Bailarín de Ballet llama la atención por sus enormes testículos

Soy bailarín de ballet desde que era un niño. Tengo 18 años de edad y mis compañeros de la academia me apodan “miura”, que es una raza de toros, en clara alusión al tamaño de mis testículos.

En un ensayo de baile fui agredido por otro chico que pensaba que yo estaba saliendo con su chica. En una sala solitaria nos encontramos los dos. Al no estar familiarizado con el ballet, le sorprendió verme vestido con unas mallas blancas, ajustadas como es lo normal.

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Sexo sin Límites (Parte II)

Hetero, Romántico, Polvazo. Ahora es mi turno para poder comentar cuales fueron mis experiencias en ese mismo día. Sé que es muy extenso y que la parte más excitante está abajo, pero me tenéis que permitir la licencia de contarlo todo pues es el comienzo de una nueva era para mí y es muy importante. Os prometo no escribir tan largo y tendido las futuras veces que me centraré más en todo lo sexual que es lo que queremos compartir con vosotros y que seguro que os va a gustar mucho.

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EL CUIDANDERO.-II-

EL CUIDANDERO.-II-  Por: Apasionada

Durante esa noche la confusión vino a mi mente calenturienta. Pensé que había ido demasiado lejos seduciendo a este anciano, vendrá como acordamos, o hará  algún comentario a mi pareja Antonio que me perjudique, o sentirá  pena, o a lo mejor  no se siente bien, en fin,  ansiosa esperaba el otro día para ver que sucedía.

Domingo  se demoraba y me asaltaba todos los pensamientos que había tenido por la noche. Cada vez ansiaba mas su presencia. Nuevamente vestía mi corta bata de cuello ancho que me cubría un poco mas arriba de mis rodillas, de tela de algodón casi transparente que dejaba traslucir el color oscuro de las amplias y recrecidas  aureolas de mis grandes tetas  notándose mis pezones siempre erguidos debido al rose con la tela. Como el día anterior  no llevaba puesto ni pantaletas ni sostén  debajo de ella que impidiera mi plan de seducción al fuerte y fibroso anciano cuidandero.

Por fin llego, se veía pulcro, recién rasurado, vestía un pantalón de algodón tipo mono deportivo que le quedaba un tanto amplio; Antonio que ya había reiniciado su habida lectura, al verlo le dijo: “Domingo estas vestido como para pedirle un milagro a la Madona!” a lo que respondió con un tímido gesto de aceptación y antes de que hiciera otra cosa le  recordé que debíamos ir a buscar  frutas al cultivo. Domingo acepto con un “si niña” y dijo ir a buscar las herramientas necesarias y me avisaba. Entre tanto, Antonio me pedía que trajera algunas uvas.

Domingo me indico que debíamos salir ya, llevando consigo una escalera, una pequeña manta, un balde y una extensión. Por el camino solo acordamos ir primero al  cultivo de durazno y luego pasaríamos al de uva. Ya bajo unos frondosos duraznos, Domingo coloco la pequeña escalera para con en ella y ayudado por la extensión metálica apropiada a tales fines,  se disponía a bajar los mas  grandes y maduros duraznos, cuando le dije que quería hacerlo, que me ayudara y me dijera como, lo que acepto no sin antes advertirme que podía caerme si no tenia cuidado y buen equilibrio.

Lentamente fui subiendo la escalera en A, de unos 5 pasos que terminaba en un pequeño descanso, mientras lo hacia se movía un poco lo que me causaba temor, pero estaba dispuesta a provocar nuevamente a Domingo que empezó a sostenerme dándome sus manos al inicio y luego colocándolas en mis piernas o muslos advirtiéndome de tener cuidado de no caer. Solo atinaba a decirle: “Tranquilo, Tranquilo Domingo, además tu no me dejaras caer”.

Ya cuando me estabilice tenia un pie sobre el descanso final y el otro en el inmediato inferior con mis piernas un tanto abiertas mientras con mis manos y los brazos extendidos trataba de alcanzar los primeros frutos. Esta posición subía mi frágil camisa de dormir dejando ver totalmente mis gruesos muslos, mis firmes y redondas nalgas  y  por la entrepierna  parte de los labios menores de mi cuca que sobresalen bastante de los mayores. A veces abría mas una pierna que otra para que mejor me viera, y  pude ver como Domingo dando vueltas a la escalera me veía por debajo de la camisa mientras yo simulaba no verlo.

Por debajo de  su amplio pantalón y pronunciada horizontalmente  hacia delante, se apreciaba una increíble pero fuerte erección de su larga y gruesa verga cuya cabeza sobresalía, erección que no podía ocultar, debido a la misma amplitud de su pantalón.. Entonces para facilitarle mas su visión apoye uno de mis pies en el tronco del durazno, quedando totalmente abierta de piernas y apoyándome de una rama daba la espalda a Domingo que de inmediato y con la escusa de sostenerme, prácticamente se metió por entre mis piernas y por detrás para observar mi cuca totalmente abierta, hinchada y humedecía por la excitación. A propósito provocaba algunos movimientos que hacia que Domingo aprovechaba para meter sus manos por entre mis muslos e incluso a sujetarme por las nalgas.

Luego  quise bajarme pidiéndole que me sujetara por la espalda  y cuando bajaba, sentí como su enorme verga, bajo su pantalón,  se deslizaba por entre mis muslos descubiertos y por entre mis nalgas, pues mi camisa quedo subida sobre mis caderas, mientras una de sus manos me tomaba por la cintura y otra nerviosamente llego a  agarrar una de mis tetas. Al llegar al piso mientras arreglaba  mi bata y el pelo, Domingo me decía: “Perdóneme niña, pero tuve, sin mala intención, que agarrarle las piernas, o el trasero y hasta por un seno, para que no se me fuera a caer” Sonrriente le dije: “Agárreme por donde sea, con tal de no caerme y estas perdonado mi viejito”

Ya se sentía la necesidad entre nosotros de estar juntos, pero nadie tomaba la iniciativa  esperada y así decidimos irnos a los tenderetes de uva, por el camino le pregunte si tenia esposa y me dijo que tenia 20 años viudo y vivía con una hija, pero que siempre le hacia falta una “compañerita”, porque el se sentía todavía muy bien, mas que cualquier otro hombre,  para hacer de todo; llegamos al sitio y   colocamos nuevamente la escalera para tomar los racimos mas altos. Le dije que yo las bajaría, ya no se opuso, todavía se notaba la excitación en su miembro. Subí  tres escalones, justo la altura para que quedara mi cuca frente a la cara de Domingo que de nuevo me sostenía. Al subir mis brazos mi camisa nuevamente se subió hasta el final de mis muslos e inicio de mis nalgas, subí un pie al próximo escalón, la vista de mi sexo y nalgas era total. Sentía la calida respiración agitada de Domingo entre mis muslos, entonces provoque un breve movimiento que  hizo que  Domingo se abrazara con fuerza a mis  muslos para que no cayera quedando su cara entre ellos y  entonces impulsivamente termine por cubrir su cabeza con mi camisa  y empecé a sentir como besaba tiernamente mi húmeda y recrecida cuca. Me bajo alzada manteniendo la cara entre mi sexo y  me deposito en el piso mientras extendía la pequeña manta que traía.

Me pidió con ternura que mantuviera cerrados  los ojos hasta que me dijera cuando abrirlos, lo hice, mi cuerpo experimentaba un leve temblor y luego lentamente fue quitando mi camisa hasta quedar totalmente desnuda, sus manos agarraban con firmeza mis grandes y provocativas tetas y empezó a chuparlas y lamerlas, diciendo en baja y sentida voz: que ricas tetas tienes mi niña humm.., que tetotas tienes mi niña riiica. Asi seguía y yo permanecía con los ojos cerrados sintiendo como exploraba todo mi cuerpo.

Bajo lentamente besándolo, paso seguido su lengua por mi ombligo, mientras agarraba y soltaba con firmeza  mis tetas humm, riiico, que divino,   beso mi cuca con delicadeza y me la abrio pasando  su lengua por mi húmeda raja saboreándola, humm.. que ricura de cuca tienes humm, y chupo mis labios menores, esta mojadita, riiica. siguió besando mis muslos, las rodillas,  hasta llegar a mis pies, los tomo entre sus manos y beso uno a uno mis dedos. ¡Este hombre resultaba ser a pesar de su edad, el hombre que buscaba para sacar todo mis deseos eróticos y sexualidad adormecida!.

Luego me volteo boca abajo y empezó a besar y lamer la planta de mis pies, subiendo por mis piernas, un agradable cosquilleo invadía mas y mas mi cuerpo; se detuvo para besarme detrás de las rodillas  y luego beso la parte de atrás de mis muslos. Te gusta?.. siii… riiico… sigue asi… me vuelves loca… Sigue papi… sigue… Llego a mis nalgas, las lamia y besaba mientras acariciaba mi cuca húmeda por entre las piernas, riiicoo.. luego  las abrió y pasaba sus dedos por mi culito y me pregunto: te han desflorado el culito que lo tenes lindo y rosadito? Le dije que no, y repuso,  Dame esa dicha mi niña… lo deseo…será nuestro gran secreto y nadie sabrá lo nuestro. Solo alcance a decirle: Despues… después!… Ya quería que me penetrara … Domingo no insistió y siguió subiendo por el centro de mi espalda hasta llegar a mi cuello y allí me beso muchísimo, Me sentí desfallecer, mi cuerpo se contorneaba involuntariamente de placer, me coloco nuevamente boca arriba;  no abras los ojos me decía. Me tenia totalmente dominada.

Sentí quitarse su ropa  y se puso sobre mi  colocando su imponente verga sobre mi cara.,  sus flácidas bolas rozaban mi boca mientras que la ardiente cabeza de aquel monstruo venoso, largo y grueso pasaba por mis ojos primero y luego por entre mis labios,. Bajando un poco mas lo aprisiono entre mis tetas mientras se movía masturbándose con ellas, Lugo bajo mas y haciendo que le abriera las piernas pasaba de  abajo a arriba la cabeza de su miembro por la rajita humedecida de mi cuca, separando mis labios menores y rozando mi clítoris excitado.

Luego lo pasaba  por entre mis muslos y  finalmente agarro mis pies y lo coloco entre ellos masturbándose. Me volteo y lo subía lentamente con movimientos circulares y de arriba abajo por entre mis piernas y así llego a mis robustas  nalgas, pasando seguido su cabeza humedecida por su babita seminal, entre ellas y con ambas manos las separo y  coloco su inmensa verga a lo largo de ellas y luego las soltó quedando aprisionado entre ambas, y nuevamente se movía lentamente, como lo hizo antes con mis tetas, como queriendo masturbarse con mis nalgas.

Se acostó a mi lado boca arriba y me dijo: ahora si niña divina , abre los ojos y entreténgase con mi pájaro, es suyo… Me incline y pude apreciar aquel imponente y retador  instrumento parado apuntando al cielo, sus bolas flácidas y largas caían entre sus piernas  entreabiertas, de su escaso bello púbico amarillento y blanquecino nacía el tronco largo y grueso de su verga, surcado de azulosas venas de diferentes tamaños y grosores, tensas a reventar por la sangre que contenían, dándole un aspecto especial y excitante, coronado por una pronunciada cabeza  con forma de durazno o capucha de hongo, cuyos bordes sobresalían un poco mas que el grueso tronco. Su color era un rojo oscuro, que brillaba y reflejaba la luminosidad que pasaba por entre el follaje de las plantas de uva. Este instrumento estaba dispuesto a penetrarme y lo deseaba poseer.

Me coloque entre sus piernas me agache y empecé a lamer sus bolas y besar y lamer su verga hasta llegar a la brillante cabeza de la que  salía su viscoso liquido. Dificultosamente pude meterla en mi boca pero se la seguí lamiendo mientras con mis manos lo masturbaba,  y agarraba sus bolas, sigue niña… Siii…  Que riiico… dale… dale mi niña buena… dale mamita… sigue humm..! Seguía entretenida con el magnifico ejemplar mientras placidamente Domingo miraba satisfecho lo que le hacia… Sigue mami… sigue!.. Tome sus bolas y metia una a una en mi boca y se las chupaba. Dame asi mamita linda, riiico aahhh… dale, dale…

Quería tener sexo con aquel vigoroso anciano. Entonces me senté sobre y frente a él y tome su verga y lentamente fui colocando su imponente cabeza entre mi cuca, él acariciaba mis tetas y mis nalgas con sus manos, su cabeza encontraba dificultad para entrar, empecé a moverme para que pudiera entrar completo como yo deseaba, fui bajando y sentía como penetraba causándome un excitante dolor rico… ahí sentía esa verga como mas larga y gruesa adherida a mi vagina, pero igualito me movía seguido , sentía que su verga iba quedando  acoplada en mi cuca, era una sensación fenomenal tenerlo todito adentro, ,  aquel rígido instrumento quemaba como brasa mi vagina. Cada vez mas se lo sentia grandísimo…. inmenso…, tocando todo dentro de mi…., riiiico, dale un poquito asi…, no pares papi.., uufff , me movía  de arriba hacia abajo y con fuerza, mi cabeza cubierta por mi larga cabellera se movia incontrolada,  dame mas…. mas….,  asi…, duro…, dame duro…, de mi vagina salía abundante y caliente liquido,  su verga venosa y gruesa coronada por  tan recrecida cabeza se abrío paso triunfal  y una vez todito dentro empezamos un acompasado y frenético metí y saque mientras Domingo acariciaba y lamia mis tetas  y empujando hacia arriba su cuerpo, buscaba penetrarme mas profundamente. Sus embestidas me causaban un excitante dolor, y mientras lo hacia emitía un fuerte ahhh…. uufff… que rica eres zorrita mia…. humm!… que rica cucota tienes ufff … la tienes calientita mamita. Que divino lo haces mi niña…. mientras que yo apretaba mi vagina para retener su fantástica verga que divinamente me follaba y echaba mi cuerpo hacia atrás para sentirlo mas y mas adentro, mientras acariciaba sus bolas.

Luego me pidio colocarme en cuatro, elevando mis nalgas las tomo con ambas manos  las abrió y apuntando con certeza la entrada de mi vagina con su recrecida cabeza de una sola y vigorosa embestida  me penetro con aquel ardiente tronco abriéndose paso hasta lo mas profundo que podía dentro de mi cuca, ahhhh!… ayyy… me duele papi, dale suavecito siii?

Ahora la sensación era distinta y me sentia llena por su verga, sus bolas rítmicamente pegaban detrás de mis muslos y un intenso chas… chas…  llenaba el solitario lugar. Me tenia tomada fuertemente por mi cintura empujándome seguido de adelante hacia atrás, te gusta asii zorrita..? si papi dame asiii..  Seguia dandome duro y me palmeaba las nalgas tasss… tasss..hasta hacerme sentir ardor y placer. Paraba por unos momentos, quiza para no venirse rapido  y luego seguía dándome guebo riiico… Me acople a sus movimientos y buscaba siempre levantar mi cadera para que me penetrara lo mas profundo y así lo hacia con fuerte embestidas hacia adelante que tocaban lo mas profundo de mi vagina… todo era excitación mis grandes tetas se movían rítmicamente de adelante hacia atrás respondiendo al rítmico metí y saca de Domingo, nuestros cuerpos sudaban copiosamente. Con sus dedos acariciaba mi culito húmedo y le introducía delicadamente el pulgar  que diestramente movía acrecentando mi gran excitación y deseo, Hum que riiiico… nunca había permitido me lo hicieran pero me parecía divino.

Ahora voy a darte por ese inmenso trasero blanco y rico que tenes mi niña. Le dije que por ahí todavía no, que después lo haríamos y acepto huraño, entonces me pidió que me colocara boca arriba, lo hice y levante y abrí mis piernas todo lo que pude, de pie miraba  extasiado mi cuca recrecida y roja y mis labios menores abiertos y dispuestos a recibir su inmensa verga. Se inclino entre mis piernas me la vio y dijo: que hermosa cucota tienes ricura,   parece una bellísima orquídea. Te voy a dar como nadie te ha dado con este veterano que tengo para ti mi zorra rica. Siii papi ven y me das duro, lo deseo mucho y lo tienes como me gustan, bien grandes, hummm.

Se acomodo con su guebo tomado por su mano y lo coloco en la entrada de mi cuca y con su mano lo fue guiando mientras empujaba suavemente y su cabeza entraba causándome un dolorcito agradable y una vez que me entro, le fue abriendo paso a su venoso tronco hasta llegar al fondo, mi vagina se acoplaba al tamaño y grosor de su guebo. Se pego fuerte a mi y empezó a hacer un movimiento circular que rozaba mi clítoris y su cabeza me tocaba todo dentro de mi vagina, lo que me enloquecía, dame asi.. sigue así..   asi..   papi, me daba y senti como de  mi vagina salía un liquido caliente como orines que nos mojaba a ambos… humm dame papi… sigue asi papito rico… dame mas, asiii.. no pares… yaaa… me muero papi… dame… dame… dame… hummm..  mi vagina con involuntarias contracciones experimentaba un primer orgasmo intenso, mis piernas abrazaban su cintura y las volvía a abrir para sentirlo todo riiico..

