La rica Verga de mi hermano (2)

En mi relato anterior les conté como empecé a desear la rica Verga de mi hermano.

La mañana siguiente por ser Sábado acostumbrábamos dormir hasta tarde y mis padres siempre se iban a trabajar.

Después de lo ocurrido la noche anterior había tenido un sueño placentero y me desperté sintiendo unos suaves golpes en mis nalgas que estaban desnudas sin yo haberme percatado, al abrir mis ojos y ver hacia mi espalda tuve una visión hermosa de mi hermano masturbándose dando golpecitos en mis nalgas. Al cruzarnos miradas sin decir nada apretó con una mano mi otra nalga sin dejar de tocarse y aumentando su ritmo, supuse que tenía que hacer algo y levanté un poco mis nalgas para que viera mi culito a la perfección.

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De compras con mi hermana

Era el ultimo día de clases en la universidad, mis amigos y yo, habíamos decidido ir a celebrar el termino de las mismas, en el pueblo había una cantina, un bar y un antro, pero como éramos menores de edad no podíamos entrar a ninguno de ellos, así que, sobornamos al Pedro, que era el encargado de la cantina, ya que era la que no visitaban las autoridades.

Ya en la cantina, Pedro nos coloco en una mesa al finas del salón y nos dijo que si venían las autoridades, saliéramos por una puerta trasera que tenia y colindaba con su casa, las cervezas llegaban y los cartones se llenaban de las botellas vacías.

Al paso de la tarde noche, nos disponíamos a salir de la cantina, Joel (amigo de la escuela) y yo, salimos abrazados, ya que nos íbamos de lado a lado por la borrachera, él me comento que se la había pasado de maravilla con la banda de la escuela y que me acompañaría hasta mi casa, tocamos la puerta y salió Lucia (mi hermana), empezó a regañarme por la condición en que estaba, le dije que no era un niño y que dejara de molestar, se metió enojada y me quede riendo con mi amigo Joel, ya cuando se despedía me dijo, Arturo, tu hermana esta mas que buena, ya esta bastante grandecita y se ve que tiene buenas tetas, ¿nunca se las has visto?, en el momento le conteste que no y me eche a reír.

Ya en mi cuarto, después de haber vomitado y bañado, me puse a pensar en lo que me dijo mi amigo Joel en relación a mi Lucia, nunca la había visto con pensamiento morboso, solo la veía como una hermana fastidiosa, caí en cuenta de que no le observaba el cuerpo, que simplemente pasaba desapercibida para mi.

Los días pasaron y empecé a ver a Lucia de otra manera, me di cuenta de que Joel tenia razón, tenia buenas tetas y no solo eso, tenia buen culo, sabroso y paradito, Lucia era una chica de 18 años, morena clara, de cabello negro, ojos cafés obscuros, delgada y muy deportista, le gustaba mucho ir al gym, al igual que a mi mamá Andrea.

Un día Lucia planeo con mi mamá ir de compras, ellas quería comprar ropa para el Gym, (leggins, playeras, etc…) pero a mi papá Lucas, lo invitaron a una comida por lo que mi mama tendría que acompañar a mi papá, Lucia se puso triste por la noticia, al ver como estaba, mi mama comenta, bueno Lucia, no te pongas así, iremos otro día o te puede acompañar tu hermano, al cabo que el ya tiene permiso de conducir , a Lucia no le agrado la idea, pero como ya estaba emocionada por comprar, acepto.

Entramos a varias tiendas y no se desidia a comprar algo, yo me estaba aburriendo de ir de una tienda a otra, de repente entramos a una y había vendedora bastante buena, de hecho traía unos leggins que se le ajustaban muy bien, me la quede viendo y mi hermana me dijo

– Se te van a salir los ojos,

a lo que yo le respondí,

– es que se le ven muy bien los leggins a ella.

Mi hermana me miró y me dijó,

– pues por que no me los has visto a mí, se puso a buscar varios modelos, mientras yo seguí viendo a esa chica.

En una pasada de mi hermana, me da un empujón y me dijo.

– ya bájale no, te pasas.

En mi mente que ya estaba más que loca, pasó un pensamiento hacia ella y le comenté:

–  pues si quieres que ya no la vea, ponte los que vas a comprar y sal a modelármelos.

Ella sonrió pícaramente y se metió al vestidor.

Paso unos minutos y ella salió con el primer leggins puesto y me dijo.

–  ¿como se me ve este modelo?

Me quede con la boca abierta, Lucia estaba mas que buena, buenísima, fue tanto mi cara de asombro que ella se dio cuenta y se hecho a reír

– ya ves que tenía razón, de que la veías a ella por que no me habías visto a mi.

Ella se puso varios modelos y salía para que se los viera, yo estaba encantado de verle como le quedaban y sin darme cuenta, tenía el pene parado, al paso de la modelada, mi hermana me dijo, – Arturo si no es para tanto y me volteó a ver el pene, haciendo referencia que lo tenía parado, me percaté y me dio pena, por lo que me di la vuelta y le dije que escogiera ya, porque nos íbamos a la casa.

Me pase la tarde en mi cuarto masturbándome varias veces, tenía la imagen de mi hermana en leggins, con ese culo paradito, de repente tocan la puerta y era Lucia, le dije que si que deseaba y me comento que iba a preparar la cena, que si quería cenar algo, le dije que de lo que ella hiciera me compartiera, al paso de unos minutos me grito desde la cocina, diciendo que ya estaba lista la cena, me puse una playera y un short, pues andaba en ropa interior para masturbarme mas fácilmente. Al llegar a la cocina, me llevé una sorpresa, Lucia estaba con solo una playera larga, blanca y se le transparentaba el bikini que llevaba puesto, por cierto de florecitas.

De inmediato se me paró el pene y me senté para disimular mi erección, mientras ella servía, yo le veo el tremendo culo, de repente mi mirada se perdió y ella me dio un grito, HEY que tanto me ves, yo le dije que nada, que ni que estuviera tan buena como para verla.

Después de la cena, le di las gracias y le dije que me iba a mi habitación a dormir, desde luego que iba a masturbarme en su honor, ella me comentó que tenia que lavar los trastes y que de ahí quería ver una película, me dijo que la acompañaba, ya que nuestros papas regresarían muy tarde, le dije que si, que me avisara cuando terminara de lavar y acomodar los trastes.

Lucia toco la puerta de mi cuarto, justo cuando acababa de terminar de masturbarme, le dije que pasara, seguía solo con la playera blanca, me dijo que si la película la veíamos en el cuarto de nuestros padres, ya que era mas grande y mas cómodo, tenia una cama King Size, le dije que estaba bien, que la fuera poniendo y yo llegaría, cuando ella se dio vuelta, note que ya no traía el bikini de florecitas, traía un calzón cachetero de encaje, lo que me puso a mil, espere a que se me bajara la tremenda erección y fui al cuarto de mis papas a ver la película con ella.

Ella había escogido una película mexicana, entre a la cama, solo en short, sin playera y lleve una pequeña cobija, por si erectaba, me la pondría para taparme, transcurrió la película y pasaron una escena de sexo, mi pene se empezó a levantar y me coloque la cobija, ella miro de reojo y me comentó que no hacia frío, que por que me tapaba, a lo cual respondí que yo si tenía algo de fresco, le dije que por que no iba hacer unas palomitas para comer durante la película, ella le puso pausa y se fue a prepararlas, cuando salió caminando, pude ver su hermoso culo moviendo se un lado a otro.

Seguimos viendo la peli con las palomitas, nuevamente apareció una escena de sexo y esta ves ella me pidió que si podía taparse con la misma cobija por que ya le había dado frio, se metió y como no era grande se pegó a mi, el roze de su pierna con la mía, terminaron de ponerme más loco, mi pene estaba más que erecto, ya no podía disimular, se me ocurrió apagar las luces para que no se notara tanto. En eso, sentí la mano de Lucia acariciando mi pierna, pero ella seguía viendo la tele, como si no pasara nada, las escenas de la película fueron subiendo de tono y note que su respiración se agitaba cada vez más, sus manos ya estaban cerca de mi pene y yo mañosamente me voltee un poco para que la punta de mi pene erecto, le llegara a los dedos, ella cuando sintió la punta de mi pene hizo una pausa con su mano, nos volteamos, haber, ni dijimos alguna palabra, al poco tiempo, volvió con sus caricias y esta vez acariciaba la punta de mi pene, yo comencé a acariciarle los cabellos, pase mis dedos por oreja, cuando realice ese movimiento, Lucia apretó mi pene con fuerzas, volteo su cara buscando la mía y me dijo que la besara, que estaba muy caliente.

