Follado en baño público con espectador inesperado.

Esto que voy a contar, ocurrió hace ya unos cuantos años. En la ciudad que ocurrieron los acontecimientos; totalmente reales; hoy a cambiado algo, pero los que conozcan la ciudad, se darán cuenta de cual es, y los lugares en que ocurrió.

Aquél día andaba caliente como una perra en celo. Tenía ganas de que me follaran bien follado.

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En el restaurante: Sexo en lugares inusuales, la excitación de la experiencia nueva

EN EL RESTAURANTE

LIDIA no sabía lo que le esperaba esa tarde .. Le habían ordenado que usara falda, que se mojara con la sorpresa que le tenían preparada. No era mujer que gustara de eso, le excitaba si pero no quería verse expuesta en un lugar público, aunque estaba ya excitaba por lo que podía esperarse y además, quería comprobar si como decía Mauro; él era capaz de hacer todas la locuras de las que le había hablado, sin comprobar ninguna.

Accedió a hacerlo pero con reservas y tardó mucho en decir que sí. Apenas después comprobaría que era acertado confiar en él y que sus ocurrencias hacían este viaje compartido una aventura fantástica.

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La Cuenta pendiente

La cuenta pendiente, mi turno, mi placer, como tomar el sexo de manera egoísta y conseguir que ambos lo disfruten.

Aun quedaba pendiente lo que ella le había dicho la mañana del lunes. Yo arriba de ti, lo había estado deseando, aun ese mismo lunes cuando su hinchada boca le recordó por donde había estado él. Además el placentero dolor de sus pezones prietos pareció también haberle punzado en la vagina y sintió esa humedad tan característica que le indicaba que estaba dispuesta ahora mismo. Además estaba la hinchazón de su botón rojo – del clítoris-, que sus dedos y su boca habían transitado de manera experta hasta escucharla en medio del placer…repetir…basta, basta.

Pero si quedaba algo pendiente que no había podido terminar tampoco el martes, pues él no podía y además lo comprendió, porque estaría cansado después del juego de basketball y ella no quería eso. Lo quería en plenitud y así lo pensó poco después de haberle invitado ese martes a cenar y cuando la respuesta fue un no seco y lacónico de él, supo respetar su decisión.

Poco después un mensaje de whatsapp de él, le dijo: el miércoles soy tuyo.

De inmediato su mente empezó a fantasear y entonces resolvió en devolverle el texto el miércoles y decir:la enfermera dice que te debes estar en cama este día a las 7:30 PM, desnudo, perfumado y con una erección…SOLO PARA MÍ.

Le pidió que dejara la puerta de su casa abierta para que no se levantara, estaba sintiendo la anticipación de la excitación en plena vagina, misma que llenaba de humedad deliciosa su caverna (metió sus dedos para probarse a si misma y comprobar lo que él le había dicho: sabes deliciosa. Y recordó aquel momento en el que él lubricó con sus jugos su boca, y luego le besó en forma sensual y prolongada, dándole a probar su propia humedad, en aquel lunes, en aquella primera vez.

Se probó los dedos y se sintió mas que lista y empezó a pensar que no llevaría nada debajo de su vestido tejido. nada, y hasta sus senos hinchados se pegaron en su ropa en anticipación.  bueno, solo llevaría unas medias negras (sabia que a él le gustaban), solas así, sin liguero. solo para que cuando dejara a su mama en el casino, no hubiera preguntas indiscretas. bueno y por supuesto, un abrigo que dejaría de camino a su cama cuando entrara a la casa de él.  ademas, llevaría unas zapatillas sin talón  que decidió que no se quitaría aun cuando pensaba montarle. sabía que eso le excitaría y estaba para darse gusto y darle gusto a él también.

Todo el día estuvo repitiendo las escenas futuras en su cabeza, todo el día en una excitación permanente que disfrutaba de vez en vez, al frotar su vagina con sus manos, para luego pasarlas por su nariz y boca.
Disfrutó enormemente, al estarse vistiendo, sintiendo el roce de las medias en sus piernas largas. por pocas que fueran las prendas, era una preparación y la excitación era parte del juego, pues quería ser demoledora y tomarlo sí, sin preámbulos. –lo que no pudo hacer ese lunes, pues cedió la iniciativa por primera vez a él-.

Salió de su casa acompañada de su mamá a quien dejó en el casino como habitualmente. se despidió radiante, iluminada con esa anticipa cita con el destino. su vagina estaba en actividad, ya estaba atestiguando, ya sentía como la humedad estaba ahí, podía sentirla y en el rumbo a su cita, todavía se dió a probar con sus dedos mientras esperaba en el semáforo. se sentía dichosa, caliente y decidida.
Sonrió para si misma y sintió la hinchazón de sus hermosos senos, como empujaban la tela de su vestido, ansiosos de ser tocados, besados. vio sus manos bien cuidadas y recordó que a él le gustaría verlas colgadas de su nuca, o bien clavadas en su espalda y nalgas en el momento en el que estuviera trenzada con su cuerpo.

Se repitió mentalmente que habría de hacerlo, pues lo había olvidado la ocasión anterior. pero hoy sería su día, como ella quisiera: todo se vale le dijo él y ella estaba dispuesta hacerlo valer. pensó de pronto en las muchas posibilidades. pero ya estaba decidido el primer paso: montarlo. la primera vez no lo había hecho, ahora sería lo primero.
Llevaba su provisión de cerveza modelo light, pero poco sabia que él se había anticipado y le había comprado un six pack y no importaba si ahora llevaba o no su bebida, pues ella sabia que esta solo era una de las muchas veces que intimarían en su casa, lugar donde nunca había estado .

Miró sus zapatillas y sonrió gustosa pues sabia que él era un fetichista de pies. apenas se lo habia indicado de manera inusual, pues durante esa única sesión amorosa, en el momento mientras la penetraba y ella gemía, el besaba sus pies, cada dedo y sus arcos. ademas varias veces se ofreció a darle masaje en los pies, y aunque ella se rehusó, entendía que él sentía eso por los pies femeninos y le dejó para experimentar un alivio delicioso. por eso había decidido excitarlo de esa manera con sus medias y zapatillas y por eso también buscaría explorar más en ese terreno para darle placer.

 

Al fin, sin darse más cuenta llegó a su destino y estaba frente a su casa. se bajó muy excitada, y sin tocar la puerta abrió y dejo su abrigo y bolsa en el sillón de la entrada. no apagó la luz que ya estaba encendida, pensó que no le estorbaría  y tras cerrar la puerta, se dirigió hacia su cuarto. al pasar dejó un par de barras de chocolate milch, en el refrigerador y metió su six pack y pudo ver que ya había algo para ella y sonrió complacida por su detalle. caminó por un corredor  y pudo ver que él estaba viendo una película en su tableta, tapado por una cobija aunque pudo ver sus poderosos hombros al desnudo.  supo que había obedecido sus órdenes…. nada en el cuerpo, solo una erección, que aunque visible, habría de verificarlo. personalmente.

Se puso al frente de él y palpó que la erección estuviera, presente. sonrió satisfecha y dijo: muy bien , mientras le despojaba de su tableta y la arrojaba hacia algún lugar del cuarto donde no estorbaría.
Le quitó la cobija, lo tendió para que quedara de frente a ella, con sus espaldas contra el colchón. y se montó sobre él. muy despacio se colocó el endurecido pene y gimió sintiendo como le taladraba su grosor en el túnel de su vagina, donde comprobó que la húmedad de su vagina no tenía lubricación suficiente, pero era soportable el roce, ya que despues de un mohín de sorpresa y adaptación, al llegar hasta abajo con todo su pene adentro ya se había acostumbrado y era un deleite, una sorpresa de bienvenida muy placentera.

Felizmente montada totalmente en él, le miró largamente y sin decir nada le besó mientras sentía la excitación de su cuerpo, y se embriagaba con el perfume de su hombre, el que ella le regaló y que le sentaba tan bien. detuvo su caricia y sacó por encima de ella su vestido tejido por lo que sus hermosos y prietos pechos y sus aureolas obscuras y duras, saltaron y quedaron a su disposición; a lo que él aprovechó para darles una caliente bienvenida con sus manos firmes y su toque exacto y mágico. estás increíble dijo él sin dejar de verla, mientras que ella, sin perder ningún segundo más, salió de él despacio, moviéndose hacia arriba y sin salir del todo, procedió a clavarse muy lentamente de nuevo su pene poderoso, erecto, listo para ella y solo para ella. dejó escapar un gemido bajo de aprobación cuando se acostumbraba de nuevo, a su grosor y longitud, abrió la boca, esa boca enorme , tan apetitosa, mientras se aferraba a su pecho velludo y clavaba suavemente sus uñas para sostenerse y en preludio de lo que sería esa si por fin, la cabalgata que dejó pendiente.

LA CABALGATA

Se empezó a mover hacia adelante.. hacia atrás, hacia arriba y hacia abajo..cada vez en un ritmo más intenso, al ritmo que le convenía, mientras él a veces jugaba y besaba sus pechos, sus labios hermosos o le sostenía por la cadera haciendo más profunda su caída sobre él y sus gemidos mas intensos. parecía una amazona gustosa que vibraba a cada embate y a veces se tomaba los pechos ella misma, con los ojos cerrados o bien buscaba tocarse el clítoris al mismo tiempo que cabalgaba briosamente sobre él y clavaba inmisericorde sus uñas en el pecho de él. con determinación, tomó los barrotes de la reja que protegían la ventana y se asió con firmeza de ellos para clavarse con furia gritando su nombre y gozando de cada entrada violenta que ella misma se provocaba a placer, a decisión propia…. y sin límites.
Se veía preciosa toda desnuda, desafiando el frío de 13 grados que penetraba por la ventana, con el calor generaba moviéndose hábilmente, enfundada en sus medias, clavando sus tacones a veces en los costados de él, buscando su placer.
Era sólo para ella, así lo había decidido.

 

ERA SÓLO PARA ELLA, ASÍ LO HABÍA DECIDIDO.
En ocasiones se cambiaba de posición para sentarse literalmente sobre su pene duro, húmedo; apoyándose sobre sus tacones.. o bien se volteaba dándole la espalda para insertarse diestramente tomando impulso con sus manos aferradas en sus piernas.

El le festejó el espectáculo de ver como se abría su culo prieto a la vez que se clavaba su pene y hasta tomó algo de su lubricación vaginal para meter el pulgar ya listo en su culito aprovechando el movimiento de regreso de sus caderas. ¿que me haces le decía ella? pero no dejaba de moverse, consciente del placer que estaba recibiendo en sus dos orificios. luego él le pidió que le diera los brazos y se los jalaba para ayudarle a clavarse su pene y provocar gritos de gozo que terminaron en un orgasmo.

Ella se volteó para cabalgarle de frente cuando la había experimentado el orgasmo en la otra posición y sin descanso lo cabalgó despacio moviendo solo su pelvis hacia adelante, apretandose contra él, o apoyando sus brazos en sus muslos o apoyada en un solo brazo y metiendo su mano en el clitoris, pero con los ojos cerrados y la cara transformada por el placer.
Ninguno de los dos sabe cuanto tiempo pasó, pero el placer se apoderó de sus dos cuerpos que sudaban a pesar del frio externo y ella cayo sobre él, agitada, agotada y agradecida. él al igual, soltó de su garganta un grito que acompañó a la expulsión de su semen. ella permaneció sobre él, en su pecho, escuchando su corazón, bebiendo el perfume que ella había escogido como regalo y que todavía podía distinguir en aquel cuerpo que también sudaba. él la besaba tiernamente y ella se sentía suspendida en el aire, en esa condición que existe flotando, una paz total. el recorría su cuerpo suavemente dejando caricias, ahora en sus nalgas, en su espalda, en su cuello, en su cara, recorría sus labios, sus pechos turgentes, su entrepierna húmeda, desbordada de los fluidos que el placer le hizo expulsar.

 

Así estuvieron sin tiempo. a veces se decían algo, a veces solo era un continum de caricias .
ella se desperezó y extendió su mano hacia la camisa rosa que él había dejado en la cama y se la puso. el admiró con que justeza le quedaba la camisa, como hacia contraste con la morenez de todo su cuerpo, con los pezones hermosos y pardos sobresaliendo y se lo dijo:
– Te ves hermosa. Ella empezó a deshacerse de los tacones pero él la detuvo y terminó por completar la tarea de una manera eficiente y ademas gozosa para él, pues para el fetichista de pies, esto es un rito importante: poner y quitar una zapatilla. y él lo había hecho despacio, fascinado, acariciando la prietez de sus pies y la blancura de sus plantas, deteniéndose en sus arcos perfectos con extasío. después la atrajo hacia él y besó sus prominentes y gruesos labios muy lentamente y en silencio, capturándole suavemente y sujetándole por la nuca, hasta hacerla descansar en su pecho velludo, invitación a la que ella se sometió mansamente aprovechando para también en silencio, acariciar su pecho y vellos.

 

Después de un momento tierno, ella se deslizó fuera de la cama y tomó las pantuflas de él. Se dirigió al refrigerador para tomar una lata de cerveza. de regreso, se subió a la cama y él le preguntó: me vas a dar de comer chocolate? … si le dijo ella, pero no sabes como, no sabes de que manera, respondió sonriente y seductoramente, mientras balanceaba su cerveza y la bebia.
el segundo acto.
Quedó frente a él montada pero sin encajarse, y empezó a quitar la envoltura del chocolate. esta listo dijo poniéndolo frente a él, bueno casi listo. ¡no te muevas¡ dijo, ante el intento de él de darle una mordida.
Se alejó un poco de él y aunque encima,a horcajadas sobre él, se hizo hacia atrás con sus largas piernas morenas, abrió su camisa rosa para mostrar su depilada vagina que ya dejaba ver su humedad. comenzó a introducir la barra de chocolate en su vagina y a gemir, pues si algo sabía hacer con maestría era masturbarse. recorrió todos los sitios de su vagina: labios mayores, menores, clítoris, fue profundo dentro de si, gimiendo, disfrutando de cada centímetro.
luego -quiero que me limpies- le dijo a él, que extasiado disfrutaba de ese espectáculo tan sensual, tan candente, tan caliente y excitante.
Ella manipuló el chocolate, se abandonó al placer y se vino en un orgasmo muy intenso. Cuando salió del trance, le dijo: ahora si ayúdame a limpiar esto.
La orden obedecida de inmediato terminando por llenarse la cara de chocolate y fluidos vaginales; combinación que le pareció deliciosa a él, quien le provocó a ella, otro orgasmo con su lengua y diestros dedos. él no le dio reposo pues de inmediato la jaló hacia si hasta el borde limite de la cama, metió un cojín en sus caderas y la penetró con suavidad y determinación, movimientos que ella respondió lanzando sus caderas contra ese pene implacable que la penetraba, la dominaba, la satisfacía; pues sus gemidos fueron en aumento, en crescendo, hasta unirse con los de él, en un concierto de expresiones de placer a dos voces.
Cuando ella lo sujetó con sus piernas en la cadera, él no tuvo mas remedio que hacerse hacia adelante sobre ella penetrandole salvajemente pero balanceando su peso apoyado en el colchón para no aplastarle al delizarse con furia y eficacia dentro de ella.
Y ahora si sus manos prietas se aferraron a su espalda y sus uñas se clavaron entre gritos y hasta a veces … hirieron sus carnes como después se percataría por las marcas enrojecidas de sus uñas, en su blanca espalda.
Los dos terminaron nuevamente agotados y ahora él cayó sobre ella y ella le recibió con caricias suaves, tocando con sus hábiles manos y dedos la parte de la próstata por afuera, ese espacio entre sus testículos y su ano; paraje que recorrió suavemente, arrancando ahora aprobaciones de placer de él.
Se quedaron dormidos ella al lado de él, pero sin soltarse del todo.. sus caras radiantes reflejaban, el placer que habían compartido…. ese momento irrepetible que habrían de volver a recrear de muchas maneras diferentes cada vez, de ahora en adelante.

 

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Aquí se folla si quieres II

Hetero, Milfs, polvazo. Con el juego que estaba dándole con mis dedos, suavemente por su espalda y por sus glúteos, de ella solo salían gemidos suaves, por tanto me estaba indicando que le gustaba, aunque no tuviera ni fuerzas para decírmelo, por tanto, seguí jugando, pero sabía ella que yo estaba deseando entrar por su agujero negro, y por eso mis dedos fueron a jugar con su entrada.

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Mi adorable hermano Guille

Mi hermano Guillermo, es un adonis. Morocho, casi moreno, a los 22 años tiene un cuerpo musculoso y viril de un hombre de 26 ó 28; como consecuencia de muchos años de jugar buen volley su aspecto es el de un deportista de alta competición.

Su metro ochenta y siete de altura lo hace imponente cuando camina por el departamento que compartimos. Para colmo, lo copa andar todo el día solo con sus adorados slips strech brasileros, que usa también en la playa (y que hacen correr ríos de baba y otros jugos non-santos, de mis amigas mas íntimas).

Mis compañeras de facultad se pelean por venir a estudiar conmigo, sobre todo a la noche que es cuando él esta. Vivimos los dos, aquí en Buenos Aires, en un departamento de estudiantes (somos de un pueblo de la provincia de Cordoba) que compartimos desde principios del año 2014 en que inicie mi carrera de abogacía.
La rutina diaria de Guille es muy simple. A la mañana trabaja en una Agencia de Publicidad donde ingresó como modelo hace dos años y ahora ya es Jefe (de no se que cosa). Desde allí, a las 14, se va a la facultad donde estudia Análisis de Sistemas y después directo al gimnasio donde practica por dos horas. Luego viene a casa, casi siempre con alguna de sus hembritas, o las espera boludeando en su habitación hasta que ellas, solitas vienen a caer al matadero (nunca mejor aplicada la palabra, jejejeje).

Para su placer…. y mi tortura (quejidos, jadeos, llantos, gritos….etc, etc) parece que necesita tener en permanente funcionamiento su descomunal aparato sexual (sus amigos en nuestro pueblo lo llamaban ) A sus víctimas las dedicadamente por casi tres, o a veces hasta cuatro horas, hasta destruir por completo todas las resistencias físicas, anímicas, espirituales y viscerales de su «hembrita de turno».

Allí reduce sus inagotables reservas de sexo y después que termina la las despide desde la puerta o las deja un rato en su habitación para que se repongan y puedan caminar para irse. Se vuelve a poner su slip y viene a la cocina donde yo preparo siempre alguna cosa rica que compartimos hablando de temas generales sin ninguna relación con lo que, solo unos momentos antes, acaba de ocurrir.

Se que mi hermano es… un predador nato (no depredador, ¡¡¡Ojo!!!)…. es una fiera hasta que logra saciar lo que necesita -esto es asegurarse que su hembra ya no querrá sexo por lo menos por una semana- entonces se transforma en un dulce, cariñoso y hasta mimoso bebote que parece incapaz de espantar una simple mosca… por miedo a golpearla.

A pesar de mi extremo cuidado en no interferir en la vida de Guille…. las cosas no me salen como deseo. No entiendo que es lo que nos ha cambiado. Hace algún tiempo que ha comenzado a comportarse de manera extraña conmigo. Esta re-celoso y muy mezquino.

Este ha sido un año en el que las relaciones con mi hermano se pusieron bastante tensas y difíciles siendo que siempre habíamos sido muy compinches en todo.

A veces supongo que son celos ya que mi desarrollo como mujer ha provocado que (ya muy cerca de cumplir 19 años) mi figura se ha ido ¡¡ reforzando !! en forma notable.

Me cela con todo el mundo. Desde el portero del edificio (un negrazo azabache, brasilero, de 46 años que tiene un lomo espectacular) hasta el cigarrero que me vende los puchos (un dulce y tierno marido que tiembla como una hoja cuando me da el vuelto delante de su mujer). El dice que a estos dos se le pone la vista vidriosa cuando, a media mañana, vuelvo con las calzas y remera empapadas de sudor, de mi rutinaria carrera de tres kilómetros.