Domingo seguía allí pegadito y dándome, me sentía desmayar, pero quería mas y mas. Abrí y subí mis piernas y abrase de nuevo su cuerpo con ellas y el rugía como una fiera sobre mi dándome ahora fuertemente, sacándolo casi todo y metiéndolo duro dentro de mi, siii, siii asi, dame asiii. Asi humm… dame duro, asiii.. mas duro papi… asiii… me matas, me matas papi lindo… que riiico…como pudo agarro mis tetas y las mordía mientras seguía dándome.. Agarro mis nalgas  con fuerza clavando sus dedos en ellas mientras me atraía hacia su cuerpo y me penetraba hasta el fondo con su guebo, asi duro mi perra… en celo … asi mi zorra… asi.. eres mia… mia… mia… SI SOY TODA TUYA… le grite… me sentia desmayar placidamente relajada, Domingo seguía sobre mi y escasamente se movía, quizá para no venirse o como recobrando fuerzas para seguir, pues no había terminado junto conmigo.

Luego de unos momentos se reincorporo, su guebo parecía mas grande y grueso,  ahora puso mis piernas sobre sus hombros y se inclino sobre mi y ayudado con su mano volvió a meterlo completo hasta las bolas que rozaban mis nalgas, humm que rico.. y empezó sacándolo y solo dejando dentro la cabeza y de una fuerte embestida me penetraba  y asi me daba y me daba duro hasta hacerme quejar de dolor mientras sus bolas golpeaban mis nalgas. Dame asi papito, no lo saques… mételo todito.. asii.. no me lo vayas a sacar… ahhh… de repente  soltó mis piernas y volví a abrazarlo con ellas, nuevamente sentía bajar mucho liquido por mi vagina como si me orinara, uffff.. los espasmos vaginales volvían y contraía aprisionando el monstruo que mantenía dentro de ella, mi cabeza se movía involuntariamente de un lado a otro,  dame duro papi… me matas… clave mis uñas en la espalda de Domingo y cerré los ojos a la vez  siii … asiii …. riiico … humm… dame la leche ahora… dámela ya… todiiita papi… mis piernas se abrían y cerraban incontroladamente, sentía mas grueso su guebo y arqueaba mi cuerpo hacia arriba y lo bajaba, buscando con ondulantes movimientos, la mayor intimidad del contacto con su sexo de manera  que todo su verga y leche  quedaran dentro de mi, un placido escalofrío recorría mi cuerpo  y   Domingo fuertemente abrazado se mantenía sobre mi y con fuertes espasmos  dando fuertes y  sostenidas  embestidas  hasta lo mas profundo,  descargaba  ahhh… ahhh…  su hirviente leche dentro de mi   yaaaa.. mi puta rica  yaaaa.. mi niña, toma toda mi leche asiii… eres mia  mia.. mia y   con rápidas, profundas e intensas  descargas seguía depositando  su caliente, preciosa y abundante leche  que  llenaba mi habida vagina.

Aun sobre mi sentía como su trozo de carne desfallecía  y muy lentamente iba saliendo de mi vagina que se contraía y lo aprisionaba sacándolo de ella mas rápido junto a mucha de su leche caliente que por entre mis nalgas caía a su manta, a la vez que el fuerte olor a sexo impregnaba el lugar, tome su verga medio floja y la lleve a mi boca y lamí gustosa su calido semen que recubría totalmente su poderosa arma hasta sus testículos. Ahhhh que bueno me lo haces mi putica rica.

Ahora si pude meterlo  en mi boca, primero su cabeza y tronco y luego sus flácidos testículos a los que con mi lengua movía de un lado a otro de mi boca. Domingo extasiado me decía ahhh! ufff!. que sabrosito me lo limpias mi zorrita, lamiendo y chupándomelo.

Pasados unos momentos este anciano maravilloso me dijo: Antonio tenía razón, la Madona me hizo el milagro. Y  pensé que el milagro fue doble pues este anciano despertó mis deseos y sexualidad adormecida. Ahora regresemos dijo y sigamos como si no hubiera pasado nada entre nosotros, cuando quieras me buscas y me encontraras para ti. Ahhh! queda pendiente desflorarte tu hermoso trasero mi niña. Te lo prometo, le respondí.

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Sexo sin Límites (Parte II)

Ahora es mi turno para poder comentar cuales fueron mis experiencias en ese mismo día. Sé que es muy extenso y que la parte más excitante está abajo, pero me tenéis que permitir la licencia de contarlo todo pues es el comienzo de una nueva era para mí y es muy importante. Os prometo no escribir tan largo y tendido las futuras veces que me centraré más en todo lo sexual que es lo que queremos compartir con vosotros y que seguro que os va a gustar mucho.

Todo empezó cuando fuí por primera vez a su lugar de trabajo cuando me llevaba un cliente, que era más bien un amigo. Ella estaba tras la barra preparando desayunos, aunque no solía atender al público. La primera vez que la vi ya me di cuenta que quiera algo especial, no era un flechazo como tal, pero me transmitía muy buenas sensaciones, emanaba felicidad por todos los lados, nada más lejos de la realidad, sin embargo ahí estaba ella trabajando y dándole alegría a todo el mundo con su sonrisa que era algo irresistible. Todo el mundo a primera hora de la mañana con cara de pocos amigos recién levantados y ella compartiendo y contagiando toda su energía. Eso fue lo primero que recuerdo y lo que más me impactó. Seguí yendo a aquel lugar durante varios días seguidos quería, ver a mi cliente para ir con él allí y poder verla de nuevo. Su atención se fijó en mi en varias ocasiones y creí observar que la sonrisa que me regalaba era distinta a la que lanzaba a los demás, pero igual eran más mis ganas de que así fuera. En algún momento mi amigo se dio cuenta y empezó a sonreír . Me dijo que había notado que me gustaba en plan bromista y comencé a sonrojarme como si de un quinceañero se tratara.

-“Déjate de tonterías Fran, deja que acabo de salir de un mal divorcio y no estoy yo ahora para estas cosas”

pero lo cierto es que mi mente me juegaba malas pasadas y me hacía tener fantasías inocentes con ella, poco útiles pero fantasías al fin y al cabo. Lo cierto es que no era mi tipo habitual con el que yo había salido hasta el momento pues aparte de mi ex mujer todas mis novias habían sido siempre bajitas y delgaditas, muy pequeñas y sin embargo ella era alta 1 m 70 con grandes curvas y pechos grandes, algo que también me gustó desde el principio pero quizás un poco mas rellenita de la cuenta para mi gusto, cosa que cambiaría después con el tiempo pero esa es otra historia. Lo cierto es que dejé a un lado mis gustos físicos o prejuicios por así llamarlos y mi mente se centró en lo que realmente me hacía temblar el corazón, su energía positiva y la sexualidad que emanaba en cada uno de sus movimientos, en cada mirada, en cada sonrisa, en cada gesto. En muchas ocasiones incluso esos movimientos me hacían estremecer un poco. Por supuesto de cara era muy guapa (y sigue siendo, más aún si cabe) pues sí no sí que no me habría fijado en ella. Su tez era blanca sin llegar a ser pálida, pero con una piel perfecta, y algo chatilla cosa que también me gustaba pues la nariz no es algo que deba sobresalir mucho en la mujer, no me parece bonita. Por otro lado tenía unos ojos preciosos y unas pestañas enormes como para dar sombra en la playa, lo que le daba a su mirada una aire aún más sensual y más coqueto cuando desviaba furtivamente sus ojos hacia mi. Por algún motivo yo notaba que había química entre nosotros. Y asi fueron pasando los días…Mi cliente me llevaba de vez en cuando y me decía :

“ vamos a ver a la gordilla”, exagerando un poco sus curvas y siempre desde el respeto y el cariño sincero que le teníamos. Yo estaba deseando que me lo pidiera para tener la excusa para ir a verla y que no se me notara demasiado que estaba ansioso por volver a aquel lugar. Siempre al llegar nos saludaba muy alegre y en varias de las ocasiones notaba como quería acercarse a nosotros a pasar más tiempo pero su jefe la miraba mal pues no quería que esto ocurriera, que no se distraje demasiado. Desde su puesto junto a las planchas y la máquina de café me miraba y sonreía continuamente y yo desde luego no dejaba de mirar hacia allí por si acaso volvía a hacerlo, me encantaba. También en alguna ocasión se acercó y con un gesto de cariño me cogía la mano o la pasaba simplemente por encima de la mía y eso hacía que me excitara un poco. Estaba empezando a sentir cosas que llevaba mucho tiempo sin notar y que creía muertas en mí… Y así transcurrían los días hasta que animado por mi amigo en una ocasión ya decidí ir a verla en otro plan, sin mi amigo de por medio. Cogí mi moto y a mediodía salí hacia allá para tomar algo pero cuál fue mi sorpresa que no se encontraba en el lugar. Entré y pedí una copa para disimular y al instante pude ver que no se encontraba en la zona del bar y pensé que estaría adentro, en la cocina. Impaciente por volver a verla no puede esperar más y le pregunte a su compañera que ya me miraba sonriendo como dándose cuenta de lo que estaba pasando.

  • “Hola, ¿está tu compañera?

se rio y me dijo:

– “ no, su turno ya ha terminado.”

vaya por dios! mi gozo en un pozo y ni siquiera podía contactar con ella porque no sabía nada más. Ni siquiera sabia aún su nombre…

Ya por fin un día en estando sentado en la barra al lado contrario del habitual, y tras estar a punto de terminar las mejores tostadas que he podido comer en mi vida y que siempre me preparaba ella, se me acercó y me preguntó si tenía algo que hacer esa noche…WOW! Realmente era lo que estaba esperando, pues no quería arriesgarme a tener un batacazo tan pronto. Era justamente lo que necesitaba. Que una chica me pidiera a mí una cita y no al revés, fué un subidón tremendo.

“¿como te llamas? “ Dijo ella.

Y yo le respondí

Marcoan

Yo me llamo Kleo

¿Tienes algo que hacer esta noche?

Mi corazón empezó a latir muy fuerte, tanto que creí que iba a tener una erección por lo rápido del bombeo de sangre. Yo, nervioso le contesté que no y me dijo que por qué no la llamaba y salíamos a tomar algo. Le dije que sí sonriendo como un colegial antes de su primer beso.

A continuación , cogió una servilleta de papel y me apuntó su teléfono y su nombre.

Entonces me dijo algo lo cual yo ni escuche creo que por el ruido del lugar o por mi propio estado de excitación que nublaba mis sentidos , pues no pude oírla. Además era la primera vez que se dirigía a mi de forma tan directa, excepto algunos comentarios sin importancia propios de un saludo al entrar.

“Perdona es que no te he oído con el ruido del bar es imposible…”

y me lo volvió a decir pero volví a quedarme sin sonido, porque además tan sólo escuchaba los latidos de mi corazón bombeando fuerte en los oídos…algo así como los tambores de un desfile cuando pasan junto a tí. Sea como fuere se lo pregunté una vez más

“ más alto, es que no te oigo” aunque tampoco había tanto ruido.

y su compañera que estaba detrás y había contemplado toda la escena saltó y dijo a voz en grito:

“¡¡Que dice que te pongas guapo!!!”

Ambos nos sonrojamos y mi amigo no podía parar de reirse por la situación, creo que incluso él se sonrojó un poco por la vergüenza ajena que experimentó al ponerse en mi pellejo. En ese momento me quedé bastante cortado pues creo que nunca una chica había sido tan directa conmigo en una situación así. Ella también se había quedado un poco perpleja por la reacción de su compañera.

Entonces pensé,

vaya me parece increíble por fin me ha pasado esto a mí. Nunca me habían dado un número de teléfono, siempre había ligado más directamente pero con gente de la pandilla o conocidos.

En ese momento, entre la confusión, la vergüenza, la sensación de triunfo sin haber echo nada, etc.. me pareció de lo más excitante casi como de película y estaba muy emocionado y con ganas de usar mi móvil YA para llamarla y quedar.

Le dije que si quería que nos vieramos ese mismo día. Era un martes y le dije que la llamaría para quedar.

Pasé el resto del día de lo más nervioso con muchas ganas de llamarla…mi primera cita en mucho tiempo, recién separado y con muchas ganas de pasarlo bien aunque tampoco quería nada serio. Creía no estar preparado para empezar una nueva relación por eso me lo tomé simplemente como una cita. El resto de la tarde estaba ansioso por llamarla pero tampoco quería parecerlo así que espere un poco y al final de la tarde la llamé y quedamos para ir a recogerla sobre las 11 de la noche. Volví a sentir lo que se dice de forma cursi siempre eso de mariposas en el estómago y me dije a mi mismo

-“mira que tampoco pasa nada, ya eres mayorcito para esto contrólate “

pero no podía. La situación me excitaba mucho sobre todo por lo directa que había sido al decirme que la invitara a salir, cosa que siempre he deseado pues me lo he tenido que currar mucho para conseguir una cita y me molestaba que las mujeres no pudieran o quisieran pedirlo también, por eso mismo me gustó tanto. Me alegró mucho que me lo pusiera tan fácil en momentos tan difíciles para mí. Me gustó mucho su determinación.

Traté de ponerme guapo como me pidió, por lo menos lo traté, para darle una buena presencia y que viera además que era un chico educado y de buena presencia, no del montón. Me acicalé lo que pude, me puse mi colonia favorita, CH, y antes de decidirme a salir pensé en coger unos condones ya que habría que ir preparado por si la noche se desviaba hacia momentos más calientes que llegaran al coito. Pensando en eso también caí en la cuenta que llevaba mucho tiempo sin hacerlo y que sería muy difícil para mí dejar alto el pabellón, así que, con mucha tristeza, fui por un spray retardante que tenía en mi mesilla de noche. Lo había comprado hacía tiempo para poder conseguir que mi anterior pareja llegara al orgasmo antes que yo, pero con una frígida uno no puede estar 45 minutos de preliminares sin parar, después de 2 meses sin relaciones y luego no conseguir nada. Y encima era algo que no me gustaba pues me restaba sensibilidad y en el momento de la eyaculación apenas sentía nada. Pero de todas formas, quería quedar bien con Cleo si llegara el caso, aunque sólo eran esperanzas. Así que me lo eché al bolsillo por ser un frasco muy pequeño y que no molestaría.

De camino hacia su casa por la carretera mi cabeza no paraba de jugarme malas pasadas pensando en míl y una cosas que pudieran suceder. Me dije:

“ marcoan, no seas tonto no vayas a meter la pata hoy, es sólo una cita. Debes demostrarle lo que eres, un caballero. No te precipites pues puede ser un buen comienzo para una serie de citas que te saquen de este agujero tan triste de tu soledad.”

pero por otro lado lo cierto es que tenía ganas de tener algo más con ella .Más tarde cuando llegue a su casa a la llamé y salió a recibirme a la puerta. Lo hizo tan rápido que no me dió tiempo de abrile la puerta, pues abríó ella misma la puerta del coche y se montó. Nos dimos dos besos y me dispuse a conducir. Le pregunté dónde iríamos y tras pensarlo poco me dijo el lugar que le gustaba, en el puerto deportivo, casi al segundo y sonriendo me dijo:

“ ¿vas a dormir conmigo esta noche?”

aquello me dejo de piedra sobre todo porque mi cabeza en milésimas de segundo pensó absolutamente de todas las combinaciones posibles, más que un procesador doble núcleo Pentium de última generación….

En otra situación hubiera pensado que era una chica fácil, que tenía ganas de marcha con cualquiera y esta vez me había tocado a mí y que lo habría hecho otras veces. Podría haber pensado mal de ella por aquello, pero sin embargo algo me hacía ver que había sido más normal y sencillo que otras cosa. No era alguien al que interpretar como una chica ligera ni nada, aunque lo cierto es que parecía ir algo rápido. Tenía la sensación de que era una buena chica como así me lo demostró, pero que estaba igual de sola que yo en muchos aspectos.

Solamente puede responder una cosa, por supuesto , aunque en el fondo no sabía de dónde me estaba metiendo… después arranqué y nos dirijimos al lugar hablando de diversas cosas y conociéndonos un poco más pero aún algo cortados.

De vez en cuando volvía a pensar

“ has quedado para dormir con ella!!”

le había preguntado donde prefería ir pues quería que la noche saliera todo a su gusto y nos dirigimos hacia allí . Es un bar moderno con unas terrazas dando a la ensenada del puerto, con unas vistas muy bonitas de los veleros donde te podías sentar en un puf. Pedimos un par de mojitos y nos sentamos allí y comenzamos a charlar de nuestras cosas para conocernos un poco. En uno de los instantes donde se notaba la tensión sexual, pues como digo siempre emanaba mucha sexualidad, se notaba que ambos estábamos deseando tener algo de sexo, algo más que una simple charla, o al menos un acercamiento para besarnos, pero yo seguía en mis 13 de presentarme como un caballero, no quería que tuviera otra opinión de mí. De repente Cleo hizo un comentario acerca de su barra de labios .

