Si visitas Bogotá

Me aproximé por detrás y vi su ranura dilatada y excitada esperando ser poseída, El esposo me pasó un condón y me lo puse, le apunté a su agujero y se lo clavé hasta el fondo, escuché su exhalación de placer… Empecé a entrar y a salir en semejante mujer que estaba siendo poseída por mí, el esposo le preguntó cómo se sentía y ella le decía que delicioso; algo le mencionó acerca de que esa chochita llevaba mucho tiempo hambrienta.

Mantuve algunos contactos por Internet con una pareja que vive de la Ciudad de Cúcuta, especialmente con él: un hombre de unos 45 años, muy agradable y muy culto,  quien tenía conversaciones con su pareja para vivir nuevas cosas en su vida, una rubia de ojos verdes con unos 38 años de edad muy bien vividos.

Por algún anuncio de la página me escribieron un correo diciendo que pensaban viajar a Bogotá y querían conocerme. Yo muy diligente les contesté ofreciéndome a ser su guía por la ciudad y a recibirlos como buen anfitrión.

En el siguiente correo me pidieron que enviara unas fotos y a cambio me estaban enviando unas de ellos en poses insinuantes que dejaban ver un trasero muy bonito de ella y unos ojos verdes llamativos y agradables.  Todo en su conjunto me pareció excitante.

Me contaban en el correo que era su primera experiencia con alguien distinto en su propio cuarto, pero que consideraban que era el momento de probar nuevas cosas. Me prometían que si las fotos eran de su agrado, me volverían a escribir y efectivamente me respondieron diciendo que tan pronto viajaran a Bogotá, me contactarían.

Pasaron como 4 meses sin saber de ellos y supuse que se habían arrepentido, hasta cuando recibí una llamada de él, en la que me decía que si tenía disponibilidad para el día siguiente porque venía a Bogotá con su esposa. Le dije que sí y conversamos por unos minutos.

Me comentó que estaban hospedados solos en el apartamento de un hermano que vivía en Cúcuta y lo tenía para sus visitas a la ciudad y que la idea era que conversáramos un poco en un bar del Centro Andino. Quedamos de vernos al siguiente día a las 5:00 p.m., pero hablaríamos previamente para concertar el sitio exacto.

Al día siguiente, yo tenía una reunión de trabajo a las 2:30 p.m. que calculaba terminaría a eso de las 4 p.m. para cumplir la cita, pero por ley de Murphy, mi jefe no pudo llegar a la reunión de las 2:30 p.m. y me pidió que lo esperara un par de horas… Pensé que todo se había dañado y llamé a nuestro amigo para comentarle el percance.  Él fue muy comprensivo y me pidió que le marcara en cuanto pudiera salir.

Lo llamé a las 6:30 p.m. y me contó que estaban en el barcito cerca al centro Andino y que esperaban a que se terminara el pico y placa para que nos encontráramos en el apartamento. Así lo hicimos, yo partí hacia la dirección de la calle 127 que él me acababa de dar. Llegué a las 7:10 p.m. y ellos estaban ya allí. Él salió a recibirme y creo que nos caímos bien mutuamente.  Mientras subíamos las escaleras me dijo que la idea era hacerle un masaje con aceite a ella y de ahí, mirar a ver si pasaba algo.

Cuando entré al apartamento las luces estaban apagadas, a excepción de la cocina. Me invitó a pasar y me ofreció un vodka en lata.  A continuación me invitó a pasar al cuarto.

Allí estaba ella con una levantadora, acostada en la cama… La saludé de beso en la mejilla y le pedí permiso para sentarme al borde de la cama. Hablamos durante algunos minutos, me preguntaron por mí, por mis cosas y por algunas de mis experiencias en el tema, que no son tantas.  Me dijeron que era su primera vez, pero que necesitaban hacerlo y que me habían escogido a mí. Creo que fueron totalmente directos, pero eso lo hizo muy diferente. Entonces, él dijo que empezáramos a darle un masaje. Él se puso en calzoncillos y yo me quité mi camisa… empezamos a dar el masaje y al cabo de unos minutos retiré también mi pantalón.

Él masajeaba las piernas de ella y yo su espalda.  Luego él pasó a masajear su espalda y yo sus pies, pero me di cuenta que ella aprovechaba para chupar su palito.  Entonces, yo aproveché para masajear sus partes íntimas.   Luego, cambiamos nuevamente y él empezó  a darle lengua en su conchita húmeda, mientras yo me coloqué por delante de ella: tomó mi pene entre sus manos y empezó a acariciarlo para que se empezara a parar.

Cuando mi herramienta se creció ella lo miró y le dijo a su esposo que le gustaba… Él le contestó ¿y lo quieres tener adentro? Ella le respondió que sí y él le preguntó que ¿por qué? Ella contestó que estaba gruesito y que se lo quería medir.  Toda esa conversación mientras él la estaba clavando en cuatro.

Me aproximé por detrás y vi su ranura dilatada y excitada esperando ser poseída, El esposo me pasó un condón y me lo puse… le apunté a su agujero y se lo clavé hasta el fondo, mientras escuché su exhalación de placer… Empecé a entrar y a salir con todo mi deseo por semejante mujer que estaba siendo poseída por mí en ese momento.

El esposo empezó a preguntarle cómo se sentía y ella le decía que delicioso; le preguntaba si así quería estar, ella le decía que sí y él replicaba diciéndole que así quería verla…  Algo le mencionó acerca de que esa chochita llevaba mucho tiempo hambrienta.

Por mi parte yo le dije que tenía  un culo riquísimo y que lo estaba disfrutando mucho… mientras ella gemía de placer le di una palmada en sus nalgas y maulló de más placer… El esposo mientras tanto observaba totalmente excitado.

Cuando sentí que me iba a derramar lo retiré de su caliente hueco y le di paso a su esposo quien la penetró; me dediqué mientras tanto a acariciarla y a besarle sus deliciosos senos… y en algún momento el esposo se recostó en la cama y ella se paró para sentársele encima… vi cómo su verga iba entrando deliciosamente por su apretado culito…

Una vez que se lo hizo entrar hasta el fondo ella recostó su espalda contra el pecho de él y abrió sus piernas…

Aprecié como tenía toda la verga entre el culo y como estaba de húmeda su rajita… se me volvió a parar al máximo y empecé también a penetrarla.

Me excitó sentir como ella y su esposo se quedaron quieticos para permitir la entrada de mi arma… sentí como se abría paso en el interior de su vagina y percibía el movimiento del pene de su esposo en el otro orificio…apenas un pliegue de piel separaba una verga de la otra.

Esa mujer se sentía la más afortunada del mundo, con la verga de su esposo en el culo y con la mía en su húmeda conchita… empezamos a movernos todos y la sensación era impresionante… sentí ganas de morderle un seno y empecé a hacerlo suavemente mientras ella me decía que delicioso…

Quizás tuvo unos tres orgasmos ella, hasta que finalmente me derramé entre el condón, mientras que el esposo lo sacó, se quitó el condón y se acercó a su boca para dejarle caer toda la leche…

Fue una experiencia excitante e inolvidable para todos…  después de ello nos hemos hablado y escrito para volverla a repetir… tenemos algunas cosas en mente, pero aún no nos hemos vuelto a ver… Ya ha pasado casi un mes… ellos desean que nos veamos y yo también.

Cuando ocurra algo nuevo les contaré, pero por ahora si les ha gustado esa experiencia a mí me gustaría recibir sus comentarios…

Autor: hotwrites

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Me cogi al esposo de mi hermana(parte 2)

Voy a continuar relatando como seguí cogiéndome al esposo de mi hermana, en una ocasión lo operaron de una pierna, los suegros de mi hermana los habían invitado a pasar unos días en otra ciudad y mi cuñado les dijo que solo arreglaba los papeles del seguro de gastos médicos y los alcanzaba en dos días como máximo, mi hermana se quería quedar con él pero terminó por irse con sus suegros. Obviamente la enfermera de mi cuñadito fui yo, le tuve que dar su terapia de rehabilitación empezando por una buena chupada de verga, juro que la primera vez que se vino en mi boca, su semen me supo a crema chantilly, me le quise montar pero la férula que tenía desde los dedos hasta casí la ingle no me dejaron, así que en ese día solo hubo sexo oral por parte de los dos y hasta que se rehabilito casí mes y medio después volvimos a tener una grandísima cogida, su posición preferida es de perrito, por mi parte me da casí igual la posición en que me ponga con tal de sentir ese tremendo animal dentro de mi vagina, me hace tener orgasmos tan ricos que yo me pongo como el quiera, solo de pensar en el me dan ganas de que me coja, tengo la suerte que tarda en venirse, ha habido veces que tarda hasta 45 minutos metiéndomela en diferentes posiciones.
Una vez le pregunte, cosa que el me había prohibido y yo había respetado, porque se había cogido a mi mamá, me contesto que porque mi mamá estaba muy buena y que además a el le llamaban la atención las mujeres maduras, también me dijo que mi mamá cogía muy sabroso, que si estaba aclarada mi duda, por supuesto que ya lo tenía yo claro y a partir de ese momento trate de que su verga se sintiera lo mejor posible y tan a menudo como fuera posible, mi mamá nos pillo cogiendo ó como dice mi mamá que es española, follando duro, en vez de darme vergüenza lo primero que se vino a mi mente fue, “mira que rica verga me estoy comiendo” , cada vez que mi cuñado me coge se me olvida la educación, cultura, todo con tal de seguir teniendo esos orgasmos.
Paso el tiempo y lo que nunca habíamos hecho, coger en mi casa, lo estábamos haciendo en una silla, el sentado en la silla agarrándome de las nalgas y yo montada en su verga cabalgando, cuando de pronto entro mi marido, ya se imaginan tremenda bronca, mi marido le hablo por teléfono a mi hermana y le conto todo, ahora mi hermana ya no me habla y a donde sale mi cuñado ella lo acompaña, por lo que ya no me coge y supongo que si mi mamá seguía cogiendo con el pues también ya se le acabo……Como dicen, nada es para siempre…..

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LA SEÑORA BIEN III

LA SEÑORA BIEN III

Matilde prometió eterna fidelidad y estar al servicio del placer de su esposo, este le pidió una prueba definitiva, que no le dejara dudas, para esto convoco a sus tres amigas, con las cuales ya había hablado, las invito a cenar, una condición era que todas debían vestir polleras, pero a Inés la cito dos horas antes, la recibió solo vestida con una corta pollera, nada mas tenia que cubriera su cuerpo, su esposo y diana esperaban en el dormitorio acostados y desnudos.

Cuando llego la invitada se sorprendió de verla así , soy la cornuda de mi esposo dijo justificándose, sin que nada le preguntara , y te elegí como mi tutora, serás quien me guíe en el camino de mi esclavitud , dicho esto la tomo de la mano y la llevo al dormitorio , cuando entraron estallo Inés en carcajadas al ver que lo dicho era verdad , veo cerda que al fin has tomado tu lugar , desde que te conozco se que es tu espíritu ser usada ,pues bien prepárate para lo peor ahora , Matilde le contó que luego esperaba a las otras dos y cual era la idea para esa noche .

Inés se arrimo a la cama y tomando de los pelos a Diana, la arrastro a un rincón diciendo, con la basura de mi amiga podrás divertirte pero ante mi no eres nada, si no te gusta puedes retirarte, no nos haces falta, pero si aceptas quedarte, este hombre estará o bastante ocupado para atenderte , así que serás mía ahora, es el precio que cobro por educar a mi amiga, ella decide , Matilde respondió que si , que necesitaba de su guía y podía quedarse con la chica , bien niña entonces diviértete con tu señora ahora que puedes mientras yo gozo de este hombre hasta que llegue el resto de las invitadas , después de jugar con ella preparen todo que pasaremos una excelente noche .

Gritos, llantos y suplicas de Matilde resonaban en la casa, mientras el culo de Inés era taladrado por Juan, realmente era una bestia haciéndolo, todo lo sucedido este tiempo había desatado tal lujuria en todos, esto sumado al hecho de que el era el dueño de todas, distaba bastante del señorial matrimonio que comenzó en esta historia .cuando el culo de Inés estaba repleto de dos acabadas, fue taponado con un plug y reservado para después de la cena.

Sandra y Beatriz llegaron juntas, habitan tenido tiempo de conversar y comentar la extraña actitud de su amiga en común, cuando llegaron se encontraron a diana desnuda y su cuerpo adornado por varias pinzas de las que colgaban campanitas, a Matilde solo con la diminuta pollera, que las recibía informándoles su nueva condición, aunque les costo entenderla, ambas lo aceptaron finalmente, entre asombradas y divertidas se sentaron a la mesa, a la que también se sumaron Inés y Juan.

Mientras eran servidos, Matilde gateando bajo la mesa, les suplicaba a sus tres amigas que la hicieran cornuda, que estuviera dispuesta a todo para ello y que su tutora desde ese día, se encargaría de arreglar los detalles cada vez que quisieran estar con su esposo o usarla a ella , mientras hacia esto escuchaba a su esposo halagarlas y comentarles sus preferencias sexuales y su gusto por la dominación , todas confesaros el placer que sentían engañando a otra, mas si esta era considerada amiga y que cuando estaban bien cogidas , se entregaban sexualmente por completo al hombre que les daba placer .

Inés tomo a Diana y la sentó en sus piernas, les presento a mi nueva perrita decía mientras la hacia sufrir tirando de sus broches, incluso esta puta será superior a la cornuda, hizo salir a Matilde de debajo de la mesa y que les agradezca a sus amigas el ayudar en su nueva condición, luego beso a su esposo diciéndole que ella lo hará siempre feliz, que le encantara saber que el disfruta sexo con todas sus amigas.

Sandra con su típica soberbia, fue la primera en aprovechar la confesada sumisión de su amiga, sabes preciosa le dijo, creo que los sábados será mi día fijo para dormir en tu cama, además te conviene, pues como sabes me gusta tener mi ropa impecable y mientras yo disfruto puedes limpiar bien mi casa, o tenias otros planes para salir? Al no obtener respuesta fue su propio esposo quien la zamarreo del pelo, gritándole que debía ser educada con todos y responder inmediatamente.

La noche termino con todos tomando y festejando, mientras Matilde modificaba todos sus correos, de los cuales los presentes tendrían ahora el manejo de los mismos, la máxima humillación llego cuando, Inés propuso un brindis, la cornuda les sirvió a todos, tu ya lo tienes servido , tomaras la leche que tu esposo te preparo , la obligo a ponerse de rodillas , sacarle el plug limpiarlo bien y luego beber todo lo que salía de su culo , para finalmente limpiarlo completamente , todo se filmo y la misma Matilde debió subirlo en la pc, para que todas sus amigas y contactos vieran como aceptaba ser humillada , luego se le aviso que al día siguiente Diana la llevaría a hacerse ciertos adornos, también irían de compras

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Como disfrutar siendo cornudo (Parte 1)

Hola amigos. Me case hace unos 9 años. pero hace unos 5 empezó a rondarme la idea de hacer un trío o un intercambio de pareja. Les contare que mi esposa es una mujer de cara normal pero tiene unas piernas y unos senos deliciosos. No es gorda ni flaca, pero el conjunto llama mucho la atención en la calle. Al principio hacíamos el amor de manera normal, quiero decir nada raro, ni siquiera sexo anal. Ella en ese entonces era una mujer recatada, que ni siquiera se atrevía a ponerse un hilo dental como ropa interior, pues decía que era incomoda. Luego yo comencé a hablar con ella, le compraba ropa, sobretodo ropa interior, y ella empezó a gustarle, pienso yo porque se dio cuenta que con ese tipo de ropa la hacia mas llamativa en la calle. Además cuando salíamos a moteles yo ponía películas porno y veía como ella se calentaba viéndolas, al  principio no le llamaban la atención, pero luego me di cuenta que le empezaron a gustar donde salían tríos de un hombre y dos mujeres. Al darme cuenta de esto mientras le daba una buena mamada de esas que me gusta dar, le preguntaba si así quería que otra nena la chupara, a lo que ella me decía que si, que si le gustaría, y terminábamos follando de locura.

