Más travesuras en la casa

Había pasado aproximadamente una hora desde que me había cogido a la señora de la casa dentro de la bañera. No dejaba de pensar con preocupación en la que me metería si quedaba embarazada de mí. ¡Carajo! Yo, siendo un joven de 20 años, ¿cómo podría mantener a esa rubia tan excitante con lo que ganaba? Todavía me costaba trabajo darme a la idea de que su vagina ya la había explorado, algo que en principio me hubiera parecido imposible. Mujeres como ella por lo regular siempre buscan a hombres con dinero que las pueden complacer en cuanto a lujos…, pero en la pasión son peores que aprendices. Yo no me considero un maestro en la materia, pero mi imaginación vuela tanto que a veces me da miedo pensar en cosas tan enfermizas y sucias. También se lo debo gracias a mi querida compañera de preparatoria; mi querida Frida, aquella que me hizo explorar los límites más asquerosos y enfermizos del sexo. Ella me hizo conocer esos territorios que muchos (o por lo menos que estén sanos) no se atreven a explorar por lo repugnantes que son… Pero bueno, esa ya será otra historia que contaré en un futuro. Como iba diciendo, la señora andaba por toda la casa completamente desnuda y tarareando canciones que nunca logré reconocer. A pesar de sus 40 años su cuerpo no tenía arrugas ni sus piernas se veían con celulitis, sin mencionar de que eran muy largas y carnosas. Su piel blanca y bronceada se le veía en condiciones perfectas e incluso aparentaba menos edad.  Era muy alta; estimo que medía como 1.79. Yo mido 1.83 y la verdad es que no se notaba mucho la diferencia. Mientras seguía exhibiéndose, sólo trataba de seguir con lo mío pero cada vez era más difícil al verle su enorme culo y sus pechos rebotando al dar simples pasos. A lo lejos se lograba ver muy bien el pequeño triángulo de vello púbico que le hice  en el pubis, ¡y vaya que le gustaba!

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Mi fantasía hecha realidad, Parte I

Infidelidad Consentida, Parejas liberales, Trío.

Preambulo

Me llamo Alejandro, tengo 50 años y mi esposa Miranda 40, somos un matrimonio solo, es decir no tenemos hijos, mi esposa es Abogada y yo Ingeniero Civil, Miranda, así se llama que por cierto debo decir que es una espléndida mujer, tiene un hermoso cuerpo el cual cuida mucho con ejercicio y un rostro con un lindo color moreno cobrizo muy atractivo, cabello negro y a los hombros y por ende un bello cuerpo muy bien armonizado el cual trata de cuidar a base de mucho ejercicio en el GyM.

Esta historia comienza en septiembre de hace 3 años, en Colombia (precisamente el día de mi cumpleaños) y de regalo le he pedido a mi esposa una noche de pasión como obsequio. Read more

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Trío si o no

Somos una pareja heterosexual que disfrutamos el sexo al máximo, cada encuentro es diferente e inolvidable, mi chica siempre esta dispuesta a recibir todo lo que le quiera dar y se entrega al 100%, no existiendo limites alguno, sin tabú, hemos incluido en estos años juguetes en nuestras fantasías las cuales al pasar el tiempo son mas y mas placenteras, sus orgasmos cada vez son mayores, llegando a tener eyaculaciones fenomenales, en fin tengo una mujer maravillosa la cual me complace y me llena en todo.

Este no es un relato al uso: aún no nos ha pasado, no hemos realizado nuestra fantasía. Es una pregunta a la comunidad, para saber que pensáis. Ya imagináis que preguntar a nuestro entorno es demasiado comprometido: no me gustaría que nuestros deseos fueran conocidos por personas inadecuadas.

Cada vez que tengo la oportunidad de buscarla en el trabajo comienzan las picardías, el morbo y la sexualidad, ya que no me puedo aguantar y siempre mi mano se posa en sus grandes y hermosos senos, así como en su clítoris, y su ano, sin importar que tan concurrida estén las calles, al posar mi mano en los senos se ponen duros los pezones y su vagina se humedece, y el culito se dilata, todo divino, y mi pene se pone bien erecto.   Muchas veces nos vamos a algún hotel a saciar nuestras ganas, otras veces dejamos que el morbo nos lleve a otras situaciones y aparcamos el vehículo y nos tocamos tanto que ambos acabamos, incluso haciéndolo ella en varias oportunidades. Siendo cada día maravillos.

Como veis, nos gustan las situaciones en “peligro” de ser pillados, romper la monotonía del sexo matrimonial y añadir dosis de morbo a nuestro sexo.

Muchas veces hemos visitado moteles en Maracay, Venezuela, donde muchas de las películas versan sobre relaciones de tríos, y a mi en lo particular siempre me ha llamado la atención hacer alguno, por lo que le propuse a mi chica intentar hacer alguno, a lo cual se negó en muchas ocasiones, llegando a no solicitar el mismo.

Ahora bien, cual es mi sorpresa que recientemente veíamos nuevamente una película y yo le hacia una doble penetración con mi pene y un consolador y la escena en la TV era muy similar pero habían dos chica y ella misma me dijo que lo había pensado y le gustaría incorporar esa tercera persona, pero que debíamos ser muy cuidadosos al contactarla ya que ella quería que tal como a nosotros esa tercera persona fuera su primeriza en un trío, y me aclaro que no quería que fuera ninguna persona conocida por nosotros, para evitar algún vinculo o ratón moral, pero yo particularmente pienso que al ser desconocida son mas riesgos los que se puede correr.

Ahora bien quisiera saber si alguna persona a tenido esta misma fantasía y si lograron realizar ese trío, el cual desde hace años he querido hacer, y quiero aprovechar la oportunidad que mi pareja esta decidida a hacerlo. Agradezco sus comentarios

¿Que pensáis? Si tenemos la oportunidad, ¿nos animamos?

Les prometemos que una vez que lleguemos a realizar ese tan esperado trío, contaremos la historia de ese encuentro en otro relato, el cual de seguro será tan placentero como cada uno de nuestros encuentros como pareja, y de antemano agradecemos a cualquier persona que nos pueda ayudar con algún consejo para realizar esta fantasía, ya que seria nuestra primera vez, y siempre existe la incertidumbre al respecto y de seguro es la fantasía de muchas otras personas, pudiendo ayudarlos con los consejos al respecto.

Besos de parte de mi chica y de este amigo.

Se les aprecia. 

 

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Caminando

Salgo a andar como todas las mañanas. Suelo aprovechar el camino para soñar despierta y tú eres mi sueño favorito. Tras unos pocos pasos ya estoy recordando la última noche que pasamos juntos. Tu cuerpo desnudo bajo las sábanas. Tus manos. La sonrisa en tus labios y en tus ojos. Tus ojos… Siempre me han fascinado tus ojos…

No voy bien por ahí, mejor volver a tus manos y a tu cuerpo desnudo.

Sí, tu cuerpo desnudo. Voy a soñar con tu cuerpo, voy a planear qué hacer con él una noche de estas…

Te imagino sobre una camilla de masaje. Estás tendido boca abajo. La luz es tenue en la habitación. Hay velas aquí y allá, huelen a canela y naranjas.

Me echo aceite en las manos y las froto un poco para atemperarlas. Empiezo acariciando tus hombros. Bajo hasta tus codos y vuelvo a subir a tus hombros y continuo hasta tu cuello.

Pensar en tocarte basta para que todo mi ser reaccione. Un calor especial que viene desde mi vientre hace que me haga consciente de mi sexo. Siento que se hinchan mis labios mayores y mi clítoris, que se lubrica mi vagina y que se endurecen mis pezones. Caminar se convierte en un placer, me encanta pasear estando excitada.

Me da los buenos días un vecino y sonrío un buen rato porque él no se imagina lo que está pasando por mi mente, ni él ni nadie.

Acaricio tu espalda aunque a ratos vuelvo a tu cuello, tus hombros y tus brazos. Tu cuerpo se siente caliente bajo mis manos. Tu respiración no es relajada. La mía tampoco.

Masajeo tus piernas y voy subiendo poco a poco, separándolas. Acaricio la cara interna de tus muslos y rozo levemente tus testículos y gimes.

Me saludan unos amigos desde el coche al pasar a mi lado y me arrancan de mi ensoñación. Por un momento los odio un poquitín.

Ahora estoy concentrada en tus nalgas. Las amaso, las junto y las separo. La piel está brillante de aceite, cálida, suave. Las vuelvo a separar y las estrujo y siento el deseo de morderlas. Y entonces se me ocurre besarte como no te he besado nunca. Besos de otro color…

Abro más tus piernas y te doy un besito en las nalgas, meto la mano por debajo y te empujo suavemente hacia arriba, indicándote que te pongas sobre tus rodillas. Lamo tus testículos, tu perineo y subo hasta tu ano. Te estremeces.

Al imaginarlo me invade una oleada de deseo y noto mi sexo más hinchado y más mojado.

Sigo lamiéndote, abriéndote bien y profundizando con mi lengua.

Se me ocurre usar un collar de perlas, me gustaría introducirte algunas para sacarlas poco a poco cuando te vayas a correr. También podría usar un consolador pequeño e imaginar que te están sodomizando mientras te como el rabo… pero deseo estar dentro de ti cuando llegues al orgasmo, así que lo haré con el corazón; con mi dedo corazón.

Te tumbas sobre tu espalda y coloco un cojín para elevar tus caderas. Nos miramos a los ojos y veo en ellos tu excitación. Tu erección apunta al cielo, desafiante y poderosa. Agarro tu polla, te masturbo suavemente mientras te aplico aceite en el culo para lubricarlo bien. Seguimos mirándonos mientras te penetro suavemente, suspiras. Saco mi dedo y acaricio por fuera antes de volver a introducirlo y repito esta secuencia una y otra vez. Siento cómo te contraes alrededor de mi dedo y cómo tu polla crece y se endurece más. Me inclino y empiezo a lamer tu verga suavemente, mojándola bien, sin dejar de masturbarte con una mano, sin dejar de follarte con la otra, sin dejar de mirarte a los ojos…

Masajeo tus huevos con una mano y ya no saco el dedo, lo introduzco hasta el fondo y lo muevo un poco dentro de ti mientras chupo tu glande con delicadeza. Tengo ganas de aumentar el ritmo, de chupar más fuerte, de tragármela entera… pero tengo que tener cuidado, pareces a punto de estallar y no quiero acabar tan pronto.

Retiro mi boca y mi dedo y te quejas, no quieres que pare, pero hoy mando yo.

Vuelvo a lamer tus testículos y te masturbo sin tocar el glande, con movimientos cortos y lentos. Saco mi lengua y vuelvo a mojarte la polla de abajo a arriba. Recuerdo que tenemos hielo. Te abandono por unos segundos y vuelves a quejarte, ten paciencia…

Derretimos el hielo en un largo beso que enfría nuestras lenguas y calienta más, si cabe, nuestros cuerpos.

Te vuelvo a follar lentamente con mi dedo y me trago tu polla de golpe. El contraste de temperatura te estremece. La noto tan caliente en mi boca, me encanta. Me retiro y la soplo para que se enfríe un poco más mientras mi boca recupera su calor y vuelvas a experimentar el contraste a la inversa. Tu respiración se acelera, parece que ya no puedes más y empujo más mi dedo dentro de ti. Te masturbo con la otra mano y me retiro un poco para que eyacules en mi cara… como a ti te gusta… como me gusta a mí.

Lanzas un grito ahogado y ronco, te incorporas un poco y antes de volver a caer hacia atrás siento tu semen cálido sobre mis mejillas, mis labios abiertos y mi lengua…

La ventaja de ir caminando al imaginar todo esto es que la respiración agitada y el rubor no resultan sospechosos…

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Obsexión

Obsexión

A Ivan le encantaba su vecino Miguel, Pero Migue’ era heterosexual y más joven. Migue’ tenía unos bien desarrollados 18 años e Ivan 25. Empecinado, Ivan había intentado de todo para probar las nalguitas y culo del muchacho; se unió al equipo de fútbol del barrio, armó una banda de rock con él y otros más, trataba de darle celos saliendo con otros, compartía aficiones y gustos del chico. Nació una buen amistad, pero nada sexual, las veces que se habían acercado a algo corporal, caricias y toqueteos, Migue’ se había resistido. Le decía que él no compartía esos gustos, pero que lo respetaba; que no debían arruiniar su amistad por algo así y que era algo que no iba a pasar.

Cansando y harto de no conseguir su propósito, Ivan recurrió a algo extremo y ridículo, o al menos eso pensó en un principio. Se trataba de un ‘amarre’. La supuesta chamán que se lo recomendó, le aseguró que era infalible.

Ivan se puso a trabajar en ello, no tenía nada que perder, por el contrario podría poseer a aquél hombre que le causaba tremenda calentura e irreflenables ganas de coger.

El hechixo consistía en algo relativamente simple; una botella de agua, 2 cucharadas de azúcar, un mechón de cabello de Miguel, semen de Ivan y una figurilla con forma fálica. Todo lo consiguió fácilmente, la figurilla con forma de pene la hizo con plastilina, pequeña para que pasara por la boca de la botella.

Para conseguir el mechón de cabello quedó de ir a la peluquería junto con Migue’ con el pretexto de hacerse un corte poco convencional tipo moicana, como lo usaba un futbolista de moda en ese entonces. Había acordado con la estilista para guardarle un mechón de pelo del muchacho, la tipa era buena amiga de Ivan ya hace mucho así que no lo cuestionó ni se opuso.

Había varios en la estética, el primero en pasar fue Miguel, con el tijerazo para comenzar la chica sostuvo un poco del cabello y lo guardó en el bolsillo de su bata, continuó con normalidad. Ese día había muchos esperando porque era temporada de servicio militar en ese condado, así que otros tres hombresademás de Ivan y Migue’ esperaban turno en la peluquería.

Sólo había un moreno los demás eran caucásicos, el prieto a pesar de ser muy joven era alto y corpulento, los tres debían tener alrededor de 18 años o más, que es cuando les exigen el servicio militar. Otro era languido y flacucho con rostro de psicópata y el trecero era un conocido de Ivan, un muchacho atractivo, muy religioso, había sido durante un tiempo interés de Ivan pues fueron compañeros en clases de natación durante la pubertad; lo que le había llamado siempre la atención era el enorme bulto que relucía voluminoso en el teñido traje de baño color azul claro, Ivan no pudo recordar el nombre del muchacho.

Se cortaron el cabello, les gustó como quedó se veían atractivos con ese corte atrevido, en ese momento la estilista no pudo entregarle el mechón de cabello por la carga de trabajo así que acordó recogerlo por la noche antes de que cerrara. La chica terminó exhausta, después de cortarle el cabello al último cliente, que fue el chico religioso de las clases de natación.

La estilista se quitó la bata llena de pelos después de tantos cortes y sin recordar el compromiso con Ivan, sacudió con fuerza varias veces la bata la prenda. El pelo de Miguel que estaba en el bolsillo cayó al suelo junto con el demás montón de cabellos de los otros clientes. Ya había terminado de barrer y limpiar cuando llegó Ivan, y en ese momento la señorita se acordó de su encargo, nerviosa y apenada, hizo una señal a Ivan de que esperara poquto, se dispuso a juntar un mechón de todo el cabello acumulado que por fortuna el de todos era negro salvo el del chico debilucho que era castaño oscuro, pero no se notaba la diferencia, ignorando para que quería el mechón se le hizo fácil.

El mechón traía cabellos de Miguel y de todos los demás que se hicieron corte ese día. Ya con el pelo Ivan se dispuso a hacer el menjurge, se hizo una laboriosa paja pensando en Migue’ su lechita salió a montones y se derramó dentro y fuera de la botella, tenía que mantenerla oculta por una semana al termino de ese tiempo se podía deshacer de la pósima y pasados esos siete días Miguel debería haber quedado obsesionado y rendido ante Ivan.

Pasó la semana y ese día Migue’ fue a buscarlo, lo cual era poco común, de hecho era siempre lo contrario. Miguel se notaba raro, alterado y ansioso. Pidió permiso para pasar a la casa y preguntó si estaba solo, Ivan contestó que sí. Antes de que cerrara la puerta por completo Migue’ ya estaba a sus espaldas como poseido con respiración pesada inhalaba y exhalaba fuertemente, le confesó que toda la semana había estado pensando en él y que ese día no se pudo contener más. Que qeuría fornicar con él hasta el hartazgo.

Con desenfreno se desnudaba y al mismo tiempo trataba de desvestir a Ivan que estaba sorprendido y feliz por aquella situación. Migue traía una erección punsante, con la verga hinchada al máximo toqueteaba y besuqueaba a Ivan por todos lados, Ivan se regocijó de verle así a pesar de que lo había visto en ropa interior alguna otra vez nunca se imagino que estuviera tan bien dotado.