” Sabes una cosa ¿ estas barras de labios gloss es muy pegajosa, mira” y se lanzó hacia mí dándome un leve y suave beso en los labios dejando ver que era cierto que eran muy pegajosos. De momento tuve una repentina erección por la rápida subida de mis pulsaciones que ya de por sí estaban altas. Lo primero que pensé fue

WoW vaya beso, además ha sido muy original esta chica quiere algo de verdad y esta noche se lo voy a dar, vaya si se lo voy a dar ya perdido mucho tiempo para andar como un simple colegial pues además , ella ya me ha dado paso. Ahora vamos a empezar . “

Tras disculparse por haber lanzado el beso casi sin avisar le dije que no importaba que me había gustado mucho, y poco después con la misma broma le dije ,

“no te importa que lo pruebe de nuevo”

y la comencé a besar torpemente. Al poco ella me dijo cómo quería que la besara. Me estaba enseñando de nuevo, pero independientemente de que eso me hiciera sentir algo mal y cortado, a partir de aquí todo empezará a salir como la seda, pues empecé a disfrutar más aún de sus besos que eran muy calientes y apasionados, como si todo se nos fuera en eso. Con la luna de fondo, las luces ténues de los pasillos y faroles de los pantalanes del puerto reflejándose en el agua entre los yates allí amarrados, la suave brisa y el olor intenso olor a mar, la sensación de un grandioso momento romántido era algo que me venía a la mente y que esperaba que ella estuviera sintiendo también. Me levanté a por otro mojito para los dos y seguimos charlando y riéndonos…..y llegó el momento de irse.

Fué entonces cuando me dijo por fin…¿nos vamos ya?¿Vamos a mi casa?

-Sí claro, cuando quieras. Le respondí.

Ambos teníamos una sonrisa en los labios que sin llegar a decir nada sobre lo que nos depararía el futuro más próximo ambos pensábamos que pasaría,creo que con las mismas ganas de probar a tumbarnos juntos por fin

Aún así, yo seguía manteniendo mi idea de no hacer nada que ella no me pidiese, que no expresase de forma clara.

Durante los 15 minutos aproximados que tardamos en llegar a su casa, mi mente se dividió en dos. Por una parte, la parte racional que la escuchaba y mantenía la conversación tratando de no mostrar mi excitación y las diferentes erecciones que había tenido y que estaba teniendo en esos momentos, que no llegó a ver gracias a la oscuridad del interior del coche, y por otro, la que te juega malas pasadas y no te hace más que pensar en posibilidades de tener una noche loca de sexo o de frustrarte en que no lo ibas a tener, aún sin haber sido el propósito de la cita.

A pesar de todo eso, me lo iba tomando con tranquilidad, con la intención de dormir y demostrarle que no soy como la mayoría.

Llegamos a su calle y nos dispusimos a entrar por su puerta.

Estando en su casa ya empecé a sentirme muy nervioso de nuevo. Me repetía una y otra vez

¿ tendría sexo esa noche ? Marco han tranquilo.Todo se andará …

Ella entró directamente al baño pues no aguantaba su vejiga y dejó la puerta entreabierta, pero no quise ser indiscreto. Salió y tras charlar otro poco se acercó el gran momento…¿qué pasaría?¿realmente sólo íbamos a dormir? Yo tenía claro que haríamos lo que ella quisiese, pero una vez subimos a su habitación, después de habernos besado esa noche y en esa situación, ambos teníamos claro lo que queríamos. Ambos lo necesitábamos pues estábamos en circunstancias parecidas, aunque yo llevaba más tiempo que ella sin echar un polvo. Eso me hacía estar muy nervioso por lo que pudiera pasar. Mucho tiempo sin sexo no es bueno para una primera cita….

Apenas hablamos un poco y me invitó a subir a su cuarto. Traté de dominar aquel momento pero fue comenzar a subir la escalera hacia su dormitorio cuando noté como mi verga empezaba subir a sus anchas y mi corazón empezó a bombear sangre sin parar hasta conseguir que mi poya se pusiera bien dura.Mientras subía tan sólo podía ver su culo subiendo las escaleras, he imaginando como serían sus pechos, pues durante la noche, su escote había reflejado un generoso busto y eso me gustaba de sobremanera, pues no había estado nunca con ninguna chica con grandes tetas como parecía tener Cleo.

De repente otra idea me llegó a la mente y me quedé sorprendido de no haberla pensado antes….no llevaba pijama y tendría que dormir en calzoncillos. De todas formas el calor del verano tampoco lo aconsejaba y supongo que ya mi mente ya habría actuado por mí para forzar esa situación y que tuviera que dormir casi desnudo. Pensaba en que ella se cambiaría en el aseo, pero deseaba que se desvistiera al lado mía y que podría incluso quedarse en ropa interior. Me estaba excitando por momentos. El calor me llegaba desde la entrepierna hasta mi rostro. Notaba como mi miembro intentaba hacer por abrirse paso entre los calzoncillos y salirse, pues no la había sentido tan gorda y tan dura hacía tiempo.

Ví que en frente de su cama tenía un armario empotrado con algunos espejos, y eso me ponía aún más cachondo de pensar en que llegáramos a follar esa noche pues el momento parecía anunciarlo y me excité aún más sin poder evitar que ella sintiera toda la extensión de mi miembro cuando nos abrazamos para besarnos locamente a los pies de su cama.

Una cosa llevó a la otra y acabamos tumbándonos sobre el colchón y poco a poco empezamos a soltarnos aún más. La idea inicial había sido ir a dormir pero ya quedaba claro que con el calentón eso sería lo único que no haríamos esa noche.

Yo no pude evitar a llevar mis manos hacia sus nalgas y luego tímidamente hacia sus pechos mientras temía que me parase, pero me estaba desinhibiendo por completo sin tener apenas alcohol encima pues no pude beber mucho para poder conducir. Sin embargo ella me correspondía y pude notar cómo también estaba decidida a comprobar si el material que estaba pocos instantes antes presionándola entre su pubis y su estómago era realmente del tamaño que había sentido. Y así lo hizo recorriendo varias veces toda la longitud de mi poya, que aún pensando yo mismo que no sería suficiente para ella por mi falta de autoestima, me hizo ver que para era más que suficiente, más de lo que se esperaba.

Yo estaba algo acomplejado pues con mi metro ochenta de altura, pesaba unos 69 kilos, algo canijo y calzaba 18 cm que nunca habían valorado.

Seguimos acariciándonos por un tiempo dejando ver que los dos queríamos pasar a otro nivel y sin pensarlo la empecé a desvestir sintiendo cómo su respiración se entrecortaba y no me ponía impedimentos. Esa era la señal definitiva. Fuí poco a poco desnudándola y el rubor se apoderaba de ella, pero el calentón de ambos no nos iba a parar ahora. Estaba deseando tocar su piel que parecía suave, y ver la forma y color de sus pezones, que es algo que me gusta mucho en una mujer. Uno a uno iban saltando con mi ayuda los botones de su camisa y dejando ver un sujetador que le marcaba una forma preciosa a su escote. Su canalillo apretado ahora dejaba ver cómo sus pechos pedían el mismo derecho que solicitaba mi verga a salir de allí y poder quedarse al aire. Cleo me ayudó a terminar de desvestirla y la noté muy excitada a la vez que cortada y no era para menos el primer día. Su cuerpo denotaba que se había dejado ir cuidándose poco últimamente, pero aún así yo sólo pude ver lo que había debajo y era el cuerpo de un pibón aunque tendría que currárselo. Me excitó mucho pensar que iba a estar en breve botando encima de ella. Pude observar que su pubis estaba recientemente y completamente rasurado y eso me dió a entender que se había preparado para la ocasión por si ocurría algo. Mis manos no dejaban de acariciarla y cuando por fin cayó el sujetador pude ver unas tetas grandes y bonitas, naturales de 95 cms y con unas aureolas oscurecidas al contraerse por la propia excitación mientras sus pezones duros me apuntaban desafiantes como diciéndome, ven aquí y cómeme. No pensaba en otra cosa aunque no quise empezar tan directo.

Tras acariciarla un rato y ver cómo se estremecía entre mis brazos era el momento de desnudarme yo. Me estaba sintiendo incómodo muy violento y sobre todo muy cortado con mucha vergüenza pero por otro lado pensé , “ ya no eres un niño déjate de tonterías y pórtate con un hombre “

El que me viera desnudo me suponía al principio un gran problema pues aunque la que realmente tenía problemas de autoestima era ella como ya os contaremos, la mía tampoco estaba muy a la altura debido a que la estúpida de mi ex me había machacado mucho y cómo pude comprobar después el problema realmente lo tenía ella.

Me incorporé y tras quitarme la camisa y el pantalón torpemente, tenía que bajarme los boxers mientras que estando a los pies de la cama, mi imagen se reflejaba en el espejo, lo que me hizo parame de nuevo, aunque un subidón repentino de adrenalina hizo que no me lo pensara más y me los quité rápidamente a la vez que volvía a saltar sobre el colchón para ocultarme un poco entre sus brazos.

Los dos estábamos acalorados y acariciándonos y besándonos de forma apasionada. Yo no paraba de recorrer con mis manos sus preciosas tetas impaciente por ver en qué momento podría chupárselas y hacerlas mías por fin. Cleo no se cortó y volvió a acariciarme la verga pero esta vez desnuda y su reacción fué de satisfacción por notar algo grande y más bien gordo que esperaba que la hiciera tener algún que otro orgasmo. Mi mano se desvió por fin hacia su coñito y noté la humedad entre sus piernas que aparté levemente con mis dedos y ella sin oponer resistencia me ayudó abriéndolas más para que pudiera acceder fácilmente. Estaba muy mojada, mucho más que cualquier otro coño que hubiese tocado antes señal de que estaba realmente cachonda. Los movimientos de su cuerpo así lo expresaban y yo empezaba a sentirme extremadamente excitado en todas las partes de mi cuerpo notando como me recorrían diversos cosquilleos de un lado a otro, de arriba a abajo y sobre todo hacia mi poya, que parecía querer explotar con cada latido. Mi capullo estaba morado, tenso y con ganas de meterse cuanto antes dentro de su cueva para al menos hacerla gozar un poco pues ya me estaba viniendo la idea de que tendría una eyaculación pronto y no quería desperdiciarla fuera. Sería un gran golpe para mí. Eso me hizo ponerme aún más nervioso y eso me hizo equivocarme en los siguientes movimientos. Trataba de meter algún dedo en su vagina tras acariciar su clítoris antes, y aunque ella estaba moviéndose de forma muy ardiente y sensual, tuvo que parar mi ansia de introducirle los dedos, error típico en nosotros que sólo pensamos en meter, y cogiendo mi mano comenzó a enseñarme un poco cómo le gustaba a ella.

Después de eso, Cleo comenzó a suspirar, a gemir levemente como pidiendo que acelerara el proceso y finalmente le introduje un dedo y enseguida el segundo para escuchar lo que en otra podría ser un orgasmo, aunque sólo fué un aviso de lo que me esperaba. Seguí tratando de darle el máximo placer que pudiera pues mi finalidad era ella, sólo pensaba en hacerla disfrutar y dejar huella en ella y de paso intentar subir mi ego masculino, pero no iba a ser posible viendo que mis testículos estaban comenzando a pedir paso para soltar lo que tenían acumulado hace tiempo. Y mira que pensé antes de recogerla…”Hazte una paja por si acaso….” pero ya era demasiado tarde.

Ella no había dejado de acariciarme y de hacer subir la piel de mi verga una y otra vez. También se la veía ansiosa de disfrutar de todo mi miembro y la agarraba con determinación y deseo. Estoy seguro de que si nos hubiéramos conocido antes y tuviéramos más confianza se la hubiera llevado a la boca, pues sus gestos y sus gemidos demostraban unas ganas locas no de hacer el amor, si no de follar como animales en celo. De vez en cuando abría los ojos que mantenía cerrados disfrutando de mis caricias y abándonándose al placer para mirarme y mirar lo que tenía entre las manos. A veces sentía que nunca había tenido algo así, pero era sólo para darme más confianza a mí mismo. Después de besarla durante un rato por todo el cuerpo y de acariciarla para demostrarle mi cariño y no sólo el interés de echar un polvo, seguí masturbándo su chochete que invitaba con sus flujos a entrar ya. Estaba muy mojada y mi verga ya había babeado también líquido preseminal durante todo ese tiempo. Ella me dijo que estaba preparada como susurrando entre respiraciones sin ritmo y ahí se me vino el mundo encima a pesar de estar deseándolo como nunca antes. Era el momento de penetrarla pero notaba cómo estaba casi a punto de soltar toda mi leche allí mismo. Entonces, y dejando la vergüenza a un lado, le expliqué lo que me iba a pasar y que no quería decepcionarla y dejarla a medias. Le comenté que si quería podría echarme en el prepucio un líquido que tenía especial retardante con lidocaína, para poder conseguir que ella llegase a algún orgasmo, pues le avancé lo que iba a pasar si no. No soy eyaculador precoz, pero debéis entender las circunstancias…muchos meses sin tener relaciones, toda la noche excitado, sin masturbación anterior, etc…..

Ella muy tajante me dijo que no, que lo que fuera sería y ya está. Que iba a disfrutar de todas formas. Entonces, también comprendí que esa generosidad era un pago a mi dedicación y a la delicadeza con que la había tratado, sin usarla como un objeto ni como a una cualquiera a la que sólo quieres tirarte esa noche, pues no era lo que yo sentía y eso lo notó.

Sin más dilación y rogando a todo lo divino que no hiciera el ridículo me puse encima de ella en postura del misionero, abriendo aún más sus piernas y dirigiendo mi mirada hacia su coño que estaba realmente húmedo y colorado del roce y de la excitación con los labios hinchados. Agarré mi verga y con su ayuda la fuí introduciendo lentamente, algo que me hizo ponerme aún más a mil y perder tiempo de bombeo luego. Pero ella lo estaba disfrutando, se paraba un poco pues le dolía al principio, pero enseguida gracias a la casi excesiva lubricación de sus jugos, mi poya entró centímetro a centímetro dentro de lo más íntimo de Cleo, dentro de su rincón del placer, y, jadeando ambos comencé a darle embestidas suaves mientras ella con los ojos cerrados y la cabeza girada un poco hacia atrás, me agarraba del culo para que se la introdujera aún más.

Apenas pasaron unos segundos, empecé a moverme adentro y afuera más rápido pues notaba que iba a correrme enseguida pues estaba a punto de explotar, y con esos movimientos más fuertes Cleo soltó un grito de placer muy fuerte e intenso que me dejó algo confuso. Parecía que se había corrido, que había tenido su primer orgasmo. Pero no podía ser posible, y pensé que estaba fingiendo, pues además sus movimientos eran casi como convulsiones, muy bruscos. Pero yo seguí adelante aunque sin disfrutar pues sólo estaba pensando en cómo hacer para no correrme. Deseaba que el preservativo que antes de comenzar me dió ella y que me apretaba un poco como siempre en la base del pene, me ayudara a restar sensibilidad, pero apenas lo conseguía. En un momento determinado y pasado muy poco tiempo, ya no pude más y mis embestidas fueron aún más fuertes viendo que ya iba a explotar, me iba a correr sin remedio mientras nuestros cuerpos sudaban y se restregaban el uno contra el otro y aunque trataba de no mirarla para no ponerme más cachondo no pude dejar de ver sus pechos cómo se movían y rebotaban arriba y abajo con un movimiento típico de unas tetas naturales lo que hizo que llegara mi clímax y expulsara de mi poya toda la leche acumulada a la vez que soltaba mi primer gemido en mucho tiempo. Una sensación extraña me invadía, pues a la vez que tenía un sentimiento de culpa y vergüenza por lo poco que había durado y lo torpe de mis movimientos, por otro lado el placer que me recorría desde mi perineo hasta la punta del capullo recorriendo toda mi verga era bestial. Vaya corrida y vaya placer que estaba teniendo con una hembra debajo mía como pocas existen, gozando como loco. Todo esto se incrementó al ver cómo ella parecía correrse otra vez y gemir de placer al mismo tiempo que yo, y sin importarme si era cierto o no, lo disfruté al máximo.

Luego ella empezó a convulsionar su cuerpo, no se estremecía de placer, casí botaba sobre el colchón cosa que me pareció muy exagerado y casi me molestó pues pensé que estaba fingiendo mucho para no dejarme mal y yo no necesitaba eso, si no sinceridad al máximo. Más tarde comprobaría que no, que eran sus orgasmos tan intensos que su cuerpo los expresaba así. Sin yo saberlo aún, había tenido su primer (y segundo seguido) orgasmo vaginal, por lo que lo había disfrutado como nadie.