Porque yo también tengo mi rutina. Desayuno con el Guille, a las 8 él se va, arreglo las dos habitaciones, me pongo mis calzas y me voy a correr. Si llueve tengo mi bicicleta fija en el baño que me hace transpirar como loca…. sin embargo, trato de no usarla porque me pone en un estado de calentura descontrolada….. me deja….pufff …. .

Es que sabiendo que no me conviene hacerlo me encanta pedalear apoyando mis antebrazos en el manubrio. El asiento se mete en mi entrepierna y frota mi clítoris a través de la calza (que casi siempre termino sacándola y sigo desnuda)…. y me pone como un volcán que ni la ducha posterior logra calmarme.

Para colmo de males Guille usa mi bicicleta fija para otros menesteres (que ya les contaré) lo que provoca que me ponga mas caliente el pensar lo que en ella pasa con otras niñas arriba.

Luego me visto y voy a clases de ingles. De ahí, a la facultad y regreso a casa al anochecer. Navego un rato en Internet y me preparo para el espectáculo de ese día (Guille y sus niñas).

Mi relación con Guille tuvo una coyuntura un día muy preciso, que tengo muy presente. Fue hace dos meses.

Llegó muy nervioso a las 10 de la mañana (extrañísimo en él, andar por casa a esa hora). Yo sabía que volvía de acompañar al Aeropuerto de Ezeiza al Presidente del Directorio de su empresa que viajaba a Miami.

Entró re-nervioso y se fue a su habitación, lo seguí extrañada y le pregunte que le pasaba. Me dijo que tenía que cambiarse de ropa porque iba a acompañar, por pedido del Presi, a su esposa a una reunión de beneficencia y su ropa sport no era adecuada. En eso sonó el timbre, fui a atender…. Me quede impactada de ver el monumento de mujer que había tocado timbre.

Desde el palier me miraba con una sonrisa una mujer madura (38 que aparentan 30) de una belleza…. que me deslumbró (y eso que soy mujer).

Tan alta como mi hermano, de tez bronceada por el sol (sin exageración) pelo color azabache, natural, suelto hasta los hombros y unos ojos color verde claro que no eran de lentes de contacto, estoy segura. Tenia puesto un trajecito de tela muy fina color miel que ajustaba un cuerpo escultural. Como era un día caluroso de fines del verano se notaba claramente que debajo del saquito solo estaba el soutien que sostenía, sin contener, por lo menos 98 cm de pecho (como dicen los varones).

Junto con su sonrisa entró decididamente al living… en ese momento pude apreciar tres cosas… dos de las cuales me llenaron de envidia.

La cola que marcaba su ajustada pollera tubo no me dio envidia porque si bien esta mujer era un monumento no tengo nada que envidiar… yo tengo lo mío….¡¡¡¡ y recién 19 añitos !!!!.

Pero los aros y las sandalias superaltas me hicieron poner verde. Esa mujer emanaba erotismo por todos los poros y si a eso le sumamos las impactantes sandalias superaltas con tiritas trenzadas en sus esbeltas piernas hasta casi la rodilla y un par de aros de antología…. bueno, que mas les voy a contar !!!!
-. Vos debes ser la hermanita de Guillermo. (sonrisa) Encanta de conocerte, soy Evangelina, la esposa del ogro que hace tartamudear a tu hermanito (sonrisa). Sos mas hermosa de lo que me habían comentado, yo no pude ir al brindis de Fin de Año porque estaba en Punta de Este. Pero los comentarios en la Agencia, de tu presencia en esa fiesta, aún se escuchan, jajajaja- Claro, un prodigio de belleza masculina como la de tu hermano no puede tener una hermanita así nomas. Tu nombre es Natalia… verdad?… no te sientas incomoda, nena… sinceramente, así como estas… de «entre casa» me doy cuenta que tenes un cuerpo privilegiado… y con esa carita y mirada inocente…. mmmmmm ….vas a hacer desastres cuando salgas al ruedo… (sonrisas de las dos).

En eso sale de su habitación el Guille «disfrazado» con un saco y una corbata de las que tiene aquí papá para cuando viene a Buenos Aires.
Juaaaaaaaaaaa!!!!!. La verdad que estaba re-pintón pero a mi me causó mucha gracia verlo con corbata y saco de papá. Me hechó con una mirada fulminante que me puso seria en el acto.
-.Cuando guste, señora, estoy listo (sonrisa nerviosa).- dijo Guille aprestándose a salir.
Eva lo miró. Yo que estaba a un costado, pude ver un cambio impresionante en la expresión de la mujer. Se lo comía con la mirada.
-.Guillermo esa corbata es muy seria para un joven como vos, no es cierto… Natalia?.- y encarando decididamente hacia la habitación de Guille le dice -. A ver muéstrame las otras corbatas a ver si encontramos alguna que convine con tu saco y que sea mas alegre.-

Entraron en la pieza de Guille y como el placard esta detrás de la puerta de entrada, al abrir el mueble quedo en la puerta de entrada una abertura de mas o menos 10 cms.

Curiosa como soy me lance como una flecha a mirar por la pequeña apertura. La pared completa de espejo (es un perfeccionista mi hermanito… jijiji). me daba una visión perfecta… tenia todo el dormitorio al alcance de mi vista.

Evangelina revisaba las corbatas colgadas en la puerta del placard y de allí paso a mirar la ropa colgada en la perchas.
-. Guillermo !!! porque no te pones este conjunto de saco azul y pantalón claro ?… te va a quedar mucho mejor…. Vamos, dale, veamos como te queda… (y ante la duda de Guille) ¡¡ Vamos… no seas tontamente vergonzoso…. si es solo cambiarte de pantalones!!!

Mientras Guille se sacaba el saco ella siguió buscando en el placard…

– Ayyyyy !!!!….esta camisa celeste es mucho mejor que la que tenes… veamos como queda el conjunto !!!.

Guille comenzó a sacarse toda ropa hasta quedar solo con el slip brasilero que le encanta usar… Eva, con la ropa que había elegido en la mano… lo miraba como encandilada…

Cuando mi hermano intento tomar el pantalón de sus manos ella los alejó y los puso en el estante. Tomo a mi hermano por los hombros y miraba con detenimiento su cara y torso.

-. Espera !!!!….dejame que te vea un poco… mi Diiiooooos!!!!… este cuerpo es un cosa de locos!!!!.- dijo con la voz un poco enronquecida y entrecortada mientras recorría con sus manos el torso desnudo de Guille.

Guille estaba duro como si le hubieran metido un palo en el culo. Ella pasaba sus manos temblorosas por la cara y el pelo de mi hermano y se iba acercando lentamente con su boca a la boca de mi hermano. ¡¡¡ El estúpido no movía ni un pelo !!!

Eva con una calentura que no podía ocultar lo tomo con ambas manos de la nuca y casi le comió la boca de un apasionado beso.

Conozco a mi hermanito… estaba a solo segundos de que se le volara la locura…. pero se contenía bien. Esto fue la perdición de la mina.

Pensando equivocadamente que el Guille no avanzaba amedrentado porque ella es la mujer del patrón, lo empujo suavemente, mientras lo besaba con furia, hasta ponerlo contra la pared y se dio vuelta de golpe apoyando la espalda y la cola contra él.

Me llamo la atención ese movimiento pero en seguida me di cuenta la razón. Mientras se refregaba lascivamente en el cuerpo de mi hermano apretándolo contra la pared se desabrocho el saquito y el gancho frontal del brasier. Dos espectaculares tetas saltaron hacia adelante.

Tomando las manos de Guille que colgaban a ambos lados de su cuerpo las puso en sus tetas. Mi hermano comenzó a reaccionar apretándole con algo de furia los pezones (que me impresionaron por su tamaño y rigidez). Excitada y temblorosa la mina jadeaba como una loba en celo. Sus manos acariciaban las pantorrillas de mi hermano que estaba detrás. En un movimiento rápido desabrocho su pollera que cayo al suelo y la pateó lejos. JODER..!!!! que cuerpazo escultural tiene esta guacha!!!!

El Guille comenzó a bajar el saquito por la espalda, llevándose el brasier junto, mientras le besaba, lengüeteaba y mordía los hombros, la nuca y la espalda. Cuando le liberó los brazos Eva se prendió de sus propias tetas estrujándolas como para hacerla reventar. Guille bajaba besando y lamiendo la espalda lentamente y con ambas manos se llevaba la tanga hacia abajo dejando a la vista el cuerpo desnudo mas espectacular que he visto hasta hoy.

Increíble el cuerpazo de esta veterana. Un pubis delicadamente recortado con dos terribles labios vaginales casi desproporcionados aún para un cuerpo de la talla de Evangelina.

Cuando sintió la lengua que corría por entre sus nalgas se agacho casi en ángulo recto con el pelo largo colgando hacia adelante. Por el quejido que pego supuse que la lengua había llegado a su culo o a su vulva. Tomando sus nalgas las separo para que mi hermano la comiera desde atrás con mas comodidad. Sus tetas colgando eran simplemente espectaculares y muy firmes para una mujer de su edad. Ella jadeaba, se quejaba y casi gritaba como si se la estuvieran clavando. Sabiendo lo que venía pensé: espero que esta mujer se guarde quejidos y lamentos para mas adelante.

Mientras le comía la vulva, con un ansia que hasta ruido hacía, el Guille le fue desatando las sandalias desde las rodillas… después se fue parando lentamente besando su espalda haciendo que ella se enderezara de nuevo. De improviso la dio vuelta y ahora sí, quedando frente a frente tomó todo el protagonismo, la abrazo con fuerza besándola en la boca con desesperación.

Mi camiseta había desaparecido y mi short estaba hecho un nudo con mi tanga enrollada en mis pies. Tanto como ella, yo estaba caliente como una yegua. Mis dedos repartían electricidad por todo mi cuerpo. Al llegar a mi vulva…. sentí el primer cortocircuito… y me acabe como loca frotando mi afiebrada vulva.

Guille fue llevando lentamente a Evangelina hasta el borde de la cama e hizo que ella se sentara. A medida que bajaba, ella se llevaba el slip para abajo. Cuando sus ojos, que venían mirando lujuriosamente a mi hermano a los ojos, bajaron la mirada hacia la verga de Guille… se abrieron desmesuradamente como si hubieran visto al mismísimo diablo.
-. Mi Dios !!!… bendito!!!… mi vidaaaa… esto es algo que… por favorrrrr… nunca supuse… mmmmmm… esto es… es una fantasia…!!!!

La verga de Guille, aún sin estar en erección plena (lo he espiado en muchas oportunidades) ya había tomado proporciones alarmantes. Estaría recién en 22 cm y los 6 de diámetro que los toma apenas empieza la erección.

Estoy segura que la lujuria de Evangelina no le permitía razonar las consecuencias… y mucho menos adivinar que mi querido hermano usaba esa herramienta como una verdadera arma mortal, sin piedad ni conmiseración alguna. Eso era lo mas terrible que yo sabía y ella no.

Mientras ella tomaba con ambas manos la verga y comenzaba pasar la lengua por la cabezota salí corriendo por el pasillo, tire mi ropa sobre la cama y busque en el placart mi filmadora, con la que estoy armando un archivo interesantísimo.

No volví a la puerta del pasillo sino al fondo de mi placart donde un paciente y minucioso trabajo personal de casi dos semanas, mientras mi hermano vacacionaba en Brasil, construyó el más espectacular visor (ocular y de filmación) que mi afiebrada mente pudo diseñar.

Eva sentada en la cama tenia dificultades serias para chupar ese pedazo que ya estaba alcanzando su máximo tamaño. Guille es muy aguantador en la mamada ya que siente un placer insano en la penetración salvaje. Eva chupaba con desesperación el glande pensando que lo haría acabar. Como también tenía los dedos de la otra mano en su clítoris terminó en un terrible orgasmo que la hizo sacudir como loca sin que al Guille se le moviera un solo pelo.

Ahora si… ¡¡¡ Había llegado el momento de la verdad !!! Humedecí con mucha saliva mi vibrador para que no irritara en demasía mi clítoris y lo puse paralelo a los labios vaginales tocando bien firme mi electrizante pijita (nunca me he penetrado por delante con el juguete… quiero hacerlo la primera vez como corresponde)

Guille hizo parar a Eva frente a él y llevándola suavemente la ayudo a sentarse en el borde de la cómoda sobre una almohadilla (su lugar preferido). en ese lugar y posición el sexo de la hembra queda a la altura exacta de su verga, no importa la altura o el porte de la mina que lleve a ese santuario.

Eva miraba hacia abajo la tremenda pija de mi hermano con una mezcla de lujuria, asombro, terror y pánico descontrolado.
-. Despacio… por.. favor… mi amor…- suplicaba jadeante tomando la verga con sus manos como si quisiera detenerla.- Despacio… mi niño… que… soy un poco… estrecha… esto es… demasiado… grande…. sssssss… despacio mi amor…

Guille con la calma que lo caracteriza entreabrió los dos primeros cajones laterales, dejando el del medio cerrado, y con mucho mimo… chupando los dedos de los pies de Eva… fue poniendo uno a uno los pies apoyados en los cajones (que están siempre dados vuelta al revés).

Me enloquecía de morbo ver a Evangelina, con su tremendo cuerpazo, sentada sobre la cómoda con ambas piernas semi flexionadas sobre sus tetas y bien abiertas hacia los lados mostrando sus asombrosos labios vaginales muy separados, rojos y brillantes del flujo. El largo pelo negro revuelto y en algunas partes pegados a su cuerpo por la transpiración. Su mirada extraviada de lujuria y excitación con sus hermosos ojos claros casi salidos de las órbitas mirando lo que tanto deseaba y a la vez temía.

Guille agarro con una mano su verga y usándola como una paleta la empezó a agitar con una velocidad endiablada entre los labios vaginales de Eva que chorreaban flujo. La falsa rejilla de aire acondicionado, desde donde trabaja la filmadora, me permitía sentir el chapoteo del glande entre los labios y el clítoris.

Eva se empezó a enloquecer y sacudía la cabeza hacia ambos lados en estado de trance y desesperación.
-. No me… hagas así… guachoooo… que me … vas ha hacer…. acabar de nuevooo… ahhhhh… no la.. sacudassss…. por favor…. sssss… aaahhhhhh!!!!

La cabezota pegaba sopapos en el charco de flujos que era la vulva. En su calentura descontrolada Eva empujaba un poco sus caderas hacia el borde de la cómoda para estar mas cerca de Guille. En ese preciso momento él pegaba un pequeño golpe de caderas enterrando dentro de la vagina solo la cabezota… el grito y retroceso de Eva lo dejaba de nuevo en la posición de seguir con su enloquecedor frotamiento a mansalva.
-. Siiii…. como me haces gozar… pendejo… ssiiiii…. ¡¡ Ayyyyyy!!… despacio!!!!… hijo de puta…. ssssss…. es muy grande para mi… te dijeeee….ssssss…. mmmmm…. por favor… frota mas despacio…. que…me… vas…ha ..hacer…acabarrrrrr…- Eva jadeaba pedia y rechazaba pero cada vez estaba mas loca. Sabía que se debatía en una callejón sin salida Comenzó otro orgasmo que no pudo contener.- Tomaaaaa!!!!….esto es…. lo que queressss…. guacho putoooo… ahhhhhhh….sssssss…. que hermoso polvoooooo…. sssssss… me vas a matar de gusto…. poneme un poquito… sssss…. despacitooooo…. ayyyyyy!!!!… despacio !!!!…. por Dios me ….estoy por acabar de nuevoooooo…..

El ruido del chapoteo de flujo, por la cantidad de liquido aportado por el orgasmo de Eva, se hizo insoportable. Mi orgasmo comenzó a volcar flujo que sentía resbalar por mis piernas desnudas casi hasta las rodillas. Moje mi mano y mis dedos llevando todo el liquido posible hasta mi cola. Con mi dedo comencé a dilatar mi ano. La sensación de placer era indescriptible.

Guille detuvo totalmente la enloquecida paja de verga que le estaba dando y mirándola muy fijo a los ojos tomo la cara Eva entre sus manos empapadas en flujo y le dio un profundo beso entrelazando sus lenguas con violencia.

La verga había quedado en la puerta y una contracción característica de las nalgas de mi hermano me dio la pauta que había comenzado el martirio. Evangelina, con la boca semitapada por la lengua de Guille trataba, entre quejidos de dolor y jadeos de gozo, de detener… lo ya imparable!!!!
-.Mmmm… esper… no.. nno..ssss…aaaahhh… sssss…despac… ayyyy…. mmmm…. sssss….me…partis… en…dos…sssss….despacioo.

Las piernas levantadas de Eva y mi ubicación al costado de ellos me permitía ver como, inexorablemente, la barra de carne entraba… lenta… pero segura… estaba llegando a la mitad… solo podrían avanzar un poco mas… si seguían, la lastimaría.

De todas las hembras que le conozco a mi hermano solo una, veterana de muy buena clase y estilo (de tanto o mayor tamaño y contextura física que Eva) soporta la tranca de Guille, por la vagina, ensartada hasta los pelos. Recuerdo que le llevo casi dos semanas de cojerla, casi todas las tardes, hasta que logro acostumbrarla a tragarse semejante chipote hasta el tronco.

Evangelina lloriqueba… jadeaba… se descontrolaba… pedía mas… puteaba… gritaba de desesperación. Tomé el vibrador bien lubricado y lo comencé a meter muy despacio en mi cola. Los sacudones eléctricos de mi cuerpo eran sublimes.

Guille detuvo la penetración cuando habían entrado las dos terceras partes. Dejo su tranca muy quieta abrazando y besando con dulzura y ternura a Eva. Ella temblaba entera… sus caderas involuntariamente se movían pero, en el vaivén, llevaban también las caderas de mi hermano. Es que la verga estaba totalmente calzada como si fuera una cuña… no entraba ni salía. Eva, sintiendo que se movían juntos, creyó que estaba ensartada hasta el tronco… con mucha lujuria y morbo miro hacia abajo. Al comprobar que aún había casi 6 ó 7 cm fuera de su vagina, presa de un ataque de desesperación, se largo a lloriquear con resignación.
-. Mi Dios… yo quiero tenerla toda… pero no voy a poder… es demasiado… me siento completa… no se va a dilatar mas ….. ssssssss… como la siento… palpita dentro miooooo….. sssss
-.Esta bien, no temas Eva… mas de allí no pasaremos. Ahora voy a empezar a moverla muy despacio. Si te hago mal, me decís, y vamos mas despacio… sí?

Eva, mordiéndose el labio inferior apoyo su espalda en el espejo de la cómoda, puso sus brazos apoyados a ambos lados levemente hacia atrás para sostenerse y mirando con voluptuosidad los sexos ensartados se dispuso a mirar con el placer que su cara toda delataba.
-. Dale!!!… despacito, mi vida… sssss….. siiiiiii…. pero no la saques del todo… ahhhhh…. como me frota las paredes… ssssssss…. siiiii… .asiiiii.. .despacito…. mira como esta de giganteee… esta untada de crema…. ssssss…. no.. no te detengas…ahora empeza a entrar…. asiiiiiii…..sssssss

La calma y tranquilidad conque el Guille sacaba casi por completo su verga y luego muy despaciosamente la volvía a meter estaba desencadenando un doble orgasmo. Uno en mí que tenia el vibrador en mi cola haciendo el mismo recorrido pausado de entrada y salida y el otro en Eva que ahora movía ella sus caderas para que sus labios vaginales masturbaran la tranca de mi hermano.
-. Sos duro… guacho… esta….dura… como un… vidrio… hijo de putaaa… me estas… haciendo … volcar como.. un balde… y vos.. no te acabas…..sssss… toma… tomaaa… ayyyy…… como me gustaaa…. toma mi potro… te adoro… que hermosa acabadaaaa…..ssssss.