Comenzamos a besarnos como locos, mientras ella no soltaba mi pene, lo sostenía fuertemente, como si me lo quisiera arrancar, luego le subí la playera y me di cuenta de que no llevaba brasier, por lo que le empecé a besar los pezones, ella se retorcía de placer cuando hacía eso, luego le agarré las manos, empecé a besarla por todo el cuerpo, del pezón me pasé su panza, a sus entre piernas, a sus rodillas, notaba como tenia la vagina llena de fluidos, su calzón estaba más que mojado, pase mi lengua por su vagina con el calzón puesto, le hice de lado su calzón y pase la lengua por su vagina, estaba llena de fluidos tome un poco con mi lengua y la lleve a su boca, para que los dos compartiéramos sus fluidos, ella se excitó demasiado, nos besábamos y mis dedos dentro de su calzón acariciando su clítoris, de repente tuvo un gran orgasmo, no paraba de moverse, fue un orgasmo largo y fuerte, cuando volvió en si, me besó y ella empezó a chuparme el pene, muy suave, lo llenaba de saliva, hacía movimientos muy ricos, me lamía los huevos, ella me confesó que era virgen y que quería que yo la desvirgara, que estaba muy caliente, le baje el calzón muy suavemente y le comí la vagina, le chupaba el clítoris, metía mi lengua en los labios mayores y menores, de repente subía con sus fluidos en mi boca para besar la de ella y cuando me dijo que estaba por venirse nuevamente, coloque la punta de mi pene y lo metí poco a poco, con lo excitada y el orgasmo, no le dolió mucho, ella me decía que le dolía pero que no me saliera, que me viniera dentro de ella por que quería sentir mi leche, le di unas embestidas y me vine a chorros dentro de su vagina.

Nos quedamos dormidos hasta que escuchamos ruidos en la casa, eran mis padres que habían llegado borrachos, nos fuimos a nuestro cuarto, nos dimos un beso y quedamos en que lo haríamos mas seguido.

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Con Mi hermana Pequeña

Esta historia pasó el sábado pasado estaba  paseando por mi casa yendo al baño, mi padre estaba trabajando, mi madre se había ido a la compra y mi hermana estaba estudiando en su habitación cuando me entraron ganas de ir al baño  y cuando al abrir la puerta del cuarto de baño me encontré a mi hermana pequeña de 19 añitos en la bañera metida, totalmente desnuda y dormida. A lo que mi reflejo fue irme y cerrar la puerta pero al decir ” lo siento” y antes de que la puerta se cerrar y  no haber escuchado su voz, me dió a entender que estaba sopa y algo en mí se encendió,  así que entré despacio cerrando la puerta tras de mí.

La bañera tenía poca espuma, así que pude ver el cuerpo de mi hermanita totalmente desnuda, podía ver toda su piel blanca y sus pechos aún pequeños pero se les podía dar un bocado luego fijé mi vista en su coñito, rosado. Caminé un poco hasta ponerme de rodillas frente a la bañera, metí la mano en el agua con mucho cuidado introduje un dedo en su coño. Ella seguía dormida pero sentía como mi dedo estaba entrando en su coño ya que cambió la cara. Me volví más osado y con la otra mano metiéndola bajo el agua le empecé a acariciar un pecho, fue cuando ella tras un rato acariciando ese pezón que se había puesto erecto se despertó entonces puso cara de asustada yo le puse un dedo de la mano que estaba en su pecho en la boca para que no dijera nada mientras que con el otro seguía acariciando su coño. Ella al rato se relajó y empezó a chuparme el dedo que estaba sobre sus labios y con su mano izquierda buscaba mi polla cogiendola por encima de mis calzonas. Bajé mi mano hacia sus pechos para volver a tocarlos, ella se incorporó para acercar su boca a la mía pero escuchamos la puerta abrirse y a nuestra madre llamarnos para que le ayudaramos con la compra, saqué mis manos del agua y salí del cuarto de baño lo más rápido que pude, fui a mi dormitorio a cambiar me las calzonas mojadas por la mano de mi hermana y baje las escalera para ayudar a mi madre con la compra, para ese momento mi erección , no sé si por el susto o por la velocidad se había bajado.

–    ¿ porque has tardado tanto?, ¿ ¿Qué estabas haciendo?

–    Estaba estudiando – dije mientras miraba arriba de las escaleras de la casa, donde estaba el cuarto de baño, y al pie estaba mi hermana cubierta con una toalla blanca.

–    Me visto y te ayudo a deshacer la compra, mamá – dijo mi hermana.

El resto del día lo pasé en mi habitación y no podía sacarme de mi cabeza la situación que había vivido por la mañana con mi hermana en el baño, su cuerpo desnudo, lo suave de sus manos sobre mi polla, pensaba la forma de terminar lo que habíamos empezado pero con mi madre en la casa era muy difícil. A la hora de comer ya estaba mi padre por lo que la cosa se volvió más complicada, estuvimos almorzando los cuatro en el salón mientras que veíamos la tele bueno más bien mis padre veían la tele yo miraba hacia delante hacía los bultos que sobre salían de la camiseta de mi hermana, los bultos de sus pechos y no se había puesto sujetador por lo que si te fijabas bien podía ver la marca de su pezones, ella colocó su pie en mi entrepierna mi polla volvió a crecer. A la hora de la siesta mi hermana y mi madre se pusieron a ver una telenovela y yo tenía cita con mi padre para jugar al tenis por la tarde así que esperé a la noche para atacar pero mis padres se quedaron en casa y mi hermana salió con las amigas.

El domingo por la mañana me levanté temprano había desechado la idea de atacar pero estando yo preparándome el desayuno apareció mi hermana vestida con una braguitas verde militar y una camiseta que dejaba ver su ombligo, ella se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla y me dijo al oído.

–    Buenos días.- susurrándome lo.

–    Buenos – le dije volviendo la cara y dándole un pico en sus labios, ella no se inmuto es más me devolvio el beso luego ella cogió las tostadas que había hecho y la empezó a untar con mantequilla yo me puse detrás suya pegando mi polla erecta entre sus nalgas, y cogiendola de la cintura le dije “ tenemos que acabar lo de ayer “ ella volviendo la cara hacia mi me dijo “siii”, escuchamos pasos y nos separamos. Ella se fue a la mesa y yo seguí haciendo tostadas.

Pasamos el día en la piscina de mi casa en familia yo con mis gafas de sol viendo como ella lucía su cuerpo bajo el bikini.

Al día siguiente era lunes y estaba en la universidad cuando recibí un mensaje, con un foto, “ Ven a buscarme “ la foto era del coño de mi hermana. Tomé la moto y fui hasta su instituto ella me esperaba en la puerta, con su falda de cuadros y su camisa blanca de uniforme,

–  ¿ Cómo te has escapado?

– Le he dicho que me dolía la barriga por la regla

Le dí el casco, ella se subió me cogio de la cintura y nos fuimos a casa. Cuando llegamos abrí la cancela, nuestra madre estaba trabajando y nuestro padre también. Cruzamos la puerta y dejando nuestras maletas en el suelo de la entrada,  la cogí en brazos y la llevé a mi habitación mientras nos besabamos.

Nada más llegar nos empezamos a besar con mucha lengua, mucha lujuria, mucha saliva. Nos desvestimos a lo loco su falda se desabrochó con soltura mi pantalón también , mi camiseta voló por mi habitación al igual que su camisa, las manos para manosearnos no eran suficiente. Tomé sus pechos, su culo, le toque el coño por encima de su tanguita. No podía creer que mi hermanita fuera tan puta. Mi pene fue masturbado varias veces por ambas manos de mi hermana, que bien hacía las pajas. Era increíble mi hermana me estaba haciendo una paja con su manitas mientras que yo le comía la boca y mis manos daban cuenta de sus pechos Increíble pero cierto.

Paramos un segundo y nos miramos a los ojos y ella me dijo:

“Guauuu, Oliver, no lo puedo creer que estemos haciendo esto.”

Y le quité sus bragas y su sujetador luego me quité mis boxers quedándonos los dos desnudos completamente. La tire sobre la cama, ella abrió su piernas. Le meti mi polla lentamente en su agujerito. Le puse las manos en la cabecera de la cama. Y empecé a meterle la polla dentro de su coño con un bombeo, muy lentamente, disfrutando de cada embestida.

Notaba que ella estaba disfrutando y que cada embestida, su cuerpo se estremeció  no queria dejar de follarmela pero la excitación era muy grande. Mientras, nos besábamos, más lentamente que antes, con mucha más lengua.

La penetre un buen rato, cada vez más fuerte sus gritos era también cada vez más fuertes. Su cara se iba transformando en lujuria. Gemia muchisimo y muy fuerte. Se corrio un par de veces, hasta una en la que soltó un gran grito. Habia tenido su primer orgasmo.

Paré unos segundos entonces ella me miró y se dio cuenta que yo no había terminado aún.  ella miró y me dijo “Acostate que te hago llegar”. le hice caso y ella se puso encima mía y comenzó a besar mi polla con su jugos, le dije que se diera la vuelta y así lo hizo y metí mi cara entre sus piernas. Lami sus labios vaginales, le metí la lengua en su almejita . Ella no dejó de chupar ni de pasar la lengua por mi polla hasta que me corrí, no recuerdo haber echado tanta leche como ese día.
Se tumbó a mi lado, nos miramos. Estuvimos besandonos durante un largo rato. Tuvimos más encuentros pero eso os lo contaré en otros relatos.

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Mi adorable hermano Guille

Mi hermano Guillermo, es un adonis. Morocho, casi moreno, a los 22 años tiene un cuerpo musculoso y viril de un hombre de 26 ó 28; como consecuencia de muchos años de jugar buen volley su aspecto es el de un deportista de alta competición.