Yo sólo sabía pedirle disculpas con mucha rabia interna por no haber podido darle una sesión mejor mientras me mantuve unos momentos aún encima suya, pero abrazado a su cuerpo ocultando mi rostro tras su cuello por la indignación que me había producido el comportamiento de mi sexo.

Ella no paraba de decirme que no pasaba nada, que estuviera tranquilo que había disfrutado mucho más de lo que imaginaba. Eso por un lado me reconfortaba además de seguir sintiendo los latidos de mi corazón y mi respiración exhaustos en mi propio miembro. Había tenido la suerte de encontrarme con una multiorgásmica como pude comprobar más tarde y a lo largo de nuestra relación y eso me vino muy bien para mejorar mis actos. Siempre había envidiado a una pareja de amigos cuya novia me decía que era multiorgásmica y cómo sentía todo eso mientras yo había estado siempre con una frígida que apenas sabía lo que era una buena corrida.

Me quité el condón que estaba cargado de semen como nunca antes y tras limpiarme, me volvía acostar junto a Cleo y comentamos un poco lo que acababamos de hacer y nos seguíamos contando cosas mientras nos acariciábamos. Ninguno de los dos teníamos sueño. Mis endorfinas no hacían efecto, así que seguimos así por largo rato.

Cleo había tenido muchas más relaciones que yo aunque aún no me había contado ni cuantas ni cómo ni los tamaños de los antecesores, etc.. quizás para no ponerme más nervioso, pero me dejó claro que tenía una buena poya y que nunca había sentido algo así hasta ahora. Me costó mucho tiempo creerlo y aún hoy en día sigo teniendo pequeños flaqueos, pues tantas relaciones con tanta gente a lo largo de su vida y que no haya tenido algo así me extrañaba. Pero no me estaba mintiendo y tan sólo otro novio suyo tenía una verga parecida a la mía sin superarla. Eso, aún siendo un tío hecho y derecho, daba un punto a mi ego masculino e infantil…qué le vamos a hacer.

Seguíamos charlando y acariciándonos. Yo tan sólo pensaba en una cosa y era descansar un poco y seguro que iba a excitarme de nuevo como para poder follar otra vez, ahora más calmado, con toda la presión de la primera vez, del primer desnudo ante ella, de la primera penetración, etc.. y que podría salvar la noche.

Dicho y hecho. No pasó mucho tiempo cuando mientras Cleo seguía tocándome, notamos como mi sexo comenzaba de nuevo a ponerse erecto. Tenía ganas de marcha y de demostrar quienes éramos.

Por resumir un poco y no aburriros, os comentaré que la segunda vez fué muuuucho mejor que la primera, ya tenía más información de cómo le gustaba que me moviera, etc y en cuanto estuve a punto de nuevo no tardamos en volver a guiar mi poya hacia su coño que de nuevo estaba muy brillante por la cantidad de flujos que de nuevo salian de su vagina. Esta vez, con mi verga no tan extremadamente dura pero sí lo suficiente para hacer que se retorciese de nuevo de placer, conseguí que tuviera unos cuantos orgasmos más y lo disfrutamos mucho más ambos. Por fin estaba saliendo algo bien y eso me hacía tener más confianza en mí mismo. Ver como Cleo disfrutaba, se estremecía, gemía de placer a cada embestida pidiéndome en algunos casos de forma casi desesperada que le diera más y más fuerte mientras yo me sorprendía de su reacción pero no me cortaba de seguir su juego, era algo que me hacía sentir todo mi cuerpo en constante erección. Sí, he dicho bien. No sólo mi poya estaba erecta, notaba como lo estaba todo mi cuerpo, la tensión, el placer, el sexo por el sexo, pero con un toque de cariño y ternura era algo que no había experimentado nunca de esa forma y que ni siquiera sabía que pudiera sentirse. Cleo estaba gozando de placer y sus gritos y jadeos me animaban a seguir y seguir mis embestidas hasta tener un nuevo orgasmo y correrme de nuevo de forma brutal aunque con menos leche esta vez, consiguiendo que ella se corriese a la vez que yo una vez más….dos de dos….joder qué suerte, esto no es normal. Era excesivamente excitante llegar a la vez pues lo había experimentado muy pocas veces y además nunca con esa intensidad y volumen de decibelios. Cleo gime y grita alto expresando sin tapujos cómo goza, y cuando por fin te das cuenta de que no está fingiendo, aún es mayor el placer que provoca en uno mismo al pensar que eso se lo estás provocando tú.

Finalmente, y tras charlar varias horas, acarciándonos de nuevo y viendo como se iba acabando la noche, una vez más tuve otra erección que no dudamos en aprovechar….TRES EN UNA NOCHE!!! para mí era algo inconcebible. Era todo un logro y ya sabía de antes que esa noche iba a ser inolvidable en mi vida. Además ví en Cleo cosas que no había visto en ninguna otra mujer. Y era eso mismo, que precisamente era muy mujer, muy sexual, muy sensual y muy cariñosa. Su sonrisa cada vez que terminábamos de follar como locos hacía ver su felicidad y eso me reportaba mucha paz y una sensación de haber dejado las cosas bien hechas.

Sentí que podríamos tener algo más en un futuro pero no quería aventurarme simplemente por una noche loca de pasión, pero así lo deseaba. Finalmente y sin haber dormido nada vimos como a través de su ventana el cielo empezaba a clarear y comencé a vestirme pues tenía que ir a mi casa a ducharme y vestirme antes de ir al trabajo.

Quedé en llamarla de nuevo si a ella no le importaba y me dijo que sí, que lo hiciera. No sé que pensaría ella, pero yo tenía claro que iba a llamarla en cuanto pudiera, y así lo hice. Con miedo a lo que el futuro me pudiera deparar de nuevo, quería que esto continuara.

Había encontrado la parte que llenaba por fin el vacío interior que siempre había tenido pues veía en ella mucho más que la siemple noche de sexo. Veía que me completaba y que sería muy importante en mi vida, y sobre todo lo noté por las ganas que inundaron mi cuerpo de necesidad de hacerla gozar de por vida y de hacerla feliz por siempre.

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Los Hermanos de mi joven esposa

Yo me llamo Brian Néstor y mi esposa se llama Diana Elizabeth, ambos éramos sumamente románticos, pero también teníamos nuestro carácter, aunque nunca nos habíamos disgustado, sabíamos de las reacciones del otro frente a otras personas, reacciones que a veces eran violentas.

Con este antecedente, ambos sabíamos que quizá algún día nos disgustaríamos y entonces no saldríamos muy bien librados del altercado, pero tratábamos de ignorar ese problema latente.

Nos casamos jóvenes, hace un año y medio, cuando mi esposa tenía 17 y yo 18 años, pero el altercado fue cuando teníamos un año de casados.  Sucede que ya eran como eso de las 5 de la tarde, yo acababa de regresar de trabajar en un taller mecánico, salimos temprano porque solo me toco hacer una afinación a un Camaro 2010, yo no estaba muy de buen humor ya que en el trabajo se la pasaron escondiéndome el lavador de inyectores, y por eso entregue un poco tarde el trabajo y el cliente se molesto conmigo por no entregarle pronto su auto.

Así que llegue a la casa, la cual solo era de un piso, tenía un jardín al frente, en el servía para estacionar dos autos, mi chevy, y el corza de Diana, al entrar a la casa estaba un baño completo, y la sala, mas al fondo estaba la entrada hacia los 2 cuartos, el principal tenía también baño completo y al fondo estaba la cocina y el cuarto de servicio; Así que llegue y de inmediato me fui desnudando ya que quería llegar a echarme un baño y descansar, pero grande fue mi sorpresa cuando escucho voces de varias mujeres en la cocina y acto seguido me encuentran allí en pelotas en la sala; Mi esposa se puso roja y sus amigas se despidieron sin quitarme la vista de encima e incluso comiéndome con la mirada, yo soy blanco, pero sonrosado, mido apenas 1,70 peso 69kilogramos, ojos grises, completamente lampiño y de complexión normal, me gusta hacer ejercicio así que aunque no estoy grueso, si estoy marcadòn, y tengo un culo redondeado y parado, debido a que hago flexiones con pesas con los pies separados uno frente a otro, quizá eso fue la razón porque no apartaran la vista de mi cuerpo, yo nunca antes había sentido vergüenza, pero esa vez me hicieron me sonrojara y me cubriera mis partes, acto seguido que se fueron las amigas de mi señora, cerró la puerta y me dijo .  .  .  “de modo que te gusta exhibirte a las mujeres”, y así siguió diciendo cosas y se me acerco, notaba que su cara se iba poniendo mas y mas roja así como su forma de hablar iba incrementando su agresividad;   Al principio paso todo tan rápido que yo no terminaba de salir de mi aturdimiento, pero cuando se me puso frente a mi cortándome toda forma de escapar y dándome unas bofetadas seguidas de un rodillazo  en mis genitales, yo reaccione instintivamente dándole un empujón, trastabillo un poco pero su tacón se atoro en la alfombra y fue a dar hasta la mesita de la sala, se pego con el filo de la mesita en las costillas y enseguida escuche su fuerte alarido de dolor, luego yo quede hincado por las punzadas  en mi ingle, así que ella, enseguida se salió a la calle. Yo no le di mucha importancia, pensé que se abría ido con alguna de sus amigas, así que me prepare de comer y luego me dispuse a ver la tv así desnudo, porque planeaba encontentarla y sobarle sus costillas con algún antiinflamatorio en cuanto regresara de la calle, así que también fui a sacar de sus cosas un pene de plástico con el que pensaba introducírselo por el ano en cuanto yo metiera mi miembro en su vagina, creyendo eso la aria gozar bastante; Así que estaba yo desnudo sentado en el reposed, con el pene de plástico sobre la mesita de la sala, le deje una nota sobre la mesita en la cual le decía que ese pene se lo introduciría por el culo, también se me ocurrió que antes de hacerle el amor podría darme un buen baño, y así lo hice, pero eróticamente deje la puerta abierta para que me viera por si acaso llegaba cuando yo estuviera duchándome, yo soy de los que dilatan como 30 minutos bañándose, es que me doy varias enjuagadas y me tallo el cuerpo varias veces, así que despreocupadamente me empecé a bañar; No pasaron ni 10 minutos, cuando escuche que la puerta de la entrada se abría, no escuche los tacones de mi mujer, pensé que quizá se debía a que tenia jabón en los oídos y por eso no la escuche, continúe duchándome ya que presentí estaba siendo observado, luego de un instante me enjuague la cara y volteé pero no había nadie viéndome, eso me desconcertó y pensé seguiría algo enojada, así que en lugar de vestirme salí a la sala, vi la tv encendida y note que desde alguna parte alguien le subía el volumen al máximo, entonces se me hiso raro eso, me acerque a la sala pero ya no estaba el pene de plástico, me dirigí a la cocina, y no había nadie, así que decidí regresar a buscarla a alguno de los cuartos, cuando veo que sus dos gallardos hermanos estaban en la sala y me miraban con bastante odio, Luis el más grande de ellos me dijo “¿así que pensabas meterle este pene por el culo a mi hermana?, ¿no era ya bastante con que le pegaras, aun querías desquitarte destrozándole el ano?”, Yo le explique, que no quería destrozarle el ano, que ese juguete era de su hermana y que yo solo quería hacerla gozar más, y también le explique que yo solo la avente y ella tropezó y se pegó con la mesita en las costillas, pero ya para entonces ellos no me hacían caso y se me habían acercado diciéndome que me pondrían una buena mola para que aprendiera a respetar a su hermanita.

Carlos que había estado callado, hablo y me dijo. . .  “Brian  no solo la  avergonzaste frente a sus amigas, sino que seguiste haciéndole daño, pero eso cambiara, te aremos ver lo mal que estas al no haber medido las consecuencias”.

Les dije que no entendía porque su comportamiento, que mejor se fueran de mi casa, a lo que Luis me dijo, “claro que nos vamos a ir de tu casa Brian, pero primero te vamos a dar un correctivo de actitud”, entonces les dije que no les tenía miedo, que me dejaran vestir y les daría gusto peleando contra ellos, pero de a uno por uno, y apenas termine de decir eso, ellos se me abalanzaron, me aventaron patadas, muchas esquive, pero algunas si me dieron, yo estaba en clara desventaja, ellos traían zapatos y yo estaba completamente desnudo. Al cabo de unos 5 minutos ya me tenían todo golpeado, y aunque yo si les había propinado buenos golpes, no fueron los suficientes como para hacerlos desistir. Así que luego me amarraron boca abajo sobre la mesita de metal de la sala, sentía el frio del cristal de la mesita, y se los hice saber, me ignoraron y me taparon la boca con mi camiseta del trabajo, después ensalivó Luis el pene de plástico y me lo introdujo en el culo, yo lloraba del dolor y por más que sufría ellos no se apiadaban, luego Carlos se quitó el cinturón y empezó a darme de cinturonazos en la espalda y en las nalgas, al punto que ya no sabía que era peor si el tener el pene artificial desgarrándome el culo o los cinturonazos lacerando mi espalda y trasero. Me dio aproximadamente 15 cinturonazos, nunca había sentido tanto dolor en mi vida. Luego en algún momento se le antojo a Luis dejar de meterme el pene artificial y penetrarme el culo, así que escuche su cremallera bajarse y enseguida sentí su pene abriéndose camino en mi interior, empezó primero despacio, y después fue poco a poco más rápido, así estuvo cogiéndome por unos 20 minutos, decía que se sentía súper estrecho mi culito, que él nunca se había cogido a un hombre, pero que yo tenía un culo bien durito, rosadito y cerradito, esas palabras hicieron que Carlos se bajara el pantalón y se empezará a masturbar junto a mi cara, luego de unos pocos minutos me aventó su esperma a la cara, yo a pesar del dolor que sentía con que Luis me penetrara empecé a sentir como mi pene se iba erectando, luego sentí el esperma de Luis en mi interior, y me saco su pene, solo para que Carlos me penetrara también, Carlos me dijo que era virgen que yo sería su primera vez, así que me portara a la altura.

Primero le costaba mantener la erección, entonces se arrodillo y sentí su lengua saborear mi culo, la sensación me era nueva, mi ano se fue expandiendo, luego Carlos se erecto y me cogió por espacio de una media hora, yo pensé que no acabaría jamás, y de repente empezó a jadear más rápido y mi pene se puso a mil, eyacule sobre la alfombra y el dentro de mí, pero se reusó a sacarme su pene y a los pocos minutos se le puso erecto otra vez, y como se dieron cuenta que yo también había eyaculado, decidieron desamarrarme, y quitarme la mordaza de la boca, aunque Luis me sujetaba firmemente de las manos, pues era consiente que me habían golpeado y violado (desvirgado), aun así Carlos decidió ponerme boca arriba sobre el sillón, y penetrarme mientras veía fijamente mi pene, y noto que enseguida me puse erecto, así que el continuo con el mete y saca,  y luego que estaba por eyacular, saco el pene se los hecho en la mano y me los puso en la boca, en acto reflejo instintivamente apreté mis labios para no probar su esperma el con la otra mano me apretó los testículos haciendo que abriera la boca de dolor, y me los hecho en la boca, cubriéndome la boca con su misma mano, así estuvo unos 4 minutos aproximadamente hasta que noto que yo tragaba, entonces sin quitarme la mano de los testículos, empezó a sobármelos y a tocarme el pene, eso me desconcertó al igual que desconcertó a su hermano mayor Luis, pero nadie dijimos palabra sobre eso, así que Carlos se arrodillo y me empezó a chupar el pene, así estuvo hasta que me hiso eyacular en su boca, luego se enderezo y me dio un beso, al tiempo que sus manos me apretaban las nalgas, así se quedó tendido sobre mí, por lo que Luis soltó mis manos y levanto a Carlos, le dijo que ya se habían dilatado mucho, y se lo llevo a aconsejarle, aunque alcance a escuchar que debían de borrar las evidencias por si acaso se me ocurría demandarles, pero la evidencia era yo, así que me sujetaron y me llevaron al baño, yo casi no podía dar un paso, porque me dolía muchísimo el culo y los golpes que me habían dado empezaban a hacer meya en mí, por eso me ayudaron a llegar al baño, luego llenaron el pequeño jacuzzi, su intención era evidente, hacer que el agua me lavara el culo, por lo que  llenaron el jacuzzi con agua caliente, no quemante pero si caliente y le echaron champú, luego ellos me metieron al jacuzzi y se desnudaron también, ya en el jacuzzi me cogieron otra vez los dos,  me enjabonaron,  se enjabonaron y luego de una hora, sonó el celular de Luis, era mi esposa preguntándoles si ya podía venir a la casa, él le dijo que lo hiciera en unos 60 minutos porque ahorita estaban borrando las evidencias de la golpiza que me habían dado, lo cual en parte era cierto. Terminamos de bañarnos y sacaron hielos del refri los envolvieron en tela y me los pusieron en el lugar de los golpes, también ellos se pusieron hielos. Al poco rato ya se me habían desinflamado los golpes y a ellos también, así que se fueron, no sin antes darme una buena agarrada de culo, incluso dijo Luis – “de haber sabido que te cogeríamos abríamos traído condones”.  Me dijo que de ahora en adelante yo sabía lo que me pasaría si le ponía una mano encima a su hermana.