Luego después en frió le pregunte si de verdad quería que buscara a alguien en Internet para hacer realidad esta fantasía y ella me dijo que no. Que de ser así ella tendría que ser alguien conocida y muy bonita. Así paso el tiempo, dejamos el tema así, pero de vez en cuando fantaseábamos con el tema, hasta que un día también viendo una película aparecía un tipo culeando, pero cuando estaban en plena faena aparecía el esposo de la chica en la escena y se quedaba tras la puerta viendo como su esposa culeaba con el otro. Luego de pajearse tras la puerta entraba y en lugar de armar lío cogía a la esposa y le daba por el culo mientras la ponía a chupar la verga del otro tipo. Esta escena nos puso a los dos a mil, y yo le decía si quería que otro tipo se la tirara, y ella me decía que si, que si le gustaría. Como se imaginaran  esa noche culeamos  súper, de la calentura que nos dio el tema.

Luego de solo pensar en la idea me excitaba y me pajeaba imaginando a mi esposa mamando otra verga, o imaginándola en cuatro clavada por otro tipo. De ahí empecé a “trabajarla” para que accediera a estar con otro hombre, pues si estaba ella con otro hombre luego podríamos hacer tríos, o incluir alguna mujer que le gustara, bueno las posibilidades se abrían muchísimo, pero el primer paso era que ella accediera a estar con alguien mas. Cuando le preguntaba en frío, ella me decía que no, que conmigo era suficiente, que no necesitaba a nadie mas. Pero mi idea era clara, quería que estuviera con otro hombre. Para ello entonces en las noches cuando ella estaba como con ganas de hacer cosas ricas. Empezaba a calentarla, la chupaba mucho tiempo,  la calentaba, y cuando estaba bien caliente, le empezaba a preguntar por la ropa que se había puesto durante el día, que si otros hombres la habían mirado, que si le habían dicho cosas en la calle, a lo que ella me respondía que si, y yo le empezaba a preguntar como la habían mirado, que si le habían visto el escote, o que si habían fijado que debajo de la ropa llevaba hilo dental, a lo que ella iba respondiendo poco a poco y me iba calentando mas y mas. En ese punto le preguntaba si había visto alguien con quien quisiera estar, las primeras veces me decía que no, que no había visto a nadie, pero sin embargo le preguntaba que si quería que otro hombre se la culeara y ella me respondía que si, para probar. Allí era el punto donde yo aprovechaba y empezaba a preguntarle que quería que le hiciera el otro hombre, entonces le preguntaba:

– Te gustaría que te chupe la chochita así?…y se la chupaba como a ella mas le gustaba. ¿Y que te meta un par de dedos mientras te chupa el clítoris? ¿Y luego que te chupe las tetas así? ¿Suave o duro?

Y ella iba respondiendo imaginando que estaba con el otro.

Luego la clavaba y le decía… ¿Así quieres que te clave? Y ella gritaba… SI ESO, QUE ME CLAVE ASÍ DURO…

Y llegábamos al tiempo de una manera…excepcional

Un noche me contó que un amigo le estaba echando los perros y que estaba segura que el tenia intenciones de llevarla a la cama si ella lo permitía. Instantáneamente se me puso la verga como un palo, y le dije, mira como me has puesto, y al sentir eso, me dijo, veo que te gusta la idea. Y yo le dije, por supuesto, Cómetelo y me cuentas, y me dijo:
– ¿Seguro? Después no me vengas con reclamos ni nada.

Yo le dije que le hiciera, que era lo que mas deseaba.

Ella esa noche estaba muy caliente, y le dije todo lo que debía hacer, le dije que se lo mamara, que se dejara conquistar, inclusive le dije que ropa se llevara para que estuviera bien buena. La siguiente semana me dijo que él la había invitado a salir y que pensaba que ese día podía pasar algo. Yo le dije que listo que fuera. Que no había problema. Finalmente llego el día, en la mañana casi no la dejo vestir, y ella también estaba muy caliente, me dio un beso y me dijo, no sigas por que si culeamos ahora no tendré ganas para por la tarde. Con esto, quede quieto y mejor la deje quieta para que fuera a culear con su amigo en la tarde. Ese día casi no puedo trabajar, en la tarde me fui para la casa y solo en la casa no dejaba de pensar, recibí su llamada y me dijo que si yo estaba seguro, que después no me fuera a arrepentir, que ya se lo había pedido y ella le había dicho que si, que estaban almorzando, y luego saldrían a un motel. Yo le dije que si que se divirtiera mucho y fuera y se culera bien rico. Ella colgó y durante la tarde me hice la paja una 5 veces imaginando cada una de las cosas que estarían haciendo.

Finalmente, la espera termino, llego a la casa, normal, como si nada hubiera pasado. En un principio, pensé que se había echado para atrás, pues no me hizo cara de felicidad, como yo esperaba verla. Casi no nos acostamos cuando le pregunte

-¿Y bien?

Y empezó a contarme todo. Me dijo que había sido todo un caballero, que la desvistió, y la beso mucho antes de hacer cualquier cosa, luego si empezó a chuparla, y a besarla por todo el cuerpo, después se puso un preservativo y la clavo, ella gritaba y el mas la clavaba. Así probaron varias posiciones hasta que se vinieron. Mientras ella me contaba cada detalle mi verga se ponía mas dura. A lo que ella se dio cuenta, y me dijo:

– ¿Veo que te gusta lo que hice?

– Siii – dije yo con la voz entrecortada.

– Ahora no te puedo atender por que ya me clavaron suficiente por hoy – dijo ella- si quieres te puedes pajear o pegarte una refregada con mi culo para que descargues tus ganas.

Como ya estábamos bajo las cobijas y sintió que yo ya tenia la mano en la verga, dijo

-Veo que ya elegiste…entonces si tienes tanta calentura entonces pajeese ahí delante mio ( y quito todas las cobijas que me cubrían a mi).

Al principio me sentí mal, por la forma autoritaria como me lo dijo, y ahí estaba yo desnudo con la verga tiesa a mas no poder, delante de ella, y la muy puta me dijo

– A ver que tanto le gusto que me culera a mi amigo

Y yo comencé a pajearme como nunca, ella me calentaba y me decía:

– Veo que te ha gustado, y a mi también, me ha gustado. ¿Me vas a dejar culear así otra vez?

– Claro… todas las veces que quieras.

Y la muy puta me dijo:

– Bueno mi cornudo, de ahora en adelante yo culeare con quien quiera, y tu podrás saberlo pero no te dejare mirar ni nada, si acaso te contare, para que te pajees así como lo haces ahora.

Y en ese momento me vine como nunca antes. Ella se rió, y me dijo… bueno a dormir.

A partir de ese momento comenzó mi vida como cornudo consentido. Pero en las siguientes partes les contare las otras historias. Si alguno de ustedes tiene historias similares escríbanme a y compartiremos nuestra particular forma de ver la vida.

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En un restaurante Hooters II

Martín me había liberado los senos y los amasaba sobándolos, apretándolos hasta que sentí en mi boca el rico sabor de su semen, entonces él me ordenó, trágatelo todo, me sentí más excitada, y cuando me lo tragué todo tuve un delicioso orgasmo, me levanté y sonreí algo avergonzada, él me dijo no tienes nada de que avergonzarte y me besó, fue un beso de lo más caliente y morboso.

Mi nombre es Jacqueline, soy de Perú, tengo 27 años, y quiero agradecer todos los buenos comentarios que ha dado mi primera publicación en esta página (En un restaurante Hooters). Esta es la segunda parte de mi historia verídica, espero me sigan enviando sus consejos.

Como les comenté en mi anterior relato el jefe de mi esposo (Martín), seguía buscándome en el trabajo y yo me negaba de cualquier manera, pero todo esto me tenía muy excitada y todas las noches soñaba  recordando ese encuentro de sexo, lamiendo su pene y que me hizo venir como nunca, que se yo, tal vez la situación o que era prohibido, pero cada día deseaba a ese hombre y no lo podía evitar.

Llegó el día de la actividad en el trabajo de mi esposo así que me compré un bello vestido para ese día, era negro, con la espalda descubierta  que llegaba casi a mis nalgas, y que mostraba un bellísimo escote, no quise llevar brasier, me vi al espejo y me veía muy cachonda, mi esposo se sorprendió y hasta no quiso que me pusiera ese vestido, al final cedió ya que me puse un abrigo encima, estamos en invierno pero yo andaba muy caliente.

Al llegar a la fiesta los amigos de mi esposo se nos acercaron y muchos miraban mi escote y yo solo sonreía pero no encontraba a su jefe (Martín).

Mi esposo me sacó a bailar y luego de una hora llegó Martín, siempre muy guapo y elegante, vino sin su esposa, al acercarse a saludarnos me miró y solo sonrió. Yo sonreí, bailaba más pegada a mi esposo pero luego se juntó con sus amigos y se puso a tomar como si se le acabara la vida en ello, a la media hora Martín se me acerca me dice que me veo deliciosa, y que me había estado buscando, yo le dije que lo que sucedió fue un error y que no debía decírselo a nadie, él acepta con la condición de que baile con él, como mi esposo estaba ya ebrio con sus amigos acepté.

En plena pista de baile miraba con descaro mis senos y decía cosas a mi oído: -Estás muy buena, como me gustaría comerme estas tetas tuyas, no sabes como extraño tu boca en mi verga, yo cada vez me ponía a tono, y sin querer estaba rozando mis senos a su pecho, él cada vez que podía se rozaba a mi entrepierna, estaba excitándome  y él lo sabía, me decía, -¿Recuerdas ese día?, le respondí, -Siiiii, -¿Te gustó mucho mi verga no es así? ¿Tu esposo la tiene igual?

Yo me separé y quise abofetearlo pero él me atrajo y su miembro se pegó a mí, me acarició las nalgas:

-Huuy mamita, que rico hilo llevas, lo miré y me ruboricé, como las luces eran bajas, sin importarle los demás comenzó a sobar mi seno y mi nalga con sus manos, yo empecé a excitarme más y me dejaba hacer, sobó con su mano mi buen trasero y llevó sus dedos como si fuera un pene a mi boca, yo abrí mi boca lo recibí y comencé a lamer sus dedos como si fuera un pene, él sonrió y me dijo:

-Estás a tono, y me susurró en mi oído, -Estás a mi merced y lo sabes, deseas verga, vamos a fuera y te la daré; me soltó y salió de la fiesta, me dejó ahí parada, volteé a buscar a mi esposo, no lo vi así que salí detrás de Martín, no me lo creía.

Al salir del club no lo ubiqué, sonó su claxon y estaba dentro de un bello audi negro llamándome, entré al carro y me percaté que tenía los vidrios polarizados, me levantó la falda y me empezó a masturbar sonriendo, yo cerré los ojos y empecé a gemir como una perra en celo, era lo que había deseado hace tiempo y él lo sabía.

Sacó su pene y lo vi muy hinchado, me ordenó: -Cómetelo, que se nota que lo deseas mucho, lo miré y me agaché a lamerlo, besarlo, pasarlo por mi cara, sintiendo su aroma, solo las chicas me deben entender cuando escribo que el olor de un pene excita muchísimo a una mujer.

Mientras tanto Martín me había liberado los senos y los amasaba sobándolos, apretándolos hasta que sentí en mi boca el rico sabor de su semen, entonces él me ordenó, -Trágatelo todo, me sentí más excitada, y cuando me lo tragué todo tuve un delicioso orgasmo.

Dejé su pene limpio, me levanté y sonreí algo avergonzada, él me dijo no tienes nada de que avergonzarte y me besó, fue un beso de lo más caliente y morboso, me dijo que este encuentro se tendría que repetir, yo me despedí y me fui.

Salí de su auto, me acomodé como pude y regresé a la fiesta, mi esposo recién me estaba buscando y fuimos a casa, al llegar me dijo que sus amigos habían comentado que estaba muy buena y que esa situación lo tenía muy excitado, yo aun no había terminado así que lo llevé a nuestra habitación e hicimos el amor como hace mucho tiempo no lo hacíamos.

Pude terminar varias veces, a la semana siguiente (hace unos días) me dijo que han abierto una vacante de secretaria en su trabajo, y que si quiero puedo postular a la vacante, aunque por un momento pensé en decirle que si me interesaba, pero en mi vida ha aparecido alguien más, un hombre que he conocido gracias a esta página que se dio el trabajo de ubicarme, pero esa es otra historia que se las narraré otro día.

Espero sus comentarios y sus mensajes, esta historia es 100% real.

Si tienen RPM mejor para poder conversar ya que necesito hablar con alguien atte. Jaqueline.

Autora: Jaqueline

golosisimaperu@hotmail.com

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Profesor atractivo de 35 años, busca… IV

Si haber sido un rebelde y obstinado adolescente, me atrajo a ti, y si el ser gay me hizo descubrir este amor tan inexplicable y profundo que siento por ti…entonces si tuviera la oportunidad de hacer algo diferente, no haría nada…lo dejaría exactamente igual, y volvería a cometer los mismos errores, porque se que al final me llevarían a ti.

¿Qué fuerza es lo que hace al hombre ir en diferentes direcciones y al mismo tiempo lo mantiene unido? Eso, eso es la fuerza de su alma.

Mi vida fue otra luego de tu cuerpo, tu piel solía hacerme llorar, lloraba en secreto la pena ardiente de mi ambigua existencia. Nunca quise esto, nunca lo quise para mí, nunca supe resguardarme de tu viento, tu energía, tu alegría me atrapaban….solo quería beberme la espontaneidad de tu alma.

israboston@hotmail.com

La ruta que va a tu cuerpo se apagó…¿cómo pudiste hacerme esto? Al principio…no entendía lo que estaba viendo, ¿cómo pudiste hacerte pasar por Gaby y engañarme todo este tiempo? Yo creí en ti, disculpa no fue mi intención husmear en tu lap top,  no sé que decir….

Espero que entiendas lo difícil que todo esto ha sido para mí, no fue fácil aceptar, esto que me devoraba las entrañas. No tiene caso decírtelo porque ya lo sabías ¿no es así? “Gaby” debió contártelo, mi ex esposa descubrió mis verdaderas inclinaciones, no pude salvar mi matrimonio. Luego de eso viniste tú, una fuerza inexplicable me avisó que eras mi destino, pero ahora….

Tú… no, ¡nunca quise esto! Pero yo confíe en ti…no me busques por favor, es muy duro, solo fui tu juguete, no puedo confiar más en ti.

Viniste, trajiste la calma y encendiste mi cuerpo, fuiste matando poco a poco lo muerto, me hubiera gustado ser…tu última memoria terrenal, pero hoy te desconozco, no quiero volver a verte, aléjate de mí Gabriel, yo sabré encontrar mi camino, aunque para ti puede ser muy tarde.
Sergio D.

No necesito describir, cómo estas punzantes palabras, hirieron haciendo jirones mi destrozado corazón. Quise salir corriendo a buscarlo, pero no sabía a dónde, y mis lágrimas humedecieron con manchas oscuras la nota, desbaratando sus calcinantes palabras.

Fue el peor fin de semana que jamás haya vivido nunca.

El lunes el director de carrera me informó que debido a un imprevisto, Sergio se había regresado a su ciudad natal, Monterrey, y que ya estaban buscando sustituto. En ese momento, corrí al centro de cómputo y de inmediato tecleé un correo electrónico a mi amado Sergio.

Quisiera explicarte tantas cosas, pero sé que este no es el momento, nunca fue mi intención lastimarte, si. Inventé a Gaby, con el único motivo de conocerte más a fondo. Y si gracias a ella nos unió el destino, me gustaría que fuese real para conocerla y abrazarla con todas mis fuerzas, porque nunca terminaría de agradecerle.

Por favor…. dime dónde estás, no te alejes así,  podemos remediarlo… pero si es tu deseo alejarte ahora, lo respetaré apretando los dientes, y si algún día decides regresar te suplico:

¡Déjame lloverte en colores! ¡Quiero morirme en tus brazos! ¡Estoy desesperado! Te amo…

Gabo.

Luego de esto, jamás recibí respuesta….

Los meses se me escapaban del calendario con mucha prisa, pronto llegó el invierno y las hojas de los árboles caían por el intenso viento helado, y sus inertes cuerpos en el suelo hacían entristecer mi alma, al igual que su inesperada despedida que aún calaba hondo. Por fuera era una persona normal, pero por dentro aún buscaba la manera de enseñarle a mi corazón a decir adiós.

