espejo inmenso, a mi lado el sofá cama en donde se iba a desarrollar otra festichola de antología, pero eso se los cuento después. Ahora les voy a relatar el relajo que hicimos nosotras con Alfredo y Marcos.-Acostada al lado de Alfredo, procedí a sacarme la diminuta tanguita roja pero sádicamente lo hice en forma lenta, mirando a los dos tipos que a esta altura estaban ya, desnudos, prontos a lanzarse sobre los cuerpos fabuloso de mi mami y Tamara.- También fabulosas eran sus pijas, por algo eran amigos de Tamara. Al ver la forma descarada de mi provocación, se tomaron ambos de las pijas, sacudiéndolas.-¡Para vos también va a haber de esto, mirá!!!dijo el más veterano.-Me sonreí y me di vuelta sonriendo con cara de puta y buscando con mis labios los gruesos labios de Alfredo.

-¡Qué puta que estás hoy, Gabrielita!- me dijo el negro.

-Bueno, aprovechate , chupame y cogeme toda-le respondí.- La lujuria se había apoderado de mi mente, de mi culito, de mi cajetita, de mi alma!!! Estaba dispuesta a emputecerme y a degenerarme al máxi

mo, incluso delante de mis papis.- ¡Se que a ellos les gusta verme así y hacerlo delante de ellos lo vuelve más excitante aún!El negro comenzó a pasarme los labios y la lengua, por el cuello, los hombros, a meterse mis tetitas enteramente en la boca y a succionármelas como para tragárselas, mientras rozaba frenéticamente mis pezones con su lengua. Estos son extremadamente sensibles y más cuando estoy caliente, parece que envían impulsos eléctricos y ondas de calor a mi clítoris y a mi vulva toda.

-¡Chupame la concha!-le supliqué ansiosa.-Sus labios se deslizaron lentamente por mi vientre en dirección a mis zonas genitales que los reclamaban imperiosamente.

Cuando retrocedió apoyándose en sus rodillas pude sentir su aliento cálido bañando totalmente mi cajetita. Abrí mis piernas de par en par.-¡Alfredo, dale, chupame, no puedo mas, dale…dale!!!Cuando la punta de su lengua veloz como las aspas de un ventilador, como las alas de un colibrí, rozó apenas la brasa ardiente que era mi clítoris, del fondo de mis pulmones, surgió un ¡aaaaaa……aaaaaa……ahhhhhhh! largo….largo como demostración del intensísimo placer que sentí en ese momento.-Para mejor, Úrsula, testigo de mi placer, comenzó a besarme en la boca, a succionarme los pezones.

-Vamos a chuparle la pija a Marcos entre las dos, ¿querés?-me dijo.-No tuve tiempo de contestarle.- Estaba a mi derecha, pasó sobre mi cuerpo y se arrodilló del otro lado para chuparme las tetas y dicho sea de paso, mostrar impúdicamente su cajetita y su ano a los que estaban en el sofá cama.-Almita estaba sentada en el sofá entre mi papi y Gonzalo, con una pija en cada mano mirando hacia delante a nosotras y a la derecha a mi mami y a Tamara revolcándose con los otros dos tipos.

Marcos se arrodilló a mi derecha y su enorme verga comenzó a balancearse rígida, gruesa y larga como ninguna. Úrsula comenzó a mamársela a pocos centímetros de mi cara, tanto es así que parte de su saliva caía sobre mi cara.-Yo me retorcía y me quejaba gozando como loca con la mamada que me estaba propinando Alfre variadas pero dentro del sexo normal, sin cosas raras.-Gocé como una condenada siendo mi cuerpo chupado totalmente por Úrsula y por Alfredo y disfrutando del vergón de Marcos en mi boca. No pude evitar un orgasmo que me hizo estremecer, apretando con mis manos la cabeza de Alfredo entre mis muslos, mientras Úrsula succionaba con desesperación mis tetitas mientras Marcos golpeaba con su verga totalment6e empapada en mi empapada cara.-¡Cojéeme!- era Úrsula que reclamaba su ración.- Marcos se arrodilló entre sus piernas, de un solo envión clavó su estaca de casi 30 cms,(no exagero) en su sabrosa cajetita.-Ella levantó sus piernas por los aires y enganchó sus talones en las caderas de su padrillo y comenzó a responder a los empellones a que era sometida. Sus labios distorsionados en una mueca de placer, sus dientes apretados mirando a su macho a los ojos con gesto desafiante era la representación de la lujuria, del placer sexual llevado al extremo. Era fascinante ver a una chica tan linda gozar de esa manera,.

Mi conchita reclamaba su ración.- Miré al hermoso negro aferrando su pija y mirándome impaciente.

-¡Dale, cogeme!-le pedí de la misma manera que lo había hecho Úrsula.-Me la enterró de dos enviones violentos. Sentía su cabezona enorme golpear mi útero.- Me tenía con mis rodillas casi a la altura de mi cara enganchando sus brazos por detrás de mis rodillas. Me tenía ensartada al máximo y sabiendo que yo lo podía aguantar bien, ya lo habíamos hecho antes como Uds. saben, me sacudía sin lástima, gozando como un caballo y haciéndome gozar a mí en cada uno de sus cimbronazos. Para aumentar más mi placer, comencé a masturbarme.-Fue una acabada mutua, simultánea, brutal, como animales.-Fue una acabada fruto de la brutal calentura previa de ambos.-Sentí una tibieza deliciosa cuando su semen golpeó contra mi útero e inundó mi vagina.-La de Úrsula no le fue en zaga, pero ella acabó primero que él, gritando , suspirando, ondulando su cuerpo como una víbora al principio para luego en el momento de su orgasmo, quedar con su cuerpo quieto, como endurecido, efectuando sus músculos como contracciones involuntarias. Sus senos se alzaban sensualmente debido a su respiración agitada. Pero Marcos no había acabado, aparentemente había retenido ex profeso su orgasmo para gozar al máximo de las deliciosas carnes de mi amiga, luego de unos minutas de acompasados ¡aaaaaah! ¡aaaaaah! extrajo su enorme verga de las entrañas de mi amiga, totalmente empapada de jugos vaginales y la acercó a su hermosa carita.

-¡Gabrielita, vení!-exclamó Úrsula.-Acerqué mi carita a la de ella, uniendo nuestras mejillas y Marcos nos inundó con abundantes chorros de tibio , espeso y excitante semen.- Nos lamimos mutuamente el rostro, sonriendo satisfechas del feliz comienzo de una noche de intenso sexo.-Sigo a la brevedad

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Cuidando a la abuela

Habíamos llegado al pueblo donde Vivian mis abuelos, mi abuelo Juan, que se encontraba delicado de salud y mi abuela María, que a pesar de ser mayor de edad, ella se cuidaba mucho en su alimentación y se mantenía con buen cuerpo, como comente al principio, mi abuelo estaba internado por una neumonía, mi abuela se encarga de cuidarlo por las mañanas, yo lo cuidaba en las tardes y mi madre por las noches, habíamos acomodado esos turno, ya que m abuela tenia que descansar y alguien la tenia que cuidar.

Como y tenia permiso de manejar, era la persona que llevaba a mi abuela por las mañanas a relevar a mi madre, un día que íbamos en el camino, vi pasar a una chica de nalgas hermosas, inmediatamente se me vino a la imagen el culo de Lucia, y eche una sonrisa picara, la abuela me vio y me dijo, de que te habrás acordado ahorita que viste esa chica con tremendo culo, sonreí y le dije que de nadie, ella igual se hecho a reír, llegamos al hospital para relevar a  mi madre, me despedí de la vuela con un beso y ella me dijo al oído, regrésate por la misma calle para que ver si ves a la chica de nalgas grandes, me reí y me fui, en el camino mi madre me pregunto que si que me había dicho la abuela cuando me estaba despidiendo de ella, pues vio que me me dio mucha risa, le dije, nada madre, la abuela a veces me hace comentarios como si estuviera a la moda en todo, pero no es nada, vi que mi madre se quedo pensativa, le pregunte si pasaba algo y ella me dijo que no, solo que le pareció como si yo le hubiese dicho que ella no estaba a la moda.

Llego la hora de ir por la abuela, llevarla a la casa y regresarme al hospital hacer mi turno, en el camino me platico que el abuelo ya empezaba a tener mejoría y que pronto estaría en casa, aunque eso le daba tristeza, pues cuando el estuviera bien, nosotros nos iríamos a nuestra casa, yo cuando llegaba de mi turno al cuidado del abuelo, me cambiaba de ropa, me ponía un short y una playera, a veces solo andaba en short, nunca fue mi intensión andar así para que la abuela se fijara en mi, pero luego supe que la abuela disfrutaba de esos momentos.

Un día, cuando fui por la abuela y hacer mi turno, me comento que llegaría una amiga a cenar, por lo que le dije que yo llegaría mas tarde, pues no quería interrumpir con ellas, ella sonrió y me dijo, nombre mi Mariana, quedara sorprendida con verte, pues eres un chico muy atractivo y aunque estemos viejas, siempre nos echamos un taco de ojos, ella rio, yo igual reí, fui por mi madre y cuando entre, ya estaba Mariana, la amiga de mi abuela, ella me presento y como mi madre ya se había ido al carro le dijo delante de mi, Mariana, a poco no esta como te lo describí, ellas se soltaron con unas carcajadas y Mariana respondió, María, vas hacer que me sonroje, aunque la verdad esta mejor de lo que me lo describiste.

Lleve a mi mama y decidí no regresar rápido a la casa, pues no quería interrumpir la platica de mi abuela con su amiga, así que fui a dar un paseo por el pueblo y como estaba aburrido, pues no conocía a nadie, me fui a la casa, llegue y no vi a mi abuela y su amiga, iba hacia mi cuarto cuando escuche voces que venían de un anexo a la casa, allí estaban tomando café, no quise interrumpirlas y me fui a mi cuarto, abrí las ventanas y justo daban al anexo donde se encontraban ellas, me puse mi short y me acosté un rato a leer un poco de porno, estaba buscando relatos de hermanos, pues sabia que llegando a mi casa, tenia que volver a cogerme a Lucia, de repente escuche mi nombre en la platica de ellas, puse atención y estaban hablando de mi, Mariana le comentaba a mi abuela, que su nieto estaba como para comérselo, la abuela rio y le dijo, si esta muy rico, a veces me han dado gana de que cuando se esta bañando entrar y verlo desnudo, pues ya Juan lleva varios días en el hospital y yo estoy sin nada de acción, Mariana le comento, pues deberías de hacerlo, sirve que le ves el tamaño de la verga, igual y el te atiende mientras no esta Juan, las dos rieron, mi cabeza dio un vuelco de 180 grados, seguí buscando relatos, pero ahora el tema era, Abuela – nieto, encontré muchos por lo que leí uno y me masturbe frenéticamente, esa noche no podía dormir, entre lo que escuche y el recuerdo de haberme cogido a Lucia.

Los días pasaron y todo normal, pero un domingo mi abuela me dijo que iría un poco más tarde al hospital, que primero iba a misa y luego me hablaría para que la llevara, me levanté, fui por mi madre, llegamos a la casa, ella comió fruta y algo ligero y me dijo que estaba muerta, que se iba a dormir, yo como tenia flojera, decidí bañarme, pero no había agua, por lo que así desnudo, solo me puse la toalla y prendí la bomba, termino de llenarse el tinaco y me fui a mi cuarto, vi la hora y dije, voy a  dormir unos 20 min, en lo que llega la abuela de misa, al cabo que se queda un rato platicando con sus amigas, así lo hice, acosté solo con la toalla y me dormí, de repente mi abuela entro a mi cuarto y me dijo, ándale Arturo, levántate que me tienes que llevar al hospital, me levante y pude ver que la toalla estaba de lado y que mi verga con mis huevos estaban al aire libre, así que supuse que la abuela me había visto y no supe cuanto rato estuvo ahí viéndome.

Nos fuimos al hospital, ese día no hubo ningún comentario, todo normal, pero como el tercer día, me metía bañar para ir por mi madre, salí del baño en toalla y fui a la cocina por agua, ahí estaba mi abuela, en camisón de dormir, pues ella se bañaba después de mi, vi que se le transparentaba el calzón, uno azul claro de los grandes, de igual manera note que no llevaba brasier, pues sus pezones estaban parados, mi pene se puso erecto de inmediato, ella se dio cuenta y me dijo, ándale Arturo, apúrate, deja de estarme viendo las tetas, pues están caídas y t de seguro ves mejores, así que no veo por que se te ha parado el paquete, yo reaccione y me vi la verga, la tenia a mil fuera de la toalla, me la tape y me fui a mi cuarto, me vestí y fui por mi mama, en el camino venia pensativo y callado, mi madre me pregunto si me pasaba algo, le dije que no que todo estaba bien, llegamos a la casa, mi abuela salió, se despidió de mi madre y se subió al carro, iba hacia el hospital y yo no decía ni una sola palabra, ella me preguntó que si estaba así por lo ocurrido en la cocina, le dije que si, que le ofrecía una disculpa, ella me dijo, bueno no tienes por que, también a mi me agrado que a mi edad, pudiera provocar a un joven, yo iba a decirle algo y ella me cayo, me dijo, esta tarde hablaremos del tema, me dio un beso en la mejilla y se bajo al hospital.

Pasaron las horas, fui por mi abuela, la deje en la casa y me fui a mi turno, yo estaba pensativo, me preguntaba, ¿qué me dirá la abuela? ¿Se habrá molestado? ¿le habrá gustado? O ya se le olvido el tema y no pasara nada, llego la hora de ir por mi mama y llevarla al hospital, regrese a la casa, me sorprendió ver que mi abuela estaba en su bata de dormir negra, no tan transparente pero si de encajes, podía ver su brasier negro y su calzón del mismo color, un calzón grande  de los que usan las abuelas, aunque confieso que a mi me excitan mucho, la vi y luego luego se me paro la verga, la salude con un beso, que intencionalmente se lo di en la mitad de sus labios y me fui a mi cuarto a jalarme la verga, pues estaba demasiado excitado, pasaron unas horas y salía a la cocina, mi abuela estaba sentada en la sala viendo sus telenovelas, para romper el hielo, le pregunte por Mariana, su amiga, y su respuesta fue, anda picarón, primero te excitas viéndome a mi y ahora quieres cogerte a Mariana, ella rio, a mi también me dio risa, le dije que como creía y que no sabia por que lo decía, me dijo, ¿crees que no me he dado cuenta que cuando llegaste se te paro tu pene?, aunque confieso que el otro día que se salió de la toalla me causo una sensación extraña, pues me halago que una vieja como yo, pudiera párale el pene a un joven como tu, le dije que bueno, que ella era una mujer guapa y que tenia buen cuerpo, así que no se extrañara de que podía provocar eso y mas, ella me vio con cara de exclamación y dijo, mas,  ¿que quisiste decir con eso? Le dije nada nada, mejor cuéntame de Mariana, ella también es guapa y muy sexy, reímos los dos, me dijo que era una vieja amiga y que a ella era la única persona que le tenia mucha confianza, me senté en el sillón de un lado de ella y nos pusimos a platicar un poco, note como la abuela, hacia un esfuerzo para que yo pudiera ver sus piernas y parte de sus pechos, disimuladamente, cada que podía se abría el camisón como no queriendo las cosas, terminamos la platica, y le dije que me iba a mi cuarto, pues tenia que levantarme temprano, ella se paro y me ofreció de cenar, a lo que le dije que no quería, que había comido tarde y me sentía lleno, me fui a mi cuarto y me volví a masturbar frenéticamente, solo que no cerré bien la puerta y sentó que alguien me observaba, cuando voltie hacia la puerta, pude ver un reflejo de una persona, por lo que deduje que mi abuela me había visto masturbarme.

Al día siguiente todo ocurrió normal hasta la hora que la llevaba al hospital, mi abuela me dijo que hoy iría Mariana a la casa, así que no llegues tarde o no la veras y no podrás hacer lo que haces pensando en ella, ella sonrió, se bajo y entro al hospital, yo me quede un poco confundido, pues sabía que me había visto masturbarme, pero ella tenía la idea que lo hacía en honor a Mariana y no era cierto, me masturbaba pensando en ella, cuando iba en camino por ella al hospital, pensé en decirle algo mas atrevido, para ver como reaccionaba, llegue por ella y en el camino le dije, la verdad abuela, me hubiese gustado que platicáramos como ayer, sin que nadie estuviera en la casa, solo que esta ves yo también estaría cómodo, pues tu si estabas cómoda con esa bonita bata de dormir, ella se quedo callada y me dijo que lo podíamos hacer mañana, ya que hoy había invitado a Mariana a tomar un café, claro le dije, mañana platicaremos solos y cómodos, ella sonrió un poco, como de gusto y nerviosa, como mencione antes, la ventana de mi cuarto daba al área anexa donde mi abuela y su amiga se tomaban el café, llegue del hospital, después de haber ido a dejar a mi madre y me subí a mi cuarto, mi abuela debió contarle a Mariana de lo sucedido, pues escuche como Mariana le decía, mira María, debes de ponerte algo que se transparente más, pues ya son dos veces que Arturo se excita viéndote con lo que llevabas, creo que si llevas algo en el que el pueda ver más, de seguro te coje, las dos rieron a carcajadas, mi abuela respondió, tengo una idea, no llevaré brasier, solo la bata y el calzón, buena idea dijo Mariana y ya veras los resultados, rieron de nuevo, no daba crédito de lo que había escuchado, mi abuela me quería coger, así que pensé que al día siguiente haría lo posible por cogérmela.

Paso la mañana como todas, en el camino hacia el hospital platicamos cosas triviales y solo al bajarse me dijo, hijito, recuerda que hoy platicaremos como el otro día, solo que esta ves estaremos mas cómodos, ella me dio una risa picara, como sabiendo que pasaría, el día paso normal, después de que lleve a mi madre al hospital para que pasara a noche, regrese pensando en como cogerme a la abuela, sabia que ella quería, pero no quería arriesgarme a que algo pasara, llegue, grite a la abuela, ella me contesto desde el baño, me estoy bañando hijo, en un rato mas algo, me fui a mi cuarto, prendí la compu y me puse a buscar relatos de abuela – nieto, vi varios, estaba súper caliente y de repente, mi abuela toco la puerta, me dijo que estaría en la sala, le respondí que en unos minutos iba, me puse un short pero sin bóxer, y una playera, sabia que ella no traería brasier, así que, decidí darle picón igual sin bóxer, llegue a la sala y guao mi sorpresa fue ver a mi abuela con una bata blanca transparente, efectivamente no tenia brasier y se le notaban los pezones, las tetas caídas por su edad y un calzón blanco grande, de momento se me paro la verga de forma inmediata, ella me vio y como no traía bóxer, la punta de mi verga se me salió del short, ya no disimule y me senté, le dije que se veía muy guapa y sexy, ella sonrió y me dijo, bueno, por lo que me doy cuenta creo que si, los dos sonreímos, estaba sentado a lado de ella y le dije, abuela, ¿por que el otro día pensaste que me gusta que Mariana viniera a la casa?, bueno, como se que Mariana siempre viste provocativamente y tu eres un joven que se la pasa masturbándose, supuse que lo ideal era que la vieras y te masturbaras pensando en ella, sorprendido le dije, ¿ y tu como sabes que me masturbo? Por que te he visto varias veces y te he escuchado, recuerda que los viejos tenemos experiencia y ya pasamos por tu edad, sonrió, bueno le dije, ya que estamos hablando de ese tema, te equivocas en algo, no me masturbo pensando en Mariana, lo hago pensando en ti, ella se quedo petrificada y me dijo, pero hijito, como una vieja como yo te puede excitar, a lo que respondí, estas muy rica abuela y la verdad tengo muchas ganas de comerte la vagina, la abuela no daba crédito a lo que yo le decía, ella me miro y en ese momento le dije, disculpa abuela, me pare y me fui a mi cuarto.