Quedaron abrazados por un par de minutos. Sin desprender la penetración separaron sus cuerpos y se miraron el uno al otro. Una carcajada surgió entre ellos. La imagen de Eva era… calamitosa… estaba hermosa en su papel de mujer recién cogida como corresponde pero tenia todas las huellas de lo que había gozado, sufrido, transpirado, acabado, llorado, etc…

Guille fue sacando muy despacio su verga totalmente erecta empapada en los flujos de las acabadas de Eva. Cuando termino de salir quedo bamboleante apuntando al cielorraso. Eva bajó de la cómoda, se sentó en la cama y comenzó a lamerla toda hasta limpiarla por completo.
-. Que pasa, mi vida?… Porque no pudistes acabar?… es que no te excito suficiente?.- pregunto quedadamente Eva con un tono de sincera preocupación.
-. No, Eva. Me pones reloco de placer y de calentura. Pero esta es nuestra primera vez… y yo quiero estar seguro que no sea la ultima.- le contestó Guille con una frase que es muletilla en todas sus primeras veces con alguna mina.
-. Me queres tener esclavizada sexualmente…. ¡¡¡ Terrible hijo de puta!!!!…jajajaja. Te juro Guilllermo que nunca había tenido tantos orgasmos juntos como en este momento. No se que me paso hoy. Quiero pensar que es la novedad y esa cosa tan grande que nunca tuve… porque si no es así… estoy jodida, nene… y estas jodido vos tambien…jajajajaja… porque seré tu esclava… o vos el mio…jejejejeje.
-. No temas, siempre me tendrás cuando me necesites. Tengo algunas amigas… pero nunca una mujer como vos…
-. Andaaaaa… a quien vas a engañarrrrr !!!!!. Si hace tres meses… cuando te ascendieron a Jefe de Sección, la mujer de tu Gerente de División… que juega casi todos los días al tenis con nosotras en el club… no vino por casi dos semanas… ¿que dijo que le pasaba? ayudando a su hija con una materia… ¿que investigamos nosotras? que su marido estaba haciendo un curso de perfeccionamiento en Nueva York… ¿que investigue yo? que el auto que la pasaba a buscar todas las tardecitas por la casa, era de la empresa… ¿el único Renault que tiene la empresa lo usas vos, no?…jajajajajaja
-. Inventas !!! vamos a darnos una zambullida en el yacuzzi, queres?.- dijo Guille con una sonrisa y yo me entere quien era la veterana que, todas las tardes de casi dos semanas, tanto gritaba y tan puta parecía, hasta que logro que se la enterraran hasta el tronco.

Apague la filmadora y me quede esperando. Para fisgonear en el baño tengo que esperar que entren, porque mi atalaya esta en la ventanita que da al lavadero y debo pasar por el pasillo sin ser descubierta.

En casi todas las hembras que le conozco mi hermano despierta instintos maternales (entre los mas suaves, obvio, jajajaja), siempre que las lleva al yacuzzi o a la ducha lo bañan como si fuera un bebe. Bebe que después se encarga de meterlas en el potro de los tormentos… (o sea mi bicicleta fija que guardo en el baño) hasta que quedan afónicas de gritar.

Eva no fue la excepción de ninguna de las dos cosas. Jugaron como chicos un rato en el yacuzzi y luego lo hizo parar, semicubierto de espuma, para tomar el jabón y untarlo de espuma mas espesa en todo el cuerpo.

Como siempre Guille estaba con la tranca al rojo vivo. Tomó a Eva entre sus brazos y mientras le traspasaba espuma de su jabón seguía enjabonando minuciosamente ese espectacular cuerpo de hembra madura.

Cuando al principio de este encuentro Eva se quejó notoriamente cuando Guille llego con la lengua a la zona de su cola, me hizo sospechar que esta señora tenia allí un punto débil. En el baño lo comprobé completamente.

Salvo las caras y el pelo que no tenían jabón, los dos cuerpos en medio del baño, se abrazaban con morbo y lujuria cubiertos de blanca y espesa espuma.

Guille tomo desde atrás a Eva y mientras con una mano sobaba sus impresionantes tetas enjabonadas, con la otra frotaba su vulva provocando que ella se retorciera como una anguila resbalosa. Fue bajando su mano de la tetas y pasándola hacia atrás comenzó a frotar el canal entre las nalgas. En un momento, al sentir un dedo entrando en su culo, Eva pego un grito de placer y notoriamente abrió las piernas para facilitar las operaciones de la mano de Guille en su culo.
-. Siiiiiiiii….. mi viiiiiida…. eso essss. .. lo que vuelve locaa….. siiiiii….. asiiii… dos dedossss….siiiii…. massssss….me enloqueceeeeeee….

Guille sin sacar los dedos de su cola… la va llevando hacia mi bicicleta. Ahora si veo bien…. tiene dos dedos adentro y los mueve con fuerza entrando y saliendo con rapidez.

Mientras Eva parece que esta perdiendo el control de sus articulaciones… se mueve espasmodicamente como en una danza extraña y desarticulada…

Saca por unos instantes los dedos y la hace sentar en la bici… pone una salida de baño doblada sobre el manubrio fijo… hace que ella apoye sus antebrazos en la toalla y su frente sobre los antebrazos para que quede bien agachada… desde el costado soba sus tetas con dureza apretando los pezones y repone los dedos en el culo… pero ahora son tres…
Eva esta enloquecida gritando de placer… es evidente que la zona erógena de su culo es incontrolable para ella. Guille se va colocando lentamente detrás de ella y pasando la mano libre por la espalda de ella carga bastante espuma en la palma y unta bien todo el largo de su chipote que esta esperando la orden de entrada.
Saca los dedos del culo de Eva y con las dos manos separa las nalgas al máximo calzando su verga en posición. Eva descubre que mirando hacia el costado puede ver, en el espejo del tocador, lo mismo que yo estoy viendo del otro lado… la mas erotizante y enloquecedora de las enculadas que se puede imaginar en la fantasía mas loca.
Eva grita pero no de dolor ya que Guille ha puesto solo la cabeza… es gozo desbordado por las cosas que dice… por la forma en que alienta a mi hermano a que avance… por como mueve las piernas en los pedales de la bicicleta fija para sentir que su cadera hace balancín sobre la terrible verga que la esta penetrando.
Guille deja las nalgas y se toma de las caderas de Eva… estoy segura que ahora no va a parar ante nada… sin prisa y sin pausa, con los ojos entrecerrados mirando hacia el espejo el también, comienza a penetrar el culo de esa afiebrada mujer con una barra que no se hasta donde le va a llegar.
-. Entraaaa!!!!!!… hijo de putaaa…. asiiiii… me enloqueceeeeee…. me estoy acabandooooo….. sssss…. es un poco …. grrrrandeee….sssss…despacito por favorrrrr…. aaaajjjjjjj… turro de mierda que grande que la tenessssss…. espera… sssss… no…para… ESPERAAAA.!!!!…. Guillermito….por favor… hasta ahí esta bien… no mas mi vidaaaaa…. ayayayaya….que me duele… hijo de putaaaa…. me vas a desfondar…. me lastimassssss… .ayayayayay…. ssssss
Eva boquea hacia adelante como intentando tomar aire… mira hacia el espejo como el boxeador seminoqueado que mira el reloj de la campana… ve que falta menos… traga aire en la desesperación y cuando abre muy fuerte la boca para adelante se le escapa un eructo gutural….. su voz se pone ronca y las incoherencias que dice ya no se entienden para nada… en un momento dado se descontrola del todo y comienza a gritar desaforadamente como una loca… Guille lo sabe… es el momento del empujón final… se afirma bien y de un saque se lo entierra hasta que salta la espuma expulsada por el golpe de su pelvis contra las nalgas de ella.
Guille sabe lo que hace… ahora se queda totalmente quieto… la tiene ensartada hasta los pelos…. suavemente le acaricia las nalgas, las pantorrillas, la cintura y parte de la espalda… es como si le hiciera masajes para que afloje las tensiones. Como despertando de un largo letargo Eva se queja y lloriquea quedadamente… de a poco mueve apenas sus piernas… se siente terriblemente empalada y también siente (como yo cuando hago ejercicios) que el fino asiento de carrera de la bicicleta esta metido entre los labios de su vulva encajado por la terrible fuerza del empuje que soporto desde atrás.

Es clásico… ya lo he visto que les ha pasado a las otras… suelta las piernas para que queden colgando y sienten el contacto fuerte de su clítoris con el asiento… como su ano ya se dilato bastante y se amoldo a la barra de carne que la tiene clavada, comienza a balancear las piernas que están colgando… lo hace levemente hacia adelante y atrás… el asiento se mete y sale entre los labios apretando el clítoris… estos movimientos no son razonados (porque lo hacen todas)… esta es la señal para Guille… que comienza entrar y salir muy cortito y suavemente con su estaca.

Cuando ella siente que la verga entra y sale sin causar ningún dolor pero si un intenso y desbordante placer se va soltando y dejando sus impulsos librados a su enloquecida lujuria.
La verga de Guille es una mole que avanza y retrocede utilizando casi todo su recorrido. Cada vez con mayor violencia y desenfreno. Eva se pone re-loca. Tira tan atrás sus piernas que mi hermano alcanza a manotearlas y tomándola de las rodillas, como una carretilla, la hace ir y venir por su verga y sobre el asiento… ella grita como posesa y dice no poder controlar mas sus orgasmos… pide la leche de mi hermano… casi en el aire se toma del manubrio y tira un poco su cuerpo hacia adelante… al ser tirada por él hacia atrás baja deliberadamente la pelvis y la punta roma del asiento de plástico se entierra de un saque en su vulva casi al mismo tiempo que la verga se le mete hasta el tronco por su culo.

Me shoquea el alarido de placer de esa hembra desbordada por el deseo y el orgasmo que la esta inundando junto con la leche de mi hermano que, después de tanta retención, debe estar corriendo como un río de lava en su interior

Erotizada por lo que veo (reconozco que esto de la penetración del asiento en la vulva lo veo por primera vez)… aturdida por los gritos y alaridos de los dos que están sumidos en una descontrolada eyaculación que parece no terminar nunca… me invade un orgasmo en el que me dejo caer hasta quedar casi inconsciente.

Después de un rato de estar totalmente desnuda en el suelo, siento que me vuelven las fuerzas y me recupero. Me levanto del piso del lavadero y siento que se están duchando. Me voy a mi habitación y dejando todo en orden me meto en la cama, así desnuda como estoy, para recuperar fuerzas. Al poco rato siento que entre risas salen del baño y entran en la habitación de Guille y empiezan a vestirse. Cuando estoy casi quedando dormida siento que los dos, ya vestidos, salen apurados pensando que excusa dar en la reunión a la que van a llegar para los aplausos.

A partir de ese día algo cambio dentro mío… y no se explicar que cosa, ni porque.

Relato de la vida real de mi amiga Natalia

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Cuando no tienes casa para follar 1

Cuando eres joven y no tienes casa propia, cualquier lugar está preparado para convertirse en un posible lecho sexual con tu novia.

Al principio de salir con Sara, el deseo era grande, pero al no tener casa propia para follar las posibilidades se reducían. Había que agudizar el ingenio. En este relato os relataré uno de nuestros mejores días sexuales al principio de la relación, cuando teníamos veinte-pocos, sin tener casa propia.

Era sábado y un amigo común nos había invitado aquella noche a una fiesta que hacía en su casa aprovechando que sus padres estaban de viaje. Sara, argumentando que no tenía nada que ponerse para el evento, me arrastró a ir de compras a unos famosos grandes almacenes.

Tras dar vueltas y vueltas, mi chica me cargó con unas cuantas pruebas para probarse.  Conseguí convencerla para meterme yo también en el probador para poder dar mi opinión. Una vez dentro, Sara se desnudó y probó el primer conjunto. Rápidamente pasó al segundo que me hizo exclamar un “wow”.

Sara lucía un extraño conjunto compuesto por una minifalda de aspecto vaquero dividido en tres capas y un top del mismo material y color con forma de corsé que dejaba a la vista un suculento escote.

Ella me miraba con su cara de niñita buena. Esa cara angelical que en los momentos de pasión se podía transformar en un rictus de agonía y placer.

El instinto me venció. Yo estaba detrás de ella mientras que hacía posturitas frente al espejo.  La cogí por la cintura y fui subiendo hasta los pechos.  Tenía su culito redondito pegado a mi paquete, que estaba duro como una piedra.  Se dio la vuelta y nos besamos como locos.  Le bajé de un tirón el escote y el sujetador y empecé a chuparle las tetas. Mientras hacíamos todo esto, no parábamos de oír las voces de los otros probadores donde los acompañantes daban su opinión.  Sara me subió la camisa y pasó su lengua por mi abdomen. Me bajó el pantalón y los calzoncillos y empezó a chupármela como una loca sin dejar de mirarme a la cara. No pude reprimir algunos gemidos y de repente tocaron a la puerta. “¿Va todo bien?” dijo una dependienta con voz de alarma. Tras un sonido de succión, mi novia dijo “Sí, sí, casi hemos terminado con la ropa. Ahora salimos”. Me dio tres chupadas más y al sacársela sonrió y empezó a vestirse.

–          Esto no puede quedar así ¿me oyes? – le susurré al oído mientras salíamos de los probadores.

Mi chica se compró aquel vestidito vaquero, no sin antes guiñarme un ojo.

Llegó el momento de la fiesta en casa de nuestro amigo común.

Estaba deseando ver a Sara con su nuevo modelito, y contra todo pronóstico, me sorprendió.  El modelito era el mismo, pero sus tetas parecían más grandes y el escote era más pronunciado, seguramente por el wonderbra que escondía debajo. Me sonrió y nos dirigimos a la fiesta.

Al principio nos decepcionamos un poco porque había poca gente y comida. Lo compensamos bebiendo y jugando a las cartas.

Sara fue sin duda la estrella de la noche, atrayendo todas las miradas a su indumentaria provocativa.  Una de las veces que nos fuimos a hacer un cubata, Sara cogió mi dedo y empezó a chupármelo sin que nadie nos viera. Aquello me puso a mil y le supliqué que parara o que me la follaba allí mismo. Me lanzó una mirada provocativa y se fue.

Iba muy caliente y por mi mente sólo pasaba tirarme a mi chica. Me tenía como una moto.  Pensé en pedirle a mi amigo que me dejara usar uno de los cuartos libres de la casa, pero quizás eso fuera demasiado para Sara.

Gané una mano jugando a las cartas y mi novia lo celebró conmigo dándome un morreo de infarto. Los pocos amigos que quedaban se reían y bromeaban sobre si acabaríamos follando allí mismo.

–          Ya os gustaría guarretes .- le dijo Sara.

Seguimos jugando y bebiendo y paulatinamente los invitados se iban yendo a sus casas.

Al final de la fiesta sólo quedó el anfitrión, que iba bastante borracho, Sara y yo. Veíamos un estúpido programa de televisión aburridos.

Sara, bastante aburrida, empezó a darme pequeños besitos.  Me quedé mirando su escote y sus tetas realzadas.

–          Joder, qué buena estas. Esta noche nadie te ha quitado ojo.

–          ¿Tú tampoco eh?

–          No… Seguro que más de uno de los que han venido a la fiesta se hará una paja pensando en ti antes de dormirse.

–          ¿Tú también?

–          Calla, calla. Me tienes muy caliente.

–          A ver…

Sara puso la mano encima de mi paquete y notó lo duro que estaba. Se rió, y empezó a darme un buen morreo.  Aquello se estaba poniendo cada vez más caliente.  Nuestro amigo pasaba de nosotros, sentado  al lado nuestro en el sofá. Si se hubiera echado un poco hacia delante podría haber visto como Sara me acariciaba el paquete a la vez que me besaba.  Yo le acariciaba las hermosas piernas y notaba como estaba cada vez más cachonda.

Cuando no aguantó más se subió encima de mí como si me fuera a cabalgar. Aquella mini-falda ocultaba por los pelos su culito. Nos besamos con pasión a la vez que, con cada vez menos timidez, Sara restregaba su coñito sobre mi paquete.

Miré a nuestro anfitrión, Ismael, que había dejado de ver la tele para contemplarnos a nosotros. Me sonrió y me levantó un pulgar para indicar que todo iba bien.  Sara emitió un gemidito y no pude aguantar tocarle el culo. Al hacerlo le levanté sin querer un poco la minifalda. Lo justo para que se le viera parte del culo.

Sara se inclinó hacia mí, dejando pegado a mi cara su escote y me dijo:

–          ¿Te gustan las vistas?

De perdidos al río. Estaba demasiado cachondo y ya no aguantaba más. Junté sus tetas con mis manos y metí mi cabeza dentro mientras se las chupaba y estrujaba. Aquello le puso aún más cachonda, y empezó a restregarse contra mi paquete sin disimulo. Le daba todo igual, sólo quería más placer. Metí mi mano entre sus piernas y la masturbé por encima del tanga como si quisiera sacarle brillo. Lo tenía empapado.

–          ¿Por qué no me la chupas como lo hiciste en los probadores? ¡No puedes dejarme así!

No se lo pensó dos veces. Me empujó para que me tumbara y me quitó los pantalones y calzoncillos. Agarró mi pene erecto y empezó a chupármelo. Ella estaba a cuatro patas, dando el culo a Ismael. Seguro que debía de estar poniéndose las botas con lo que veía.

–          Para, para, ¡no aguantaré si sigues así!

Me levanté, me puse detrás de ella y le arranqué el tanga tirándolo al suelo. Le agarré de las caderas y le metí la polla entera de un empujón. Ella gimió fuertemente.  Sus tetas casi se le salían del vestidito con mis embestidas. ¡Cómo estaba disfrutando! De repente me acordé de Ismael y me giré para mirarle. El tío estaba totalmente desnudo y se estaba masturbando mientras nos veía.

Bajé el ritmo y me acerqué a Sara para decirle:

–          Parece que Ismael ha empezado a cascársela antes de que te vayas.

–          No le veo…

–          ¡Espera y verás!

Ayudé a Sara a cambiar de postura y estar de cuatro patas mirando a Ismael. Ambos se sonrieron sin decirse nada mientras yo me la follaba a ella y él se masturbaba viéndonos. No me había dado cuenta de lo cerca que estaba.

Sara se puso uno de sus dedos en la punta de los labios y empezó a chuparlo al ritmo de mis embestidas sin quitar la vista de los ojos de Ismael. El chico se masturbaba con furia.

–          ¡Fóllame a lo misionero!

Me pidió mi chica. Me levanté del sofá y ella se tumbó boca arriba, casi casi apoyada sobre Ismael. El chico se masturbaba a escasos 15 cm de la cara de mi chica.

Me coloqué encima suyo y la follé como un animal. Ella gritaba como una valkiria e Ismael se masturbaba sin compasión.

Al principio no me percaté pero luego pude darme cuenta que discretamente Ismael le estaba tocando las tetas a mi novia. Me proponía a decirle algo cuando un bramido por su parte me hizo callar.

–          Me corro, me corooooo.

Soltó un gran chorro de semen que impactó contra su tripa. El segundo fue a dar contra la cara de mi chica cruzándosela de oreja a oreja.

Aquello fue más de lo que pude aguantar, me saqué la polla y me corrí sobre la tripita de mi chica.

Ismael nos dejó que nos ducháramos.

Nos despedimos  y nos fuimos a coger un taxi que nos dejara a cada uno en nuestra casa.