Esto inmediatamente exitó a Ivan que también ya traía la verga bien dura, se prendieron en un beso salvaje y deseperado, Ivan colocó de espaldas a Migue y con sus manos comenzó a apretar las carnosas y blancas nalgas del muchacho, por fin eso que había esperado por mucho tiempo estaba sucediendo, le agarraba el trasero y le inquiría que si quería que se la metiera, extasiado Migue sólo respondía con un sì impetuoso. Comezó a ponerle salivita con los dedos en el culo, le introducía poco a poco un dedo, trataba de hacerlo con calma para no lastimarlo, pero Migue sólo le rogaba que le ensartara la reata de una vez.

Sin más, comenzó a presionar la cabeza del pene dentro del ano, Migue estaba tan cachondo que con facilidad recibió la rolliza verga de un sólo golpe, una vez así comenzó a cabalgarlo con desenfreno y fuerza estaban coguiendo como animales salvajes, con desesperación y arrebato.

Ivan terminó llenándole la tripa de montones de leche, se desenchufó del culo de Migue’, se tiró exausto y satisfecho. pero Miguel aun quería más así que comenzó a mamarle la verga limpiando los restos de semen, lo hacía con un hambre y ganas incuestionables, esto le causó una nueva erección a Ivan, ya de nuevo con la verga bien dura Migue’ se montó sobre iban i comenzó a darle sentones duros y rápidos, esta vez Migue se corrió echando mucha leche que se esparció sobre Ivan llegándole a la cara y pecho.

Al ver aquella imagen de esplendoroso erotismo, con Migue’ sobre de él moviendose de arriba a abajo sobre su verga y escupiendo montones de semen, Ivan no pudo contenerse y terminó una segunda vez.

Migue era insasiable ahora sólo quería estar con Ivan, no por su compañía sino para coger ya fuera que él fuera el activo o el pasivo, no importaba el rol, la cosa era fornicar y hacerlo duro. Lo hacían apenas tenían oportunidad. Pero el insistencia de Miguel llegó a un punto que comenzó a molestar se convirtió en hostigamiento, habían pasado 3 semanas. Pasado el mes Ivan evitaba a Miguel algunas veces no podía y el acto sexual se convertía más bien en algo violento y forzado, llegando hasta la violación cuando Migue una vez lo obligó a coger le lastimó el ano sin importar las suplicas de Ivan de que se detuviera, Migue los estuvo penetrando por un largo rato, hasta que se vino y le llenó el culo de semen, cuando le sacó la verga brotó la leche con sangre, había lagrimas en el rostro de Ivan, al verlo Migue se abalanzó a abrasarlo y pedirle disculpas, diciéndole que lo amaba.

Por unos días Migue se contuvo, pero realmente no iba a dejar de necesitar de Ivan.

Ivan recapituló lo que había sucedido y se arrepintió de haber hecho aquél hechizo, ahora sólo pensaba en como revertirlo, sin tener en cuenta que durante ese tiempo el chico religioso el corpulento y el flaquito por separado lo habían estado buscando obsesivamente. El primero en encontrarlo fue el muchachito débil. Pero eso es parte de la siguiente historia.

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Vacaciones en el campo

Justo para las fiestas de fin de año, cuando terminé el secundario, a mis viejos se les da por pelearse. Ni bien pasaron las fiestas y mi cumpleaños número 19, cumplo el 4 de enero, mi vieja me dice:
-Nos vamos a Córdoba al campo de mi hermana, por lo menos quiero estar un mes lejos de tu padre, tal vez enfriando un poco la cosa podamos arreglarnos.
-Pero yo que voy a hacer un mes en medio del campo… me voy a enfermar de aburrimiento.
-No, ya hablé con tu tía y tu prima va a estar ahí.
-Que divertido… la mojigata esa…
-Callate y prepara lo que quieras llevar, salimos mañana.
Y allá fuimos, mi prima es un año mayor que yo pero está criada en una escuela de monjas y casi nunca la dejaron salir, las perspectivas de diversión no eran muchas.
Como las cosas eran tal cual las esperaba, me dediqué a entretenerme contando a Bety, mi prima, todas las aventuras sexuales de esta super-mina porteña, casi todo mentira claro, pero la idea era escandalizarla.
-Pará Susi, – Susi soy yo, – Pedro te va a oir.
Pedro es el hijo de la casera.
-Pero si es un mocoso.- Pedro es chiquito, flaco y todo tímido.
-Que mocoso, es mayor que vos, yo apenas le llevo dos meses y parece tonto pero de tonto no tiene un pelo, hace poco lo encontraron con la hija del capataz que es casada.
-Bueno entonces no se va a asustar con lo que yo te cuente. – Y seguí con mis fantasías contándolas como hechos.
Así estuve varios días, cada vez más atrevida viendo como en el fondo Bety se excitaba con mis historias y como Pedro se las ingeniaba para estar cerca y poder escuchar.
Un sábado en la cena mi tía dice que al día siguiente hay que ir a misa.
-Con migo no cuenten – les digo
-Mirá que después hay feria y festejo por el santo del pueblo.
-No, hace mucho calor y a mi no me pega nada ese clase de festejos, mejor me voy al arroyo que está divino, fuimos el otro día con Bety y me encantó.
-Bueno, te hago dejar un caballo ensillado, no creo que quede nadie, van todos al pueblo. Llevate algo para tomar, mirá que va a hacer mucho calor.
-Si, y dejo esta milanesa para mañana y me voy a almorzar allá y paso la tarde.
-Si te quedás toda la tarde no dejes de aflojarle la cincha al caballo y hacelo tomar agua.
Al día siguiente se despidieron temprano mi vieja, mi tía y mi prima. Yo me quedé en la cama hasta más de las diez y cuando me levanté no encontré a nadie en toda la estancia.
Me puse una bikini, una camiseta y unas bermudas, preparé la vianda, a caballo y me fui al arroyo. Es un lugar solitario en medio de un monte donde el arroyo hace una curva y un remanso entre las piedras que parece una pileta. Acomodé la cincha del caballo como me dijeron, lo dejé sin freno donde pudiese tomar agua, y preparé mi picnik. Me saqué la ropa y quedé en bikini, después del primer chapuzón viendo que no había nadie… adiós corpiño…Seguí nadando y el estar así en tetas me puso caliente, un poco también por todas las historias que venía haciendo en esos días, así que mientras me bañaba me acariciaba las tetas…
-Mirala vos… esta es la putita que te hace calentar con sus cuentos.
Pegué un salto tapándome y mirando para donde venía la voz. En la orilla del arroyo estaba Pedro con dos gauchos que yo no conocía, eran mayores, de unos treinta y pico.
-Será cierto, parece un poco mocosa para todo lo que vos decís.
-Ella lo cuenta como cierto, además le mostró a la Bety unas fotos en el celular.
-En este, vamos a ver. -Tenían mi celular. Yo muda y tiesa. En mi celular había fotos mías desnuda y con el único chico con el que había estado. Todos mis cuentos no eran más que eso, cuentos.
-Si, acá están las fotos, te vas a quedar ahí, vení mejor y contanos de estas fotos. Necesitás que te ayudemos a salir del agua…
-No, pero tirame la ropa así salgo.
-Salí así, si tenés más ropa que en estas fotos.
-Pero a ustedes no los conozco.
-Vení así nos presentamos, a Pedro lo conocés, hace una semana que lo venís calentando, nosotros somos amigos, casi de la familia, es mi ahijado.
-En realidad ella tiene razón – dice el que hasta ahí no había hablado – mejor nos metemos todos al agua, con el calor que hace.
Y se sacan la ropa hasta quedar en calzoncillos y se meten los tres al agua directo a donde estaba yo, directo a rodearme. Mi primer impulso fue gritar, pero quien me iba a escuchar ahí en medio del campo, entre las sierras. Tenía una mezcla de terror y por otro lado me excitaba estar casi desnuda entre esos tres tipos con las vergas que se querían salir de sus calzones mojados.
-Con todo lo que le has hecho oír a Pedro no creo que quieras perderte la oportunidad de divertirte con estos tres gauchos, verdad?
-Pero yo soy más pendeja que ustedes y además son tres…
-A Bety le contaste como estuviste con dos tipos en el gimnasio… y según vos la pasaste “bomba”. – Dijo Pedro burlándose de mi forma de hablar, toda chetita porteña. Ahí supe todo lo que me esperaba, o casi todo, en realidad tuve bastante más…
Seis manos se pasearon enseguida por todo mi cuerpo… absolutamente por todo… y se entretuvieron sobre todo en mis tetas desnudas y mis nalguitas que no estaban muy tapadas con la tanga bien metida en mi rayita.
Casi en el aire me sacaron del agua y como por arte de magia apareció un cojín de cuero de oveja y desapareció mi tanga. Lo único que atiné a decir fue por favor no me peguen.
-Nadie te va a pegar, sólo te vamos a coger como vos le contaste a la Bety que te gusta. -Dijo Pedro, mientras me acostaron en el cojín y se sacaron los calzones.
Yo nunca había visto vergas semejantes, mi única experiencia real había sido un par de meses antes con un chico que a pesar de ser mayor que yo no tenía mucha idea y a parte se iba en seco antes de que se le pare del todo, todavía no me explico como me desvirgó.
-Ustedes son muy grandes – les dije mirando esas vergas con los ojos muy abiertos.
-Nosotros o nuestras guascas te parecemos grandes?
-Las dos cosas, yo nunca vi pitos así de grandes.
-Pero mirá vos… dice “pitos”, después de las historias que tuve que escuchar…
-Bueno si nunca viste una así, menos habrás tocado… acaricia esta un poco y mostrame como la chupas. – Y me la pone a unos pocos centímetros de la boca.
Creo que al verla tan cerca y rozarla con mis dedos pasó a ser mayor mi calentura que mi miedo, la acaricié con mis dos manos y de a poco la llevé a la boca, primero casi un beso, una lamida en la cabeza, al sentir las venas hinchándose la apreté más con mis manos y la metí hasta donde entró en mi boca que quedaba chica para toda esa verga. Mientras tanto Pedro se metió entre mis piernas y me lamió la conchita, cosa que nunca me habían hecho, el otro me acercó su verga para que también chupe. Así con una verga en cada mano, chupándolas una y otra y la lengua de Pedro en mi conchita empapada supe lo que era la verdadera excitación, chupaba, gemía, me retorcía y volvía a chupar.
El que dijo ser el padrino lo hizo correr a Pedro y me levantó las piernas bien estiradas, las abrió y me apuntó en la conchita
-Estás lista?
Yo lo único que hice fue seguir gimiendo y suspirando agitada.
No esperó respuesta, así sosteniendo mis piernas bien abiertas y sin siquiera sostener la pija con la mano se metió dentro mio sin violencia pero todo de una sola vez, sentí que me llenaba toda, que no había un solo lugar vacío en todo mi cuerpo. Se quedó un rato quieto y despacio fue saliendo y otra vez adentro empezó un vaivén que me enloqueció, entre todos mis jadeos Pedro me la pone en la boca, no la tenía tan grande pero si dura, muy dura, parecía de madera pero caliente y latiendo. El otro que nunca supe quien era mientras me refregaba la chota en uno de mis pezones dice:
-Viste lo que es una poronga de veinte años, quien pudiera. – Y se ríen los dos más viejos.
Yo que sabía lo que era un orgasmo por masturbarme, sentí que venía uno por vergüenza quise contenerlo, claro fue peor, cuando acabé pegué un grito que no dejó lugar a dudas.
-Dejáme a esta puta – dijo el otro y se cambiaron.
Este no fue tan delicado y me cogió fuerte del vamos, por suerte yo ya estaba dilatada, mojada y tan excitada que me corrí, como dicen en España, otra vez retorciéndome de placer. Al ver que acabé se cambiaron y me cogió Pedro, que seguía con la pija durísima, me hacía arquear toda la espalda cada vez que entraba y parecía que hacía tope en el fondo de mi conchita que para esto ya estaba hecha un fuego. Yo sin salir de mi sorpresa, el único que tuve antes era un maestro en eyaculación precoz y estos tipos no terminaban nunca.
-Bueno vamos a cambiar un poco, si no te vamos a parecer aburridos, ponete como perrito, en cuatro patas. – me dicen. Ya no me hacían nada los que no me cogían, sólo miraban, como si se guardaran para no acabar, esto lo se ahora con más experiencia, en ese momento no me dí cuenta.
Así en cuatro se van turnando un rato cada uno, despacio, haciéndome gozar como loca, empapada y sin darme casi cuenta que se divertían mojándome el culito con mi propio jugo y ablandándolo con los dedos.
Así al rato me avivé que ya ponían más de un dedo dentro de mi culito, también me enteré que me gustaba.
-Bueno putita, es hora de la leche.
Me empezaron a coger bien fuerte, primero me acabó el padrino. Sentí todo su chorro y a acabé casi con él. Ahí reaccioné y casi grito:
-No!! Que no tenes forro!
-No le dijiste a la Bety que te pusiste el diú. – Dijo Pedro. Otro cuento, por suerte si tenía la pastilla del día después.
Siguió el otro tipo, se tomó su tiempo y no le importó mucho que mi conchita estuviese llena de leche, él la completó, por si no estaba del todo llena.
Pedro entonces me la pone en la boca y me dice que se la chupe bien, que la quiere tener toda mojada con mi saliva, que quede brillante.
-Eso… Muy bien… -dice el padrino. – Con lo que lo venís calentando en estos días se merece lo mejor que tengas…
Yo todavía no sabía que era lo mejor que tenía… Me la sacó de la boca… Se puso atrás… Y ahí lo entendí…
Se apoyó con las manos en mis nalgas… las separó… apoyó la cabeza de la verga, esa tan dura como de madera, en la argollita de mi culito virgen y empezó a entrar.
-No!! Mi culito no!! – Me quise levantar, pero los otros dos me sostuvieron.
-Mejor apoyate en los codos no en las manos, levantá más el culo y aflojate… vas a ver que así te gusta…
No tenía mucho para discutir, hice como me dijeron, lo mismo me dolió cuando pasó la cabeza por mi ojete, sentí que Pedro lo escupió, y entró despacio, creí que me abría por la mitad, me puteé por todas las boludeces que había contado a Bety delante de Pedro. Fue entrando y yo relajándome, más saliva, se mueve de a poco, me acaricia el clítoris con sus dedos, me aflojo. Me gustaaa… me gusta… me excito otra vez… se mueve dentro mio… se apura… gime él… gimo yo… me tira de las caderas… sacudo mi cabeza… él grita y me llena el culito de leche… yo grito y tengo mi primer orgasmo anal…
Creo que no van a ser tan aburridas esta vacaciones en el campo….

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La presentación de Camila

Quisiera utilizar este escrito-relato a modo de presentación e introducción para mis futuras actividades en este sitio que me ha acompañado ya varios años, desde mi adolescencia hasta estos días de joven ya no adolescente. Perdón, no sé en qué categoría debo etiquetarme. ¿En cuál debe de ir una mujer de veintidós años? Esa será mi edad el próximo mes. Innumerables ocasiones he entrado acá con la necesidad de acompañar con letras mi libido en éxtasis, mi cada vez más creciente ansiedad de placer y experimentación. Desde mis veinte años comparto departamento con una amiga, su nombre es Renata. Vivo bien, no me hace falta nada, ningún apartado económico por el cual quejarme. Esto gracias a mis padres. Sí, soy una niña de papá. Esto me provoca numerosas ideas en mi cabeza que, espero, ir contando poco a poco por aquí. Encuentro esto como una perfecta manera de desahogar mis pensamientos.

No soy una mujer voluptuosa, no soy una bomba sexy llena de curvas y despampanantes atributos. Por mis parejas anteriores puedo decir que soy una chica guapa, con un rostro “angelical”, cuerpo natural con lindas formas, mi 1.75, la inquietante blancura de mi piel, mis verdes ojos, mi vanidad de clóset, una atracción por la moda y la elegancia, el interés en cuidar mi cuerpo y una buena herencia genética, probablemente ha sido lo que ha alimentado esa idea. “La clásica chica que les presentas a tus papás como tu novia en las comidas de los domingos; no la vieja que te coges de mil formas entre tanto para aligerar tensiones”. Supongo que debo agradecer por mi rostro y relativo buen físico a mis aventureros y viajeros padres que decidieron quedarse a vivir en México. Ah sí, de ahí soy. Nací en Argentina y viví mi infancia allá, pero después de ir dando tumbos por el mundo recaí en la Ciudad de México, lugar que considero mi verdadero hogar.