Ella toco la puerta, le dije que pasara, ella entro se sentó en mi cama y me dijo, no tienes por que estar así, pues tu también eres un chico guapo y de buen ver, pero se me hace raro que te yo te excitara, mírate como estas y efectivamente, cuando la vi entrar, la verga se me puso a mil, ella me acaricio la pierna y me decía que era normal que eso pasara, que de hecho ella sabia que tenia culpa pues a como se había vestido, era una forma de provocar, ella me decía y acariciaba la pierna y yo tenia cerrado los ojos, escuchando u gozando, de repente su mano alcanzo la punta de mi verga, la toco y la acaricio y dijo, yo también tengo ganas de sentir tu verga en mi boca, desde la ves que tela vi en la cocina, he querido que me la metas en mi vagina, que la llenes de tu leche, de que me la comas, abrí los ojos, la mire y le saque una teta, se la acaricie y empecé a chupar, ella seguía acariciando mi verga con su mano, le saque la otra teta y se las chupaba las dos, empecé a pasar mis dedos sobre su vagina, arriba del calzón, estuvimos así un buen rato, luego la empecé a besar, me di cuenta que mi abuela besaba muy rico, pues metía su lengua en boca como una desesperada, con deseo, luego me baje el short y ella se puso a mamarme la verga, me empezó chupando solo la cabeza, era una experta, luego recorrió mi pene, hasta llegar a mis huevos, le ponía mucha saliva y yo sentía morir, le dije que me iba a venir, ella me dijo que lo hiciera en su boca, se metió mi pene y lo chupo de una manera que no pude aguantar, le llene la boca de semen, ella se lo trago y me dijo que estaba delicioso, que hacia mucho tiempo no probaba uno así, ella siguió chupando mi verga y volvió a ponerse dura, luego le quiete el camisón, y solo quedo en calzón, le dije que no se lo quitara, le pase la lengua por su calzón, le hice de lado el calzón y le metí los dedos a la vagina, esta mojada, y tenia un olor a sexo delicioso, le puse la punta de mi verga en la entrada de su vagina y la metí de un jalón, ella gimió y me dijo que le diera duro, que no parara, que tenia mucho que no sentía una verga en su vagina, seguí bombeando su vagina, pare y le quiete el calzón, la puse a que me mamara la verga, que la chupara, luego se la volví a meter, se la metía duro, estuve así y luego la puse de a perrito, le metí la verga hasta el fondo y la tenia agarrada de la cadera, la jalaba hacia mi con fuerza, de igual manera empecé a meterle un dedo en su culito, ella me dijo que le encantaba, que le metiera el dedo hasta el fondo, así lo hice y empecé a sentir que ella estaba por venirse, acelere el ritmo y le dije que me venia, ella me dijo, vente en mi vagina, llénala de leche, hazlo hijo, nos venimos juntos, su vagina estaba llena de leche con fluido vaginal, en los días siguientes mi abuela y yo, cogíamos todo los días.

Mi abuelo se recuperaba y nos dieron la buena noticia de que ya saldría del hospital, aunque ene se momento era buena, también me preocupaba el hecho de que no cogería mas a mi abuela, pues estaría mi abuelo y mi mamá en casa, pasaron  los días y le dieron de alta a mi abuelo, lo llevamos a la casa, estábamos contentos por su salud, pero mi cara de sentimientos encontrados no la podía quitar, mi abuela me pregunto que si que me pasaba, le dije que aunque estaba contento por el abuelo, estaba triste por que no me la cogería diario, ella me respondió, recuerda que en verano puedes venir a cuidar a tus abuelos, me alegré un poco, en la noche hable con mi mamá sobre nuestra partida a la nuestra casa, pues el abuelo se recuperaba bastante bien, ella me dijo que al fin de semana nos iríamos, el jueves por la tarde, me subí a dormir a mi cuarto, estaba agarrando el sueño cuando escuche a mi madre y mi abuela platicando, mi abuela le pregunto que si como estaba, que como le iba con mi papá, ella dijo que no muy bien, que seguía teniendo problemas sexuales, mamá, Lucas siempre quiere hacer el amor y quiere hacer muchas cosas que no me gustan a mi, mi abuela respondió ¿y como sabes que o te gustan si no lo has hecho? Bueno mamá, tal ves tengas razón, pero la verdad es que no se me antoja hacer cosas con Joel, mi abuela le dijo, bueno pues tienes a Arturo, hazlas con él, mira que es un buen semental y esta mas que hermoso, ¡mamá! Como dices eso, Arturo es mi hijo, si lo se hijita, pero ah, como eres, no creo que te fijes en otro hombre y la verdad, no debes de llegar a vieja sin haber descubierto el mundo sexual, no te lo pierdas y sigue mi consejo, yo escuche todo y no daba crédito, mi abuela aconsejaba a mi mama de que me cogiera, pasaron los días siguientes hasta que toco irnos.

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Otra noche en San Nicolás (II)

(Continuación)

No podía creer lo que veía! Cuatro desconocidos en la habitación de Martín, cagándose de la risa viéndome desnudo y obviamente habiendo sido objeto sexual del dueño de casa! Creo que nunca me sentí más humillado en mi vida! No sabía que hacer o cómo reaccionar. Sólo atiné a decir el nombre del cruel autor de esta situación:

-Martín!! Pero..qué??.-me salió a duras penas de la boca, mientras intentaba taparme sin mucho éxito.

-Que te pensabas?-me dice, con un tono entre divertido y enojado,-Yo estaba con amigos, vos venías después de casi un año de no aparecer buscando pija, y encima te hacés el exquisito cuando te digo de que vengas? No, putito, eso no se hace. Hoy las pagás.-me dice firme y ya sin reírse.

Yo estaba helado, paralizado, sin poder decir nada. No podía creer la situación en que estaba, que iba mas allá de cualquier fantasía que hubiera tenido antes. Sólo podía escuchar lo que me decía Martín, que siguió hablando, ahora más despacio.

-Podemos hacer esto de dos maneras: si te portás bien, y hacés caso, y nos gusta lo que hacés, vamos tranquilos, no mas de uno por vez. De esa no zafás: hoy te cogemos todos. Pero depende de vos y de cuánto te apliques si vamos de a uno como vos querías o si te garchamos a la vez. Que te parece?-finaliza su discurso, con voz tranquila, pero sin dudar ni un momento.

Yo estaba con miedo, pero, por otro lado, me di cuenta que no tenía opción: era hacerles caso y rogar que no se zarpen.
-Yo…bueno…despacito, despacio, por favor…si…como vos digas. De a uno.-dije, nervioso.
-Bueno,-me dice Martín a todo esto,-primero nos chupás la pija a todos, y después vamos viendo, si? Mejor te presento a mis amigos, no? Es de mala educación chupar pijas sin saber el nombre.-agregó, y todos se reían.
-Hagamos así: vos primero me decías lo que querés hacer, y después van pasando, los vas desvistiendo, y los vas conociendo uno a uno, ok?-agrega después de un momento, como si una nueva idea se le hubiera ocurrido.
-Ehh…cómo decirte lo que quiero hacer?-digo, confundido.

Se acerca a mi cara Martín, y me dice:-Decinos qué querés hacer ahora, no entendés?
-Si…ehh…quiero…hacer lo que quieran.-digo yo.
-No!!!-dice fuerte Martín, mientras me agarra del pelo y me sacude un poco. Casi lloro del miedo.-Decínos bien qué nos querés hacer.-agrega, sin soltarme.
-Quiero chuparselas…-me sale la voz finita y muy baja, casi un susurro.
-Mas fuerte.-me dice Martín, sin soltarme aún.-Quiero chuparselás.-digo, un poco más firme.
-Más fuerte, Putita!-me grita ahora.-Quiero chuparles las pijas a todos y tragarme su leche!!!-grito yo en respuesta, sin poder controlarme.
No se si fué el miedo o los nervios, pero me salió así la frase, que no estaba seguro de haber querido decir eso.

Martín se rió y me soltó: -Viste que era fácil? Dale, bajáte de la cama y anda empezando de a poco.-
Le hice caso sin dudar. Me fui hacia el de más a la derecha, y le bajé los pantalones. Tenía un pantalón tipo jogging y una musculosa blanca, no tan alto como Martín, con un boxer abajo del pantalón, que aprisionaba una verga en reposo bastante considerable. Me la metí en la boca mientras Martín decía: -Este es Matías. Saludalo.

-Hola.-Obedecí mientras sacaba su poronga ya crecida de la boca para verla. Una linda pija era, con la piel para atrás, rosadita, bastante grande (no tanto como la de Martín, pero admirable). Me la volví a meter en la boca, para saborearla, temeroso que me retaran de nuevo. Agarré la base con la mano derecha, mientras me apoyaba con la izquierda en el piso para no caerme. Le pasaba la lengua a la cabeza, acariciaba el tronco despacio recorriéndolo con la lengua mientras subía y bajaba con la mano. Me la saqué de la boca para lamerle las bolas, y después volví a comermela. Con la mano le acariciaba a Matías los huevos mientras con la lengua intentaba recorrer el tronco sin sacarme la pija de la boca. Corría abundante saliva por la poronga del pibe, facilitando mi labor de putito chupa pijas de complacer a quien Martín me dijera.
No me la saqué de la boca cuando empecé a sentir latir más fuertemente esa verga linda que tenía en la boca, y menos aún cuando sentí el trallazo de semen que me inundaba la boca, ese gusto salado y algo amargo que me empezó a gustar diez meses atrás. me la tragué toda, sin rechistar, y pasé al siguiente.

-Omar se llama él.-me dijo Martín. Un flaco alto, con una remera negra del Che, una gorrita roja y pantalones shorts, que ocultaban una pija gordita y más corta que la de Matías y Martín. Se la chupé más rápido que a Matías, queriendo conocer a todos los amigos de Martín ya. Antes de acabar, me sacó de su boca y me tiró la leche en la cara y en el cuello, chorros calientes que pegaron en mí y comenzaron a descender formando líneas pegajosas desde mis labios hasta mi cuello.

Pepe era más gordito, y tenía la pija más fina que la de los otros, pero más larga, blanca y sin piel. Al menos de 22 cms la sentí en la boca, tan larga como la de Martín o más quizás. No me la podía poner entera adentro, me costaba, así que opté por saborearla medio de costado, recorriendo rápidamente el tronco con la lengua y los labios, deteniendome en la cabeza para chuparla con fuerza, para salir y volver a pasear por ella. No le chupé las bolas porque estaban peludas, y no me gustaba tanto. Además, no me lo pidió. Si me lo pedía tenía que obedecerlo, pero no. De él sí me dejó tragarme la lechita caliente, que salió en rápidos latigazos de su pija mientras la tenía adentro de mi boca.

Pasé entonces al último de los amigos, y cuando le bajé los pantalones vaqueros, me dí cuenta porqué estaba último: debajo del slip blanco, la forma de la pija se veía, clara, recorriendo todo el frente de su pelvis, y bajando hacia su pierna.

-La puta madre!-grité de sorpresa. Se entraron todos a cagar de la risa, mientras Martín me decía: -Bueno, ahora lo vas a conocer a Manu. Es mi hermanito.-
Manu era Bajo, de piel pálida, de pelo bien negro y ojos claros. Debajo de la camiseta no tenía buen físico. Pero su verga era enorme y muy linda: se me hizo agua la boca al ver esos veinticinco centímetros de poronga que iban a entrarme en la boca (y en el culo???). La acaricié, la intenté agarrar con la mano entera pero no llegaba. Tuve que usar mis dos manos, y aún así quedaba afuera la cabeza y un pedazo más. Empecé despacio por ahí, y después de intentar infructuosamente comérmela entera, la empecé a recorrer con la lengua y pegarle mordidas suaves mientras lo miraba al Manu. Esta verga me tenía fascinado. Creo que estuve como diez minutos saboreandola, y adorándola, hasta que al fin sentí que se venía. Me agarró con fuerza la nuca, y empezó a largar chorros lentos de leche caliente y espesa dentro de mi boca, que procedí a tragarlos como podía. Una buena parte chorreó por la comisura de mis labios, y cuando Manu me soltó, intenté lamerlos para que no se escapen. Igual siguió saliendo leche de su pijón, nunca había visto acabar tanto a alguien, y me fue cayendo en el pelo, en la cara, en los labios entreabiertos. No me di cuenta que había entrado alguien más: una chica con un teléfono que estaba tapándose la boca y filmando toda mi cara de trolo entregado. Quizás debería haberme sentido más humillado, pero ya a esa altura, lo único que quería era que me cogieran.

Martín me dice, cuando termina de enlecharme Manu: -Te presento a Brenda, mi novia. Le encanta ver a putitos como vos ser culeados. Te molesta? -me pregunta con una sonrisa. Brenda se reía abiertamente ahora. Era una piba re linda, rubia teñida, con unas tetas paraditas que se insinuaban bajo una remera rolinga. Un short apretadito ceñía su cintura y marcaba su entrepierna. Pero nada de eso me importaba en ese momento, ya que tenía otra cosa en mente (y en la mano).
-Noo…nooo! Cójanme, por favor!!!-dije, sin soltar la pija de Manu. Un momento de lucidez me hizo agregar: -Él al final, sino me parte!!!.-dicho que desató otra lluvia de carcajadas.
-Dale, bañate y decime quién pasa primero.-me dijo Martín. Entre al baño entre las carcajadas de todos y me pegué una ducha rápida, aprovechando para meterme un par de dedos en el culo para ir facilitando la labor de ensancharlo para la cogida fenomenal que me iban a pegar. Salí lo más rápido posible, y dije: -Primero Omar y Pepe.-
Martín se cagó de la risa: -Ahh, más de una a la vez te bancás! Bueno, dénle para que tenga, chicos. Yo me voy a tomar unos mates con Manu y Mati. Acá se queda Brendi, que le gusta ver.-finaliza, mientras los dos que nombré se terminan de desvestir.
Pepe me agarra del brzo y me empuja a la cama, y yo caigo de espaldas.
-Vamos a coger, trolin!-dice, mientras Omar acomoda sus piernas alrededor de mi cuello, poniendomé la verga en la boca. No podía ver otra cosa que el cuerpo musculoso de Omar, mientras trataba de no ahogarme con su pija que él empujaba hacia dentro de mi boca. Sentí a la vez un pequeño dolor frío en el culo, fruto de la chota de Pepe que, lubricada, se abría paso hacia mi interior.
Pepe me daba despacio al principio, y aceleró después de unos minutos, y aunque no podía ver nada por cómo estaba, escuchaba sus gemidos rítmicos. Mi verga se paró en ese momento, porque creo que tocó mi próstata.
Omar salió de mi boca, y viendo mi pija parada, se dio vuelta y aprovechó para chupármela un rato, mientras yo seguía con la de él. Acabé al poco tiempo, sin poder evitarlo, y Omar dejó caer mi acabada sobre mi panza. Al ver eso, pepe sacó la pija de adentro de mi culo, le pidió lugar a Omar (que fue a tomar la antigua posición de Pepe), y me puso su pija en la boca. Me acabó en la garganta por lo larga y porque me la mandó hasta el fondo, pero no me pude quejar porque ahí Omar se metió dentro mío y me dio bomba rápido, haciéndome doler un poco.
-Ahhh…ahhh.-gemía Omar al ponérmela y Pepe le hacía eco al acabar. Mis propios gemidos quedaban ocultos porque aún tenía la pija de Pepe dentro, gemidos de placer y dolor a la vez.
Cuando Pepe salió, pude ver a Brenda, la novia de Martín, que tenía la mano metida dentro de sus shorts y con cara de trola hambrienta se masturbaba con una mano mientras con la otra intentaba sostener el teléfono para seguir filmando (cosa que no me importó porque estaba entregadísimo), y la ví retorcerse en un orgasmo que coincidió con los gritos de Omar mientras descargaba su leche dentro mío.
Pepe dice: -Gracias, putito. Muy buen polvo.-y se empieza a vestir. Omar sale de dentro mío, acerca su pija ya morcillona a mi boca, y me ordena: -Limpiámela.- Yo le hago caso, como es mi deber, lamiendo los restos de acabada. Por suerte yo estaba bien limpio, asi que el sabor fue el de semen ácido.
Me quedé tirado en la cama un rato, cansado, y Brenda se fue a llamar a los otros.
Entró primero Manu, y cuando encaró hacia mis piernas, me asusté y grité con miedo: -Noo. Nooo!!! Vos al final.-
No sé si me iba a hacer caso, pero entraron Matías y Brenda también en ese momento. Matías le dice a Manu al ver la situación:-Dale, yo primero me lo cojo. Que te la chupe un rato.- Sii!!-Agrega Brenda,-quiero volver a ver cómo te la chupa!!!.-
Así que Manu, refunfuñando, se sienta en la cama y me hace bajar a mí. -Ya que me la vas a chupar, hacélo como una buena puta!!-me dice, y me empuja. Yo me voy a arrodillar, pero Matías me dice: -No te olvides de mí, trolo de mierda!-y me agarra las caderas. No tengo otra forma de hacer lo que los dos piden que de inclinarme para darle el culo a Matías, y poder así encargarme de la verga enorme de Manu. Brenda a todo esto va llevando el teléfono desde la pija de Manu hasta la de Matías, y va alternando entre mi boca comiéndose la enorme chota del primero a la poronga que se abre lentamente paso por mi orto del segundo.
-Mirá cómo le abrís el culo!-grita la pendeja, re excitada, mientras hace primer plano de mi agujero siendo penetrado.-Marto, traé la laptop!-agrega, y mientras yo lucho para recibir tanto la pija de Matías por atrás como intentar comerme la de Manu, veo que entra Martín riéndose con una laptop prendida, y la pone en la cama al lado de Manu. Ahí puedo ver en detalle la filmación de la pendeja de la verga de Mati haciendose lugar en mi culo.
-Que perversita que sos!-le dice Martín a la novia, mientras le acaricia el culo. Ella sólo se ríe y sigue filmando.
Despacio primero, y más rápido después, me va bombeando Matías mientras el monstruo de Manu entra y sale de mi boca. Siendo la pija nada desdeñable de uno hundirse en mi culo por completo sólo para salir casi del todo y volver a entrar. Otra vez me siento sacudido por los golpes de la pelvis de un hombre contra mis nalgas, y hasta siento los huevos de él golpear contra mi cuerpo rítmicamente, acompasando el mete y saca fuerte que me está haciendo ver las estrellas.
La pija de Manu se me escapa de la boca, y el me da una cachetada y me grita:-Más cuidado, puto!-así que me apresuro a volver a metérmela adentro. Él me agarra la nuca y me hace atragantar de pija, y yo comienzo a babear abundantemente, intentado lubricar ese monstruo que me llega hasta la garganta. Por suerte esto no dura mucho, porque Matías acaba dentro mío con chorros poderosos, y sale cuando se le achica un poco la pija. -Uff. Que lindo. Te quiero volver a usar, putito!-dice, y me palmea fuerte la cola. Yo pego un respingo ante el dolor, pero no puedo decir nada porque tengo un pijón bombeándome la boca.
-Ayy!! No doy más!-escucho a la perrita de Brenda gritar al ver la cogida de boca que me pega Manu.
-Martín! Hijo de puta! Vení acá ya o me coge Manu!-dice la loca mientras se entra a desvestir. Matías duda de salir, pero Martín entra y lo saca al vuelo. -Cerrá la puerta cuando salgas, gato.- le dice, y lo empuja fuera de la habitación, cerrándo la puerta.
Manu sale de mi boca, me empuja a la cama, se sube detrás de mí, se escupe la mano, y me ensaliva un poco el orto. Eso es todo el preludio que hizo antes de mandarme la cabeza grandota de la verga a través de mi hoya ya usado. Por suerte estaba bien embardunada de mi propia saliva, y ya me habían cogido un buen rato, sino me partía el orto. Pero igual me dolió bastante, y me quise salir. Al ver esto, Brenda de un salto se trepó a la cama mientras Martín se descambiaba , se abre de gambas, me agarra la cabeza con las dos manos y me empuja hacia su concha abierta, mojada y con sólo algunos pelos suaves, al grito de: -Chupáme la argolla puto de mierda!!!
Yo estaba ahogado por su concha por un lado y empalado a fondo por otro, asi que no me podía mover. Empecé como podía a lamerle la conchita jugosa, y digo como podía porque la sacada me movía la cabeza de arriba abajo refregándomela con fuerza, empapándome la cara de sus flujos, ricos y saladitos, y a eso se sumaba el empujón que me daba de atrás Manu al enterrarme a fondo su chota enorme. Cuando me la mandó al final, acabé de golpe, tanto por su pija como por el exquisito aroma y sabor de la conchita de la pendeja que aún me refregaba mientras acababa como loca, gimiendo y gritando.
-Hija de puta!-le dice Martín,-no me esperaste!-agrega, mientras le muestra la verga parada.
-Estaba recaliente, Martu. Vení que te la chupo.-le dice con una sonrisa. Al querer salirme de su abrazo, pensando que eso era lo que quería, me agarra de los pelos de nuevo y me cachetea, con fuerza la yegua:-Que hacés, putito!-me grita. -Seguí lamiendo hasta que te diga, que mierda te pensás que sos?.-me vuelve a abofetear bien fuerte. Yo vuelvo entonces a lamerle los labios de la vulva y le paso la lengua al ano, mientras atrás mío Manu acelera el bombeo.
Manu me da masa y masa por un buen rato, y mientras tanto Brenda le chupa la pija a Martín, el cual pone los ojos en blanco y le acaricia los pechos. Yo no puedo creer la situación, y se me empieza a parar de nuevo al verga, algo dolorido ya por las veces que acabé, y cansado porque no doy más de las piernas del esfuerzo de bancarme las embestidas salvajes ya de Manu.
Ahí Brenda sale de debajo de mi boca, y le ordena a Martín: -Acostate y que te la chupe el puto. Quiero que vos me chupes la argolla ahora.-dice, mostrando quién es la que manda más ahí.