A un año de terminar mis estudios me ofrecieron la oportunidad de tomar una vacante en la ciudad de México, y continuar simultáneamente la carrera en otra institución.

¿Tenía alguna razón para quedarme? Probablemente muchas, pero no encontraba ninguna.

Así que con tan solo unas cuantas valijas, una despedida con familiares y amigos, y tu recuerdo, encendí el auto y emprendí el largo camino hacia mi nuevo hogar, y por momentos siento que el sentimiento me asfixia, quiero detener el auto, pero ya es muy tarde, no tengo a donde huir de tu presencia.

El día tampoco me ayuda, frío y lluvioso, no hay nada que no me recuerde a ti, ese hermoso árbol viejo, los ríos transparentes como espejos que adornan el camino, me siento muy solo, ¡te necesito!

Y ahora al doblar en una curva se vislumbra una presa, tal vez sea nueva no viene en el mapa, debo cruzar un frágil puente donde algunos obreros tratan de hacer su trabajo a pesar de la fuerte lluvia, y el nivel del agua se ve peligrosamente alto, no quiero acordarme de ti, ¿por qué simplemente no te vas y me dejas solo? Es claro que jamás podré volver a verte.

Vengo pasando esa presa a mi izquierda, ya pronto todo pasará y estoy seguro que encontraré ese camino para volver a ser feliz, no se ha terminado nada, la vida se compone de pérdidas y despedidas.

¡No! ¡Debo retroceder! ¿Qué estoy haciendo? Debo luchar por él, estoy girando el volante, las llantas rechinan, ¿qué es ese sonido? ¡un derrumbe! Una enorme piedra golpea mi auto,  las personas allá afuera me gritan algo ¡no puedo escucharlos! Trato de tomar de nuevo el control del auto, pero ya es tarde, me estrello contra un frágil barandal, la caída es rápida, el auto flota unos segundos después del impacto.

¡Estoy asustado! Otra roca cayendo de pronto, hace golpearme la cabeza contra la puerta, recuerdos…inundan mi mente como el agua inunda la cabina de mi auto, el día que debía presentar un examen final esos últimos días de verano, la ocasión que Sergio llegó con Lila a esa fiesta, la noche en que le confesé mi amor por él, un joven rescatándome de esa alberca cuando tenía 11 años…pierdo la conciencia, solo alcanzo a ver unos brazos ¿es…Sergio? Y una luz mucha luz…..

Tenías razón…. mi última memoria terrenal fuiste tú…

Despierto confundido con una venda en mi cabeza y un dolor punzante en mi brazo derecho, mi madre esta ahí y se alegra tanto de verme conciente que avienta una taza de café negro al piso y me abraza sollozando. Mi mamá me cuenta que estuve 4 días en un coma inducido, los doctores dijeron que si había alguna lesión cerebral ésta sanaría más rápido si me encontraba inconsciente.

Y ahora un profundo sueño, me devuelve a los brazos de Morfeo, sólo quiero dormir, y no sé cuando volveré a despertar. Por fin después de dos semanas inconsciente, recupero el sentido, algunos amigos están ahí, mis padres por supuesto, un primo lejano, e ingenuamente busco el rostro de Sergio de entre la gente, ¡que tonto! ¿Por qué razón estaría él ahí?

En eso suena el teléfono de mi habitación mi madre contesta y enseguida me pasa el auricular, -¿hola?- pronuncié esperando una respuesta, pero del otro lado sólo se oía estática y un sonido sordo y seco, y ahora la línea se corta y yo cuelgo el teléfono.

Pasan unos minutos y suena un celular, la melodía me es familiar y mi padre me lo pasa de entre mis cosas, leo el nombre del que llama en la pantalla y… ¿será posible? De pronto el eco de las felices voces que toda la tarde inundaron mi cuarto de hospital, se callan en mi mente al saber emocionado que Sergio me estaba llamando.

Su voz denotaba alegría por saber que estaba bien, tuvo que regresar por una papelería al instituto y alguien le contó de mi accidente y que estaba convaleciente en ese hospital.

-Sentí inmediatamente que debía llamarte, o preguntar…como estabas, no sabes la angustia que sentí al enterarme, ¿ya estas mejor? ¿puedo ir a verte?-

No supe que contestar, el amor de mi vida me había vuelto a buscar, a pesar de todas las cosas malas que había hecho, y ahora pedía verme.

-Cla-claro que sí, es lo que más quiero en el mundo- le contesté emocionado y me prometió visitarme el lunes a primera hora, mi espíritu se llenó de regocijo.

El día lunes amanece sereno en el hospital, la tenue luz del nuevo día entra por mi ventana, escuchando “The reason” de Hoobastank en mi reproductor portátil, me siento afortunado de despertar al nuevo amanecer y que la vida me haya brindado la oportunidad de tal vez…regresar con él.

Mi madre durmió aquí toda la noche y está cansada, antes de despedirse se sienta en mi cama y platicamos un poco y cuando está a punto de retirarse, Sergio entra puntual por la puerta y siento que el corazón me estalla de felicidad, tan sólo quiero abrazarlo.Mi madre lo saluda y después de un rato nos deja solos, Sergio se sienta en el mismo lugar que hacía unos minutos estaba sentada mi madre sobre mi cama, y comenzamos a platicar de trivialidades y de mi accidente.

-Me cuentan que me rescataron esos obreros que trabajaban en el puente, solo recuerdo haber caído y golpearme la cabeza, uno de ellos se lastimó una pierna y estaba hasta ayer en este mismo hospital, y fue el que le contó todo a mis padres. -Que afortunado fuiste de que alguien vio el accidente y te rescató, si el lugar hubiera estado solo, tal vez ahora no la contabas Gabo, ¡que contento estoy de que estés bien!-

Suena el celular de Sergio y éste se incorpora para contestar, y el sonido de unas llaves se escucha caer al piso. Al terminar su llamada Sergio recoge las llaves y reconozco que son de mi madre debió haberlas olvidado, mi profesor esta a punto de entregármelas pero algo en un llavero llama su atención, y perplejo con una cara increíble de asombro me pregunta impresionado:

-¿Porqué tu madre tiene una foto en este llavero conmigo?- me pregunta impactado, -¿qué dices? ¿Quién eres tú?- le pregunto aún más extrañado que él, -¡Soy este chavo que está en medio de tus padres con las manos sobre este niño! ¿Eres tú? Gabo…. ¿eres tú? -¿Qué? ¡Enséñame eso!- y al pasarme el manojo de llaves busco impaciente el que contiene el llavero con la foto de Sergio -¡SÍ! ¡Soy yo! ¿Tú eres este chavo que tiene sus manos en mis hombros? ¡Tú me rescataste! ¡Esto es increíble!-

La enfermera de pronto nos interrumpe para cambiarme el suero y nos dice divertida: -haciendo campo chicos, ¿les comió la lengua los ratones? Parece que vieron un fantasma, ¿qué estoy tan fea?-

Y al unísono Sergio y yo soltamos una gran carcajada, haciendo que la enfermera se quedara intrigada del motivo de nuestra risa. La realidad supera la fantasía, vivimos en un mundo pleno de coincidencias y sucesos inexplicables que la ciencia jamás podrá catalogar en alguna disciplina. Seguimos sin palabras, tan solo sonriendo y temblando de impresión por semejante coincidencia, la vida esta llena de sorpresas.

-¡Debí haberte reconocido!, ¡por eso sentía que ya te conocía de algún lugar! -Este mismo llavero lo tengo yo, sólo que se me perdió cuando me mudé a esta ciudad y no lo encuentro, debe estar por ahí en alguna caja. -Sí, recuerdo que mi madre mando hacer dos copias, pero honestamente, lo había olvidado por completo, ¡aún no puedo creerlo!

Decidí no ahondar más en el asunto del llavero y recitarle la gran coincidencia cósmica que este extraño suceso me parecía y que deberíamos estar completamente seguros que el destino nos quería juntos, por que sé perfectamente que él sentía lo mismo. Al despedirse, sólo atina a abrazarme y a decirme que pronto todo estará bien, y que me llamará cuando este de regreso a mi vida normal. Al pasar los días mi recuperación se vuelve completa, y es tiempo de regresar a casa.

Suena el teléfono una tarde aburrida de sábado, viendo algún tonto programa de caricaturas y contesto:

-¿Hola?, ¡que onda peque! ¿Cómo sigues?- me pregunta Sergio del otro lado del teléfono -¡eit! Ya mejor gracias, ¿qué onda?- nada peque, me voy a quedar unos días aquí y pensé que sería bueno que nos viéramos, ¿quieres ir al cine?- estaría muy bien, ¡y que bueno! Porque estaba algo aburrido- ok ¿a las 7 te parece bien que pase por ti?, si está perfecto, a esa hora nos vemos- y en cuanto cuelgo el teléfono y sintiendo estallar mi corazón de gusto, me levanto a tomar un baño y a cambiarme porque falta una hora para que Sergio llegue.

Al llegar Sergio luce guapísimo, con su ya clásico corte casi a rapa, sus ojos miel, una camisa negra ajustada al cuerpo que hace lucir muchísimo sus bien trabajados y velludos brazos, y por primera vez al acercarme más a él con una enorme sonrisa, noto unas indiscretas canas en los vellitos de su sexy barba de 3 días, él es un sueño….es perfecto para mí, lo que siempre había deseado.

Siento en su trato una calidez diferente, me trata como un valioso tesoro, y lo demuestra, me sonríe, me mira a los ojos de vez en cuando mientras maneja, me provoca, me toca una pierna, me acaricia el rostro.

Llegamos al cine la película no es tan buena, pero la compañía lo vale, y cuando estamos a mitad de la proyección Sergio me guiña el ojo y me dice que lo acompañe, yo sigiloso y discreto lo sigo de cerca. Entramos al baño y me besa de pronto, me succiona la boca con fruición, me muerde delicadamente, y siento por un momento que su beso esta sellando algo y que los pedazos de mi alma se juntan y se separan al mismo tiempo llevándome con tan solo un beso a otro tiempo y otro espacio, no se porqué pero inmediatamente me viene a la mente la playa.

Cuando termina el beso muy a mi pesar, Sergio me abraza y me sonríe se acerca a mí y me dice al oído: -siempre quise hacerlo en el baño de un cine nene, por favor, ¡cúmpleme mi fantasía!-

Y sin más lo tomo de la mano y lo dirijo hacia uno de los últimos cubículos del baño, y el se deja guiar como un niño, cierro la puerta lo empujo levemente y lo hago sentarse en la taza, le abro la bragueta y me pongo en cuclillas, saco su grueso mástil de carne dura y palpitante, huele a hombre y a jabón y eso me vuelve loco.

Comienzo la mamada, despacito, suavemente, sintiendo su gruesísima cabeza traspasar más allá de mis labios, el roce de sus pelos rebeldes púbicos en mi nariz me hace delirar, ahora tomo sus pantalones y los bajo hasta las rodillas peludas de mi amante, acaricio los huevos y los lamo, los huelo los siento, y Sergio avienta la cabeza para atrás, está en el más puro éxtasis.

Me dice suavemente que no quiere venirse todavía que quiere penetrarme, pero yo  no obedezco y continuo frenéticamente con mi deliciosa mamada a su verga, Sergio no resiste más y tratando de impedir que siga con mi tarea, toma mi cabeza con sus manos y trata de apartarla de su verga pero yo me impongo y mamo más fuerte su pene peludo y de pronto, borbotones de una espesa y cremosa leche de macho, salen disparados contra mi boca, mis labios y mi garganta, yo los bebo goloso, relamiendo mis labios, sintiendo en mi paladar la pastosa y salada consistencia de mi premio.

Sergio reprime un fuerte gemido, se muerde la boca con su puño cerrado, y lo veo convulsionarse masculinamente debido al placentero orgasmo.

Al terminar de tragarme todo su semen hasta la ultima gota, lo beso tiernamente en la boca y el me corresponde tomándome con sus fuertes brazos y haciendo que me siente sobre su dormida verga.

Comienza a dedearme con uno de sus dedos ensalivados, busca mi culo y al abrir un poco mi pantalón lo encuentra, tibio y cerrado al tacto, palpitante y suave.

Sergio no deja de besarme mientras ya son dos los dedos que hábilmente introduce en mi hambriento culo,  para ese entonces su verga ya esta de nueva cuenta tiesa como el acero, y babeante y resbalosa por los líquidos pre- seminales que mi maduro amante produce a montones. Un río de precum recorre en un hilo todo el grueso pene de mi amante, desde la gruesa cabeza hasta el gordo palo, llegando a su vello negro y grueso.

Si decir palabra Sergio empuja suavemente hacia abajo y mi culo es perforado por esa masa gruesa de carne y yo me quejo un poco, me está haciendo algo de daño, un dolor punzante recorre mi ano, y trato de sacarla y Sergio espera paciente a que el dolor pase para intentarlo de nuevo, ahora después de unos momentos estoy listo, y me siento de golpe en toda su verga hasta sentir la calidez de sus peludas pelotas como base de mi caliente asiento.

El vaivén de la cogida empieza lento, pero va creciendo y ganando intensidad y fuerza, se oyen de pronto unos pies entrar al baño, Sergio y yo nos detenemos en seco, con los corazones estallando de nervios, pero sólo es un señor que orina y vuelve a irse, a esta hora casi todos están en la función, tenemos suerte. El placer que esa peluda verga me da es irremplazable y exquisito, con los ojos casi en blanco comienzo a venirme a chorros sobre el pecho desnudo y peludo de Sergio, él por su parte acelera los movimientos y se viene un poco también dejando mi caliente agujerito lleno de otra pequeña ración de leche masculina. Nos besamos apasionadamente, y con una sonrisa comenzamos a vestirnos y al salir un poco nerviosos de que alguien haya visto algo, miramos a todos lados y al mirarnos juraría que estamos pensando lo mismo: parece ser que nos gusta coger en lugares públicos.

No fue la última ocasión en que tuvimos relaciones en un lugar público, ese fin de semana me invitó a ir a la ciudad de Monterrey, y en el trayecto del camino a bordo del autobús y ya siendo de madrugada, le hice otra espectacular mamada en los asientos de hasta atrás, en esta ocasión aprovechando que la poca gente que viajaba con nosotros iba en los asientos delanteros y completamente dormida, Sergio se desnudó por completo reclinó su asiento hacia atrás poniendo sus manos detrás de su nuca y disfrutó intensamente de la mamada que le estaba regalando, yo recorriendo con una de mis manos su peludo abdomen y pecho, y con la otra masajeando y sosteniendo sus peludos y grandes testículos, succionaba velozmente su grueso y peludo palo.

Tan sólo iban como 7 personas a bordo y al ir tan alejadas y completamente dormidas, Sergio dejó escapar un gemido un poco más fuerte anunciando su venida.

-Aahhhhhhhh, ¡chiquito mío! Tómate toda la lechita nenito rico, Ahhhhhh así, sí, que no quede gota chiquitito, mmm pásame la lengua por la cabecita, ¿te gustan mis mecos amor? Lámeme los huevos amorcito, ahí tengo lechita, no desperdicies nada, Mmmm ¡sí! Que rico se siente, déjame las bolas peludas bien limpias papi-

Tiempo después me dijo que había sido una de las mamadas más placenteras de toda su vida, y yo le confesé que me estaba volviendo adicto a sus mecos.

Pasé un inolvidable fin de semana en su compañía, nos divertimos, fuimos a bailar, hicimos el amor muchísimas veces y cantamos de la manera más desentonada juntos en un karaoke de la ciudad en compañía de unos amigos suyos.

Al pasar el tiempo y debido al accidente, decidí quedarme en mi ciudad y continuar y terminar mis estudios, Sergio por su parte se quedó a vivir en su ciudad natal y consiguió otro empleo allá, pero me visitaba religiosamente todos los fines de semana, o a en ocasiones era yo el que lo visitaba, para nosotros el estar separados no era una opción, continuamos juntos y comprometidos.

Pronto pasó el tiempo y me gradué de la carrera de ingeniería, y decidí mudarme a Monterrey para hacer mi vida allá con el amor de mi vida. La noche de graduación después de convivir con mis familiares y amigos graduados, salimos a un bar cercano y por supuesto mi maduro novio fue con nosotros. Fue una noche que jamás olvidaré.