Bueno, sola me encontraba yo algún sábado de Enero, sin ningún plan y sin Renata alrededor. Ella sí tiene una vida social activa, tiene novio y salió con él. Yo estaba acurrucada en mi sala mirando alguna deprimente película de Godard, la cual cumplía perfectamente su misión. Al terminar, aburrida y triste caminé directamente a mi habitación, me tiré en mi comodísima cama y cerré mis ojos. Como suele ocurrir cuando una persona cierra sus ojos por convicción y no gracias al cansancio y necesidad de dormir, empecé a repasar mi vida. Las altas y las bajas. Los momentos alegres y las desventuras. El qué hubiera pasado si tal y esas dudas existenciales aún presentes en mí. Después de horas llegué al apartado amoroso y sexual, aventuras y bellezas que he tenido la fortuna de probar. He de declararme una mujer bisexual que disfruta su sexualidad sin tabús ni traumas.

Recordé mis acostones favoritos, mis personas favoritas, mis películas, fotografías y relatos eróticos que marcaron mi sexualidad. Pronto me descubrí mordiéndome delicadamente mi labio inferior, la piel de gallina, mi mano en mis senos por encima de mi suéter y ese inquietante cosquilleo en los muslos y entrepierna. Me había excitado. Velozmente encendí mi teléfono y me dirigí a mi sitio de videos favoritos, elegí uno y comenzó a reproducirse. Solo subí el volumen y lo dejé de lado, lo que pasara en la pantalla no me importaba. Solo quería escuchar los gemidos de la actriz como respuesta a las duras embestidas y nalgadas que su fornicador le estaba proporcionando. Qué delicia, necesito ser ella en este instante.

Los gemidos y demás sonidos corporales estaban en pleno apogeo cuando mi mano ya se había deslizado por debajo de mi suéter. Tocaba con una delicadeza y suavidad, ajena a mi acompañamiento sonoro, mi abdomen y poco a poco subía mis manos hasta mi brasier. Disfruto los detalles, me encanta la lencería, Disfrutaba tocar el encaje, el algodón y la tela y amasar con ternura mis pechos. Iba acariciando mi teta derecha con la punta de mi dedo índice y al poco tiempo mis movimientos me llevaron a sentir mi erecto y rosado pezón, mientras mordía con más fuerza mi labio. Mi mano izquierda se encontraba inquieta y acariciaba mis muslos y piernas por encima de mi pantalón. El cosquilleo en mi entrepierna ya era brutal. Pedía a gritos una caricia, un lengüeteo, un aliento, un dedo ajeno, un falo. A falta de lo anterior, mi fría y delicada mano me ayudaría como en otras tantas veces. Pronto las caricias subieron de mis piernas a mi pelvis y encantada pude sentir mi calor, deslicé mis dedos hacia el botón del pantalón y lo desabroché.

Acomodé mi cabeza en una almohada, y mi espalda baja en otras dos. Bajé mi cierre y encontré mi ropa interior. Bajé un poco mis pantalones y toqué mi encaje. Estaba absolutamente empapada. El video debía ir por la mitad, y la chica seguía jadeando y gritando por más y más. Mi mano derecha ya no solo se encargaba delicadamente de uno de mis pechos, iba y venía de uno a otro y de mi boca a mis pezones, los humedecía, amasaba y tocaba con la furia del apetito sexual extremo. Más abajo, una traviesa mano izquierda se introdujo debajo de mi negro calzón. Mi pelvis completamente depilada estaba ardiendo y con una humedad impresionante, pase un par de dedos por mis jugos y rápidamente me los llevé a mi boca, me encantan mis jugos, me encanta sentir mi dedo en mi boca, acariciarlo con mi lengua, jugar con él e imaginar además que es un erecto miembro masculino. Le estaba practicando una felación a mi dedo, pero mi cabeza me hacía pensar que lo que tenía dentro era el pene más delicioso del mundo.

Mis tetas seguían siendo muy bien atendidas por mi mano derecha, a la que pronto se le unió la izquierda. Mis caderas tomaban vida propia y comenzaban a agitarse y moverse con furor. Comprendí que esa parte de mi cuerpo me demandaba mucha atención. Bajé ahora mi mano derecha y de un golpe introduje un dedo en mi vagina. Mi gemido fue precioso. Me sumé a mi banda sonora de fondo y comencé a jadear y a pedir por más, justo como la actriz. Me estaba follando, me estaba encantando, mis tetas se sentían riquísimas y suaves, yo cada vez me mojaba más y pronto un dedo fue insuficiente, metí otro y luego otro, con tres dedos en mi cálido interior y mis jugos brotando como primeriza mis gemidos ya habían sepultado a los de mi teléfono.

“Ummmmm, sí, qué delicia, qué rico me estoy follando. Quiero más”

– Eran las palabras que dulce y extasiadamente salían de mi boca sin control. Una de mis manos se aferró con fuerza a mis senos, mis labios y boca se apretaron y comencé a levantar mis caderas, estas iban y venían en un vaivén loco de arriba abajo con mis tres dedos dentro. El orgasmo estaba cerca. El orgasmo llegó, yo estallé y grité llena de placer. Un grito genuino y natural producto de una deliciosa sesión. Mi “Aaaaahhhhhhhh” fue largo, mis jugos abundantes y mi satisfacción fue total.

En el video la mujer ya se había puesto de rodillas pidiendo el semen de su hombre, aquel que le había proporcionado una cogida tremenda, aquel que le puso el culo rojo de tantas nalgadas, aquel que estaba a punto de gritar de placer como yo, mientras se vaciaba en la cara de la mujer, así como yo lo hice a mitad de mi cama y en mis hábiles y fieles dedos.

Soy Camila, esta fue mi presentación. Pronto escribiré más de mis andanzas.

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Que Buen Almuerzo

Estaba con mi nuevo compañero de trabajo por los alrededores de al apto de mi suegra donde en esta momento se encontraba mi esposa, la llame y me invito a almorzar, la dije si podía llevar a mi compañero y no hubo problema, cuando llegamos ella estaba en un jean que le marca su prominente trasero y una blusita de tirantas y un top, también tenia puesto el delantal de la cocina pues mi suegra estaba a punto de llegar del trabajo, nos saludamos y conversamos un rato en la sala, fui a lavarme las manos, cuando salí del baño no vi a mi compañero, al ir hacia la cocina lo vi tirando unos papeles a la basura, pero cuando paso al lado de mi esposa ella se agacho a sacar unos  trastos para seguir cocinando y él le rozo las nalgas con su mano, yo pensé que ella iba armar un escandalo por la forma en que volteo a verlo, pero al ver que él se sonrojo de la pena y le pedía disculpas ella le dijo: “No te preocupes no ha pasado nada”,  a mi me sorprendió bastante, entre a la cocina, agarrando a mi esposa por la cintura y dándole un beso en el cuello, pude ver como ella lo miro de reojo, nos sentamos en la sala a charlar y pude ver que el aún se encontraba algo apenado por lo que había pasado, pero él no se dio cuenta que yo había visto todo, mi esposa nos aviso que el almuerzo ya estaba listo cuando sonó el teléfono, era mi suegra avisando que no venia a almorzar, mi esposa se quito el delantal y nos ofreció algo de tomar, cuando ella llego con las bebidas pude ver que mi compañero se puso algo nervioso, yo no me había dado cuenta y cuando mire a mi esposa, pude ver que tenia los pezones duros y paraditos se le notaban bastante pues el top y la blusa no disimulaban nada sus senos, me excite mucho al verla aunque con un poco de rabia debo decirlo, pero cuando vi que mi compañero trataba de no mirarla, me excito mucho ver como él miraba los senos de mi esposa, en ese momento se levanto de la silla a recibir el vaso y pude ver como estaba excitado pues tenia una gran erección, se notaba en la longitud del bulto de su pantalón, el tipo tiene una verga grande, mi esposa también se dio cuenta y se puso nerviosa, él se sentó de nuevo después de recibir el vaso y su erección se hizo mas notoria, la mire a la cara y pude ver como le miraba el bulto del pantalón, la acompañe de nuevo a la cocina y le pregunte: “Notaste como la tiene de parada?” se quedo mirándome fijamente y me dijo: “Como se te ocurre que yo voy a estar mirando eso” le pregunte nuevamente y se puso un poco nerviosa a lo cual le dije: “Amor, la culpa es tuya, estas muy buena y además tienes los pezones paraditos” ella se puso roja y me dijo: “No era mi intensión mostrar nada”, yo le dije que no había problema y le pregunte: “No te excita un poquito?”,  se quedo mirándome y me dijo “La verdad, lo que me excita es que tu me estés preguntando eso” , alguna vez habíamos hablado de la posibilidad de un trio, la bese en la boca apasionadamente, se notaba mi excitación  y me dijo: “Estas seguro de esto” , “Solo si tu lo estas” le dije, ella también me beso de la misma forma y me hizo salir de la cocina e ir a la sala, le dije que iba a preparar todo, mi esposa salió de la cocina hacia la habitación y al mirarla me di cuenta que se había quitado el top y los zapatos estaba descalza, mi amigo la miro nuevamente, esta vez muy detenidamente, sus pezones seguían parados y se notaban sus senos duros, estaba excitada, se notaba, entonces me quede mirando a mi compañero y le pregunte: “No te gusta como se ve, se ve rica verdad?”, y sin dejar de mirarla, me contesto automáticamente: “Si esta muy bien se ve deliciosa” , él reacciono y se quedo mirándome, lo tranquilice y le dije: “De verdad no te gustaría comerte a mi esposa?”, lo dudo por un momento y me dijo: “De verdad lo siento pero tu esposa esta muy buena, claro que me gustaría”, la llame y cuando llego de la habitación se había puesto un pantalón de licra, que dejaba notar todo su contorno, sus caderas, sus nalgas y su vulva, se podía ver como la costura entraba en su rajita, tanto adelante como atrás, se dio una vuelta y nos quedamos inmóviles viendo ese espectáculo, mi verga empezó a pararse, me levante y la cogí por la espalda, agarrándola por la cintura y besando su cuello, ella se estremeció y cerro los ojos disfrutando cada beso, mi excitación crecía al ver a mi compañero, inmóvil con su verga parada mirando como la besaba, ella abrió los ojos y se quedo mirándolo mientras yo seguía acariciando su cuerpo, empezamos a caminar hacia donde estaba, ella extendió sus manos hacia él haciéndolo levantar de la silla poniendo su mano en la cintura de ella, invitándolo a pegar su gran bulto contra ella, la otra mano la guío hasta uno de sus senos, él empezó acariciándolo, apretándolo para terminar pellizcando su pezón, la respiración de todos empezó a hacerse mas agitada, le di un beso en la espalda levante sus brazos y empecé a quitarle el top, dejando al descubierto sus senos a merced del compañero, quien empezó a lamerlos, ella cogió su cabeza y la apretó contra su pecho, le dije al oído: “Bésalo”, al principio lo dudo, pero le agarro de su cabello y empezó a besarlo como si quisiera arrancar sus labios y su lengua, mientras ellos se daban ese beso tan húmedo y delicioso, yo recorría con mi boca su cuello y los hombros, cogí la mano de mi compañero y la puse en su vulva, para que sintiera su humedad y el tamaño de su monte de venus, metimos las manos dentro de su pantalón y empezamos a tocarla, estaba a mil, su vagina completamente empapada, tocábamos su clítoris y su ano al mismo tiempo, ella gemía sensualmente, lo que nos hacia besarla y morderla con mucha mas pasión, le metimos los dedos por sus dos orificios lo que la hizo empinarse y decir con un hilillo de voz: “Que están haciendo, se siente muy rico” , hice que nos pegáramos mas a ella para que pudiera sentir nuestras vergas deseándola, sus senos estaban duros y su respiración se hacia cada vez mas rápida, me hice frente a ella para que cada uno pudiéramos chupar sus senos, nos quito las camisas, besando nuestros cuerpos por turnos, mirando como bajaba el pantalón de él cuando dijo: “La tiene muy grande”, debo decir que a mi también me sorprendió, el tipo tiene una verga grande, le quitamos el pantalón, su vagina estaba a nuestra disposición, subimos besando sus piernas, hasta llegar a sus nalgas, donde nos detuvimos cada uno besando una, mordiéndolas y lamiéndolas, mientras movía su culo en aprobación, lo disfrutaba bastante por que nos cogía apretándonos contra si, el empezó a darle la vuelta dirigiéndose hacia su vulva, empezó a abrir sus piernas dándole el aval de lamerle todo el chochito, yo me dirigí hacia su culo y abrí sus nalgas para chuparle el ano, empecé a subir por su espalda pegando mi verga contra su culo, le dije al oído: “Te encanta verdad?” , el compañero lamia su chochito peladito y delicioso: “Se siente muy rico, mira como me lame la cuca”, ella sabe que me encanta que hable como una puta cuanto estamos teniendo sexo, giro hacia mi y me beso metiendo su lengua en mi boca como si buscara algo, mientras tanto mi compañero allá tras ella, le metía la lengua en su culo, se agacho y empezó a darme una mamada muy rica, mientras yo veía como mi compañero pasaba su lengua por toda su raja, se levanto se volteo y empezó a hacer lo mismo con la verga de él, aunque podía ver como tenia problemas para meterlo en su boca, así que empecé a empujar su cabeza  hacia  ese mástil, que la esperaba chorreante, le paso la lengua por la punta, abrió la boca y empezó a meterse esa enorme verga, me pare frente a ella también para ver como pasaba su boca de una verga a la otra, succionando con fuerza, la levante y la lleve hacia una silla donde la hice sentar levantando sus piernas para poder darle una buena lamida desde su ano hasta su vagina, haciéndola estremecer, él se arrodillo a mi lado y entre los dos empezamos a hacerle sexo oral como nunca se lo habían hecho, a dos lenguas, ya estaba lista, su cuerpo temblaba, tenia los ojos cerrados y entonces le dije a mi compañero que la penetrara, se arrodillo frete a ella y puso su verga en la entrada de su vulva, estaba mojada, palpitaba pidiendo ser llenada, en ese momento abrió los ojos y vio como ese tronco la iba a perforar, dijo: “Despacio por favor no me la metas por que me va a doler muchísimo”, él se quedo mirándola y le dijo: “No te preocupes que te lo voy a hacer con cuidado”, mientras frotaba la cabeza de la verga contra su chocho, me acerque a ella y empecé a besarla en la boca y sus senos mientras acariciaba su clítoris, ella empezó a mover su pelvis en señal que estaba lista, pero cuando él le metió la punta de la verga ella se corrió hacia atrás, yo seguí masturbándola y besándola, viendo como se abría su vulva y empezaba a ser invadida por ese enorme ariete, se quedo quieta mirándonos con la boca abierta en señal de dolor pero con la cabeza le indico que siguiera, su boca se abría cada vez mas a medida que entraba, el empezó a bombear despacio y así empezó a relajarse, no la había metido toda, a ella aun le dolía pero ya con una mezcla de placer, metí mi mano en su culo, y empecé a meterle en dedo, podía sentir como los huevos de mi compañero chocaban contra mi mano y las nalgas de mi mujer, ella empezó a decir: “Si, si, si, mas, que rico, así, mas, mas”, yo no aguante mas tome mi celular y empecé a grabarla, se la metió hasta la raíz y ella se estremeció volvió a abrir su boca pero no emitió ningún sonido, el empezó a bombearla cada vez mas rápido, ella empezó a gemir cada vez mas duro, hasta puso una mano en su pecho y le dijo: “Déjame hacerme arriba”, él se sentó en la silla y ella se ensarto en el, cabalgándolo, hasta que empezó a venirse varias veces, su cuerpo siempre se estremece cuando tiene un orgasmo, sus fluidos escurrían por los huevos de mi compañero, ella se quedo quieta por un instante, mientras yo grababa todo, hasta que me acerque y me dijo: “Chúpame el culo”, empecé a lamerle su culo, lo tenia dilatado, empezó a subir y bajar muy despacio, disfrutando cada centímetro de verga que tenia adentro, le acerqué la verga a su culo y la penetre, apenas trato de salirse pero la apretamos entre los dos para que no se quitara, metiéndoselo una y otra vez, nuestros huevos chocaba unos contra otros, nos mirábamos con morbo, gimiendo los tres de placer hasta que nos vinimos en un orgasmo colectivo, inundándola de leche, besándonos al mismo tiempo en ese momento no importaba de quién era la lengua que se enredaba con otra, nos quedamos quietos por unos minutos, nos levantamos y cada uno fue a vestirse, mientras mi compañero estaba en el baño vistiéndose, mi esposa me hizo lamer su vulva y su culo llenos de leche, no quería lamer la leche de mi compañero pero que podía decirle, nada, si ya la había hecho partir por esa enorme verga, cuando termine de limpiarla, antes de ir a bañarse se quedo mirándome y me dijo: “Estuvo muy rico todo, pero la vamos a dejar hasta ahí y no hay discusión vale?”, se despidió de mi de un beso: “Que te vaya bien en el trabajo”, cuando mi compañero salió del baño, me miro también como raro, pero en el momento no le di importancia me vestí rápidamente y nos tuvimos que ir a trabajar.