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Maratón sexual con Yadira la nalgona

Todo empezó a principios del mes de noviembre de 2004 cuando Ansberto viajó en camión desde Toluca al Congreso de Imagen y pedagogía en Querétaro. Cuando llegó buscó un hotel en el centro para quedarse con una maestra que conoció en Oaxaca, ella se llamaba Rosa. Era 3 de noviembre, llegaron temprano se instalaron en el hotel de nombre Hidalgo, en una habitación doble, fueron hacia el congreso, les dieron los pormenores del evento y se dirigieron hacia los talleres.

Ya era noche como las 9 pm, él salió del cuarto del hotel con el motivo de estar en un momento de soledad, bajó y se dirigió a los sillones que se encontraban a un costado de las escaleras. Entre tanto salió de una habitación una mujer, llevaba un celular en la mano, con el cabello en desorden sujetado con un broche, suéter y pantalones de mezclilla. Ella lo observó, un profesor de telesecundaria de treinta años, tez clara, pelo negro corto, encogido por el frío y mandando mensajes de su celular, estaba sentado en el lugar que quería para esperar a que pasara el tiempo.

Ella se sentó al otro lado del sillón, él empezó a observarla se veía como una mujer llena de problemas, le comentó que hacia frio y ella contestó sin ganas de querer hablar con un tono de voz incipiente y cortante. Se presentaron y platicaron un rato, ella se llamaba Yadira, era maestra en Zacatecas. La plática fluyó, de educación pasaron a política, de política a clima y así sucesivamente. Estaban ahí sentados a dos metros de distancia.

Los jóvenes subían y bajaban, parejas se paseaban, perfumados abandonaban sus cuartos y la plática continuaba, entre enfrentamiento de ideas y pocas coincidencias, lo que a ella la retenía era la soberbia, demostrarle que tenía más elementos que él para argumentar sus afirmaciones. Entre la acalorada plática y el frío la mujer pensó en despedirse, sus manos congeladas tomaron el teléfono que estaba en el descanso, en eso llegó la propuesta “vamos a un bar te invito”, ella no lo dudó, dijo “si vamos “. Se levantó del sillón y se dirigió a su habitación diciendo “espérame regreso en un momento”.

Se puso un pantalón, sus zapatos, una blusa y una chamarra negra, retocó el maquillaje, soltó el pelo, tomó su bolsa y salió. No veía la reacción de él, -de hecho poco lo veía, él era quien la veía-, lo percibía soberbio e irónico incluso. Se dirigieron hacia la puerta de salida, entregaron las llaves al administrador mencionando que regresarían más tarde. Salieron del hotel, caminaron por las calles, llegaron a la esquina en donde se encontraba un parque con una fuente en el centro, observaron como un portal servía a decenas de pordioseros para pasar la noche.

Continuaron el rumbo, ya estaban cerrando los lugares, uno por fin los aceptó. Yadira tenía frió así que pidió un tequila, Ans, pidió lo mismo aun cuando no le gustaba. Una joven cantaba para hacer del lugar un rato agradable. Se acercó un niño para que le comprara una rosa, él le preguntó si quería una y ella contestó que no mientras metía las manos en su chamarra. La compró, la colocó a un lado de ella y le comentó “haz lo que quieras con ella, yo te la regalo”. Yadira observó el riesgo pero a fin de cuentas era sólo una rosa, no la comprometía a nada.

Él platicaba de su vida, de sus padres y todo lo que hacía, una señora se aproximó, varios ramos de rosas se posaban en sus manos y la súplica se repitió, le pidió que escogiera una, vio los colores y escogió, tomó entre sus manos las que le gustaban. Era tarde como las tres de la mañana, el tiempo de cerrar el negocio llegó, un joven les pido que se retiraran, se levantaron, él insistió en pagar la cuenta, ella bastante práctica pensó en el uso que podría darle a ese dinero. Se pusieron a caminar, el frio era inmenso y ella estaba mareada.

Con unas copas encima la fatalidad llegó, ella cayó en un hoyo, él la sujetó al vuelo, la tomó de la cintura y la besó, un beso que evidenciaba que era un hombre desesperado por besar, por sentirse amado, como una especie de aspiradora. La abrazaba por detrás, la volteaba para darle besos, la besaba con pasión, los automóviles pasaban, cruzaron la calle y un jardín, no pensaba follarla a esas alturas. Le preguntó que si la podía abrazar, ella le dijo que sí, tenía frió y de esa forma se tapaba el aire.

Llegaron al hotel, Yadira pidió su llave, Ansberto la acompañó a la habitación, uno frente al otro continuaban hablando, él no se iba y ella no daba paso atrás. La hizo voltear a ver al encargado de la recepción para que viera una estupidez y volvió a besarla, ahora en otra tónica, ella se quitó. En ese momento colocó la llave sobre la cerradura y el de la recepción los vio, él busco sus ojos y le dijo “¿que no me vas a invitar a tu habitación?, en ese momento se confundió, rió, “Ja, ja, ja, unos rosas, tres tequilas, dos besos, una caminata y 5 horas de charla valían una cogida”. Ella accedió, lo dejó entrar al cuarto, penetraron a su habitación.

Primera cogida en el cuarto de Yadira

Al cerrar la puerta la volvió a besar, ella quiso prender la luz él no la dejó porque le excita más a oscuras, se besaron apasionadamente, ella se trepó sobre él, se empezaron a desnudar, las manos de Ans recorrieron sus pechos y piernas, en una tiene una cicatriz, la empezó a desvestir, le quitó la blusa y su pantalón de mezclilla. Entre besos, abrazos y caricias, ella le quito la camisa, el pantalón y el calzón, tocaba su pecho blanco y sin bellos, su verga gruesa y poco morena, sus piernas delgadas y blancas porque no tiene mucho bello, se recostó en la cama, estaban tan ansiosos por estar desnudos.

Yadira estaba parada, él acariciaba sus senos, le tocó las grandes nalgas y la conchita, le quitó un hilo dental muy delgado, agarró su verga y se la metió, la empezó a coger, salía, entraba, le metió la verga varias veces, sentía un ardor de la cogida. Le agarró las nalgas y la estrujó contra su cuerpo, era rico era la primera vez que ella gemía. Se escuchaba el pegar de su verga con sus nalgas.

Le gustaba tanto que la llevó a la cama y se colocó encima de ella, le besó los pechos, levantó sus piernas, las colocó en sus hombros y la penetró, era entrada y salida, la posición era como de carretilla, levantando sus piernas y penetrándola, aumentaba la velocidad, cogida, cogida, cogida, entra sale, entra sale. Tocaba con todas sus fuerzas sus nalgas que lo excitó demasiado, los gemidos de ella eran fuertes. La cargaba, la pasaba de una cama a otra, y otra vez la seducción, las labios se deslizaban por sus entrepiernas, sin llegar a su pubis, su lengua jugueteaba con su clítoris, sus dedos se sumergían en su concha, su ano era suavemente acariciado, la verga se metía por momentos dentro y ella excitada de locura, la estimulo hasta el cansancio, le rogaba que se viniera y su cuerpo se desasía por su pene.

La colocó boca abajo, empezó a acariciar las nalgas, eran redondas, las besó, le colocó la verga y la empezó a penetrar. A ella le gustaba, estaba excitada, quería que lo hiciera varias veces, los huevos chocaban con sus nalgas, la abrazaba con todas sus fuerzas, quería sentirla, la penetró a la orilla de la cama y empezó a echarle la leche sobre su cuerpo, en sus nalgas, mientras le decía “hagámoslo juntos”. Cogieron como media hora, sin condón y con la luz apagada, ella se acostó y le colocó sus nalgas sobre su verga, estaban desnudos, no tenían nada de ropa, se durmieron y no les dio tiempo de extender las cobijas.

Segunda cogida

Eran las 4 de la mañana, ella estaba volteada hacia la pared sus nalgas estaban contra la verga de Ansberto, él despertó, tenía frio, al verla desnuda la empezó a seducir, sintió que era el momento de seguirla cogiendo, la abrazó y le colocó su mano sobre su conchita, le tocaba sus senos y los acariciaba, ella acepto las caricias, se volteó y empezaron a besarse, se colocó debajo de él.

Le abrió las piernas, le colocó su verga y se la metió, la penetró, lo hizo varias veces, metía y sacaba la verga de su conchita que se veía excitada y bien abierta, lista para que esa noche estuviera cogiendo sin saber que era la mejor de su de vida. Él sentía una excitación tan grande que con nadie más había sentido.

Después la colocó de perrito, era una de sus posiciones favoritas, la tomó con sus dos manos y hacía que chocaran sus nalgas con su verga, le daba palmadas porque eran muy grandes y jugosas mientras ella gritaba, era demasiada la fuerza para coger una y otra vez, fueron tantas metidas y sacadas que empezó a sentir la salida de la leche por segunda vez, esa leche que le gustó tanto se la aventó como pudo encima de sus grandes nalgas. Ansberto estaba cansado, se la cogió como 40 minutos.

Se recostaron y metieron entre la sabanas, se durmieron abrazados, ella colocándole las nalgas, él disfrutando inmenso y placentero, la noche transcurría se encontraba todo callado y durmieron para que pasara el tiempo.

Tercera cogida

Pasó como media hora antes de las 6 de la mañana, Ans la volvió a despertar, la buscaba, recorría su piel con su lengua, separó sus piernas, el sueño la vencía, su lengua recorría nuevamente el camino, su vagina lubricaba, su pene estaba erecto. Su pene se introdujo dentro de ella, su cuerpo de lado, con una pierna arriba recibía toda su fuerza y la súplica nuevamente “vente conmigo”, “lo voy a hacer”, “vamos”.

Yadira gritaba que lo hiciera cada vez más rápido, sus piernas las tenía sobre sus pechos, ella decía que la cogiera, que estaba excitada el hacerlo rápido logró que él se pusiera como toro, ya era casi el final estaba excitado que se vino por tercera ocasión, se los echó sobre el abdomen, quedaron embarrados en el ombligo, le dolía la verga. Se limpió, los papeles los depositó en el baño y otros en el cesto de basura. Duró como 20 minutos, ya eran tres cogidas en su cuarto, volvieron a dormir un rato, él ya estaba cansado de los brazos, ella le preguntó que quién lo había enseñado o donde lo había hecho, siempre le recordaba que con quien lo hacía.

Cuando eran cerca de las 7, ella se quedó a descansar, él le dijo que la esperaba en el restaurant del hotel que ahí se verían antes del Congreso, salió de su cuarto, se encontró a uno del hotel bajando de las escaleras y el de la recepción lo vio salir. Cuando Ans llegó a su cuarto, su compañera hacía ejercicios, se quedó observándolo, y él le dijo que se había quedado con unas amigas y que en su cuarto de ellas se bañó. En ese momento pensó que con Yadira había durado más que con nadie, su verga no se bajaba para nada, se sentía tan libre, se olvidaba de sus problemas, se sentía como un toro.

Desayuno

Al día siguiente antes de salir del cuarto Yadira empezó a planear como podría vengarse de la noche anterior, a ¿pero cómo? pensó “yo no cuesto tan barata, me doy a valer”. Era temprano, Ans llegó al comedor del hotel junto con su amiga llamada Rosa, estaban pidiendo cuando de repente entró esa mujer con quien había dormido entre sus brazos, parada en la puerta, se acercó a ellos, buscó lugar para sentarse. Ans le presentó a Rosa, mencionó que se iba ese día por la tarde después de recoger su reconocimiento y le hizo la invitación a Yadira para que se pasara a su habitación para economizar gastos.

Él no tenía ganas de desayunar estaba con asco hasta el tope y sólo pidió algo ligero, un café y fruta. Ella decía que se sentía mal, sólo tomó un jugo. Ans pagó el desayuno y le pidió que si la esperaban para que se fueran al Congreso, pero no accedió y dijo que los alcanzaba, Rosa le pidió que si podían comer a la salida y Yadira dijo “sí”, lo único que quería era recobrar lo que había perdido, su espacio, su libertad.

Subieron a lavarse los dientes y de allí se fueron al Congreso, fue de 9 a 2 de la tarde. Al llegar al lugar Ans se colocó en la parte de arriba, volteó hacia abajo, Yadira estaba casi en la puerta escuchando la conferencia, con un pantalón de mezclilla, amarrado el cabello, platicaba con un camarógrafo. La conferencia estaba bastante aburrida, así que la imaginación de Yadira empezó a volar, tomó la decisión de vengarse. Sin decirle nada, Yadira fue al hotel, recogió sus cosas y las cambió al cuarto de Ansberto, regresó a las conferencias y se dieron las dos, la hora de la comida.

Paso la conferencia y todo lo del congreso, él bajó rápidamente a buscarla, la esperó con Rosa y fueron a un lugar de comida corrida, los tres pidieron lo mismo. Termino la comida, al pasar por un lugar donde vendían helados él les ofreció y accedieron, siguieron caminando, Ans platicaba con Yadira sobre que pensaba de pasarse a su habitación, “mis cosas están en tu habitación”, fin de la plática, Rosa ya estaba de nuevo cerca de ellos. Pasaron por una zapatería, se quedaron mirando un rato y él le preguntó que zapatos le gustaban y ella le enseño unos.
Se acercaban las 4, llegaron al hotel, le preguntó a Rosa si ya se iba y contesto que sí que sus hijos la esperaban, entonces Yadira comentó que se llevara sus cosas, Ans le ayudó a bajarlas, le comentó que se fuera con cuidado, que se verían en el trabajo. Yadira no los acompañó, le desagradaba que la vieran caminando con Rosa, la soberbia le ganaba, sola se sentía mejor. Ans también la dejó, pudo darse cuenta que la rechazaba.

Eran como las 5, transcurrió la fatal y última conferencia, el dolor de cabeza se apoderó de Yadira. Terminó la sesión, nuevamente la puerta, ahí estaba, ahora solo, como su irrenunciable camino. Caminaron al hotel, intercambiaron pocas palabras, Ans trataba de disculparse por Rosa, por él, por todo, creo que pensaba que ella le iba a salir con una tontería.

Cuarta cogida en el cuarto de Ans

Llegaron al cuarto, (6:00) se abalanzó sobre ella, eran tantas las ganas de quererla penetrar que la llevó a la cama y se colocó encima de ella, acostada la penetró, la verga estaba tan dura que entraba y salía cuantas veces podía, ella sintió el pene que la llenaba toda pero le dijo que no, sin condón nada y le dolía la cabeza. Pidió que fuera con condón por cuidar su cuerpo y más a su moro, su esposo, a quien lo bautizaron con ese nombre.

Ans salió caminando de prisa a la farmacia, unos días antes había ido a ese lugar a comprar una aspirina sabía dónde se encontraba, mientras tanto ella se recostó y roció perfume en la habitación. Regresó más rápido de lo que ella esperaba, aun vestida intentaba dormir. Al entrar encontró un aroma a perfume que le penetro el olfato, le preguntó que era y ella dijo “perfume del que traigo te gusta”, le contestó que sí. Ella pensó que podría dominarlo, pero no fue así. Nuevamente estaba sobre ella (6:10), apenas cerró la puerta bajo su pantalón, bajó su tanga, bajó el suyo, la cargó y encajó su miembro erecto en su concha, que se contrajo ante la sorpresa, la subía y bajaba, le dijo –“déjate llevar, no tengas miedo”.

Cuando Yadira volvió a ser consciente estaba nuevamente en la cama a la orilla y Ansberto la penetraba suave e intensamente, intercalando ritmos y haciéndole perder la noción del espacio. La volteó haciéndole caricias por sus senos, chupándoselos y succionándolos como si fuera una aspiradora, le preguntó por el condón, “aquí esta póntelo”, lo desprendió de su envoltura, lo colocó y con una posición de estar acostada en la cama y levantándole sus piernas le penetró la vagina.

En posición de parada le metió la verga, ella la sintió rico porque se tocaba su vagina con sus dedos, se la abría y se la metía, estando adentro la sacaba, la metía lo más fuerte que podía, era metida y sacada metida y sacada, la posición era del perrito, empezó a tocar sus nalgas, las tetas las tomaba con delicadeza, la excitación estaba presente la observaba con cierta soberbia, ella cerraba los ojos para sentirlo adentro, él le preguntaba si le gustaba, si quería más, el olor a condón la despertaba. Sus huevos y verga chocaban contra sus grandes nalgas, una y otra vez se lo hacía, se movían tanto que les pegaba porque estaba excitado.

Ella terminó emitiendo algunos gritos y él a sacar la leche dentro del condón, así eyaculo, retiró el condón y se recostó sobre la cama, Ans le preguntó que le pasaba porque la sitió sin ganas, le contestó que le dolía la cabeza así que le dio una aspirina que tenía. Se recostaron un rato, a él no le incomodaba la desnudez de su cuerpo, a ella tampoco, pero tenía frío así que se vistió nuevamente. Solo se escuchaba el ruido de la televisión, se había dejado prendido por los ruidos que estaban haciendo, ese lapso de tiempo fue para dormir.

Quinta cogida

Paso un tiempo (7:00) ella tenía más control de la situación, lo empezó a acariciar, le toco la verga, con sus caricias él sentía como su cuerpo se empezaba a excitar, las nalgas las movía junto a su verga inmediatamente se precipitó, ella trató de hacer una pausa, le dijo que habría que grabarlo, pero él le dijo que lo hablarían en un ratito, todo siguió, movió su cuerpo con tal sutileza que recostados en la cama y dándole la espalda nuevamente Yadira sentía la verga dentro, no lo podía ver pero disfrutaba mucho.

Ans le levantaba las nalgas, las acariciaba, su verga se la metía y se la sacaba cuantas veces podía, le gustaba sentir sus nalgas grandes, era una mujer cogelona, se las movía y gemía tanto. En ese momento le retiró la verga, se la colocó cerca de su vagina, le dio unos golpes, estaba en la posición por atrás, la volteó y ella tomó su verga y se la coloco para que la penetrara, fue ahí donde Ans le metió toda su verga, ella decía que le gustaba, que estaba grande y gruesa, la eyaculación no tardó más, mordía sus labios para evitar que gritara mucho se vino encima de su vientre, no tenía condón, ella sintió rico, se estiró un momento por esa sensación de locura. Sin palabras Ans volvió a recostarse, la televisión seguía prendida solo para callar los gemidos y gritos de Yadira.

Sexta cogida

El cansancio los hacía presas, dormitaron un rato, ella caminaba por la habitación, el sol ya había desaparecido, la luz natural se fugaba y ahora “cómo diablos iba a grabar”. Ansberto despertó (9:00) y la cargó entre sus brazos, le dijo que ya no pensara tanto, y cuestionó sobre el motivo de la grabación, él le comentó que no tenía videos vírgenes que era noche y no había lugar donde comprarlos, ella le dio sus razones, pero no valieron, cuando menos acordó parada a un lado de la cama con una pierna arriba y entreabierta estaba nuevamente su pene dentro de ella.

Abrió tanto la pierna que Ans no pudo seguir penetrándola así que la colocó de perrito, le metió la verga, ella gimió, unas cuantas metidas y sacadas la hicieron volver a su excitación. Tocaba sus pechos, acariciaba su cuerpo y ella sólo recibía su fuerza, lo empezaba a percibir como todo un Don Juan con mucha experiencia en los asuntos amatorios. Ans la colocó sentada en la cama, la levantó con sus dos brazos, le acercó su verga a la conchita, la cargó con todas sus fuerza y la penetró en posición de frente, la capirucha, su verga estaba dura, varias veces entraba, ella gemía y gritaba, las entradas eran más rápidas, entraban y salían una y otra vez, los gemidos eran más fuertes, esa era la posición que más le gustó, pero Ans se cansó y la bajó. Trató de volverlo a hacer pero sólo duró un momento por el cansancio, ya era la tercera cogida en un mismo día.