Estando instalados en ese bar de ambiente gay, una de las meseras se me acerca de pronto y me dice que un joven sentado en la mesa de atrás quiere conocerme y me manda una nota, yo contrariado se la muestro a Sergio, y éste al leerla ríe divertido, y me dice que porque no voy a decirle que estoy comprometido y voy a casarme, yo le digo –claro eso es lo que voy a hacer…y confundido le pregunto: ¿cómo que voy a casarme?… ¿contigo?- y me contesta: -claro ¿por qué no? Estoy totalmente enamorado de ti, ¿no es lo que quieres?- y-yo si, pero bueno nunca había pensado en eso-

De pronto el joven se levanta de su asiento y camina hacia mí y teniéndolo frente a frente me dice enfrente de todos mis amigos que están sonrientes y a la expectativa.

-Esta canción es para ti-  y sacando una guitarra de debajo de nuestra mesa comienza a entonar una romántica canción, yo confundidísimo volteo a ver a Sergio quien tiene una pequeña caja en su mano y al abrirla un finísimo y sobrio anillo de oro sale reluciente.

-¿Quieres casarte conmigo bebé?- yo lo abrazo lleno de felicidad y comprendiendo que todos incluso el joven de la guitarra estaban de acuerdo para llevarme ahí y que Sergio me hiciera la propuesta, le susurro un suave pero firme sí sintiendo el olor de su elegante loción que me vuelve loco.

Los aplausos no se hacen esperar, y una de las meseras anuncia por la bocina que una pareja acaba de comprometerse y nos desea muchas felicidades.

Es como un sueño vuelto realidad, nunca pensé que pasaría.

El día de la boda llega, y nos miramos a los ojos en silencio, sintiendo nervios y alegría mientras nos arreglamos para la ceremonia, y yo recordando los últimos meses preparando el gran evento, me encuentro soñando despierto, haciendo cuentas de como es que todo terminó de esta manera tan feliz, mil cosas pudieron separarnos, desde sus prejuicios, hasta mi pasado, pero nada fue tan fuerte como ese gran cariño que descubrimos que vivía en nosotros.

La ceremonia es sencilla y rápida, no fue tan complicado como lo esperaba, y al mirar a Sergio puedo adivinar, que es pésimo para este tipo de eventos, porque está sudando y muy nervioso, pero cuando todo termina sonríe aliviado y lleno de júbilo.

Mi amigo Gerardo preparó un pequeño discurso, y preparó también una proyección de diapositivas con muchas de nuestras fotos juntos, y al final al proyectar una imagen ampliada del llavero donde aparezco yo siendo un niño con un joven Sergio tomando mis hombros, mi amigo habla de magia, destino y coincidencias hermosas de la vida, dejando boquiabiertos a todos los presentes del lugar.

Nuestros más cercanos amigos están ahí y algunos familiares que saben de lo nuestro, un DJ, algunos conocidos y por supuesto los infaltables “colados” la fiesta transcurre serena y en armonía, y al quedar solos mi esposo y yo bailamos un dulce y lejano vals que alguien dejó en la pista de el equipo de música.

Mi esposo….nunca creí posible algún día llamar a alguien así, es increíble, una sensación intoxicante, yo que decía que jamás haría esto y ahora estoy casado con un buen hombre que me sabe querer, no cambio este momento por nada del mundo.

*Comencé a trabajar poco después de mi maravillosa luna de miel, y al poco tiempo me encontraba al igual que mi adorado esposo iniciando mi carrera como docente.

El tiempo pasó inexorablemente y diez años después de nuestra ceremonia de compromiso, nuestras vidas son lo que debían ser, la felicidad nunca se fue de nuestra casa, y Sergio y yo nos disfrutábamos igual o más que antes, y en el aspecto sexual, bueno… de vez en cuando nos portábamos traviesos invitando a nuestra alcoba a alguno que otro chico guapo que aceptaba alocarse una noche con nuestros calientes cuerpos.

A mis 30 años la vida me parecía plácida y feliz, un ambiente que había ayudado a construir con mi esposo Sergio el amor de mi vida.

Una tarde después de cenar en un romántico restaurante de esos que tienen terrazas alejadas y privadas, y unas finas luces de cascada decoran y alumbran las ramas secas de un viejo árbol, hacemos sobremesa contándonos chistes y cosas que habían pasado en la semana, Sergio que a sus 45 años lucía impresionantemente sexy y guapo.

-Dime Gabo, ¿eres feliz conmigo? ¿Con esto que tenemos? ¿te arrepientes de algo?-después de una larga pausa y mirando sus bellos ojos, que alguna vez no tuvieron esas patas de gallo que tanto me gustan de él le contesto entusiasmado: -Si haber sido un rebelde y obstinado adolescente, me atrajo a ti, y si el ser gay me hizo descubrir este amor tan inexplicable y profundo que siento por ti…entonces si tuviera la oportunidad de hacer algo diferente, no haría nada…lo dejaría exactamente igual, y volvería a cometer los mismos errores, porque se que al final me llevarían a ti.

Una hermosa sonrisa se dibuja en su maduro rostro, y en ese momento pienso que es el hombre más sexy del mundo.

-¿Y si algo me pasara? ¿Volverías a hacer tu vida? Recuerda que soy 15 años más viejo que tú-

Le tomé de una mano y con la otra la acaricié suavemente y le dije: -no tienes porque preocuparte por eso amor, no quiero pensar en eso ahora-

-Lo sé tan sólo quiero que seas feliz siempre Gabo, no importa que pase, recuerda que la vida es para adelante ¿Ok amor?-

-Ok papi-

Y continuamos la velada deshaciendo toda idea de probabilidades nefastas en nuestro destino, nos teníamos ahora y eso era todo lo que importaba.

Y una tarde de septiembre, al llegar a casa después del trabajo, todo lucía terriblemente normal, la olla del té de Sergio haciendo su característico ruido del agua en ebullición, el reloj del gato Félix en la cocina moviendo de un lado a otro sus ojos, el olor a canela y menta de las escaleras, y a lo lejos el sonido constante y adormecedor de la lavadora haciendo su trabajo.

Subí las escaleras cansado, llamando a Sergio y desajustando mi corbata, y al abrir la puerta de la recámara, nada en este mundo pudo haberme preparado para lo que vi.

Sergio estaba boca abajo tirado en la alfombra con los ojos abiertos y un pequeño hilo de sangre escapaba de su cabeza, el tiempo se volvió agonizantemente lento, no podía pensar ni respirar, y por unos segundos mi cerebro no pudo decodificar en sentimientos humanos la escena que se presentaba ante mis ojos. Un paro cardíaco fulminante fue lo que los doctores forenses me dijeron, no sufrió en absoluto y al caer golpeó su cabeza en el buró de noche y se hizo esa herida.

Sergio nunca quiso un funeral asistido por muchas personas que a final de cuentas no sienten lo que los familiares directos sienten: el sentimiento más atroz de pérdida que puede alguien experimentar en la vida. Así que no realicé ningún funeral que Sergio no hubiera querido y en lugar de eso hubo una breve reunión en mi casa con las cenizas presentes de mi amado.

No pude derramar ni una lágrima, el amor que siempre sentí por él lo demostré a cada segundo de mi existencia y estaba contento y satisfecho con los años felices que la vida había decidido darnos, nunca me enojé o golpeé la pared, él se había ido tranquilo y estaba seguro que tan lleno del mismo amor inagotable que yo le profesaba.

Pero un día, guardando sus ropas y recuerdos en un viejo baúl, caí de rodillas por primera vez en semanas llorando lastimosamente su partida, todo fue tan repentino que me tomó por sorpresa y recordé al abrazar una almohada que todavía olía a él que muchas personas presienten su muerte y ahora estaba seguro que mi amado esposo, así lo sentía aquella noche en que cenamos en ese bello restaurante.

Todo estaba decidido así desde un principio, me dije a mi mismo al recordar momentos felices con él, las personas pueden ir y venir de tu vida sin dejar huella, pero otros salvan tu existencia de muchas maneras y siempre, siempre estarán contigo.

Pasaba el tiempo, y de repente  al ir caminando serio y meditabundo hacia la casa que había compartido tantos años con él, y que ahora ya me lastimaba regresar, sentí una extraña presencia y un fuerte olor de la misma loción que Sergio usaba, me giré volteando la cabeza en la dirección en que ese aroma provenía y al no ver a nadie, sonreí en secreto, estaba seguro que mi nene seguía por ahí, cuidándome.

Cinco años después de tu partida, mirando fijamente el atardecer en el mar, en algún lugar diferente del que me vio nacer, y muy lejos de aquel lugar donde compartimos diez años de nuestra vida,  por fin siento que ya no puedo llevarte tanto conmigo, mi alma ahora es llenada con un sentimiento de libertad mi amor, aunque sé muy bien que nunca podrás irte del todo.

Te dejo ir….por ahora, porque estoy seguro que algún día volveré a ver tu sonrisa….cuento con eso.

Y ahora escribiendo un anuncio para encontrar a alguien con quien después de muchos años de duelo pueda compartir un sentimiento parecido al que compartí contigo, no encuentro otras palabras para empezar, más que aquellas que te unieron definitivamente a mi vida:

Profesor atractivo de 35 años busca…..

“Si te inscribiste en el libro del amor y tienes fe, ya que la biblia así te lo dice, entonces tú crees en el poder curativo de la música y del amor y cómo éste puede salvar tu alma mortal…ven y enséñame a bailar lentamente”

Extracto de la canción American pie de Don Mclean.

FIN

*Nota: esta es una versión sin la narración de la luna de miel, envíame un correo si deseas leer la versión con la luna de miel incluida.

Autor: BABYBOY

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Mi noche de bodas

Le pido a mi esposo que se acueste en la alfombra y lentamente me meto toda su pija en el culo. Cabalgo sobre él hasta que su leche me llena los intestinos. Me levanto y le comienzo a chupar la pija arrodillada, exponiendo el culo al grupo de amigos. Juan se sube encima de mí y me mete su pija en el culo sin darme tiempo a reaccionar. Me coge realmente muy fuerte provocando que un orgasmo me llegue en forma violenta.

Si hay una noche que para una mujer es inolvidable, esa es la noche de su boda. Pero en mi caso fue y es inolvidable por muchas razones, más de ocho razones.

Ya de novios, mi esposo me había sugerido en varias ocasiones la posibilidad de tener sexo con otras personas, pero a mí, si bien me excitaba la idea, no me tenía muy convencida. Dos semanas antes de nuestra boda, por causas variadas, no había tenido sexo, por lo que yo ya venía bastante caliente, factor en parte desencadenante para lo que luego sucedió.

Para esa noche muy especial me preparé en forma muy especial. Aquí estaba yo, frente al espejo, recién duchada viendo mi cuerpo desnudo. Delgada, alta, muy bonita y de lindas curvas. Cola redonda y parada, piernas trabajadas y bien depiladas. Mi conchita totalmente depilada, se ve muy linda. Me agacho y me miro el culito, casi virgen, rosado, apretadito. Esa noche sería de mi esposo como regalo de bodas. Hasta el momento no me lo había penetrado ningún hombre, solo mis dedos, mi pequeño consolador y mis bolitas chinas.

Me lo acaricio y trato de meter un dedo. Se siente apretado. Me coloco un poco de crema dilatadora para ver si realmente funciona. En pocos minutos logré meterme tres dedos y no sentí dolor. La crema realmente funcionaba. Decido probar hasta donde dilataba mi culito. Busco en mi armario una caja con un gran consolador, regalo de una amiga, que únicamente me lo había podido meter en la conchita hasta la mitad de lo grande que era. Mide 26 x 6. Una monstruosidad. Me lo meto en la conchita y realmente se siente grande. Pensé que en el culo no me iba a entrar ni siquiera la cabeza. Pero me equivoqué.

Me coloco más crema, que era un ungüento muy resbaloso por cierto y lentamente me lo voy metiendo en el culo sentándome sobre él. Increíblemente lo llevo por la mitad cuando siento que la puerta se abre. ¡Me había olvidado de cerrar con llave! Era mi hermana que me venía a preguntar si ya había utilizado el baño. La sorpresa y el temor de ser descubierta hicieron que me dejara caer, metiendo todo el consolador en el culo. Estaba segura que el dolor iba a ser insoportable, pero para mi sorpresa, no fue demasiado intenso. La crema realmente funciona y su efecto dura varias horas.

Retiro el consolador de mi dilatado culo y comienzo a vestirme, siempre frente al espejo. Me pongo un par de medias, sostén de color blanco. Luego un portaligas de color blanco también. Encima coloco un micro colaless. Me miro de atrás y adelante y me veo muy bella. Encima un corpiño de media copa que lo único que hace es levantar mis senos, dejando el pezón libre. Mi vestido es relativamente corto, a medio muslo y con un escote muy amplio, casi dejan ver el corpiño. Me coloco los zapatos de taco muy alto y plataforma. Luego me ayudan con el peinado y el maquillaje.

Esa noche estaba realmente impactante. La ceremonia religiosa fue realmente hermosa y muy emotiva. Luego la fiesta. Mi esposo estaba radiante al igual que yo. Llega el momento del reparto de las ligas de la suerte y comienzo a quitármelas y mi esposo a colocarlas a mis amigas y parientes. El padrino de bodas, Juan, íntimo amigo de mi esposo, en broma reclama la bombacha para el padrino. Yo le digo que luego se la entregamos… Pronto el brindis, el baile, la fiesta, las bromas, mucho champán, vino y dulces. Yo estoy muy alegre y algo borracha, por lo que me encontraba bastante desinhibida.

La fiesta, después de cortar la torta de bodas y haberse retirado los mozos llega a su fin. Aún quedaban varios amigos y amigas en la fiesta. Yo estaba algo embriagada y muy caliente, por lo que voy al baño y me coloco un poco más de crema dilatadora en el culo, preparándolo para mi esposo. Cuando salgo del baño, me encuentro con mi esposo, con Juan y otros dos amigos de mi esposo. Juan bromeando me dice: “la tanga para el padrino”. Miro a mi esposo y le pregunto: “¿se la damos?”. El me dice que si y yo ya más lanzada, y frente a varios amigos le digo que me la saque él.

Se agacha frente a mí y me mete ambas manos debajo del vestido y trata de desprender el portaligas. Yo le digo que espere, que es más fácil de lo que piensa y me levanto el vestido permitiendo que me vean la cola y la tanga. Todos quedan petrificados, incluso mi esposo. Juan lentamente me va bajando la bombacha y yo no bajo mi vestido, permitiendo que todos vean mi depilada conchita que estaba muy mojada y el clítoris se veía casi de lo inflamado.

Juan toma mi bombacha y se la va a guardar en un bolsillo. Sorprendo a todos cuando le digo que así no, que si él me la ha quitado es para usarla, que se la debe poner. Juan y mi esposo quedan sin poder pronunciar palabra. Yo me acerco y le desprendo el pantalón. Juan se deja hacer. Se descalza y se lo saca. Yo me agacho y mi cara queda a la altura de su pija, que se notaba muy dura debajo del bóxer. La tensión era muy grande. Lo miro a todos y las pijas parecen querer saltar de los pantalones, incluso mi esposo. Bajo el bóxer y la pija de Juan golpea mi cara, yo de boca abierta me la quedo mirando y les digo a todos que en ese estado mi bombachita no iba a entrarle. Le subo el bóxer y el pantalón y todos se quedan mirándome. Le digo a mi esposo para irnos que estoy muy caliente.

Juan nos mira y me dice: “¿y el padrino?”. Para sorpresa de todos, incluso mía, le digo: “si el padrino nos quiere acompañar… ¿alguien más?”. Llegamos a nuestro apartamento y detrás de nosotros llegan los amigos de mi esposo. Entramos y mi esposo me comienza a besar y a tocar la cola. Me suelta para desvestirse y es Juan que me toma en sus brazos y me besa y acaricia las tetas. Alguien desde atrás me desprende el vestido. Mi cuerpo le pertenece al grupo. Me meten mano por todos lados. Uno de los amigos de mi esposo se acerca por atrás con la pija afuera y me la hace resbalar por la cola, intentando metérmela de atrás. Le digo que no, que ese es mi regalo de bodas para mi esposo, que luego que él lo desvirgue, puede ser que se los entregue al resto.