Su metro ochenta y siete de altura lo hace imponente cuando camina por el departamento que compartimos. Para colmo, lo copa andar todo el día solo con sus adorados slips strech brasileros, que usa también en la playa (y que hacen correr ríos de baba y otros jugos non-santos, de mis amigas mas íntimas).

Mis compañeras de facultad se pelean por venir a estudiar conmigo, sobre todo a la noche que es cuando él esta. Vivimos los dos, aquí en Buenos Aires, en un departamento de estudiantes (somos de un pueblo de la provincia de Cordoba) que compartimos desde principios del año 2014 en que inicie mi carrera de abogacía.
La rutina diaria de Guille es muy simple. A la mañana trabaja en una Agencia de Publicidad donde ingresó como modelo hace dos años y ahora ya es Jefe (de no se que cosa). Desde allí, a las 14, se va a la facultad donde estudia Análisis de Sistemas y después directo al gimnasio donde practica por dos horas. Luego viene a casa, casi siempre con alguna de sus hembritas, o las espera boludeando en su habitación hasta que ellas, solitas vienen a caer al matadero (nunca mejor aplicada la palabra, jejejeje).

Para su placer…. y mi tortura (quejidos, jadeos, llantos, gritos….etc, etc) parece que necesita tener en permanente funcionamiento su descomunal aparato sexual (sus amigos en nuestro pueblo lo llamaban ) A sus víctimas las dedicadamente por casi tres, o a veces hasta cuatro horas, hasta destruir por completo todas las resistencias físicas, anímicas, espirituales y viscerales de su «hembrita de turno».

Allí reduce sus inagotables reservas de sexo y después que termina la las despide desde la puerta o las deja un rato en su habitación para que se repongan y puedan caminar para irse. Se vuelve a poner su slip y viene a la cocina donde yo preparo siempre alguna cosa rica que compartimos hablando de temas generales sin ninguna relación con lo que, solo unos momentos antes, acaba de ocurrir.

Se que mi hermano es… un predador nato (no depredador, ¡¡¡Ojo!!!)…. es una fiera hasta que logra saciar lo que necesita -esto es asegurarse que su hembra ya no querrá sexo por lo menos por una semana- entonces se transforma en un dulce, cariñoso y hasta mimoso bebote que parece incapaz de espantar una simple mosca… por miedo a golpearla.

A pesar de mi extremo cuidado en no interferir en la vida de Guille…. las cosas no me salen como deseo. No entiendo que es lo que nos ha cambiado. Hace algún tiempo que ha comenzado a comportarse de manera extraña conmigo. Esta re-celoso y muy mezquino.

Este ha sido un año en el que las relaciones con mi hermano se pusieron bastante tensas y difíciles siendo que siempre habíamos sido muy compinches en todo.

A veces supongo que son celos ya que mi desarrollo como mujer ha provocado que (ya muy cerca de cumplir 19 años) mi figura se ha ido ¡¡ reforzando !! en forma notable.

Me cela con todo el mundo. Desde el portero del edificio (un negrazo azabache, brasilero, de 46 años que tiene un lomo espectacular) hasta el cigarrero que me vende los puchos (un dulce y tierno marido que tiembla como una hoja cuando me da el vuelto delante de su mujer). El dice que a estos dos se le pone la vista vidriosa cuando, a media mañana, vuelvo con las calzas y remera empapadas de sudor, de mi rutinaria carrera de tres kilómetros.

Porque yo también tengo mi rutina. Desayuno con el Guille, a las 8 él se va, arreglo las dos habitaciones, me pongo mis calzas y me voy a correr. Si llueve tengo mi bicicleta fija en el baño que me hace transpirar como loca…. sin embargo, trato de no usarla porque me pone en un estado de calentura descontrolada….. me deja….pufff …. .

Es que sabiendo que no me conviene hacerlo me encanta pedalear apoyando mis antebrazos en el manubrio. El asiento se mete en mi entrepierna y frota mi clítoris a través de la calza (que casi siempre termino sacándola y sigo desnuda)…. y me pone como un volcán que ni la ducha posterior logra calmarme.

Para colmo de males Guille usa mi bicicleta fija para otros menesteres (que ya les contaré) lo que provoca que me ponga mas caliente el pensar lo que en ella pasa con otras niñas arriba.

Luego me visto y voy a clases de ingles. De ahí, a la facultad y regreso a casa al anochecer. Navego un rato en Internet y me preparo para el espectáculo de ese día (Guille y sus niñas).

Mi relación con Guille tuvo una coyuntura un día muy preciso, que tengo muy presente. Fue hace dos meses.

Llegó muy nervioso a las 10 de la mañana (extrañísimo en él, andar por casa a esa hora). Yo sabía que volvía de acompañar al Aeropuerto de Ezeiza al Presidente del Directorio de su empresa que viajaba a Miami.

Entró re-nervioso y se fue a su habitación, lo seguí extrañada y le pregunte que le pasaba. Me dijo que tenía que cambiarse de ropa porque iba a acompañar, por pedido del Presi, a su esposa a una reunión de beneficencia y su ropa sport no era adecuada. En eso sonó el timbre, fui a atender…. Me quede impactada de ver el monumento de mujer que había tocado timbre.

Desde el palier me miraba con una sonrisa una mujer madura (38 que aparentan 30) de una belleza…. que me deslumbró (y eso que soy mujer).

Tan alta como mi hermano, de tez bronceada por el sol (sin exageración) pelo color azabache, natural, suelto hasta los hombros y unos ojos color verde claro que no eran de lentes de contacto, estoy segura. Tenia puesto un trajecito de tela muy fina color miel que ajustaba un cuerpo escultural. Como era un día caluroso de fines del verano se notaba claramente que debajo del saquito solo estaba el soutien que sostenía, sin contener, por lo menos 98 cm de pecho (como dicen los varones).

Junto con su sonrisa entró decididamente al living… en ese momento pude apreciar tres cosas… dos de las cuales me llenaron de envidia.

La cola que marcaba su ajustada pollera tubo no me dio envidia porque si bien esta mujer era un monumento no tengo nada que envidiar… yo tengo lo mío….¡¡¡¡ y recién 19 añitos !!!!.

Pero los aros y las sandalias superaltas me hicieron poner verde. Esa mujer emanaba erotismo por todos los poros y si a eso le sumamos las impactantes sandalias superaltas con tiritas trenzadas en sus esbeltas piernas hasta casi la rodilla y un par de aros de antología…. bueno, que mas les voy a contar !!!!
-. Vos debes ser la hermanita de Guillermo. (sonrisa) Encanta de conocerte, soy Evangelina, la esposa del ogro que hace tartamudear a tu hermanito (sonrisa). Sos mas hermosa de lo que me habían comentado, yo no pude ir al brindis de Fin de Año porque estaba en Punta de Este. Pero los comentarios en la Agencia, de tu presencia en esa fiesta, aún se escuchan, jajajaja- Claro, un prodigio de belleza masculina como la de tu hermano no puede tener una hermanita así nomas. Tu nombre es Natalia… verdad?… no te sientas incomoda, nena… sinceramente, así como estas… de «entre casa» me doy cuenta que tenes un cuerpo privilegiado… y con esa carita y mirada inocente…. mmmmmm ….vas a hacer desastres cuando salgas al ruedo… (sonrisas de las dos).

En eso sale de su habitación el Guille «disfrazado» con un saco y una corbata de las que tiene aquí papá para cuando viene a Buenos Aires.
Juaaaaaaaaaaa!!!!!. La verdad que estaba re-pintón pero a mi me causó mucha gracia verlo con corbata y saco de papá. Me hechó con una mirada fulminante que me puso seria en el acto.
-.Cuando guste, señora, estoy listo (sonrisa nerviosa).- dijo Guille aprestándose a salir.
Eva lo miró. Yo que estaba a un costado, pude ver un cambio impresionante en la expresión de la mujer. Se lo comía con la mirada.
-.Guillermo esa corbata es muy seria para un joven como vos, no es cierto… Natalia?.- y encarando decididamente hacia la habitación de Guille le dice -. A ver muéstrame las otras corbatas a ver si encontramos alguna que convine con tu saco y que sea mas alegre.-

Entraron en la pieza de Guille y como el placard esta detrás de la puerta de entrada, al abrir el mueble quedo en la puerta de entrada una abertura de mas o menos 10 cms.

Curiosa como soy me lance como una flecha a mirar por la pequeña apertura. La pared completa de espejo (es un perfeccionista mi hermanito… jijiji). me daba una visión perfecta… tenia todo el dormitorio al alcance de mi vista.

Evangelina revisaba las corbatas colgadas en la puerta del placard y de allí paso a mirar la ropa colgada en la perchas.
-. Guillermo !!! porque no te pones este conjunto de saco azul y pantalón claro ?… te va a quedar mucho mejor…. Vamos, dale, veamos como te queda… (y ante la duda de Guille) ¡¡ Vamos… no seas tontamente vergonzoso…. si es solo cambiarte de pantalones!!!