Luego de un rato que se habían marchado, llego mi esposa, y no me dirigió la palabra, empezó a trapear el piso, ya que allí si había bastante sangre, motivo que hiso que se impactara y volteara a  verme tratando de adivinar de que parte mía provenía esa sangre, así que era evidente lo mal que se sentía al pensar como me habían dejado sus hermanos, me preparo unos tés y pidió pizza, que ya sabe que me gusta, y  me miró fijamente al tiempo que me pregunto, “¿Qué te hicieron?”,  yo solo baje la mirada no sabía que contestarle, ella se fue a su cuarto y encontró el pene artificial en el lavabo, tenía sangre, de inmediato binó hacia mi llorando y diciendo que eso era terrible, que me llevaría de inmediato con un urólogo, yo solo solté unas lágrimas de mis ojos y no hice por levantarme de la sala. Ella me dijo que solo me darían un correctivo, pero que nunca pensó me sodomizaran, y que ella estaba sumamente consternada, luego que me levante vio que tenía mordidas marcadas en mis nalgas y espalda, y quería ayudarme, pero yo se lo impedí, simplemente me fui  a acostar y no fui a trabajar hasta el tercer día,  no me sentía nada bien, en ese tiempo no hable con mi mujer.  Diana  trataba de hacerme plática, pero yo no participaba.

Así que un día luego de platicarlo con sus amigas, decidió decirme que ella me entendería si en parte me había gustado sentir el consolador, que era normal, ya que había investigado que nuestro punto G de los hombres es la próstata que se encuentra junto al ano y que desde allí se le puede estimular provocando así  erecciones involuntarias, eyaculaciones, y múltiples orgasmos masculinos, que si yo así lo deseaba ella podría metérmelo de cuando en cuando, o incluso cómprame un vibrador. Al notarme cada vez más ausente, decidió llamarles a sus hermanos, y le contesto Carlos , ella le reclamo el porque me habían sodomizado, que eso nunca fue lo acordado, entonces Carlos pensó que yo le había contado a ella que me habían penetrado y solo se confesó, le dijo que él no tenía pensado penetrarme, que de hecho era virgen, y  al darme cinturonazos mi carne blanca se tornó más rosada,  que mi piel era como de terciopelo muy suavecita, completamente lampiño, y que el primero en penetrarme fue su hermano Luis, y  luego él también me penetro perdiendo conmigo su virginidad. Mi esposa se quedó de una pieza, pues ella suponía solo me habían metido su consolador, y se enteró que además los dos me penetraron, me amarraron a la mesa, me taparon la boca y ya después me desamarraron, ya para entonces  no opuse resistencia, que incluso había eyaculado también.

Todo eso era demasiado para mi joven esposa, y se desmayó en el sillón, por lo que yo tome el teléfono y le dije seriamente a Carlos que ellos fueron los culpables de que se enterara que me habían sodomizado, ya que el consolador lo dejaron sin enjuagar en el lavabo, y que ella no sabía que me habían penetrado también. Por un momento pensé que Carlos no contestaría y entonces me dijo, “Ya la regué, perdóname por decirle a mi hermana lo que te hicimos, ahora quizá se divorcie de ti, pero si quieres platicarlo, podríamos vernos en un restaurant, te invito a cenar y ya después lo que quieras”; También me dijo que nunca pensó que se enamoraría de un hombre pero que yo lo había cautivado y que quería hacerme el amor.

Al otro día fue Luis a verme a mi trabajo y me reclamo el porqué le había avisado a su hermana de lo que me habían hecho. Yo a esas alturas ya estaba harto de su comportamiento y aunque él era 2 años mayor que yo, le dije que no me estuviera molestando, que me debería de agradecer que no los denuncie y que tampoco le dije a mi esposa, que ellos por sus descuidos lo hicieron evidente, pero que si lo que quería era pleito, pues que con gusto le respondería; Él se me abalanzo, y yo lo esquive, por fin me pude ir desquitando de lo que me habían hecho, claro que al final me gano, el media como 1,75 se había criado en el campo y según se dé chico era un peleonero, y yo las peleas que había tenido en mi vida las podía contar con los dedos de una mano, así que al final se impuso la maña. Pero orgullosamente no se fue limpio, es más se fue casi igual de amolado que yo. Luego de que terminamos de pelear, él me dijo que esa forma de ser mía le causaba una rara atracción y aunque me duela reconocerlo a mí también me atraía ese joven atlético blanco, de ojos cafés que se erguía frente a mí, así que nos dimos un fuerte abrazo y un beso aún más fuerte, luego me agarro las nalgas y yo a él, al tiempo que su mano derecha hurgaba  dentro de mi tanga, bajándome los pantalones, le impedí que no siguiera pues estaba en mi trabajo y nos podían ver. Así que nuestro encuentro quedo para después. . . .

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Gloria, la señora ecuatoriana

Mi pene entró con mucha facilidad y fue metérsela hasta el fondo, ella empezó a moverse junto conmigo, le pedí que se frotara la tortona por adelante mientras yo le abría las nalgas en cada penetración, esto le provocó un orgasmo más. Le di vuelta de nuevo y me le subí encima, puse sus piernas sobre mis hombros y me dejé ir hacia adelante, la tenía hecha una bolita.

Hola, he leído sus relatos por varios meses y si bien he encontrado unos que son muy malos y ficticios, aunque traten de decir lo contrario, también he encontrado unos muy auténticos reales y por ellos me he animado a compartir con ustedes algo de lo mío.

Soy un hombre de 36 años, centroamericano, llegué a los Estados Unidos en el 96, trabajando en una empresa de operario pues estaba iniciando este recorrido. Allí conocí muchas personas latinas de diferentes lugares. Yo siempre me dirigía a todas con mucho respeto y educación. En ese tiempo tenía 23. Allí conocí a una mujer ecuatoriana que estaba en el país sólo por un período de 10 meses. Ella, mujer de 42 años, muy respetuosa, muy limpia, con fragancia a limpieza y no a perfume que dan dolor de cabeza, me veía y me saludaba más con los ojos que con palabras.

Un día me pidió si yo podía explicarle el proceso para realizar una aplicación de documentación legal por la cual yo había pasado antes. Me dijo que fuera al apartamento en donde vivía con una amiga y con el esposo de esta y sus dos niños. Pasó una semana y en los días de descanso fui a ver en que podía ayudarle… cabe mencionar que yo tenía una relación seria con la que hoy es mi esposa y la madre de mis hijos. Al llegar y saludar, nos sentamos en la mesa de la cocina y platicamos, le expliqué lo que ella necesitaba saber, la pareja salió de la sala y se despidió porque tenían que irse a dormir. Era un apartamento muy elegante y cómodo. Ellos dormían en el segundo nivel con los dos hijos y en la habitación de abajo dormía Gloria.

Yo le comuniqué que me tenía que ir y ella me dijo que le había agradado muchísimo platicar conmigo y que si podía darme un abrazo… no le vi nada de malo.  Jugué muchos años al futbol, y no tengo un cuerpo de Beckam, pero mis piernas sin ser gruesas, están aún firmes y bien formadas, siempre visto shorts, quizás sólo para alguna reunión importante uso pantalón, de lo contrario hasta en invierno uso shorts… tal vez soy muy ardiente. Le pregunté qué tipo de abrazo quería y ella me respondió que el mejor que yo pudiera darle… al momento sentí como su cuerpo se pegó por completo al mío y fue un acto reflejo de mis hormonas, pero mi pene tuvo una erección instantánea y ella lo notó.

Gloria siempre vestía pantalones flojos y blusas flojas, pero sin estar a fachas o sea bien arregladita y pintada… su cuerpo el normal de una señora cuarentona, sin ser gorda ni flaca, pero que tenía unas caderas que tal vez no eran duras, pero que si llenaban muy bien esos pantalones que al caminar, hacían que se balancearan sus caderas a un ritmo de provocarle una excitación al hombre más puro. Sus calzones siempre se le pegaban al pantalón. Bueno, al darle el abrazo, ella de menor estatura que la mía, yo 1.78 y ella 1.65, sentí como su vientre se apretaba contra mi pene… nos separamos para caminar hacia la puerta y me dijo que qué lástima que yo me tenía que ir, que dichosa mi mujer porque ella me tenía a la disposición y que seguramente no deseaba nada…

La miré a los ojos directamente y le dije que estábamos en el país de los sueños y que todo era posible, entonces ella contestó que si podía yo realizarle alguno de sus sueños ya que yo era el culpable de que se despertara a las 4 de la mañana pensando en mí… me reí para disimular lo bien que me hacía sentir y a la vez procurando que mi pene dejara de sufrir debajo de mi bikini… dijo que quería mostrarme algo antes de que me fuera y que la acompañara a su habitación, respondí  que me daba pena con la pareja que estaba dormida en el segundo nivel y ella tomándome de la mano replicó que ellos dormían profundamente porque madrugaban para ir a sus trabajos.

La seguí viendo directamente sus nalgas y al entrar al cuarto me pidió que le diera otro abrazo, pero esta vez por la espalda, eso hizo que mi pene se pusiera muy duro y podía sentir el líquido pre seminal pegajoso en mi vientre… al acercarse a mí sobó sus nalgas en mi cuerpo y mis manos que las tenía en la cintura las subió con las de ella al borde de sus pechos… cerró los ojos, suspiró y me dijo que yo le atraía mucho y que en esa cama que teníamos frente a nosotros se había despertado muchas veces pensando en mí y aún más… muy excitada…. le pregunté que si se despertaba mojada, dijo que sí, pero no tanto como estaba, que si quería ver como la tenía yo con mi presencia… Le di vuelta y nos besamos, sentía lo caliente de su respiración y su lengua que casi amarraba la mía, jugueteaba tan bien dentro de mi boca que no quería dejar de besarla… mis manos rápidamente bajaron hasta tocar sus caderas y las apreté fuertemente contra mi pene.

Ella gimió un par de veces, se arqueó lo más que pudo… me dijo que para muestra un botón pues acababa de tener un orgasmo… entonces le dije que se quitara el pantalón y así lo hizo, de una manera muy, pero muy sexy, tenía puesto un calzoncito de seda azul marino, pero que estaba mojado en su parte vaginal, su vello púbico estaba pegado y se podía ver bien… entonces me acerqué y le quité la blusa muy lentamente mientras la besaba, cada movimiento era un aumento en su excitación y no digamos en la mía. Gloria buscó con desesperación el cierre de mi short, la ayudé desabrochándomelo, mi pene necesitaba salir de allí, me dolía la punta y estaba súper lubricado, me quité los tenis, y quedé sólo en bikini, la empujé hacia atrás y cayó en la cama, esperando según ella, que yo fuera directo a penetrarla porque luego abrió las piernas…

Me hinqué en la orilla de la cama y le quité su calzón, la fragancia de su vagina casi me hace eyacular… empecé a besarle los tobillos y mis manos no dejaban de amasarle los pechos y de apretarle los pezones que tenía como puntas de zanahoria, rosados y bien parados y duros… entonces llegué a su vagina, le pasé mi lengua por toda la orilla varias veces y ella no dejaba de pujar, gemir y de balancearse. Cuando le pasé mi lengua por el clítoris fue un estallido de placer, ella me tomó de la cabeza y me presionó con suavidad, pero con rapidez hacia su tortona peluda y bañada de jugos vaginales, metí mi lengua y empecé a succionar y en un pedacito de espacio metí mi dedo buscándole su punto G, fue entonces que sentí como sus jugos calientitos y agridulces me escurrían por el bigote y eso me tenía con la excitación más grande que había tenido en mi  vida… ella quiso que se la metiera, pero yo estaba dispuesto a hacerle tener un orgasmo más y seguí lamiendo su tortona.

Ahora metía dos dedos y los movía con mucha más rapidez, escuchaba el choploc, choploc, choploc de su vagina súper mojada y me decía que sentía rico y quería más y luego me dijo que se veníaaaaa… y así fue. Entonces me dijo gracias, ahora te voy a sacar tu esperma… Cambiamos de posición, yo en la cama acostado y ella abrió mis piernas, con sus dientes sacó mi bikini y empezó a meterse los testículos en su boca y gemía, luego empezó a agarrar mi pene con sus dientes, pero sin provocarme ningún dolor y si mucho placer, yo le dije que sentía que me iba a sacar la leche en cualquier momento y fue como decirle que no soltara mi pene… así fue, se lo metió todo a la boca y me ordeñó hasta que estallé dentro de su boca, yo sentía estar en las nubes…

Déjenme decirles que siempre he tenido mi primera eyaculación muy rápido, pero para alcanzar la segunda duro mucho, pero mucho tiempo, por eso he aprendido a hacer gozar a mi pareja con buenas mamadas de torta, porque disfruto mucho cuando ellas gozan también. Luego de esa rica eyaculación, yo sabía que lo que seguiría sería una buena cogida que tardaría mucho… mientras me recuperaba me dirigí a sus pechos y los besé y mordí, la besé por todo el cuerpo, le mordía las nalgotas… las orejas se las chupaba y al poco rato mi erección de nuevo… le di vuelta y la puse en cuatro… mi pene entró con mucha facilidad y fue metérsela hasta el fondo, ella empezó a moverse junto conmigo, le pedí que se frotara la tortona por adelante mientras yo le abría las nalgas en cada penetración, esto le provocó un orgasmo más. Le di vuelta de nuevo y me le subí encima, puse sus piernas sobre mis hombros y me dejé ir hacia adelante, la tenía hecha una bolita, sus pechos firmes quedaban a mi gusto y se la metía y sacaba, era algo delicioso, luego nos fundimos en un beso profundo y sentí como sus uñas se metían en mi espalda… otro orgasmo…

Estábamos empapados de sudor, me tiró en la cama y se subió sobre mi pene que estaba durísimo y bien parado, parecía un palo encebado, ella subía y bajaba mientras sus pechos se mecían de arriba a abajo, le pedí que se diera vuelta y ella accedió sin sacarse mi pene de su tortona… es mi posición favorita… duramos unos diez minutos así hasta que le dije que se corriera conmigo… y así lo hicimos… Fue una noche que quisiera volver a repetir, y aunque estoy casado, de vez en cuando me hago una masturbación pensando en aquella primera noche, porque mientras ella estuvo en este país, aprovechamos todo lo que pudimos.

Gracias por tomarse el tiempo de leer mi relato, real, algo que jamás olvidaré.

Autor: Mario Peréz

Y ahora a bajar un buen video y a gozarla… Clika aquí http://www.videosmarqueze.com/ no te lo prives.

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Una visita muy esperada

Se relamía el exterior de la boca con su lengua para pegar sus labios a los míos y enzarzarnos en un beso en el que el sabor intenso del semen en su boca se me hacía patente. Mi pene volvía a estar de nuevo en situación de combate. Apoyándola sobre la mesa le abrí las piernas y tras comprobar que su vagina estaba completamente húmeda me introduje de un solo golpe dentro de ella.

Mi nombre es Jordi. Tengo 30 años y trabajo en una pequeña oficina en la que paso la mayor parte del tiempo solo excepto contadas visitas de algunas compañeras del trabajo que pasan a verme. Aunque estoy casado creo que de vez en cuando no hay que dejar pasar la oportunidad de mantener alguna aventurilla especialmente con mujeres maduras con las que siempre hay algo nuevo que experimentar en el campo sexual.

Marta es una de esas mujeres que de forma habitual pasa por mi oficina para resolver asuntos de su empresa. Una mujer de unos 50 años aunque mantiene un esplendor y una vitalidad que le hacen aparentar muchos menos de los que realmente tiene. La verdad es que sus carnosos labios, un culo de película y unos pechos que desafían a la gravedad me han hecho desear más de una vez el poder estar con ella aunque se que primero de todo es una clienta y una amiga con la que mantenemos una buena relación de amistad fuera de las horas de oficina aun y la diferencia de edad. Aquel lunes vino cargada de papeles como siempre a mi oficina a verme.

-Hola mi amor, era su saludo habitual.- ¿Nos ponemos a trabajar? Y acto seguido un montón de papeles cayo sobre mi mesa. Por lo menos teníamos para un par de horas de estar juntos.

Después de aquel par de horas que se convirtieron en tres decidimos ir a comer juntos a un bar cercano en el que yo solía comer muchos mediodías ya que mi mujer trabaja y no esta en casa hasta las 6 de la tarde. Durante la comida pude admirar a través de la transparencias de su blusa aquellos hermosos pechos, grandes, inmensamente redondos y con unos pezones que parecía que fuesen a atravesar el sujetador. También pude admirar sus tremendos ojos marrones que se me clavaban cada vez que me miraba como si quisiera atravesarme con ellos.