Le pido a mi esposo que se acueste en la alfombra y lentamente me meto toda su pija en el culo. Cabalgo sobre él hasta que su leche me llena los intestinos. Me levanto y le comienzo a chupar la pija arrodillada, exponiendo el culo al grupo de amigos. Juan se sube encima de mí y me mete su pija en el culo sin darme tiempo a reaccionar. Me coge realmente muy fuerte provocando que un orgasmo me llegue en forma violenta. Minutos después, Juan se descarga dentro de mi culo, mezclando su leche con la de mi flamante esposo. Cuando me la saca, la leche corre por mi conchita que estaba deseando recibir una pija adentro.

Me paso la mano en la concha y la saco llena de la leche de mi esposo y de Juan, me miro la mano y mi anillo de matrimonio, de fidelidad, estaba impregnado en la leche de ambos. Pensar en eso me excité nuevamente. Mientras pasaba todo esto le seguí chupando la pija a mi esposo hasta que éste me llenó la boca de leche, que en parte tragué, aunque no me gusta hacerlo y otro poco fue a bañar mi cara y mi pelo. Me trato de ir a bañar, pero los otros amigos de mi esposo no me dejan, estaban demasiado calientes como para esperarme.

Me acuesto de espaldas y abro mis piernas. Uno a uno los seis amigos de mi esposo me cogen por la concha y me vuelcan su leche adentro. Cuando el último acaba, yo estaba realmente cansada. Acabé dos veces más mientras era cogida por nuestros amigos. Estaba tan cansada que ni opté por higienizarme luego de tanta cogida.

Cuando me despierto estaba hecha un asco, el pelo todo pegoteado de leche, igual que la cara, las piernas, la concha y el culo. Llamo a mi esposo y no me contesta nadie. El olor a sexo es tan fuerte que nuevamente me excito y me masturbo hasta acabarme. Me doy un buen baño y voy a la cocina a beber un jugo cuando me encuentro una nota de mi esposo que decía que regresaba a la noche, ya que habían ido a arreglar todo para la luna de miel.

Autor: luis33

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Una historia de amor

Nunca había sentido tantos penes diferentes en un solo rato, cinco penes diferentes.  Luego tenía a una en mi vagina, otro penetrándome por el ano, mientras a los otros tres frente a mí, chupándoles sus penes, estaba atendiendo a cinco a la vez no lo podía creer, pero tampoco podía parar era tal la excitación que tuve como 10 orgasmos en un momento, después hincada recibí el semen de todos.

Hola  amigos, espero que este relato les guste porque más que un relato es una historia de “amor”. Hace un tiempo escribí pidiendo una opinión de parte de todos los lectores de estos relatos, me escribieron muchos, contrario de lo que se cree, todos, digo la mayoría lectores masculinos, me decían que me separara y que si él me proponía la separación no era si no un vil chantaje. Al ser la mayoría tomé la decisión de separarme, el día que peleamos y él me dijo de nuevo que se iría le respondí que no aceptaría más esas cosas que quería que yo haga.

Soy una mujer de 40 años, vivo en Cali, Colombia, gordita, profesional, casada hace 12 años con una persona que es súper especial conmigo, muy detallista, me ayuda en todo lo que más puede, se mantiene pendiente de mí y mis cosas, en fin es un amor. En la cama ni se diga, es súper apasionado y siempre esta pidiendo más, es allí cuando comienzan todos nuestros problemas, por que es un completo adicto al sexo, por él, he hecho cosas que en mi vida había soñado, como ir a sitios donde se reúnen parejas, hacer intercambios, ir a cines xxx, tomar en las discotecas y luego salir, quitarme el pantalón, y quedar sólo con la blusa, mostrar mi cosa al desnudo, en fin, cada día inventa mas cosas. Por eso terminamos porque yo no daba a su medida al menos eso pensaba, hasta ese momento y fuera de eso lo que me aconsejaron las personas que me escribieron diciendo que él no me quería y era lo peor en fin, por eso y muchas cosas más terminamos.

La misma noche que dormí sola, fue un martirio no pude pegar ojo, además no lo podía llamar por que se fue de la ciudad parecía una loba enjaulada. Esa noche pasé la noche en vela no pude dormir, de tanto dar vueltas en la cama me levanté, prendí el computador y entré a la página, leí relatos, vi fotos, pero nada me satisfacía, no sabía que hacer, así fue amaneciendo, rogaba para que él me llamara, me fui al trabajo, el día pasaba súper lento, pensaba que era el peor error de mi vida lo que había hecho, yo sabía que no era un juego cuando me decía que se iría, lo tenté y ocurrió. Llegué por la tarde a mi casa no salí en toda la tarde esperando que llamara, pero no lo hizo, eso cada vez era más terrible, me puse a pensar en todo lo que él me proponía hacer, que pensándolo detenidamente no lo pasaba tan mal y ya como que me había acostumbrado en fin, pasaban mil cosas por mi cabeza. Estaba resuelta apenas hablara con él a decirle que volviera que si quería yo era su putica, pero que regresara, supe que él es el todo mío, la tranquilidad, como el aire.

Pasaron los días y nada, él navega mucho en Internet lo buscaba en las partes que más le gusta chatear y nada. Hasta el sábado me quedé haciendo pereza en la cama pensando que haría para distraer mi cabeza y sonó el teléfono, contesté como de mala gana, porque no quería saber de nadie, era él, me dijo: hola, a mí me recorrió una corriente por todo el cuerpo y no pude contenerme y me solté a llorar como una niña, diciéndole que no podía más que regresara, él dijo no hasta que no esté seguro de tu cambio, yo en seguida le dije haré lo que quieras, él me respondió que habría que ver, yo estoy lejos de la ciudad, pero estaré hoy por la noche en Cali, espero que se pueda. Dime que haremos, yo haré lo que digas. Él me dijo esta noche saldrás vestida como una fufú a las calles que me gustaba llevarte como a las 12:30 de la noche, yo te recogeré, luego te dejaré en tu casa y el domingo nos vemos en el teatro que siempre íbamos a las tres de la tarde ¿de acuerdo?, está bien haré lo que quieras para demostrarte que será todo distinto.

Salí al centro y compré un vestido corto, unos zapatos, unas medias, regresé a casa, despaché a mis hijos para la casa de su abuela hasta el domingo en la noche. Comencé a colocarme el vestido y hacerle algunos arreglos para hacerme ver más putica, le abrí una abertura en la parte de atrás que insinuaba más mi culo, el maquillaje, en fin me excitaba la idea de que él me recogería allí, tomé algo de licor para estar más acorde, en fin, así pasó la tarde y parte de la noche, eran las 11:30 y el reloj se movía más despacio, estaba ansiosa, no podía ir más temprano porque es una zona caliente de mujeres si me veían nueva, me buscarían problema.

Llegaron las 12, llamé un servicio de taxi para que me recogiera, el taxi llegó 10 minutos después, pitó, yo salí, cerré la puerta, el taxista no quitaba la mirada de mi entrepierna por el espejo, me dijo donde la llevó, le respondí y el salió rumbo allí, en el camino me iba diciendo que yo estaba muy rica que si yo trabajaba en esa calle, le contesté que si y me dijo que si podía arrimarse más tarde, le respondí de nuevo que si. El estiró la mano detrás del mueble y empezó a tocarme las piernas, le quité la mano y le dije más tarde cuando vengas, él dijo bueno mami.

Llegamos estaba entre oscuro porque hay poca luz en el sector, me daba un poco de miedo, no veía el auto de mi pareja en ningún lado, me demoré un poco colocándole conversación al taxista y en pagarle. En el semáforo de una cuadra antes vi un carro muy parecido, me bajé del taxi, le di las gracias y él se fue, cuando el carro pasó, no era ese, en ese momento me sentí con miedo de haberme quedado sola, pasó otro auto lleno de jóvenes que me decían, gorda sos capaz con todos ven para acá y así se iban diciéndole cosas a las demás que estaban más abajo, en seguida se acercó un auto rojo, yo me puse un poco nerviosa, era un carro con los vidrios polarizados, bajó el vidrio del lado derecho del conductor y un tipo de unos 40 años me dijo, hola linda cuanto nos cobras a los 5, yo no sabía que hacer, cuando yo iba a responder bajaron el vidrio de la parte de atrás de los pasajeros y estaba mi amado, yo en seguida sonreí y le dije a los 5, 50000 pesos, ellos se rieron todos y me treparon encima de los tres que iban atrás, entre ellos mi marido, allí aprovecharon para quitarme todo y los hombres al verme se abalanzaron sobre de mí manoseándome toda.

Me incliné, tomé un pene y me la metí a la boca, estaba tan excitada, por primera vez, no se por qué, me metía esa tranca hasta la garganta y mi barbilla chocaba con sus bolas, entonces llegamos a un motel al norte de la ciudad, entramos, nos fuimos a una de las habitaciones, me acosté en la cama, me abrí de piernas y mi marido empezó a lamerme, dándome chupadas en el clítoris, estaba ya tan excitada que necesitaba que me la metiera, lo monté, sentí riquísimo notar como me entraba toda.

Después de un rato de estarlo montando, entró otro de ellos, él nos vio, yo sólo voltee a verlo y seguí con lo que estaba haciendo, de momento mi marido que me estaba cogiendo me jaló hacia él, y me abrió las nalgas, traté de zafarme, pero no pude, sabía lo que me iba a pasar, yo solo quedé en espera con mis nalgas bien abiertas hasta que sentí que un pene hacía blanco en mi ano, empecé a gruñir del dolor que sentía, pero ellos nunca pararon y el que me penetraba por el ano me la dejó ir hasta adentro, donde solo sentía ya el choque de sus bolas con mi trasero, mientras mi marido por mi vagina no dejaba de moverse.

Me dijeron que iba comer mucho semen, ellos me las sacaron, claro después de un buen rato de hacérmelo, me hincaron e hicieron que abriera mi boca y sacara mi lengua, empezaron a eyacular en mi boca, la verdad nunca me había gustado comer mucho el semen, pero creo que estaba tan excitada, que no paré de comérmelo y después les chupé el pene hasta dejarlos limpios, me puse en cuatro patas, y todos incluyendo mi marido hicieron fila para meterme el pene, nunca había sentido tantos penes diferentes en un solo rato, la verdad era algo rico, sentí cinco penes diferentes.

Luego tenía a una en mi vagina, otro penetrándome por el ano, mientras a los otros tres frente a mi chupándoles sus penes, estaba atendiendo a cinco a la vez no lo podía creer, pero tampoco podía parar era tal la excitación que tuve como 10 orgasmos en un momento, después hincada recibí el semen de todos, pero lamentablemente terminó y me llevaron hasta la casa y el hacía de cuenta que no me conocía, regresé a casa, claro bien adolorida de la cadera, mi boca me dolía de tanto meterme penes en ella, y mi ano estaba todo rosadito por recibir tantos penes y me dolía al sentarme.

A la mañana sonó el teléfono y era mi marido dijo que le había gustado como me había comportado que recordara que teníamos otra cita hoy, le dije no te preocupes allí estaré para que veas que haré todo lo que me pidas. (El día domingo por la tarde está solo el centro), llegué en un taxi y él estaba esperándome en el parque junto al teatro, nos saludamos y fuimos directo al teatro (yo traía el vestido que a él le gusta, eso le llamó más la atención).

Entramos al sitio vimos un rato películas, nos tocamos y luego nos fuimos para atrás a las poltronas a seguir con lo nuestro, yo por un momento quedé paralizada, pero después comencé a excitarme otra vez y sin darme cuenta ya estaba en cuatro en el mueble bajándole el pantalón a mi marido que tenía de frente y comenzaba a besarle el pene que estaba muy erecto por ver la película. Al momento que yo hacía eso otro chico se acomodaba debajo de mí y comenzó a penetrarme con fuerza, mientras otro se acomodaba por detrás y comenzó a penetrarme por el ano. No sentía dolor sólo placer, estuvieron así todo el rato, ellos se turnaban para comerme entre todos y yo estaba insaciable.

Me acababan en la boca y encima, mi cuerpo estaba lleno de ese néctar tan hermoso llamado semen. Cuando salieron del cuarto entraron en la habitación tres tipos nuevos que estaban viendo la película ya estaban cada uno con unas deliciosas trancas en su mano acariciándolas, la que más me atrajo en medio de la tenue luz, era la de un negro, era grandísima nunca había visto una tan grande y tan gruesa, yo estaba junto a mi marido totalmente desnuda no imaginaba que estos tipos fueran a entrar allí, cuando me vieron me saludaron y me dijeron hemos venido a ver películas porno, pero en la sala nos han dicho que eres fabulosa con las vergas y hemos venido a probar, yo no me hice de rogar y de ver la verga del negro sentí nuevamente unas ganas inmensas de tener sex.

Le dije a mi marido que me acercaría a ellos, el dijo claro amor demuéstrame lo puta que serás, me reconfortó y me dejó con más ganas, yo les dije quiero empezar contigo y señalé al negro, él dijo ven hasta acá, mira lo que te está esperando, el negro estaba sentado en un sofá con su verga bien erecta, parada, enorme, me arrodillé en medio de sus piernas y con mi mano empecé a acariciar esa polla, después de haberla acariciado, la recorría con mi lengua desde la punta hasta sus enormes huevos, después de haberla recorrido la empecé a chupar y con mi mano seguía acariciando sus huevos, era algo delicioso tenerla en mi boca, el negro me decía seguí mamando así que me encanta, acaríciate ese gran coño.

Con la otra mano acariciaba mi vagina, me metía dos dedos y refregaba mi clítoris, mi esposo se pajeaba y veía la película en vivo desde donde se encontraba, uno de los tipos no aguantó las ganas y me dijo gorda acomódate mejor que iba a probar mi cosa, yo paré mis nalgas sin sacarme de la boca la verga, por el contrario me estaba excitando cada vez más con sólo acariciarme yo misma y me tragaba más y más ese porrón y lo recorría con mi lengua, el tipo con sus manos abrió mis nalgas y con su lengua me lamía el ano el cual estaba mojado de semen de los anteriores, yo seguía acariciándome la vagina y mamando, el otro tipo mientras tanto veía junto con mi esposo y miraba lo que los dos tipos me estaban haciendo.

El tipo que me lamía el culo cada vez me daba más y más, yo hacía movimientos insinuantes, entre tanto el negro me dijo: cachorra siéntate arriba de mi verga, enseguida me paré y acondicionando la verga dentro de mi cuca le dije al otro tipo que me cogiera por la cuca también porque me lo había calentado muy bien, cuando sentí la verga en mi coño grité de placer fue algo placentero pues a pesar de tener mi coño tan abierto por los otros hombres que me habían dado, sentí como entró forzado, pero como ya estaba encerada esto facilitó el ingreso, el negro me tomó por las nalgas con sus manos que eran igual de colosales a su verga y me hacía saltar… sentía como su verga me palpaba la matriz y al tiempo que brincaba encima de su verga yo gruñía de placer y mis tetas brincaban al mismo ritmo y él trataba de mamarlas yo le asistía a que las chupara, los dos estábamos exageradamente excitados, le dije que se contuviera un poco para que me dieran por la cuca los dos, que la quería sentir bien llena y acomodándome de forma tal que el tipo pudiera clavarme su verga gorda en mi coño sin sacarme la deliciosa verga que tenía dentro, quedamos acomodados los tres.

Llamé al otro tipo para chupar su verga, él se paró detrás del negro y de esa forma quedamos los cuatro juntos mientras que mi leche se goteaba por la verga del negro y este les dijo miren cómo esta puta gorda perra se ha derramado, el tipo que me estaba dando por el coño junto con el negro sacó su verga y el negro me dijo tiéndete en el mueble que te vamos a bañar con nuestra leche, así como me bañaste con tu rica leche, gorda zorra, me acosté en el mueble y los tres hombres apuntaron sus tiesas vergas a mi barriga y me decían queremos que te untes nuestra leche y pajeándose empezaron a bañarme en semen, yo me untaba lo que más podía mientras acariciaba mis tetas, mi vientre y chupaba la punta de las tres vergas, cuando acabaron se vistieron y yo volví nuevamente donde estaba mi esposo.