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Historias de Viana 6: Fantasías

Últimos días de mis vacaciones, y disfrutando todo lo que puedo y más de Mallorca, estas dos semanas se han pasado realmente volando, estoy sentada en el borde de la piscina con los piernas hundidas en el agua hasta por debajo de las rodillas, Nico se acerca a mí y me da la copa en donde ha puesto un mojito de esos que ya vienen preparados, el sabor no es el mismo pero sirve …

-Venga, dímelo.- pregunta Nico.

-Que te diga qué.-

-Fantasías, todas las chicas tenéis fantasías.- dice Nico.

-Y los tíos no.- digo riéndome.

-Bueno, los tíos también las tenemos, ya sabes, pensamos con la polla.-

-Eso es cierto, nosotras pensamos con el cerebro.- contesto.

-Venga, Vi, fantasías.-

-No sé, nunca me he parado a pensar.- contestó.

-No te creo, yo tengo una, me encantan las tías con vestidos blancos mojados, como se les transparentan los pezones y el vello de su pubis, me acerco a ella y empiezo a tocarla por encima de esa tela tan especial, ver como se abulta la tela donde contacta con sus pezones erectos.-

Está describiendo el vestido que yo llevo puesto, sonrío y pongo la copa en el suelo, luego me dejo caer dentro del agua y nado hasta las escaleras que están en el lado opuesto, camino lentamente hacia él, la tela blanca está pegada a mi cuerpo, me meto un dedo en la boca de manera provocativa y me voy acercando a él.

-¿Así?.-

-Sí.-

Se levanta e intenta agarrarme pero me escapo.

-Todavía no campeón. El vestido está pegado a mi cuerpo, mi cuerpo húmedo, no llevo ropa interior y la tela se transparenta, siento como mis pezones están poniéndose duros, me los toco con la punta de un dedo, dibujo círculos sobre ellos, dejo mi mano izquierda haciéndoles cosquillas mientras mi mano derecha va descendiendo y descendiendo, ¿voy bien?.- pregunto.

-Ohhh, sí, no pares.-

-Mi mano derecha llega hasta mi pubis, y me toco por encima de la tela, la hundo un poco entre mis piernas apretadas, estoy notando mi clítoris hinchado debajo del tejido, ummmmm, tiene ganas de jugar contigo, me tumbo en el suelo, abro mis piernas subiéndome el vestido hasta la cintura, ves mi cada vez más húmedo sexo que está gritando veeeeeen.-

-Y yo voy, me quito el bañador y la camiseta, ohhhh, sorpresa, tu nuevo mejor amigo está en todo su esplendor y también tiene ganas de jugar, y mucho. Un segundo.-

Veo a Nico levantarse y desaparecer dentro de la casa, el contacto de la brisa con mi piel desnuda es increíble, aparece en menos de dos minutos corriendo, me hace gracia como su pene completamente erecto se mueve, rápidamente se pone el condón, se pone encima de mí y sin dudar me penetra con un golpe seco, se estira y coge el cojín de una tumbona para ponerlo debajo de mi espalda, me hace apoyar las piernas en sus hombros, él apoya las manos en el suelo, siento su pene hundido hasta lo más profundo de mi vagina, empieza a moverse, sus testículos hacen un ruidito gracioso al chocar contra mi culo, y mi clítoris está haciéndome sentir una sensación muy placentera, se mueve más rápido, me mira fijamente y yo no rompo la mirada, eso nos excita todavía más, deseo hundir mi lengua en su boca pero es imposible en la postura en la que nos encontramos, sigue moviéndose, de repente para y presiona para hundir en mi coño hasta el último milímetro de su polla, para volver a moverse otra vez.

-Joder, joder.- exclama Nico. –Haz eso que tanto me gusta, apriétame la polla, venga, venga.-

-Síiii, donde has estado toda mi vida.-

-Viiii.-

Sigue moviéndose hasta que una oleada de placer como nunca había sentido empieza a apoderarse de mi cuerpo, Nico sigue moviéndose embriagado por mis espamos, otro se apodera de mi cuerpo, mi mano va como puede hacia mi apretado clítoris, necesito tocarme, Nico se da cuenta y eso le excita todavía más, finalmente los dos explotamos terminando casi a la vez, me sonríe y sale de mi interior dejándose caer a mi lado jadeando.

-Wow. Ha sido fantástico.-

-Sí.- le respondo. –Demasiado. Una fantasía, follar al aire libre.-

-Venga Viana, esa te la acabas de inventar.- se ríe Nico.

-¿Quéee?, ¡nooooo!, es en serio, follar al aire libre, bajo las estrellas, soy romántica.-

-Dime una fantasía real, yo te he dicho una.-

-Mentiroso, solamente querías meter tu polla en mi coño.- le contesto.

-Eres todo finura.-

-No sé, creo que las fantasías deben surgir de repente, creo que en el momento en el cual tengas una ya no se cumplirá. Venga vaaaaa, te la diré.-

-Soy todo oídos.-

-High Mile Club.-

-¿Quéee?.- se ríe Nico.

-Sí, follar en un avión, como en las pelis.-

-Yo haré que la cumplas.-

-Sí.- digo riéndome.

Me mira y luego empieza a besarme, meto mi lengua en su boca y él juega con ella, me pongo encima suyo, me recuerda que no tiene otro condón, pero me da igual, sé que él está limpio y él sabe que yo estoy limpia, ambos tomamos la precaución de hacernos una analítica, esas cosas se las toma muy en serio, además, sé que nada pasará porque hace unos meses que tengo un implante anticonceptivo, y eso él lo sabe, me acaricia las piernas con suavidad, estoy a punto de posicionarme bien para que pueda penetrarme cuando empiezo a sentir como empiezan a caer gotas, seguidas de una gran cortina de agua.

-Ohhh, geniaaaaal.- grita Nico.

Nos levantamos, y entramos corriendo en la casa empezándonos a reír a carcajadas.

-Creo que mi mojito se ha mojado.- digo.

-Yo te voy a dar un mojito.- dice Nico guiñando un ojo.

FIN

Nota de la Autora: De momento estos relatos se terminan aquí, mi trabajo se ha complicado un poco y apenas tendré tiempo libre, y el poco que tengo se lo dedicaré como es lógico a mi vida real.

Recuerdo que Viana es un personaje que no es real, así como Nico no es real, si bien lo que cuento en este fic es más o menos verídico, la parte de contar fantasías, es algo que ayuda a conocer a tu pareja y es divertido tener este tipo de conversaciones.

Un saludo, Ananda.

¡¡¡¡ ESPERO COMENTARIOS EN MIS HISTORIAS, ME HACEN FELIZ !!!!

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Prisionera de un gigante (5)

– Bueno, pequeña -dijo el monstruo mientras su cara llenaba todo mi campo de visión y yo permanecía sentada en la palma de su mano.- Ahora sí vamos a la cama.

Cerró el puño sobre mí y se dirigió al dormitorio. De nuevo aquella horrible sensación en el estómago. Cuando llegamos me soltó sobre la mesilla de noche. Se agachó hasta que su cara quedó junto a mí y me dijo:

– Te había preparado una habitación y una casa estupenda como has podido ver, pero aún no puedo fiarme de ti. Creo que intentarías escapar y contando con que lograses llegar al suelo, probablemente te comería una araña o cualquiera, yo mismo, te aplastaría de un pisotón sin saberlo siquiera, así que hoy dormirás aquí.

Sacó de debajo de la cama una pequeña jaula para hámsters y la colocó junto a mí en la mesilla. Yo la miré casi sin verla, aún con escalofríos de pensar en sus últimas palabras, que una araña podía comerme. Siempre tuve terror a esos bichos. Imaginar el tamaño que ahora tendría uno de ellos para mí me provocó casi un ataque de ansiedad.

– Pero antes de dormir -proseguía el gigante-, estoy un poco cachondo. ¿Por qué no bailas un poco para mí?

Se puso en pie y ante mí apareció de nuevo la descomunal hebilla de su cinturón y debajo su inmensa bragueta. Inmediatamente sus manazas desabrocharon ambas y ante mí apareció su miembro. Nunca olvidaré aquel momento. Su tamaño, incluso fláccido, era ya enorme en condiciones normales. Ya he dicho antes que había apreciado lo abultado de sus vaqueros desde que lo conocía. Con el tamaño que yo tenía ahora, aquella colosal polla y los enormes huevazos peludos que la acompañaban fueron como una visión aterradora y fascinante a la vez. Calculé que incluso en reposo era más grande que todo mi cuerpo, que yo misma cabría en uno de aquellos inmensos testículos. Desprendían un olor, no demasiado intenso (se notaba que era un hombre limpio), pero muy fuerte para mi diminuta nariz, desagradable pero también embriagador. Olor a macho, a sudor masculino, a pura virilidad.

Puso en marcha un reproductor que había en la otra mesilla y una música suave y sensual resonó en la habitación. Se sentó en la cama y comenzó a tocarse.

– ¡VAMOS! ¡Baila para mí! ¡Excítame! -tronó. Permanecí sentada, incapaz de hacer nada, exhausta y negando débilmente con la cabeza. – ¡VAMOS! -gritó de nuevo. Aún así no pude moverme.

– Escucha -dijo, bajando la voz y acercando de nuevo a mí su enorme rostro-, no quiero ser cruel contigo, pero puedo serlo y mucho. Las chicas soléis ser menos brutas que los chicos, pero ¿quieres saber como nos divertíamos de niños y no tan niños a veces? Cazábamos a una mosca y luego le arrancábamos las alas, después las patas una por una, después la ahogábamos en un vaso. A lo mejor quieres que haga eso contigo -los dedazos pulgar e índice de su mano derecha atraparon mi brazo-. Primero te arranco un brazo, despacio, despacio -noté una insoportable presión de sus dedos. Aullé de dolor, pero aflojó enseguida-. Después te dejo un rato así, mientras lo espachurro bien. Luego el otro, a continuación las piernas…

– ¡NO! -grité con toda la fuerza de que fui capaz- No, por favor, no lo hagas. Haré lo que quieras, por favor, por favor…

– Haré lo que quieras… ¿qué? -al principio no entendí lo que quería decir, pero enseguida la luz se hizo en mi pequeño cerebro-

– Haré lo que quieras…amo.

– Así me gusta, dirígete siempre a mí como Amo o Señor, eres mi esclava absoluta, mis deseos son órdenes para ti. Y más te vale cumplirlos -volvió a presionar mi brazo, aunque con poca fuerza. El pensar en la facilidad con que podría arrancármelo en un segundo volvió a darme escalofríos.

Se volvió a sentar en la cama mirándome con intención. Ya no hizo falta más. Me levanté sacando fuerzas de flaqueza y empecé a moverme. Al principio aquello se asemejaba más a un temblor que a un baile, pero poco a poco intenté adecuarme al ritmo sensual de la música y traté de resultar lo más sexy posible. Nunca he sido una gran bailarina, pero siempre he pensado que las mujeres tenemos un talento natural para movernos, sobre todo cuando se trata de provocar a un hombre. En esta ocasión no debió de fallarme, porque vi como su miembro empezaba a crecer, mientras su manaza lo envolvía y comenzaba a moverse rítmicamente.

Seguí bailando sin poder quitar la vista de aquel inmenso trozo de carne que su mano sacudía. Sin poderlo evitar empecé a excitarme. Pese al terror que sentía y a la situación, aquella monumental expresión de virilidad estaba despertando en mí un increíble deseo. Me toqué las tetas mientras bailaba, acariciando los pezones, que se estaban poniendo como piedras, mientras notaba como la humedad envolvía mi coño. Mi mano fue hacia allí, y empecé a tocarme embriagada de deseo. El gigante lo notó y sonrió sin dejar de pajearse.

– Jajajaja, te gusta lo que ves, ¿eh? Pues aún tendrás que ganarte el poder tocarla. Mientras tanto, te dejo que te toques, para que veas que no soy tan malo, jejeje

Continué bailando y masturbándome, alcanzando varios orgasmos mientras veía aquella colosal mano subiendo y bajando sobre el oscuro y gigantesco objeto de mi deseo. Su ritmo aumentó y lo vi crecer aún más, por lo que deduje que ya estaba a punto. De repente, sin previo aviso el gigante se levantó y me vi con el monstruo de un solo ojo cara a cara. No tuve mucho tiempo de mirarlo, ya que casi inmediatamente un torrente blanco y viscoso se estrelló contra mi cuerpo con increíble fuerza, empapándome completamente y haciéndome caer. Ya en el suelo, continuaron hiriéndome varios trallazos de esperma, mientras los huevazos se vaciaban totalmente. El gigante se aseguró de darme bien en la cara. De hecho no pude evitar que el espeso lefazo entrase por mi nariz y por mi boca, casi ahogándome y haciéndome toser.

– ¡Ufffff! ¡Eso ha estado bien! -exclamó jadeante Luis. Acto seguido, empapada como estaba, me tomó entre sus dedos y me depositó en la jaula, cerrando la puerta. ¿Me iba a obligar a dormir así? Acercó su cara a la jaula y sus palabras lo confirmaron: – Así dormirás con la esencia de tu amo encima, y si tienes hambre ya sabes lo que puedes comer, jajaja…

Sus impresionantes carcajadas retumbaron por la habitación mientras salía, supuse, hacia el baño a lavarse. Volvió poco después, en calzoncillos y sin decir una palabra más se tumbó en la cama, apagó la luz y se durmió casi instantáneamente.

(Continuará?)

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Prisionera de un gigante (4)

– Bueno, va siendo hora de irse a la cama -tronó el gigante con su voz colosal-, pero antes de dormir conviene hacer un poco de ejercicio, ¿no?

Lo miré aún jadeante, temiendo cualquier cosa.

– Y un buen ejercicio es la escalada, ¿no crees? Claro, que aquí no estamos en la montaña, pero podemos pensar algo, hmmmm -hizo como si pensara-, bueno, lo más parecido que tienes ahora tú a una montaña es mi propio cuerpo, jajajaja…

Me tomó de nuevo en su enorme mano y me bajó al suelo. El movimiento rápido y brusco me mareó totalmente. “Nunca podría acostumbrarme a esto”, pensé. Me encontré de nuevo entre sus pies mientras él se alzaba en toda su inmensa estatura. Verlo entero desde allí abajo me aterrorizó y me fascinó a la vez. Aquel cuerpo gigantesco era tan increíble, tan majestuoso. Me sentí como en la presencia de un dios. Su impresionante voz, también semejante para mí a la un dios, volvió a tronar:

– ¡Adelante! Quiero que subas por mi cuerpo ahora –tronó. Lo miré suplicante, aún sin poder moverme.

– He dicho: ¡AHORA! –volvió a levantar su inmenso pie sobre mí. Me apresuré a levantarme, rogándole que no me aplastase, que haría todo lo que el quisiera. Sonriendo satisfecho, Luis volvió a apoyar ambos pies sobre el suelo y esperó. Miré llena de espanto y a la vez de admiración la montaña humana que se erguía ante mí y me dispuse a emprender la ascensión.

Me acerqué a su gigantesco pie derecho, tratando de ignorar el terrible olor que de él emanaba y subí por entre sus titánicos dedos. Seguí ascendiendo por el pie hasta que pude alcanzar el borde de sus vaqueros. Me así y salté sobre el dobladillo, permaneciendo allí mientras reflexionaba sobre cómo podría subir por el pantalón gigantesco, cuando algo cayó a mi lado. El coloso había decidido ayudarme y sostenía en su mano el extremo de uno de los largos cordones de sus deportivas, mientras el otro extremo se balanceaba al alcance de mi mano. Comprendí y me agarré al gigantesco cordón, comenzando la larga ascensión. Afortunadamente estaba en forma. Así fui subiendo por la inmensa pierna de mi captor y por su fornido y musculoso muslo. Con el cordón, Luis me fue dirigiendo de forma que mi subida se dirigía directamente hacia su bragueta. Estaba subiendo por la cremallera cuando, súbitamente, el gigante dejó caer el cordón que me servía de cuerda. Me vi sin apoyo y traté de agarrarme desesperadamente a algo. Cuando al fin lo logré, miré y vi que me encontraba colgando de la hebilla de la cremallera gigante. “¡Qué situación!”, pensé, “Mi vida pende de la hebilla de la cremallera de la bragueta de un hombre”. También Luis debió pensar lo mismo, ya que comenzó a reír estrepitosamente.

El gigante me dejó allí, colgando, unos minutos, pero al fin puso la palma de su mano gigantesca bajo mi cuerpo y me invitó a dejarme caer sobre ella. Como en un montacargas me vi alzado hasta encontrarme de nuevo cara a cara con el sonriente rostro de Luis.

(Continuará?)