-Como va con tu mujer.-me preguntó.-¿Todavía follaís poco? Podría parecer que la conversación tomaba un ritmo excesivamente erótico pero entre nosotros era bastante habitual este tipo de temas. -Muy bien. ¿Y tú? -No me quejo pero me gustaría un buen jovencito, jeje.

Después de tomarnos el café nos volvimos a la oficina donde continuamos la conversación que cada vez subía más de tono.-Tú sabes que eres mi amante secreto.-me dijo. -Secreto y virtual.-le contesté con un poco de enfado, porque ya me cabreaba tanta tontería con lo del amante, comentario que se repetía a menudo. -Pero así estamos bien.-me replicó.

En ese momento con ella reclinada sobre mi mesa y a tan solo quince centímetros de mi cara no pude evitar el levantarme de la silla y sin darle la oportunidad de decir que no le di un tremendo beso en los labios al que ella reaccionó permitiendo el paso de mi lengua entre sus labios, juntándonos en un tremendo, frenético y apasionado beso que parecía que no tuviera fin. Yo aproveché para situar mis manos sobre aquellos pechos que desde hacía tanto tiempo deseaba y sobarlos con fuerza por encima de la tela de la blusa. Sin saber como, le abrí la blusa y desabroché el sujetador que llevaba y que tenía el cierre delante. En aquel momento pude tener ante mí aquellos pechos firmes y suaves a los que pude acariciar con total libertad,

Dejando sus labios me dirigí a sus pechos y los sorbí como un niño que intenta hacer salir la leche de su madre. Ella me hizo quitarme el suéter y después de soltar mi cinturón y mirarme con una mirada de lujuria se agachó y empujándome con una mano en el pecho contra la mesa cogió mi pene con la otra llevándose a la boca y haciéndolo desaparecer en su interior.

Fue un momento sensacional ya que no era habitual en mi mujer este tipo de actos y por lo tanto lo estaba disfrutando de una manera especial. Ella movía su lengua alrededor de mi pene haciéndome sentir a cada movimiento de su lengua como un cuchillo. En menos de dos minutos me había hecho llegar al séptimo cielo y cuando quise avisarle de la inminencia de mi eyaculación, el placer que sentía no me permitió articular más que una especie de murmullo.

En el momento de sentir la leche derramándose en su boca fue como la culminación de aquel momento, más cuando ella se aferró con fuerza a mi culo metiéndosela lo más profundo posible y haciéndome llegar a niveles de placer que nunca hubiera podido ni soñar.

Después de esto se levantó y apoyándose sobre mí me miró mientras se relamía el exterior de la boca con su lengua para de nuevo pegar sus labios a los míos y enzarzarnos en un beso en el que el sabor intenso del semen en su boca se me hacía patente. Mientras mi pene volvía a estar de nuevo en situación de combate preparado para nuevas acometidas. Apoyándola sobre la mesa sentada frente a mí le abrí las piernas y tras comprobar con satisfacción que su vagina estaba completamente húmeda me introduje de un solo golpe dentro de ella.

Sin prácticamente dejarle tiempo para aclimatarse a la nueva situación empecé un vaivén frenético en su interior haciendo que tuviera que morder su mano para no gritar y que el resto de la oficina pudiera oír sus gritos de placer al sentir mi miembro de 23 cm y un buen grosor entrando y saliendo de ella.

Cuando sentí que de nuevo la eyaculación era inminente le di media vuelta y apoyándola contra la mesa y sujetándole con fuerza los pechos le coloqué la punta de mi miembro en la entrada de su ano que estaba húmedo debido al sudor y a sus propios flujos vaginales para antes de que tuviera tiempo de poner ninguna objeción iniciar una lenta penetración por su canal trasero mientras con una de mis manos le masturbaba su clítoris con fuerza a lo que ella no pudo resistirse y de nuevo sintió un orgasmo que hizo que tirara el culo hacia atrás clavándosela con violencia y provocando mi segunda eyaculación.

Tras estos momentos quedamos ambos exhaustos sobre la mesa besándonos y acariciándonos mutuamente. Esa fue mi primera experiencia extramatrimonial con una mujer madura aunque más adelante tendrían que venir otras incluso con la misma mujer.

Si sois mujeres maduras de Barcelona y alrededores que queréis hacer algún comentario a mi relato lo podéis hacer…

Autor: jordi

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Soy una mujer caliente y puta como muchas

Mi número especial era meterme debajo de la mesa, mientras los amigos de Celso jugaban dominó, y ponerme a mamárselas. A veces no sabía bien a quien se la estaba mamando, yo las escogía según mi antojo y era común que me pasaran billetitos debajo de la mesa para continuar haciéndoselos. Celso puso una cama con una cortina para que los que se acostaban conmigo me llevaran ahí.

Hola, me llamo Aída, soy casada con dos hijos. Comencé mi vida sexual a los 18 años, cuando estudiaba la prepa. Desde entonces con mi cuñado hemos tenido una relación cachonda, cuando éramos estudiantes, antes de que se hiciera novio de mi hermana lo conocí, nos gustamos y salimos varias veces y nos pusimos unos fajes bien ricos que hasta le fecha me gusta recordarlos, pero nunca nos hicimos novios. La primera vez que masturbé a un hombre con mis manos fue a él. Después el se hizo novio de una prima y yo del papá de mis hijos, salíamos juntos, íbamos a los bailes y en la casa de Eduardo, ahora mi esposo, teníamos relaciones. Un día Eduardo propuso un cambio de parejas y tuve relaciones con Javier y Lalo con mi prima. Me gustó, fue delicioso, me lo hizo como nadie me lo ha hecho hasta ahora y yo lo besé y le mamé todo, desde los dedos de los pies hasta la nariz, las orejas, los hombros, los dedos de cada mano y obviamente sus huevitos y su pene. Enloquecí ese día, no quería que acabara, lo cabalgué lo más que pude y después de tener los primeros tres orgasmos de mi vida, saboreé y me comí el semen de un hombre por primera vez.

Pero a la semana supe que estaba embarazada, se lo dije a Eduardo y se enojó, incluso quiso echarle la culpa a Javier, pero no era posible, yo ya tenía dos meses y por cierto que esa vez él me forzó en su casa. Javier terminó con Paula, mi prima y me buscó pero tuve que decirle la verdad y nos alejamos, hasta que mi hermana, que estudiaba en Cuernavaca regresó, se conocieron y se hicieron novios y después se casaron. Eduardo se fue al Colegio Militar y me dejó con mi niño. Mi hermana y Javier me apoyaron, salí adelante con su ayuda y la de mi mamá, pero siempre tuve la sensación de que yo hubiera sido más feliz con Javier. Cuando lo veía jugar con mi hijo, pensaba que él debía ser su padre.

Un domingo fuimos a comer y nos encontramos a unos tíos hermanos de mi mamá y nos invitaron, tomamos y tomamos, hasta que regresamos a su casa, mi hermana y mi hijo se durmieron y nosotros nos quedamos platicando y cantando en la sala porque él toca la guitarra. No me aguanté las ganas y le coqueteé y me ofrecí a él hasta que nos salimos al patio y en la tierra, así a raíz, le pedí que me hiciera de todo, hasta le pedí que me cogiera por atrás, estaba loca, caliente y volví a disfrutar su cuerpo moreno, delgado, se verga carnosa, palpitante y volví a disfrutar el sabor a mar de su semen. Quedamos exhaustos, acaricié su melena, su espalda, sus pompis y con mis manos se la volví a parar y lo masturbé con mis senos con todo mi amor y mis ganas de mujer.

Al día siguiente nos curamos todos la curda, era domingo y nos fuimos a jugar básquetbol, comimos juntos y en la noche, en mi cama, lloré de envidia porque sabía que Javier se estaba cogiendo a mi hermana y no a mi, finalmente me masturbé como él me había enseñado. Así pasaron tres años, no volvimos a tener relaciones pero convivíamos mucho y yo nunca dejaba de mirarle la bragueta, sabía perfectamente la delicia que ella guardaba. En ése tiempo perdí todo contacto con Eduardo, tuve novios, algunas relaciones locas, depuré mis técnicas de masturbación. Pero comencé a obsesionarme y a pensar todo el tiempo en falos, veía vergas por todos lados, me imaginaba hincada mamándole la verga a cada hombre que veía o conocía.

Un día regresó Eduardo, me dio gusto porque pensé que era mi salvación en todos sentidos. En el pueblo reivindicaba mi imagen de madre soltera, con mis papás resolvía el problema de la paternidad de mi hijo y la estabilidad familiar y con mi hermana y Javier, principalmente con él, salir de su vida y evitarle a él la inquietud de mi presencia. Eduardo era ya teniente, nos fuimos al estado de México a vivir en la casa que nos dio el ejército, pero no fue mejor para mí. Me pasaba la mayor parte del tiempo sola, en medio de un montón de soldados hambrientos de sexo, burdos, exhibicionistas, con miradas de violadores. Eduardo me cogía todo el tiempo, en la mañana, a la hora de comer y en la noche, a veces hasta en la madrugada, pero solo me cogía, no me hacía disfrutar y yo terminaba masturbándome a su lado cuando exhausto de vaciarse en mí, se quedaba dormido, como hasta ahora.

Un día Eduardo me llegó con el cuento de que lo iban a ascender, que por méritos tenía derecho y que solo necesitaba pasar un examen. Durante toda una semana nos pusimos a preparar el famoso examen, aunque a mi no me llamaba mucho la atención. Por fin llegó el día del examen, era un viernes. Me extrañó que no me llevara, pero hice una comida para esperarlo. Dieron las nueve de la noche y nada, así que dormí al niño, me puse mi bata de dormir y a ver televisión. Luego llegó Eduardo muy tomado y con otros soldados, uno de ellos un mayor, un coronel y varios tenientes. Yo no estaba preparada, así que lo primero que hice fue decirle que me iba a vestir. Se metió conmigo a la recámara y me obligó a ponerme una minifalda de algodón tableadita, un top, tobilleras y zapatillas. Yo pensaba que me veía terrible, pero cuando salí y vi las miradas de los soldados, me di cuenta que así me querían ver. Les di de cenar, tuve que ir a comprar alcohol y hasta me hicieron brindar por Eduardo varias veces. Yo no me quería ni sentar porque a donde iba me seguían con sus miradas lascivas, pero no tuve más remedio y les tuve que dar el espectáculo de mis piernas, mis senos y todo mi cuerpo.

Eduardo me hizo tomar más de la cuenta y me cachondeó delante de sus amigos, me denigró frente a ellos diciéndoles que era muy caliente y se la mamaba todo el tiempo, les pidió que me tocaran los senos, las nalgas y los muslos para que vieran que estaba buena y ya en su borrachera casi me ofreció con ellos hasta que me dijo la verdad, había reprobado y para que le ayudaran, me había ofrecido con el general del batallón. Tenía que estar al día siguiente en su casa. Lo tuve que hacer, en la mañana me mandaron un uniforme de enfermera para que pudiera ir a su casa sin que nadie sospechara. Llegué y ya me estaba esperando, era un viejo enorme como de 1:90, bien conservado y muy altivo. Me miró de arriba abajo y me ordenó que me diera una vuelta despacito. Me dijo que me doblara la falda para hacerla mini y que le bailara un poco. Puso jazz y como pude me moví delante de él, no le gustó y me dijo que me acostara en la alfombra, me hizo dar vueltas, levantar las piernas, enseñarle la pantaleta, hincarme, sentarme y caminar a gatas, todo con voz de orden muy prepotente. Yo estaba un poco asustada, me puse a llorar, pero al mismo tiempo me fui excitando. Sabía que estaba ahí para ser el juguete sexual de ese tipo.

Me ordenó que me sentara y me dio wisky, mucho wisky. Me preguntó de todo, mi edad, mis gustos, como había perdido la virginidad, como me cogía mi esposo, si me gustaba mamar y si me la había metido por el culo, en fin y mientras le contestaba me decía: “abre las piernas”, “déjame ver más”, “desabróchate la blusa”, “levanta más las piernas”, “no las cruces”, “métete los dedos”, en fin, me observaba toda a su antojo. De vez en cuando se sobaba el pene sobre el pantalón de su uniforme impecable.

Después de varias copas, me ordenó que me diera más vueltas en la alfombra y luego me recogió, me cargó y me llevó a su recámara. Vi las fotos, ropa y cosas de su esposa, me acostó boca arriba y me comenzó a besar y a manosear a su antojo. Cerré los ojos y me dejé llevar. La primera galanura que escuche de él, fue cuando me dijo que estaba deliciosa y que me tenía ganas desde que llegué. Me fue desvistiendo y comenzó por besarme y chuparme los pies, luego se prendió de mi boca y de mis tetas y cuando llegó a mi conchita, me desparramé en su boca. Inmediatamente se subió sobre mi, sentí su cuerpo pesado ahogándome, me la metió, me bombeó brutalmente y me vine como loca, luego se levantó, se bajó de la cama y así parado me agarró del pelo y me la metió en la boca hasta que se vino en mi garganta.

Comencé a desvestirlo porque todavía tenía el uniforme puesto, vi su registro y deduje que tenía 56 años, pero su pene estaba super erecto como el de Javier cuando terminaba de cogerme. Me ordenó que se lo mamara otra vez y en eso estaba cuando sentí sus movimientos y una aspiración muy fuerte: estaba inhalando cocaína. Por sus caricias en mis senos y en mis caderas, deduje lo que seguía. Mansamente me volteé cuando sentí sus manos en mis pompis, las abrió y me colocó su verga en mi ano, lo escupió varias veces, hasta que me tuvo como quería. Me dolía y grité y entonces comenzó a nalguearme. Nunca me la habían metido en el culo. Metió sus dedos en mi vagina y me vine nuevamente, luego sentí su chorro caliente en mis intestinos. Pensé que Eduardo por fin ya iba a ser capitán.

Me ordenó que le limpiara la verga con mi boca mientras él me manoseaba toda y se quedó dormido. Me levanté lentamente, recogí el uniforme de enfermera, comencé a vestirme y entonces se despertó. Me pidió que le dejara mis pantaletas y mi brassiere y que les pusiera mi nombre con un marcador que él me dio. Luego me dijo “ya vete perrita, cuando te necesite te hablo”.

Terminé de vestirme y salí de su casa. Los soldados que estaban de vigilancia me vieron con sorna, en el camino varios me reconocieron, algunos me saludaron y otros de mamacita no me bajaron. Unos me detuvieron para proponerme acostarme con ellos. Llegué a mi casa, mi hijo estaba dormido, Eduardo me esperaba con su pinche pregunta “¿Cómo te fue? ¡Me cogió, ya sabes! ¿Te gustó?, me preguntó y yo le dije la verdad: si. Para mi sorpresa, Eduardo se excitó muchísimo y me cogió toda esa noche y las que siguieron. Así me embaracé de mi hija.

El nombramiento de Eduardo no llegaba y tuve que acudir dos veces más a cumplirle al general, pero el ambiente se puso muy feo, todos sabían lo que pasaba, las mujeres de los oficiales dejaban de hablarme o chismeaban sobre mí y para todos los hombres no era más que una puta, así que decidí regresarme a mi pueblo. Eduardo enojadísimo me amenazó con abandonarme, pero aún así me fui. El regreso fue terrible, me sentía derrotada, humillada y aunque el recibimiento de mi mamá, mi hermana y mi cuñado no pudo ser mejor, decidí tratar de salir adelante sin Eduardo y por mi hijo, que ya entonces tenía 5 años. Pero mi primer problema cuando salí a buscar trabajo era que estaba embarazada y no tenía estudios, sólo terminé la preparatoria, así que lo más que pude conseguir fue administrar un restaurante. Luego tuve a mi hija.

Pero la forma de conseguir el puesto no fue fácil. El patrón, un viejo cincuentón chaparro, panzón y muy caliente, me revisó de arriba abajo, me hizo levantarme el vestido y me advirtió que necesitaba, después de mi embarazo, adelgazar e ir todos los días de minifalda y blusa escotada para atraer clientes, al igual que las meseras. No tuve más remedio que hacerlo, al mes de haber parido, salía de mi casa con ropa normal y en el restaurant me cambiaba. Debo decir que la idea no fue nada mala, la clientela comenzó a crecer y mi presencia al parecer llevó buena suerte al restaurante pues la verdad me gusta ser amable y atender bien a las personas, además de que estaba llenita pero sin verme gorda y mis senos grandes, cargados de leche. Pero para mi las cosas se complicaron un poquito, el patrón se la pasaba todo el tiempo toqueteándome, cuando menos lo esperaba, estaba atrás de mi frotándome su verga en mis nalgas y no tardó mucho en llegar la primera proposición del acostón. Yo me resistí lo más que pude, pero sus manoseos fueron en aumento y sus propuestas también.