Se pasaron a la cama que se encontraba junto a la pared ahí se besaron, la volvió a colocar de perrito, primero subió una pierna, después otra, ella estaba excitada, las nalgas de Yadira chocaban con los huevos de Ans, gritaba como si quisiera más, la verga entraba y salía una y otra vez, ella gritaba y gemía con todas sus fuerzas, la besaba para que se callara porque eran demasiados gemidos y finalmente eyaculo, solo que ahora se retiró el condón y se vino sobre la piel de su espalda, los sacaba con una fuerza que trataba de que le llegaran a toda tu espalda. Volvieron a acostarse un rato, era de noche.

Séptima cogida

El tiempo había transcurrido solo la televisión estaba prendida, ella lo despertó, estaba desnuda y estaban acostados sólo con la colcha, él se levantó y fue al baño. Al salir vio que ella colocaba su grabadora para grabar sus gritos, estaba pensativa, insistió en la grabación, pero ya con más rabia él se molestó, se tiró a un lado y le preguntó que pasaba, le repitió lo de la grabación, pero ahora sí se encrespó, le dijo un rotundo no, ella se enojó, discutieron ligeramente, (12:20) se cogieron con rabia, como en una especie de demostración de poder, Ans la tiró a la cama y en posición de carretilla le colocó sus piernas sobre sus hombros agarró su verga y se la metió, estaba arriba de ella, observándola con soberbia, controlando la follada.

Ella gemía, los huevos empezaron a chocar con sus nalgas, era una y otra vez, entraba y salía, solo escuchaba el chocar de las nalgas, ella volteaba demasiado hacia el lado de la pared, buscaba algo, él se dio cuenta que estaba grabando, así que no hizo nada de ruido sólo dejó que se diera su impulso de quererla coger. Él se colocó en la cama, acostado y ella se subió montada, estaba de frente y empezó a subir y le tomaba sus nalgas. Ella se bajó y se volteó dándole la espalda, la llevó entre las dos camas y estando de frente tomaba sus nalgas, le levantó una y otra pierna.

La colocó de perrito, cacheteando sus nalgas porque eran tan grandes que le excitaban, le tocaba las nalgas y ella lo hacía también, una y otra vez entraba y salía, ella gemía y gritaba, adentro afuera, adentro afuera, sólo gemía, él no hacia ningún gesto ni ruido. La televisión del cuarto estaba prendida porque se escuchaban mucho sus “rico”, “más duro”, “cógeme más” “papi” “más papi Ans”. Casi al terminar la tomó de las piernas y la levantó para hacerle la capirucha, la clavó varias veces, sentía que se quebraba su verga, gritaba y gemía, la bajó y la llevó a la cama, en medio del placer eyaculó, la leche se la aventó encima de su espalda y sintió una gran dolor que venía del estómago, eran ya cuatro. Se tiró sobre la cama era imposible seguir, descansaron por un rato.

Octava cogida

Era sábado (2:00), continuaba pasando el tiempo, ella se desnudó lo empezó a acariciar, Yadira le preguntó si quería que se lo mamara, calladamente le dijo que sí, ella lo hizo, después Ans recorrió su cuerpo con su pene, lo pasaba entre sus pechos, lo pasaba cerca de su boca mientras estaba recostada jugaba con su clítoris, su lengua acariciaba sus labios, sus dedos penetraban todo espacio posible, la excitación ahora si estaba presente, ella le pidió que lo dejara montar, se subió a la verga, él estaba acostado y le tomaba las nalgas, fue de frente y luego se las colocaba casi en la cara, ella le decía “dámelo todo, todo”, lo intentó pero su pene se dobló, se quejó, le dolió, ella se tiró a un lado y todo terminó.

Pero la hombría no lo dejó quebrar, apenas pudo reanudó el ritual, le chupó su conchita buscando su clítoris para hacerlo sentir, olían a semen y él con un dolor en el estómago, sentía vomitarse. La tomó de las piernas y la cargó, su verga estaba algo flácida, la penetró con todas sus fuerzas y una y otra vez entraba y salía, solo gemía y gritaba, era una mujer que soporto y merecía que Ans le dejara un recuerdo de la mega cogida en Querétaro, la hizo que se viniera sacó un lubricante blanco que escurría por su conchita.

Le dijo “me voy a venir” y le pidió que lo hiciera sobre ella, su rostro se descompuso, se retiró el condón lo más rápido que pudo y dejó fluir su semen. Grandes cantidades de leche bañaron su piel, se tumbó en la cama y dijo “no puedo más, acaso crees que no me canso”, y vino otra vez el dolor. Bruscamente se levantó de la cama, no podía orinar, se metió a bañar, ella se vistió, acomodó las camas y esperó a que saliera de bañar, le pidió que lo hicieran una vez más, él no quiso y le pidió que se arreglara para bajar a desayunar, ella guardó silencio, hizo todo sigilosamente, se metió al baño y salió, estaba desnuda, trató de provocarlo mientras se vestía pero nada paso, estaba decidido.

Bajaron a comer, él no quiso nada solo pidió un jugo, ella tampoco quería así que solo fue algo ligero, regresaron al cuarto, y él le pidió que salieran de compras, caminaron por las calles pensando en que tenían poco tiempo para regresar a recoger las cosas. Cruzaron el parque, en los portales había un puesto de revistas, apenas colocaban los diarios, al lado estaba la iglesia, caminaron sobre un callejón, allí Ans le tocó las nalgas, se las tocaba porque pensaba que su hembra estaba buenísima, encontraron un puesto en donde vendían playeras, él compró una azul marino y llaveros. Se retiraron del lugar, en todo el camino ella lo tocaba, acorralándolo en los rincones, haciéndolo correr, quería excitarlo en exceso para que le dijera sí a todo, él seguía tocándole las nalgas de regreso al hotel.

Ultima cogida

Eran casi las 11:00 de la mañana, se dirigieron hacia la habitación, estando ahí él se derrumbó en la cama por un instante y le preguntó “¿qué te llevas de mí?” ella dijo “nada, lo que quería no me lo diste”, él le dijo “¿pero qué te compro, qué quieres, con que me recordarás?”, ella respondió “con nada, esto termina hoy”.

Ansberto la miró y le dijo, “sabes si te vas a llevar algo de mí”, mientras le bajaba el pantalón de mezclilla, su blusa y la tanga negra, “te vas a llevar esto”, la agachó y le metió su verga, la sacudía al chocar sus nalgas, Yadira gritaba “cógeme así papi, así papi hazlo”. Ella no tenía nada sólo un cinturón amarrado a su cintura, él tocaba sus nalgas. La llevó a la cama la colocó en posición de capirucha y la volvió a coger, metiéndole la verga dura, entraba y salía, subida y bajada, ella sentía como la verga erecta llenaba todos sus huecos, sus brazos sujetaban sus nalgas y subían y bajaban al ritmo de su cuerpo, la tiró en la cama, la sujetaba suavemente mientras que su verga entraba y salía con gran fuerza. Se vino encima de ella y le aventó la poca leche que le quedaba. Ella limpio su piel con papel del baño y los colocó en el cesto pero él los tiró por el retrete.

Comprendieron que todo había terminado en el Congreso de Imagen y pedagogía de Querétaro. Se vistieron, Yadira arregló su maquillaje y acomodó su pelo, se encargaba de las rosas y sus pertenencias más pequeñas, él cargó todas las cosas, pagó el cuarto del hotel y la cuenta del restaurante, salieron, pararon y abordaron un taxi, el taxista hablaba mal de las mujeres a ella eso no me importaba. Ya era sábado (12:00).
Llegaron a la Terminal, él bajó todas las maletas y pagó el taxi, el taxista gritó a lo lejos, “señorita, se le olvida su ramo, que va a pensar su novio”, todos los voltearon a ver, a ella le dio un poco de pena, tomó el ramo que él le había dado y se metió al edificio. Él espero a que ella comprara su boleto a Zacatecas, después fue él, casualmente no había salidas sino hasta después de que ella se fuera. Esperaron en la misma sala, él pidió precaución, que cuidará los detalles, que buscará estrategias para no delatarse.

Se dirigieron al autobús cargando las maletas, él le pidió que se quedara, le dijo que se esperara para el domingo, le pedía que se fuera con él, ella no quiso quería ir a ver a su esposo. A unos instantes de viajar se dieron los últimos besos, estaban sentados, él se preguntaba “¿porque no se va conmigo?”. La hora se acercaba, él se veía triste, no quería que se fuera, cinco minutos para la salida, Ans “adiós, recuérdame”, ella, “claro te recordaré”, él “¿pero me llamarás?” Subió sus cosas al autobús, ella no volvió la mirada más a él.

Aun no salía el autobús cuando ella recibió su primer mensaje, “¿Qué te llevas de mí?”, intercambiaron algunos mensajes mientras que salía el autobús, más ninguna de las respuestas de ella le complacían, era como si la estuviera forzando a decirle que lo quería. Y ahí quedó una historia que destapó más dudas que respuestas. Ella se lo cogió y cada vez que él le escribía era para decirle que se siente solo, que la quisiera junto a él, y ella lo escucha, lo percibe, quisiera ayudarle a sentirse mejor.

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Tocando a mi cuñada

Hola a todos y todas, me llamo Rey, vivo en Venezuela y quisiera contarte algo que hice con mi cuñada que por cierto, está bien buena y sabrosita la coña esta.
Voy a describírtela: primero su cuerpo, su piel es trigueña, algo así como canela, tiene unos pechos formidables, término medio, osea, ni grandes pero tampoco pequeños, su cintura es pequeña y hace un contraste hermoso con su cadera que termina en ese hermoso, blando, apetitoso y provocativo culo. Toda una belleza, te digo que por algo es que dicen que aquí en Venezuela es la tierra de las mujeres bellas -modestia aparte- ella tiene 20 añitos y mide 1.70 de altura.
Todo empezó una tarde, en la que mi cuñada y yo, claro, estábamos acostados en una hamaca, hablando de cosas sin importancia, mi esposa acompañaba a mi suegra al médico por lo de su tensión, estando así ese bomboncito y yo a cargo de la casa.  Epa que conste que yo ni lo había planificado, tampoco lo deseaba, no pienses que soy aberrado o algo así, solo pasó y ya, claro, si me gustó que pasara.
Bueno, te sigo contando, hablábamos de que se yo que tonterías cuando entramos al tema de las relaciones, ella me contó que el novio era muy apasionado, se la comía a besos, pero no la tocaba por ningún lado, solo la abrazaba y nada más. Debe ser -le dije yo- que tú no le das confianza, o que tal vez seas tú la que le toque primero a él. ¿Queeeee? -me dijo como abochornada- crees que yo debo tocar para que él piense que soy fácil o necesitada de sexo? Ay tuti -así le digo yo a mi cuñada de cariño- se me antoja que tú eres tan quedada como él, ven hagamos un ensayo, a ver párate aquí, y dime, si yo te abrazo, y te estoy besando, ¿que haces tu con tus manos? Bueno,-dice tuti- las dejo abajo, porque si me besas, tú tienes que hacer todo el trabajo; No no tuti, tú también tienes que hacer -le dije- a ver, y abrazándola por el cuello le pedí que me pusiera sus manos en mis nalgas y así le fui explicando, como si estuvieras haciendo una masa tuti, así mismo, ahora pasa tu mano desde abajo hasta arriba por mi espalda, pero metiéndola por debajo de mi franelilla, oye, no lo haces tan mal, es más, me gusta.
Fue entonces cuando me di cuenta que ella me miraba con esos ojitos lindos, como de gata, color miel claros, sin decir ni una palabra, los fue cerrando muy despacio, subiendo un poco su mentón y ofreciéndome sus carnosos pero pequeños labios entre-abiertos, los que yo me devoré poco a poco, y te digo algo, sabían a gloria.
Luego ella sin dejar de acariciarme se pegaba más y se restregaba a mi cuerpo, cuando ella me retira mi franelilla, se quita la suya, dejándome ver los pechos perfectos, si no la hubiera conocido, juraría que se los había operado, con tan solo verlos me abalancé a ellos, tragándomelos todos con desesperación, ella también en un acto desesperado, buscaba la forma de quitarme mi pantalón, buscaba mi pene con sus manos, lo cual le ayudé dejándole de mamar sus tetas, lo cual ella casi de inmediato calló de rodillas y mirándome con sus ojitos de gata me dijo ya verás que tan quedada soy, ahora te voy a mostrar.
Mi cuñada tomó mi pene con sus dos manitos y muy sutilmente lo besaba y mordisqueaba la punta, yo estaba que no aguantaba más, me dio la mamada del año, tremenda mamada, se lo metía todo y no hacia ni nauseas, para mi no fue mamada, eso fue una gargareada, porque lo chupó con su garganta.
Tuti voy a acabar – le decía a mi cuñada- por lo que ella no paró si no que apuró mas a seguir jugando con su lengua y mi pene dentro de su boca, ella le daba vueltas a mi pene con su lengua, pero adentro de su boca, ella sabía lo que hacia y yo sabia que lo disfrutaba aun más que yo.
Le solté chorros y chorros de leche, no se si era que me estaba aguantando o fue por la extrema excitación, lo que si se es que la muy golosa se lo tragó todo, haciendo el sonido de un cachorro suplicante, tanto que siguió chupándolo, y así no lo dejó caer, ayudándome con la tremenda visión del espejo grande de pared del cuarto y teniendo en mente y en ganas de agarrarla por esa cintura estrecha y culearla con fuerzas, se lo saqué de su boca tragona, ella se iba a poner de pie, pero yo no la dejé y haciéndole señas ella comprendió lo que quería, me la quería coger con el espejo de frente para que se viera la cara de perra que ponía. Ella sola se arrastró hasta el frente del espejo como si fuera una gata maullándome, lo cual me cumplió mi deseo.
En cuanto ella se puso en frente del espejo en cuatro patas, yo me acomodé detrás y agarrándola por su cintura atraje para mi su formidable cadera y ese fantástico culito embistiéndola duro, con ganas, castigándola, mis testículos sonaban en el vaivén de mis penetraciones, ella gemía, ahogando con su ante brazo los gritos que quizás la aliviarían de su castigo, se lo sacaba de golpe de lo metía otra vez, rozándole su culo con la cabeza de mi pene, la muy perrita me pedía que se lo clavara, que no le echara mi leche en su cuquita, que lo quería en su culo, le dije que le iba a dar para que cada vez que se sentara se recordara de mi. De la misma forma como la penetré por su depilada y recogida cuca, lo hice con su ano, solo le metí la cabeza de mi miembro con suavidad para abrir paso, después lo empujé duro pero con clase, suave pero afincando, esto si lo quería disfrutar yo, me miraba en el espejo cogiéndome esta nena, ella tenía la boca abierta y de vez en cuando se pasaba la lengua para humedecerse sus labios. ¿Te gusta tuti?, ¿te gusta? le preguntaba en mis meneos. Ella solo decía dame, dame marico de mierda, dame duro, la castigué por boca sucia, dándole como si quisiera meterme yo entero por ese huequito, viniéndome el chorro de esperma, este no era tanto, pero fue lo suficiente como para verle como sus piernas se llenaban de esa leche chorreante que le pasaban por su chocho.
Luego de las promesas de no decir a nadie y  de que ella sería mi perrita siempre que la cogiera como tal, nos bañamos juntos, sellando nuestro pacto con besos, sobadas y un poco mas de semen.

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¡Que hermanitas!

Esto me pasó la semana pasada y todavía no he podido reaccionar.

Tengo una casa alquilada y la inquilina me llamó por teléfono para comentarme de algunos problemas de humedad y de pérdidas de agua, así que fui para ver la casa.

Me atendieron dos jovencitas que dijeron ser las hijas (yo no las conocía) y se presentaron “soy Rita, tengo 19 años estoy estudiando abogacía” “soy Claudia, tengo 18 años comencé este año medicina”.
Voy a aclarar que tengo 55 años pero gracias a una vida sin excesos y la habitual concurrencia al gimnasio aparento unos cuantos años menos por mi cabeza sin canas.

Hice una recorrida por la casa viendo los problemas y hubo algo que me llamó especialmente la atención así que usando el celular tomé varias fotos y en broma les digo a las chicas “ahora una fotito de ustedes dos” y les apunto con el aparato.
¡Me quedé helado!!! Las hermanitas poniendo cara de turras posan besándose la una a la otra en la boca….pero un beso de esos que te ponen la cabeza a mil por hora.
Largan la risa y me dicen “¿querés que hagamos una sesión de fotos bien cochinas?” y antes que pudiera responder se quitaron los vestidos quedando solo con las tanguitas ya que no tenían corpiño ninguna de las dos.
Voy a describirlas someramente: Claudia rubia, Rita Morocha, las dos morochas de ojos verdes, cabellos largos, caritas muy lindas, tetas duritas con lindos pezones y ¡que piernas!!!!

“Chicas no hagan esto que soy un hombre serio” les dije y ellas no me hicieron caso al pedido que se vistieran y todo lo contrario comenzaron a besuquearse y a franelearse como locas y me dicen “no querés una fiestita con nosotras dos” y agregan “la primera es gratis pero después si te gusta vas a tener que pagar”.

Yo me despedí y me fui derecho a la puerta de calle pero una de ellas se apoyó contra la puerta impidiéndome salir mientras que la otra me tomaba de atrás y comenzó a darme besos en el cuello…quedé paralizado y eso lo aprovechó la que estaba delante mio para desprenderme y bajarme los pantalones por lo que quedé inmovilizado con los pantalones en los tobillos y la que estaba detrás mio aprovecho a bajarme los calzoncillos y la que estaba delante se arrodilló y tomó mi pija (que a ese entonces estaba como fierro) entre su boca y comenzó a chuparla.

A esa altura de los acontecimientos ya no tenía otra idea que cogérmelas y se lo dije así que me terminaron de quitar los pantalones y una de cada brazo me llevaron a la habitación donde comenzaron a besarme simultáneamente por todo el cuerpo.

“Me toca a mi por ser la mayor” dijo Rita y se tiró boca arriba sobre la cama abriendo las piernas y ofreciendo su concha depilada para que la penetrara. “No tengo condones” les dije….”no importa papito nosotras tomamos pastillas ja jua jua jua” así que me dediqué al placer de montarme a la dulce criatura que tan gentilmente se me ofrecía. Se la metí hasta el fondo mientras la hermanita le chupaba las tetas y como le dije que estorbaba se colocó detrás mio y comenzó a jugar con su lengua contra mis huevos y en un momento puso su lengua en el agujero de mi culo y ¡tremendooooooo!!!!!! mientras que Rita gemía en un orgasmo que me noté espectacular por la forma en que se contraían los músculos de la vagina yo estallé y eyaculé dentro de ella…luego de unos besos que le di en la linda boca y mientras mi pija aún estaba dentro de ella seguía Claudia con su lengua intentando metermela en el culo……me tiré para el costado y entonces Claudia comenzó a chuparme la pija enchastada con la mezcla de mi semen y los jugos de Rita y ¿que hizo Rita? la muy puerca se puso de tal forma que su concha quedó sobre mi boca y la mezcla de jugos chorreaba sobre mi boca y el cuello…. guauuuuu……. eso hizo que mi pija se pusiera como un palo a los pocos minutos cosa que aprovechó Claudia para sentarse y se la acomodó entre los labios de su vagina y se empaló de un solo golpe y comenzó a cabalgarme moviendo la pelvis y ¡que espectáculo! los cabellos, la cara y las tetas sacudiéndose.
Tardé un rato bastante largo en eyacular y en ese ínterin Claudia tuvo al menos 5 orgasmos que yo notaba claramente por las contracciones de la vagina y porque además en cada uno percibí que ella largaba gran cantidad de jugos. Cuando terminamos y se paró la mezcla de sus jugos con mi semen le chorreaba hasta las rodillas.

Y esto es lo que pasó la semana pasada y ¿les gustaría que mañana les cuente lo que pasó hoy? Daniel

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Sueño cumplido con mi tia Miller

Bueno me dispongo a contar el momento mas excitante de mi vida, algo que nunca olvidare.