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Prisionera de un gigante (3)

En cuanto tuve fuerzas para levantarme y a pesar de la espantosa amenaza de mi captor, intenté buscar una forma de escapar. ¡Tenía que pedir ayuda! Recorrí con la mirada la mesa sobre la que me encontraba. Había una ventana parte de la cual quedaba sobre la mesa. Me acerqué corriendo pero enseguida vi que por allí no podría escapar. La ventana quedaba bastante arriba y la pared era completamente lisa. Imposible escalar. Si hubiera podido mover la enorme casa de muñecas tal vez hubiese podido llegar a esa altura pero, ¿cómo mover aquella impresionante mole?

Seguí recorriendo la enorme mesa, pasando por entre la maraña de miniaturas que había sobre ella, helicópteros, coches, aviones, incluso soldados de plomo cuya vista me provocó escalofríos. Me acerqué al borde. La distancia al suelo era aterradora. Tengo miedo a las alturas y no pude ni asomarme. ¡Estaba atrapada! La cama y la silla en la que el gigante había estado sentado mientras estimulaba mi vagina no quedaban lejos, pero ninguna podía alcanzarse saltando desde la mesa. No tenía escapatoria.

En esto estaba cuando en la puerta apareció la inmensa figura de Luis. Vio que me hallaba al borde de la mesa.

– Vaya, vaya, así que la damita estaba intentando escapar, ¿eh? -dijo sonriendo-. ¿Qué te dije sobre eso? Ahora tendré que castigarte.- Un escalofrío recorrió mi cuerpo.

En un segundo me encontré en su inmenso puño de nuevo. Esta vez mi cabeza quedó dentro de su mano así que no pude ver nada mientras nos movíamos. Cuando la mano se abrió el gigante me dejó sobre un sofá, mientras que él se sentó al lado. En una pequeña mesa auxiliar tenía un plato que contenía una ensalada y un sandwich. Debíamos estar en su salón, no muy grande y tal y como yo me había imaginado, descuidado y decorado con bastante poco gusto. Un sofá desgastado, un par de alfombras también deslucidas por el uso, una mesa de comedor y unas sillas, y el típico mueble antiguo con una televisión. El hombre encendió el televisor, tomó su cena y vio cómo yo lo miraba con ojos golosos. Me di cuenta de que no había comido nada desde el mediodía.

– No pienses que vas a cenar. Recuerda que mereces un castigo. Te diré lo que vamos a hacer. Mis pies me están matando y quiero que me des un masaje mientras ceno.

Volvió a asirme y me puso en el suelo, entre sus colosales zapatillas. Acto seguido se las desató y se las quitó. Un fuerte olor a pies invadió mi pequeño mundo. No sé si para una persona de tamaño normal el olor era muy fuerte, pero en mi tamaño actual la potencia era increíble. No obstante, no pensaba quedarme a hacer lo que me había dicho y en cuanto me dejó en el suelo eché a correr con todas mis fuerzas.

¡Qué estúpida! En cuestión de segundos me choqué violentamente con un pie gigantesco aún envuelto en un calcetín blanco que surgió como de la nada en mi camino. Caí al suelo, aturdida por el golpe. Su enorme mano me tomó y volvió al sofá.

– Bueno, parece que aún no eres muy consciente de tu situación. Habrá que dejártelo claro-dijo con su voz de trueno. Me dejó en el suelo mientras se volvía a sentar en el sofá y antes de que pudiese recuperarme y levantarme vi aterrorizada como uno de sus pies gigantes, esta vez ya descalzo, del tamaño de un autobús, se alzaba sobre mi cuerpo.

Grité aterrada y traté de levantarme, pero no fui suficientemente rápida. La enorme masa de carne bajo sobre mí. Extendí los brazos en un absurdo intento de pararlo pero naturalmente fue inútil. Su enorme pie tocó mi cuerpo y comenzó a hacer presión. Su increíble calor, humedad y suavidad envolvieron mi cuerpo. El olor era indescriptible. La presión se detuvo. El pie quedó quieto sujetándome contra el suelo, sin aplastarme pero sin dejarme moverme ni respirar. Luché desesperada, me agité, lloré sin naturalmente conseguir mover ni medio milímetro aquella extremidad colosal. “Voy a morir, aquí”, pensé, “No va a aplastarme pero va a asfixiarme aquí debajo. Voy a morir debajo del pie de un hombre, como un insecto”.

Cuando ya me congestionaba por la falta de aire de repente el pie gigante se levantó y pude respirar. Lo hice con todas mis fuerzas, recibiéndolo como la mayor de las bendiciones, a pesar de que lo que respiré fue el inmenso olor nauseabundo. No obstante, no me duró mucho el alivio. Inmediatamente el gigantesco pie bajó de nuevo sobre mí dejándome otra vez atrapada y sin aire. Cuando iba a asfixiarme, el pie se levantó de nuevo, permitiéndome respirar brevemente otra vez.

El proceso se repitió varias veces, cada una de ellas llevándome más al límite que la anterior. Cuando ya parecía que no podía soportarlo más, el pie se levantó completamente y me vi alzada de nuevo a la cara del gigante.

– Bueno, creo que ahora tienes claro lo que puedo hacer en cualquier momento. Hubiese bastado hacer una mínima presión con mi pie para terminar con tu miserable vida. ¿Comprendes lo que te puede pasar si me desobedeces?

No pude siquiera hablar, estaba completamente destrozada. Me limité a asentir con la cabeza.

– ¿Vas a comportarte ahora y hacer todo lo que te diga? -presionó un poco mi pecho con su dedo como para demostrarme otra voz su inmenso poder. Volví a asentir, llorosa, con la cabeza.

– Más te vale, porque si vuelves a rebelarte te aseguro que lo último que verás en este mundo será la planta de mi pie. Ahora a trabajar.

Me dejó en el suelo otra vez, a sus pies. Puso uno de ellos sobre mí, pero dejando ahora espacio suficiente como para que pudiese estar de pie bajo él. No vacilé esta vez. Comencé a acariciar con mis manos la inmensa planta sudorosa y maloliente.

– Tendrás que esforzarte mucho más si quieres que sienta algo. ¿Has olvidado que ahora tienes la misma fuerza que una mosca? -le oí decir desde arriba. Inmediatamente me puso a presionar frenéticamente con todas mis fuerzas, usando las manos, los brazos, todo mi cuerpo. Sentí un gemido de él, lo que me dio ánimos para seguir dándole placer. Continué así un rato hasta que me ordenó:

– Usa tu lengua también.

Me quedé petrificada pero a estas alturas ya no me atrevía a cuestionar ninguna orden. Despacio, vacilando saqué mi diminuta lengua y lamí la suave planta. El salado sabor a pie, a sudor, a suciedad invadió mi boca. Me dieron arcadas pero seguí lamiendo, mientras el gigante gruñía satisfecho. Después de tenerme así, masajeando y lamiendo por turnos sus enormes pies, durante un rato que me parecieron horas, el gigante apoyó los dos en el suelo y me dijo:

– ¿No tenías hambre? Pues te diré lo que vas a comer. Vas a ir pasando por mis dedos y quiero que te comas absolutamente todo lo que encuentres entre ellos. Esa va a ser tu cena hoy.

Lo miré suplicante desde abajo negando con la cabeza, al borde de las lágrimas de nuevo.

– ¡YA! -exclamó él, aturdiéndome y dando un puñetazo en el sofá. Aterrada me puse al trabajo. Fui recorriendo todo el espacio entre sus dedos lamiéndolo todo. Me encontraba pelotillas de suciedad que para mí eran del tamaño casi de balones y ante su mirada vigilante tenía que comerlas, reprimiendo mis náuseas, ya que me dijo que como vomitara me castigaría aún más cruelmente.

Al fin, cuando parecía que iba a desmayarme por el asco, el miedo y la tensión, su mano colosal me volvió a subir y tuvo la piedad de dejarme reposar en el sofá durante un par de minutos. Exhausta me pregunté qué nueva humillación vendría a continuación.

(Continuará?)

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Prisionera de un gigante (2)

Me sentía como en una montaña rusa mientras el gigante caminaba hacia su casa, envuelta en aquella titánica mano de la que solo sobresalía a duras penas mi cabeza. Apenas había gente por la calle. Pensé en pedir ayuda, pero ¿cómo?

Unos minutos después subimos un par de pisos y aquel hombretón abrió con su llave un apartamento. Poco pude ver de él desde mi posición. Pasamos rápidamente un pequeño pasillo, lo que parecía un amplio salón y entramos a una habitación con una cama gigantesca y una mesa con diversos objetos. Al mirar mejor pude observar que eran toda clase de miniaturas: coches, helicópteros, aviones, barcos, y en el centro de todo, una enorme casa de muñecas. Parecía que era cierto lo que me había dicho de su colección. En ese momento me sentí bajada y la monstruosa mano se abrió, posándome sobre la mesa, justo a la puerta de la inmensa casa de muñecas.

– ¿Qué te parece tu nuevo hogar? -bramó con aquella voz de trueno, y se echó a reír a grandes carcajadas, hiriendo mis oídos.

No pude decir nada, seguía temblando como una hoja. Me fijé en que la casa tenía unos detalles increíbles. Cada puerta, ventana, moldura, todo parecía de verdad. Podía haber sido cualquier casa del mundo real al que yo pertenecía hasta solo unos minutos antes. Me volví de nuevo hacia él. Al estar de pie, me encontré cara a cara con la gigantesca bragueta de sus vaqueros. Tragué saliva al ver aquel inmenso bulto, imaginando el monstruo que se escondía detrás. No podía dejar de mirarlo, fascinada y aterrorizada a la vez.

El gigante, no obstante, acercó una silla y se sentó, acercando su enorme cara hacia mí. Sentí su aliento cálido y poderoso. Olía un poco, pero no era demasiado desagradable. Al fin pude hablar:

– ¿Qué…qué me has hecho? -inquirí.

– ¿Cómo dices? Tendrás que hablar más alto pequeña, no estoy acostumbrado a escuchar a los insectos, jajaja -volvió a reír estrepitosamente. Tuve que taparme los oídos.

– ¿Qué me has hecho? -grité.

– Bueno, yo creo que eso es evidente, ¿no? -volvió a reírse-. Te he hecho un poco menos grande y importante. De hecho yo creo que ya no eres naaada importante. Podría ahora mismo aplastarte simplemente con un dedo, como a una cucaracha, jajaja…

– Por favor, no sé cómo lo has hecho pero vuélveme a mi tamaño y hablemos, por favor…

– Jajaja, parece que no lo entiendes, señorita importante. Éste es sólo camino de ida. No es reversible. Serás de este tamaño el resto de tu vida, que yo decidiré si es mucho o poco, jajaja.

Al comprender el significado de aquellas palabras mi mundo se derrumbó por completo. Hacia pocos minutos yo era una mujer independiente, guapa, con toda una vida de éxito por delante, y ahora me hallaba convertida en un insecto completamente a merced de un hombre endiablado, que para mí era del tamaño de un coloso y que podía hacer conmigo lo que quisiera. Caí de rodillas al suelo envuelta en sollozos.

– Parece que no eres tan estirada ahora, ¿eh? Bueno, es difícil ser estirada cuando tienes el mismo tamaño que una polla, jajajaja -se mofó el gigante y a continuación ordenó: -¡Levántate!

Obviamente no lo hice y continué llorando en el suelo. Pero inmediatamente dos de aquellos enormes dedazos me agarraron y me forzaron a ponerme en pie. No obstante no se quedaron ahí. Uno de ellos comenzó a levantarme la falda. Aterrada intenté bajarla de nuevo con todas mis fuerzas, pero poco conseguí contra aquella increíble potencia del dedo gigante. Con la yema empezó a acariciarme por encima de mis bragas. Me sentí morir.

– ¡Desnúdate! -me ordenó. Aterrada pero intentando evitar lo inevitable seguí luchando con el inmenso dedo mientras negaba suplicante con la cabeza. El gigante volvió a tomarme en su mano y me acercó a su cara. Parecía muy enfadado.

– Escúchame bien, pequeña mierda, porque eso es lo que eres ahora. Cuando yo te dé una orden quiero que la cumplas inmediatamente, sin la menor objeción. Yo creo que eres lo suficientemente lista como para darte cuenta de todo lo que puedo hacer contigo si se me antoja, y te aseguro que lo peor de ello no es espachurrarte en mi puño o aplastarte de un pisotón. Eso sería de lo más dulce para ti. Conque espero que aprendas la lección. – Era una visión increíble y terrible a la vez ver aquellos gigantescos labios moviéndose a pocos centímetros de mi cuerpo, ver aquellos enormes ojos que parecían echar fuego, sentir aquel aliento y aquel sonido tan poderosos.

Volvió a dejarme en la mesa y repitió la orden. Esta vez me faltó tiempo para obedecer. Estaba confundida, aterrada y temblando, pero el instinto de supervivencia me hizo actuar con rapidez. En un minuto me quitaba toda la ropa. Quedé completamente desnuda ante aquel rostro inquisitivo. Instintivamente traté de cubrirme pero bastó una mirada desaprobatoria de aquellos ojos para que venciendo mi vergüenza y temor quedase totalmente expuesta. Lo primero que hizo mi captor fue tomar el -para él- pequeño montoncito que formaban mi ropa y objetos personales y arrojarlo al suelo. Acto seguido alzó una de sus colosales zapatillas y lo aplastó repetidamente contra el suelo.

– Ya no vas a necesitar esto más -dijo mientras lo destrozaba todo bajo su pie. Me di cuenta en ese momento, desolada, de que en ese montoncito estaba mi bolso, mi identidad, lo que hasta entonces había sido yo, y también el móvil, mi única esperanza de comunicar con el mundo exterior, aunque no sé si hubiese funcionado un móvil del tamaño de la cabeza de un alfiler.

Su atención volvió hacía mí. Obviamente le gustó lo que vio porque sonrió con lascivia y de nuevo su dedazo vino hacia mí. Esta vez no intenté siquiera detenerlo. Empezó a tocarme, empezando por mis pechos. Incluso tomó uno entre sus yemas y lo apretó, haciéndome gritar de dolor. Acarició mis pezones, mi cuello, mis piernas y comenzó un frote lento y suave de mi coño. Su yema no era precisamente suave, pero aquella insoportable presión y aquel roce, aparte de lastimarme, empezaron a excitarme. Noté como me humedecía toda. Él continuó, continuó, hasta que un increíble orgasmo agitó todo mi cuerpo. Sin embargo, el gigantesco dedo no paró y otros orgasmos igual de intensos se sucedieron al primero. Al fin, el dedo se separó de mí y caí al suelo, sin fuerzas.

El gigante se puso en pie y pude ver que el bulto de su bragueta había crecido considerablemente. Parecía que algo descomunal pugnaba por romper la tela de sus vaqueros.

– Bueno, ya te has divertido bastante por ahora -dijo recobrando el tono serio-, te dejo para que vayas conociendo tu nuevo hogar -sonrió de nuevo-. Volveré luego, ah… y ni se te ocurra hacer alguna tontería como intentar escaparte. Mi vecino tiene un simpático gato que disfrutaría mucho buscando a un ratoncito como tú, jajaja…

Dicho esto aquella masa humana abandonó la habitación. Me quedé allí, tumbada en el suelo, aún sin fuerzas, meditando sobre mi nueva situación.

(Continuará?)

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Comida de sushi (ii)

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Todavía mareada por el beso, Clara tomó un roll y se lo comió de un bocado.

“Qué boquita!” comentó Ro. “¿Lo que yo no haría con ella?”

Clara levantó una ceja “¿qué sí harías?”

“Tomar uno de estos” —pasando las uñas por la parte de abajo de una de las bandejas de sushi— “y meterlo en tu boca lentamente hasta la base. No sé si te interesa”.

“Hay dos bandejas de sushi vacías. Elige una para mí” dijo Clara con un guiño “y después elige una para ti”

Ro sugirió terminar de comer primero para ver si con más “bandejas” se ponían más creativas, a lo que Clara asintió con entusiasmo. Entre risas y besos, terminaron de comer sushi rápidamente. Ro pidió que esta vez no les dieran sashimi, prometiendo que comerían sashimi juntas otro día, sobre todo si Sub-Marie podía servírselos, ya que podrían hacer cosas muy, muy interesantes con los palillos.

Una vez terminados los sushi, Ro anunció el postre: torta de tres leches… o cuatro, dependiendo de los aditivos que se le quieran poner.

Era nada menos que torta de tres leches del Olán, una de las preferidas. Llegaron dos buenos trozos, grandes sin ser excesivos, y dos espressos.

“¡Oh!, podemos hacer cortado con una bandeja y torta de 4 leches con la otra” cantó Clara, estirando la mano, tomando con suavidad uno de los penes, y comenzando a masturbarlo lentamente.

“Ya: tu eres de las mías Vamos a ser buenas amigas” dijo Ro. “Necesitamos leche rápido antes de que el café se enfríe. ¿veamos qué tan rápido la obtenemos?” dijo Ro estirando la mano a su vez. “Además, el café se ve tan lindo cortado de esta manera”.