El había llevado una toalla, me limpié lo más que pude y salimos del lugar, yo esperé en la entrada hasta que el llegó con el carro, mientras tanto los que salían del teatro me tocaban descaradamente, en seguida llegó mi esposo y nos fuimos rumbo a casa, llegamos, entramos, me di un buen baño, salí con una toalla a la sala donde estaba él y le dije: ¿merezco que te quedes? ¡Si te comportas así como este fin de semana seré el más feliz! El se quedó, lo estamos pasando súper, yo cada día quiero ser más arrechita y quiero tenerlo para siempre.

Espero que les haya gustado y espero sus comentarios, besos a todos.

Autor: La Gordis

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La caída moral IV

Tomé mi teléfono mientras arrimaba mi ojo a la mirilla de la puerta. Quedé duro. Al borde de un ataque o de tensión, observé a mi esposa desnuda, y con las piernas abiertas a más no poder, sentada en un sillón enorme, se pajeaba con una mano, chupaba desesperada una verga dura, gruesa y venosa mientras en su otra mano sostenía su celular en su oreja.

Se inserta en esta parte de la historia la visión de la situación que en ese momento tenia Germán, el esposo engañado.

Algo no funcionaba correctamente. Esa no era mi Ana. Algo en mi cabeza me decía que no todo estaba en su lugar. Y no lo estaba exactamente desde que Ana había comenzado a trabajar. Serví la cena y nos sentamos a la mesa con mis dos hijos. Ana no aparecía por el comedor y los niños pedían a gritos que les sirva pues tenían mucha hambre. Como un autómata les serví la comida y me disponía a servir mi plato cuando Ana hizo su aparición en escena.

Comimos en silencio mientras ella contestaba como autómata las preguntas de los niños y su mirada esquivaba la mía perdiéndose de a ratos en la televisión encendida. Ni siquiera atinaba a dar fin a las constantes discusiones de los chicos como siempre solía hacer. Yo no articulé palabra y esperé a que los niños se fueran a dormir.

– ¿Querés un café Ana? – Si…me vendría bien, me respondió, al tiempo que comenzaba a llorar muy despacito.

Me arrimé, la rodeé con mis brazos y ella recostó la cabeza contra mi pecho.

– Podes confiar en mí, le dije. – No es nada Germán…. Es solo que mi nuevo trabajo no es como lo esperaba.  – ¿A que te referís Ana? No es necesario que continúes…

Eso pareció enardecerla:

– ¡Ni se te ocurra que renuncie! Me gritó. – Nos hace falta el dinero y en cierto modo me agrada….Es solo que tengo más obligaciones de las que supuse tener, me respondió.  – Está bien Ana.

No dije ni una palabra más pero en ese momento decidí investigar algunas cosas y prestar más atención a otras. Fue así como al otro día  demoré mi partida a mi trabajo y recostado en la cama le hablé de cosas triviales e intrascendentes mientras observaba como ella se vestía para ir a su trabajo. Algo me llamó poderosamente la atención. Fue que se ponía las bragas haciendo juego con el corpiño, cosa que todos los maridos sabemos, no es tenido en cuenta por las esposas a la hora de vestirse pues, en teoría, nadie va a notar que son de distinto juego.

Me refiero a que una bombacha negra  y un corpiño amarillo, por ejemplo son perfectamente usables, pues en teoría, repito, en teoría, nadie que no sea el marido lo verá. Pues no, ella mirándose al espejo se colocó un juego de bombacha y corpiño amarillos  para luego, no conforme, se los cambiaba por otro juego de encaje, blancas ambas prendas.

Tomé nota mental mientras continuaba hablándole de mi trabajo y ella me respondía con monosílabos.  Decidí irme a trabajar y ella pareció aliviada al saludarme con un beso en la mejilla. En lugar de ir a mi trabajo fui al de ella. Por supuesto que no entré. Aun restaban veinte minutos para que ella arribara, calculé. Finalmente me dirigí a la portería de la empresa y pregunté por la Sra. de Funes.  Debo contarles que Funes es mi apellido. Germán Funes.  El guardia de seguridad sonrió y me dijo:

– Ah la secretaria personal del jefe…- No se su puesto, respondí. – Si, es la secre del jefe y se comenta que en toda la empresa que es muy eficiente….y muy gritona. – ¿Gritona? le pregunté. – Si…bueno ya sabe… – No, no se… – De todos modos ella aun no llega, debería estar acá en unos diez minutos, si desea esperarla…  – Me temo que no tengo mucho tiempo, respondí mientras me dirigía a la salida.

Tomé asiento en un banco de plaza que había justo al frente, ligeramente en diagonal a la entrada y cubrí mi cara con el periódico. Ana llegó puntual y radiante. Estaba hermosa realmente. Para no tener problemas en mi trabajo decidí marcharme mientras mil preguntas me quemaban la cabeza. A las 13.30 no pude más con mis cavilaciones y volví a la empresa de Ana. El guardia no era el mismo.

– Por favor la Sra. de Funes. – Un momento….ah si, la secre del jefe, tercer piso, es la antesala del despacho del jefe. – Gracias, respondí y tomé el ascensor temblando como una hoja.

¿Y si me equivocaba, y arruinaba su trabajo?

La puerta se abrió y me encontré con un coqueto escritorio adornado con la foto de mis dos hijos entre otras cosas. Desierto, vacio, no supe que hacer. Una puerta de caoba lustrado de hoja doble era la única salida que tenía aquel recinto, pues se llegaba a el directamente por el ascensor, por donde yo había llegado. Sin saber que hacer me arrimé a la puerta y alcancé a oír el nombre de mi esposa. Alguien la llamaba por su nombre.

– Ana…hacelo, es lo que más te gusta, dijo la voz de un hombre.

En ese momento mi celular me sobresaltó ¡Por suerte acostumbro a tenerlo en modo vibrador! Tomé mi teléfono en la mano mientras arrimaba mi ojo a la mirilla de la puerta. Quedé duro. Al borde de un ataque o de tensión o del corazón o de algo, observé a mi esposa desnuda, y con las piernas abiertas a más no poder, sentada en un sillón enorme, se pajeaba con una mano, chupaba desesperada una verga dura, gruesa y venosa mientras en su otra mano sostenía su celular en su oreja.

Mi celular seguía vibrando e instintivamente lo abrí y dije, “Hola…” mientras seguía observando la escena con un ojo.

– Hola amor…, me decía mi mujer.

De un salto me retiré tres o cuatro pasos hacia atrás para que no me escuchara y respondí…

– Hola Ana…

Mi cabeza a punto de estallar  de furia me ordenaba que entrara…

– Hola Germán…

No respondí y me acerqué a la mirilla de la puerta.  Ella se masturbaba aun con más fuerza y solo se sacaba la pija de la boca para poder articular aquel “Hola Germán “

– ¿Que hacés Ana? – Nada especial, aburrida acá, te extraño por eso te llamé.  – Me imagino que es así. Bueno Ana te llamo luego, me solicitan acá. – Ok Germán, me respondió.

Yo corté la comunicación y observé como ella cerraba su propio teléfono y lo dejaba a su lado. Ahora con esa mano ya libre acarició tiernamente los huevos del hombre  parado a su frente.

– Chupame la concha Jorge….por favor lo necesito, chupámela…- Cerda, puta, te encanta ¿no? Te pone a mil escuchar a tu marido mientras me la chupás ¿no?

Mi mujer por toda respuesta se puso de pie y tomándolo de los cabellos con furia tiró de el al tiempo que volvía a apoyar su hermoso culo desnudo en el sillón. Con una fuerza inaudita guió su cabeza a su entrepierna al tiempo que le decía.

– Callate de una vez y chupame la concha que me muero…

Impactado, destrozado, avejentado mil años di media vuelta y con lágrimas en los ojos me dirigí a la salida…  No tengo idea de que sucedió de ahí en más el resto del día. Solo recuerdo que levantando los restos de la mesa donde habíamos cenado con los niños escuché las llaves girar en el picaporte y automáticamente miré el reloj de pared de la cocina. Las diez y cinco de la noche.  Ana llegaba a las 7 de la tarde…

Cuando se acercó a besar mi mejilla no pude dejar de notar el olor a cigarrillo.

– ¿Te sucede algo? Me dijo. – ¿A mi? A vos, Ana, ¿Te está pasando algo? – Un día duro, respondió…

Continuará…

Por Germán…el marido engañado.

Autora: Ana

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Le dio mi leche a su marido

Mientras le contestaba el teléfono a su inoportuno esposo, yo seguía entrando y saliendo de su culo, de este culo rico y hermoso. Pude notar como ella aprisionó aún más mi verga… y acercaba más aún sus nalgas a mí. Sus movimientos se hicieron frenéticos, salvajes, sus gemidos inundaban toda la casa. Fue cuestión de unos quejidos más, de unas cuantas rotaciones de sus nalgas hermosas y borbotones de leche caliente salieron disparadas e inundaron todo su precioso culito.

¡Ahhhh! Había terminado dentro de su apretado culito, descargué toda mi leche caliente dentro de ella, me quedé varios minutos así, sintiendo como su culo apretaba mi verga que se encontraba bien adentro, con mis bolas rozando sus nalgas hermosas.

Todo empezó por la mañana, tenía unas ganas enormes de cogerla, teníamos algunas semanas de no podernos ver y quería cogerla. No nos habíamos visto porque no podía salir de su casa, su marido la cuidaba demasiado. Así que tenía que ir a visitarla, falté ese día al trabajo, el día era espléndido, con un sol radiante que invitaba a una cogida matutina, mientras todos trabajaban, mientras su amado esposo trabajaba intensamente, mientras sus pequeños hijos estudiaban arduamente en la escuela… nosotros cogeríamos deliciosamente.

Muy cerca de su casa le hablé por teléfono, me contestó como siempre – ¿dónde estás?- me preguntó, muy cerca de tu casa, ¿estás sola? Si – me respondió. Tengo ganas de cogerte, de cogerte muy rico. Pero no puedo salir, Víctor me hablará en cualquier momento y ya sabes que se enoja mucho si no me encuentra. Bueno podemos hacerlo en tu cama o en tu sala o en tu cocina o tal vez en el baño o en la escalera, donde tú quieras… Nooo – me respondió- como crees eso es muy peligroso, alguien se puede dar cuenta. Nooo. Sin embargo, su respiración era más rápida, su voz temblaba de la emoción y del deseo de hacer lo prohibido. Bueno, si no quieres pues nos vemos en otra ocasión. Noo, ven… pero trata de que no te vea nadie, tengo ganas de besar tu verga, solo le doy unos besitos y te vas, ¿si?  Si, claro solo unos besitos… le dije en tono muy suave.

Yo sabía que no sería solo unos besos, se tragaría toda mi verga, hasta casi ahogarse, hasta que la punta tocara su garganta, como a ella le gusta y tal vez si podía convencerla me daría su tesoro más preciado, ese agujero apretado que tanto se había resistido a dar, que ni su querido esposo había podido penetrar en casi 8 años de feliz matrimonio, aunque no había ocasión en que se lo pidiera. Mientras manejaba las dos o tres calles que me separaban de su casa, iba imaginando como estaría vestida. Tal vez estaría con su minifalda azul, que se pegaba a sus caderas, a su culo hermoso y que dejaba ver más de la mitad de sus muslos, que tanga llevaría (de unos meses acá, sólo usaba tangas), tal vez la negra, sostenida por unos delgados hilos metidos y abrazados por ese par de hermosas nalgas, rozando su culito hermoso y metida entre esos labios gordos de su concha empapada de sus líquidos amorosos.

Llegué frente a su casa, se veía hermosa, acogedora, no había nadie afuera, así que tranquilamente baje y llame. La puerta se abrió lentamente y apareció la mujer que me volvía loco, mmm pude oler su perfume… recién bañadita, con su cabello aún mojado, sus ojos grandes mirando nerviosamente en todas direcciones, su boca entreabierta como anticipando lo que entraría en ella en unos minutos, sus pechos pequeños (“para que no los confundan con montañas”), subiendo y bajando junto con su respiración agitada, su cintura pequeña, y lo mejor… estaba abajo, con su falda azul que envolvía perfectamente ese culo delicioso, perfecto, con sus muslos hermoso mas abajo… Te ves divida, le dije lentamente… Pasa por favor, alguien te puede ver…

La seguí por el jardín, hasta su casa, que delicia, iba tras de ella, viendo como ese culo hermoso se movía de un lado a otro, podía ver (o imaginar), el pequeño triángulo de tela que se dibujaba en medio de esas caderas e imaginaba como se metía en medio de sus nalgas… uffff tiene que ser mío pensé, tengo que cogerme ese culito… Pasamos a sus casa, estábamos solos, en medio de la sala la abracé, besé sus labios, pude sentir sus pechos y sus pezones, acaricié su cintura y por supuesto bajé lentamente a sus nalgas, pufff que nalgas… Las acaricié sobre su falda, pude sentir su pequeña tanga, había acertado, se sentía bien metida, deliciosamente apretada, bajé un poco más y mis manos sintieron la piel delicada de sus mulos, su piel tibia; fui subiendo, recorriendo lentamente cada centímetro de su piel, sintiendo como se estremecía cada vez que me acercaba a sus caderas, a sus nalgas.

Finalmente llegué, a ese par de nalgas, me regocijé, las acaricié, las estrujé, pude sentir las delicadas tiritas de tela que sostenían su tanga y que desaparecían en medio de ese valle hermoso. Mis manos inquietas recorrieron todo su cuerpo, la derecha hacia adelante, hacia su conchita preciosa, que tenía efectivamente en medio de sus labios ese pedazo de tela mordido con sus labios, esos labios empapados, húmedos, deliciosos, que tal vez hoy tendrían que esperar… Mi mano izquierda, estaba tratando de seguir el pedazo de tela en medio del valle de sus nalgas, efectivamente se hacía cada vez más profundo y lo pude tocar, ahí estaba su culito hermoso, recién bañadito para mí, con sus pliegues, que se hacían más fuertes cada vez que los rozaba con mis dedos inquietos y que se apretaban fuertemente cuando trataba de entrar en el…

Nooo me dijo muy suavemente, nooo, por ahí noooo. Pero su culo hermoso no obedecía lo que sus labios decían, más bien se arqueaba y trataba de acercarse más a mis dedos traviesos que intentaban horadar su pequeño agujerito. Finalmente y ayudado por los jugos que de su conchita tomaba, su culito hermoso cedió, abrió lentamente sus pétalos y pude entrar, apenas unos milímetros, pero rápidamente se fue comiendo todo mi dedo, que quedó aprisionado muy profundamente, mientras por delante su conchita hermosa había devorado dos dedos de mi otra mano. Su respiración era cada vez más agitada, no por ahí no, me repetía una vez más, pero sus ojos entrecerrados, su boca entreabierta me decía todo lo contrario.

¡Al fin! Ese culito hermoso sería mío. Súbitamente ¡ringgggggggg! el teléfono sonó, el maldito teléfono sonó… ¡Es él -me dijo- es él!  Sin dejar de estar ensartada por mis dos manos en sus lindos agujeritos, tomó el teléfono. Ho-ola dijo con su voz entrecortada, si, si amor, estoy bien, sólo que tengo un poco de dolor de cabeza -mientras mis dedos reiniciaban sus movimientos lentos, mientras mi dedo pulgar frotaba su clítoris inflamado- si no te preocupes, me voy a recostar un rato y a tomar algo para el dolor… si bye.

El hablar con su esposo la había puesto más caliente, sus besos eran más intensos, los movimientos de sus nalgas acompañaban al de mis manos y me susurró al oído, cógeme, cógeme… pero por atrás, quiero darte algo que no le he dado nunca a nadie…  cógeme. Si mi amor, claro, lo que tú quieras… ¡Lo había logrado! Su culito virgen sería mío. Se fue recostando apoyando sus pechos sobre el sofá, parando su culo hermoso, con su minifalda apenas cubriendo sus deliciosas nalgas, ahora podía ver perfectamente como estaba ahí en medio de sus nalgas, cubriendo casi nada de su culito apretado. Me acerqué, besé todas sus nalgas, lamí su conchita que estaba más mojada que nunca, pasé mi lengua por sus labios, la metí profundamente y luego subí, subí a su culito, separé un poco el pedazo de tela que lo cubría y lo besé, tiernamente, agradeciendo de antemano el placer que me daría en algunos momentos.