Manu para un poco, se tira más para atrás agarrándome de la cintura para que no me escape, sin sacar su pijón de dentro mío, para hacerle lugar al hermano, que se acuesta y se abre de gambas para dejarme a mano su poronga dura y ensalibada por su novia. Brenda se sube y se le monta sobre la cara de Martín, y se empieza a refregar justo cuando yo me meto la pija de su novio en la boca y Manu empieza a bombear de nuevo. Yo no doy más del dolor de ojete, porque Manu es una bestia cogiendo, tiene un aguante infernal y siento mi culo al rojo vivo ya de la fricción, porque bombea y bombea más de quince minutos seguidos mientras yo le chupo la pija al hermano.
Siento su pija enorme palpitar momentos antes de escuchar sus gruñidos y sentir sus lechazos dentro mío, llenándome una vez mas de semen caliente el culo. Me tira tanta leche dentro que empieza a chorrear una vez que esa monstruosa verga sale de dentro mío, y yo siento un vacío total después de haberme bancado esa barra de carne. Igual sigo chupando pija hasta que Martín me cachetea y me dice:-Salí!-
Obedezco rápidamente y me bajo de la cama. Manu saca un colchón viejo de debajo de la cama y se acuesta ahí, y sin decir palabra señala su pija morcillona. Me ocupo de ponérsela dura de nuevo mientras de reojo veo como Brenda se sube arriba de la poronga de Martín y lo comienza a cabalgar despacio, mirándo cada tanto hacia donde estoy yo chupando y acariciándose las tetas.
-Te gustan, putito? Son de Martu!- me dice, juguetona, y lo mira al novio mientras lo cabalga, viendo su cara retorcida de placer.-Qué trola que sos, hermosa, como te quiero!-le grita Martín a la novia, gimiendo de placer.

-Vos también montáme.-me dice Manu, y se señala la verga. Con cuidado intento subirme a él y clavarme su palo enorme en el culo. Voy bajando con cuidado para que se acostumbre de nuevo a esa pija grande y dura, y cuando me acomodo, empiezo a imitar a la novia de Martín, subiendo y bajando. Tanto la situación como la escena me calientan un montón, y con el culo ya abierto empiezo a cabalgarlo con ganas a Manu, mientras veo que Brenda sale de encima de Martín, se pone en cuatro y le dice al novio:-Metémela, Marto, así lo miro al puto mientras se lo garcha tu hermano.
Martín no se hace desear: se levanta al toque le y manda su pija dentro de la argolla con fuerza. Siento un poco de envidia, porque él se mueve mejor que el hermano debajo mío. Bombea sin parar a Brenda mientras yo lo cabalgo al hermano. Ella acaba gritando de manera brutal, al cabo de un rato, y Martín saca la pija de adentro de ella, y comienza a pajeárse, cuando ella le grita: -Acabále al puto en la cara!
Martín entonces me agarra la cabeza, enfila su poronga hacia mi cara tan cerca que puedo percibir el olor de la concha de Brenda mezclado con el de su pija, y con dos o tres movimientos de la mano, me larga tres chorros de leche en la boca. Después se acuesta al lado de Brenda, mientras ella toma el teléfono nuevamente para reanudar la filmación, suspendida por su ingreso a la cama.
Al cabo de un buen rato, Manu me agarra del pelo y me saca de encima de él, me tira boca debajo de un golpe, se sube detrás de mí y me empieza a bombear con mucha fuerza y brutalidad. Mi pija maltrecha por las continuadas acabadas se roza contra la cama, y la calentura anula el dolor de ser empalado por un pijón de 25 cms.
Me coge sin parar durante quince minutos, y Brenda grita:-Acabálo, animal, que se me termina la memoria!-

Manu le hace caso: acelera un poco, y me vuelve a llenar el culo de leche. Martín ahí busca la laptop, la pone delante de mí, y voy viendo como esa descomunal pija va saliendo de dentro mío. No puedo creer como me dejó el culo, abierto como una flor! Igual estoy tan cansado y lleno de leche que no puedo protestar. Escucho como a lo lejos que avisa Manu que se va, y ahí me duermo sobre el colchón viejo de Martín.
Me despierto unas horas más tarde, y veo a Brenda y Martín garchando en la cama en posición de. Estoy con la pija a full, y me empiezo a masturbar viéndolos coger. Brenda se da cuenta, se ríe, le pone las manos a Martín en el pecho, y le dice: -No querías hacerme la cola? Hacésela al trolo, que está mirando!-
Se ríe Martín, y me hace subir a la cama. Me empuja la cara contra las piernas abierta de Brenda mientras me pone en cuatro, me escupe el culo, y me manda verga sin decir agua va. Me culea duro por diez minutos mientras le chupo la concha a la novia, y me acaba fuertemente dentro, gritando de placer. Brenda acaba también con mis lamidas.
Sale de dentro mío Martín, y yo me acuesto en el medio de ellos dos. Brenda ve entonces que estoy con al pija al mango, y le pregunta al novio con una sonrisa picarona:-Me dejás bajársela, pobre putito?.- y sin esperar respuesta de Martín, se escupe la mano, me agarra la pija y me empieza a pajear, mientras con la otra mano me mete dos dedos en el culo. Es casi dolorosa mi acabada, por lo fuerte y por las veces que llegué esa noche. Ella agarra mi leche y me la tira en la boca, y yo, obediente, la trago.

Cansado a pesar del descanso, me baño después de que ellos se bañen, me cambio, y me siento (un poco de costado, no puedo sentarme bien), en una de las sillas de la cocina, mientras Brenda le sirve un mate a Martín.
-Y? Disfrutaste?-pregunta Brenda. Yo no sé que decir, y Martín se ríe.
-Vamos a hacer una cosa:-me dice Martín,-si llamás antes de un mes, te castigo!.
Yo me levanto, le beso la mano a Brenda, y me voy sin decir nada. A ella la escucho decir:-Es el mejor putito que has traído, Martu.

Volví a Rosario intentando no apoyar demasiado el culo en el asiento. Me dormí, y pensé que mi señora iba a estar cinco días más afuera.

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En los probadores de unos grandes almacenes

Como hace seis o siete meses me salió un currillo en El Corte Inglés de dependiente. Al principio de entrar me pusieron en la puerta de los probadores. Mi función era estar con unas cartulinas de colores con unos números del 1 al 10, que tenía que dar a los clientes cuando entraban a los probadores .Si llevaban tres prendas yo les daba una cartulina con un número tres y cuando salían me tenían que devolver el número que les había dado y tenía que coincidir con la prendas que llevaban, esto lo hacían para evitar los robos. Total que me pasaba 8 horas al día en la puerta de los probadores. Durante todo ese tiempo vi. pasar a muchísimas mujeres, altas, bajas, pequeñas, mayores. Un día estaba por la tarde en la puerta de los probadores cuando vi que venía hacia mi una mujer increíblemente guapa, era rubia con el pelo largo hasta la cintura, unos ojazos verdes que nunca se los había visto yo a nadie, unos labios sensuales (yo creo que operados) pintados de color morado. La chica mediría como un metro noventa, tendría como 32 años, tenía un par de pechos increíbles, bien puestos, una cinturita y culo grandes. Pero lo que más morbo me daba es que tenía una tripita de embarazada como de 5 o seis meses súper sexy.

Total que la chica se acerco a mi y me pregunto si aquellos eran los probadores de las chicas.

Yo le respondí que sí, entonces ella se dirigió a un tío, de unos cuarenta años, que iba con ella (que debía ser su novio o su marido) y a un niño (que debía ser su hijo) les dijo que iba a probarse unas prendas y que la esperase fuera. Entonces el marido le respondió que mejor se iba con el niño a otra planta para comprarle alguna cosa que le hacía falta y quedaban luego en la puerta del corte inglés para irse a casa. La chica le dijo que le parecía bien y se metió en los probadores.

Una vez que se metió en los probadores y cerró la puerta, pude ver como el marido cogía al niño y le decía que ellos se iban a otra planta y que luego verían a su madre.

Yo no me lo podía creer, ese pedazo de rubia en los probadores, sola, a 2 metros de donde yo estaba situado. No me pude aguantar y forcé la puerta donde estaba ella y entre dentro. La chica al verme entrar forzando la puerta lo flipó un poco y me dijo que coño hacía yo allí. Yo no tenia ni habla, me fije en la chica que estaba probándose un tanga amarillo y la parte de arriba la tenía cubierta. A los dos segundos reaccione y le dije la verdad, que la había visto entrar y no me había podido resistir, que me parecía la mujer más guapa que había visto nunca. La mujer me dijo que le parecían muy bien los piropos pero que si por favor me podía salir. Entonces yo me acerque más a ella y le dije que no podía, que estaba obsesionado con hacerle el amor allí mismo y que no me iría hasta hacerlo.

Ella se empezó a poner un poco nerviosa. Yo empecé a besarla en la boca. La chica se dejaba meter la lengua, yo creo que estaba un poco alucinada y no sabía lo que estaba haciendo, entonces viendo que ella no ponía ningún impedimento, baje la mano a sus pechos y se los empecé a acariciar suavemente. Entonces ella me quitó la mano y me dijo que por favor me fuese, que estaba casada desde hacia 5 años, que tenía ya un hijo, que estaba muy feliz con su marido y que estaban esperando para tener otro. Yo le contesté que precisamente lo que mas morbo me daba era que estuviese embarazada. La chica intentó hacer un ademán de salir del probador pero yo creo que no estaba muy convencida porque acto seguido la cogí por la cintura y la empecé a besar otra vez. Esta vez ella se dejaba hacer, Así que empecé de nuevo a tocarle los pechos y posteriormente baje mi mano a su entrepierna y empecé a meterle un dedo. Pude notar que tenía el coñito algo húmedo y entonces ya si que me empecé a poner cachondo. Subí mi mano a su tripita y empecé a manosearla. Era una sensación extraña pero placentera. Entonces saqué de mi pantalón la polla, la cogí de la cabeza y la baje hasta que se puso delante de mi miembro y la dije que me la chupara. Ella cogió mi miembro con una mano y se la metió en la boca. Se la metía y la sacaba con una maestría, que llegue a dudar sino seria una prostituta de lujo. Menuda mamada que me estaba haciendo, no llevamos ni diez minutos cuando le dije que se diese la vuelta. Ella se levanto, se dio la vuelta, entonces dirigí mi miembro a su coño y se la metí de un tirón. Se la metía y sacaba a un ritmo que parecía que estaba grabando una película porno. Según estábamos empujando la amasaba la barriguita y eso hacia que me pusiera mas cachondo todavía si cabe. Entonces empecé a notar un subidón en la polla que le dije que se diera la vuelta otra vez, entonces cogí mi polla y empecé a frotarla de arriba abajo hasta que ya no pude más y me corrí.

Entonces me acerque a ella y le dije en el oído:”Ha sido la mejor experiencia de mi vida”.Y la mire, pero ella estaba como ida. Entonces cogí mi ropa y salí otra vez a mi puesto de trabajo. Al poco tiempo pude verla que salía del probador y se iba a buscar a su marido y a su hijo sin poder guardar el equilibrio por el polvo que acaba de hacer, hasta de perderla de vista me miró con la cara como diciendo ese tipo que está ahí me acaba de follar y me ha gustado. Tuve más experiencia con clientas y con compañeras pero eso es otras historias.

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Tamara, Ursula y Almita

Serían las 10 de la mañana del día lunes cuando me desperté con Tamara a mi lado, ambas como Dios nos echó al mundo. Me dirigí al dormitorio en donde estaban mis papis con Úrsula. También estaban los tres completamente desnudos con Úrsula despatarrada entre mis papis. Las prendas de mi amiga desparramadas al costado del lecho sobre la alfombra. Me dirigí a la maleta en donde tenía mi ropa y extraje una tanguita, un short chiquito y una blusa de tela muy fina y transparente que iba dejar ver mis tetitas a través de ella. Me puse unas sandalias y me dirigí al baño para darme una ducha reparadora y refrescarme dado que hacía bastante calor. Ya en el baño ocupada en vestirme sentí un agradable aroma a café que venía de la planta baja. Era Tamara que lo estaba preparando descalza y con un revelador salto de cama como única vestimenta.

-Mi amor, ya tenés el café servido y abriendo esa puertita tenés galletitas y en el refrigerador hay mermelada. Ahora me voy a dar un baño-terminó diciendo.

Al pasar a mi lado me tomó del mentón, me dio un beso en la mejilla , me dijo:¡qué divina que sos! y se alejó sonriendo en dirección al baño.

El día empezaba muy bien. Gonzalo no apareció porque con toda seguridad se había ido temprano a cumplir con sus tareas habituales. A la media hora estábamos los cinco, mis papis, Úrsula, Tamara y yo departiendo alegremente y comentando lo bien que lo estábamos pasando todos. Quedó acordado que iba a estar en el departamento de Úrsula el lunes y el martes, dedicada a descansar e ir a la playa .Iba a esperarla en el departamento cuando ella fuera ambas noches a bailar al club. Úrsula no quería dejar de ir porque en esa época del año se recogen muy buenas propinas con los turistas extranjeros y por lo general aparecen matrimonios “conocidos” de Úrsula que pagan muy bien sus “compañía” y que hacen que la cuenta bancaria de mi amiga aumente en forma bastante rápida. Les prometimos a mis papis y a Tamara que con toda seguridad lograríamos que Almita viniera algunas horas o tal vez alguna noche a pasarla con ellos. Eso era algo que en realidad me a compañía de algunos amigos. Los amigos iban a ser para Yanira y Almita principalmente porque Martino estaba segura que no me iba a dejar en toda la noche. Pero yo no estaba dispuesta a estar sólo con él. Con Úrsula al hacer comentarios sobre lo que podía pasar esa noche nos reíamos diciendo que al principio íbamos a dejar a Martino completamente agotado para después dedicarnos a nuestros amigos.

Bebimos un poco de refresco y Martino igual que las veces anteriores me quemaba con la mirada delante de su propia mujer y debo confesarles que esa situación me excitaba enormemente. Al salir de la casa de Tamara me había cambiado el short por una mini y cruzaba mis piernas mostrándole al hombre los muslos y desde la posición en que se encontraba frente a mi estaba segura que alcanzaba a verme la tanguita que tenía puesta.

Yanira la mujer, es bastante más joven que él . Esa semana iba a cumplir 32 y es una mujer muy bella. La posibilidad de acostarme con ella era otra cosa que me excitaba de tal manera que estaba deseando que llegara la noche del sábado, que los invitados ignorantes de la orgía que se iba a realizar después de terminada la fiesta se fueran y poder en compañía de Úrsula, sus amigos y Almita ,¡ mi Dios! gozar de una manera que fuera inolvidable.

Estábamos ahí charlando cuando en un colectivo del Instituto llegó Almita, quien, al vernos, se acercó corriendo. La mini de tela escocesa que estaba usando dejaba ver sus fabulosas piernas. Parecía mentira que yo pudiera haber visto a esa chiquilina rubiecita, con carita de ingenua, de nenita buena con la cara desfigurada por la lujuria cogiendo y gozando a destajo con dos o tres negros pijudos metiéndosela por todos lados y bañándola en leche. ¡Y pensaba verla más de una vez en los días venideros! Nos dio un beso en

la mejilla a ambas.

-Ponte un traje de baño si querés ir a la playa con nosotras-le dijo Úrsula.

-¡Bueno, bárbaro! Y se fue corriendo hacia el interior del edificio.

-¡Qué linda chiquilina!- comenté.

-Sí, y ya me contó Yanira que pasaron un fin de semana muy entretenido con ella-dijo Martino con cara de sátiro.

Mi respuesta y la de Úrsula fue reírnos.

-Espero que el próximo sábado yo pueda divertirme con Uds.-agregó el hombre.

-Vamos a ver, espero que sí-le contesté haciéndome la interesante y mirándolo con cara de pícara.

-¿Cómo, no es seguro?-preguntó Yanira un poco alarmada, no sé si pensando en nosotras o en los amigos de Úrsula.

-No le hagan caso a Gabriela, le gusta hacer bromas y hacerse desear, yo sé que en el fondo tiene tantas ganas como Uds.

-¡Ah, bueno, y …Úrsula…..¿ ya sabés a quiénes vas a invitar? -No, todavía no, pero quédate tranquila que sean quienes sean te van a gustar-respondió Úrsula.

Me parecía mentira que esa conversación se realizara delante del marido, se ve que al tipo no le importara que viniera un regimiento y se cogiera a su mujer mientras él pudiera cogernos a nosotras. Así estaban las cosas cuando volvió Almita. Quien mira a las chicas de esa edad piensa que ellas no son conscientes de lo buena que están y de los pensamientos impúdicos que generan en la mente de algunas personas, pero eso es un error. Cuando tenía la edad de ella yo sabía el efecto que causaba mi cuerpo, sobretodo mis piernas en algunos de mis profesores y a los hombres en la calle, de las miradas de que era objeto incluso de parte de algunas mujeres y vaya las calenturas que me agarraba de noche en mi camita cuando empezaba a pensar en esas cosas.

Estuvimos cerca de media hora dentro del mar y luego nos tiramos a la sombra de la vegetación existente sobre unas lonetas que habíamos traído.

Almita le hizo a Úrsula la misma pregunta que antes le había hecho Yanira. Úrsula ,¿quienes son los hombres que vas a traer? -Y la verdad que yo también me hacía la misma pregunta.

Hábilmente Úrsula comenzó a explorar el terreno.

-Almita, ¿ a vos te gustaron los hombres que vinieron el sábado a pasar la noche con nosotras?

-La verdad que sí, me imagino que te habrás dado cuenta.- Su respuesta estaba mostrando a la verdadera Almita .

-¿Y cuales te gustaron más?-insistió Úrsula.

-Alfredo es muy simpático y me gustó mucho.

-¿Y alguno más?

-Y bueno…me gustaron todos pero Marcos también me gustó muchísimo.

-¿Y por qué decís que te gustó muchísimo?

-¿No te imaginás por qué?- contestó Almita con cierta picardía.

-Sí, me lo imagino pero quisiera saber si no estoy equivocada.

-¿Vos querés saber si es porque la tiene grandísima, no? Bueno..y sí… es por eso-respondió Almita riéndose.

-Pero a mi me pareció que te dolió mucho.

-¡Ay, si, me dolió horrible , al principio, pero después fue divino!!!

-¿Te sigue doliendo la cola?

-No, ahora ya se me pasó, no me duele casi nada.

-¿Así que te gustaría que Alfredo y Marcos vinieran el sábado? -Sí, me encantaría- respondió firmemente Almita.

-¿Y te gustaría conocer a otros amigos míos?.

-Y..sí…¿por qué no? si son amigos tuyos y a vos te gustan pienso que a mi también me van a gustar.

En mi mente rondaba la idea de invitarla a ir a la casa de Tamara para que Almita la conociera a ella y al marido y especialmente a mis papis. Estaba esperando el momento apropiado. Este surgió casi enseguida.

-Después que me dejaron en casa..¿qué hicieron ?-pregunto Almita.

Úrsula y yo nos reímos.

-Hummm…¡qué habrán hecho que se están riendo de esa manera! ¿No me lo van a decir? -Bueno…volvimos al departamento para comer algo y llamé a mis papis a la casa de un matrimonio amigo en donde estamos pernoctando y nos invitaron a cenar con ellos-respondí.

-¿Y fueron?-interrogó Almita

– fuimos y lo pasamos muy bien-respondió Úrsula y nos empezamos a reír de ex profeso para despertarle la curiosidad.

-Hummmm ¿me van a contar lo que hicieron o me van a dejar intrigada?

-¿Qué te parece, Gabrielita, se lo contamos?-me preguntó Úrsula.

-Bueno, yo creo que a esta altura ya somos amigas íntimas y podemos contarnos todo..¿no te parece? Sí, contale todo, no hay problema.

-Bueno Almita, te voy a hacer un resumen rápido. Los papis adoptivos de Gabrielita son swinger, igual que Tamara y Gonzalo así que te imaginas lo que está pasando entre ellos estos días. Yo tengo relaciones con ellos desde hace tiempo. Son muy amigos míos y fue debido a mi relación con ellos que tuve la suerte de conocer a Gabrielita en el club privado el año pasado. A esta muñequita preciosa que tenés a tu lado. (sic) Bueno, ella se acostó con Tamara y Gonzalo y yo con los papis de Gabrielita cuando vine de madrugada del club privado en donde bailo.

-Hummm….¡qué bueno!-fue el comentario

-Bueno la verdad que divertirme con Uds. es fabuloso, pero no quiero ni pensar si mis padres se llegan a enterar de todas las cosas que estoy haciendo.

-No se van a enterar. Gabriela no los va a conocer y Yanira y yo somos las más interesada en que ellos no se enteren. Somos todos muy depravaditos pero muy discretos. Sos vos la que debés tener cuidado y no meter la pata.

Almita estaba acostada en la loneta y Úrsula y yo, una a cada lado de ella. A esa hora hacía un calor espantoso pero la conversación, los cuerpos sensuales de ellas dos rozándose con el mío hicieron que me fuera calentando de a poco y a esta altura de la conversación e imaginándome nuevas situaciones mi conchita empezó a palpitar y a humedecerme la tanguita.

-Decime la verdad Almita, a vos te gusta emputecerte con nosotras y ponerte bien depravadita ¿no es cierto?Úrsula le decía esto con sus labios casi pegados a los de ella.

-Sí, Úrsula, me gusta, vos sabés que me gusta!!!

Y sus labios se unieron en un apasionado beso de lengua. Mis manos y las de Úrsula acariciaban sus carnes, su piel ardía. Con mis manoseos logré que una de sus grandes tetas escapara del sostén y comencé a mojársela con saliva, a manosearla y a chuparle el pezón. Los labios de ambas se separaron y Úrsula comenzó a hacerle lo mismo que yo a la otra teta. Almita giró su cabeza y sus labios buscaron ahora los míos. Nos succionamos mutuamente las lenguas.