Dijeron a coro: “ a la una, a las dos, y a las tres” y comenzaron a pajear cada una un pene, mirando atentamente cada una cómo lo hacía la otra, y comentando de vez en cuando similitudes y diferencias de cómo lo hacía cada una.

A los 5 minutos, Ro dijo con un :“chicos, necesitamos leche para el café y se está enfriando. Sabemos que están con aditivos y que por eso se demoran, pero… ¿nos ayudan? y tomando el pene que tenía Clara y apretándolo, agregó “muévanse, por favor” Clara, haciendo caso de las insistentes muecas de Ro, cambió su mano de pene y lo apuntó al café de esta. Quedaron ambas atendiendo a la otra, con las cabezas en el hombro la una de la otra, mirando y esperando para no perder gota.

La sincronización no fue ni buena ni mala. Ro tuvo su café cortado un minuto antes que Clara, pero Clara recibió más leche en su café. “digamos que fue un empate” dijeron brindando con café.

Ro propuso comer torta de 3 leches y dejar las bandejas que quedaban de bajativo. Comieron su torta y luego Clara tomó una de las bandejas y se le ofreció a Ro para que comiera. Ro aceptó y antes de engullir el glande le ofreció otra “bandeja” a Clara.

En las pausas, Ro y Clara se miraban y reían, intercambiaban besos, caricias y penes, y luego seguían cada una en lo suyo. También comenzaron, como de mutuo acuerdo, a moverse más rápido en los penes sobre los que estaban sentadas, manteniéndose ensartadas hasta el fondo y moviéndose en círculos a velocidad creciente.

Después de un rato, los dueños de los 4 penes que estaban siendo estimulados comenzaron a quejarse, señal de que venía una serie de orgasmos. Ro y Clara se miraron, y Ro comenzó a masturbar a Clara con la mano libre para acelerar su orgasmo. Clara correspondió tímidamente al principio, y como si se estuviera tocando ella después.

Los orgasmos fueron una reacción en cadena. El primero en estallar fue el “asiento” de Clara, que gatilló un gran orgasmo en ella. Ro al ver y sentir esto, aceleró sus estímulos al pene que estaba chupando y consiguió que se derramara copiosamente sobre la cara y pechos de Clara, y ya que esta no estaba atinando mucho, terminó de pajear al pene que Clara tenía en la boca, almacenando la leche en su boca.

Cuando Clara estaba comenzando a bajar de su orgasmo, la besó dulce y profundamente, compartiendo el semen con ella. Mientras se besaban, aceleró sus movimientos pélvicos para gatillar tanto su propio y demoledor orgasmo y el de su “asiento”. A Ro le encantaba acabar con su boca fundida en un beso, y eso aumentó la intensidad de su orgasmo.

Al pasar la ola de orgasmos, ambas amiguis se quedaron abrazadas recuperándose.

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Comida de Sushi (i)

Ro y Clara no se conocían, pero Pedro había insistido tanto en que se conocieran, conociéndolas a ambas, tenía grandes expectativas de que se iba a formar una amistad de interés y beneficio mutuo.

La narración de la historia del sushi para el reencuentro de la tía de Ro con Musa había dejado a Clara presa de una emoción difícil de contener, y es por eso que Pedro y Ro repitieron la puesta en escena, con modificaciones menores.

Clara llegó con Google Maps en su Blackberry a la dirección que le dio Pedro. Golpeó la puerta después de titubear unos segundos, y al abrirse la puerta, entró decidida, llevada por las imágenes de la narración.

La recibió Fabiana —amiga de Ro— quien le dio la bienvenida, comentándole lo envidiosa que se sentía, y le dijo dónde podía desnudarse y dejar sus cosas. Una vez desnuda, Fabiana comentó lo bella que se veía sin ropa, alabando el pájaro tatuado en la espalda, y acto seguido la llevó de la mano a su puesto.

Al parecer Pedro había omitido parte de la descripción para que la sorpresa fuera mayor. Clara vio que su puesto tenía un asiento que era como un caballete cubierto por una tela negra, y cerca del extremo, la tela tenía una perforación de la que salía un pene erecto —aceitado— de considerables dimensiones y rigidez notable. Clara se sobresaltó y luego sonrió internamente, pensando, como lo hacía con frecuencia, que los penes grandes denotaban amantes descuidados, y se acomodó en su asiento, sintiendo el calor del pene presionar sobre su vulva, ya que decidió no sentarse completamente aún. Al mirar hacia abajo, vio el glande asomarse entre sus piernas. Le gustó lo que vio, y acarició el frenillo de ese pene anónimo. En eso, se abre una cortina y se encuentra frente a frente con Ro.

Se miraron, y lo primero que hicieron fue reírse como un par de colegialas. Mal que mal, es una forma bastante poco habitual de conocer gente nueva: Desnudas, frente a frente a corta distancia, y al menos en el caso de Ro, totalmente ensartada por un pene anónimo —quizá no anónimo para ella, se corrigió Clara.

“Pedro me ha hablado mucho y muy bueno de tí, Clara” comenzó a hablar Ro cuando pasó la risa. Clara se rió y dijo que Pedro también había manifestado entusiasmo al hablarle de ella. Ro acarició la mejilla de Clara y le dijo: “me gustas: creo que podemos llegar a ser un buen equipo”

Clara pensaba qué responder. Ro le gustó también pero no sexualmente. No era cosa de llegar y dejar casi cuatro décadas de heterosexualidad porque le había caído bien, pero algo la llamaba. Optó por callar y sólo sonrió.

En eso llegó el sushi. Se descorrieron unas cortinas laterales, y los focos halógenos iluminaron dos penes erectos por cada lado, con 4 rolls cada uno. La iluminación mostraba sólo el sushi servido de esta peculiar forma, y el puesto de cada una. Ro le escanció soya y luego se escanció a sí misma. Clara tomó sus palillos, decidida a escoger su primer roll… y se distrajo. Nunca había tenido tan cerca cuatro erecciones (seis si contamos los asientos) y era apasionante. Notó que se estaba deslizando sobre su asiento en un vaivén lento y estaba embobada mirando las hermosas vergas que portaban el sushi. Una de ellas incluso tenía una gotita de líquido preseminal en la punta, que brillaba como una joya en la luz cenital. La risa de Ro la sacó de su trance: “Qué lindas que son, ¿verdad? Al parecer compartimos gustos: yo amo una buena verga” Clara se relamió los labios antes de responder: “Hermosas. ¿Se puede lamer el plato después de comer?” Ro se rió de nuevo, e inclinándose sobre Clara le dio un beso en la mejilla, que Clara correspondió. Acto seguido, Ro, tomó la gotita que colgaba del pene justo antes de que cayera, y con el dedo la esparció por los labios de Clara. Luego, como si nada hubiera pasado, tomó un California Ebi y se puso a comer.

Clara se relamió nuevamente y se preguntó qué tal sabría el sushi con semen. Luego, cambiando de tema mentalmente, tomó un rainbow roll y comenzaron a conversar con Ro mientras comían.

Después de un rato de conversar generalidades, Ro estiró su mano, tocó el glande del pene sobre el que estaba sentada Clara, y dijo: “Estás toda mojada ¿y aún no te entierras esa maravilla?” Clara le guiñó un ojo y le dijo: “¿me ayudas?” y se levantó un poco. Ro le abrió los labios con una mano, causándole un estremecimiento, ya que nunca otra mujer le había tocado la vulva: Le encantó, pero antes de que pudiera elaborar más la sensación, sintió la mano de Ro guiando su verga de asiento dentro de su vagina. Clara se dejó caer lentamente, sintiendo cómo se abría con facilidad para acomodar el considerable grosor. Ro le dijo “¡golosa!” y le besó los labios rápidamente.

Siguieron comiendo en silencio, mirándose con risa y evidente excitación. La siguiente gotita se la comió Ro sin convidar, y Clara tomó la siguiente en su índice. Sin pensar, la esparció por uno de los pezones de Ro, quien dijo “esto es la guerra” y esparció la siguiente gota por la boca de Clara nuevamente, al tiempo que le decía: “linda boca, te debes ver hermosa con uno de estos en la boca” Clara retrucó con un “supieras” y un guiño que rezumaba conciencia de su habilidad y disfrute de chupar, y prosiguió: “quizá deberíamos escribir el libro que Pedro propone”

“Aaah, ¡el Hamaca Sutra! Sí: es mucho lo que se puede hacer en una hamaca: ¿tu has follado en hamacas?”

“Un poquito, con Pedro en su casa… ¿sabes? Un libro no me llama tanto, pero hacer películas que enseñen a la gente cómo hacerlo mejor, creo que uniría lo útil con lo agradable”

Ro dijo: “¡ya! Yo seré la directora de la película —no actuaré— pero tienes que hacer exactamente lo que yo diga”

Clara pensó breves instantes y sonrió “De acuerdo”

“Bésame entonces”, dijo Ro.

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Ella quería…pero no lo sabía

Hola a todos. sin ánimo de desmerecer la buena intención de aquellos que escriben experiencias eróticas reales o ficticias, para mi que he sido asiduo lector de ellas, puedo aseverar que son muy pocas las que realmente excitan, ya sea por ser historias mal contadas o porque sencillamente usan un lenguaje vulgar y demasiado directo. Intentaré corregir eso.

Soy Carlos, separado y radico en Venezuela, conocía a María por internet cuando laboraba como seguridad en un país del Medio Oriente. Cuando regresé y nos citamos quedé más que sorprendido por el espectacular cuerpo de esa mujer, 1,65, delgada. con senos pequeños pero un espectacular trasero que se destacaba gracias a una delgada cintura…cuerpo muy propio de las venezolanas.

Yo la verdad no soy mal parecido, alto y delgado de 1.80 metros, de verdad fue un flechazo el verla en persona. mucho he escuchado de los encuentros sexuales fortuitos, pero no hay nada mejor que hacer el amor con una pareja a la que conoces y con la que has compartido momentos que nada tienen que ver con la parte sexual.

Estar con ella en la cama era otra cosa…cuando con toda la paciencia del mundo besaba, lamía y acariciaba su cuerpo, desde los lóbulos de sus orejas, bajando por su cuello, nuca, espalda…recorriendo cada parte de su cuerpo, pezones…yendo más abajo, recorriendo sus piernas con mis labios…rozando su vagina pero no llegando a ella directamente…era tal el grado de excitación al que ella llegaba que ya no quería que le hiciese el amor…quería que la “cogiera”…me lo pedía casi a gritos…imagínense que con solo soplar de cerca sus pezones… o su vagina, se retorcía de placer, es realmente divino hacer el amor con una mujer a la que quieres…por no decir amas.

Sus mamadas eran espectaculares, aunque no le gustaba el sabor de mi semen, a veces lo tomaba porque se lo pedía…y lo compartíamos en eso que se conoce como “beso blanco”…eso me calentaba mucho.

ella me inició en el sexo anal, me comentó que lo practicó con su última pareja, y si bien es cierto es algo que dice que “duele mucho”, aceptó practicarlo conmigo. Era alucinante porque ella me decía que me quedara tranquilo, sacaba saliva de su boca y lo frotaba en mi pene y luego lo dirigía hacia su ano…ella misma lo empujaba lentamente hasta el final y solo entonces me pedía que me moviera lentamente…sus orgasmos eran alucinantes, y esa es una envidia sana que siempre tuve…Mi novia es multiorgásmica, y ellos vienen uno detrás del otro según me cuenta cada vez más intenso, hasta que ya no puede más y me pide que acabe…Era todo un show. Era increíble la forma como lubricaba su vagina.

A medida que pasaron los meses…hasta el primer año, comenzamos a sentir cierta monotonía en la relación, a tal punto que ya nuestros momentos en la cama no eran tan apasionados…por lo menos para mí, porque ella si bien es cierto sentía que ya no era tan detallista como antes. Inventamos algunas cosas como que me introdujese dos y hasta tres dedos en mi ano, cosa que me empezó a gustar (pero no soy gay) ó le decía que me gustaría que me penetrara con un arnés (cosa que la calentaba pero nunca me atreví a comprar), Al final ya no quería que le hiciese sexo anal porque decía que le dolía mucho…entonces es allí donde viene la parte interesante de mi historia.

Un día en un hotel…luego de tener sexo, puse una película porno en la tele donde dos hombres tenían relaciones con una mujer, ella lo veía pero sin mucho interés, yo le pregunté:

-Te gusta lo que ves María?

-Es más de lo mismo…ya las hemos visto antes.

-Si, pero no te excita?

-Para nada – me dijo – son solo actores, no creo que para una mujer normal dos hombres sea cómodo.

-Podemos intentar – le dije

-Dejarías que otro hombre me toque? – Me dijo algo alterada

-Solo si estuvieses de acuerdo, al final sería como un consolador de carne y hueso, un objeto sexual que solo serviría para un propósito y punto.

-Estas loco – Me dijo – Y si tiene un pene más grande que el tuyo y me termina gustando? como le vas a hacer después?

-Nada – Le dije – Lo repetimos cuando quieras y ya.

-Discúlpame pero yo me quiero como mujer, tengo amor propio y no permitiría ese tipo de cosas, tampoco tu me lo propondrías si en realidad me amaras.

-Tranquila mi amor- le dije a manera de disculpas – no me hagas caso, es solo una fantasía…podemos jugar con ese juntos pero sé que es imposible que se haga realidad.

-Mas te vale – Me dijo.

Sin embargo ya la semilla estaba sembrada y solo era cuestión de tiempo…estaba seguro que esa mirada de deseo que ponía en momentos de máximo placer, esa pérdida de control, avizoraban una potencial zorra…por lo menos en la cama. Era solo un asunto de tiempo.

El siguiente fin de semana probé mi teoría, y luego de las caricias, en plena penetración, cuando ella lo único que hacía era pedir más lancé mi ataque:

-Dale mi amor no pares…rico, rico, no aguanto papi, no aguanto, sigue “cogiéndome” (ella nunca decía hazme el amor) entonces yo le dije:

-Si mi amor, te estoy cogiendo rico, me encanta como te pones…quieres que siga?

-Si papi sigue – exclamaba.

-Me dejas que te digas cosas sucias? mis fantasías?

-Si papi, dime lo que quieras pero dame más de ese pene rico que tienes -respondió desesperada

-Y comencé: Te imaginas tu acostadita…y yo te vendo los ojos, y traigo a otra persona a la habitación, y ambos juntos tocamos todo tu cuerpo, tus senos, ambos te besamos, tu sientes labios diferentes, lenguas diferentes, reconoces que unas no son mias y lo disfrutas…

-Coño papi no me digas esas cosas que me excitas demasiado!!!! – me dijo medio desesperada

-Me encanta que te excite, le dije – y que sientes un pene tocando tus labios, y tu abres la boca y lo besas, lo introduces en tu boca lentamente, sientes que tienes que abrirla mas de lo habitual porque es mas gruesa que la mia, mientras yo te penetro…y tu mamas desesperada.

-Papi no asguanto papi!!! sigue papi!!! – Me suplicaba

-Y cambiamos de posición y sientes ese pene grueso ingresando en tu vagina la cual chorrea de placer, te sientes toda llena por un pene que entra más apretado y te pone a gozar de placer,  y sientes su leche caliente acabar dentro de ti mientras me mamas el pene hasta hacerme llegar y te lo tomas todito…

-No aguantoooooo aaaaaaaaahhhhhh!!!! – Y tuvo el orgasmo más espectacular que jamás haya tenido…nunca había gritado de esa forma…me excitó tanto que llegué casi al mismo tiempo.

Era el principio del fin.

Luego ella relajadita, se quedo quietecita, calladita, como meditando lo que había pasado…algo avergonzada por haberse dejado llevar por mis palabras.

-en qué piensas? – Le pregunté

Me miro casi suplicándome:

-Prométeme que nunca me vas a pedir que estemos en la cama con otro tío.

-Dime algo María: Si sólo imaginarlo te produjo ese placer…te imaginas llevándolo a la práctica?

-Si, pero no está bien – me dijo – las relaciones sexuales de pareja son de a dos, lo demás son inventos de gente enferma que solo busca placer sexual sin amor. yo te amo y no podría verte nuevamente a la cara si dejamos que otro me toque.

La besé suavemente en los labios y le dije:

-Quédate tranquila, no vamos a hacer nada que amenace la relación.

EL MOMENTO DE LA VERDAD

no quise forzar las cosas y pasaron 2 meses sin tocar el tema. En Julio, fin del año escolar (no les conté que ella es profe de educación inicial) programamos un viaje a la Isla de Margarita, lugar turístico por excelencia.

Hicimos las reservaciones en un Hotel 5 estrellas, la idea era pasar un fin de semana en santa paz, relajados y olvidándonos de los problemas, de Chávez y el famoso “Porqué no te callas”, Podría hasta decir que olvidé por completo el asunto de los tríos y esas cosas de la gente sin oficio.