Luego lo lamí, lo llené de saliva, tenía que estar bien lubricado, aspiré su olor, olía a su perfume, traté de guardar en mi memoria cada uno de los detalles, su culo, su minifalda, su olor, so conchita entreabierta, su tanga a un lado. Cógeme, cógeme por el culo me ordenó, sii, claro que sí… pero antes dale un besito. Si. Le acerqué mi verga que estaba a reventar, la puse en sus labios hermosos, su boca se abrió, rápidamente la cabeza tocó su garganta, estaba insaciable, no eran besos como siempre, eran chupadas, mamadas, por vez primera mi verga desapareció totalmente dentro de su boca y de su garganta, no lo podía creer, siempre me decía que no le cabía y ahora se la había comido totalmente, podía sentir su garganta caliente y húmeda.

Cuando mi verga salió de su boca, hilos de saliva densa, de mucosidad de su garganta conectaron la punta de mi verga con sus labios, ese era el material que necesitábamos, con ese líquido baboso en la punta de mi verga nuevamente me acerqué a sus nalgas y la punta finalmente lo tocó, pude sentir los pliegues de su culo que se resistía a abrirse, pero el lubricante natural lo hizo todo, poco a poco los pliegues se fueron abriendo y la cabeza de mi verga empezó a entrar. Podía sentir la presión de su esfínter, y como poco a poco avanzaba hasta que la cabeza de mi verga desapareció y con ella un aaaaahhh intenso se escuchó en toda la casa. Cógeme, métemela toda, todaaaa… Poco a poco todo el tronco desapareció, lentamente hasta que toda mi verga quedó sepultada dentro de ese túnel, apretado, más apretado que su conchita.

Posé mis manos en sus nalgas y empecé a moverme hacia adentro, hacía afuera, mis manos recorrían todas sus nalgas redondas y mi verga entraba y salía en su culito. Riiinggggg nuevamente el cochino teléfono… ¿Si? Si ya me siento mejor, pero creo que me quiere dar gripe porque además de la cabeza también me duele la espalda y las caderas, de hecho me duele todo el cuerpo. Mientras le contestaba a su inoportuno esposo, yo seguía entrando y saliendo de su culo, de este culo rico y hermoso. Pude notar como ella aprisionó aún más mi verga cuando hablaba con su esposo… y acercaba más aún sus nalgas a mí. Si amorcito adiós y colgó… Y con ello sus movimientos se hicieron frenéticos, se hicieron salvajes, sus gemidos inundaban toda la casa. Aaaahh, aaaaahhh, másss, másss. Me agaché un poco y tomé sus senos en mis manos y mi verga entraba y salía, salía hasta la cabeza y entraba nuevamente hasta desaparecer totalmente.

No podía más de un momento a otro terminaría. Fue cuestión de unos quejidos más, de unas cuantas rotaciones de sus nalgas hermosas y borbotones de leche caliente salieron disparadas e inundaron todo su precioso culito. En ese momento mi verga estaba enterrada profundamente en ella, la abracé fuertemente y descargué toda mi leche en ella. Discúlpame, pero no podía más -le dije-, pero tú no terminaste. No te preocupes, pero ahora tienes que irte porque Víctor viene para acá.

¿Amor me permites quedarme y ver que pasa cuando él llegue? Me da miedo que te vea y todo se complique. No te preocupes me ocultaré bien y cuando todo pase, me marcho sin hacer ruido.  Lo pensó, se sonrió y luego, aceptó. Mi corazón latía aceleradamente, rápido salí y moví el auto, afortunadamente no había nadie. Ahora me imaginaba las siguientes escenas, del culito hermoso siendo cogido por su dueño, pero con la leche mía, a unos milímetros y sin que se diera cuenta. Rápidamente regresé, me escondí en el closet, el escondite estaba perfecto.

Ella se quitó la blusa, se quitó la falda y quedó únicamente con su tanguita y se metió a la cama, de lado, con su cuerpo rotado y descubierto, con culo paradito y orientado hacía mí. Que vista tan espectacular, podía ver sus nalgas, la tanga que había desaparecido nuevamente en medio de ellas y todo su cuerpo pidiendo terminar, quitarse esa calentura que no había podido bajar. Los minutos se hicieron interminables, finalmente el ruido de la cerradura de la recámara me hizo volver a la realidad. Como sigues amor- escuché al esposo decir- apareció en la recámara y se quedó parado, admirando ese culo hermoso, el culo de su esposa, sin sospechar que era un culito recién cogido y no por él precisamente. No hablo más, se acercó y le dio un beso en la mejilla a su mujer- amor creo que si tienes fiebre, te noto muy caliente, estás muy rojita de tu cara y estás respirando muy agitada. Creo que si- respondió ella- ya me tomé un analgésico y pronto me sentiré mejor- ¿Me podrías dar un masaje?, me duele todo mi cuerpo. Si por supuesto.

Pude ver como la verga de Víctor se había parado debajo de su pantalón. Se montó sobre ella y empezó a pasar sus manos por todo su espalda, en algún momento pareció percibir algún olor porque se detuvo y aspiró como si tratara de identificar algún olor. Finalmente siguió, la hermosa vista de las nalgas de su mujer lo volvieron a la realidad. Bajó sus manos a esas nalgas, a esas nalgas que solo algunos minutos antes yo había acariciado. Las tomó entre sus manos y lentamente se acercó, empezó a besarlas, pasó su lengua por las mismas zonas que hace unos minutos yo había recorrido.

Hizo un gesto de extrañeza cuando separó los labios de su conchita y los encontró inundados, que raro pensó, luego siguió a ese culito, un poco rosado aún y lo besó, lo besó tiernamente. Finalmente sólo escuchó una orden, cógeme mi amor, cógeme, y bruscamente ella se acomodó, paró su culo hermoso y empezó a hacer movimientos de acercamiento. El no pudo más, era imposible permanecer quieto con tremenda invitación. Rápidamente sacó su verga y la introdujo en esa conchita caliente, entró y de deslizó como nunca antes, le llamó la atención, pero siguió adelante.

Podía ver como su verga desaparecía en esa conchita y como el culito recién cogido se contraía en cada embestida. Esto no duraría mucho, ella gemía cada vez con más intensidad, sus movimientos eran más intensos, su culito se contraía cada vez más, como si se esforzara en retener algo. Unos segundos antes de que ambos terminaran, pude ver como ese culito no pudo contener más y unas cuantas gotas de leche blanca abandonaron esos pliegues irritados de ese culito recién cogido. Víctor no pudo ver nada, unos segundos después estaba depositando borbotones de leche caliente en la conchita húmeda de su mujer. Ella rápidamente se giró y se sentó, hummm amorcito te viniste como nunca, mira cuanta lechita me dejaste, que bárbaro. Si, es cierto, es que estaba muy excitado, tú me enciendes mucho. El no sabía que justo cuando su querida esposa se giró y se sentó, salía de su culito la leche que poco antes había depositado yo.

Si tienes algún comentario, estaré agradecido de recibirlo.

Autor: sur9983

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Trío con una pareja de esposos

A su esposo le fascinó eso y le tomó la cabeza para que ahora fuera él quien sintiera el placer de una mamada majestuosa como solo ella sabe hacerlas. Su boca estaba colmada por todo el miembro de Paco, veía como apenas cabía dentro de ella y aún así, no la sacaba para nada mientras yo me la cogía de manera contundente.

El sábado por la tarde estaba junto a mi esposa, descansando en casa sin tener plan alguno. Sin esperarlo, recibimos la llamada de unos amigos que pensaban visitarnos por la noche para pasar un buen rato con un juego de mesa y matar el aburrimiento.

La tarde pasaba y nos pusimos a arreglar un poco la casa para que no la encontraran desordenada. Hace mucho que no veíamos a esta pareja de amigos con quienes solíamos salir mucho e ir distintos lugares, pero desde la llegada de nuestros respectivos bebés, estas salidas disminuyeron (tal vez hasta lo más mínimo), por el cambio en nuestras felices vidas.

Nuestros amigos eran unos esposos a los que consideramos nuestros grandes amigos. Él es un tipo de carácter serio y muy buena persona a quien llamaré Paco y a ella, una mujer despampanante y sensual, la mencionaré como Alicia.

Alicia era una mujer muy sensual, derrochaba su sensualidad en su forma de ser y actuar. Para serles sinceros, siempre había fantaseado con ella en muchas formas; había sido parte de algunas de mis sesiones personales en las que me la había imaginado, parte de esas sesiones privadas en las que me hice justicia con mi propia mano, si saben a lo que me refiero. Sus pechos tenían el tamaño ideal, su forma era tan exquisita que se antojaba acariciarlo y tocarlos todo el tiempo, eran los mejores senos que se puedan imaginar.

Además su trasero era buenísimo, de la medida que cualquiera quisiera tener consigo para el mayor de los placeres. Los labios que formaban su boca no podían dejar de ser el deseo de muchos, unos labios que desearías tener ya sea comiendo tu boca o siendo los causantes de una mamada celestial. Siempre deseé que ella me regalara una mamada inolvidable, que me la hiciera sin pedirme permiso, pero eso es parte de otro relato que algún día les platicaré.

Como los decía, la tarde pasaba y arreglábamos la casa para poder disfrutar la noche. Dormimos a nuestra bebé y cayó la noche. Como a las 10, llegaron. Abrí la puerta y para mi sorpresa, venían arreglados, como que estuvieron en alguna reunión semi formal. Pero lo que más me llamó la atención, fue la blusa que traía ella, tenía un escote que dejaba ver parte de su atractivo busto, hermoso.

Nos sentamos a la mesa a intercambiar, los cuatro, chismes de conocidos y ponernos al día de todos los últimos acontecimientos. La plática fue algo larga y cuando nos dimos cuenta ya casi nos había alcanzado la medianoche bebiendo algunas cervezas. Decidimos que era tiempo de poner la mesa y empezar a jugar.

Después de haber arreglado todo para dar inicio al juego de formar palabras, tuvimos una serie de partidos en los que reíamos y nos carcajeábamos mucho de cada palabra y ocurrencia que saltaba a medida pasaba el tiempo.

Durante todo ese momento, no podía dejar de admirar el pecho de Alicia, porque se había sentado frente a mí. A cada segundo, mi imaginación seguía volando más y más porque por debajo de la mesa, accidentalmente rozaba mis pies con los de ella. Como estaba metido en mi cuento imaginario, hasta llegué a pensar que realmente me estaba siguiendo el juego y por lo tanto mi calentura incrementaba. Por otro lado, y debido a que mi esposa había estado trabajando mucho esa semana y durante la tarde me ayudó a arreglar la casa, tenía un semblante cansado y bostezaba mucho. No pudo más y se disculpó con todos para poder irse a la cama en ese momento.

En cuanto mi esposa subió a dormirse, no fue sino hasta el día siguiente que se despertó. Como ella tiene un sueño muy fuerte y profundo, sabía que no habría poder humano que la despertara como les comenté. En eso, se me ocurrió ofrecerles una cerveza a mis amigos.

Tomamos y tomamos medida que seguíamos jugando hasta que sucedió lo impensable. Estaban a punto de decir que ya se retirarían de mi casa cuando llegué con otra bebida, pero cuando le iba a poner en la mesa, pasando por sobre el hombro de ella, se levantó de repente y golpeó mi mano dejando caer la cerveza en todo su majestuoso pecho. Su primera reacción fue sobresaltarse obviamente ya que aparte de lo fría que estaba la bebida, su blusa dejaba entrever todo el contorno de sus senos y ya que no tenía sostén, sus pezones formaron un sensual círculo. Inmediatamente, le pedí disculpas y tomé una toallita para que se secara. Lo que me sorprendió fue lo que me dijo luego.

– Tengo algo que decirte.

Pensé que me diría hasta de lo que me iba a morir pero no fue así.

– Ahora me lo limpias ¡tú!

Casi me iba de espaldas porque ahí estaba su esposo y pues no sabía que hacer, hasta que ella repitió la pregunta, ahora dirigiéndose a Paco.

– ¿Verdad que es él quien debe limpiarme?

Nadie pudo haber pensado lo que Paco respondió y fue una respuesta afirmativa después de tomar una pose como de espectador para ver como yo empezaba a limpiar el pecho de Alicia. Con pequeños toques delicados, presionaba la toallita en lo mojado sintiendo una firmeza combinada con la suavidad precisa y perfecta de su pecho. Que delicia estaba sintiendo mi tacto, jamás imaginé que esa noche estaría acariciando ese magnífico pecho.

Veía como lo disfrutaba. Me invitó a quitarle la blusa con la excusa de que necesitaba secarla porque no se podía ir a casa así, sobretodo porque la noche estaba fresca y podía hacerle daño. Por supuesto que lo hice, desabroché lentamente botón por botón y veía como sus senos empezaban a estar frente a mí. Que espectáculo más grandioso era ese. Tiré la toallita y con mis manos comencé a acariciar ese par de maravillas.

Poco a poco veía como Alicia empezaba a excitarse, así de rico como yo estaba sintiendo. No resistí y mi boca se dirigió a chupar su pezón. Que sabrosura, sabía a miel y a cerveza obviamente. Mientras lo hacia, veía como Paco empezaba a tocarse encima de su pantalón.

Alicia, dejó que yo la tocara libremente y se deshizo de su pantalón dejándome ver una tanga exquisita que apenas cubría su monte de Venus. Bajé lentamente y después que ella se sentó, abrí sus piernas para que con mi boca, poder lamer sus labios.

Mi lengua se acercó rozando esos labios celestiales que estaban frente a mí, de la manera más deliciosa pasé mi boca chupando cada parte de ella. Con cada chupón, salía un gemido que aumentaba a medida lo hacía el placer que ella estaba sintiendo.

Chupé y chupé esa conchita que me tenía extasiado, mientras que Paco admiraba más de cerca al sentarse a un lado de nosotros mientras trabajaba con mi lengua para que Alicia gozara.

Después de un rato, empecé a sentir como poco a poco mi boca se humedecía al ser bañada por las mieles sensuales que su vagina emanaba por estar deleitándose de tanto chupete.

– Ah, mmm, aaaaaaaah!

Fue un grito de placer que surgió de lo más profundo de Alicia. Al escuchar eso, de inmediato Paco se bajo el pantalón y con todo su pene erecto, se acerco a Alicia. Ella, tomó su pene y empezó a masturbarlo, de arriba abajo. Era un vaivén delicioso y duro, pero con su otra mano me toco entre mis piernas y me pidió que me quitara mi pantalón, lo que obedecí súbitamente!

Mi palo estaba al 100, y súper duro, Alicia lo tomó y con su lengua lo rozó de la cabecita de una forma espectacular. ¡Que delicia de lamida que hizo! Luego sin soltar mi verga, la metió lentamente dentro de su boca para comérsela despacio… No pudo evitar soltar un gemido que me causó la sensación de placer.

Su boca producía la lubricación perfecta para que mi palo entrara y saliera de manera tan placentera que jamás soñé con algo tan delicioso! Todo esto mientras Paco, después de haber sido masturbado y con su herramienta al tope, se acercó entre las piernas de Alicia y puso su miembro erecto listo para penetrar esa parte tan exquisita que ella tenía.

– Métela, Paco, ¡métela ya! exigía con deseo.

Justo después de escuchar eso, Paco la embistió de manera tal que chocó su cuerpo contra el de ella de manera abrupta.

– ¡Aaahh! exclamó Paco al meter su verga dentro de su esposa…

¡Que vista tenía yo!, mientras mi pene estaba siendo devorado por esos labios comestibles, mi amigo estaba cogiendo frente a mí de manera sensacional. No podía creer como los gritos de placer, no despertaban a mi esposa, pero no fue algo que me detuviera a seguir con esta escena sexual que nos tenia al borde del éxtasis!

Después de estar un rato penetrando a su esposa y de estar mamándome como una diosa, las posiciones se intercambiaron. Fui invitado a meter mi pene dentro de ese cuerpo celestial. No inventen, la sensación fue indescriptible.

Una vez en posición acerqué mi palo a sus labios y con el la masturbé un rato para que su clítoris se excitara aun más… Poco a poco acerqué mi verga y en menos de lo que se esperaba, la metí.

– “Ufffffffff!!” hasta el fondo…- “ahhhhhhhhhh” gimió de placer

A su esposo le fascinó eso y le tomó la cabeza para que ahora fuera él quien sintiera el placer de una mamada majestuosa como solo ella sabe hacerlas. Su boca estaba colmada por todo el miembro de Paco, veía como apenas cabía dentro de ella y aun así, no la sacaba para nada mientras yo me la cogía de manera contundente.