-¡Ay, Almita, qué putita divina que te haz puesto!!-le dije al oído cuando nuestras bocas se despegaron.

-Mmmmmm-ronroneó ella y hundió nuevamente su lengua en mi boca. Se la succioné de una manera tal como para arrancársela mientras ella la viboreaba apretada por mis labios. ¡Qué sensación deliciosa!La lengua de Úrsula, había ido recorriendo su vientre acercándose lentamente a las zonas genitales de Almita. Al mismo tiempo que le lamía la barriguita con ambas manos comenzó a bajarle la tanguita. La muchachita levantó la cola y colaboró con Úrsula para que su conchita, con vello pubiano rubio y escaso quedara a merced de la ávida boca de Úrsula. Almita retorcía su cuerpo para ofrecerle impúdicamente la raja con sus hambrientos orificios a la no menos hambrienta boca de Úrsula. Sus quejidos de placer y sus ¡sí!..¡sí! se unían a las palabras obscenas que nuestra propia calentura nos hacía decir.

-¡Ah, que conchita sabrosa que tenés Almita!- brotaba la voz de Úrsula entre los blancos y suaves muslos.

-¿Te gusta que te chupen la concha? ¿eh? Dale, putita, decime ¿te gusta?-le decía yo.

-¡Sí, me gusta, me gusta! ¡Y que me cojan toda también me gusta! ¡sí!..¡sí!!!¡Aaaaah! ¡aaaaah! -¿Querés chuparme la concha? -¡Sí, dámela, dámela!!

Me puse de pie. En un santiamén me saqué el bikini rojo que tenía. Me arrodillé con las piernas abiertas y con el vientre de Almita entre ellas y le ofrecí mi raja para que me chupara toda y me dispuse a compartir la conchita de Almita con Úrsula que estaba con su cara frente a la mía chupándosela con desesperación. Almita se aferró a mis nalgas y su lengua iba de mi ano a mi clítoris lamiendo y titilando con gran habilidad. Me chupaba con tantas ganas que sentía el ruido producido por sus succiones. Úrsula generosamente se irguió permaneciendo arrodillada y dejando la conchita de Almita a mi entera inconveniente al darse cuenta que Almita tenía muchas ganas de hacerlo. Pero nos hizo prometerle, más que prometerle jurarle que podía contar con nosotras y con algunos amigos de Úrsula para la noche del sábado próximo. Así lo hicimos.

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En mis próximos relatos les contaré con todos los detalles lo sucedido la noche del miércoles cuando nos llevamos a Almita de acuerdo a lo convenido y luego lo de la fiestita del sábado que estuvo para alquilar balcones.

Envíenme sus comentarios pero por favor, no me molesto en contestar a hombres groseros, sí a las críticas constructivas.

Besos a todos.

Chau

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Cosas que jamás imaginé.

Hola, me llamo Conchita (Concepción), esto que voy a relatarles me sucedió hace 15 días, después de un largo proceso de desinhibición y de lecturas en el rincón de Marqueze.

Empezaré por describirme, tengo 33 años, casada con 3 hijos, mido 1.65 cm, delgada, blanca, tengo pechos grandes con grandes pezones por el momento, debido a que estoy en plena lactancia de mi última bebe, y unas nalguitas paraditas y muy bien formadas.

Mi vida sexual al lado de mi esposo siempre ha sido satisfactoria y muy activa, lo que nos ha hecho ir creciendo cada vez mas y experimentar nuevas fantasías y nuevas formas de sentir placer, y fue eso lo que nos hizo llegar un día a esta página de Marqueze donde yo cada vez que ando con ganas y me encuentro a solas aprovecho para sumergirme en el mundo de los relatos que tantos momentos de placer me han regalado, con una especial inclinación a los relatos lésbicos aun y cuando yo me consideraba perfectamente hetero.

No se si el leer estos relatos o una fantasía interna despertó en mi el gusto por invitar a mis cuñadas a mi casa con cierta regularidad a tomar café o cualquier otro pretexto que se me ocurriera, siempre buscando el tener platicas de mujeres que me hicieran soñar y verlas cada día mas como parte de mis fantasías, siempre cuidando las formas y mis propios tabúes sobre lesbianismo. Estas charlas por la tarde al lado de una buena taza de café se hicieron cada vez mas frecuentes y nos fue convirtiendo en grandes confidentes.

Tengo 2 cuñadas, Rebeca y Yolanda, de 42 y 40 años respectivamente, la primera casada y la segunda aun soltera, las dos son mujeres muy guapas, sobre todo mi cuñada la menor, quien acude regularmente al Gym. Ella también mide 1.65 m, es delgada de muy buenas formas, pelo corto siempre muy bien cuidado, al igual que su forma de vestir, siempre resaltando sus pechos redonditos muy bien formados, ni muy grandes ni muy pequeños, pero con unos hermosos y grandes pezones que se levantan desafiantes a la menor provocación y unas nalguitas redondas y muy bien paraditas.

Este gusto por mirar a mis cuñadas me lo descubrí hace ya casi un año; pero volvamos al relato para no abrumarlos con información de mas.

Hace 3 meses di a luz a una hermosa niña, mi parto se complico un poco y tuve la necesidad de alguien que me asistiera durante este tiempo. Tomando como pretexto la confianza, pero confesándoles que fue mas el morbo que me despertaba el estar cerca de ella, le pedí a mi cuñada que me ayudará, a lo que ella acepto sin ningún problema -y viéndolo ahora entiendo que ella también se mostró bastante interesada en ayudarme-.

Mi esposo le acondiciono el cuarto de la bebé para que ella se quedará en el durante el tiempo que se quedara en casa con nosotros, he de decirles que este cuarto se encuentra justo al lado del nuestro y queda comunicado directamente por una puerta entre los dos.

Durante las primeras semanas de mi convalecencia yo no podía cargar cosas ni bañarme sola, en eso consistía la ayuda que me brindaba Yola –así se llama mi cuñada- ella me preparaba el baño y me ayudaba a ducharme, al principio yo me sentía un poco incomoda por la forma en que ella me miraba. Incluso a veces exageraba la situación ayudándome, según ella, a tallarme el cuerpo. Esta situación comenzó a despertar en mi un deseo añorado de erotismo lésbico que yo celosamente trataba de vencer y de ocultar, comencé a notar que cada vez mas me dejaba consentir por el estropajo y sus manos, incluso disimuladamente ponía a veces mis nalgas a su alcance y la dejaba rozar mis pechos, aumentándole cada vez mas el premio hasta llegar a mi vientre y pubis, la batalla secreta de un principio dio paso a una danza silenciosa y erotizante entre mi cuerpo húmedo y sus manos jabonosas.

Durante este mismo tiempo pero en otro campo, y bajo el pretexto de que ella me acercara a la bebé para poder amamantarla, otra batalla se daba en mi recamara, ya que además de acercarme a la bebé, ella literalmente luchaba conmigo para ayudarme a aseare el pecho en turno, misteriosamente siempre limpiaba el pecho equivocado, por lo que terminaba limpiándome y aseándome ambas tetas, esta lucha se daban bajo mi consentimiento cada vez mas en un ambiente con mas carga erótica entre ella y yo.

Para terminar de cargar sexualmente la situación y debido a la leche excedente de mis pechos, fue necesario el adquirir y usar un tira leche de perilla, adquisición que desató toda una experiencia en mi vida, al principio yo gozaba con tener a mi cuñada frente a mi mientras me sacaba la leche excedente de mis pechos, ella se sentaba frente a mi, y comenzábamos a platicar sobre cosas sin importancia, al comenzar la succión de mis pechos con el aparato y ver correr la leche desde mis pezones hacia el recipiente, mi cuñada comenzaba a sonrojarse y sus ojos crecían cada vez mas como tratando de contener en ellos la leche que fluía de mis adentros, su platica se tornaba cada vez mas candente y sus respiración se agitada y entrecortaba, yo gozaba al verla en ese estado de excitación, y disimuladamente imaginaba que el tira leche era su boca carnosa y húmeda, que me besaba y me mamaba los pechos erectos y completamente llenos.

Está situación comenzó a ponerme cada vez mas prendida y cachonda, y comencé a tener cada vez mas seguido sueños mojados y masturbaciones secretas con Yola como personaje principal de mis fantasías.

Mi recuperación ya era obvia y por eso mismo el regreso de Yola a su casa era cada vez mas cercano, esto me puso en una situación de alerta sexual, si quería logra algo con ella, era necesario que diera el paso siguiente o la perdería para siempre, fue entonces que comencé a tramar un plan de acción para obligarla a ella a dar ese paso, y mi esposo se convirtió en una pieza indispensable en este plan.

Así comencé un juego erótico con mi esposo siempre que se encontraba en casa, tratando siempre de que Yola nos sorprendiera en situaciones embarazosas, incluso en una ocasión durante el desayuno logré excitar tanto a mi esposo que su erección le puso como tienda de campaña su pantalón justo en el momento en que mi cuñada bajaba a tomar su desayuno, sacándole un “wow” como comentario, y un salir casi corriendo rumbo a su oficina de mi esposo.

El ambiente sexual se podía ya cortar con cuchillo en mi casa, pero no lograba que ella se animara, y si por el contrario la comenzaba a notar cada vez un poco mas incomoda, así llegó el famoso día de San Valentín, después de cenar subimos todos a nuestras recamaras a descansar casi simultáneamente, al despedirme de mis hijos pase por la recamara de Yola, y armándome de todo el valor o de toda la excitación acumulada me acerque hasta su oído y le dije en voz bajita y entre cortada del deseo:
-Ojalá que no tengas mucho sueño, el reestreno es en tu honor.

Me di la media vuelta y salí de su recamara con rumbo a la mía, una vez en la cama espere con toda calma a que todo en la casa fuera silencio y quietud, segura de que ya todos dormían me dispuse a ir a espiar por el ojo de la cerradura el cuarto de mi cuñada para ver si podía ver lo que hacia, pero note por debajo de la puerta su luz encendida y pude ver su sombra que se movía al otro lado de la puerta, el imaginármela tratando de espiarnos me encendió la cabeza como una brasa de carbón, así que encendí la luz de mi buró y comencé a masturbarme pensando en la cara que debería de estar poniendo ella en ese momento.

La luz de Yola se apagó en ese momento, me imagino que para poder espiarnos con mas tranquilidad, esto me calentó aun mas, y comencé a soltar suspiros y quejiditos que no tardaron en despertar a mi compañero de habitación quien apenas logro tallarse los ojos y entender lo que sucedía junto a el, se quitó las sabanas de encima y se hundió entre mis piernas dándome una muy buena mamada de panocha logrando sacarme el primer orgasmo de la noche, yo quise corresponderle de la misma manera, y le quite sus bóxers de encima, dejando al descubierto su hermoso pene erecto y completamente lleno de sus jugos, me lancé sobre esa verga tratando de arrancarle su leche lo más pronto posible al tiempo que le hundía dos dedos en su ano para frotarle su próstata al ritmo de la chupadita, esto le encanta a el y lo hace perder el control, olvidando por completo quien estaba en el cuarto de junto, comenzó a dar grandes resoplidos y gritos que trataba de ahogar sin conseguirlo, no aguantó mucho la estimulación y terminó por venirse en un torrente de leche dulce y caliente en mi garganta; como lo extrañaba.

No quería que Yola se enfriara y se fuera a dormir si mas estimulo visual, así que saque un vibrador de mi buró, lo conecte y me lo puse en mi clítoris al tiempo que le pedía mi esposo que me mamara los pechos como un bebé, siempre cuidando que quedáramos de frente a la puerta de mi cuñada, y así permitirle tener la mejor vista en el espectáculo, con la imagen de sus hermosos ojos en mi mente y con el vibrador a toda potencia sobre mi vulva alcance mi segundo orgasmo de la noche en medio de estertores y sacudidas de todo mi cuerpo, sin mas fuerza y con la calentura de la tarea hecha, apagué mi lámpara, me abracé de mi esposo y nos hundimos en un tranquilo sueño.

Al otro día, después de dormir a la bebé, comenzamos con nuestro ritual diario de la succión de leche, Yo sobre mi cama, y mi cuñada frente a mi en la silla mecedora, al asomar los primeros chorritos de leche desde mis pechos, noté nuevamente como sus ojos se iluminaron de excitación, está vez con una mirada mas profunda y brillante, y creo que traicionada por su calor interior logró esbozar las siguientes palabras:

-Que fue lo que me dedicaste anoche?, Tu cuerpo y tus orgasmos o los de mi hermano?

Está pregunta me sacudió y me dio varias vueltas por la cabeza, ante mi excitación nunca repareé en que mi esposo también estaba siendo objeto de deseo sobre su propia hermana.

Por un momento detuve el bombeo de mis pechos. El imaginar a mi esposo con su propia hermana, lejos de incomodarme, comenzó a subirme por la espalda como un dulce calorcito logrando ponerme erectas mis tetas y mis pezones, al punto de que sentía que me estallaban, lubricó mi vagina de un solo golpe, sentía como mi corazón y mi clítoris latían al mismo ritmo.

Sin mas control en mis impulsos reanude el bombeo de mis pechos en busca de un orgasmo que me sacara de ese estado de excitación, el bombeo de mis pechos tan acelerado solo fue interrumpido por la voz de Yolanda que me decía con una voz suave y conciliadora:

-Concha, me dejas ayudarte con eso?

Estas nuevas palabras hicieron salir del interior de mi vagina un hilito de liquido caliente, que yo no atinaba a saber si me estaba viniendo o me estaba vaciando.

Sin decir mas nada, se levantó de su silla, y tomo uno de mis pechos con su mano, mientras con la otra reinicio el succionar de la perilla tira leche, el sentir esa mano suave y tibia en mis pechos me obligó a cerrar mis ojos y echar la cabeza hacia atrás, gesto que no fue desapercibido para Yola, quien aprovecho este gesto de excitación para retirar el aparato e intercambiarlo por sus propios labios.

Este momento lo venia deseando desde ya hacia tiempo atrás, pero al estarlo viviendo no atinaba en que hacer, quería retirarla de mis pechos abruptamente, pero a cada chupada que ella me daba me arrancaba un pedazo de mi alma acompañada de gemidos de placer, la sensación de una boca llena de ternura y de pasión, a la vez, que no tenia prisa alguna por recorrer mis pezones, pero que al mismo tiempo los llenaban de un calor insoportable, hacia que mi vagina se llenara cada vez mas de una lechita distinta, mas viscosa y ardiente que la que ahogaba a mi cuñada en cada succión.

Que hermosa manera de amamantar, y de ser amamantado, me deje hacer sin mas oposición, me fui recostando sobre mi cama, sobre mis almohadas, Yola entendió este movimiento y sin dejar de mamar y de ahogarse con mis pechos me dejo tener reposo sobre mi cama, y una vez que me sintió vulnerable y resignada a ser suya, comenzó a sacarme el otro pecho de mi bata.

Ya desnudo lo acarició con toda la ternura que solo hasta este entonces supe que podía darme otra mujer, y comenzó una ordeña suave y rítmica que culminó con el brote de mi leche hasta mi cara, hacia mis propios pechos, mi vientre, mis brazos y sobre su propia cara, al entreabrir mis ojos, solo miraba a Yola alimentándose en uno de mis pechos, mientras que el otro eyaculaba como pene sobre las dos, sobre de ella y sobre de mi.

Ya con la bata abierta desde mis pachos hasta mis piernas, solo quedaba mi pantaleta como última barrera entre mi piel desnuda y mi apasionada amante, quien una vez llena y satisfecha bajo su boca lentamente por mi vientre y violo mi ombligo con esa lengua erecta y húmeda que buscaba donde descargar su pasión, a cada embestida de su boca y de su lengua yo solo atinaba en abrir y cerrar mis muslos, exprimiendo una pantaleta completamente mojada y un clítoris completamente erecto y sensible; clítoris que ya no tenia mas piel para hincharse, ya me dolía de lo hinchado y de lo rozado por tanta acción en las últimas horas.

Sentí como Yola reanudaba nuevamente su viaje a través de mi vientre con rumbo hacia mis intimidades, mi único gesto fue abrirme completamente de piernas entregándole toda mi mata de vellos mojados y viscosos, completamente enmarañados debajo de la tela empapada en mis propias humedades.

Ante este gesto, ella detuvo su viaje, se levantó de la cama y comenzó un lento y angustiante ritual de striptease, el cual inició con su blusa, botón a botón, mientras me confesaba como tenia guardada en su mente cada imagen de mis pechos al bañarlos y acariciarlos con el pretexto de tallarlos, de como miraba mis pezones enrojecerse y elevarse hacia su cara pidiéndole secretamente que los mordiera y que los besara.

Así cayo su blusa y su sujetador junto a la cama, dejando esos pechitos redondos y medianos, pero con unas impresionantes aureolas y mas impresionantes pezones, completamente erectos, mucho mas grandes que los míos, y aun vírgenes de amamantar de verdad a alguien.

Siguió con su relato de cómo por las noches al estar en su cuarto completamente excitada por todos los escarceos a los que era sometida por parte mía durante el día, y mientras olía mi ropa intima del día anterior que robaba del cesto de ropa sucia, se restregaba sus propias entrañas en busca del calor y de la pasión necesaria para arrancarse sus propios orgasmos y espasmos nocturnos.

Mientras ella continuaba con su relato, yo ya estaba pegada de sus pezones, lamiéndolos y besándolos, desesperada y torpemente, jamás había estado de ese lado, no sabia y no atinaba en que hacer, querría comérmelos, tragarlos, ya mi mano buscaba mi vulva para arrancarme el tan ansiado orgasmo que me diera paz y tranquilidad, Yola tomo mis brazos y los llevo hasta el zipper de su falda, el cual baje con la misma torpeza y desesperación que me invadía hasta los huesos, Yola lo notó y me tomo de la barbilla y mirándome fijamente a los ojos, con su voz temblorosa de pasión, me dijo.
-Tranquila, también es mi primera vez con una mujer, y no pienso irme pronto, quiero descubrir al lado tuyo y de mi hermano, muchísimas cosas que yo no conocía siquiera, pero que tu me has ayudado a entender que están ahí en espera de que las descubramos.

Estas palabras terminaron por encender mi cabeza como un horno, aunque hasta después entendería su verdadero significado, pero por ahora sabia que esto podía gozarlo con todo la calma y pasión del mundo sin miedo a perderla como en un sueño al abrir los ojos por la mañana.

Fue entonces que pude desabrochar su cinturón, y bajar por fin el zipper, haciendo caer de un golpe la faldita hasta sus pies, dejando una hermosa pantaleta de encaje blanco a mi vista, encaje que dejaba adivinar una hermosa vulva hinchada y peluda bajo la tela, ya también súper empapada hasta sus nalgas.

En este momento ya mi curiosidad era mayor que mi pasión, así que tomé la pantaletita y se la baje hasta las rodillas, quería mirar y memorizar esa vulva hermosa, turgente y velluda, aunque muy bien recortada de los laterales, la miré y encajé mi nariz en esa selva, ese olor a mujer excitada tan característico y suave, el mismo que inundaba por las mañanas mi recámara después de hacer el amor con mi esposo, a mi propia vagina mojada, a mi propia humedad de mujer, quise lamerla desde esa posición, pero no alcanzaba mas que el inicio de sus labios vaginales.
-Tranquila, tranquila, no seas desesperada.

Yola se saco sus zapatos; se saco la panty, y se acostó en la cama abriendo sus piernas sin ningún recato, dejándome una vista que aun hoy traigo clavada en mi mente, unos hermosos labios menores, morenos y carnosos que brillaban en medio de esa vulva completamente mojada, me acerque para separarlos, se sentían tan suaves y resbalosos que estuve frotándolos durante un largo rato, hasta que me anime a separarlos muy suavemente, dejando al descubierto además de su vagina, un clítoris hermoso y paradito, mas grandecito que el mío, y mucho mas fácil de observar, parecía un pene chiquito y tímido que al contacto con mis dedos arrancaron un gemido de mi cuñada al punto en que me hizo pensar en que se venia en ese preciso instante, me chupe mis dos dedos y los comencé a introducir en su vagina, era calientita y resbalosa, me anime y acerque mi lengua a su clítoris, dándole unas lamiditas suavecitas, no quería que se viniera aun, pero a la quinta o sexta lamidita, Yolanda movía sus caderas ya sin ningún control de ella misma, como una desesperada me pedía que no parara, que ya casi se venia, que siguiera, que siguiera.

Hundí mis dedos en su vagina, sacándolos y metiéndolos hasta poder sentir su útero, que me empujaba la mano hacia afuera y yo la regresaba al interior, no tardo mucho ese meneo de caderas desesperado de mi cuñada, ya no quise demorarle mas ese gusto y ese placer de venirse, así que aceleré mi lengua sobre su clítoris.

Un momento después sentí como se arqueaba completamente su cuerpo entre mis manos al tiempo en que mi barbilla era alcanzada por un chorro caliente y a presión de algo que me hizo pensar que mi cuñada se estaba orinado, la verdad es que yo estaba tan caliente en ese momento que no me importo y nunca deje de seguir con mi lengua y mis dedos sobre Yolanda, así después de varias sacudidas y de gritos ahogados de Yola diciéndome que me amaba, comenzó a aflojarse entre mis brazos, y después de un rato mas, me tomo por los cabellos levantándose de la cama me dijo.
-Ahora vas a saber que no solo mi hermano tiene el poder de hacerte pedir mas.