Cave destacar que mi novia es fanática de Beckham, ó de su físico porque a ella no le gusta el fútbol, le gusta es el béisbol.

Desempacamos en la habitación y nos dispusimos alistarnos con nuestra ropa de baño para disfrutar de la piscina. Bajamos, nos soleamos, nos bañamos, y hasta ahí todo bien…en eso ella queda tomando sol con su diminuto bikini y yo subí a la habitación pues algo que comí me cayó mal y estaba con el estómago flojo.

Grande fue mi sorpresa cuando luego de una hora batallando en el baño de la habitación, bajo y veo a mi linda novia conversando con un hombre rubio de aproximadamente un metro noventa de estatura, ojos azules y contextura atlética. ambos se reían y de verdad que en ese momento agarré unos celos como nunca los había sentido…más aún cuando el fulano me ve llegar y se para despidiéndose de mi novia con un beso en la mejilla y su traje de baño mostraba un abultado pene semi erecto mucho más grande que el mio…y que mi novia vió con esa mirada de deseo que hasta ese entonces solo había tenido para conmigo.

No le dije nada, ella sin yo preguntarle me dijo que se llamaba Mark,  era un alemán que hablaba muy bien el español y que sus vacaciones siempre las pasaba en paises de américa latina, por lo que su español era bastante fluido.

En la noche fuimos a la discoteca del hotel y luego de bailar un poco ya la calentura se me había pasado, la pasamos chevere y pasada la una de la madrugada subimos a la habitación.

Yo estaba algo picado por el alcohol, soy malo para la bebida, ya en la cama María se puso un sexy baby doll y estuvo particularmente ardiente, sus mamadas fueron duertes, nunca me lo hacía asi, lo lamia como con desesperación, sus lengua parecia que quería llegarla a mi garganta por lo profundo de sus besos…

-cógeme papi, como tu sabes hacerlo – me dijo desesperada – como tú sabes hacerlo!!!

Es allí donde – pensé – Vamos a ver si mi querida novia está haciendo el amor conmigo:

-Si mi amor, quieres que te coja rico? pero no soy Carlos, mi nombre es Mark y soy de alemania, y te voy a coger riquisimo como nunca nadie lo ha hecho!!!

Paso seguido introduje mi pene en su vagina y comencé con el consabido mete y saca…no fué uno esta vez, sino varios los gritos de placer que pegaba María.

-Dame más!!! así coño que ricooooo!!!!! no pares que me vengoooo!!!!

No se en realidad cuantos orgasmos tuvo…pero fueron un viaje y nunca había gritado de esa forma antes…fué el nombre de Mark lo que la calentó tanto?

No lo se… pero nuevamente la espinita la tenía clavada e iba a llegar hasta el final para descubrirlo.

Terminada la cesión de sexo, al parecer luego de tanto placer, María se sintió culpable de haberse imaginado con otro hombre…que me abrazó cual Koala durante toda la noche, yo no le dije nada.

Al día siguiente volvimos a bajar a la piscina y que creen? Mark estaba allí…pareciera que nos estaba esperando, se acercó a nosotros con su bien dotado pene que apenas tapaba su traje de baño y luego de darme la mano le dió a María un beso en la mejilla rosando sus labios…es claro que a él también le gustaba ella…la mesa estaba servida.

Les dije que iba a buscar algo a la habitación y los deje, cuando regresé no los encontré en la piscina y pensé lo peor. Los busqué y los encontré bebiendo una cerveza en el bar muy pegaditos, señores…nace un cornudo.

Le dije a María que necesitaba hablar a solas con ella y subimos a la habitación, le pregunté que pasaba, porqué esa confianza con ese señor que apenas conocía.

-Solo soy amable – respondió

-Estas segura que solo es amabilidad? – Le increpé

-Es solo un turista tontito – Me dijo – al final que puede pasar? él va regresar a su país y nunca lo volveremos a ver.

-Te gusta, verdad?

-No te voy a negar que es lindo, y sí, me atrae, pero es solo eso, atracción física, así como cuando tu vez a una mujer en tus pelis pornos y te excitas ó una en la calle…sientes deseo o no?

-Si – le dije –  si siento deseo, el problema es que a tí nunca te conocí así, y verte ahora coqueteando con ese hombre me pone realmente celoso…y excitado.

-Excitado porque mi amor?

-Porque va ser? ayer tuviste los orgasmos más espectaculares cuando te mencioné su nombre, y te aseguro que si meto la mano debajo de tu pareo estas más mojada que nunca…ó me equivoco?

María se puso roja, y solo atinó a decir:

-Si, ese hombre me ha puesto mal…lo reconozco.

-Que vamos a hacer al respecto? – Le dije

-Nada, que vamos a hacer? nosotros nos vamos mañana y él se va para Alemania y fin de la historia.

-Y si hacemos algo mejor?

-Algo como qué Carlos?

-Invitarlo a la cama

-Tú estas loco!!! como vamos a hacer eso?

-Tú deseas estar con él, eso lo vas a llevar siempre en tu corazón y pensarás en su pene grande y gordo durante mucho tiempo…te doy la oportunidad de experimentarlo y punto…te quedará como un bonito recuerdo, al final para amar a una persona se necesita más que un fin de semana, y dudo que por una noche de placer termines queriéndolo.

-No, no y no…dejate de malos inventos!!! – Me dijo mal humorada.

-Bueno, será como tú quieras – Le dije.

pasada las dos de la madrugada y ya en la cama durmiendo, vino a mi mente una idea, traté de desecharla pero no pude. Me percaté que María estaba durmiendo, me levanté, bajé a la Recepción y pedí el número de habitación de un alemán de nombre Mark. Lo buscarón y me lo dieron. Subí a su habitación y no estaba, tuve que esperar media hora a que el llegara un poco pasado de tragos.

-Hola Mark – Le dije

-Hola, y ese milagro

-Quiero hablar contigo de María

-Le pasa algo a ella – Me dijo extrañado

-No, en realidad no pasa nada, sol oque ella tiene una fijación en tí y no quiero que nos vayamos del hotel sin que solucione su problema…prefiero lidiar con un cuerno de momento que con una fantasía para toda la vida.

-Guardó silencio un minuto para luego decir: Tú estarás allí?

-Es necesario? – Le increpé

-Me gustaría – Dijo en tono pícaro

Miren ustedes…bisexual había salido el alemán…la verdad pensé en abortar el plan, no me veía liado con otro hombre que no solo me vea como camarada de cama si no como alguien a quien quiera encajar esos 20 centímetros de músculo erecto (luego supe que medía eso), al final pensé, qué tan malo puede ser? lo que es bueno para el pavo es bueno para la pava…y lejos de unas tocaditas eventuales no estaba dispuesto a ir a más con ese tio por más lindo que sea.

-Bueno amigo, vamos a la habitación y que la fuerza nos acompañe.

Dicho esto subimos a la habitación, y allí estaba el cuerpo del deseo, durmiendo en posición fetal, con su baby doll que no deja nada para la imaginación mostrando unas nalgas hermosamente formadas.

-Bueno Mark, le dije, dale tú que yo te sigo

-Dicho esto Mark se acercó a la cama iniciando con un beso en sus ricas nalgas…me recordó a mí, es lo primero que hago en las mañanas, comenzó a acariciarla suavemente,  sentir la forma de sus senos. Se quitó la camisa y pude contemplar esos chocolaticos que tanto enloquecen a mi novia, se quitó los pantalones y era evidente que su pene era más largo y grueso que el mio…suerte de algunos, dije para mis adentros, sacó lentamente sus ropa hilo dental, acomodó sus piernas y metio su boca entre sus piernas, lamiendo esos flujos vaginales que saben a miel…(es en serio, he probado varios y ninguno sabe como los de María).

María comienza a sentir placer, gime y se arquea pensando tal vez que soy yo…está pasándo de ese estado de ensoñación a la lucidez, sabe qué le estan haciendo sexo oral y comienza a sentir que son labios diferentes…entonces se sobresalta y…

-Mark, que haces!!!!

-Hola María…dice para luego mirarme con ojos  de complicidad…

-Carlos que hace Mark aquí…no es lo que habíamos acordado….

-Le pedí que viniera porque no quiero el fantasma de un deseo insatisfecho entre nosotros…disfruta el momento y ya mi amor.

-Mark vuelve a introducir su lengua en la vagina de María, hace circulos en su clitoris e introduce dos dedos hasta el fondo…

-Ahhh, no, por favor…no sigas, por favor, no está bien…para Mark!!!!

Mark se levanta y deja ver su enorme miembro a María…se le salían los ojos al contemplar semejante instrumento.

-De verdad no quieres probar que se siente uno asi dentro María – Le dije

-Mark, no lo tomes mal, estás muy lindo y me gustas, pero hasta ahí, no quiero terminar con Carlos por una tontería pasajera.

-Mark acercó su pene al rostro de María

-de verdad no quieres probar? – Le dijo

-María lo miro  a los ojos y luego bajó la mirada a su pene…tenia en ellos ese deseo que le hace perder el control…

ella solo atinaba a mirarlo pero no decía nada…es claro que había dentro de ella es conflicto interno entre el deseo y la razón.

-Me acerqué a ella, tomé su mano y lo puse en el pene de Mark, se lo cerré y comencé a moverlo haciéndole una paja.

-Se siente bien verdad mi amor? al final de eso se trata, de saciar esa curiosidad…al final todo será un recuerdo. Además, Mark no solo quieres estar contigo, quiere compartir la cama con los dos.

María miró a Mark aún con la mano en su pene con extrañeza y le preguntó:

-Eres bisexual Mark?

-Desde que tengo uso de razón

-Y que quieres hacer con Carlos?

-No se…lo que el me deje hacerle, derrepente lo mismo que a tí, derrepente me dejo hacer…disfruto igual.

-Una mezcla de desilusión y deseo se apoderó de María…pensé por un momento que eso sería todo…pero fué todo lo contrario, es como el candado del prejuicio se abriera, al final era eso, algo de momento con lo que no habría que lidiar en el futuro, su temor de enamorarse de Mark desapareció.

Paso seguido acerco con su mano ese gran pene a su boca y comenzó a lamerlo como solo ella lo sabe hacer.

-Quieres acompañarla? – Dijo Mark

-Yo lamiendo un pene? – Pensé

-Eso nunca lo he imaginado…pero bueno…una vez al año no hace daño.

acerqué mi rostro al de María, la cual parecía no estar dispuesta a compartir ese pedazo de carne, estaba concentrada, en eso voltea la mirada y me dice en tono pícaro:

-Que pasó papi…quieres un poquitico? No vaya a ser que después te guste y se pierda esa cosecha!!!

-Solo si no tienes problemas en compartir mi amor…yo estoy claro en mi sexualidad…al final solo estamos disfrutando el momento.

Paso seguido me acercó el pene de Mark a la boca e imitando la forma como ella lo hace lo introduje en mi boca metiendo los labios para no dañarlo con mis dientes…una sensación de morbo nunca antes descrita me invadió al sentirlo entrar y salir de mi boca…comprendí que el sexo oral para una mujer solo tiene el valor de sentir que su pareja disfruta…es una sensación de poder.

-Mark me agarró la cabeza tratando de undirme su pene lo más posible…es claro que disfrutaba más teniéndo mi boca en su pene que la de María…cre oque al final no era tan bi.

Me aparté y le dije:

Bueno amigo, creo que ya esta bueno, la protagonista es María así que dedícate a ella primero.

Mark me cortó la última palabra, se inclinó y me besó de una forma apasionada…debo admitir que fué un gran beso…su lengua se movía por toda mi boca…y me dejé llevar por el placer de sentirlo…Pensé que María estaría desilusionada de él…y de mí…

Pero me equivoqué.

cuando me separé por fin de Mark, María estaba viendo atónita con una mirada de extasis jamás antes vista…mientras se masturbaba introduciendo tres dedos en su vagina…realmente estaba disfrutando el espectáculo!!!!

-Mark la agarró y la beso igual que que a mi…María lo abrazó con por el cuello desesperada con un brazó mientras con el otro lo masturbaba…

-Cogeme Mark…cogeme primero a mí y después si quieres te coges a mi novio…quieres cogerte a mi novio?

-Claro que quiero – dijo Mark

De verdad no sé si quería experimentar eso, un beso y una mamada es una cosa…pero que le rompan a uno el ano tan cerradito y virginal donde las cosas salen y nunca entran me pareció que era un exceso.

Mark introdujo su gran pene en la hasta ese momento apretadita (para mi) vagina de María…por un momento creí que los ojos de María iban a salir disparados…los abrió de tal forma que solo podrían demostrar un asombro por algo que jamás había sentido.

-Coño que ricoooooo….dale papi cojemeeeeee…dame todoooo, hasta el fondooo!!!

Le dijo Papi!!!! bueno, es algo que siempre sospeché…al final estaba claro que cuando una mujer como María está excitada…se olvida de quien para importar el como.

Mark bombeaba mientras besaba apasionadamente a María…de verdad era todo un espectáculo verlos…pero lamentablemente para María…Mark tenía más interés por mí que por ella.

Cambiaron de posición, María se montó encima de Mark y yo aproveché para poder mi pene en su boca…María lo chupaba cuando cual es mi sorpresa, Mark se lo quita de la boca para chuparlo él….Dios mio!!!! que mamada!!! es lo bueno de ser grande y fuerte!!! succionaba con tal fuerza mi pene podría decir que fué la mejor mamada jamás recibida.

Mientras hacía esto, comenzó a introducir un dedo en mi ano… La verdad no sé que buscaba…pero cuando lo encontró…me hizo gemir de placer y eyaculé en su boca en menos de un minuto (el punto G masculino le dicen)

A todas estas María lo beso compartiendo mi semen, cosa de locos pensé.

María cabalgaba desesperadamente el pene de Mark y yo…quede knock out con semejante mamada…pensé que quedaría como observador…me equivoqué.

Mark puso en cuatro a María y la estaba penetrando por detrás cuando me pidió que me acercara…

-Ahí no más Mark…sigan ustedes – le dije

María cual cómplice me dijo entre quejidos de placer:

-Anda mi amor….dejate llevar por el momento…mira que no se va repetir…

Mark me dijo que me quedara tranquilito, que no dolería y tal comentario me hizo temer lo peor…me pidió que me pusiera ne cuatro al lado de María y actp seguido, mientras seguía penetrándola sacó abundante saliva  de sus labios y lo untó en mi ano…introduciendo primero uno…luego dos, y luego tres dedos

Yo aguantaba como macho…una mezcla de dolor y placer…ya algo similar había experimentado con los dedos de María…pero estas eran las ligas mayores.

Mark sacó su pene de la vagina de María…se colocó un preservativo y me lo introdujo lentamente…

-Relajate papi…me dijo María…vas a saber que se siente ser penetrado por el ano…para que lo pienses dos veces cuando me lo quieras pedir…

El dolor en realidad fuá al principio…un asunto de costumbre, le dicen…cuando las paredes de mi ano se acostumbraron a ese miembro…el dolor dió pasp a un placer nunca antes experimentado…era algo viseral…nada que ver con lo que había sentido antes

Mientras esto ocurría, María se puso detrás mio propinándome una mamada que juntó ambos placeres, indescriptible momento.

por la forma como Mark me penetraba, con fuertes embestidas y gemidos, me dió a entender que quería acabar conmigo….pero me armé de valor y saqué fuerzas de flaqueza y saqué su gran pene de mi ano…

-Ya amiguito – Le dije extenuado – Esta bueno conmigo…termina con María, ella es la protagonista de esta historia.

-Mark me miró molesto…y a regañadientes se quitó el preservativo y tomó a María por la cintura…la puso parada…como a ella le gusta y se lo metió hasta el fondo con más rabia que nunca…

-María gritó de placer, Mark se movía muy rapido, como queriendo acelerar el proceso…María tuvo uno, dos, tres…no se cuantos orgasmos antes que Mark sacara su pene y le pidiera que se volteara…

-Voy a llegar…pero los quiero a los dos!!!

-Vente papi – Me dijo María

-Me acerco y Mark nuevamente me agarra de la cabeza, mete su pene en mi boca mientras María le chupa las bolas…y mete uno, dos, tres dedos en su ano…yo le empujo la mano para que se los meta más al fondo…

Mark grita, gime y eyacula en mi boca…casi me ahogo!!!!…tuve que retirar con fuerza su mano de mi cabeza para poder respirar…acto seguido María me besa desesperádamente limpiando el semen que cae de mis labios y buscando más con su lengua dentro de mi boca.

Mark agarra sus cosas, se viste y se va…

Quedamos María y yo en la cama…mirándonos como incrédulos de lo que había pasado…

María me mira compasiva…como queriéndome confesar algo….