Mientras Guille se sacaba el saco ella siguió buscando en el placard…

– Ayyyyy !!!!….esta camisa celeste es mucho mejor que la que tenes… veamos como queda el conjunto !!!.

Guille comenzó a sacarse toda ropa hasta quedar solo con el slip brasilero que le encanta usar… Eva, con la ropa que había elegido en la mano… lo miraba como encandilada…

Cuando mi hermano intento tomar el pantalón de sus manos ella los alejó y los puso en el estante. Tomo a mi hermano por los hombros y miraba con detenimiento su cara y torso.

-. Espera !!!!….dejame que te vea un poco… mi Diiiooooos!!!!… este cuerpo es un cosa de locos!!!!.- dijo con la voz un poco enronquecida y entrecortada mientras recorría con sus manos el torso desnudo de Guille.

Guille estaba duro como si le hubieran metido un palo en el culo. Ella pasaba sus manos temblorosas por la cara y el pelo de mi hermano y se iba acercando lentamente con su boca a la boca de mi hermano. ¡¡¡ El estúpido no movía ni un pelo !!!

Eva con una calentura que no podía ocultar lo tomo con ambas manos de la nuca y casi le comió la boca de un apasionado beso.

Conozco a mi hermanito… estaba a solo segundos de que se le volara la locura…. pero se contenía bien. Esto fue la perdición de la mina.

Pensando equivocadamente que el Guille no avanzaba amedrentado porque ella es la mujer del patrón, lo empujo suavemente, mientras lo besaba con furia, hasta ponerlo contra la pared y se dio vuelta de golpe apoyando la espalda y la cola contra él.

Me llamo la atención ese movimiento pero en seguida me di cuenta la razón. Mientras se refregaba lascivamente en el cuerpo de mi hermano apretándolo contra la pared se desabrocho el saquito y el gancho frontal del brasier. Dos espectaculares tetas saltaron hacia adelante.

Tomando las manos de Guille que colgaban a ambos lados de su cuerpo las puso en sus tetas. Mi hermano comenzó a reaccionar apretándole con algo de furia los pezones (que me impresionaron por su tamaño y rigidez). Excitada y temblorosa la mina jadeaba como una loba en celo. Sus manos acariciaban las pantorrillas de mi hermano que estaba detrás. En un movimiento rápido desabrocho su pollera que cayo al suelo y la pateó lejos. JODER..!!!! que cuerpazo escultural tiene esta guacha!!!!

El Guille comenzó a bajar el saquito por la espalda, llevándose el brasier junto, mientras le besaba, lengüeteaba y mordía los hombros, la nuca y la espalda. Cuando le liberó los brazos Eva se prendió de sus propias tetas estrujándolas como para hacerla reventar. Guille bajaba besando y lamiendo la espalda lentamente y con ambas manos se llevaba la tanga hacia abajo dejando a la vista el cuerpo desnudo mas espectacular que he visto hasta hoy.

Increíble el cuerpazo de esta veterana. Un pubis delicadamente recortado con dos terribles labios vaginales casi desproporcionados aún para un cuerpo de la talla de Evangelina.

Cuando sintió la lengua que corría por entre sus nalgas se agacho casi en ángulo recto con el pelo largo colgando hacia adelante. Por el quejido que pego supuse que la lengua había llegado a su culo o a su vulva. Tomando sus nalgas las separo para que mi hermano la comiera desde atrás con mas comodidad. Sus tetas colgando eran simplemente espectaculares y muy firmes para una mujer de su edad. Ella jadeaba, se quejaba y casi gritaba como si se la estuvieran clavando. Sabiendo lo que venía pensé: espero que esta mujer se guarde quejidos y lamentos para mas adelante.

Mientras le comía la vulva, con un ansia que hasta ruido hacía, el Guille le fue desatando las sandalias desde las rodillas… después se fue parando lentamente besando su espalda haciendo que ella se enderezara de nuevo. De improviso la dio vuelta y ahora sí, quedando frente a frente tomó todo el protagonismo, la abrazo con fuerza besándola en la boca con desesperación.

Mi camiseta había desaparecido y mi short estaba hecho un nudo con mi tanga enrollada en mis pies. Tanto como ella, yo estaba caliente como una yegua. Mis dedos repartían electricidad por todo mi cuerpo. Al llegar a mi vulva…. sentí el primer cortocircuito… y me acabe como loca frotando mi afiebrada vulva.

Guille fue llevando lentamente a Evangelina hasta el borde de la cama e hizo que ella se sentara. A medida que bajaba, ella se llevaba el slip para abajo. Cuando sus ojos, que venían mirando lujuriosamente a mi hermano a los ojos, bajaron la mirada hacia la verga de Guille… se abrieron desmesuradamente como si hubieran visto al mismísimo diablo.
-. Mi Dios !!!… bendito!!!… mi vidaaaa… esto es algo que… por favorrrrr… nunca supuse… mmmmmm… esto es… es una fantasia…!!!!

La verga de Guille, aún sin estar en erección plena (lo he espiado en muchas oportunidades) ya había tomado proporciones alarmantes. Estaría recién en 22 cm y los 6 de diámetro que los toma apenas empieza la erección.

Estoy segura que la lujuria de Evangelina no le permitía razonar las consecuencias… y mucho menos adivinar que mi querido hermano usaba esa herramienta como una verdadera arma mortal, sin piedad ni conmiseración alguna. Eso era lo mas terrible que yo sabía y ella no.

Mientras ella tomaba con ambas manos la verga y comenzaba pasar la lengua por la cabezota salí corriendo por el pasillo, tire mi ropa sobre la cama y busque en el placart mi filmadora, con la que estoy armando un archivo interesantísimo.

No volví a la puerta del pasillo sino al fondo de mi placart donde un paciente y minucioso trabajo personal de casi dos semanas, mientras mi hermano vacacionaba en Brasil, construyó el más espectacular visor (ocular y de filmación) que mi afiebrada mente pudo diseñar.

Eva sentada en la cama tenia dificultades serias para chupar ese pedazo que ya estaba alcanzando su máximo tamaño. Guille es muy aguantador en la mamada ya que siente un placer insano en la penetración salvaje. Eva chupaba con desesperación el glande pensando que lo haría acabar. Como también tenía los dedos de la otra mano en su clítoris terminó en un terrible orgasmo que la hizo sacudir como loca sin que al Guille se le moviera un solo pelo.

Ahora si… ¡¡¡ Había llegado el momento de la verdad !!! Humedecí con mucha saliva mi vibrador para que no irritara en demasía mi clítoris y lo puse paralelo a los labios vaginales tocando bien firme mi electrizante pijita (nunca me he penetrado por delante con el juguete… quiero hacerlo la primera vez como corresponde)

Guille hizo parar a Eva frente a él y llevándola suavemente la ayudo a sentarse en el borde de la cómoda sobre una almohadilla (su lugar preferido). en ese lugar y posición el sexo de la hembra queda a la altura exacta de su verga, no importa la altura o el porte de la mina que lleve a ese santuario.

Eva miraba hacia abajo la tremenda pija de mi hermano con una mezcla de lujuria, asombro, terror y pánico descontrolado.
-. Despacio… por.. favor… mi amor…- suplicaba jadeante tomando la verga con sus manos como si quisiera detenerla.- Despacio… mi niño… que… soy un poco… estrecha… esto es… demasiado… grande…. sssssss… despacio mi amor…

Guille con la calma que lo caracteriza entreabrió los dos primeros cajones laterales, dejando el del medio cerrado, y con mucho mimo… chupando los dedos de los pies de Eva… fue poniendo uno a uno los pies apoyados en los cajones (que están siempre dados vuelta al revés).

Me enloquecía de morbo ver a Evangelina, con su tremendo cuerpazo, sentada sobre la cómoda con ambas piernas semi flexionadas sobre sus tetas y bien abiertas hacia los lados mostrando sus asombrosos labios vaginales muy separados, rojos y brillantes del flujo. El largo pelo negro revuelto y en algunas partes pegados a su cuerpo por la transpiración. Su mirada extraviada de lujuria y excitación con sus hermosos ojos claros casi salidos de las órbitas mirando lo que tanto deseaba y a la vez temía.

Guille agarro con una mano su verga y usándola como una paleta la empezó a agitar con una velocidad endiablada entre los labios vaginales de Eva que chorreaban flujo. La falsa rejilla de aire acondicionado, desde donde trabaja la filmadora, me permitía sentir el chapoteo del glande entre los labios y el clítoris.

Eva se empezó a enloquecer y sacudía la cabeza hacia ambos lados en estado de trance y desesperación.
-. No me… hagas así… guachoooo… que me … vas ha hacer…. acabar de nuevooo… ahhhhh… no la.. sacudassss…. por favor…. sssss… aaahhhhhh!!!!