Dicho esto me volvió a recostar sobre la cama, me quito mi pantaleta, que ya mas parecía un pañal completamente mojada, la olió, y la puso sobre la cama, abrió mis piernas y comenzó a besarme los muslos y las pantorrillas, eso me hizo regresar al estado de excitación en que me encontraba momentos antes.

Comencé a sentir como mi vagina chorreaba de nuevo pequeños hilitos de lubricante sobre mis nalgas, y ya en un estado de excitación total comencé a masturbarme mi clítoris como de costumbre, hasta que Yola retiró mis dedos y comenzó a lamerme los labios mayores, como limpiándolos.

Muchas veces antes mi esposo me había mamado mi vulva, pero jamás me habían lamido el coño con tanto gusto y con tanta ternura como lo estaba haciendo mi cuñada en ese momento, era una sensación de desesperación por sentir su lengua en mi vagina combinada por el gustó de sentirla entre mis ingles y mi pubis.

No atino a saber si de verdad me estaba chorreando, pero sentía mi vagina latir y mojarse como nunca, mis caderas comenzaron a adquirir ese movimiento independiente que anuncia el orgasmo próximo cuando mi cuñada me levanto las piernas hasta poner las rodillas en mis pechos, al contacto de estas con mis pezones pude darme cuenta de que mis pechos chorreaban leche solitos como si alguien los estuviera mamando, hilitos de leche escurrían por entre mis pechos hasta mi espalda, estaba a punto de venirme y ni siquiera me había tocado el clítoris, ya no podía mas, sentía que me ahogaba, que temblaba, y fue justo en ese momento que sentí la lengua de Yola tocar y encajarse en mi ano, este solo acto desató en mi un orgasmo que yo jamás había sentido antes en toda mi vida, fue como si se me cerrara la garganta, como si se me saliera el alma, no recuerdo si temblaba, o era un sueño, si me orinaba o solo me lubricaba, recuerdo vagamente unas sacudidas y un sopor de paz y quietud como jamás lo había sentido antes.

No se que pasó, no recuerdo mas, hasta que poco después desperté entre los brazos de mi amada Yolanda, ella dormía como bebé, mientras mi bebé lloraba reclamando su comida.

Esto me sucedió hace 2 semanas, y ha sido el inicio de cosas que jamás imagine, y que ni siquiera sabia que existían, aquí les dejo mi correo para cualquier comentario al respecto, ya pronto les contaré lo que falta de estos últimos días.

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Otra noche en San Nicolás (I)

Pasaron más de diez meses, entre una cosa y otra, hasta que finalmente pude volver a San Nicolás, y no fue por pensar en una noche de sexo el tema que volví. Tomé nuevos clientes para mi consultoría en sistemas, y mi empresa naciente se expandió bastante. Tuve que tomar varios empleados más, capacitarlos y, en fin, dedicarme a full a los nuevos clientes, dejando los establecidos a un empleado a mi cargo.
También mi señora tuvo algunos problemas de salud, entre ellos una infección urinaria que me dejó sin ponerla seis meses. A veces me hacía una paja pensando en la noche que había pasado en San Nicolás, pero muy cada tanto: estaba tan cansado que apenas
llegaba a casa me dormía.

Ese tiempo me sirvió para comprobar que Martín no mentía cuando decía que no iba a utilizar lo de la cámara para chantajearme ni nada: ni un mensaje ni una foto ni un video fuera de lugar me llegó en ese tiempo. Asi que por ese lado me tranquilicé de que no
tendría problemas por ese lado. Yo en lo esencial, me di cuenta, no había cambiado: me seguía gustando hacer el amor con mi señora, me encantaba el olor a concha, y no me atraían los hombres de la calle. Sólo había sido, terminé pensando, una cosa del
momento, un dejarse llevar por la pasión de la situación, por todo el morbo involucrado.
Igual las pajas que me hacía en recuerdo de esto, me hacían largar lechazos interminables que me llegaban a la cara, y que, a veces, llevaba a mis labios para sentir el gusto, intentando recordar cómo era.

Pasó el tiempo, y a los cuatro meses de la noche nicoleña, la empresa que era cliente mío en San Nicolás quebró por problemas financieros (para mí, la fundió el hijo del dueño con Lucrecia, que era una trola de cuidado y gastaba fortunas). Asi que ir de nuevo hasta allá era como mínimo más difícil, ya que los clientes principales quedaban al norte y este de Rosario mas que al sur.
Pero sucedió que unos siete meses después de los sucesos que contara antes, un nuevo cliente apareció en la empresa, y era de San Nicolás. Era una empresa grande exportadora de bio diesel que necesitaba un nuevo software. Asi que tuve que programar varias idas y venidas, muchas pernoctadas y días completos allá, yendo con dos empleados a trabajar mucho en ese sistema, porque tenían un
corto tiempo para hacerlo operativo.

En resumen, no tenía ni media hora libre para ver de llamar a Martín y ver que onda, porque no tenía ni tiempo ni oportunidad.
Pero, después de dos meses de trabajo, pude terminar el sistema, y un mes mas tarde fui a pegarle una revisada, pero sólo, sin empleados. Mi señora esa semana justo tenía vacaciones, y aprovechó para irse con los chicos y sus padres a Iguazú, que no conocía.

Yo no pude por trabajo, claro. No era una falsa excusa, pero bueno…
Terminé de hacer las cosas en la empresa, algo apurado (aunque me llevó mas tiempo del planeado o del querido), y salí tipo cinco de la tarde. Me fui a una plaza, me senté en un banco y saqué, con todo el nerviosismo del mundo, el teléfono. Estaba muy nervioso
y muy caliente, casi que me temblaban las manos al llamar.
Pero fue anticlimático: nadie contestaba por mas que escuchaba el tono de llamada sonar y sonar. Colgué, con un poco de bronca y algo de tristeza y decepción. Me fui caminando, despacio, hasta la Terminal, sin saber si irme directamente, si volver a llamar, o que hacer. Al final, en la terminal, llamé de nuevo antes de comprar pasaje: nada. Tuve que hacer fila para comprar el pasaje, porque era viernes, y estaba lleno el lugar de gente queriendo volver del trabajo hacia Rosario, o irse a Rosario de compras después de una semana de trabajo.

Llegué ante la chica del mostrador, compré pasaje, y me dispuse a esperar, ya que faltaba una hora para sali. Caminaba impaciente por el lugar de espera, mirando el andén, queriendo huir un poco del lugar. Al cabo de una hora, llega el colectivo. Abren las puertas para subir, y justo me suena el teléfono. Miro el número: Martín. Me aparté de la fila, e intentando alejarme del gentío atendí:-Hola! Hola!-dije.

-Hola loco!-siento la voz de Martín por el teléfono. Si tenía alguna duda, mi erección instantánea me las sacó, al menos respecto de ir a verlo.
-Mucho tiempo, che! Podrías haber llamado antes, no?-me reprocha con una risa pícara.
-Sii…pasa que anduve muy ocupado…ehhh…una pregunta..no se si…estoy cerca…-balbuceé, nervioso como quinceañera.
-Dale, veníte y tomamos algo. Estoy con amigos.-me dijo, y medio me paralicé. No estaba seguro de querer volver a estar con desconocidos. Si con Martín, pero no con alguien mas.
-Ehh…no, entonces, mejor, paso otro día…vemos. Mejor me voy ahora.-le digo, nervioso.
Escuché una pausa del otro lado del teléfono, y después la voz de Martín, firme, casi autoritaria, que me dice:-No. Quedáte. Anda viniendo que yo me ocupo de los chicos. Vos vení y charlamos.-

Y fui. No tenía opción después de escucharlo. Fui caminando, a veces despacio porque tenía miedo, y a veces acelerando el paso porque preveía lo que iba a pasar.
Toqué timbre al llegar, y me abrió él la puerta. Sin remera, el pantalón flojo en la cintura, su sonrisa media ladeada, con barba ahora, una barba corta media rubiona. Una cadenita con un símbolo que no reconocí, japonés creo, colgando del cuello, golpeando los
abdominales marcados que aún tenía. La piel bronceada del pecho iba dando paso a una parte sin broncear por encima de los calzoncillos, que cubrían (por ahora), el latido de su erección creciente.
-Pasa. Los eché a la mierda.-me dijo, mientras se hacía a un lado. Al pasar pegado a él por la puerta estrecha, de espaldas, sentí el calor que largaba su cuerpo, y me apoyó la verga contra mi culo. Me acordé de todo de golpe, todo lo que me quería olvidar, y gemí.
-Cómo estás!-me dijo, cerrando la puerta de golpe y llevando una mano hacia mi cuello y otra hacia mi culo, metiendo mano debajo del pantalón, acariciandome las nalgas y deslizando un dedo por la raya, mientras me mantenía inmóvil contra la pared con la otra.
-Uff..está cerradito de nuevo,-me djo, mientras metía un dedo en mi culo,-vamos a tener que laburar un ratito.-agregó. Me soltó de golpe el cuello y me empujó hacia un costado. Se cruzó de brazos mientras yo, algo confuso, lo miraba.

-Desvestite ahora.-me ordenó.-Acá? En el patio?-le solté, sin entender.
-Sí, putito, ahora!-con voz autoritaria.
Empecé a sacarme la camisa, el pantalón, los zapatos y las media. Me quedé ahí en el medio del patio, súbitamente tímido, cortado por la reacción que tuvo, intentando taparme.
-Que hacés?-me gritó.-En bolas, puto!-agregó con la mano levantada como si fuera a pegarme.-Y entrá al baño y limpiate bien. Tenés que hacer méritos hoy, o pensabas que venías nomás y yo te garchaba??

Me saqué rápido los calzoncillos, y me metí al baño, sin cerrar la puerta y mirando a ver que hacía Martín. Estaba ahí parado, con los brazos cruzados, esperando. Impaciente, pude ver.
Me bañé rápido, sin olvidarme de limpiarme bien el sudor del día del cuerpo. Me intimidaba mucho esto, estar desnudo ante alguien que me miraba sin decir o hacer nada, así que me apuré. Apenas salí del agua, Martín, sin decir una palabra, me señaló su
entrepierna.
Me arrodillé, despacio, adelante de él, y con mis manos fui a su cinto, para desprenderlo, para dejar que caiga el pantalón al piso.

Bajo su slip se podía ver claramente la forma de su pija parada, dura, palpitante. Lentamente acerqué mi cara hacia ella, y bajé suavemente sus calzoncillos, para liberar de su presa esa verga, que estaba tan linda como la primera vez que la vi. Casi saltó, liberada de su encierro, y al caer me golpeó la cara. Abrí la boca, saqué la lengua, y como saboreando un helado, la pasé por toda la extensión del tronco, sólo para detenerme unos momentos en la cabeza y con la punta recorrerla entera. Luego seguí, sólo con la
lengua, volviendo a recorrer el camino inverso, una y otra vez. A la cuarta vez, Martín se impacientó y me agarró de los pelos, y me llevó la boca hacia la cabeza de la poronga. Me la tragué entera la cabeza, y empecé a chupar y a saborearla ya dentro de mi boca.
Intenté comerme la pija entera, pero no podía, no me entraba. Igual hice mi mejor esfuerzo, dejándola toda babosa y ensalivada.

Abrí los ojos y lo miré, con media pija dentro de mi boca.
-Que pensás, que con esto sólo basta?-me dice, y agrega, con la mano detrás de mi nuca:-Te portaste mal, Juli, y vas a tener que pagar de alguna manera.-y diciendo esto, empujó mi cabeza hasta su cuerpo, y me hizo atragantar de pija. Intenté respirar, pero no
podía, sólo podía tratar de contener la respiración y no ahogarme mientras me cogía la boca, con un mete y saca poderoso y profundo.

-Dejála bien mojadita, porque de acá, va a tu culito, entendiste?-me dice mientras me sigue metiendo y sacando la verga de la boca.
Seguimos así un rato, mi boca y su pija chorreando saliva, cuando me agarra de los pelos de nuevo y me lleva hasta la cama. Se acuesta, boca arriba, y me tira a mí a los pies.
-Bueno, te salió bien.-me dijo, con una mueca en la cara. -Seguí, pero despacio ahora.
Por diez largos minutos me dediqué a su pija despacio, chupando suavemente ahora, agarrándola con la mano y pajeandola despacito. Cuando empezó a gemir, me la puse en la boca y la solté, sólo con los labios y la lengua tocándola. Sentí sus movimientos
predecir la lluvia de leche que me entró en la boca, y me fui tragando la leche de a poco.
-Bien.-me dice, despues de un ratito, en el cual yo no había soltado de la boca su pija, a pesar de que algo se había aflojado. -Ahora traé tu culito acá, que lo voy a preparar.-
Sin soltar su verga, cambié de posición para dejar mi culo a su alcance. Mientras seguía chupandoselá, él empezó a meterme un dedo, y despues otro y otro mas, dentro de mí. Despacio, con lubricante, me fue abriendo y acostumbrando.
Sacó su pija de mi boca, ya parada de nuevo, cuando vió que estaba listo. Me quise mover, porque había quedado boca abajo y mirando hacia el pie de la cama, pero me agarró firme de las piernas y él se subió sobre mí.
-No te muevas, me gusta así.-me dijo, y sin más palabras, mandó las piernas entre las mías, hizo fuerza y me las separó, para apuntar su verga y mandarla dentro de mi orto, sin demasiada contemplación, rudo, casi salvaje. Gemí de dolor, pero no dije nada
mientras la cabeza de la poronga y después medio tronco entraban dentro mío. Sólo esperó unos instantes para mandarmela entera, y la dejó enterrada dentro mío un minuto, nada mas, antes de empezar el bombeo. Se movia encima mío despacio, pero duro y profundo, como un pistón de motor, con una cadencia lenta pero que no dejaba pausa entre estocada y estocada.
Sentír esa verga de nuevo dentro mío hizo que acabara ahí nomás, manchando las sábanas, pero no se me bajó la calentura, sino que seguí sintiendo el placer de esa cogida.
Al rato, empezó a acelerar el ritmo, todavía sin decir nada. Escuchaba el chirriar de los resortes de la cama mientras nuestros cuerpos subían y bajaban, escuchaba el plas plas plas de su pelvis golpear contra mi cola mientras entraba y salía esa verga. Levanté un poco las piernas pero él me clavó las rodillas y no podía salirme de su presa. Eso se ve que lo hizo calentar aún mas, y aceleró sus embestidas hasta hacerme gemir de placer nuevamente, a pesar del dolor de piernas que sentía. Me aplastó la cabeza contra la cama mientras me daba bomba con mucha fuerza, tanto que me agarró un poco de miedo.
Pero no duró demasiado: a los pocos minutos sentí los lechazos salir de su pija y golpearme por dentro. Sentía que rebalsaba de tanto que me había acabado dentro.
-Uff…mortal.-me dijo, tirado encima mío. Al cabo de un par de minutos, sale, me da vuelta, y al ver que aún estaba caliente, me agarró mi pija y empezó a pajearme, mientras me metía un dedo en el culo. Al ver que salía con leche, recogio lo que chorreaba y
alternaba mandandome dos dedos en el culo, luego sacándolos y llevándolos a mi boca. Yo chupaba con fruición esa leche que era de él, mientras gozaba de la paja. En no mucho tiempo, sentí que iba a acabar y así se lo dije. Sin decir nada, se rió, agarró mi cabeza y la levantó un poco, mientras apuntaba mi pija hacia mi boca. Abrí la boca y recibí un poco del chorro de semen de mi propia acabada en la boca, mientras él se reía.
Al terminar, fuimos los dos al baño para limpiarnos los restos de semen y el sudor, y me dejé enjabonar porque estaba muy cansado.

Casi no me podía mantener de pie, pero tuve que juntar fuerzas cuando su pija (parada una vez mas!) empezó a hacerse lugar detrás mío.
Me cogió suave y lento en el baño, con el agua tibia ya cayendo sobre nosotros. Yo no llegué esta vez, estaba muy cansado, pero igual me gustó, gocé esa cogida lenta y larga que me dió de parado.
Nos acostamos en la cama, y yo me dormí casi al toque (como siempre).
Una vez más soñe con los eventos de esa noche, mezclados un poco con la vergüenza de hacer algo prohibido, y en el sueño sentía la humillación de ser descubierto, sentía que se reían de mi. Me desperté, y había cuatro pibes de la edad de Martín, vestidos y riéndose mientras Martín hacía gestos de que me cogía.

(Continuará…)

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Noche de poker

Entró en el cuarto de estar y les vio jugando a las cartas. Parecían estar medio borrachos. El estaba más chulo que de costumbre, seguramente por culpa del alcohol. Ni siquiera se levantó a darla los dos besos de bienvenida como hacía siempre y no puso el menor interés cuando ella le arrimó la cara. Dando a entender que la tenía a su servicio empezó a chulear de ella delante de sus amigotes.

Directamente y para demostrar sobre ella su poder la mandó a la cocina a preparar canapés, algo de cenar y unos cubatas. Dócil obedeció. Cuando se ponía en ese plan era mejor no discutir ni llevarle la contraria. Quisiera o no reconocerlo, estaba enganchada con él. Ella, tan orgullosa, tan altiva, tan feminista se dejaba dominar por sus caprichos, y no podía resistirse a sus juegos de cama. Lo amaba como nunca había amado a nadie. Se sometía a todo, le obedecía en todo…

Sentada en el sillón, se mantuvo al margen mientras le veía repartir las cartas una y otra vez., mientras le veía perder una y otra vez dinero, ronda tras ronda… En un momento ya casi no tenía nada que apostar… pronto quedaría expulsado del juego. Entre mano y mano, ella tenía que levantarse a servirles más bebida. El la hacía poner a su lado y la pasaba la mano por la cadera para que le diera suerte…. Uno de ellos estaba más bebido que los demás y le comentó que por mucho que la tocara el culo y pretendiera distraerles no tenía nada que hacer, esa noche tenía la suerte de espaldas y no iba a ganar nada… Los otros se rieron de la ocurrencia y entre cubata y cubata el tono de las bromas fue subiendo. Tres estaban solos, se les veía unos sinvergüenzas de mucho cuidado… capaces de cualquier cosa… les conocía de oídas, ninguno tenía trabajo fijo y todos se ganaban la vida con las cartas…

Poco a poco le fueron picando… Envalentonado por el alcohol fue subiendo las apuestas hasta quedar completamente desplumado… Tuvo que abandonar la mesa… y se sentó a su lado… Ellos siguieron jugando a las cartas, dirigiéndose de vez en cuando a él… Dile a tu novia que nos ponga otros cubatas,… ¿por que es tu novia no?… ¿Es o no tu novia?… Oye que no pasa nada… Y volvían a insistir… ¿Es tu pareja?… le decían de vez en cuando buscando burlarse de él. De vez en cuando les daba contestaciones como a ti que te importa… déjame en paz…

Viendo que sus burlas surtían efecto y que se estaba enfadando, se callaban para volver a picarle al poco tiempo. …no lo decía por que lo parece… pero si ella dice que no… ella es la que manda… no… si no pasa nada… Estaba simple vista parece que está muy buena… y lo está… Menudas tetas tiene… Hombre solo por lo que se ve destacan que no veas… pero ya sabes hay sujetadores que engañan….Pues estas tetas son de verdad… respondió airado.

Se sintió molesta con los comentarios de su amante, pero no se atrevió a decir nada, cuando bebía se volvía tremendamente agresivo. Más sorprendida se quedó cuando en un alarde de machismo quiso demostrar que le pertenecía por entero y empezó a tocarla por encima de la blusa… Tratando de protegerse los pechos retiró sus manos bruscamente y él la dio un sonoro bofetón mientras la ordena estarse quieta. Sorprendida por los efectos del bofetón no se atrevía a abrir la boca y temía abandonar la habitación.

Sus manos recorrían sus pechos como si estuviesen solos, mirándoles desafiante sabiendo que no perdían detalle del movimiento que imprimía a sus grandes tetas. Cuando sus miradas estaban completamente fijas en ella, acentuó los movimientos apretándolas con fuerza y pellizcando sádicamente sus pezones… Con fingida provocación le comentaron que les estaba dando envidia, y que incluso les estaba poniendo cachondos… La hizo ponerse de pie y se sitúo detrás de ella. Desde su espalda volvió a tocarla levantando los pechos y dejándoles caer presumiendo de lo apetecible de su volumen. Ruborizada intentó que se estuviera quieto, pero él la sujetó por las manos y se las colocó en la cintura… Rodeó su cuello con el brazo apretando con fuerza, después de un tirón mientras les miraba presumido la arrancó los botones de la blusa.

Metiendo las manos entre el sujetador le sacó sus voluminosas tetas. Tres pares de ojos se quedaron clavados contemplando el pequeño bote que dieron sus senos al perder su sujeción. Tres bocas se entreabrieron deseosas de poder lamer sus pezones…. Sin darles siquiera oportunidad de reaccionar volvió a sobar descarado sus pechos, a pellizcar sus pezones… a ponérselos de punta… Sentía arder la cara de rubor y la vergüenza la dominaba. Dirigió la vista al suelo huyendo de sus miradas… Por su espalda, pegada a sus nalgas sentía endurecer la polla de su amante. Era de suponer que las de los otros seguirían el mismo camino.