Y lo hace:

-Te voy a decir algo…pero no te vayas a molestar conmigo

-Qué será…le digo

-Mark desde un principio me confesó que le gustabas…y quería saber si nosotros eramos de mente abierta, yo le dije que tú tenías tus fantasías, pero que no sabía hasta donde eras capaz de llegar…

-Pero el te gustaba – le dije

-Claro que me gustaba…hasta que me  confesó que era gay…pero me dijo que no tenía problemas de estar con una mujer siempre que le permitiesen coger con un hombre también…eso me calentó mucho, al final creo que tambié tengo mis fantasías y no lo sabía…imaginarte con otro hombre era una de ellas.

-Caray…pensé para mis adentros…fuí por lana…y salí trasquilado.

Fin


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Mi aventura con Antonio.

Después de aquella noche de sexo sin límites con Alfonso y sus amigos, Antonio y yo dormimos solos, yo me sentía muy cómoda y él parecía estar muy a gusto conmigo, nos levantamos al mediodía, Gonzalo y Mario ya se habían ido del departamento, Federico estaba tomando café y Alfonso se preparaba para irse.
Nos sentamos en la mesa y bebimos café mientras charlábamos de la vida, en ese momento Alfonso se acerco, me dio un beso y se despidió.
Luego del desayuno Antonio se ofreció a llevarme a mi casa, pero antes quería cumplir una fantasía, su familia se había ido de viaje por el fin de semana, entonces quería que lo acompañe a su casa para que pasáramos la tarde juntos, cómo no tenía ningún plan acepte encantada, él me pidió que vaya vestida lo más provocativa que pudiera, que eso a él lo excitaba y que cuidaría de que nadie me viera en la calle, yo dude unos instantes, pero él me termino de convencer diciéndome que su camioneta tenia vidrios polarizados y en su casa bajaría dentro del garage.
Así que me vestí con la poca ropa limpia que me quedaba, tanga negra, corpiño negro de encaje transparente, una falda negra lisa bien cortita, una pequeña musculosa roja que dejaba ver mi ombligo y unas botas de cuero negro. A pedido de Antonio me maquille con una base suave, los ojos con sombras negras y los labios de un rojo furioso y cómo fue toda la noche, estaba hecha toda una puta barata.
Cuando salí del cuarto y Antonio me vio, se quedo mirándome un rato largo, luego se acerco, me dio la vuelta y me dijo que estaba preciosa, en cambio Federico apenas me miro y siguió ordenando el departamento, debo confesar que había planeado dejar algunas prendas mías “olvidadas”, para volver a tener contacto con él, pero fue muy listo, las recogió a todas y me las entrego cuando nos despedíamos.
Salimos con Antonio, con mucho cuidado, él iba adelante mirando que no hubiese nadie por los pasillos o en el ascensor, no queríamos llamar la atención del edificio, cuando llegamos a la puerta principal, él salió y fue a buscar su camioneta mientras yo esperaba medio escondida entre las sombras, fueron unos segundos de mucho nerviosismo y adrenalina, era la primera vez que salía a la calle vestida de esa manera, cuando vi detenerse una camioneta frente a la puerta y tocar bocina dude por un segundo, pero enseguida Antonio abrió la puerta y me hizo señas de que me apurara, entonces respire profundo, abrí la puerta de la entrada principal del edificio y camine bien rápido hasta la camioneta y subí de un salto. Era una camioneta tipo utilitaria, toda cerrada con acceso desde adelante a la caja de cargas, la cual estaba equipada para viajes, ya que Antonio estaba casado y tenía tres hijas con las que solían viajar en vacaciones.
Antonio me llevo a pasear por la ciudad, le encantaba dar vueltas conmigo al lado, yo mientras conducía le acariciaba la pierna y cada tanto pasaba mi mano por su bulto, que estaba por reventar, esa situación a Antonio le excitaba demasiado, tanto que me propuso pasar por una casa de comidas rápidas y usar el “automac” para que las empleadas lo vean comprando comida con una “prostituta” al lado, yo al principio me negué, pero luego de su insistencia y estando totalmente jugada y también excitada por la situación, termine aceptando, pero antes le di un par de besos en las mejillas y en la boca para dejarle las marcas de mis labios pintados de rojo furioso, eso a Antonio lo puso cómo loco, se detuvo a hacer el pedido mientras yo me retocaba el maquillaje, la empleada del “automac” se quedo helada y nos miraba totalmente sorprendida, mientras Antonio le decía lo que queríamos comer, luego pasamos a la siguiente ventanilla a retirar el pedido y nos pusimos más mimosos, los empleados no podían creer lo que veían y nosotros jugueteábamos ya sin darle importancia, estábamos muy calientes, nos entregan el pedido de mala gana y salimos disparados del lugar.
Yo le pedía por favor a Antonio que se detuviera en cualquier lado que quería chupársela, que estaba muy caliente y deseaba saborearla, él me hizo caso y se detuvo y sin dejarlo ni siquiera apagar el motor me lance sobre él, le desabroche el pantalón, saque su verga y comencé a chupársela cómo si fuera la última verga que chuparía en mi vida, la metí toda en mi boca hasta sentir como llenaba mi garganta, eso me dio arcadas, pero no pare, seguí chupándosela, pasándole mi lengua por su cabecita, saboreando sus jugos y disfrutando de aquel momento tan caliente, ya no nos importaba nada, si nos veían o si se caía el mundo, Antonio empezó a gemir muy fuerte, lo estaba pasando muy bien, eso me excito demasiado y se la seguí chupando bien duro, hasta que me detuvo y nos pasamos a la parte trasera de la camioneta, se bajo los pantalones y se sentó en el asiento, me hizo dar vuelta, quede agachada con mi culo frente a su cara y mi cuerpo apoyado sobre el asiento delantero, me bajo la tanguita y con sus manos abrió mis nalgas y pude sentir cómo sus labios y su lengua comenzaban a besarme y lamerme mientras yo empezaba a gemir del placer, me estaba chupando el culito de una manera maravillosa, me encantaba, yo no podía parar de gemir y cada vez lo hacia mas fuerte, eso le encantaba a Antonio, que con cada gemido mío metía más adentro su lengua, hasta tenerla dentro de mi hoyito, mientras me seguía chupando el culito comenzó a deslizar su mano hacia delante hasta empezar a acariciar mi pene que estaba por explotar por tanta excitación y sin dejar de meterme su lengua en mi culito comenzó a masturbarme y yo empecé a gemir más fuerte, casi a gritar del placer, el acelero el movimiento de su mano y yo comencé temblar del placer, no podía más estaba por eyacular, entonces él sin dejar de masturbarme puso su otra mano abierta para recibir toda mi leche y acabe llenándole la mano con mi semen, exhausta me hizo sentar a su lado y me dijo “ahora te vas a tomar toda la lechita” y con la otra mano me agarro del pelo para que mirara hacia arriba y empezó a dejar caer mi propio semen, yo abrí mi boca bien grande y lo recibí muy gustosa mientras le chupaba los dedos.
Cuando termine de tomarme toda la leche y deje la mano de Antonio bien limpia me dijo “ahora me toca a mi” me hizo poner en cuatro arriba del asiento, me agarro bien fuerte de las caderas y apunto su verga en mi culito, su verga estaba por explotar, la tenía súper hinchada, con un poco de ayuda logro meterme ese pedazo de carne en mi hoyito y comenzó a cogerme bien duro, Antonio estaba tan caliente que se había convertido en un animal en celo, estaba sacadísimo, fue un mete y saca violento, yo comencé a gemir de placer y dolor al mismo tiempo que él no paraba ni un segundo, fueron unos minutos en que Antonio descargo toda su calentura en mi culito hasta que su verga estallo de placer y me lleno el hoyito de leche, se dejo caer sobre mi, me abrazo y me beso la cabeza mientras me decía que le había encantado.
Luego nos arreglamos un poco y nos fuimos directo a la casa de Antonio, cuando llegamos él me indico donde estaba el baño y pase a asearme, ya que todavía tenia su leche dentro de mi culito.
La casa de Antonio es muy linda, tiene un terreno grande, con parque y pileta en el fondo, la casa tiene dos pisos, abajo tiene un living enorme con un juego de sillones muy cómodos, un cuarto que utilizan cómo biblioteca, un baño pequeño y la cocina comedor con una barra que divide, en el piso superior están los cuartos de Antonio y Miriam su mujer, los cuartos de sus tres hijas y un baño grande con hidromasaje.
Después de que almorzáramos algo, Antonio se dispuso a contarme su fantasía, cómo tenía tres hijas adolescentes, Macarena, Magali y Lara de 22, 20 y 18 años respectivamente, su casa era visitada por las amigas de sus hijas todo el tiempo, eso a él le despertaba el morbo a full, al punto de espiarlas o buscar algún choque accidental para tocarlas y luego masturbarse pensando en aquellas situaciones. Es ahí donde entraba yo, él quería que me vistiera con ropa de sus hijas y que “jugáramos” a que era una amiga de ellas y él me seducía en su propia casa.
Entonces fuimos a los cuartos de sus hijas y empezamos a buscar lo que me pondría, él me eligió ropa interior blanca de algodón, una remera roja con el cuello ancho, que dejaba uno de mis hombros al desnudo y una falda de jean claro, yo aporte mis viejas zapatillas de lona y quede vestida cómo toda una adolescente rebelde.
Nos fuimos para el living y comenzamos el “juego”, a partir de ese momento mi nombre fue Karina y él era el Señor Antonio, la situación era la siguiente, yo llegaba a visitar a mi amiga y él estaba solo, me invitaba a pasar y tomar algo, entonces nos sentamos en un sillón grande y comenzamos a charlar, él me decía:
Antonio – “Karina, yo sé que sos la amiga de mi hija, pero me gustas mucho”
Karina – “Sr. Antonio, nunca imagine algo así, usted es un hombre muy atractivo, pero esta casado”
Antonio – “lo sé, pero no puedo dejar de pensar en vos y éste puede ser nuestro secreto”
Karina – “…”
Antonio – “no tengas miedo, lo vamos a pasar bien”
Acto seguido comenzó a acariciarme el cabello con su mano derecha, yo le acaricie la pierna y él se acerco y me beso suavemente en la boca, yo le devolví el beso y nuestras lenguas se chocaron y comenzaron a danzar dentro de nuestras bocas, mientras sus manos recorrían mi cuerpo y comenzaban a desvestirme, mis manos se posaron en su bulto que estaba enorme, comencé a acariciarle la verga por encima del pantalón y él me decía “si Karina, que rica estás”, mientras me acariciaba el culo, yo sentía su verga más dura que nunca, esa situación parecía calentarlo de sobremanera, poco a poco fui desabrochando su pantalón hasta que logre liberar su terrible verga de ese encierro, cuando la vi, no podía creerlo, parecía más grande y dura que antes, sin dejar de meterme mano en mi culo me dijo “ay Karina, dale besitos que te va a gustar, quiero sentir tu boca en mi pene”, entonces yo siguiendo con mi papel, me acerque a su verga y le di unos besos tímidos, mientras se la acariciaba, él no paraba de manosearme el culo mientras yo con cariño y timidez comenzaba a darle las primeras chupaditas a su verga, estaba roja, con sus venas hinchadas, parecía a punto de estallar, la recorrí con mi lengua, de punta a punta, luego me dedique a besarle el glande y a lamérselo, mientras él gemía y con su mano por debajo de mi ropa interior comenzaba a meterme un dedo en el hoyito, poco a poco fui introduciendo toda su verga en mi boca y comencé a chupársela con muchas ganas, él saco sus dedos de mi hoyito y me agarro de la cabeza y empezó a marcarme el ritmo de la chupada, le encantaba que metiera su verga hasta el fondo, lo que me producía arcadas, pero cómo buena puta que soy nunca me detuve y seguí chupándosela, hasta que me detuvo y se paro, me indico que me arrodillara sobre el sillón, me bajo la tanga y se puso detrás de mi y apunto su verga contra mi hoyito y comenzó a penetrarme mientras decía “Karina, que rico culito tenes”, la metió hasta el fondo, me abrazo, me beso y mordió la oreja, di vuelta mi cabeza y nos besamos mientras el empezaba a cogerme suavemente y me decía “que rica putita que sos”, poco a poco fue subiendo el ritmo de la cogida, mientras yo gemía de placer y le decía “si papito, cogeme más y más, la quiero toda adentro”, en ese momento me agarro de los hombros y comenzó a darme embestidas más duras, yo seguía gimiendo como puta, hasta que él pego un alarido y sentí cómo mi culito se llenaba de leche, me abrazó, me beso en la boca y caímos los dos en el sillón satisfechos.
Después de recuperar el aliento me levante y fui a asearme al baño, mientras Antonio descansaba en el sillón, cuando salgo del baño veo algo que me pareció extraño, él seguía sentado en el sillón, pero eso no era lo extraño, venía de un fin de semana agitado, lo extraño era que su verga todavía estaba dura como un garrote, entonces le pregunte que le pasaba y me respondió, que por miedo a no tener un buen rendimiento se había tomado un “Viagra”, por lo cual hasta que no se le pasara el efecto seguiría con la verga dura, sin pensarlo dos veces le dije “no podemos desperdiciar tu energía entonces, vamos a tu cuarto, quiero que me cojas en tu cama!” y él se levanto automáticamente y me llevo a su dormitorio.
Cuando entramos a su dormitorio él prendió una luz tenue, detrás de mi me agarro de los hombros y comenzó a besarme el cuello, mi hombro derecho y mi cara, mientras sentía como su verga dura se apoyaba sobre mi culito por encima de la pollera de jean, bajo sus manos por mi cintura y me saco la remera, luego comenzó a besarme la espalda mientras con sus manos acariciaba mi cintura y mis caderas, me hizo dar vuelta y me beso en la boca, nuestras lenguas se retorcían de placer mientras sus manos cómo pinzas se agarraban de mi culo, me saco el corpiño y me beso los pechos, con su lengua comenzó a jugar con mis pezones, que se pusieron duros al instante mientras él me los chupaba, yo simplemente me entregue al placer y deje que él hiciera todo, sin dejar de chuparme los pezones él comenzó a desabrocharme la pollera hasta lograr bajármela, después me hizo agacharme sobre la cama, me bajo la tanguita y comenzó a chuparme el culito, eso me volvió loca, su lengua en mi hoyito me provocaba un placer increíble, no podía parar de gemir del placer, me hizo acostar sobre la cama boca abajo con las piernas cruzadas y él se puso encima de mi y sentí como su verga dura se abría paso entre mis nalgas para llegar a mi hoyito y penetrarlo sin mayor resistencia, hasta llegar al fondo, en ese momento Antonio dejo caer su cuerpo sobre de mi y sentí todo el peso de su cuerpo encima de mi y su verga bien adentro y me encanto, él me besaba y mordía la oreja mientras me cogía suavemente, podía sentir cómo entraba y salía su verga sin problema, me encantaba estar sometida a su antojo sin poder siquiera moverme, después de un rato de cogerme en esa posición se detuvo, saco su verga de mi culito y me hizo acostar boca arriba, agarro mis piernas, las levanto y con un poco de esfuerzo de mi parte las puso en sus hombros, apunto su verga hacia mi culito y comenzó a penetrarme nuevamente, hasta que por primera vez en el día sentí toda su verga dentro mío, solté un gemido de dolor y placer, él se detuvo un instante y yo asentí con la cabeza para que siguiera, entonces comenzó a moverse muy suave, podía sentir cómo toda su verga llenaba mi hoyito y lo vaciaba con cada embestida, con lo cual yo gemía con mucho placer, Antonio poco a poco comenzó a subir la velocidad de las embestidas mientras yo comenzaba a gemir más fuerte y le decía “métemela toda papito, quiero sentirla toda adentro, cogeme más fuerte mi amor”, él comenzó a masturbarme mientras empezaba a darme embestidas duras y rápidas, yo comencé a gritar de placer y él me decía “tómala toda puta, acá tenes toda mi verga para vos”, yo no podía parar de gritar y pedir más, lo estaba disfrutando demasiado, intente masturbarme y él no me dejaba, acelero el ritmo de las embestidas a tal punto que el dolor y el placer se mezclaron y yo gritaba cómo loco, no podía hacer otra cosa, hasta que él empezó a gemir como un orangután totalmente sacado y sentí nuevamente cómo mi culo se llenaba de leche, que placer inmenso sentí en ese momento, sin perder el tiempo y sin sacar su verga de mi culito, él me abrazo las piernas con su brazo izquierdo y con su mano derecha busco mi pene y comenzó a masturbarme eufóricamente y sin que pasaran dos segundos yo estaba acabando y chorreando mi leche por mi abdomen, mis pechos y un poco en mi cara, cuando solté la última gota de semen, él saco su verga de mi culito y se acostó al lado mío, nos besamos y nos quedamos profundamente dormidos.
Si alguien quiere hacerme algún comentario o simplemente escribirme puede hacerlo a solange_traviesa@yahoo.com.ar
Besitos para tod@s.

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