La cabezota pegaba sopapos en el charco de flujos que era la vulva. En su calentura descontrolada Eva empujaba un poco sus caderas hacia el borde de la cómoda para estar mas cerca de Guille. En ese preciso momento él pegaba un pequeño golpe de caderas enterrando dentro de la vagina solo la cabezota… el grito y retroceso de Eva lo dejaba de nuevo en la posición de seguir con su enloquecedor frotamiento a mansalva.
-. Siiii…. como me haces gozar… pendejo… ssiiiii…. ¡¡ Ayyyyyy!!… despacio!!!!… hijo de puta…. ssssss…. es muy grande para mi… te dijeeee….ssssss…. mmmmm…. por favor… frota mas despacio…. que…me… vas…ha ..hacer…acabarrrrrr…- Eva jadeaba pedia y rechazaba pero cada vez estaba mas loca. Sabía que se debatía en una callejón sin salida Comenzó otro orgasmo que no pudo contener.- Tomaaaaa!!!!….esto es…. lo que queressss…. guacho putoooo… ahhhhhhh….sssssss…. que hermoso polvoooooo…. sssssss… me vas a matar de gusto…. poneme un poquito… sssss…. despacitooooo…. ayyyyyy!!!!… despacio !!!!…. por Dios me ….estoy por acabar de nuevoooooo…..

El ruido del chapoteo de flujo, por la cantidad de liquido aportado por el orgasmo de Eva, se hizo insoportable. Mi orgasmo comenzó a volcar flujo que sentía resbalar por mis piernas desnudas casi hasta las rodillas. Moje mi mano y mis dedos llevando todo el liquido posible hasta mi cola. Con mi dedo comencé a dilatar mi ano. La sensación de placer era indescriptible.

Guille detuvo totalmente la enloquecida paja de verga que le estaba dando y mirándola muy fijo a los ojos tomo la cara Eva entre sus manos empapadas en flujo y le dio un profundo beso entrelazando sus lenguas con violencia.

La verga había quedado en la puerta y una contracción característica de las nalgas de mi hermano me dio la pauta que había comenzado el martirio. Evangelina, con la boca semitapada por la lengua de Guille trataba, entre quejidos de dolor y jadeos de gozo, de detener… lo ya imparable!!!!
-.Mmmm… esper… no.. nno..ssss…aaaahhh… sssss…despac… ayyyy…. mmmm…. sssss….me…partis… en…dos…sssss….despacioo.

Las piernas levantadas de Eva y mi ubicación al costado de ellos me permitía ver como, inexorablemente, la barra de carne entraba… lenta… pero segura… estaba llegando a la mitad… solo podrían avanzar un poco mas… si seguían, la lastimaría.

De todas las hembras que le conozco a mi hermano solo una, veterana de muy buena clase y estilo (de tanto o mayor tamaño y contextura física que Eva) soporta la tranca de Guille, por la vagina, ensartada hasta los pelos. Recuerdo que le llevo casi dos semanas de cojerla, casi todas las tardes, hasta que logro acostumbrarla a tragarse semejante chipote hasta el tronco.

Evangelina lloriqueba… jadeaba… se descontrolaba… pedía mas… puteaba… gritaba de desesperación. Tomé el vibrador bien lubricado y lo comencé a meter muy despacio en mi cola. Los sacudones eléctricos de mi cuerpo eran sublimes.

Guille detuvo la penetración cuando habían entrado las dos terceras partes. Dejo su tranca muy quieta abrazando y besando con dulzura y ternura a Eva. Ella temblaba entera… sus caderas involuntariamente se movían pero, en el vaivén, llevaban también las caderas de mi hermano. Es que la verga estaba totalmente calzada como si fuera una cuña… no entraba ni salía. Eva, sintiendo que se movían juntos, creyó que estaba ensartada hasta el tronco… con mucha lujuria y morbo miro hacia abajo. Al comprobar que aún había casi 6 ó 7 cm fuera de su vagina, presa de un ataque de desesperación, se largo a lloriquear con resignación.
-. Mi Dios… yo quiero tenerla toda… pero no voy a poder… es demasiado… me siento completa… no se va a dilatar mas ….. ssssssss… como la siento… palpita dentro miooooo….. sssss
-.Esta bien, no temas Eva… mas de allí no pasaremos. Ahora voy a empezar a moverla muy despacio. Si te hago mal, me decís, y vamos mas despacio… sí?

Eva, mordiéndose el labio inferior apoyo su espalda en el espejo de la cómoda, puso sus brazos apoyados a ambos lados levemente hacia atrás para sostenerse y mirando con voluptuosidad los sexos ensartados se dispuso a mirar con el placer que su cara toda delataba.
-. Dale!!!… despacito, mi vida… sssss….. siiiiiii…. pero no la saques del todo… ahhhhh…. como me frota las paredes… ssssssss…. siiiii… .asiiiii.. .despacito…. mira como esta de giganteee… esta untada de crema…. ssssss…. no.. no te detengas…ahora empeza a entrar…. asiiiiiii…..sssssss

La calma y tranquilidad conque el Guille sacaba casi por completo su verga y luego muy despaciosamente la volvía a meter estaba desencadenando un doble orgasmo. Uno en mí que tenia el vibrador en mi cola haciendo el mismo recorrido pausado de entrada y salida y el otro en Eva que ahora movía ella sus caderas para que sus labios vaginales masturbaran la tranca de mi hermano.
-. Sos duro… guacho… esta….dura… como un… vidrio… hijo de putaaa… me estas… haciendo … volcar como.. un balde… y vos.. no te acabas…..sssss… toma… tomaaa… ayyyy…… como me gustaaa…. toma mi potro… te adoro… que hermosa acabadaaaa…..ssssss.

Quedaron abrazados por un par de minutos. Sin desprender la penetración separaron sus cuerpos y se miraron el uno al otro. Una carcajada surgió entre ellos. La imagen de Eva era… calamitosa… estaba hermosa en su papel de mujer recién cogida como corresponde pero tenia todas las huellas de lo que había gozado, sufrido, transpirado, acabado, llorado, etc…

Guille fue sacando muy despacio su verga totalmente erecta empapada en los flujos de las acabadas de Eva. Cuando termino de salir quedo bamboleante apuntando al cielorraso. Eva bajó de la cómoda, se sentó en la cama y comenzó a lamerla toda hasta limpiarla por completo.
-. Que pasa, mi vida?… Porque no pudistes acabar?… es que no te excito suficiente?.- pregunto quedadamente Eva con un tono de sincera preocupación.
-. No, Eva. Me pones reloco de placer y de calentura. Pero esta es nuestra primera vez… y yo quiero estar seguro que no sea la ultima.- le contestó Guille con una frase que es muletilla en todas sus primeras veces con alguna mina.
-. Me queres tener esclavizada sexualmente…. ¡¡¡ Terrible hijo de puta!!!!…jajajaja. Te juro Guilllermo que nunca había tenido tantos orgasmos juntos como en este momento. No se que me paso hoy. Quiero pensar que es la novedad y esa cosa tan grande que nunca tuve… porque si no es así… estoy jodida, nene… y estas jodido vos tambien…jajajajaja… porque seré tu esclava… o vos el mio…jejejejeje.
-. No temas, siempre me tendrás cuando me necesites. Tengo algunas amigas… pero nunca una mujer como vos…
-. Andaaaaa… a quien vas a engañarrrrr !!!!!. Si hace tres meses… cuando te ascendieron a Jefe de Sección, la mujer de tu Gerente de División… que juega casi todos los días al tenis con nosotras en el club… no vino por casi dos semanas… ¿que dijo que le pasaba? ayudando a su hija con una materia… ¿que investigamos nosotras? que su marido estaba haciendo un curso de perfeccionamiento en Nueva York… ¿que investigue yo? que el auto que la pasaba a buscar todas las tardecitas por la casa, era de la empresa… ¿el único Renault que tiene la empresa lo usas vos, no?…jajajajajaja
-. Inventas !!! vamos a darnos una zambullida en el yacuzzi, queres?.- dijo Guille con una sonrisa y yo me entere quien era la veterana que, todas las tardes de casi dos semanas, tanto gritaba y tan puta parecía, hasta que logro que se la enterraran hasta el tronco.

Apague la filmadora y me quede esperando. Para fisgonear en el baño tengo que esperar que entren, porque mi atalaya esta en la ventanita que da al lavadero y debo pasar por el pasillo sin ser descubierta.

En casi todas las hembras que le conozco mi hermano despierta instintos maternales (entre los mas suaves, obvio, jajajaja), siempre que las lleva al yacuzzi o a la ducha lo bañan como si fuera un bebe. Bebe que después se encarga de meterlas en el potro de los tormentos… (o sea mi bicicleta fija que guardo en el baño) hasta que quedan afónicas de gritar.

Eva no fue la excepción de ninguna de las dos cosas. Jugaron como chicos un rato en el yacuzzi y luego lo hizo parar, semicubierto de espuma, para tomar el jabón y untarlo de espuma mas espesa en todo el cuerpo.

Como siempre Guille estaba con la tranca al rojo vivo. Tomó a Eva entre sus brazos y mientras le traspasaba espuma de su jabón seguía enjabonando minuciosamente ese espectacular cuerpo de hembra madura.

Cuando al principio de este encuentro Eva se quejó notoriamente cuando Guille llego con la lengua a la zona de su cola, me hizo sospechar que esta señora tenia allí un punto débil. En el baño lo comprobé completamente.

Salvo las caras y el pelo que no tenían jabón, los dos cuerpos en medio del baño, se abrazaban con morbo y lujuria cubiertos de blanca y espesa espuma.