Los comentarios ya eran obscenos y vulgares, y él cada vez la exhibía mostrando mayor indiferencia con ella…. Empujándola la hizo apoyar los brazos en el borde de la mesa y tiró de la cadera hacia atrás haciendo recaer su peso sobre los talones y sobre las muñecas. Las tetas le colgaban entre los brazos y agachó la cabeza buscando taparlas un poco con el pelo… El se dio cuenta de ese detalle y agarrándola de la melena tiró con energía de su cabeza haciéndola levantar la cara y que sus pechos quedaran bien visibles… Sus manos descienden desde los hombros hasta llegar a sus nalgas. Una de ellas recoge las faldas y descubre su trasero cubierto aún por las ceñidas braguitas blancas. Palpando ostensiblemente el culo dejó bajar los dedos hasta que se introdujeron entre sus muslos y la obligó a separar más las piernas. No hacían falta demasiadas instrucciones… frecuentemente se la tiraba así y ella adoptó rápidamente la postura….

Separando el lateral de las carísimas braguitas mete dos dedos y le acaricia los labios dejándose enredar por el vello del pubis… Repentinamente la pellizca dentro del coño buscando provocar un quejido…. Estás mojada, puta, le escucha decir, dirigiéndose a sus amigos… Delante de ellos aseguraba que estaba excitada y que ella estaba disfrutando con lo que él la hacía… Es menti nalgas mientras va desabrochando la minifalda hasta que se la quita por completo. Cuando se cansa de sobarla el culo y el interior de los muslos le baja lentamente las bragas hasta las rodillas. Levantando una pierna y obligándola casi a hacer equilibrio se las va quitando. Al moverse, las tetas le han ido de un lado a otro y los ojos de uno de ellos las han seguido… Con medio cuerpo desnudo permanece en silencio durante un rato mientras se sirven otras copas. Abierta desde atrás por completo sus labios destacan provocadores entre su mata de pelo.

Como si fuera su propietario les manda colocarse a todos detrás. Así expuesta como si fuese un animal de feria la abre los labios del coño explicándoles y mostrándoles cómo es el agujero donde todas las noches mete su polla… Ninguno pierde detalle… Vanagloriándose de sus hazañas les cuenta cómo se la folla…. cómo la hace gritar y les explica con todo detalle cómo lo hacen, cómo cuando tiene completamente metido su rabo, ella le pide que la haga de todo… Menuda puta está hecha…

Les cuenta que es una salida de cuidado y que a ella la gusta que se la tire… A modo de ejemplo, les cuenta entonces cómo se la tira en la cocina cuando vuelve del trabajo. La obliga a abrirse de piernas y a bajarse las bragas y sin preámbulo alguno la mete la polla mientras le hace la comida o friega los cacharros,… Y ella disfruta como una loca…. Es una zorra muy caliente… te la puedes follar cuando te de la gana… les dice presumido… Es más algunos días la llama por teléfono y la hace esperarle desnuda para joderla nada más llegar y él se encuentra el coño completamente calado. ¿Sabéis? A esta guarra la encanta que me la tire encima de la mesa…. como en las películas… Teníais que ver como grita la muy cerda…

Al oírle contar sus secretos se muere de vergüenza pero ni se atreve a moverse…

Mientras les va describiendo con todo detalle como se comporta con ella en la cama, para enseñarles lo profundo que es su coño y que es capaz de albergar cualquier polla la mete los dedos haciéndola chillar por lo brusco y profundo de la penetración…Huyendo del dolor retira el cuerpo hacia adelante. La insulta furioso y la ordena que se esté quieta. Nerviosa tiembla de miedo. Acerca los dedos a la entrada y al sentirlos cerca por un moviendo reflejo vuelve a retirarse. Esta vez los insultos suben de tono.

En cuestión de segundos uno se ha situado frente a ella y sujetándola por los hombros impide que vaya hacia adelante. Siente entonces como la aprisiona la cadera y dos dolorosos cintazos marcan sus nalgas…. Ábrete puta o te reviento el culo la grita casi histérico mientras la golpea otra vez las nalgas… Debe sujetar su cuerpo con un solo brazo y metiendo su mano bajo el vientre se abre los labios de su coño… Una mano sobre los riñones la sujeta y la impide moverse… los dedos vuelven a entrar dolorosamente en ella…. casi hasta los nudillos… Escarban en su interior una y otra vez… está cerrada y la hacen daño… solo la queda esperar que se cansen pronto del juego, aunque los bultos de los pantalones delatan su excitación y no parecen dispuestos a parar…

Cada vez los dedos la entran con menor dificultad y él lo comenta en voz alta, ratificando lo que les había contado, ella acepta todo lo que él la mande y además la encanta… Sacando los dedos del coño coge la mano de uno de ellos para demostrarles que la está gustando y que todo lo que ha dicho de ella es verdad. Siente entonces como otros dedos recorren sus labios y se meten dentro de ella esta vez casi sin dificultad.

Riéndose, el otro ratifica que en ese coño se puede meter cualquier cosa, pero de ahí a admitir pantalones ostensiblemente excitado. Las primeras embestidas han sido suaves, pero según se va calentando comienza a mover la cadera entrando cada vez más fuerte. Ella tiene que utilizar una mano para evitar que la penetre hasta la garganta casi hasta ahogarla.

Delante de todos, le chupa la polla una y otra vez hasta que incontenible, comienza a correrse. Ella deja que se salga, recibiendo el semen en su cara, pero él la obliga a volver a metérsela haciéndola tragar hasta la última gota,… Solamente cuando el pene ha descargado totalmente y recupera su tamaño normal la retira. Con cara de satisfacción la manda bajar y que prepare más cubatas. No la permite ni abrochar la blusa, quiere que permanezca medio desnuda delante de todos.

Desde la cocina les oye hablar pero no logra entender qué es lo que dicen. Cuando vuelve les encuentra sentados alrededor de la mesa. El tiene algunos billetes a su lado. Tiene que servirles como una vulgar camarera. Según les pone la copa, ellos la tocan el culo o la meten la mano entre los muslos buscando su coño sin que su novio les diga nada. Cuando ha acabado, la manda ponerse de pie a su lado y la rodea la cintura desnuda con su brazo atrayéndola hacia si. De nuevo la partida comienza y las apuestas van de una mano a otra.

En una de las manos la apuestas subieron exageradamente. Ya no le queda más con que apostar y estaba obcecado, tremendamente seguro de sus cartas…. Aceptó la proposición que uno de ellos puso sobre la mesa… El le prestaría el dinero, pero si perdía debía permitir que se la metiera desde atrás delante de todos… Le miró sorprendida cuando casi sin levantar la vista de las cartas dijo que de acuerdo… Se niega con la cabeza, una cosa es que la toquen o tener que tocarles, pero dejarse joder… Solamente oyó decir tajante que haría lo que él quisiera…

Seguro de sus cartas las fue levantando una a una…Póquer de sietes… pero su sonrisa se apagó rápidamente cuando el otro levantó un póquer de jotas… Un grito de alegría llenó la habitación y recogió rápidamente el dinero y le miró reclamando la segunda parte de la apuesta. Asintió con la cabeza y volvió la cara. Intentó salir de la habitación pero entre los cuatro la sujetan. Por fin se da cuenta de que no la defenderá en absoluto y que los todos van a violarla disfrutando de su cuerpo… por mucho que ella se oponga o se resista… So puta…. Vas a hacer lo que yo te mande… y volvió a darla un bofetón…

La agarró del brazo y la obligó a volver a subir a la mesa delante de los otros. El ganador, orgulloso del premio se puso frente a ella y bajó lentamente la cremallera… Debajo de los calzoncillos descubrió un pene ya hinchado…. Tuvo que soportar que esas asquerosas manos la agarraran la cara y la obligaran a mirar su miembro mientras la explicaba que la iba a joder de forma que nunca lo olvidaría. Un tremendo pene se levantaba amenazante frente a sus ojos. Agarrándola las tetas la levantó el pecho y la hizo sentarse sobre los talones con las piernas separadas enseñando el coño abierto a todos. Luego la quitó la blusa y sobó las tetas estirando los pezones…

Cuando se cansó de ese juego rodeó la mesa y empujándola la espalda volvió a ponerla a cuatro patas y acercó su miembro a la entrada… La iba a meter tal viaje que las tetas iban a salir hasta la pared… Todos se rieron… Una vez que le tuvo colocado a su entrada la agarró por las caderas evitando que se pudiera retirar. Cerró los ojos esperando…. empujó con todas sus fuerzas forzando la entrada de su coño. Penetró en ella con tanta brutalidad mientras se sentía avergonzada por dejarse hacer todo eso sin oponer resistencia, pero no podía negar que su cuerpo notaba pequeñas cosquillas de placer…. Poco a poco fue sintiendo como el pene que la estaba empalando se iba endureciendo más y más… debía estar próximo a correrse… Giró la cara expulsando el pene de su compañero y les pidió que no se derramaran en su interior por que no estaba tomando nada…

Nadie respondió y siguió jodiéndola, ahora incluso con más fuerza. Repentinamente sacó su pene de su cuerpo y se situó también frente a ella. Su falo brillaba por sus jugos y trató de metérsela también en la boca. Su novio al ver lo que el otro pretendía se echó a reír. Agarrándola la mandíbula la hizo abrir la boca y juntando los dos glandes trató de introducírselos. Apenas podían entrar y alguien la agarró la cabeza manteniéndola erguida para facilitarles la tarea. Bastaron los leves roces de sus labios para hacerles jadear y que casi se corrieran al tiempo. El semen de los dos brotó incontrolable salpicándola la cara y mezclándose en su boca.

Sin dejarla siquiera limpiarse la cara la tumbaron en la mesa. Con brutalidad la separaron las piernas. Vio que los otros dos ya se habían desnudado y que uno se acercaba apuntando con su miembro directamente a su entrada. Agarrándola por los tobillos levantaron las piernas dirigiéndolas al techo haciendo resaltar del vello de su pubis los irritados labios de su sexo. Su pene le pareció largo y afilado.

Entró con suma facilidad y empezó a moverse haciéndola gemir. Levantó la cabeza y se vio ensartada mientras las tetas temblaban y sentía el semen resbalar por su rostro. Cuando estaba a punto de correrse se subió sobre la mesa y colocó su pene entre los pechos. . Alguien la cogió las muñecas y tirando de sus brazos hacia atrás se los colocó sobre su cabeza. Sintió el calor del excitado miembro y de nuevo el semen brotó mojándola las tetas y la cara…

Ya solo quedaba uno… Le miró jadeante como se colocaba frente a ella y tocaba su coño con los dedos… Su pene era el más pequeño, pero parecía el más gordo de todos… Dos hinchados huevos colgaban bajo la tupida mata de pelo moreno…. Fue el que más dulcemente la penetró. Se movía despacio recreándose en cada centímetro que la metía… Su sexo se dilataba al máximo para permitir la entrada de ese grueso rabo y sus gemidos salían incontrolables de su garganta…. Se fue tumbando encima de ella y empezó a lamerla los pechos sin importarle que estuvieran llenos de semen…. Sus pezones respondieron de inmediato a las caricias de su lengua y su cadera buscaba aprisionar más y más ese pene que por primera vez en toda la noche la estaba dando placer…. Cerró los ojos y se dejó llevar por sus sensaciones.

Las piernas se cruzaron sobre las caderas del último de los jugadores y sus manos buscaron ansiosas el culo del que se la estaba follando de manera tan deliciosa. Incapaz de resistirse por más tiempo, empezó a mover su sexo y un delicioso orgasmo la hizo chillar de placer mientras oía las risas burlonas de los demás. Gimió una y otra vez y exhausta le pidió que parara, que ya no podía más, pero el desobedeciendo sus ordenes seguía jodiéndola sin parar… Volvió a correrse otra vez y él parecía no querer parar….

Después de que ella alcanzase su tercer orgasmo, sacó su abultado pene y se lo acercó a los labios. Ávida comenzó a lamerlo hasta conseguir que se derramara por  su cara. Luego cogió su cinturón y furioso empezó a golpearla las nalgas. Sus glúteos temblaban con cada golpe que recibían y se iban enrojeciendo. mientras sus lágrimas caían silenciosas sobre la almohada mientras se retorcía de placer. Sádicamente fue dirigiendo la correa desde los muslos hasta los riñones sin dejar ningún sitio olvidado, haciéndola retorcerse de gusto con cada golpe… Después de un rato la giró el cuerpo. Su pene parecía a punto de explotar.

Cuando se cansó, volvió a girarla y se tumbó sobre ella. El pene se situó frente a su agujero más estrecho. Nunca se lo habían hecho por ahí aunque él se lo había pedido en más de una ocasión.. Poco a poco y con mucha dificultad fue forzando su entrada más estrecha. Un agudo dolor la hizo tensarse de nuevo. Sus ahogados chillidos llenaban la habitación cada vez que entraba en ella sodomizándola mientras él jadeaba cada vez con más fuerza… Toma puta… a ver si ahora te corres so cerda… Por fin se corrió vertiendo en ella varios chorros de líquido caliente…

Se levantó de puntillas y fue al baño. Todo su cuerpo le dolía pero en especial su trasero… La había taladrado el culo de forma brutal y la sangre la había manchado los glúteos y las piernas…Se limpió como pudo con una esponja. Al mirarse en el espejo vio como sobre los pechos comenzaban a formarse oscuros morados… Recogió la ropa de la sala de estar y salió de la casa…

Necesitaba aire fresco… Aunque sabía que era inútil… dentro de nada volvería a su casa suplicante y volvería a hacer lo que fuera por estar con él…

Hace ya una semana… la llave se introduce temblorosa en la ranura… lentamente la gira… camina temblorosa hacia la sala de estar…

Está bebiendo con el gordo asqueroso del otro día…

Ni la saluda. Basta una persistente mirada… Sabe que tiene que desnudarse… El gordo la mira con ojos de lujuria mientras se va soltando los botones de la blusa. El permanece sentado.

Cuando está completamente desnuda permanece en silencio en la habitación… No le dice nada… La libidinosa mirada del gordo la recorre humillantemente… Sonríe…. Pero el no le dice nada… no hace nada… Al gordo se le nota el bulto en el pantalón… a el nada…

Por fin se ha levantado… lentamente se dirige hacia ella… Basta un sonoro bofetón para tirarla al suelo… desnuda precipitadamente… con torpeza, con prisas…. como si nunca hubiera tenido a una mujer…

Solo siente su peso y los labios la recorren los pechos… Sus dedos regordetes estiran los pezones…

-. Y Jorge? -. Follándose a la puta…

-. ¿A la jueza? -. Si…

-. Joder!!!! -. ¿Qué pasa tu también quieres? -. Ya te digo…

Sabe lo que tendrá que hacer….No le conoce pero sabe que será especialmente cruel con ella….

Desde el quicio de la puerta su amante sonríe sádicamente mientras fuma indiferente un cigarro… En su mano derecha un cinto de cuero se balancea amenazador… El amigo espera impaciente…

-. Su turno caballero… le dice el gordo cuando ha terminado…

Su pene es monstruoso.. Su culito está preparado…

Como si eso la diera miedo… Te vas a enterar chulito…

 

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Cuatro en el bar

No parece nada sórdido. Al contrario. Es sobrio. Elegante. Hay un ligero olor a que hace mucho fumaron algún puro, pero ahora el aire es frío. La luz tenue. No es oscuro, ni de día. Deja ver lo necerario y queda oculto lo que está demás. En un extremo de la barra estas tu, con un vestido blanco. Es color hueso y tu cabello rubio brilla bajo el foco que está justo en la curva de la barra. Qué mejor lugar para quedarte. El brillo de cientos de copas, de botellas llenas de dorados líquidos, la madera brilla y tu ahí estás perfecta. Choca el vaso que pedí contra mi barra y tu volteas a verme. No se quién le sonrió primero a quién, pero lo hicimos juntos. Justo cuando me disponía a acercarme a ti, llegó tu amigo. Supongo que es tu amigo, por como te tomó la cara al darte el beso. Igual sabía no tendríamos mucho tiempo. Yo también espero a alguien, así que mientras seguiré admirándote. Me acerco. Logro escuchar tu tono de voz y me gusta. Creo que siento tu perfume. No me importa que él este ahí y te rodee con sus dedos cada vez que puede. Igual te veo. Ha llegado mi cita. Justo se ha sentado entre ustedes y yo. No podía ser más acertada. así podre seguirte viendo mientras la veo a ella. Me fijo en tu vestido. Creo que no llevas sostén. Veo tu culo y creo no llevas tampoco pantys. Ahí siento las manos que me tocan y necesitan mi atención. Ella me besa en la boca y tu nos ves. Quisiera que sus labios carnosos fueran los tuyos y me pagas besándolo a él. Creo que ha comenzado un juego que nos va a llevar lejos. Quién se resiste menos, quien insista más.

Él empezó a tocar tu pierna, mientras ella me tocaba más abajo. Apretaba cada vez más fuerte y pudo sentir como yo estaba muy duro. Tu lo pusiste así mientras ella creía habían sido sus besos. Vi que él metió su mano por debajo de tu vestido y tu te rodaste al borde del banco. Le diste permiso de pasar. De entrar y estar cómodo. Ella levantó mi guayabera para meter su mano dentro del pantalón y descubrir que además de duro estaba muy caliente. Tu me veías y sonreías mientras él recién descubría que no llevabas sostén y trataba de ver tus pezones que ya había notado yo estaban muy duros. Tu piel blanca llena de lunares era hermosa. Podría perderme en ella totalmente. Vi su brazo dentro de tu vestido y tu abir la boca tratando de no escapara un gemido. Estoy seguro ya metió uno de sus dedos dentro de tu cuca. Me pregunto si estas rasurada o llena de unos pequeños vellos rubios como tu cabello. Me miras aprovechando el éxtasis de él. Te gusta que te vea mientras él te penetra. Ella se acerca y con su lengua en mi oreja me pide baje mi bragueta. No lo dudo en hacer. Quiero sentir más y quiero que tu veas más. Saca su mano de su pantalón, ahora pega sus grandes tetas de mi pecho que pareciera fueran a salir de su ajustado vestido y mete su mano sacándome el guevo. Tu has bajado la mirada y suspiras. Sonríes y disfrutas que él te esté metiendo su dedo y que tu puedas ver mi guevo mientras ella lo aprieta y me pajea suavemente. Has dado un pequeño brinco. Creo, por como se pegó a ti y metió más su mano, que ahora no tiene solo un dedo dentro de ti. Quiero imaginar tiene dos o hasta tres de sus dedos abriendo tu cuca y llenándose de todo tu flujo. Eso ha hecho me ponga más caliente. Me gusta verte así. Con tus piernas medio abiertas y el metiéndote mano. Ojalá estuviera esto más oscuro. Quizás podrían suceder más cosas. Yo no me he contenido y uso mi mano para tocarla. Primero agarro su culo, le sobo sus nalgas y ahora meto mi mano y encuentro un pequeño hilo que entra entre su culo. Lo hago un poco a un lado y con la yema de mi dedo índice se lo estimulo. Ella cierra los ojos. Tu mueves tu cabeza para ver qué estoy haciendo y te percatas que por delante no podrás ver. Echas tu cabeza hacia atrás y ves claramente como mi mano está entre sus nalgas. Sabes que estoy metiendo mi dedo en su culo. Otra vez esa sonrisa. Creo estamos a la par. Ambos hacemos mucho para estar en la barra de un bar. No sé si alguien nos está viendo.

Tu me haces una seña para que nos vayamos. Creo que estás muy intimada al igual que yo para despegarnos de nuestros compañeros. Tu le dices algo a él y vas hacia el baño, yo hago lo mismo.

Llego un minuto después y la puerta está cerrada. La fuerzo y tu abres. Me jalas. No dices nada, te levantas el vestido y pones las manos encima del lavamanos. Solo me ordenas que pase el cerrojo de la puerta. Cierro mientras me saco el guevo sin bajarme el pantalón. Tus nalgas son como imaginé. Tu cuerpo es una continuación de tu vestido. Muy blanco. Me pides te lo meta ya. te tomo de la cintura. Me agarro el guevo para penetrarte cuando me pides te coja duro. No dudo en hacerte caso y sientes mi machete entrar completamente dentro de ti. Tu cuca está muy abierta. Sin duda él tenía más de un dedo dentro de ti. Estás totalmente dilatada. Hizo un trabajo perfecto. Abierta y empapada. Te tomo con fuerza por la cintura mientras empujo lo más duro y profundo que puedo. Tu te agarras con fuerza y gritas. No soporto. La pajeada que me dio ella ya me tenía a punto y sentir tu cuca asi me hace querer acabar. Te lo digo y me das permiso. Te aprieto con mis manos abiertas. Empujo mi guevo dentro de ti, me detengo y siento como mi leche empieza a llenarte. No me muevo. tus nalgas están calientes y pegadas a mi. He dejado hasta la última gota de mi semen dentro de ti. Mientras acabas conmigo. No te limpias, yo tampoco. Solo estiramos la ropa y salimos.