Un día decidí rentar un departamento, la presencia de Javier era muy inquietante para mi, aunque por su trabajo y el mío pocas veces nos veíamos. Conseguí el departamento, pero mi problema era amueblarlo, así que decidí pedir un préstamo a mi patrón. Don Celso escuchó mi petición y me interrogó hasta que tuvo todo claro para él, entonces me ofreció amueblármelo él con la condición de que me portara a la altura, es decir, que le diera las nalgas según su lenguaje y me hiciera su querida. Le argumenté que no era posible por mi hijo, pero de inmediato me dio una alternativa, me dijo: no hay problema, yo no iría a tu departamento, tú irías de vez en cuando a mi departamento de soltero. Para eso ya lo tenía encima de mí manoseándome y besándome el cuello y no me resistí. Tenía tiempo de no tener relaciones y me aflojé para recibirlo completo dentro de mi. Francamente lo disfruté y aunque no llegué al orgasmo, recibí su semen calentito en mis entrañas con mucho placer. Me dijo que fuera a comprar los muebles que necesitaba y que le pasara las notas y me dio dinero para el taxi. Así me hice amante de Don Celso.

Desde ese día me hice su esclava sexual y comencé a hacer locuras que nunca me había imaginado. La primera es que me chupaba los senos, la segunda es que me convirtió en una mamadora profesional, Un día llegué a su departamento y estaba una mujer, me di cuenta de inmediato que era prostituta, me explicó que la había contratado para que me enseñara a mamar y efectivamente, esa mujer me dio una clase muy clara de cómo le gustaba a Celso que se la mamaran y fue tan convincente que terminamos las dos saboreando esa verga que no parecía la de un tipo como él. La tercera es que me hizo ninfómana, sus dedotes en mi vagina y en lo que él decía que era mi punto “G”, me hicieron dependiente del placer sexual.

Generalmente ponía películas pornográficas cuando estábamos juntos y aprendí a cabalgarlo y a besarle el ano para que se le parara, me daba de beber cócteles con su semen y me enseñó a usar la garganta para hacerlo venir en mi boca, era tan burdo que me pedía que podía hacer gárgaras con su semen. Pero yo no le importaba, casi nunca me vine con él. Pero eso si, por locuras no paraba. En ocasiones, cuando el restaurante estaba lleno y había mucho movimiento, se paraba frente a la caja y hacía que me hincara debajo del mostrador a mamarle la verga. Mientras se lo hacía hasta que se venía, yo escuchaba todos los movimientos. Otras veces, la que se paraba era yo y él se acomodaba detrás de mí para metérmela mientras yo atendía. Todo iba bien hasta que un día llegó su esposa y me encontró embelesada con esa verga en mi boca. Me corrió y fue un escándalo porque todo mundo se enteró cuando me vio salir humillada y limpiándome el semen de la cara, porque el cabrón todavía tuvo tiempo de venirse en mí.

Al día siguiente mandó a una de las meseras a decirme que me esperaba en su departamento. Lo encontré muy tomado, pero me ofreció seguirme pagando sin ir al restaurante, sólo debía ir de vez en cuando a ayudarle en sus reuniones nocturnas con sus amigos en su departamento. Acordamos que solo fueran los martes y los jueves y le inventé a mi mamá un cuento para que me cuidara esos días a mi hijo. No me imaginaba que con esa decisión iba a prostituirme y denigrarme tanto, aunque también iba a tener nuevas experiencias sexuales.

Resulta que don Celso usaba su departamento para reunirse con sus amigos a jugar dominó, llevaban mujeres y hacían bacanales. Originalmente mi función era la de preparar bocadillos, servir copas y dejar todo ordenado para el día siguiente. Como siempre Celso me ordenó andar en mini y con blusitas. Así pasaron dos semanas, hasta que una noche Celso excitado por el alcohol y porque le estaba yendo bien en el juego, me llamó y me pidió que me sentara en sus piernas, obviamente lo obedecí y comenzó a manosearme. En la mesa estaba el presidente municipal y otros del gobierno que eran amigos de mi papá y me conocía desde chiquita. Celso comenzó a manosearme y los demás comenzaron a comentarme que había crecido mucho, que me había puesto bien, en fin, me chulearon de lo lindo. Entonces Celso me ordenó que me pusiera debajo de la mesa para que se la mamara.

Quise resistirme, pero no tenía alternativa, lo hice, me acomodé, como pude, le desabroché la bragueta, se la saqué y me puse a mamársela sin muchas ganas. Sin embargo conforme le fue creciendo yo me fui poniendo de a mil, sentí mis juguitos escurriéndome y comencé a lamerle los huevos para que no se viniera tan rápido. El se jactaba con sus amigos de lo buena que era para mamarla y de reojo veía asomarse a los demás.

Yo estaba muy excitada, había bebido bastante y quería sexo. Celso se vació en mi boca como siempre, en mi garganta y con una fuerza que me obligaba a tragarme su primer tiro, como él dice, y luego entre tres o cuatro venidas más. Escuché aplausos y felicitaciones cuando les dijo orgulloso que me acababa de dar mi cena. Pero yo quería más y me aferré otra vez a su verga, entonces me preguntó que si quería más, claro que le dije que si y entonces me dijo que me esperara, me pasó un vaso de wisky, que sabe que me gusta, y cuando se lo regresé, escuché que le dijo al presidente municipal:

“A ver compadre, pásese para acá”. Vi movimientos de pies pero no me importó, quería verga y a pesar de que sabía quien era el tipo al que se la iba a mamar, un viejo amigo de mi papá, 30 años más grande que yo, comencé a frotársela, se la saqué del pantalón y así, flácida como estaba me la metí en la boca y se la lami y mamé hasta que se le paró. Sus comentarios eran de bastante mal gusto, entre los que me acuerdo es que decía que a mi en lugar de chichi me habían dado a mamar verga desde chiquita, comentaba lo buena que estaba mi mamá a mi edad y las ganas que todos le tenían en el pueblo, que se había acostado con él y con uno de sus hermanos y por primera vez me enteré que mi hermana, la esposa de Javier, que es maestra, andaba con el director de la preparatoria.

Yo me concentré a mamar, la verga de ese hombre ya estaba bien dura, pero no se venía y entonces retiraron la mesa para que todos me vieran mamado. La lujuria se apoderó de todos, nunca supe cuantos eran, pero comencé a sentir manoseos, me fueron desvistiendo y disfruté de lo lindo varias penetraciones y eyaculaciones en mis entrañas. La eyaculación del presidente fue casi de risa, unas cuantas gotitas, pero eso me valió al día siguiente una lavadora como regalo.

Don Celso encontró de esa manera, deshacerse de compromisos conmigo, tenerme cuando quería y quedar bien con sus amistades. Yo además de darle salida a mi ansiedad sexual, encontré una forma de tener más recursos, equipar mejor mi casa y atender a mis hijos con pequeños lujos. Celso puso una condición que acepté: solo lo haría en su departamento con quien él me dijera. Eso me protegía de alguna manera, pero completaba el cuadro de mi vida de puta, ahora tenía un padrote.

Cambié los días de trabajo con Celso, comencé a ir también los viernes y sábados. Mi mejor cliente, por así decirlo, era el presidente municipal, al grado que hasta me metió a la nómina del ayuntamiento como secretaria. Su pacer era doble conmigo porque me confió que cada vez que me cogía, disfrutaba mi cuerpo joven y se acordaba de mi mamá, lo cual hasta ahora no he querido confirmar con ella.

Pero mi número especial era meterme debajo de la mesa, mientras los amigos de Celso jugaban dominó, y ponerme a mamárselas. Como era un poco bajita, le pedí que la cambiara por una más alta y grande para que pudiera moverme con más libertad. A veces no sabía bien a quien se la estaba mamando, yo las escogía según mi antojo y era común que me pasaran billetitos debajo de la mesa para continuar haciéndoselos. Celso puso una cama con una cortina para que los que se acostaban conmigo me llevaran ahí, eso si, les repartía condones como pendejo. Así estuve más de un año. En ese tiempo mi hijo cumplió 7 años, yo cumplí 26 y mi hermana se fue a trabajar a Cuernavaca con sus hijos. Javier se quedó solo en su rancho y casi no bajaba al pueblo.

También sucedió que el PRI perdió las elecciones y Celso y sus amigos poder. El presidente municipal, salió huyendo y algunos otros funcionarios también. Para acabarla de amolar, Celso comenzó a tener problemas de erección, me pasaba horas tratando de reanimarlo, se la mamaba, le bailaba, le chupaba el ano y nada. Busqué a la puta que me había enseñado a mamársela y se lo hicimos entre las dos varias veces y con trabajo se le paraba un ratito y nos echaba unas gotitas.

Me refugié en mi casa, me escondía de los hombres que sabían lo que hacía en el departamento de Celso y busqué otra vez trabajo. Conseguí un puesto de cajera en una tienda y me acoplé otra vez a una vida más tranquila, aunque Celso me mandaba buscar de vez en cuando para “atender a algunos de sus amigos”, pero ahora él me buscaba hombres de dinero, comerciantes, diputados, etc. Un diputado me llevó una vez a una despedida de soltero en el DF, me compró un uniforme de estudiante de secundaria y me vistió de colegiala. Me llevó a un departamento donde hicieron una orgía conmigo varios hombres durante dos días. En otra ocasión me llevaron a Acapulco con unos negros que querían una experiencia con una mexicana. Fue increíble sentirme como muñequita en manos de unos hombrezotes que me dejaron adolorida durante una semana, no me podía caminar ni levantar, no podía hablar bien y mi vagina estaba tan irritada y adolorida que al principio creí que tenía otro problema. Tengo que aceptar que Celso me regentea como prostituta a su antojo y yo estoy ya muy desquiciada.

Para mi mala suerte el día que mi hijo cumplió once años, yo ya tenía 30 años, regresó Eduardo. No pude negarme a recibirlo, tenía vacaciones y el cabrón se las vino a pasar conmigo. Obviamente me montó todo el tiempo hasta que se sació y se fue una noche a los congales, lo golpearon y así como llegó, a los 15 días se regresó y hasta ahora no lo he vuelto a ver.

Ahora estoy confundida y me siento sola, quiero buscar a Javier, lo ansío, se que podría hasta tenerlo sólo para mi aunque mi rival sea mi hermana, pero ha pasado tiempo y no se si me acepta. También se que Celso me puede seguir ayudando aunque sea consiguiéndome hombres para satisfacerme y tener otros ingresos, esto me gustaría pero se que me puede llevar a nuevas experiencias inimaginables. Por otro lado, mi jefe me ha estado insinuando que me acueste con él y eso me ayudaría a conservar mi empleo, que por acá son difíciles de conseguir. Me gustaría saber que haría alguien en mi lugar.

Autora: Aidabella

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Doble entierro

Sentí como Alicia se estremecía cuando hice presión con la punta de la lengua apretando el clítoris y fue como una música celestial volver a escuchar aquellos sonidos tan característicos, el ronquido que anunciaba y el grito que festejaba, al tiempo que mi cara se vio inundada por aquel jugo espeso y sabroso, no había tenido esa experiencia con ninguna otra mujer, era como una eyaculación.

El llamado me sorprendió como a las dos de la mañana. Era una voz de mujer que preguntaba por mí y cuando me di a conocer todavía medio dormido, me dijo que Germán había tenido un accidente con consecuencias fatales y que el entierro iba a tener lugar una semana más tarde. Este hecho no debe sorprender ya que en Alemania, donde había estado radicado Germán, el sepelio se hace cuando todos los familiares pueden venir. La mujer me dio los detalles y se despidió.

Me quedé muy impresionado, Germán y yo pasamos muchos años de colegio juntos e incluso iniciamos nuestros estudios de economía internacional en la misma universidad en Buenos Aires. Nuestros caminos se perdieron cuando yo recibí una oferta de trabajo en México, supe de su casamiento al cual, pese a su invitación, no pude concurrir por motivos laborales. Cuando regresé a Buenos Aires Germán se había ido a España y más tarde me enteré que había pasado a Alemania.

Decidí que le debía la despedida y arreglé todo para viajar, fue difícil conseguir un ticket porque era temporada alta por lo que iba a volar el día anterior al sepelio.

Lamentablemente el vuelo se atrasó y llegué a Frankfurt con el tiempo justo para rentar un auto y tratar de llegar al cementerio a la hora programada para el entierro. Casi a la carrera llegué al lugar, había mucha gente, el cura dijo un sermón parcialmente en español y alcancé a ver quien creía que era la viuda, que lucía un velo que no permitía verle las facciones, pero el porte de la mujer era verdaderamente imponente. Finalizada la ceremonia la gente le dio las condolencias a la viuda y como yo había llegado al último también fue ese mi orden para saludar.

Le dije cuánto sentía la pérdida de ese entrañable amigo y me presenté, tras lo cual ella inmediatamente descorrió el velo y me abrazó. Me parecía un rostro conocido pero no podía ubicarla bien. En su abrazo sentí un par de pechos bastante grandes y duros y ella se apretó totalmente contra mí y me dijo que era un alivio que yo hubiera llegado y me besó el cuello. Estaba algo desorientado cuando ella me tomó de la mano y me llevó tras unos cipreses y me dijo que quería repetir allí aquella noche tan especial de Buenos Aires. Y entonces me dí cuenta quién era ella.

Quince años atrás, Germán y yo conocimos dos mujeres en la biblioteca de la universidad, una era una hembra impresionante y la otra, sin ser tan espectacular, estaba pasable. Tratamos de hacer algo con ellas pero no eran muy fáciles. Un día, a Germán se le ocurrió que las podíamos invitar a una fingida fiesta familiar en su departamento y una vez allí las cosas se podían dar. Las chicas aceptaron sin problemas y mientras iban a recoger sus cosas Germán y yo discutimos para decidir quién se quedaba con quién. Claro, los dos queríamos a la espectacular y entonces echamos al aire una moneda y yo gané y me iba a quedar con la mejor.

En el departamento las chicas casi se escapan cuando se dieron cuenta del engaño, pero al final terminamos bailando los cuatro y yo empecé a meterle mano a Alicia, que tenía unos senos grandes y duros. De a poco el clima se fue aflojando y yo ya tenía a mi hembra en brassier y calzones y la besuqueaba toda y saqué uno de sus pechos y le besé el pezón que enseguida se puso tieso. Ella había introducido su mano en mi pantalón y me acariciaba la verga que estaba durísima y finalmente decidimos quitarnos toda la ropa y ella enseguida se fue abajo y a mamarme el palo en una forma sumamente deliciosa, se lo metía hasta el fondo de su garganta produciéndome unas sensaciones de placer que casi me llevan a la primera venida.

Luego se dedicó a chuparme uno a uno los huevos y a meter su lengua en mi ano, con lo cual casi me llevó al éxtasis. Separé sus muslos, que eran dos columnas poderosísimas y le lamí despacito la conchita medio escondida entre unos vellos dorados y encontré rápidamente su clítoris ya bastante extendido para adelante y mis chuponazos le produjeron el primer orgasmo, que ella anunció con un profundo ronquido y luego un grito espectacular. Germán y su chica pararon su cópula sorprendidos por el griterío.

Yo ya no aguanté más y me puse encima de Alicia cuya concha estaba esperándome semiabierta e inicié la penetración que no fue tan fácil como pensaba pero luego mi palo se enterró todo en esa carne deliciosamente caliente y pulsante. No había hecho más que una docena de movimientos cuando Alicia soltó otra vez el ronquido seguido del grito fenomenal con que festejaba su orgasmo. Como yo ya estaba a punto me solté y la inundé con toda mi leche y al mismo tiempo ella me buscó la boca y mientras nos sacudíamos como locos por abajo, arriba nuestras lenguas se entrelazaron en un beso caliente como el fuego. Apenas descansamos algo cuando Alicia ya inició sus caricias en mi verga y al rato escuchamos a la otra pareja venirse y nos calentamos de nuevo y le dimos otra vez. Esta vez ella se sentó sobre mí y realizó un juego de sube y baja y atrás y adelante, acompañado todo con el vaivén de sus hermosas tetas que, pese a ser bien grandes, estaban turgentes y desafiaban exitosamente a la ley de gravedad.

En medio del asunto, Alicia se salió y metió mi picha entre esas sensacionales tetas y cuando me empecé a venir se la metió en la boca y se tragó mi lechada. Como después de ese segundo yo estaba algo cansadito, ella puso sus genitales sobre mi cara y la empecé a lamer hasta que de pronto… el ronquido y luego el grito de placer y de su concha salió un líquido espeso y sabroso que me mojó totalmente la cara y me excitó de tal manera que se me paró de nuevo y ella me lo mamó y luego se sentó otra vez sobre mí y apuntó mi aparato a su hermoso culito que estaba bien untado por sus jugos recientes y de a poco se fue bajando y metiéndoselo por detrás hasta que no quedó nada afuera. Ahora comenzó a contraer sus músculos intestinales y me masajeó el pene dentro de su culo, mientras gemía como loca y se masturbaba la cachucha. En eso la otra pareja empezó el segundo orgasmo, nada silencioso por cierto y eso nos excitó también a nosotros y de pronto la explosión de los cuatro fue casi al mismo tiempo y los gritos deben haber despertado a medio edificio.