Guille tomo desde atrás a Eva y mientras con una mano sobaba sus impresionantes tetas enjabonadas, con la otra frotaba su vulva provocando que ella se retorciera como una anguila resbalosa. Fue bajando su mano de la tetas y pasándola hacia atrás comenzó a frotar el canal entre las nalgas. En un momento, al sentir un dedo entrando en su culo, Eva pego un grito de placer y notoriamente abrió las piernas para facilitar las operaciones de la mano de Guille en su culo.
-. Siiiiiiiii….. mi viiiiiida…. eso essss. .. lo que vuelve locaa….. siiiiii….. asiiii… dos dedossss….siiiii…. massssss….me enloqueceeeeeee….

Guille sin sacar los dedos de su cola… la va llevando hacia mi bicicleta. Ahora si veo bien…. tiene dos dedos adentro y los mueve con fuerza entrando y saliendo con rapidez.

Mientras Eva parece que esta perdiendo el control de sus articulaciones… se mueve espasmodicamente como en una danza extraña y desarticulada…

Saca por unos instantes los dedos y la hace sentar en la bici… pone una salida de baño doblada sobre el manubrio fijo… hace que ella apoye sus antebrazos en la toalla y su frente sobre los antebrazos para que quede bien agachada… desde el costado soba sus tetas con dureza apretando los pezones y repone los dedos en el culo… pero ahora son tres…
Eva esta enloquecida gritando de placer… es evidente que la zona erógena de su culo es incontrolable para ella. Guille se va colocando lentamente detrás de ella y pasando la mano libre por la espalda de ella carga bastante espuma en la palma y unta bien todo el largo de su chipote que esta esperando la orden de entrada.
Saca los dedos del culo de Eva y con las dos manos separa las nalgas al máximo calzando su verga en posición. Eva descubre que mirando hacia el costado puede ver, en el espejo del tocador, lo mismo que yo estoy viendo del otro lado… la mas erotizante y enloquecedora de las enculadas que se puede imaginar en la fantasía mas loca.
Eva grita pero no de dolor ya que Guille ha puesto solo la cabeza… es gozo desbordado por las cosas que dice… por la forma en que alienta a mi hermano a que avance… por como mueve las piernas en los pedales de la bicicleta fija para sentir que su cadera hace balancín sobre la terrible verga que la esta penetrando.
Guille deja las nalgas y se toma de las caderas de Eva… estoy segura que ahora no va a parar ante nada… sin prisa y sin pausa, con los ojos entrecerrados mirando hacia el espejo el también, comienza a penetrar el culo de esa afiebrada mujer con una barra que no se hasta donde le va a llegar.
-. Entraaaa!!!!!!… hijo de putaaa…. asiiiii… me enloqueceeeeee…. me estoy acabandooooo….. sssss…. es un poco …. grrrrandeee….sssss…despacito por favorrrrr…. aaaajjjjjjj… turro de mierda que grande que la tenessssss…. espera… sssss… no…para… ESPERAAAA.!!!!…. Guillermito….por favor… hasta ahí esta bien… no mas mi vidaaaaa…. ayayayaya….que me duele… hijo de putaaaa…. me vas a desfondar…. me lastimassssss… .ayayayayay…. ssssss
Eva boquea hacia adelante como intentando tomar aire… mira hacia el espejo como el boxeador seminoqueado que mira el reloj de la campana… ve que falta menos… traga aire en la desesperación y cuando abre muy fuerte la boca para adelante se le escapa un eructo gutural….. su voz se pone ronca y las incoherencias que dice ya no se entienden para nada… en un momento dado se descontrola del todo y comienza a gritar desaforadamente como una loca… Guille lo sabe… es el momento del empujón final… se afirma bien y de un saque se lo entierra hasta que salta la espuma expulsada por el golpe de su pelvis contra las nalgas de ella.
Guille sabe lo que hace… ahora se queda totalmente quieto… la tiene ensartada hasta los pelos…. suavemente le acaricia las nalgas, las pantorrillas, la cintura y parte de la espalda… es como si le hiciera masajes para que afloje las tensiones. Como despertando de un largo letargo Eva se queja y lloriquea quedadamente… de a poco mueve apenas sus piernas… se siente terriblemente empalada y también siente (como yo cuando hago ejercicios) que el fino asiento de carrera de la bicicleta esta metido entre los labios de su vulva encajado por la terrible fuerza del empuje que soporto desde atrás.

Es clásico… ya lo he visto que les ha pasado a las otras… suelta las piernas para que queden colgando y sienten el contacto fuerte de su clítoris con el asiento… como su ano ya se dilato bastante y se amoldo a la barra de carne que la tiene clavada, comienza a balancear las piernas que están colgando… lo hace levemente hacia adelante y atrás… el asiento se mete y sale entre los labios apretando el clítoris… estos movimientos no son razonados (porque lo hacen todas)… esta es la señal para Guille… que comienza entrar y salir muy cortito y suavemente con su estaca.

Cuando ella siente que la verga entra y sale sin causar ningún dolor pero si un intenso y desbordante placer se va soltando y dejando sus impulsos librados a su enloquecida lujuria.
La verga de Guille es una mole que avanza y retrocede utilizando casi todo su recorrido. Cada vez con mayor violencia y desenfreno. Eva se pone re-loca. Tira tan atrás sus piernas que mi hermano alcanza a manotearlas y tomándola de las rodillas, como una carretilla, la hace ir y venir por su verga y sobre el asiento… ella grita como posesa y dice no poder controlar mas sus orgasmos… pide la leche de mi hermano… casi en el aire se toma del manubrio y tira un poco su cuerpo hacia adelante… al ser tirada por él hacia atrás baja deliberadamente la pelvis y la punta roma del asiento de plástico se entierra de un saque en su vulva casi al mismo tiempo que la verga se le mete hasta el tronco por su culo.

Me shoquea el alarido de placer de esa hembra desbordada por el deseo y el orgasmo que la esta inundando junto con la leche de mi hermano que, después de tanta retención, debe estar corriendo como un río de lava en su interior

Erotizada por lo que veo (reconozco que esto de la penetración del asiento en la vulva lo veo por primera vez)… aturdida por los gritos y alaridos de los dos que están sumidos en una descontrolada eyaculación que parece no terminar nunca… me invade un orgasmo en el que me dejo caer hasta quedar casi inconsciente.

Después de un rato de estar totalmente desnuda en el suelo, siento que me vuelven las fuerzas y me recupero. Me levanto del piso del lavadero y siento que se están duchando. Me voy a mi habitación y dejando todo en orden me meto en la cama, así desnuda como estoy, para recuperar fuerzas. Al poco rato siento que entre risas salen del baño y entran en la habitación de Guille y empiezan a vestirse. Cuando estoy casi quedando dormida siento que los dos, ya vestidos, salen apurados pensando que excusa dar en la reunión a la que van a llegar para los aplausos.

A partir de ese día algo cambio dentro mío… y no se explicar que cosa, ni porque.

Relato de la vida real de mi amiga Natalia

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A solas con el hermano

Evant me contó sobre una experiencia suya de hace un par de años, cuando yo aún no le conocía.

Por aquel tiempo Evant y su familia vivían en un lugar campestre, de climas cálidos y soles que redundaban en aun más ardor. El lugar era simple, sencillo. Una pequeña cabaña de ladrillos y ventanas pequeñas, de habitaciones justas para quienes vivían allí. Padre, madre, y dos hermanos de confianzas profundas. Petit siempre ha tenido esa frescura. Según la historia que Evant me contó, la puedo imaginar como una flor amarilla silvestre, que se perdía en paseos matutinos entre el verdor de esos campos calientes. Evant también solía buscar espacios tranquilos para hundirse entre libros, extenderse en alguna baja colina y soñar despierto. -“El lugar producía ganas de buscar secretos y placidos rincones, para quedarse desnudo bajo el sol y la tenue sombra que proyectaban las hojas de los árboles sobre la piel”- me dijo Evant, y así lo imaginé. Por lo que puedo comprender, un sitio así debe traer mucho erotismo a la mente, a los ojos, al deseo de esos cuerpos que se dejan embriagar por llamados arquetípicos de la naturaleza.

Fue una mañana, en la que Evant despertó. Buscó temprano algún bocado ligero en la pequeña cocina de la cabaña casa. Su madre y su padre ya estaban despiertos y no sólo eso, más bien, arreglados y listos para dejar el lugar con la soledad apropiada para que cosas que no hubiesen pasado normalmente, tímida y traviesamente pasaran. Ellos se marcharon anunciando que llegarían tarde, que no hubiese preocupación. Y Evant aún no había fraguado nada. Amanecía como todos los días, drogándose con el abundante oxigeno del campo, oyendo la música del riachuelo que jugueteaba serpenteando muy cerca de la pequeña casa.

Evant se dispuso a salir, y echó una mirada descuidada hacia la puerta entreabierta de Petit, la bella hermana durmiente, la juguetona perezosa que nunca se levantaba sino después de las diez cuando vivía plácidamente sus vacaciones. Pero esas piernas descobijadas de la rubia atrapan la atención, yo lo sé y ustedes lo saben, si han leído la historia que en común tengo ahora con ella. Esas plantas de sus pies, rosadas y pequeñas le sembraron a Evant curiosas ganas y deseos desviados. Agradeció por un instante la hermosa soledad que reinaba allí mismo. Y pensó para sí que el día se antojaba demasiado caluroso, que un baño en la tina no caería nada mal.