Unos minutos más tarde, se cambió de postura, y se puso de perrito para que por detrás, yo continuara con el trabajo que estaba haciendo. Una y otra vez, adentro y afuera, así, así, así, así de rico, sentía que ella lo disfrutaba, cada una de mis arremetidas, era un grito de delicia que ella hacia y no se media. Eso me excitaba aún más porque mi verga se ponía más y más dura a medida se la metía.

Su esposo ahora quiso ser quien la cogiera por detrás y me cambió. Ahora Paco la estaba cogiendo deliciosamente una y otra vez, mientras Alicia me la jalaba al mismo tiempo que me la mamaba.

Todo era una fantasía hecha realidad, siempre había fantaseado en tener a mi amiga de esta forma y ahora que lo estaba cumpliendo, mi nivel de éxtasis había incrementado cientos de veces más. Una y otra vez, la verga de mi amigo entraba y salía de ese escultural cuerpo mientras yo estaba siendo mamado celestialmente.

De pronto, Paco dijo que estaba a punto de terminar, y sacó su pene, lo puso al aire para que ella lo tomara entre sus manos para jalárselo y exprimir todo su jugo…

Como una explosión, vi salir todo ese semen que tenía listo para el deleite de Alicia. La cara de mi amigo lo decía todo, era un placer inigualable. Ahora era mi turno, me pidió que se la metiera una vez más porque quería seguir sintiendo placer, y eso hice. Mi palo estaba durísimo y la penetré muchas veces hasta que tuvo más orgasmos de los que ya había tenido… y el momento llegó, mi verga iba a estallar. La saqué de repente, se la puse en la boca, la chupo mucho y cuando iba a terminar se lo dije. La saco y la masturbo fuertemente hasta que sentí una sensación de estallido maravilloso.

¡UF! Una explosión de mi néctar saltó de repente por toda la sala invadiendo el ambiente, uff que deliciosa sensación ¡Era una diosa también para jalármela!

Nunca había vivido una experiencia así de sabrosa, y sobre todo con mis amigos… esa noche lo repetimos una vez más hasta el amanecer. Espero que pronto lo repitamos de nuevo.

Autor: Elmer Homero

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Con el esposo de mi mamá

Clavó su estaca en mi coño y me desvirgó sin más, yo me aferré a su espalda, mi estrecha vagina le dificultó la entrada, pero no cejó en su empeño hasta que me hubo clavado por completo, se movía como animal en celo, y no apartaba la mirada de mis ojos como buscando un reproche, una reacción mía, hasta que lo sentí estallar dentro mío, con un grito como de desahogo, de dolor, de placer.

Hola, soy nueva aquí, y me gusta mucho escribir, he leído mucho, y aunque mi experiencia no es mucha, a la que le encanta platicar y comentar las cosas que hace, dice y piensa Voy a empezar con esto Hace tiempo, cuando el nuevo esposo de mamá vino por fin a vivir a la casa, empezó una aventura, que no creí capaz de imaginar aún en mi mente retorcida.

Llevaba ya tiempo de vivir aquí, mi mamá por fin lo había convencido de que se casaran, y lo idolatraba y complacía en todos y cada uno de sus caprichos sin jamás contradecirle, para evitar que nos fuera a abandonar como papá, así que para ese momento ya me había olvidado por completo de su presencia y trataba de evitarlo al máximo, hasta aquella noche, en la que hizo un frío muy fuerte que creí que mis pies se congelaban bajo la cobija, así que me enrollé en ella y me dirigí al pasillo a traer una cobija más gruesa Empecé a oír ruido, pensé que sería que mamá no podía dormir y tenía la TV encendida, y caminé despacio hacia su cuarto y me asomé despacio y sin hacer ruido, y fue cuando lo escuché a él

-Calla mujer, calla, vas a despertar a los vecinos- le decía con voz entrecortada, mientras mamá no dejaba de sollozar.

Me armé de valor por lo molesta que estaba con ese hombre que estaba regañando a mi mamá, que la callaba, pero pues algo le había hecho donde mi pobre mamá se quejaba de esa manera, abrí la puerta un poco más y vi por primera vez en mi vida lo que era tener relaciones sexuales, pero que brutalidad, tenía a mi madre con las piernas en sus hombros y la sujetaba por las caderas, y le daba unas embestidas como si quisiera clavarla a la pared, y ella no dejaba de gemir a cada empujón de él.

El olor en el aire era extrañísimo para mí, entre salado, fuerte, no sé como, y yo ahí parada en la puerta sin decir nada y sin que ellos concentrados en lo que estaban dejaran lo suyo y se percataran de mi presencia En eso mamá empezó a sacudirse y a gritar más fuerte y me eché atrás para que no me viera, me asustaba pero me mataba de curiosidad, él empezó a pegarle en las nalgas y le decía, sí, así, mójamelo, y ella jadeaba pidiéndole una vez que parara y otra vez que siguiera con su martirio, hasta que él sacó su miembro y de una vuelta rápida, quedó boca arriba, pude admirar su verga, me impactó ver cómo era en realidad un pene, no lo puedo negar, él era moreno, pero su verga, no se diga, gruesa, parecía un palo arrugado, con una cabeza gorda y negra, azulosa por el contraste de la luz de la TV que la iluminaba, y brillante, lustrosa.

Dio la orden a mamá de que lo montara y vi como ella iba introduciéndose lentamente aquella cosa que parecía herirla más que hacerla feliz, pero su cara me decía que le gustaba, y yo ahí parada, viendo todo, el frío se me había olvidado y me invadía una sensación de calidez extraña, que no había sentido antes, mientras veía como mi madre lo cabalgaba, una y otra vez, diciéndole, suplicándole que le permitiera parar, mientras él apretaba sus pechos entre sus manos, y besaba sus pezones, y le decía que lo exprimiera, que la quería llenar.

Vi a mamá estremecerse entre las manos de él, y vi como él se sacudía violentamente dentro de ella, haciendo un ruido al unísono de placer extremo, un sonido que no había oído antes y que me hacía sentir nerviosa, emocionada, extasiada, asustada, sin poder más, di la vuelta y me dirigí a mi cuarto, sorprendida, excitada ante tal evento…

Corrí a mi habitación procurando hacer el menor ruido posible y me aventé a la cama, tapándome hasta la cabeza, mi respiración estaba agitada y mi cuerpo estaba tibio, estrujé una almohada contra mi pecho, y me inundó una sensación agradable, empecé a recorrer mi cuerpo con la almohada, apretándola contra cada parte de mí con firmeza y suavidad, al momento, eran mis manos las que recorrían mi cuerpo, y me ocasionaba un placer enorme sentirme, me animé a meter la mano bajo la blusa de mi pijama y sentí por primera vez mis pezones duros, mis senos esponjados, de mayor tamaño que de costumbre, y empecé a frotarlos.

Primero de forma circular, como masajeándolos, y cada momento un poco más fuerte, a sentir un poco de un dolor placentero al pellizcarlos suavemente, mi cuerpo quería más y mi respiración se tornaba a cada momento más agitada, ya había empezado y no había vuelta atrás, estaba en el punto en el que ya no piensas, sólo sientes.

Saqué la blusa para darme comodidad al acariciarme, y a lo lejos seguía oyendo los gemidos de mi padrastro con mi madre, y eso me estimulaba aún más, así que bajé una de mis manos a mi coño, y toqué mis vellos, nunca he sido velluda, pero mi coño cuenta con un buen rollo, de pelitos suaves, color café castaño, sedosos y no muy largos, los empecé a acariciar, dando giros sobre ellos con la palma de mi mano, como si tratara de arremolinarlos, y eso me hacía sentir taan bieeen, como en un sueño, como si volara, y de repente, como que dejaba caer con descuido un dedo sobre la cortada de mi coño para incrementar la sensación.

Mi pantaleta estaba muy ajustada y no me permitía el movimiento libre, así que me destapé de cobijas y pudor, y empecé a acariciarme al aire libre, el frío en ese momento, no siquiera existía en el mundo de placer que estaba descubriendo y en el cual me sumergía más a cada segundo de tocarme, no noté que mi respiración era ya alta, que mis jadeos empezaban a igualar los de mi madre, y que también empezaba a menear las caderas al ritmo de mi mano sobre mis vellos, me decidí, abrí las piernas tanto como pude y las jalé hacia mi pecho emulando la posición de mi madre con mi padrastro, y dejé abierto a todo mi coño, mi clítoris inflamado, que aunque es pequeñito y de un rosa clarito, se notaba a la perfección sobresaliendo de mis labios, que son delgados, y finos, empecé a frotarme con la mano derecha, mientras el brazo detenía mi pierna sobre mi pecho, y el brazo izquierdo detenía la pierna izquierda, y mis dedos abrían mis labios para permitirme un mayor acceso al área de mayor placer.

Seguí con mis movimientos hasta que sentí que unos espasmos recorrían mi cuerpo, empecé a segregar un líquido de mi vagina, y mis gemidos ya eran perceptibles yo creo hasta el piso de abajo de la casa, y yo sin pensar en eso, disfrutando, sin pensarlo más y en ese sopor en el que me encontraba, introduje el dedo medio en mi vagina, qué dolor tan agradable, sentí como mi canal vaginal se iba ensanchando con la entrada de mi dedo y aunque sentía algo de ardor, no me detuve y seguí con mis movimientos.

No me percaté de que los ruidos de la habitación tenían mucho tiempo de haber terminado, y que inclusive mi madre había tomado una ducha y se había quedado profundamente dormida, y ahí estaba el, parado en la puerta de mi cuarto, con una gruesa bata de baño que se había abierto por la erección de su verga, que estaba a todo lo que daba, y que se había levantado firme por presenciar mi espectáculo, no dije nada, hice como que no lo vi, y seguí de piernas abiertas, dejándolo apreciar como mi dedo me cogía, yo clavé mis ojos en los suyos y seguí satisfaciéndome, llenándome de placer mientras lo observaba observándome, no aguantó más y empezó a masturbarse desde la puerta mientras me observaba, seguí concentrándome en darle un buen espectáculo, y en apreciar el mundo de nuevas sensaciones, logré orgasmo tras orgasmo hasta verlo desfallecer de placer mirándome y no pudo más.

Se abalanzó con la verga en la mano sobre mí, clavó su estaca en mi coño y me desvirgó sin más,

yo me aferré fuertemente a su espalda y lo apreté sobre mí, mi estrecha vagina le dificultó la entrada, pero no cejó en su empeño hasta que me hubo clavado por completo, no decía nada, sólo se movía como animal en celo, y no apartaba la mirada de mis ojos como buscando un reproche, una reacción mía, y yo me aferraba aún más fuerte a su espalda, hasta que lo sentí estallar dentro mío, con un grito como de desahogo, de dolor, de placer, y sentí como el dolor que me había provocado, se tornaba en un cálido sentir, me arremetió un sueño y un cansancio que no había sentido antes.

Él se quedó callado, sobre mí, descansando, y yo no me movía, no hacía por decirle que se marchara, hasta que le confesé como con pena.

-Es mi primera vez- y con una sonrisa pícara, me dijo irónicamente -de verdad, si no me dices no me hubiera dado cuenta. ¿Te parece que guarde el secreto a tu mamá de que ya no eres su hijita casta, y que tú me guardes el secretito de que fui yo?

Asentí sólo con la cabeza, y él se puso de pie y se dirigió al baño y de ahí a dormir con mamá, no hubo más que decir, no hubo más que aclarar, al día siguiente me paré muy temprano, cambié mi ropa de cama y la eché al cuarto de lavado, bajé a desayunar, y ahí estaba él, con una sonrisa lasciva, que me ponía a mil cada vez que me miraba caminar, y la cual no le había mirado antes, desayunamos y su mano rozó la mía con discreción a espaldas de mamá.

-¿Te parece que pase hoy por ti al Instituto? Mamá volteó sorprendida y yo dije -bueno, si te toca de paso- sabiendo para mi fortuna que esto no había acabado la noche anterior.

Autora: Ivonne

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Mi primera experiencia con una mujer

Mi esposo la volteó y empezó a cogerla por el culo, la sentó encima de él, la penetraba delicioso por el culo y su coño estaba de frente a mí y no dudé ni un segundo en comérmelo, entonces ella empezó a gritar de placer, penetrada por mi esposo y yo comiéndole su coño, tuvo una venida de primera, mi esposo le sacó su pene y empezamos a comérnoslo de nuevo y entonces terminó en nuestra cara.

Hola, les voy a contar mi primer trío con mi esposo y una amiga.

Es la primera vez que escribo un relato, soy fanática de esta página por que soy muy caliente, leo los relatos y me masturbo. Pero bueno ahí les va…

Pasó una noche como cualquier otra, me llamo Mirna y mi esposo Jorge y la amiga que aparece en este relato se llama Laura. Un día Laura llegó a pedirme una blusa por que tenía un evento y no tenía que ponerse, en lo que buscábamos algo llegó mi esposo, y nos invitó unos tragos, empezamos a tomar y a escuchar música…

Después de varias copas, ella empezó a decirnos lo mucho que nos quería, y nos abrazó y de pronto me empecé a sentir muy excitada, sentía la respiración de mi amiga tan cerca de mí, los tres nos abrazábamos…

De repente ella me besó en la boca, nunca había tenido una experiencia con una mujer, pero fue tan excitante, que la besé con pasión, ella me empezó a tocar los senos, me sentí tan excitada que se me olvidó todo y empecé a juguetear con ella, mi esposo solo nos miraba.

Como estábamos en la cocina, nos fuimos hacia la sala, seguimos besándonos, para esto, ella ya me había quitado la blusa, me besaba y mordía los senos con pasión, yo empecé a hacer lo propio, le quité como pude la blusa…

Estaba tan excitada que estaba torpe, mi esposo solo nos miraba, pero se notaba que estaba muy excitado, las dos estábamos desnudas, nos besábamos y nos acariciábamos, siempre fue mi fantasía tener el coño de una mujer en mi boca, besarlo y morderlo y no iba a perder la oportunidad, empecé a comérmelo como si fuera la última vez que hacía, pero en realidad era la primera.

En eso Jorge se sacó su pene, que por cierto está bastante rico y grande y se lo puso  a Laura cerca de la boca, y ella lo empezó a chupar de una manera tan excitante, fue muy cachondo ver como otra mujer se comía el pene de mi esposo.

Mirna estaba muy excitada y pedía más, yo le estaba comiendo su coñito, estaba delicioso, yo estaba tan excitada que al menor roce hubiera explotado, pero en vez de eso, le cambié el lugar a mi esposo, ella me empezó a besar el coño a mí, y mi esposo a ella, ella estaba acostada en el sillón, yo estaba casi sentada en su cara y mi esposo se sentó enfrente de ella y empezó a penetrarla…

Laura empezó a dar gritos de pasión, me besaba muy duro mi coño que ya estaba empapado y empezó a meterme su dedo en mi culo, era todo un espectáculo, ver como mi esposo se la cogía, ella gritaba de placer ya no pude más y me vine en la boca de Laura.

Mientras ella gemía de placer siendo follada por mi esposo, ella se levantó y entra las dos empezamos a comernos el pene de Jorge, él estaba muy excitado y me agarró y empezó a cogerme de una manera tan salvaje que no pude más que correrme de nuevo, ella se masturbaba y también terminó.

Nos levantamos y empezamos a comernos de nuevo el pene de mi esposo, ahora él la volteó y empezó a cogerla por el culo, la sentó encima de él dándole la espalda, la penetraba delicioso por el culo y su coño estaba de frente a mí y no dudé ni un segundo en comérmelo.

Entonces ella empezó a gritar de placer, penetrada por mi esposo y yo comiéndole su coño, tuvo una venida de primera, mi esposo le sacó su pene y empezamos a comérnoslo de nuevo y entonces terminó en nuestra cara…

Fue muy excitante, quedamos ahí tirados descansando. Al rato ella se vistió, se tenía que ir por que la esperaba un amigo en su casa, iba a seguir la noche, mi esposa y yo nos quedamos ahí pero eso se los contaré en otra historia.

Espero que por lo menos se hayan venido muy rico.

Saludos

Autor: hot_smile_69

hot_smile_69@hotmail.com

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