Mi nombre es David, tengo 20 años vivo en Pereira, Colombia y la historia que les voy a contar es totalmente verídica.

Miller es mi tía segunda, que toda la vida me ha gustado. Creo que es por la mujer que mas pajas me he hecho en la vida,. Mis primos, mis amigos, todos votamos la baba por ella, pues la verdad esta buenísima. Tiene 39 años es una mujer de buena talla 1,70, morena, con una cara bonita, unos pechos enormes y eso si un trasero impresionante, descomunal, increíble, repito toda la vida me encanto. La relación de los dos fue muy normal, ella me trataba bien como a todos los sobrinos y a toda la familia, nunca jamas se me paso por la mente lo que iba a ocurrir…

Esto paso hace exactamente 1 año y medio, ella vivía con su esposo y sus 3 hijos, el primero era gerente de una de las empresas mas importantes de la ciudad, así que le dieron unas buenas vacaciones para Brasil, con mis 3 primos, ellos se fueron en julio a pasar 8 días en Rio de Janeiro.

Mi tía como todos los días iba a darle una vuelta a mi bisabuela, donde yo iba muy seguido a visitar. Un día llegue de la Universidad muy cansado, hacia un sol impresionante, un calor infernal así que me recosté en la ultima piesa y me quite la ropa, solo me quede en bóxer con el ventilador prendido. Ahí me dedique a descansar un buen rato, luego de unas horas sentí que abrieron la puerta. Siempre que me recuesto y me despierto lo hago con alguna erección, como es normal en nosotros los hombres, tenia mi miembro bien marcado en el bóxer, cuando escucho a mi tía:

– ¡Ay David que pena contigo no sabia que estabas aquí!

– No tranquila tía no pasa nada

Entonces percibí algo de morbo en su mirada y se quedo un momento, luego ella sonrió y cerro la puerta.
Me dio algo de pena, me había visto desnudo, algo incomodo. Me levante, me di una buena ducha y me fui a almorzar.

Después me fui para la sala y hay estaba mi tía pensativa, callada y sola. Me senté con ella allí y comenzamos a hablar, ella preguntándome por mi mama que como estaban las cosas en la casa, y yo preguntándole que como la estaban pasando sus hijos en Brasil, cosas así y después de un rato de conversa ella me dijo:

– No sabia que estabas tan bien dotado.

– No tía, lo normal, me defiendo jajaja.

Ella sonrió picaronamente y dijo:

– Lastima que seas mi sobrino porque si no…

Sorprendido conteste:

-¿Si? ¿No? ¿que?

– Pues no se, se podría hacer algo interesante, pero bueno de todas maneras eres muy joven y ustedes los jóvenes todo lo cuentan.

Yo aún mas sorprendido, con un taco en la garganta por lo que había escuchado le dije:

– Pues no todos los jóvenes somos iguales. Por lo menos yo, me considero una persona seria y madura ademas soy tu sobrino segundo, algo no tan cercano ¿no?

Entonces ¿quieres decir que te gustaría estar conmigo eh?

Me llene de valor y conteste:

– Si, me encantaría.

– Miremos que se puede hacer, te espero en mi casa en una hora.

Cabe decir que ella vivía a 15 mins de donde mi abuela, se paro de la sala y simplemente dijo:  “te espero…”
Quede sorprendido, no podía creer lo que estaba pasando, no sabia si era un sueño o algo parecido, la mujer por la que tantas pajas me había echado estaba apunto de cogérmela…Recuerdo que eran las 2:25 de la tarde,me dispuse a arreglarme para que pasara el tiempo, fue la hora mas larga de mi vida, hasta que llegaron las 2:10 y cogí rumbo hacia allí. Al fin llegue, toque la puerta y ella me abrió, lo que veía no lo podía creer, estaba en un body negro, con el cabello cogido, me dispuse a entrar con el corazón a mil aún sin creer lo que estaba pasando. Cerro la puerta y dijo “sientate”, lo hice en el sillón grande y de inmediato ella lo hizo al lado mio, y me dijo: “¿en serio deseas esto? y le respondí: “no sabes cuanto lo desee toda mi vida, no lo puedo creer”.  No se me olvida esa expresión que puso en su rosto y ese hmmm que rico…Ahí comenzó todo, comenzamos a besarnos apasionadamente, le toque sus senos, sus nalgas. La verdad se me pasaba por la mente que no podía creer que por fin lo estaba haciendo, lo que desee tantos años se estaba haciendo realidad, comencé a tocarle fuerte sus nalgas y ella comenzó a tocarme la pija sobre el pantalón. Luego de un buen rato de besos se paro y se me sentó encima, yo aún con pantalón, mi pene estaba a mil con ese culazo sobre el. Se movía como bailando en círculos, me tenia para explotar, luego se arrodillo y me bajo los pantalones, me daba besos por sobre el calzoncillo, estaba que me moría, y me dijo:

– Te lo voy a chupar como nadie en la vida, riquisiiimo.

Me bajo los bóxer y me dijo: “que rico lo tienes” y se lo metió en la boca, lo hacia riquísimo, como toda una experta, me lo chupaba impresionante como si estuviera hambrienta, luego de 5 minutos estaba apunto de venirme. La cogí y la puse sobre la silla, le quite su tanga y su brasier y comencé a darle besos en todo el cuerpo, para volver a coger energía porque me dejo apunto de venirme. Le chupe sus pezones y luego baje a su concha, la tenia mojadísima, me encantaba sentir sus juguitos dentro de mi boca, me decía: “¡que rico! ¡así así! Me encanta como me la chupas, ¡¡¡así así sigue así!!! Me cogía la cabeza fuerte como si quisiera meterla dentro de ella, delicioso, luego de un rato le dije:

– Ahora si te lo voy a meter.

-¡¡Si metelo bien rico y dame duro duro!!

Cuando lo introduje estaba tan mojado que de inmediato me dieron ganas de correrme, pero me arme de fuerzas y aguante, le daba duro y ella gemía de placer, no olvido su cara, y me decía: “¡¡dame, dame duro, dame duro!! Soy tu perra me encanta que me la metas hmmm, que rico damee”. Luego cogió y se hizo sobre mi, no podía creer esa grandes tetas sobre mi, y empezó a moverse durísimo y rapidísimo, estaba que me corría, pero tenia que aguantar, esos movimientos eran geniales, y su concha mojada me iba hacer explotar. Después se hizo en cuatro con ese culisimo a mi vista, me tenia loco, le daba durisimo, y ella cada vez gritaba mas fuerte, que delicia, cogiéndome a la vieja que desee tanto tiempo pensaba y eso me hacia excitar mucho más. Le di en esa posición durante 7 minutos seguidos, luego me dijo:  “Hazte sobre mi que me quiero venir bien rico y dame duro…”. Eso hice le di con tantas ganas que sonaba durisimo como mi piel pegaba contra la suya:

– ¡¡Dale, dale que ya me vengoo ahhhh!!

Sentí sus juguitos en mi pene, y pensé que era mi turno, le cogí las tetas y le hice una zura espectacular, para después meterselo en la boca para venirme delicioso dentro de ella. Mi semen lo tomaba como agua en el desierto, que delicia. Luego nos sentamos y nos fumamos un cigarro y me dijo:

– Que rico lo hicimos, ya mi esposo no sirve para estos trotes hacia rato lo quería hacer así, pero espero no le cuentes a nadie.

– Tranquila que esto no saldrá de mi.

Después de ese día creí que las cosas se iban a repetir, pero que equivocado estaba. Me sigue tratando normal y las cosas siguieron como antes, pero no se me olvida ese día, aún me pajeo por el, no se me sale de la cabeza ese momento delicioso que viví con la mujer de mis sueños, aun sigo esperando que se pueda repetir…

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Tres para tres

Hola, la historia que les voy a contar sucedió hace poco, y todavía me perturba bastante.

Para empezar quisiera informarles que soy un hombre casado, con dos hijas y un matrimonio bastante normal, feliz, sin mayores inconvenientes. Tanto mi esposa como yo estamos dedicados al trabajo y a la familia.
Una tarde, Kelly, mi esposa, me indica que se encuentra bastante estresada del trabajo y que la rutina la está matando. Me dice que Mario y su esposa Rita tienen una pequeña reunión y que nos invitaron. Lógicamente le dije que sí, que estaría bueno salirnos de la rutina, y unos tragos no estarían nada mal.
Kelly se arregla bastante bien, no está muy buena, pero tienes una tetas grandes y su cadera es ancha. Se depiló y se puso un vestido muy ajustado y con un buen escote. Dijo que así se sentía adulta y liberada. Le dije que estaba bien y que disfrutáramos.

Al llegar a casa de Mario, estaban sus compadres Rosa y Wilson, una pareja de personajes fuera de lo común, eran bastante altos y parecían una pareja de atletas profesionales. Rosa era una muñeca, muy blanca, de piel muy suave, como de unos 20 años de edad, alta delgada, ojos negros muy grandes, teticas pequeñas, piernas muy largas. Wilson era muy alto, negro, parecía un velocista, las manos y los pies muy grandes, una gran sonrisa. En cuanto a Mario y Rita, eran tan promedio como nosotros.

Pues bien, empezamos a disfrutar de la reunión, el ambiente de la casa de Mario es semejante a una tasca y pequeño bar. Muy cómodo. Bailamos, cambiamos de parejas en el baile, contamos anécdotas y recuerdo que tomamos bastante, todo muy normal. De repente luego de varios tragos empezamos a hablar de sexo, de tabúes y de esas cosas. Mario salió con que le calentaban las escenas de lesbianas, algo que yo confirmé. Rosa y Wilson no participaban mucho de la conversación , en realidad se estaban besando y metiéndose mano en un rincón.

Kelly entonces nos retó a ver si podíamos describir exactamente que es lo que tanto nos excitaba, y sin mayores, besó a Rita. Rita, en un momento pareció sorprendida, pero enseguida comenzó a responder, acariciando las tetas de Kelly, y metiendo la mano bajo el vestido. Mario estaba como loco y empezó a dar instrucciones. En realidad yo estaba paralizado. No tenía en mente esta situación.

Wilson se retiró al baño y yo imagina que iría a masturbarse. En la barra quedamos Mario, Rosa y yo viendo la escena de lesbianas que protagonizaba mi esposa. Rosa empezó a pasarnos la mano por nuestros penes que estaban a cien. Empezó a quitarse el sweater y mostró unos muy bellos pequeños pechos, como toda una deportista. Luego bajó su falda y vimos ese muy bien trabajado culito, duro, fuerte, suavecito. Su vagina la tenía totalmente depilada. Empezó a decirnos que su fantasía era ser poseída por dos machos, y empezó a buscarnos las vergas para mamar. Nos bajó los pantalones y quedamos desnudos, con las vergas tiesas. Le pidió a Mario que se acostara en la alfombra y que le llenara la vagina con su verga. Ella se acostó sobre él boca arriba con las piernas muy abiertas. Yo veía ese hermoso bollo lleno de pene. Ella me gritaba que me esperaba, que su fantasía se refería a dos penes, no solo a uno. Entonces me arrodillé frente a ella, le olí su vagina que estaba muy bien lubricada y rica. Comencé a chuparle su gallito, mientras Mario sacudía ese huevo a centímetros de mi cara, de hecho me golpeó varias veces con sus bolas. Entonces con mi verga totalmente tiesa la empujé, deslizándola sobre el pene de Mario, y penetrando a Rosa. Entonces caí sobre su torso, y tenía a mi disposición sus teticas. Al mirar hacía arriba observaba como se comía le cuca de mi mujer la cual estaba mirando hacía donde estábamos haciendo el trió. La sensación fue bastante extraña. Me estaba cogiendo a una belleza de mujer, pero mi huevo rozaba forzado a la vez contra la parte superior de su vagina y clítoris, al mismo tiempo que recorría el largo del pene de Mario, que parecía crecer aún más. Estaba en el paraíso terrenal. Y como en el paraíso, hizo su aparición la serpiente.

Wilson salió de baño totalmente desnudo, y con ese enorme monstruo que llama verga. Nos miró y empezó a reír. Dijo que le había excitado la escena lesbica, pero que esto no tenía comparación. Se acercó a Rosa y le puso su serpiente en la boca para que la muñequita se mamara semejante bicho. Yo estaba moviendo el culo y chupando teta, mientras esta muñequita se atragantaba con su pedazo de carne. Pude observar de cerca como su garganta se ensanchaba a medida que Wilson le empujaba el guevo muy dentro de su garganta.

Entonces al fondo escuche como Kelly, mi mujer pedía que le complacieran su fantasía. Entonces Wilson sacó su miembro de la Boca de Rosa, dio la vuelta y sin previo aviso la empujó toda dentro de mi culo, intenté salir del apuro pero Rosa y Mario me tenía sujeto. Apreté lo más que pude mi culo, pero fue peor, el negro se alborotó más y empujó hasta que sentí que la cabeza de su guevo empujaba a mi ombligo desde atrás, y sus bolas y las de Mario hacían un sandwinch con las mías.

Mi mujer gritaba como poseída, mirando la escena y disfrutando de la lambida de cuca, con dedito en el culo.

Yo, gritaba de dolor, de placer, de sorpresa. Me sentía asfixiado y aplastado entre la bella y la bestia. Estas teticas eran una delicia, y ese negro era inmenso.

El desgraciado del Mario se excitó tanto que empezó a eyacular dentro de Rosita, llenando esa cicuta y mi pene con sus semen caliente. Lo que hizo muy resbaloso el ambiente intravaginal, con lo que empecé a coger muy sabroso a Rosa, no es que yo sea muy bueno en la cama, sino que enganchado con este negro del Wilson me sacudía violentamente, haciendo que la muñequita gritara su orgasmo en mi cara.

El Negro entonces nos abrazó fuertemente a los tres, empujó su pene muy profundo en mis intestinos y me llenó de leche. Esa sensación a la vez hizo que me viniera. Fue el polvo más excitante que he echado en mi vida. Me ardía el culo, las pelotas, las tetillas, el glande. Me dolía el pene.

El Negro en ese momento me lo sacó del culo, y dio la sensación de cuando se destapa un refresco con gas, sonó plat!, entonces, aun sobre el cuerpo relajado de la muñequita, con los penes flácidos de Mario y el mío saliendo escurrido de esa cuquita, se acercó mi mujer y la de Mario, Rita se metió de cabeza y besó nuestras bolas. Kelly se fue a mi culo y lo acarició con su lengua. Yo agradecía bastante, ya que me produjo una gran sensación de alivio y relax. Entonces, succionó fuertemente y extrajo la leche del negro. Se besó con rita, y Rita sacando a Mario de abajo de paquete lo besó en la boca, pasándole toda la mezcla de leche del negro con lo que había recogido de nuestras bolas. Mario se tragó la leche y se sentó en la barra.

Rosa, Rita, Wilson, Kelly y Mario me miraron y rieron de buena gana. No sentamos y sirvieron unos tragos.

Entonces Kelly me besó en la boca tiernamente, y me susurró al oído: “Feliz cumpleaños Amor!”…

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Paula; la astucia de saber explotarse.

Mi novia Paula es edecán y es tres años mayor que yo, tiene 27. Trabaja en una plaza cerca de su casa haciendo promoción a una compañía de teléfonos celulares; ella siempre me ha puesto bien cachondo con tan solo mirarla, por lo general en mayas de lycra bien pegadas y zapatillas de tacón con las que me pasa por 5cm, siempre luciendo su culo respingón que parece machacarle la tanga al caminar, y que decir de sus tetas que a pesar de ser medianas, con las blusas que se ponía las lucía a penas cubriendo sus pezones. Aquellas edecanes pegaban mas a putas pero dicen que el que no enseña no vende.

Paula empezó a andar conmigo hace a penas un par de meses y desde la primera cita me dio su coño, recuerdo que estábamos en su habitación; llegamos de tomar un helado, ella aun con su chamarra de mezclilla acostada en la cama mientras yo baboseaba viendo las fotos de su tocador. Mientras veía las fotos vi por el espejo como recogía una de sus piernas hasta que su falda le descubría el coño coquetamente escondido por unas diminutas bragas blancas; dios… que piernas … y las tenía abiertas para mi, “acércate” me dijo mientras sonreía traviesa.

Cuando me di cuenta yo ya estaba encima de ella comiéndome su boca mientras la bombeaba con descaro “ahhh, ahhh, ahhh” aceleraba y paraba de golpe solo para comenzar lentamente; a ella le encantaba, sus gemidos y sus muslos aferrados a mi cintura me lo decían. Me la estuve cogiendo así cerca de 20 minutos, después cuando sentí que ya estaba a punto de terminar; sin decir nada como si entendiera lo que seguía, ella se volteo sobre la cama a cuatro patas para que la siguiera follando.
Me esforzaba en cada embestida, la clavaba cada vez más violentamente a la cama que ya comenzaba a tambalear, quería escucharla decir que le encantaba y lo hizo en voz baja.

– si, ahh, si, asiii… cógeme, …si, ahhh…

Tratábamos de no hacer ruido ya que en la habitación contigua estaban sus padres viendo tv, pero nosotros solo podíamos escuchar nuestras respiraciones jadeantes por las embestidas y uno que otro gemido ahogado. Casi al instante me vine dentro de ella, podía sentir como disfrutaba de mi semen caliente bañando el interior de su coño, contraía su vagina exprimiéndome por completo. Caímos rendidos sobre la cama, yo encima de ella con nuestras mejillas pegadas, ella extrañada y aún sin recuperarse solo dijo “wao”, parecía sorprendida.

Después de ese día casi a diario cogíamos en algún hotel. A veces en su hora de descanso me llamaba para que pasara por ella para irnos al hotel. Al entrar al cuarto, por lo general ahí mismo parada y apoyada en la puerta cerrada le bajaba la lycra hasta las rodillas, deslizaba su tanga a un lado y la bombeaba.

– Ahh, ahhh, siii…

– Oh mi amor, estas bien rica…

– Te gusta? …¿te gusta cogerme así media vestida?

-Ahhh, siii me fascina, me encanta verte con tu uniforme, me hace desearte mas…

Nuestras palabras disparataban el placer hasta que acababa fuera de ella sobre sus nalgas las cuales enseguida frotaba untándose mi semen hasta desaparecer en lo que yo me recuperaba. Sin decir palabra alguna; como casi siempre que terminábamos de follar, salíamos los dos con una sonrisa en la cara, de la mano como lindos novios, aunque yo bien sabía que ella solo hacía de mi puta para tenerme contento y así seguir conservándome junto con los lujos que yo le daba. A veces pensaba que ella igual lo sabía pero ninguno decía nada y seguíamos con la farsa muy a gusto usando frases como “te amo”, “eres mi bebe” y cosas así.

Hace unos días ella se mudo a mi departamento; a petición mía por supuesto, aunque ya sospechaba que ella esperaba con ansias esa petición. Ya viviendo juntos fue que nos dimos cuenta o mas bien yo, de que no congeniábamos pero Paula parecía esforzarse por mantener viva la relación llenando el silencio con nuestros jadeos y sus gritos de placer.

En una ocasión llegue ya muy tarde del negocio del que soy el dueño y traté de platicar con ella sobre como me había ido pero la charla fue un desastre, al poco tiempo nos invadió el silencio y mejor decidí recostarme sobre el sofá para ver el resumen deportivo en la tv mientras Paula se retiraba a dormir; o eso pensé yo. A los 10 minutos salio de la recamara con su bata abierta casi transparente, mostrando sus pechos desnudos tambalearse al andar y con su sexo cubierto por una diminuta tanga negra. Se posó a un lado de rodillas sobre el sofá con el culo al aire dejándome ver su espalda a través de la tela traslucida de la bata y hábilmente me saco la polla del pantalón y comenzó a mamar.