A mitad de camino están ellos esperándonos en la barra. Hablan. Te tomo de la mano. Te detengo. Vamos. Salgamos. Te jalo y tu no ofreces resistencia. Salimos del bar. Tu y yo.

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La chica de la tienda

Vamos a empezar con algo que me sucedió hace como dos años cuando trabajaba en una empresa de seguridad mi horario de salida por lo regular siempre era después de las 8 de la noche y cerca de mi lugar de trabajo había una pequeña tiendita de abarrotes que atendía una chavita de cómo 18 ó 19 años y ya tenía una bebé de unos cuantos meses.

Desde que nos conocimos comenzamos a platicar, al principio iba a ver a la niña, después empecé a platicar con la mamá. Me enteré de que había abandonado su casa porque su pareja era muy irresponsable, y se había ido a vivir con los tíos que eran dueños de la tienda.

Un día salí tarde casi a la hora en que cerraba la tienda, le pedí un agua y otras cosas, cerró y me dijo que iba a recoger a su niña a casa de sus tíos, le dije que con gusto la acompañaba. Así que fuimos por la niña y la recogimos, de ahí la acompañé al cuarto que alquilaba el cual no esta muy lejos de ahí. Yo llevaba a la niña cargando entonces cuando llegamos me invitó a pasar a dejar a la niña en su cama para acostarla ahí y justo cuando me despedía la niña empezó a llorar. Fue por ella y me pidió que la cargara en lo que ella preparaba la mamila, entró a la cocina y se dio cuenta que ya no había leche…

Entonces mi amiga se sentó y tomó a la niña y se sacó un pecho para darle de comer le pregunté si todavía tenía leche y me respondió que no, pero la niña era mañosa… así estuvimos platicando y la niña se quedó dormida, ella se quedó con ambos pechos fuera que por cierto estaban muy bien formados.

Cuando fue a acostar a la niña, no pude resistir la tentación de tomarla por la espalda y acariciar sus senos ella solo suspiró sin protestar. Seguí acariciando y besé su cuello entonces ella con su mano buscó el cierre de mi pantalón y comenzó a acariciarme le verga por encima del pantalón. Le quité la blusa y le acabé de desabrochar el brassier me pidió que saliéramos a la sala ya que podíamos despertar a la bebé. Se quitó la falda larga que traía y que con una diminuta tanga color rojo me dispuse a chupar por un rato sus lindos pechos tiernitos luego me desnudé por completo y me comenzó a mamar mi pene que ya estaba duro nos acomodamos para hacer un rico 69 le hice a un lado la tanga y así estuvimos hasta que sentí que estaba a punto de venirme se lo dije, pero ella quería sentir mi pene en su vagina entonces se volteó y me montó así acomodada me pidió que no me fuera a venir dentro de ella pues no le gustaría quedar embarazada yo le dije que le avisaba cuando me fuera a venir, después de esto se puso en cuatro patas le empecé a lamer su culito enseguida metí uno de mis dedos en su culito se sentía apretadito y cuando se dio cuenta de mis intenciones me dijo que por ahí no pues era v me vestí y salí a la farmacia a comprar unos condones. Cuando regresé todavía no despertaba, me desnudé nuevamente y me coloqué un condón, empecé a mamarle las tetas con eso se medio despertó cuando me vio el condón ella misma se acomodó arriba de mí y cogimos otra vez hasta que quedé seco pues me hizo venir dos veces.

Después nos bañamos nos vestimos y cada quien a su trabajo…luego le perdí la pista pues se fue a vivir con un chavo por el sur de la ciudad y tiene como un año que no la veo y no se nada de ella…

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Viaje en autobus de Bilbao a Sevilla

Tomé el autobús desde Barcelona a Sevilla, autobús estaba medio lleno, yo me fui a mi asiento, número 47 casi al final rezando para que nadie se sentara a mi lado esperando dormir durante todo el trayecto nocturno que iba a hacer el autobus.

Saqué un libro esperando que el sueño me venciera cuando apareció un hombre orondo, que se sentó a dos asientos del mío, suspiré aliviado al momento aparecieron dos jovencitas, caminando hasta mi pero se sentaron en los dos asientos contiguos al señor orondo. Una de las chicas se volvió y me miró.
– ¿Tu eres Simon?.- Me preguntó.
– Si.- le respondí.
– Mi hermana es Marta. yo soy Esther, te acuerdas nos conocimos en la fiesta de cumpleaños de Adrian.
– Hola Esther,
– Esta es mi amiga Belén.
– Encantado Belén.- ellas se sentaron en los asientos contiguos al mio, y estuvimos hablando, esther era hermana de una compañera mía de instituto, ella tenía 8 años menos que yo.

Llegó la hora de partir y nos fuimos, me puse a hablar con Esther mientras que Belén intentaba dormir, molesta Belén pidió que si se podríamos callarnos a lo que le hice un amago a Esther para que se sentara a mi lado. Ella quería ventana y yo me puse en pasillo.

Ella comenzó a contarme su historia, de que había sido de su hermana que volvía de estar trabajando, pero que no le gustó ese trabajo así que se fue de él y ahora iba de vuelta a su casa, Seguimos hablando hasta que por alguna razón, ya con más confianza, la charla derivó en cosas más personales, novios, novias, etc. estaba soltera y sin pareja al igual que yo.

En el interior del bus apagaron todas las luces y salimos de Bilbao así que quedo todo muy oscuro, solo alumbrados ocasionalmente por las luces de algunas farolas al pasar por los cruces carretera, en un momento de charla ya intima, creo que por casualidad su mano paso mi cerca de mi entrepierna,
– ¡uy perdón!.
– No te preocupes.- le dije.- toca cuando quieras, jeje,
Nos reímos
– Estuvo cerca.- le dije.
– ¿Cómo, cerca de que?.- Me preguntó.-, de tu … ah… huy … no fue mi intención.- me dijo,

Nos reíamos y dejamos el tema.

Ya después la conversación se puso más subida de tono, empezamos a hablar de masturbación y de nuestra primera vez, con toda esa charla y las cosas de cómo había sido para ella y su primera vez cuando fue, uff me estaba poniendo empalmado, con mi pene muy erecto, excitado, cuando ella hizo otro movimiento, esta vez creo que fue a propósito. Ella pasó su mano sobre mi bulto, y claramente lo notó, se quedó callada. Yo hice el siguiente movimiento y puse mi mano sobre su rodilla, ella se quedó quieta.
Seguimos hablando cosas cada vez más calientes, yo metí mi mano lentamente entre sus piernas ella las abría poco a poco al paso de mi mano subiendose la falda pude sentir su chocho caliente al final de sus piernas. Ella apretó sus piernas y puso su mano sobre la mía, y me la acarició. Ya dejamos de hablar, con su mano sobre mi mano me la apretó contra su entrepierna, eso me calentó mucho, mi pene completamente duro me molestaba y abrí el pantalón y la cremallera, ella estrujaba mi mano contra su coñito cada vez más fuerte y apretaba mi mano entre sus piernas, empecé a sentir que se humedecen sus bragas.

Con mi otra mano, tome la suya y la puse sobre mi pene ya fuera de mis calzoncillos, me lo apretó apenas sentirlo, me dio un estremecimiento.

Miró atrás que no había nadie y me señaló que fuéramos detrás del autobús a los últimos asientos. Nos tapamos lo suficiente para que nadie viera que habíamos estado haciendo y dejamos a Belén bien dormida en sus dos asientos sin hacer ruido mientras que nos íbamos atrás. Nada Más llegar desabroché mi pantalón y bajé la cremallera y me saqué el pene y puse su mano sobre él, ahhh!! Q rico se sentía, ella suavemente me lo tomaba y movía, me masturbaba despacio, estaba gozando demasiado, ahora me tocaba a mí.

Mi mano derecha la lleve hasta su falda la cual recogí y descubrí que ella se había quitado las bragas antes de sentarse, metí mi mano debajo y ella sin pensarlo y como estábamos tapados por la oscuridad de la noche, se acomodo mi mano bajo su falda dentro de su coño, abriendo las piernas y facilitando el acceso a su vagina, se la toqué, estaba mojada, pero no lo dudé más y lo hice le metí dos dedos en la vagina, waa, muy caliente, húmeda, mojada, resbalosa, ella apretaba sus piernas, le comencé a frotar dentro y ella se retorcía y acallaba sus gemidos, apretaba las piernas, hasta que no aguanto y como pude me hizo sacar mi mano.

Me soltó la polla, pensé que se había arrepentido de todo. Se agachó y comenzó a mamarme la polla yo con mi mano y seguí nuevamente haciéndole un dedo y con la otra se la ponía encima de la cabeza para que su cabeza bajará más por mi polla, , con mis dedos de la otra mano sobre su rajita, notaba que estaba muy mojada, empapada a decir verdad, tenía su pubis todo depilado, así que se sentía muy suave las caricias sobre todo sobre su vulva, tenia mis dedos medio dentro de la rajita de su vagina y la parte de mi palma sobre su clítoris, subiendo y bajando mi mano por y entre sus labios. Ella seguía dale que te pego a mi polla humedeciendo una y otra vez tragándosela entera dentro de su boca y con su otra mano acariciaba mis testículos.

En un momento dejó de comerme la polla y sacó mi mano de su vagina, miró al frente viendo que todos estaban en sus asuntos distraídos o durmiendo y cruzó una pierna por encima mio y luego se agachó para meterse mi polla en su coño quedando aprisionada entre mi cuerpo y el asiento de enfrente. Esther movía su cuerpo arriba y abajo sobre mi polla la cual era abrazada por sus labios vaginales, yo la tenía cogida del culo, luego le solté el culo de una mano y le bajé una de las tiras de su camiseta y dejé salir un pecho el cual me empecé a comer, ella botaba y botaba sobre mi polla. Más tarde le quité el sujetador quedando los dos pechos libre de presión y comencé a chuparle una teta y la otra mientras que me la follaba en la parte trasera del autobús.

Finalmente nos íbamos a correr yo la notaba a ella cada vez más húmeda y a mi polla cada vez más dura, ella se corrió con un grito silencioso mientras que yo resopló cuando mi polla empezó a echar semen dentro del coño de Esther. Nos separamos y ella sin bragas y sin sujetador fue a por clines a su bolso, cuando volvió yo tenía todavía la polla dura la cual aún le salía semen, me dio un clinex para limpiarme y ella se limpio también volvimos a nuestros asientos y nos quedamos callados el resto del camino en silencio y seguimos viajando, viendo las luces pasar.

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Una noche en San Nicolás (I)

Después de un tiempo, me decidí a contar una experiencia que tuve hace un par de años. Dado que soy lector asiduo de este sitio, me pareció un buen lugar para exponer mi vivencia, quizás un tanto particular para mi.

Permítanme presentarme: mi nombre es Julián, soy ingeniero de sistemas informáticos, tengo 35 años en la actualizad (33 cuando me sucedió esto que voy a narrar), estoy casado y con dos chicos. Soy de estatura mediana, pálido como muchos que trabajamos a la luz artificial todo el día, y, lamento decirlo, algo pasado de peso por la vida sedentaria. Sexualmente siempre me definí como hetero, pero…bueno, no me quiero adelantar al relato.

Esto me pasó cuando estaba iniciando una empresa propia, luego de trabajar por cuenta de otros unos años. Este nuevo emprendimiento me hacía viajar fuera de mi ciudad (Rosario, en Argentina) hacia pueblos y ciudades de la periferia, no muy alejados. A veces iba a Villa Constitución, Chabas, Casilda, San Nicolás, y algunas veces (mas escasas estas) a Buenos Aires. Por lo general iba y volvía en el día, aunque me ha pasado un par de veces de tener que quedarme a pasar la noche en otra ciudad, por problemas de paro de transporte o de un camino cortado.
Justamente la noche de mi relato fue una noche que había viajado a San Nicolás por trabajo. Ese día, como siempre, llevaba dinero de sobra para tomarme los colectivos de ida y vuelta, comer allá algo y además un extra por las dudas, si, como otra vez me había pasado, me tenía que quedar a dormir. No me gustaba utilizar tarjetas de crédito, así que no la llevaba en mis viajes. Quizás una grave imprudencia, pero todos tenemos alguna peculiaridad.

Pero pasó que a una chica de la empresa a la cual asistía (que le tenía unas ganas bárbaras, pero con pocas esperanzas dado tanto mi estado civil como mi estado físico), le robaron la cartera. Llorando a mares, Lucrecia (así se llamaba), apoyó contra mi persona sus 60 kgs y 1,60 de estatura (tan bien distribuidos esos kilos que aún hoy me acuerdo y se me pone la piel de gallina), y yo me apresuré a consolarla:

-No te preocupes, Lu, yo algo de dinero tengo-le dije, para ganarme su estima, ya imaginando un escenario digno de película porno o de relato erótico: Lu se tiraría agradecida contra mi, y pasaríamos la noche entera cogiendo como conejos en la cama de su casa sin parar…

-Hay!! Gracias, Gordi!!! Hoy salgo con mi novio y le quería comprar un regalo!! La próxima que vengas te lo devuelvo!!-gritó, contenta, sacudiéndose las lágrimas. Yo, con el shock de la decepción encima mío, saqué la billetera y le di unos billetes, ni los conté (de boludo nomás). Me dio un flojo besos en la mejilla y se fue casi corriendo a contarle a sus compañeras. Resultó ser (me enteré después) que el novio era el hijo del dueño de la compañía. La vi irse con envidia y algo de bronca por ser tan calentón y pelotudo, con una media erección por todavía sentir el perfume de ella contra mi piel, su calor y mi fantasía quemándome el cerebro.

Me quedé caliente toda la tarde, y cuando salí (tarde, entrada la noche), todavía estaba caliente, a pesar de la lluvia que caía y me empapaba. Ni paraguas tenía, y para colmo de males, la vi a Lucrecia pasar por enfrente del laburo subida a un Audi (del hijo del jefe), contenta con unas bolsas de compras (con mi guita!). Me saludó con la mano. Estaba divina la hija de puta.

Me fui puteando todo el camino hasta la estación de ómnibus de San Nicolás. No quedaba tan lejos y no quería llamar a un remise por pocas cuadras.
Apenas llegué a la terminal, me enteré por las conversaciones de la gente, pero no quise darme cuenta del todo y fui a la boletería:
-Un pasaje a Rosario, por Autopista.-le dije al muchacho de la boletería.
-Nada,-me dice el muchacho,-todo cerrado por la lluvia. Creció mucho el Pavón, sabe? Tanto que cerraron la ruta y la autopista.-me comentó, con una mirada perdida y quizás hastiado de repetir esa frase muchas veces a todos los que iban allí.
-Y cuando abrirán? -pregunté, desconsolado.-Y, antes de mañana seguro que no. Si para algo la lluvia.-me dice.

Me mande una puteada padre, y me fui a sentar a un banco. La llamé a mi señora, y le dije que no me esperara, que me tendría que quedar en un hotel. -Bueno, bichi, suerte.-me dijo, con los gritos de los nenes de fondo. Mis dos hijos tenían seis meses uno y el otro tres años, así que competían entre si para ver quien hacía mas quilombo. Todavía dormían los dos con nosotros, así que imaginen nuestra vida sexual…nula. Esa también era una fuerte razón para haber caído tan fácil en la boludez de darle mi dinero a una mina que ni bola me daba…

Saqué la billetera, para contar cuanto me quedaba, después de acordarme de Lucrecia y el episodio de la tarde…y tuve que largar otra puteada! Me quedaban 50 pesos nada mas…suficiente para un pasaje de colectivo y un sándwich en el bar de la terminal, pero para nada podría pagar un hotel esta noche.
Que mierda hacía? No la quería llamar a mi mujer y tener que explicarle que le había dejado 800 mangos (que era lo que me faltaba) a una mina de la empresa (para que se lo patinara con el novio que encima estaba lleno de guita). Era demasiado humillante.

Y bueno,-pensé,-me quedaré acá en el bar haciendo tiempo hasta que se abran las rutas…
Me fui al bar, me compré un café con leche y un sándwich (chau 25$), y me lo tomé con mucha calma, mientras leía algo de ciencia ficción. Siempre llevo un libro (Mundo Anillo era el elegido esta vez).

No serían las 10 de la noche, cuando se me acerca el mozo:-Señor, estamos cerrando.-me dice.
-A las 10???-digo, mirando la hora sorprendido.-Si, es que fíjese: no hay nadie casi, la mayoría se fue y están las rutas cerradas.-Me aclara, con una mueca de conmiseración en la cara.

No podía hacer mucho, así que me levante y me senté a leer en uno de los bancos de sillas múltiples en la Estación. Era cierto, no había casi nadie e incluso un par de los puestos de ventas de pasajes estaban cerrando.

Me puse a leer, intentando que la historia me atrapase lo suficiente para que ocho o doce horas se conviertan en una.

-Che, que buen libro.-escucho una voz al lado. Un muchacho joven y flaco, no tendría mas de veinticinco, se me sentó al lado. Alto lo vi, de pelo bien negro, ojos claros. Francos los ojos, me vino a la mente. Lindo, pensé con algo de culpa.
-Si, un groso Niven.-le dije.-A mi también me gusta la ciencia ficción, loco.-me dice el chico.-Martín es mi nombre.-me extiende la mano.
-Julián, que tal?-Le digo, estrechándosela con la mía. Un apretón fuerte. Era mas fuerte de lo que parecía, así medio fibroso.
-Yo vengo todos los días. Me encanta ver la gente que viene y va.-me dice.-Y vos?
-No, yo estoy esperando para irme a Rosario. Está cortada la ruta.-le contesto.
-See, un garrón.-me responde.

Nos quedamos charlando un rato largo, comparando vivencias. Sabía de ciencia ficción. Me contó que vivía no lejos de la terminal. Le conté un poco de mi vida. Que se yo, hablar al pedo. Me caía bien el chango.

-Uff..me parece que me voy a ir yendo,-me dice-me tengo que bañar todavía.-
-Si, claro, claro.-le digo, yo bastante caído con la perspectiva de pasar solo todo el rato que quedaba.
-Loco, porque no te venís a casa? Tomamos un café y se pasa mas rápido la noche.-me suelta, de sopetón.
-Noo, no puedo!-le dije, las convenciones sociales ganándole a mi aburrimiento.-Como podría? No te puedo dejar sin dormir toda la noche sólo para que me hagas compañía!-agrego después.
-No pasa nada! Cada tanto me quedo toda la noche despierto boludeando. Dale! Así seguimos la charla.-agrega.

Y acepté. Cierto, la casa no quedaba my lejos. Corrimos un poco bajo la lluvia, y llegamos. Una casa de pasillo, al fondo. Grande, algo vacía de muebles. Esas casas antiguas de techos altos, que las habitaciones dan todas a un patio central. Este estaba cubierto con un techo de fibra de vidrio, para no mojarse cuando iba al baño.
-Linda casa.-le dije.-Nahh, es una cosa de nada. Me la dejó mi vieja cuando se fue al otro lado.-me dijo, mientras me tiraba una toalla y se sacaba la remera para secarse. La puta madre, pensé, quien tuviera esos abdominales y esos músculos! No pude dejar de admirar el físico de Martín: parecía esculpido el pibe.
Algo debe haber notado, porque me miraba y se sonreía: -No te secás bien? Sacate la ropa y sécate!-No, me da cosa.-le dije, y me reí con vergüenza mientras me secaba por encima con la toalla.

Preparó un café y lo sirvió, y charlamos un buen rato. Yo había terminado mi café hacía rato, y el tenía el café frío en la taza, cuando se levanta y de un torpe movimiento con el brazo, me tira la taza de café encima.
-Uyy!! Disculpá, loco! Se me cayó!!!-me dijo, mientras agarraba un trapo para limpiarme un poco. Se me había caído café en el pantalón y en la camisa.
-No…todo bien, fue un accidente.-le digo.
-Sacate la ropa que la lavo ya! Así no se te ensucia.-me dice.-No, no, dejá.-No, fue culpa mía, dejame.
Y me empezó a sacar la camisa, yo con mucha vergüenza. No quería que viera mi cuerpo fofo, pero no tenía muchas opciones: ya estaba pegajoso por el café azucarado.

Me dice, cuando termino:-Pegate un baño así se te sale el café.-
Yo estaba entre medio excitado y con un miedo bárbaro. Toda la situación era a la vez atemorizante (nunca había ido a la casa de un desconocido) y excitante. Nunca antes había mirado a un tipo y había pensado que era lindo. Pero era lindo Martín. Casi afeminado en sus formas de hacer, pero bien masculino en su cuerpo. Era raro para mi pensar eso. Me sorprendí viendo mi erección en esos momentos. Y Martín también la vio.
-Dale, bañate así lavo esto y mañana ya lo tenés listo. No vas a tener vergüenza, no? Estamos entre hombres!-me dijo, riendo.
-Ok. Me baño. Gracias!-le dije, y me metí al baño. Un baño lindo, grande. No tenía calefón en la casa, sólo uno eléctrico en el baño.

Me empecé a enjabonar, y me estaba lavando la cabeza, cuando siento a alguien que entra. Me asusté, pero mi pija se endureció como nunca.