Evant pensó que sería lindo preparar un desayuno para Petit. Demoró unos veinte minutos, sino es que más, para llevarle buenos sabores en esa ya tardía mañana. Entró en la habitación de Petit y le dijo: ¡Buenas “tardes” señorita!- pero ella, como casi siempre, no le hacía caso al mundo despierto, y sólo se volteó para otro lado, como acomodando las sabanas, el colchón y las almohadas para seguir metida en qué sabe qué sueños. Evant dejó la bandeja en la mesita de noche, y se quedó viendo de nuevo los pies frescos de Petit, sobresaliendo por las telas de colores chillones. Acercó su nariz a las pantorrillas blancas y percibió ese aroma joven de esa hermana haragana, pero en ese momento ella se movió y emitió su “ronroneo”, Evant se puso alerta y se alejó rápidamente, las pulsaciones le engañaban y recuperó veloz su cortesía, diciendo, -eh, buenos días Petit, ¡te traje lo que te gusta! Ella no dijo ni gracias, ni nada. Evant ubicó la bandejita de metal en el regazo de Petit y ella comenzó a comer en seguida, con los ojos aún entrecerrados por una somnolencia que no se desprendía fácilmente de ella; tercamente infundía peso en los parpados de esta mujer joven. Evant se quedó allí, sentado en el borde de esa cama, mirándola comer a un ritmo un poco acelerado, y sin saborear nada. Parecía un sonámbulo que permanece así en horas tardías. Qué deliciosa comedia le parecía a su hermano Evant. Ella ya  terminaba el último sorbo de su bebida de naranja, y en seguida le devolvió la bandeja con los platos sucios a Evant, y como si ese momento no hubiese pasado en la realidad de Petit, ella se dejó caer en la almohada, agarró casi por inercia las cobijas livianas y se cubrió hasta la cara, dejando por fuera solamente su cabello rubio, despeinado por los revolcones del soñar.

Evant se quedó allí, rendido plácidamente. Se encogió de hombros y salió de la habitación.  Dijo para sí: “No tienes remedio” y sonrió alejándose.

Evant no se quedó ocioso, se sentía de buen ánimo para ayudar en los quehaceres de la casa. Se concentraba en aquello siempre y cuando la música estuviera allí haciéndole compañía, y un poco de rock viejo sonaba algo nostálgico a esas horas. Para cuando Evant iba al cuarto de Petit, para ordenar un poco todo, se percató de que Petit ya no estaba. Su hermano tendió su cama de buena manera, y ubicó algunas cosas femeninas y de color rosa en los cajones coloridos de esa habitación que olía a labial de fresa, a esmalte de uñas, a cremas faciales, y a braguitas limpias.

Luego de terminar los quehaceres, a la manera de Evant, o sea, ni tan ordenado, ni tan desprolijo, salió a los verdes prados, con un libro que ya había leído la mitad. Se fue tras la casa, por entre unos arboles que derrochaban frutos al suelo. Y allí cerca estaba Petit, en el arrollo, viéndose la cara en el pequeño reflejo, con sus mini turbulencias borboteando a un ritmo titilante. Los brillos del sol incidiendo en esa agua clara, producían reflejos que se iban a posar en las mejillas de Petit, sus ojos parecían volverse aun más azules, y Evant prefirió acercarse y leer estos momentos, en lugar de poner su atención en paginas que podían esperar.

Petit levantó la mirada al ver los pies de Evant frente a ella y sonriente le dijo un hola. “-¿Disfrutando de las ninfas acuáticas? Le preguntó Evant a su hermana, y ella le respondió con otra pregunta – ¿Tú crees en ellas?- mmm no las he visto, tal vez tú tengas más suerte, quizás tu cara de hada les haga sentirse a gusto. Ella rio y le dijo – pues no he visto una sola, nada más veo mi reflejo. -Entonces si que ya las has visto- le respondió Evant. Y ella le salpicó un poco de esa agua tibia que daba de beber a esos campos de verdes vivos.

De pronto, Evant se sintió bastante confiado, y casi sin pensar, sus instintos tomaron la delantera y hablaron por él. -Oye Petit, ¿te acuerdas que cuando éramos pequeños, nos bañábamos juntos todos los días?-. Claro que lo recuerdo, tú te bañabas con agua muy caliente, y yo, cuando estábamos por terminar el baño, dejaba correr toda el agua fría, y te daba mucha rabia que yo te rociara esa frescura, que para mí era deliciosa. –¡Maldita!- Dijo Evant con una mirada sesgada y una sonrisa de malicia en la cara- Eras una tonta- Yo no soporto el frío, me conoces. Y ella se rio a carcajadas.  –Eh Petit, ¿Por qué no nos metemos a la tina? Pero ella sin mucho interés hizo una mueca de “Bah” no tengo muchas ganas. – Anda, por los viejos tiempos- Y ella le respondió, – Ni tan viejos, que no somos ancianos.- Vamos, anímate- insistió su hermano, y ella cedió despreocupada, y con un “vamos” se le prendió las pulsaciones de doble intensión a Evant.

Evant se apresuró a llenar la tina con el agua caliente que tercamente le fascina. Aunque estuviera en medio de un desierto con el sol abrasando la arena, él se decidiría por llenar la tina con agua evaporándose por la alta temperatura. En esto estaba y entonces salió del baño, fue a su habitación y buscó la primera pantaloneta que encontró en sus cajones, se desnudó y vistió la prenda azul oscuro. Cuando regresó al baño, Petit ya estaba metiendo su pierna izquierda en la tina, le echó una mirada a su hermano y le dijo: – Eres un exagerado, ¿quieres hacer un caldo humano?- Evant se echó a reír y le contestó: – ¡Qué va!, si no es para tanto- y ella le dijo: No, es para ¡tonto!- le dijo ella, haciendo énfasis en el “tonto”.

Evant no esperó más segundos y se adelantó a Petit, que aún permanecía allí, ya de pie en la tina, como esperando a que la temperatura del agua descendiera un poco. Evant se metió en el agua rápidamente y se recostó, dejando a Petit parada en medio de las sus piernas. Evant se quedó viéndola desde abajo, y le dijo: – ¿qué tipo de traje de baño es ese? ¿Una camiseta, y un pantalón corto? Bah, eres una beata. – ¿beata yo?- respondió ella, y Petit soltó una ruidosa carcajada.- Eres muy ingenuo hermanito-. Petit le dio la espalda a su hermano, y lentamente, mientras se quejaba de la alta temperatura del agua, fue agachándose lentamente y se sentó al fin en medio del espacio que quedaba entre las piernas de Evant, que gracias al agua, se sentía cómodo por poder ocultar una erección incipiente, que él cuidaba para que no fuera evidente, tratando de no presionarla sobre el trasero vestido por esos pantalones cortos desteñidos de Petit.

Ella parecía bastante concentrada en el agua, jugaba con sus manos delgadas, haciendo pequeñas olas, sintiendo la resistencia, apreciando cómo se deslizaba la sustancia cristalina entre sus dedos. Y Evant simplemente estaba allí detrás, sintiendo palpitaciones en todo su cuerpo. Concibiendo posibilidades secretamente. Resistiendo la tensión en su pantaloneta buceadora. Entonces Evant agarró un remedo de jabón, que ya casi moría y se atrevió a pasarlo suavemente por los brazos flacuchos de Petit, quien no se inmutó en absoluto; seguía ensimismada con su juego acuático, y este hermano lascivamente considerado agradeció sentir esa suavidad sublime de la piel blanca y absolutamente lozana de esta joven mujer. Se estremecía imaginándose que esta sesión podría alcanzar picos extremos, se imaginaba que quizás existiera la posibilidad de que ella se desnudara. Si tan solo las circunstancias fueran las apropiadas, ella se despojaría de lo que es considerado normal, quizás ella me enseñara su redondo trasero…- Ahh, qué sueños lo míos- pensaba Evant. – eso es pecado.- Pero si tan solo… Y así, en esas reflexiones se pasaban los minutos, temiendo, inventando, fantaseando. Pero volvía a la realidad y todas esas imágenes tan intensas parecían tan irreales. Se conformaría con esa sensación de tocar los brazos de Petit, tan delicados y resbaladizos por la fina capa de jabón que Evant se había aventurado a aplicar. Entonces, sin advertencia alguna, Petit se levantó de la tina, ayudándose de los bordes de dicha tuba. Se puso de pie y justo frente a la cara de Evant, ¡desabotonó su pantalón corto e hizo que este descendiera! ¡Allí estaba ese par de nalgas redondas y firmes! A centímetros de la perpleja expresión y la boca abierta de su hermano Evant, que todos esos minutos relegó esas fantasías al mundo de los imposibles. Evant no perdió el tiempo, y se dedicó a tragar los detalles de la piel del culo de Petit, cada poro fue recorrido por la mirada, cada centímetro de ese trasero perfectamente redondeado y húmedo se le quedó grabado en la mente a Evant. Entonces, no pudiendo resistirlo, pero  entre la timidez y la prudencia,  Evant levantó un dedo de su mano derecha y presiono suave pero firme la nalga que más cerca estaba de su mano. Ella dio un respingo de risa y dijo: ¡Tonto, me haces cosquillas! Lo que hizo que su hermano se relajara, y ahora con su mano completa, apretó la cola de Petit y casi se quedó él sin respiración. Permaneció con la garganta atorada por los repentinos sucesos, y sintió que su pene nunca había tenido tanto tamaño, tenía el orgasmo casi en la punta de su verga, si no hubiera sido porque de manera cauta aún conservaba una fuerte vergüenza que evitaba que llevara su mano dentro de su pantaloneta, ya se habría venido, y se hubiese derramado en el agua de la tina del baño prohibido.