No dije una sola palabra, me dedique a disfrutar de su boca, observaba con detalle sus labios apretar con suavidad mi polla, como tenía la punta de mi polla en la entrada de su boca y enseguida poco a poco veía como iba desapareciendo mi trozo de carne en su boca, después repetía pero esta vez de golpe y alternaba mientras me masturbaba igual lentamente sin mirarme, manteniendo su mirada fija en mi polla y cerrando los ojos solo cuando tragaba. Podía escucharse el chasquido de sus mamadas “smlog… smlog…” sonido que me calentaba aun mas.
Parecía que se humillaba en esa mamada, pero la dedicación y entrega que le ponía a cada succión me hacían dudarlo, nunca disfrute tanto una de sus mamadas como aquella, no se si porque sabía que era su manera de llenar el vacío de nuestra relación, o si era para recordarme la verdadera razón por la que seguíamos juntos, o si simplemente porque se esforzó para darme la mejor mamada de mi vida. Finalmente me vine y sin pensarlo llamándola por primera vez de esa forma.

– Oooh puutaaa…!

Tras haber llenado toda su cara con mi semen ella simplemente me regalo una sonrisa y se fue a la recamara pero mientras caminaba; además de saborear con mis ojos el trasero que minutos mas tarde iba a gozar, vi como con los dedos se quitaba el semen de su cara para llevárselo a la boca. Seguí viendo la tv hasta que acabo el programa mientras pensaba en como fue que se me escapo el decirle “puta” a Paula, que bien aunque si lo era nunca pensé en echárselo en cara.

Esa noche entre a la cama y Paula ya estaba dormida pero no me importo me monte encima de ella y comencé a besarla y a amasarle las tetas mientras ella ya medio dormida solo se dejaba hacer, hice a un lado su tanga, la penetré de golpe y comencé a darle y duro.

– Ahh, ahhh, ahhh, mmmm…

– Oh si, me encantas, asi me gusta cogerte, a lo salvaje…. ohhh si, estas riquisimaaa, ohh…
– Ahhh, ahhh, ahhh…

Paula ya estaba mas que despierta pero no abría los ojos, solo gemía y disfrutaba sin hacer caso a mis palabras pero su cuerpo hablaba por si solo.

– ¿Te gusta? ….¿te gusta que te coja así Paula? …Yo se que si, a mi me encanta ahhh…

– Ahhh, ahhh, ahhhh, ahhhhh….

Después de correrme dentro de ella y tras empujarle mi polla lo más que pude para que sintiera mis chorros de semen hasta el útero, caí rendido y me baje de ella, me di la vuelta y me dormí.

…….CONTINUARÁ.

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Memoria USB perdida (II) – Sudamericano

Había pasado casi una semana de los acontecimientos narrados en el relato “Memoria USB perdida” (I) entre Sara, Isma y yo.

Era viernes y estaba en el trabajo cuando recibí un mensaje de whatsapp de Isma (chico de entre 18-19 años) en el que decía:

“Mira lo que estamos haciendo mi amigo Raúl y yo”.

Tras el mensaje, recibí una imagen en mi Smartphone en el que se veía un monitor con una de las fotos de mi novia Sara que había perdido y dos pollas erectas justo delante.

Le contesté:

“Disfrutad con mi novia chicos. Enviadme una foto cuando acabéis. ”

A los 5 minutos mi móvil sonó. Me fui a una esquina de la oficina y descargué la foto. En ella se veía la misma foto proyectada en el monitor de antes cubierta por un montón de semen y dos pollas flácidas al frente.

Al verlo, les envié un mensaje diciéndoles que estaba en el curro y que ahora no podía escribir mucho y que a ver si Isma me contaba quién era el propietario del otro miembro y qué le había parecido mi novia Sara.

Aunque no lo contesté ese día, Isma me comentó que era la de su mejor amigo Raúl, de total confianza y que pensaba que Sara era una diosa a la que había que hacer ofrendas de semen.

* * *

Ya en casa, le conté y enseñé lo ocurrido a Sara y esta se excitó enseguida.

Al día siguiente (sábado), Isma nos llamó y nos dijo que su amigo Raúl nos invitaba a tomar algo a su casa.  Sara y yo lo hablamos y accedimos.

El amigo de Isma vivía en un chalet grandecito en la periferia.

Llegamos a la casa y nos recibieron Isma y Raúl, su amigo sudamericano. Pasamos al comedor y allí estaban los padres del anfitrión. Nos presentamos como unos amigos de Isma y que más tarde nos iríamos de marcha.

Sara y yo estábamos bastantes nerviosos porque los chicos no estaban solos. ¿Qué tendrían en mente? Les propusimos ir a nuestra casa, que estaríamos solos, pero dijeron que no, y que no nos preocupáramos.

Seguimos a Isma y a Raúl por las escaleras hasta llegar al garaje, desde el que  se podía acceder a un cuarto hecho a medida que Raúl usaba para estudiar, fiestas y jugar a la consola.

Una vez dentro, Sara se quitó el abrigo y dejó a la vista de todos cómo iba vestida:

Llevaba las piernas, perfectamente depiladas al descubierto y un vestidito compuesto por una minifalda en volantes y una parte de arriba con filigranas y transparente. Todo el vestidito era negro, y el sujetador con relleno que se descubría bajo las transparencias era del mismo color.

Isma y Raúl se quedaron alucinados.

Mientras Sara les sonreía, observé aquella habitación desprovistas de ventanas y pude ver una tele de 52 pulgadas con varias consolas conectadas, un sofá, una mesita, una mesa llena de papeles con un ordenador y una pantalla de 22”, estanterías llenas de libros y una pequeña cama de 90.

Sara se sentó en el sofá cruzando las piernas. Aquel cruce le subió la falda un poco y dejó ver aquellas dos preciosas y tersas extremidades blanquecinas.

Raúl abrió un armario y dejó a la vista un nutrido mueble-bar. Todos decidimos tomarnos unas caipirinhas. Mientras Raúl las preparaba, Sara  y yo nos reíamos de las bromas que nos contaba Isma.

Nos sentamos, bastante estrechos en el sofá. En un lateral estaba yo, con Sara a mi derecha, seguida por Raúl y por Isma.

Bebíamos y reíamos hasta que sonó la puerta y se abrió de golpe. La madre de Raúl entró y nos preguntó si necesitábamos algo. Su hijo le contestó que no, que estábamos tomándonos algo para no gastar tanto cuando saliéramos. Su madre dijo que eso estaba muy bien, que ahorraran un poco y dijo que para que no nos sentara mal que nos traería algo para comer.

SARA: qué susto me he dado.

RAÚL: ahhh, no te preocupes. Ahorita nos traerá algo y nos dejará tranquilos. Ahora están viendo la tele pero a las 11 y nomás se irán a la cama.

La mujer cumplió y nos trajo unas minipizzas y otros menesteres para comer.

MADRE: ¿cariño, no pasarás frío? – le dijo a mi novia al comprobar el hecho que llevaba una camiseta transparente.

SARA: no, no se preocupe señora. Llevo un buen abrigo. Es que con tanta gente hace mucho calor en las discotecas y así es como si fuera en bikini.

MADRE: bueno, cuídate y no te resfríes.

La madre se acercó y nos dio dos besos a cada uno.

MADRE: no sé si estaremos despiertos cuando os vayáis así que pasáoslo bien y tened cuidado. Rauilito, si necesitas cualquier cosa llámanos.

RAÚL: valeeee mamita. No te preocupes. Te quiero mamita.

La mujer cerró la puerta y nos dejó solos.

Raúl puso música y nos dijo que no nos preocupáramos por el volumen, que sus padres dormían dos pisos más arriba y no se oía nada.

Pronto las caipiriñas fueron bajando en los vasos y Sara le preguntó a Raúl:

SARA: Luis ya me ha enseñado la foto que le enviasteis. ¿Os lo pasasteis bien con mis fotos?

RAÚL: estabas muy lindaaaaa.

SARA: ya vi que os gustó…

RAÚL: sí… Las fotos las hicimos frente a ese ordenador – señaló la mesa y la pantalla panorámica que reposaba encima.

SARA: ¿pensabas que sería así en persona tras ver las fotos?

RAÚL: así con ropa no sé, ¡¡pero estás padre!!

SARA: Isma antes nos ha contado que jugas al fútbol con él y que eres un crack. ¿Por qué no me enseñas las abdominales?

Sin perder tiempo, el chico obedeció y se subió en seguida la camiseta. Se podían apreciar unas abdominales muy marcadas, mejores que las que hace una semana nos enseñó Isma, en una piel morena como la madera.

Sara pasó dos de sus dedos lentamente por aquella cordillera de músculos del vientre hasta llegar al ombligo.

Sara se levantó riendo y dijo de improviso:

SARA: ¡¡¡esta canción me encanta!!!

Empezó a bailar delante de nosotros tres. Primero abrió los brazos y los fue subiendo lentamente al ritmo que movía la cadera adelante y atrás.  Se colocó una mano en la falda, y la movió arriba y abajo (casi dejando a la vista su ropa interior), mientras que levantaba por encima de la cabeza su otro brazo. Se puso de lado y empezó a contonear su cadera con los brazos levantados. Pese a no tener mucho pecho, aquel sujetador push-up le hacía parecer tener una 90. El vestido ceñido realzaba sus formas, su vientre plano y su culo respingón y de infarto.

Se dio la vuelta, y bailó de espaldas a nosotros, moviendo su culito como si le picara algo y poniéndonos a los 3 bien calientes. Levantó tanto su falda que s ele pudo apreciar un poco el culo. En un descuido hasta su tanga negro.  Volvió a bailar de frente de forma provocativa, luego de lado, y terminó el ciclo de espaldas. De frente se subió el vestido enseñándonos el ombligo. Siguió provocándonos y se subió la parte de arriba dejándonos ver su sujetador negro, que ya teníamos visto por sus transparencias.

Se dio la vuelta, subió su falda enseñándonos las rayitas de su tanga y comenzó a agacharse haciendo una sentadilla sin parar de mover aquel culito blanco y terso.

Se pasó los pulgares por los laterales del tanga y subió y bajó las manos sin parar de bailar. Nos dio la espalda, se agachó y empezó a mover el culito como si tuviera espasmos.

Se dio la vuelta mirándonos y acarició las piernas hasta llegar a los pechos. Los juntó y se inclinó hacia delante marcando un gran cañón transparentado por su parte de arriba del vestido.

De repente la puerta se abrió y apareció Nicolás, el padre de Raúl:

NICOLÁS: a ver, podéis bajar la música que estoy viendo una pelí…

El hombre, bajito, regordete y moreno, de unos cuarenta y tantos, vestido en chándal, se quedó helado al ver a Sara, al verla bailar tan sexy. Se acercó, con el ceño fruncido, al sofá, a donde estaba Sara y le dijo en voz alta casi gritando:

NICOLÁS: ¡¿cómo te atreves a comportarte así en mi casa?! ¡Esto no es una discoteca!

SARA: sólo bailaba, no se enfade. Ahora nos iremos de marcha.

NICOLÁS: ¡ha! ¿Ahorita? ¡Tú lo que hacías era poner cachondos a estos críos!

SARA: ¿no le gustaba cómo bailaba? Se ha quedado mirando fijamente unos segundos…

NICOLÁS: yo, yo…

Justo en ese momento comenzó una canción latina con mucho ritmo. Sara empezó a bailar inconscientemente. Puso una mano en el pecho de Nicolás y le empujó, haciendo que este cayera se tropezara con el sofá y se sentase donde antes se había sentado ella.

NICOLÁS: ¡¿Pero qué carajo haces?!

SARA: shhh – mi chica se llevó un dedo a los labios.- Le bailaré esta canción que seguro le gusta. Relájese y verá como no hago ningún mal.

El hombre se dispuso a rechistar pero en cuanto Sara le dio la espalda y comenzó a bailar moviendo al ritmo de reggaeton su culito se quedó callado y con la boca abierta.

RAÚL: ¿a que baila bien papito?

NICOLÁS: calla, calla…

Sara contoneaba su culito de espaldas, y cuando dobló la espalda su mini falda se levantó dejando a la vista sus duras nalgas y su tanga negro. Él levantó las cejas y ella sonrió al percatarse. Agitó aquel trasero y se movió ligeramente como un flan. Se pasó las manos por el culo lentamente, provocándonos a los cuatro.

Se dio la vuelta y al mirar a Nicolás, éste le sonrió levemente. Bajó la vista y pudo notar una pequeña protuberancia en el pantalón de chándal de aquel hombre maduro. Se acercó a él de frente, colocó sus manos en sus hombros y contoneó su culito. Isma se asomó un poco para ver aquel trasero, pero el resto no perdimos de vista aquella cara viciosa de labios carnosos entrecerrados y el escotazo que tenía mi novia. Aquellas dos tetitas estaban bien cerca de la cara del hombre. Sara abrazó lentamente al hombre, rozándole con los pechos el cuerpo. Cuando se incorporó, sus tetitas estaban a la altura de la lengua del hombre. Sara se puso las manos en los laterales de sus senos y empezó a juntarlos como si quisiera dar palmadas con ellos. Los ojos del padre de Raúl casi se salían de sus órbitas y no paraba de resoplar.

El hombre se estiró para besarle los pechos, pero en ese momento ella se dio la vuelta, siguió bailando lentamente de espaldas y bajando su culito. No hubiéramos sabido si se estaba restregando contra Nicolás si no hubiera sido por su interjección:

NICOLÁS: mmm, ¡qué culito más rico!

Sin previo aviso el hombre le bajó la falda dejándola en tanga. En lugar de protestar ella se rió.

SARA: ¿más tranquilo señor?

NICOLÁS: mmm. Niña, tendrás que quitarme el enfado con tus bailes.

Sara, de espaldas, apoyó sus manos en las piernas de Nicolás y contoneó su culito contra su paquete, del que ya se podía ver una gran erección bajo la ropa.

Aquel culito blanco y puro parecía casi desnudo por el pequeño tanga y se movía de arriba abajo aplastando el paquete de aquel hombre.

Nicolás se lanzó y colocó sus manos en las piernas de Sara. Fue bajando hasta tocarle el culo. Aprovechaba para apretar a la chica más contra él.

Sara se levantó y se subió encima de Nicolás, como una amazona sobre aquel hombre regordete. Le apartó las manos cuando este intentó tocarle las tetas y se quedó quieta.

SARA: ¿nos dejarás hacer lo que queramos sin rechistar?

NICOLÁS: sí sí. Pero amor, no pares.

Sara rio apoyándose con los brazos en el sofá, empezó a cabalgar al hombre. Al principio despacio, restregando lentamente su tanguita por encima de el paquete de él, pero poco a poco fue cogiendo velocidad y emitiendo gemiditos. Se podía apreciar una mancha de humedad en su tanguita. En un momento dado la camiseta del hombre se subió, y la punta de su polla salió a la luz. Ella la tocó con un dedo, se rio y cabalgó más rápido. Cuando el hombre no aguantó más, se corrió, soltando un buen chorro blanco que le impactó sobre la barriga, seguido de otros 3 que terminaron formando una laguna que se desbordaba por los lados.

Sara se paró y le dio un piquito al hombre. Éste se levantó y se fue al baño a limpiarse.

SARA: ¿qué? ¿Nos vamos de marcha?

Los 3 chicos nos miramos y tras aquella exhibición pasional contestamos con una tímida afirmación.

RÁUL: Papá, ¿qué nos podrías acercar a la disco en el auto? – preguntó a su padre nada más este salió del baño.

NICOLÁS: claro que sí hijito – dijo sonriendo – os llevaré a los 3.

***

En el coche no ocurrió nada digno de mención. Llegamos a un pub de mala muerte bastante pequeño que solían visitar Raúl e Isma. Estaba bastante lleno por chicos de su edad, y tanto la música como las personas eran claramente latinas. Nos quitamos los abrigos y nos dirigimos al otro extremo de la puerta para poder dejarlos apoyados en una barra llena de ropa.

En cuanto Sara dejó a la luz sus suaves piernas acabadas en minifalda y su camiseta transparente que era una ventana hacia su sujetador, los chicos del lugar centraron su vista en ella como si sus miradas fueran arpones.

Isma propuso invitarnos a unos chupitos, y nos dirigimos abriéndonos paso hasta la barra. Yo iba justo detrás de Sara. Pude ver cómo muchos chicos más que apartarse un poco para dejarle paso hacían justo lo contrario para rozarse y acercarse más. Otros tantos le dedicaban piropos o la animaban a que se fuera con ellos.

Nos resguardamos en una parte de la barra que quedaba un poco solitaria al tener una columna por medio. Tomamos nuestros chupitos y aprovechamos el espacio libre para bailar un poco.

Sara bailaba extremadamente sexy. Sólo nosotros tres la separábamos del mar de tiburones que intentarían comérsela a la mínima ocasión. Éramos sus protectores, pero nosotros, y más tras el espectáculo acontecido en casa de Raúl, también éramos escualos.

LUIS: cariño, porqué no te quitas esa camiseta, que total el efecto será el mismo – le dije bromeando.

En lugar de burlarse de mi broma, se puso a reír y se quitó la camiseta, quedándose en sujetador. Sus tetitas botaban con su baile dentro de aquel constringente sujetador.

Mientras Sara bailaba aquella música latina, Raúl se le acercó animado. La cogió por la cintura y se pusieron a bailar cada vez más pegados. Ella giró y siguió bailando de espaldas. Su culito se movía como la rueda de un coche, y en cada vuelta rozaba el paquete de Raúl. En un momento determinado ella dio un giro, y todos pudimos apreciar la imponente erección que tenía el chico. Se volvieron a pegar y Raúl la agarró de la cintura juntándola bien contra sí.

Su baile era cada vez más caliente hasta que Sara se separó y se acercó a Isma, que estaba sentado en un taburete. Le beso lentamente en los labios, y se arrejuntó los pechos en el sujetador frente a la cara del chico. Éste, hundió su cabeza entre aquellas dos tetas, no muy grandes, pero bien turgentes.

Raúl se acercó a Sara por la espalda y se pegó a su culito diciéndole.

SARA: nos has puesto muy cachondos en mi casa. Al chófer ya le diste lo suyo, ahora nos toca a nosotros.

Raúl se apretó más a ella  y le colocó sus manos en la cintura. Sin parsimonias, subió rápidamente hasta llegar a los pechos y los apretó hacia arriba. Le acarició las piernas y fue ascendió hasta subirle la falda lo suficiente para dejar al descubierto su tanguita. Sin delicadeza, le desabrochó el sujetador y le estrujó las tetitas mientras que ella no dejaba de besarse con Isma.

Mientras Raúl seguía magreándola, Sara le bajó la bragueta de los vaqueros a Isma y sacó su polla al aire libre. Empezó a masturbarle al son de la música sin dejar de mirarle.

El chico se levantó del taburete y ayudó a sentarse a ella. Inmediatamente, acercó su tranca a la cara de Sara, y ésta empezó a darle lametones al prepucio.

ISMA: sí nena, cómetela.

Ella, obediente, se metió aquel miembro erecto en la boca y empezó a chupársela. Raúl también había desenfundado y se la cascaba justo al lado. El joven acercó su miembro a la cara de Sara, y esta, en un rápido movimiento, cogió aquella cola por la base y empezó a chuparla. Su cabeza se movía con rapidez mientras mamaba alternativamente aquellas dos pollas.

Se bajó de la silla y se puso en cuclillas en el suelo para chupar aquellas pollas mejor. Sus pechos botaban por el ritmo de sus succiones. Juntó los dos capullos y se los metió a la vez en la boca.

Los mirones se arremolinaban entorno a nosotros cuatro y mantenían las distancias.

RAÚL: así así, putita, así. Chúpatela toda. Toda la pija…

Ella aumentó el ritmo sin dejar de mirarle.