-Uyy! Perdón!-dije-Que pasó?-pregunté, asustado, tratando de limpiarme el jabón de los ojos y cubrirme un poco.
-No, nada,- me dice Martín.-pasa que tengo que aprovechar y bañarme porque se gasta el agua caliente. No hay drama, no?-me dice mientras me mira fijo, y se enjabona.
-Nnnooo, claroo, nooo.-le digo, tartamudeando.
Ahí siento que también el estaba empinado. Sentí su verga contra mi panza. Miré para abajo y la vi: grande, venosa. Nunca había pensado que me gustaría tanto una poronga.
-Tocala.-me dice, sonriendo.
-Nooo…-le decía, pero mi boca se empezó a hacer agua.
-Dale…un poquito nomás.-y me agarró la mano y la llevó a su pija. Lo dejé hacer. Era grande, sin exagerar. Creo que medía mas de veinte centímetros y alcanzaba a cerrar la mano a su alrededor pero justito.
-Pajeala despacito.-me ordenó, suave, y yo le hice caso. Comencé a mover mi mano arriba y abajo, gozando el tacto extraño de tener una pija en la mano que no sea la mía. Ni lo sentí cuando empezó a recorrerme despacio el cuerpo con sus manos, como enjuagándome el jabón.
-Dale, Juli,-me dice,-Probala.
No quería, pero me agarró la nuca suavemente pero con firmeza, y me llevó para abajo. Yo me dejé hacer. Estaba en otro mundo, no era yo, que se yo cuantas excusas pasaban por mi cabeza.
Abrí la boca despacio y le pegué una lengüetada. Sabía a frutillas, como el jabón de Martín. Me empujó mas abajo, y me tragué la cabeza entera. Ahí directamente mi mente se fue a la mierda. Varios meses sin ponerla, mas lo de esta tarde, y el morbo de hacer algo prohibido, hicieron que estalle. Comencé a chuparle la pija como si mi vida fuera en eso, sin mucha técnica pero con muchas ganas. Martín no hablaba, gemía solamente y acompañaba el vaivén de mi cabeza con su mano sobre mi nuca, pero innecesariamente. Ya ni siquiera ponía una resistencia figurada, sólo chupaba y chupaba. Subía y bajaba, saboreaba cada parte de la
pija que estaba delante mío. La sacaba de mi boca y la agarraba por la base, le chupaba un huevo y seguía de nuevo con la cabeza.
-Así, así.-me decía, y lo sentí agarrarme con todas sus fuerzas mientras un espasmo le recorría el cuerpo. Sentí el chorro de leche caliente en la boca, y me quise salir por instinto, pero me apretaba fuerte, y me lo tuve que tragar o me ahogaba.
-Seeeee…así…!!!-gritó. No paraba de acabar, no se cuanta leche me tragué en ese momento, pero era mucha. Y seguía yo recaliente.

Me levantó, me acarició todo, me puso de espaldas. Me pasó la mano por el culo, me acarició mi agujerito, me metió los dedos. De a poco, con agua, fueron entrando. Yo estaba a mil. Quería que me la ponga o ponerla o algo.

Me agarró de la nuca de nuevo, y me sacó de la ducha. -Vamos a la cama.-dijo, con voz ronca de la excitación. -Siii…-dije yo con voz que me pareció casi afeminada.

Me tiró en la cama boca abajo y con fuera me separó los cachetes del culo y me empezó a lamer. Uff…era el paraíso. Nunca me lo habían hecho…ni sentía los dedos entrar y salir, ni el lubricante que me mandaba. Mi pija parada rozaba la cama, y estaba caliente como nunca.

-Relajáte.-me dijo, y miré para atrás. Me tomó de la cintura, me levantó hacia él, y con la otra mano puso un par de almohadas bajo mi panza.
-No, no…-atiné a decir, pero era tarde: ya apoyaba la cabeza de su poronga en mi agujero, y se abría paso lentamente, ayudado por el lubricante.

-Me duele, me duele!!-dije.
-No seas puto, bancátela.-me dijo, y me mandó la pija al completo. Dejé de respirar directamente. El, sabiendo, se quedó quieto, y esperó a que se me pasara el dolor. Cuando me vio que respiraba de nuevo, y que me relajaba un poco, empezó despacio un mete y
saca. Sentía su verga enorme dentro mío entrar y salir. Mi pito se había achicado al tamaño de un maní con el dolor, pero de a poco, sentía como empezaba a crecer de nuevo, mientras el dolor daba paso al placer. Despacio, despacio, me la metía y la sacaba, tirando lubricante en su pija y en mi culo.
Al rato, ya estaba caliente por demás otra vez. Sentía el culo abierto pero taponado por esa barra dura de carne que me taladraba sin cesar. Empezó a acelerar el ritmo, y yo comencé a gemir de placer como una perra. Me sentía en el cielo, y no pensaba en nada mas que en esa pija que incesante se movía dentro mío.
-Uff, acabo, acabo…-me dice Martín, y lo sentí tirar otra vez chorros de leche dentro mío, pero esta vez dentro de mi culo. Yo quise tocarme para acabar, pero antes de que pudiera, sólo el sentir esos golpes de semen dentro mío, acabé sobre las almohadas que había puesto debajo de mí.

Uff. Que buen polvo.-Me dijo, tirado arriba mío. Yo me di cuenta que su pija se achicaba, y salía. -Tengo que ir al baño ya!-le dije, y salió de encima mío riéndose.

Fui al baño, pero nada. Me lave en el bidet, y me atreví a pasar la mano por mi ano. Abierto en flor parecía. Medio me asuste un poco, pero estaba tan agotado por la cogida que me pegó Martín que no dije nada. Volví a la cama y me tiré, cansado a mas no poder. Satisfecho también. Había largado leche por demás, y estaba contento y con esa modorra que nos agarra después de una buena garchada.

-Quedate a dormir. Mañana te pegás un baño y te vas.- me dice Martín. Yo, somnoliento, asiento y me duermo.

Empecé a soñar, y soñé con Martín. En mi sueño hablaba con otro, y hablaban de cogerme. Me desperté, con la pija a full contra la cama, y lo vi a Martín y a otro pibe, mas grandote, mas gordo, al lado. Los dos en bolas y tocándose la pija.

(Continuará…)

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El trío más esperado

Pasé bastante tiempo cogiendo con Lu y algunas de sus amigas, cada vez que viajaba a Buenos Aires para coger con Marta.

A Lu la compartía con su joven novio, pero eso no me significaba sino un alivio a mis obligaciones sexuales. Aunque ella siempre se quejaba, estaba enamorada de su noviecito, pero él no sabía cogerla como ella esperaba. Tímidamente me insinuaba que alguna vez tendríamos que acostarnos los tres para que Javier viera la forma correcta de coger. Le pregunté si a él le parecería bien que yo me cogiera a su novia en su presencia. La respuesta me dejó azorado, Javier me tenía por un ídolo ya que yo le había abierto la puerta para cogerse a su novia, despejando el duro inconveniente de la virginidad de ella. Además la pendeja le contaba cada una de sus sesiones de sexo conmigo, hasta en cada detalle, para ver si aprendía, pero el chico no aprendería sin ver y sentir.

Yo ya estaba dispuesto a acceder a lo que me pedían, pero no encontraba la forma, en la casa de Marta era imposible, necesitábamos mucho tiempo, y allí no lo teníamos. Hasta que un día se me ocurrió decirle a Marta que quería invitar a Lu y a Javier a conocer Mendoza, no le pareció mal, porque conocía mi casa y sabía que era muy amplia y con muchas habitaciones. Lamentablemente Marta no podría acompañarlos en la ocasión (eso ya lo sabía yo).

Fue así que un día llegó la joven parejita a Mendoza y a mi casa; era un mediodía sofocante de enero. Les serví el almuerzo que me había preparado Yolanda, mi asistente doméstica, regado con buen vino de esa tierra, luego les propuse que descansaran, porque llevaban el agotamiento del viaje y del madrugón. También yo me fui a recostar un rato, y me quedé dormido. Unas dos horas después Siento que Lu me despierta arrojándose en mi cama de tres plazas, cama y colchón de resortes hechos a medida, me besa en la boca y me dice si no quería empezar a darles lecciones; bien descansado y dispuesto le respondí afirmativamente. Se fue a buscar a Javier y entraron los dos: Lu con un Baby Doll del que sólo tenía la parte de arriba, Javier con sólo el short de un pijama. Los invité a la cama y se acostaron ambos. Les pedí que empezaran a hacer lo suyo; para estimularlos le quité a Lu su Baby Doll y le acaricié las tetas, pronto Javier me imitó y chupaba las tetas de Lu con verdadero empeño, mientras yo me conformaba con acariciarle el culito.

Javi ya la tenía bien parada, su tamaño era apenas normalito, pero la dureza era envidiable, sobre todo para mí. A poco quiso ponerse sobre su novia para penetrarla. ¡ALTO!!! Le dije, primero tiene que estar bien caliente, mirá cómo se hace. Y le empecé a mostrar cómo se chupa una concha, subía y bajaba mi lengua sobre los labios mayores y meno El chico se empeñaba y se contenía, yo le miraba su culito redondo y lampiño que subía y bajaba a cada bombazo. Javi no aguantó más y le descargó toda su leche en la concha a Lu que tuvo un intenso orgasmo. ¿Les gustó? Pregunté.

-¡Mucho!- Contestaron al unísono.

El comentario de Lu era que Javi nunca antes la había cogido así, siempre se la ponía antes de que ella estuviera bien caliente y acababa antes de hacerla gozar. Me agradeció la lección y me pidió que siguiera. Primero nos metimos los tres en el yacuzzi para volver a la cama aún húmedos. Javi nunca la había cogido por culo, le pregunté si quería hacerlo y me pidió que le enseñara cómo se hacía. Fuimos los tres al baño y preparé un enema de agua tibia con sal, Lu se acostó en el suelo con las piernas abiertas y ofreció su ano, le introduje la cánula lubricada y dejé entrar el líquido. Se lo hice retener unos minutos y luego sentada en el inodoro evacuó todo, se lavó cuidadosamente el culo y volvimos a la cama. Le unté bien el culo con gel y le dije a Javi que le metiera un dedo, explicándole que tenía que moverlo en círculos, luego dos dedos y al final tres, cuando el culito ya estaba bien abierto le dije que le metiera su pija; pero el chico estaba asustado y su erección no era suficiente, le dije a Lu que se la mamara mientras yo aprovechaba el culo bien dispuesto. La mamada y el ver como me enculaba a su novia lo pusieron en forma, se la saqué a Lu sin eyacular, y le dije a Javi que era su turno. El culo estaba bien dilatado por mi verga y la puso con facilidad. Me coloqué debajo y ayudé a Lu mamándole la concha que chorreaba jugos. La doble estimulación hizo que Lu empezara a tener sus consabidos orgasmos a repetición y el movimiento que imprimió a sus caderas llevó al chico a una acabada monumental.

Vuelta al yacuzzi y vuelta a la cama, la parejita joven volaba de caliente, y no les cuento cómo estaba yo que no había acabado ni una vez. Ellos se besaban con ternura y yo empecé a acariciar el culo de Javier que no se dio por enterado, entonces le rocé el ano con un dedo y traté de introducírselo. Me dijo que no era trolo (gay). Le expliqué que una vez de tanto en tanto no lo iba a convertir en puto, y que se la iba a hacer parar al mango. Le puse gel en el culo y emprendí la dilatación con los dedos. La hice poner a Lu en perrito y Javi le puso su pija en la concha mientras yo con mucho trabajo penetraba el culo de Javi que se quejaba un poco, nunca desprecio un culito masculino si es joven, durito y lampiño como este, el chico lo tenía bien apretado y sabroso, mi verga estaba feliz y ajustada. Los tres bombeando al compás acabamos como caballos, los gemidos y gritos de Lu se oían a mil kilómetros. Llegó el momento del descanso la cerveza helada y la conversación, hicimos una evaluación completa de esa primera lección. Lu dijo que había tenido un montón de orgasmos y que la había pasado muy bien. Javi también declaró haber gozado mucho y bien, aunque le dolía un poco el culo confesó haber gozado de ese momento en que cogía a su novia y era penetrado en el culo por mí. Yo que había acabado sólo una vez y seguía muy caliente, pedí que más tarde me compensaran. Lu nunca había hecho una mamada tragándose la leche, y Javi nunca le había acabado en la boca. Era temprano aún y ese día estaba dedicado a coger. Serví tres whiskys, el alcohol ayuda a aflojar las inhibiciones y los chicos lo necesitaban para lo que vendría.

De vuelta en la cama acerqu pero lo puse a Javi boca arriba y a Lu arrodillada delante de él, esto me permitió que mientras la pendeja lo mamaba al novio yo pudiera encularla con facilidad, ya que mi verga se había parado de nuevo, como siempre era una delicia sentir mi pija en el culito de Lu, mientras me recostaba sobre ella y le masajeaba las tetas. No se quién marcaba el ritmo, si ella con su mamada o yo con mis bombazos en su culo, la cuestión es que acabé antes que Javi, pero el orgasmo anal de Lu lo hizo venir enseguida.

Nos vestimos sumariamente para cenar, previo darnos una buena ducha los tres juntos. La comida transcurrió entre comentarios de lo bien que la estábamos pasando, de lo que le había gustado más a cada uno. Lu me reprochó que no la había cogido por la concha aún, le contesté que pronto lo haría, pero en una situación que le iba a gustar mucho. Comimos trucha asada con ensalada de apio, roquefort y nueces para estimular el vigor. Luego del postre, peras al borgoña, tomamos café en la sala viendo la filmación de todo lo que habíamos hecho por la tarde; a Javi y a mí se nos volvió a parar, lo que se notaba perfectamente a través de la ropa liviana que llevábamos. Lu se sentó entre los dos y tomó una pija con cada mano. Así, agarrados, nos llevó de tiro a la cama donde nos desnudamos. Me acosté boca arriba y Lu se sentó sobre mi verga que le entró entera, la dejé que me bombeara un poco y Javi ya entraba en erupción, entonces le pedí que la enculara, el chico le metió toda su pija en el culo y yo sentí como esa pija rozaba la mía a través de la delgada separación.

Como los dos hombres ya estábamos controlados fue un polvo muy largo, para satisfacción de Lu que acababa entre gemidos y gritos, como siempre en orgasmos sucesivos, era increíble la cantidad de orgasmos que podía tener la pendeja, era tan multiorgásmica como la mamá. Javi acabó antes que yo y Lu al sentir la leche en el culo inició un frenético meneo que me hizo soltar mi leche en un instante. Para mí basta, chicos.- les dije.  Si ustedes quieren seguir vayan a acostarse a otro cuarto, yo quiero dormir.- Los dos me dieron las gracias por todo y se retiraron. En el cuarto que les había preparado había una video y varias películas porno para que se entretuvieran. Yo, que no era tan joven estaba agotado y me dormí pronto, al día siguiente me esperaba una dura faena.

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Nena golosa

Un día me encontraba caminando por una calle de la ciudad por la cual cortaba camino para llegar a mi casa. Tengo 34 años y soy una mujer muy ardiente, me encanta sentir y saber cómo mi cuerpo llama la atención de los hombres y cómo puedo excitarlos. Ese día llevaba un top bastante pegado y escotado y no llevaba bra, porque me gustaba como mis pezones se marcaban en él, bien paraditos por el roce constante y eso me mantenía constantemente sintiendo delicioso. Llevaba una mini negra, sin medias y unas sandalias de tacón muy alto, marcando bien los músculos de mi pierna y pantorrillas, pues siempre he tenido unas piernas muy bien formadas y como me gusta hacer ejercicio, pues las mantengo ricas y fuertes. Llevaba unas bragas negras también, de hilo dental y bien chiquititas, así que se imaginarán lo rico que me rozaban mi rajita al caminar.

De repente, me encontré con dos amigos de mi hermao, dos tipos se me acercaron y me comenzaron a decir de cosas y yo caminé más rápido pues había mucha gente que me conocía en la calle y uno de ellos llegó, me tomó del brazo y me dijo “Ven chiquita, que tenemos ganas de jugar”. Yo le dije que no, que qué le pasaba, pero él insistió. Al oído me dijo: “No te hagas la que no le gusta bebé, si se nota que te fascina ser gozada” y esa frase comenzó a ponerme nerviosa y al mismo tiempo excitada, porque era verdad. Me dijeron que no  cooperaba, entonces me llevarían a la luna… uysh… estábamos en plena calle, nos podía ver mucha gente!! Qué vergüenza!! Pero qué placer el ser utilizada y observada al mismo tiempo!!

Traté de zafarme de su brazo, pero en vez de dejarme ir, me tomó el otro y me puso ambos brazos atrás, deteniéndome. Su amigo, llegó por delante y comenzó a meter su mano en mi top, diciéndome que tenía unos pechos espectaculares, que eran grandes y que me los iba a masajear todos sin piedad… y así le pidió al primero,  al de detrás mío, que ya estaba acariciando mis muslos por detrás y subiendo hacia mis nalgas, para apretármelas a su placer y comenzar a abrírmelas bien rico… era una lucha constante entre lo que se debe y lo que no se debe, sintiéndome sucia y humillada, pero disfrutándolo y al mismo tiempo con la culpa de saber que estaba haciendo algo muy malo… yo veía en sus ojos la lujuria y el deseo, la sensación de poder que les estaba dando el tenerme así, a su completa disposición…

El de adelante, cortó mi top y dejó al aire mis hermosos pechos disfrutables. Y de pronto me comenzaron a jalar hacia un coche que estaba estacionado. Me tumbaron en él, así, toda al aire, enseñando mis cositas y sin nada que pudiera hacer para detenerlos. Me pusieron boca arriba y mientras uno gozaba con mis pechos, el otro terminó de levantarme bien la falta, me hizo a un lado mi tanguita para dejar bien expuesta mi conchita y solo dijo: “te aseguro nena, que eres tan golosa que ya estás empapada y te lo voy a probar”… yo solo trataba de zafarme sin demasiado esfuerzo, si os digo la verdad, pero solo los ponían más calientes. Y bajó hacia mi concha y comenzó a olerla, para luego comenzar a pasearme un dedo de arriba a abajo, abriéndomela. Ahhh!! No podía creer lo mucho que me estaba excitando!! Estaba sintiendo mis juguitos bajar y él se agachó y comenzó a lamerme, mientras yo veía las ventanas abiertas de los edificios y a los vecinos se habían comenzado a alborotar y gritaban cosas como: “Eso Pepe, cómetela toda, lámele su chochito que se ve que lo está deseando” o “Hombre Juan, qué buenas tetas te estás comiendo, apriétalas, jálale bien los pezones, enséñale lo putona que es!!” Mientras que el que jugaba con mis pechos bajó hacia mi boca y comenzó a besarme con un beso apasionado y de lengua al que tuve que responder porque ya no podía más, deseaba que me usaran hasta el último rincón de mi cuerpo y que me demostraran que una hembra como yo estaba para dar placer y dejarse humillar a gusto del cliente… ni modo, nací putita y putita sigo, es algo que traigo en la sangre.

Y mientras este Juan me besaba, comenzó a sacarse ese paquetón que me esperaba y que vi gigantesco… cuando lo vi me quedé embobada, era precioso!! Mientras me meneaba en el cofre del coche, de arriba a abajo mientras el tal Pepe me chupaba mi conchita a su antojo y me hacía gemir sin parar, me abalancé sobre la gran verga del tal Juan y comencé a chupársela con unas ansias como no había sentido hacía tiempo, le pasaba la lengua por la cabeza, luego le chupaba el tronco y después me la metía enterita en mi boca, luego de a poquitos hasta que logré sentir cómo se iba hinchando cada vez más y se iba poniendo más venuda y más caliente y él me empujaba y me empujaba, diciéndome: “Eso putona, ahora sí estás hablando, qué delicia ser poseída mientras todos te miran lo puta que eres” y con su mano me seguía apachurrando mis pechos, que ya estaban rojos de tanto apretujón, pero cómo me encantaba que me los manoseara así!!! Pepe, mientras tanto había dejado de lamerme y me decía: “Prepárate nena a tener una verga en el coño y otra en la boca y aprovecha para ver las caras de todos viéndote ser usadota por dos cabrones!!!” Me tenían ardiendo al saberme utilizada, gozada, humillada y además, puesta a la vista de todos aquellos vecinos que los conocían…. eso me hacía sentir todavía más puta y ya estaba descontrolada y empapada, deseando sentirme penetrada por Pepe y queriendo sacarle su leche caliente a Juan!!! Pepe comenzó a empujármela de a poquitos, haciendo ruiditos debido a que ya estaba bien llenita de mi leche…. uysh!! y me decía: “Qué rico coño de putana buena tienes mamita” Y me la comenzó a meter más y más, hasta que topé con sus huevos y me movía con unas ansias deliciosas porque estaba a punto de venirme, seguí a un ritmo desaforado, excitada por la situación y por el gran sexo que me estaban dando estos muchachos!! Y terminé viniéndome en esa gran verga deliciosa, a borbotones.Antes no veía mucho a los amigos de mi hermano y  no pasaba mucho por esa calle, ahora sí, no se lo que pasa, pero a veces, siento unas ganas incontrolables de regresar y encontrarme a Pepe y a Juan.

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