Cuando nos calmamos, Alicia comenzó a subir despacito y cuando mi verga salió de su culo ella hizo algo de presión y sacó de un chorro mi leche que quedó sobre mi panza y luego comenzó a lamer muy lentamente cada chorrito y a disfrutar con su consumición. Pese a mi juventud, tres polvos de esa calidad me dejaron fritos y nos quedamos echados en la cama muy juntitos y besándonos y acariciándonos suavemente. Germán hizo un tibio intento de echarse uno con Alicia pero ella dijo que estaba muy cansada. Las chicas no quisieron quedarse a pasar la noche así que las quise llevar a su casa pero pidieron que las acerque a un puesto de taxi y con unos besos de lengua nos despedimos hasta la próxima.

Cuando llegué a mi casa el teléfono estaba sonando, era Germán que me dijo que en el sofá donde había estado yo con Alicia había quedado una mancha oscura que más bien parecía de sangre antes que de esperma y aventuró a preguntar si la chica no habría sido virgen. No me pareció plausible por lo experta que se había dado, su mamada no era de una novata y los restantes ejercicios tampoco. Me dormí pensando en los sensacionales polvos vividos y más aún en todos los que sobrevendrían, porque estaba decidido a profundizar esa relación, a lo mejor, hasta me había enamorado un poco de Alicia.

Pero las cosas fueron muy diferentes, dos días después de aquél encuentro, mi padre falleció de un infarto y tuve que dedicarme casi enseguida a manejar su empresa, con lo que dejé de ir a la universidad por un tiempo. Germán se ganó una beca para estudiar en una ciudad del interior de Argentina y nuestros destinos se fueron por otros caminos. No tuve tiempo ni estaba de ánimo para contactar a Alicia y cuando quise hacerlo no encontré el papelito en el que había anotado su teléfono.

Todos estos hechos pasaron en un segundo como una película por mi mente mientras Alicia me mete la mano en el pantalón, detrás de unos cipreses en un cementerio de Alemania. Los recuerdos me habían calentado y ya estaba medio al palo así que la abracé y volví a sentir esas tetas tan deliciosas mientras ella me sacaba la verga y se dedicada a mordérmela suavecito y luego, de un sólo movimiento, introducírsela totalmente hasta el fondo de su garganta.

Yo la levanté de su posición hincada frente a mí y quise bajar para volver a sentir aquel sabor tan excitante de su vagina, pero ella me detuvo y apretándose contra mí me dijo que sólo quería sentir mi verga y se levantó la falda y corrió sus braguitas a un lado y empujó mi palo para dentro de sí. Su concha estaba mojada y me tuve que contener para no acabarme allí mismo. Su movimiento, lento al principio, comenzó a agitarse mientras nos besábamos furiosamente y luego volvía escuchar aquél sonido profundo tan delicioso y empezó a revolotear como un pájaro y se apretó totalmente contra mí y me besó con la boca abierta y echó su grito en mi cavidad bucal, al mismo tiempo que yo comenzaba a chorrearle la leche en su interior. Qué entierro dijo ella y me quedé pensando a cuál de los dos se estaría refiriendo, el entierro de Germán o el de mi verga en su concha.

Nos fuimos a su casa y me contó que Germán se había quedado loco por ella después de aquella noche en que no pudo hacerle el amor y ya al día siguiente la había llamado pero ella no quería, todavía vibraba con la noche conmigo, sobre todo que fue allí que perdió su virginidad. Le dije lo de la mancha en el sofá pero que su forma tan experta de hacer las cosas no dejaba pensar en una circunstancia así. Se rió sonoramente y me explicó que su hermano mayor traía películas porno a la casa y que ella a escondidas las veía y se masturbaba y entonces siempre se imaginó cómo iría a actuar en su primera vez e hizo exactamente lo que había visto en los filmes y hasta ella misma se sorprendió de lo natural que le salieron las cosas. Sin embargo, se sintió avergonzada de sus actos y por eso no tuvo valor para llamarme y recién mucho después se enteró porqué yo no iba más a la universidad.

Para ese entonces, Germán regresó del interior y se encontraron de casualidad en un supermercado y esta vez sí se fueron enseguida a la cama y Germán le dijo que había estado loco por un polvo con ella y ahora que lo vivió no quería perderla y así fue que se casaron y se fueron a España y luego a Alemania, donde Germán había sido un alto ejecutivo de una empresa financiera, hasta que la semana anterior, de regreso de un viaje de negocios a Bruselas, su auto fue embestido por una camión y se estrelló contra el guardarail y se hizo añicos falleciendo él y su chofer.

La misma noche del hecho, todavía desorientada por los sucesos, se sentó ante el escritorio de su ex-marido y mirando en la libreta de direcciones encontró la mía y decidió llamar de inmediato, sin considerar la diferencia horaria. Dijo que amaba a Germán pero al escuchar mi voz somnolienta le volvieron los recuerdos de aquella noche y se calentó de tal manera que se masturbó furiosamente y su acabada fue, imaginariamente, conmigo. Estaba muy confundida en sus sentimientos, su hombre apenas estaba bajo tierra y a metros de allí ella se entregaba a otro, pero me confesó que siempre pensaba en mí por haber sido el primer hombre y porque Germán era bueno, pero ni comparación conmigo.

A esta altura, ya oscurecía y sentados en la sala de su lujosa casa estábamos acariciándonos de nuevo y sin remordimientos nos entregamos a un polvo desenfrenado en el que parecía que queríamos recuperar los quince anos perdidos. Nos desnudamos lentamente uno al otro y me bajé a jugar con su concha que ahora estaba toda afeitada y lucía pulsante y su clítoris ya erguido pedía casi a gritos que lo mimara y sus labios se abrían para permitirle a mi lengua que la acaricié por dentro y luego también le lamí el ano, oscuro y prometedor y mientras introducía mi lengua en él me decía por lo bajo que en breve estaría por allí con algo más duro.

Regresé a su vagina y sentí como Alicia se estremecía cuando hice presión con la punta de la lengua en la parte superior, apretando el clítoris y fue como una música celestial volver a escuchar aquellos sonidos tan característicos, el ronquido que anunciaba y el grito que festejaba, al tiempo que mi cara se vio inundada por aquel jugo espeso y sabroso, no había tenido esa experiencia con ninguna otra mujer, era como una eyaculación.

No le dí tiempo a reponerse y me puse sobre ella y apretando sus hermosas tetas, para las que parecía no haber pasado el tiempo, tan duras y turgentes estaban, le espeté mi verga casi de un sólo movimiento hasta el fondo, tocando la pared de su matriz lo que le provocó unas sensaciones muy profundas a juzgar por sus gemidos. Mientras iniciaba un suave movimiento de entra y sale bajé una mano para acariciar sus nalgas y como ella levantaba las caderas para permitirme una total penetración, llegué hasta su ano y le metí un dedo con lo que se revolcó toda debajo de mí y me empezó a pedir que no parara y con el acompañamiento sonoro de costumbre me entregó un orgasmo que correspondí porque ya estaba a punto de estallar, mientras nos besábamos y mordíamos nuestras lenguas hasta la sangre.

Cuando nos calmamos vi que sobre la colcha había una pequeña mancha roja, producto de esa pasión bucal y al verla ella, dijo que había entregado nuevamente su virginidad. La noche fue muy larga y los gritos se repitieron algunas veces más…

Por respeto a Germán nos separamos por unos meses hasta que pudimos acomodar nuestras situaciones personales. Hoy vivimos en Buenos Aires y somos una pareja muy feliz. Tenemos tres niños cuyos cuartos están bien alejados de nuestra recámara, sería problemático explicarles a los enanos porqué su madre grita tantas veces de noche…

Autor: Jorge W.

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Amorosa sobrina II

A los pocos minutos le dije que se pusiera a cuatro patas y comencé a acariciar suavemente, tocando apenas con la yema de mis dedos, los labios abiertos y ya mojados de su vulva, deteniéndome de vez en cuando sobre el clítoris. Es increíble y delicioso cómo se moja en cuanto comienzo a  hablarle y a contarle las cositas sucias que quiero hacerle.

Desde un principio supe, y resulta casi innecesario decirlo, que la relación con mi sobrina no tenía el menor futuro. Lo único que podíamos hacer era gozar y darnos placer a escondidas mientras fuera posible. Ella juraba estar perdidamente enamorada de mí…yo trataba de no demostrarle que se me iba convirtiendo en obsesión. Además de guapa, es una morena de trato encantador, alegre, graciosa…y uno de los seres más generosos y humanos que he conocido en mi vida. Difícil no querer a alguien así.

Volvimos unos días al mismo pueblo donde iniciamos nuestro amor el siguiente mes, inventando otra buena excusa. Fue un hotel diferente, mejor en algunas cosas pero menos agradable en otras. Claro que para nosotros dos fue lo mismo, prácticamente, ya que sólo salíamos a comer y cenar, volviendo con toda rapidez al cuarto para continuar ardientemente nuestras tareas chupatorias, jugosas, seminales, eyaculatorias, orgásmicas, etc.

Muy de vez en cuando nos reunimos la familia entera en la capital, y siempre hicimos gala de una discreción a toda prueba, aunque mostrando el cariño que siempre nos hemos tenido el tío y la sobrina. Cada vez que yo podía, me inventaba salir el día completo con un amigo, y me iba con ella a su apartamento.

Lo primero, lo que más me estimulaba en cuanto llegaba, era sentarla en el brazo de un cómodo sofá, cerca de su PC, y subirle la falda o  bajarle los pantalones y lencería, descubriendo ese pozo de delicias: si panocha, si chocho, si papaya, si pucha, si coño, si concha cada vez más velludo, que se me abría perfumadamente enseñándome el clítoris prodigioso y excitante…Siempre he sido uno de esos hombres que disfruta mucho más dando que recibiendo placer. El ver y sentir a mi hembra gozar y llegando a niveles realmente altos es para mí lo más hermoso que existe.

Una vez inventamos que necesitaba mi consejo en algunos asuntos familiares y me quedé a dormir en su casa…Es por demás comentar que lo que menos hicimos fue dormir. Gozamos en aquel sofá por la mañana y, por la tarde, volvió a tener allí mismo tres o cuatro orgasmos seguidos, con mi lengua y mis labios devorando su cachonda vulva, su hinchado clítoris. Al terminar la sesión, y notando mi verga tiesa y dura, me ofreció su culo. Estando los dos de pie, dobló la cintura hasta tocar el piso con las palmas de las manos…Abrí sus nalgas y, ensalivándome bien el dedo medio, fui sobando, masajeando, frotando y mojando aquel misterioso y hasta entonces virgen agujero…Me ayudé con la mano, presionando la cabeza de mi verga hasta sentir que penetraba por el apretado redondel.

Murmuraba que le dolía ligeramente pero que eso le añadía más placer y le encantaba sentirlo. Mientras se la iba empujando y viendo como desaparecía dentro de aquel oscuro anillo, cada vez más estirado y apretado, le pedí que me hablara, que me dijera cosas cachondas y excitantes…El comenzar a hacerlo motivó que mi calentura se fuera a tope y  antes de lo que hubiera deseado  empecé a  vaciarme dentro de ella con una sabrosa y abundante eyaculación que me hizo caer sobre su espalda, a punto de irnos los dos sobre una mesa.

Mientras charlábamos, durante la cena, me iba diciendo que sentía mi semen dentro de ella, que no deseaba limpiarse ni lavarse, que aquello la calentaba cochinamente, cada vez más… Todos sabemos cómo excita éste tipo de conversaciones, y no habían pasado ni dos horas de la hermosa culeada a mi sobrina cuando nos subimos a su dormitorio. El clima estaba agradable y resultaba delicioso tumbarse desnudos sobre su amplia cama.

A los pocos minutos le dije que se pusiera a cuatro patas y comencé a acariciar suavemente, tocando apenas con la yema de mis dedos, los labios abiertos y ya mojados de su vulva, deteniéndome de vez en cuando sobre el clítoris. Es increíble y delicioso cómo se moja en cuanto comienzo a  hablarle y a contarle las cositas sucias que quiero hacerle. Y claro, no dejo de hacerlo, si  además eso me produce a mí un placer enorme. Se moja tanto que la gotas comienzan a acumularse en el vértice inferior de su coño.

Mis dedos índice y medio iban entrando en su vagina y girando, mientras el pulgar no dejaba de acariciar el clítoris cada vez que se encontraba en posición. Sintiéndome caliente como pocas veces en mi vida, acerqué mi boca y mi lengua empezó a explorar poco a poco. Sentí en ella los jugos que empapaban esa velluda raja donde mis dedos entraban, giraban, salían, volvían a entrar resbalosamente, y me fui más arriba…al culo que mi verga había penetrado e inundado de leche dos horas antes. Con fruición, como un niño que mama la teta de su madre, me puse a chupar y lamer ese oscuro agujero, sabiendo que, en esos momentos, lamía también mi propio semen.

Mi preciosa hembra, mi sobrina adorada, se corrió de manera brutal, lanzando uno entre gemido y  grito apagado pero sostenido mucho rato, mientras su coño arrojaba una catarata de líquido candente, chorros y más chorros que iban dejando mis manos y las sábanas literalmente empapadas, a la vez que sentía que me calentaba a nivel poco común. A los pocos segundos le vino otro orgasmo, más fuerte quizá, pero sin esa sorprendente pseudo eyaculación.

Mi propio cuerpo se sentía como si hubiera lanzado todo el semen habido y por haber de mis propios testículos…Fue una deliciosa sensación de agotamiento y escuché cómo me preguntaba varias veces que  ‘qué era lo que le había hecho’, que había sentido como si tuviera muchas manos acariciándola al mismo tiempo.

Casi dos semanas después mi sobrina cachonda requirió mi presencia en su casa por varios días, con objeto de ayudarla a colocar libros, cuadros, revisar su PC en busca de virus, instalar varios programas, etc. No solamente no encontré oposición en mi casa sino que me alentaron a ir, aduciendo lo poco que salía últimamente.

Me parece recordar que estuvimos de martes a sábado en su apartamento, casi  sin  salir para nada.  Fuimos cogiendo, follando, mamando, lamiendo de todas las maneras imaginables, pero la noche de ese viernes permanecerá en mi mente, en las células de mi cuerpo por siempre jamás…Nos habíamos acostado en su cama, más bien cansados del maratón de cuatro días y creo que ya solamente planeábamos dormir.

Por alguna razón toqué suavemente uno de sus pechos. Sentí su reacción inmediata y aquello me encendió. Me puse a mamar el pezón y ella comenzó a ‘hablarme’, diciéndome en voz baja: “chupa, mi niño, chupa a mamita… mamita te va a dar su leche…su leche de arriba y su leche de abajo”-“Eres mi niño y te voy a enseñar a coger bien para que siempre estés conmigo y me metas tu verga y me culees” “¿Te gusta envergar y encular a tu mamita, cariño mío?”

Fue indescriptible la calentura que nos despertó a ambos aquel momento…Su cara estaba encendida y su expresión denotaba el deseo bestial. Mi mano fue a sus ingles y sentí lo mojada que estaba ya…la fui masturbando suavemente, sobando su gordito clítoris de diferentes maneras. Tuvo un orgasmo muy fuerte e, incorporándose, me pidió que se la metiera por el culo…Mi verga estaba adecuadamente tiesa para tal labor y coloqué a mi sobrina a cuatro patas en el borde de la cama…Mojé mi polla en su chocho varias veces, dejándola brillante y resbalosa y procedí a la exquisita tarea de abrirle el ojete con ella, suavemente, procurando no hacerle daño. Gimió que le dolía pero que no me detuviera, que se la metiera a fondo… ¡qué maravilla es ver la propia verga entrando y saliendo de un agujero como ese en una mujer como esa!

No dejaba de hablar, de decirme que iba sintiendo cómo se me engordaba la verga dentro de ella. Me pidió que la tomara de las caderas y se las apretara, cosa que hice con el mayor gusto…La culeaba suave, despacio…y de pronto le dejaba ir la verga hasta el fondo, de golpe, bruscamente, causándole una serie de gemidos que me derretían de placer.

Cuando me fui acercando a ese ‘punto de no retorno’, donde el hombre siente que la leche ha comenzado a subir y no hay forma de pararla, ella empezó a gritar que la sentía ‘muy gorda ya”, que le “bañara de leche el culo”…y fue aquello lo que disparó una de las mayores corridas o venidas que recuerdo en mi vida. Mi sobrina me dijo luego que me oyó gemir como nunca, un estertor casi animal, mientras me desplomaba sobre su espalda y sentía como mi verga se convertía en una manguera a presión, lanzando chorros y más chorros de crema en las profundidades de su culo…

Autor: Miura

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