RAÚL: ¿te gusta?

SARA: mmmm, sí, mmm.

Me senté en el taburete y empecé a cascármela yo también. Raúl ayudó a mi chica a levantarse y tras meter una mano bajo su falda empezó a masturbarla.

RAÚL: no hace falta mucho… qué mojadita está…

Le subió la falda y tras apartar el tanga a un lado, fue buscando con la punta de su lanza su coñito.  Sara se apoyó en mí para no caerse. Nos sonreímos y su cara se transformó cuando nuestro nuevo amigo se la metió de golpe.

Se la estaba follando con golpes secos, y ella me miraba con un gesto agónico de placer. A los pocos minutos, me miró con cara traviesa, y tras coger mi miembro empezó a chupármela.

RAÚL: mmmm, qué culito tienes, mmmm. – Decía mientras le agarraba el culo al ritmo de sus penetraciones.

SARA: sí… Isma.. ahora tú guapetón… Métemela…

Sonriente, el aludido pidió turno y se colocó detrás de Sara. Le acarició la espalda y empezó a penetrarla muy lentamente. Ella quería más, pero él disfrutaba cada introducción con deleite. Pegó su cuerpo al de ella y le susurró al oído:

ISMA: voy a correrme dentro de ti, como he estado haciendo a diario en mi imaginación mientras me la cascaba.

El chico aumentó el ritmo hasta que su voz se elevó por encima de la música y empezó a correrse dentro de mi chica. Se apartó a un lado, y sin dar tiempo a que Sara se limpiase, Raúl ocupó su lugar y empezó a follársela con fuerza.

Los mirones se habían envalentonado y un par de chicos acariciaban a Sara. Poco a poco se fueron soltando más, y uno le estrujaba las tetas mientras que otras tantas manos anónimas la toqueteaban por todos lados.

Aquello se nos estaba yendo de las manos. Pude ver cómo Isma llamaba desde el móvil de Raúl con cara seria. Raúl no tardó en correrse. Se separó y chorreones de semen cayeron por las piernas de mi chicas. Un desconocido intentó penetrarla, pero Sara se pegó a mí y le rechazó.

LUIS: chicos, hay que irse. Coged la ropa y abridme paso.

Cogí a Sara en brazos y seguí a Raúl e Isma que se abrían paso entre la multitud. Al salir a la calle, el padre de Raúl nos esperaba con la puerta abierta.

NICOLÁS: ¡vamos, vamos, a dentro!

***

Nos metimos a toda velocidad, con Sara casi desnuda dentro del coche y conducimos hacia casa de Raúl.

NICOLÁS: Isma ya me lo ha contado todo. No os preocupéis,  no pasa nada.

De repente Sara cortó la tensión riéndose a carcajadas.

SARA: eso, no ha pasado nada. Sólo que casi me follo a todo el pub.

Todos nos reímos. Mientras hablaba, se iba vistiendo.

SARA: a todos menos al más importante…

Isma y Raúl se bajaron al llegar a su casa y su padre nos acompañó hasta nuestra casa. Entró por el parking y una vez paró el coche Sara le dijo:

SARA: gracias por todo Nicolás. Es usted un caballero.

NICOLÁS: faltaría más.

SARA: fíjese que mi novio se ha quedado sin disfrutar esta noche. Iba a recompensarle en el coche, pero por respeto a usted no lo he hecho.

NICOLÁS: no pasa nada…

Sara metió la cabeza entre los asientos delanteros y le dio un beso en la mejilla a Nicolás. El hombre rio, y no me di cuenta de por qué hasta que me pude dar cuenta que Sara le estaba acariciando el paquete. En un santiamén le sacó la polla y empezó a pajearle.

Yo hice lo propio y cuando Sara se dio cuenta, se acercó a mí de espaldas y levantó la falda. Apartó su tanga a un lado. Y se agachó hasta meterse mi polla. La luz del parking se apagó dejándonos a oscuras. Aún estaba empapada por dentro. Empezó a cabalgarme y yo apenas sólo podía ver su culito saltando y su espalda. Se reclinó un poco más hacia detrás y pude ver a nuestro conductor entre los dos asientos con la polla en ristre. Ella volvió a inclinarse hacia delante, y me imaginé que los gemidos que oía debían de provenir de la satisfacción de Nicolás mientras mi chica se la chupaba.

El hombre no aguantó mucho y al poco tiempo se corrió. Sara se levantó y dio la vuelta. Pude ver cómo tenía la cara y el cuello llenos de semen. Empezó a cabalgarme de frente hasta que me corrí dentro de su coñito.

Nos limpiamos con clínex y recompusimos, listos para volver a casa.

FIN.

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Sensaciones especiales

Seguí a David por las escaleras que conducían al sótano de su casa. Era un amplio salón de acceso exclusivo y reservado solo para sus íntimos, acogedor y confortable, ideal para desconectar del mundo. Allí habíamos celebrado largas veladas de invierno, al calor de la chimenea, con buen vino y mejor compañía. Lugar para las grandes confidencias y para dar rienda suelta a los deseos compartidos. Pocos secretos existían entre David y yo, que en aquel sótano habíamos escrito numerosas páginas de nuestras historias más inconfesables.

El siguiente capítulo iba a tener como protagonista a Lucía, una hermosa veinteañera, alumna de David en la facultad. Fueron los únicos datos que mi amigo me había proporcionado cuando me telefoneó para que acudiera aquella noche a su casa. “Esta noche  te prometo sensaciones especiales”, me había dicho, en ese tono misterioso que David solía utilizar cuando había “cita en el sótano”. No era la primera vez que me llamaba para follar con una de sus alumnas. A ambos nos gustaban los tríos, el sexo en grupo, en realidad cualquier forma de relación sexual que se saliera de la habitual en pareja. Y era evidente que a aquellas jovencitas les gustaba follar con maduros, tal vez para hacer realidad la tópica fantasía de tirarse al apuesto profesor, con amigo incluido en el lote.

“Te prometo sensaciones especiales”… La primera visión de Lucía me hizo comprender que a David no le iba a costar ningún esfuerzo cumplir su promesa. Cuando acabé de bajar las escaleras, me topé con la imagen de la joven muchacha atada y de rodillas, delante del inmenso espejo que David tenía en una de las paredes del sótano. En él se reflejaba la chica de espaldas, completamente desnuda salvo un tanga negro cuya cinta circundaba su cintura y se perdía en la hendidura de sus nalgas apoyadas sobre los talones, para descansar en ellos el peso de su cuerpo. Lucía era hermosa, sin dudas. Tenía la cabeza agachada, su barbilla apoyada sobre el pecho, los ojos vendados por un pañuelo negro, el pelo castaño y rizado. La visión de su cuerpo desnudo era excitante. Sus brazos alzados, las muñecas esposadas, los dedos de sus manos entrelazados, las piernas abiertas, los pechos, breves y redondos. Una cadena que pendía del techo, sujeta a la argolla de las esposas de cuero, mantenía elevados los brazos de Lucía y tenso su torso hasta dibujar sus costillas en la piel, pronunciando la redondez de su ombligo en el vientre plano y el sinuoso contorno de sus caderas.

En el silencio de la estancia, se podía escuchar con claridad la respiración agitada de la muchacha, que no había movido ni un solo músculo de su cuerpo al sentir nuestra presencia, hasta que David se colocó tras ella y, agarrándola del pelo, le obligó a subir la cabeza que cayó hacia atrás por el jalón, logrando que Lucía abriera la boca para dejar escapar un leve gemido.

– Ya estoy de vuelta, putita. Y he traído un viejo amigo que quiero presentarte. – David se agachó para hablarle suave a Lucía, muy cerca de su oído, sin soltarle el pelo enredado entre sus dedos. – Te dirigirás a él como “señor”, ¿me has entendido?

Lucía asintió con la cabeza. Pero David desaprobó el gesto con un nuevo tirón de los cabellos de la chica. – ¿Me has entendido? – le volvió a preguntar, con cierta dureza en la voz.

– Sí, profesor. – La voz de Lucía sonó apagada, apenas un hilo de voz fina y nerviosa.

– Saluda a mi amigo, Lucía, no seas maleducada.

– Buenas noches, señor.

Respondí a su saludo, tal vez con demasiada formalidad, lo que provocó que David riera a carcajadas.

– No hace falta que saludes a la putita. Ella no está aquí para que la saludemos, ¿verdad Lucía?

– Verdad, profesor.

Las preguntas de David a Lucía siempre venían acompañadas de un leve jalón de pelo que la forzaba a echar más para atrás la cabeza, a tensar la cadena con sus manos y a dejar caer más las nalgas sobre los talones, como temiendo que, en algún momento, pudiera perder el equilibrio. En esa postura, su espalda se enarcaba levemente y sus pechos se ofrecían hacia delante, turgentes e incitantes sus pezones endurecidos. Sin soltarle el pelo, David comenzó a sobar sus tetas con la otra mano, a pellizcar los rosados pezones, mientras le seguía hablando, casi susurrándole al oído:

– ¿Y para qué está aquí la putita?

– Para ser sometida, profesor.

– Para ser sometida, ¿por quién? – otra vez el pelo fuertemente jalado, la cabeza hacia atrás, el gemido entrecortado de Lucía, la mano de David estrujando uno de sus pechos – ¿Por quién vas a ser sometida, Lucía?

– Por Vd. y por el señor, profesor.

La respuesta de Lucía fue clara, rotunda, sin titubeos. Me pareció que el tono de su voz incluso denotaba cierta impaciencia, como si Lucía deseara que ocurriera inmediatamente lo que estaba proclamando. Yo era “el señor” que junto a mi viejo amigo íbamos a someter a aquella linda joven, que no parecía tener ningún tipo de miedo a estar allí, en aquel sótano, encadenada, desnuda y de rodillas, a merced de dos hombres, a uno de los cuales ni siquiera conocía. Desde luego que las sensaciones estaban siendo especiales. Sentía tal excitación que creí que la polla me iba a reventar dentro del pantalón. David se percató de mi más que evidente erección y, sonriendo burlonamente, volvió a dirigirse a Lucía:

– Creo que el señor está deseando someterte. Así que será cuestión de no hacerle esperar, ¿verdad putita?

– Cuando Vd. ordene, profesor.

David soltó los cabellos de Lucía, se incorporó y comenzó a desnudarse, indicándome con un gesto que yo también lo hiciera. Cuando los dos estuvimos completamente desnudos, nos colocamos a ambos lados de la chica, con la punta de nuestras pollas erectas en sus labios, para que las chupara. No hizo falta orden alguna para que Lucía comenzara a besarlas y a lamerlas, impregnando de saliva los rígidos troncos de carne que introducíamos en su boca por turnos para que la alumna sumisa de David los chupara magistralmente entre jadeos que se ahogaban cuando las vergas se clavaban en el interior de su boca.

El profesor alentaba a su pupila cuando mamaba mi polla, “vamos, vamos, putita, que el señor vea lo bien que sabes chuparla” y la forzaba a tragarla por completo cuando era la suya la que tenía entre aquellos labios carnosos y humedecidos que sabían perfectamente cómo tenían que cerrarse sobre el capullo para firmes deslizarse, hacia dentro y hacia fuera, por toda la enhiesta longitud de nuestros carajos.

David ordenó a Lucía que se pusiera en pié y ella obedeció al instante, con cierta dificultad, posiblemente al tener las rodillas entumecidas por la forzada posición en la que había permanecido durante todo ese tiempo más el que ya llevara antes de que bajáramos al sótano. Se percibía el temblor en sus piernas, el cual alivió con ligeros y rápidos movimientos de flexión y estiramiento de sus rodillas. Al incorporarse, pudo bajar sus brazos, quedando sus muñecas esposadas a la altura del vientre. David me indicó que me pusiera a su lado, tras de ella, pudiendo contemplar lo que hasta entonces solo había podido ver reflejado en el espejo: la hermosura de su espalda desnuda y la redondez de sus nalgas ya completamente al descubierto. El profesor cogió la cinta del tanga de Lucía y la tensó y destensó para frotar con ella el coño de la joven, que se estremeció por el roce de la tela en la raja de su sexo, hasta que en uno de los tirones la cinta cedió, rompiéndose y dejando a la chica absolutamente desnuda.

– Un culo perfecto – sentenció David, acariciándolo y estrujando sus nalgas sin reparo. – Un culo perfecto para ser azotado, ¿verdad putita? ¿Quieres que te azotemos?

Lucía no respondió, lo que provocó que David asiera sus cabellos y jalara fuertemente de ellos, para obligarla a contestar.

– Cuando pregunto, quiero respuestas inmediatas. A ver si te voy a tener que suspender, alumna. Creo que eres una niña mala y mereces ser castigada, ¿verdad?

– Sí, profesor. – La voz de Lucía volvió a sonar tímidamente y esta vez con una inquietud que apenas pudo disimular.

La nalgada sonó hueca, como un chasquido de la palma de la mano contra la piel blanca que enrojeció al instante, el contorno de los dedos señalados. Otra más y otra más. Y a cada manotazo, el suave gemido de Lucía y la suave convulsión de su cuerpo. David palmeaba cada vez con más fuerza el culo de su alumna y la obligaba a contar los azotes. Uno… Dos… Diez… Un descanso. Y mi turno. “Todo tuyo”, me dijo con esa sonrisa burlona que se gastaba cuando estaba disfrutando verdaderamente. Uno… Dos… Diez… Sentía la piel caliente del culo de Lucía quemándome la palma de la mano. Como había visto hacer al maestro, mi mano cada vez golpeaba con mayor intensidad las nalgas enrojecidas, provocando el quejido de Lucía que trataba de endurecer la carne para amortiguar la fuerza del azote. Otro descanso. Y vuelta a empezar, a doble mano, la nalga izquierda para David, la derecha para mí, palmada tras palmada, nuestras manos libres en los pechos de la muchacha, pinzando con los dedos sus pezones para darle el doble castigo del pellizco en sus tetas y del azote en su culo.

Ya Lucía trataba de zafarse, zarandeándose y contorsionando su cuerpo, jadeando con esfuerzo, suplicando que cesáramos en nuestros palmetazos contra su piel dolorida, mostrando incluso un atisbo de rebeldía que nos hizo enardecer. “Se nos rebela la putita. Creo que vamos a tener que follárnosla para que sepa quiénes mandamos aquí”, dijo David, como anunciando lo que iba a suceder a partir de ese instante.

El profesor se colocó tras Lucía y puso su mano izquierda bajo su barbilla, obligándola a levantar su cabeza. Me pidió que liberara sus muñecas de las esposas de cuero y procedí a ello. En cuanto que la chica tuvo las manos libres, David agarró con su brazo derecho el mismo brazo de Lucía, ordenándole que abriera sus piernas. Agarrada por el brazo y por el cuello, Lucía obedeció, apoyando su cabeza contra el hombro de su profesor y enarcando su espalda para que la polla del hombre pudiera penetrar su coño ofrecido. David la embistió con fuerza, sin soltarla, sometiéndola a un brutal escorzo que hizo que Lucía buscara los muslos de su dueño para agarrarse a ellos mientras era clavada y desclavada por la dura verga que le provocaba oleadas de placer en el cuerpo sometido. Su vientre, curvado hacia delante, quedó expuesto para que mi lengua y mis manos lo recorrieran, para subir hasta sus pechos ofrecidos y continuar hasta su boca abierta, que gemía ya sin contemplaciones. Mientras David seguía empalándola y mordía su oreja, en la que le susurraba sucios improperios –eres la sumisa más putita que me he follado en la vida, te voy a partir el coño a pollazos- yo sellaba sus gemidos con mis labios y le provocaba nuevos quejidos al estrujar sus tetas y retorcer maliciosamente sus pezones hinchados por el deseo. Y mi mano también descendía hasta el capuchón de su clítoris y acariciaba su vulva empapada, frotando su sexo hasta sentir el roce de la polla de David que entraba y salía frenéticamente del coño de Lucía, provocándole espasmos de placer a la alumna sumisa.

El bramido de David anticipó su inmediata corrida sobre la espalda y el culo de la joven que apretó sus nalgas contra los huevos del profesor para, en un sensual y oscilante movimiento, frotar la verga aún endurecida y sentir las últimas sacudidas de esperma en la estrecha grieta divisoria de sus redondos glúteos.

Fue el propio David quien, sin soltar el brazo de Lucía, la hizo andar a empujones hasta la mesa situada en el ala izquierda del sótano, colocando a la chica en uno de sus extremos y obligándola a doblar su cintura hasta que su tronco quedara apoyado sobre la tabla. Lucía se dejó hacer y trató de acomodarse, doblando su cabeza para que el lado izquierdo de su rostro descansara en la mesa, mientras David tiraba hacia detrás de sus brazos y entrelazaba las manos de su alumna a la altura de sus lumbares. Reclinándose hacia ella, le habló suavemente al oído:

– ¿Te gustaría que te follara tu señor, putita? ¿Eh? ¿Te gustaría que te follara ahora mismo?

– Sí, profesor.

– Suplícaselo.

Yo contemplaba sus nalgas, aún enrojecidas por los azotes, húmedas y brillantes por los regueros de leche vertidos por David. Aquella posición era realmente excitante y ansiaba poder penetrar a aquella hermosa chica que, dócilmente, se sometía a todo lo que su profesor le ordenaba. Como se demoraba en la respuesta, le pegué un seco manotazo en su nalga derecha que le hizo soltar un pequeño grito a manera de lamento y me decidí a ordenarle:

– Te ha dicho tu profesor que me supliques, putita. ¿Es que quieres que volvamos a castigarte?

David me miró, sonriéndome con complicidad y aprobación, mientras apretaba con su mano izquierda la parte posterior del cuello de Lucía para aplastar su rostro contra la mesa. La voz de la mujer sonó apagada:

– Fólleme, señor. Me gustaría que me follara ahora mismo.

Agarré mi polla para orientarla y dirigirla al centro de su raja y la penetré lentamente, como queriendo hacerle sentir toda la extensión del carajo endurecido en el interior de su coño que palpitaba de deseo. Agarré sus manos como si fueran las riendas de una yegua a punto de desbocarse, lo que permitió que David usara las suyas para jalar de su pelo y obligarla a levantar su tronco de la mesa cuando él quisiera, para magrear sus tetas o apretarlas contra la tabla de madera, mientras yo aumentaba el ritmo de la embestida y estiraba los brazos de Lucía para contorsionar su cuerpo nuevamente estremecido por el placer.

– Vamos, vamos, fóllala con más fuerza – me alentaba David, mientras tapaba la boca de Lucía para impedir que se escucharan sus gemidos. Sí se oían perfectamente mis jadeos y los rítmicos golpes de mi pubis contra las nalgas de la muchacha, cada vez más continuos y crecientes, mientras la polla entraba y salía, entraba y salía, duramente, ardorosamente, perforando el coño licuado de Lucía que aulló de placer en el momento que David liberó sus labios permitiéndole gozar de un orgasmo que sacudió todo su cuerpo, en el justo momento en que yo también me corría sobre su espalda, sus nalgas y sus muslos, con intensas sacudidas que hicieron brotar calientes chorros de esperma que se estrellaban contra la piel de la chica cuyas piernas temblorosas parecía que estuvieran a punto de doblarse por el placer y el cansancio.

Sensaciones especiales. Sin dudas, las había sentido y gozado en aquel cuerpo joven y hermoso de la alumna de David. Cómo el viejo profesor la había seducido y convencido para que fuera nuestra sumisa aquella noche, formaba parte de los secretos inconfesables de mi amigo. Aunque tal vez, alguna noche, en alguna velada de invierno al calor de la chimenea, me desvelaría el inicio de una historia que acabó con Lucía durmiendo entre los dos, abrasando con el ardor de su cuerpo joven y desnudo la piel también desnuda de nuestros cuerpos curtidos.

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