Todo esto pasó en tan sólo unos segundos, que para Evant fueron estirados por la relatividad del suceso. Pero, Evant quiso en un momento comprobar si esto era realidad, y lo hizo a través de una pregunta que se hizo a sí mismo. ¿Ella ha hecho lo que ha hecho? ¿Se tomó a pecho eso de “por los viejos tiempos”, y me enseñará su desnudez en su totalidad? ¿Así, como cuando éramos chicos? ¡En parte ya lo ha hecho! ¿Esto es verdad? La razón abandonaba a Evant, y el cuerpo tenía hambre y curiosidad sensual. Pero para Petit, todo parecía estar en tranquilidad, como si para ella las dimensiones de los normal y lo extraño no tuviesen limites, sino que se difuminaban, dejando tenues sutilezas entre los mundos que difieren. Petit se sentó en la superficie hundida de la tina, y ahora ¡se despojaba tan tranquila de su camiseta mojada!; dejaba la espalda húmeda y blanca descubierta para su hermano  Evant. Y dijo: – Oye tonto, ese jabón no se va a aplicar solo. Y él ni corto ni perezoso, con ese pedazo de dizque jabón, recorrió la figura de esa mujer deprisa, como si en cualquier momento fuera a despertar del sueño. Usó sus dos manos, y no reparó en precauciones esta vez, avanzó por los costados de la rubia muñeca, acarició el abdomen y sintió su dedo índice hundirse en el ombligo de su hermana, subió por las costillas y permitió que sus manos rodearan los bordes de esas tetas pequeñas. Evant aún no sabía como lucían esos pechos, pero sí que absorbió con el tacto, toda la información sobre la redondez de estos. Finalmente recorrió los pezones erectos de su hermana, y ella, ¡Como si nada, como si todo el suceso fuera de lo más normal del mundo! Y eso a Evant le volvía loco, le permitía continuar disfrutando de la realización de su fantasía. Seguiría hasta donde fuese posible, pero de ninguna manera violaría la libertad de su dulcísima hermana.

Evant pensó que podía darse la libertad de quitarse su pantaloneta, y sacó algo de valentía soportándose en la idea de que ella aún no le vería la dura verga que en ese momento él ostentaba. Se puso de pie torpemente, se sacó la prenda y al instante su dureza resorteo y se volvió a sentar en la tina. ¡Qué deseos tenía de meneársela!, ¡de explotar y liberar su semen!; pero se resistía, queriendo aprovechar al máximo la experiencia poco usual que se llevaba a cabo. Y entonces, ella habló, y a Evant el corazón le iba a explotar por la incertidumbre de las posibles palabras que Petit diría. – No creas que me la vas a meter. Me darás la razón de que eres un completo tonto si eso piensas-. Y Evant en medio de un escalofrío intenso le dijo tartamudeando- pe… pero… ¡qué dices! ¡No estaba pensando eso para nada! – y ella riendo estrepitosa y sarcástica dijo: ¡Si, claro! ¿Crees que no he sentido esa cosa dura tocando mi trasero?- (Evant me contó que casi se le cae la cara de la vergüenza). Pero Petit, con esa magia y candor que puede derretir el acero, casi le revienta los sesos a su hermano cuando le dice: Sólo te dejaré hacérmelo por atrás. Y Evant se fue despidiendo de su voz. Ya no habló, sino que tragó hondo y se quedó con el cuerpo tenso y sin saber qué hacer. Petit se salió de la tina, con su típico movimiento felino y Evant con la boca abierta se quedó viendo la evolución que su hermana había tenido, habiendo abandonado sus infantiles formas, que ahora eran remplazadas en la mente de su hermano Evant, con las curvas de una mujer joven de pubis afeitado y suave, de tetas pequeñas pero hermosas, de pezones dulcemente rosados, de piernas delgadas que le hacían lucir más alta de lo que en realidad era. La pequeña Petit, con sus formas sensuales le quitaba el aliento a su hermano y le mataba lentamente.

Ella simplemente se acercó a un cajón y sacó un frasquito de aceite para bebé, regreso pronto a la tina; tenía la cara sonrosada y alegre. Evant sacó fuerzas y abrió de nuevo la llave para llenar la tina de nueva agua caliente y clara.  Ella se metió despacio para no resbalar. Y él le tendió la mano recurriendo torpemente a su usual caballerosidad. Y sin reparos, Petit se arrodilló, posó sus manos femeninas en los bordes de la tina y le ofreció abiertamente el culo levantado a su hermano Evant. Ella tomó el frasquito de aceite y entregándolo le dijo: No te olvides ponerme mucho de esto, no quiero que me duela.  Y Evant seguía atrapado detrás de su voz sin poder decir nada de nada.

Como un autómata, totalmente llevado por la inercia de sus ganas, Evant, abrumado por la torpeza, abrió con dificultad la tapa del frasco. Dejó caer un chorro de ese aceite transparente entre las nalgas de Petit. Evant se animó y puso sus manos en ella, se volvió loco con los chorros de aceite, derramando aquí y allá. Masajeó ese trasero precipitándose en ello. Como tratando de fundir sus manos en la piel de Petit. Lo aceitó todo, teniendo cuidado de aún no entrometerse con ese tierno y rosado ano.

Esa piel brillaba voluptuosa, y ese efecto con el agua, formando gotas sobre esa superficie blanca y aceitosa, llenaba de sensaciones ardientes a Evant. Mientras tanto Petit colaboraba para hundir más a su hermano en la locura, moviéndose muy poco, pero rítmicamente hacia atrás y adelante. Entonces Evant vertió un último hilo aceitoso en sus manos y otro en el ano de la pequeña demente y lo masajeó muy suave con un dedo, dando círculos, presionando milimétricamente. Se levantó dispuesto y puso la punta colorada de su pene palpitantemente hinchada justo en la aún cerrada abertura contraída de ese culo maravilloso. Y tras unos tres intentos tímidos, la hendidura cediendo, fue abriéndole paso a la verga filial que rendía pleitesía a la firmeza de esas nalgas aceitadas. Ella comenzó con su usual y maldito ronroneo, jadeando sutilmente, alternando con esos dulces ruiditos de “ouch”. Mientras ella hacía esto como su ritual erótico personal, Evant se sintió brutalmente pasmado, sintiendo los centímetros hundiéndose uno a uno en ese culo rosa. Él sentía que ya no podía detener la explosión seminal inminente. Quería  sostener su erección al máximo, no quería venirse tan pronto, ¡pero su pene demandaba satisfacción! Se quedó sólo con la punta de su pene allí dentro. No se atrevía a meterlo completamente. La presión, que ese anillito ejercía sobre los rededores de su glande, se sentía bendita. Pero justo en ese momento, una mala pasada vivieron estos amantes prohibidos. ¡Un ruido se escuchó en la entrada de la casita! ¡Evant se despegó de Petit sacando inmediatamente la verga de ese culo amoroso, con la inminente descarga frustrada! ¡No podía ser que hubieran llegado tan pronto a casa! ¡Puta mierda! En un par de segundos se pusieron la ropa. Petit prefirió quedarse en el baño y Evant salió de prisa hacia su habitación, se encerró y se quedó con respiraciones desenfrenadas. Miró hacia afuera por la pequeña ventana y tratando de ver hacia la entrada de la propiedad,  se dio cuenta que no eran sus padres los que habían llegado, sino sólo la señora que cuidaba la casa vecina. Algo quería, pero al ver que el automóvil de sus padres no estaba, seguramente pensó que no había nadie en casa. Al momento vio a la señora partir de vuelta hacia el camino a su salida. Entonces Evant, con las pulsaciones en el cuerpo, y con la orden de sus instintos aún en plena atención, volvió sin pensarlo dos veces al baño. Golpeó impacientemente varias veces. Petit abrió la puerta, ella estaba envuelta en dos pequeñas toallas, una cubría sus pechos, y otra sus caderas con todo lo demás. Evant la miró con cara suplicante, y ella sonriendo le dijo: “¿En dónde nos quedamos?”

Evant le arrebató las toallas, la tomó del brazo y la metió delicada pero presurosamente en la tina de nuevo. El agua un poco fría ya no le importó en absoluto. –Ponte como estabas por favor- le dijo, y ella obedeció al instante. Él quería tenerla tal como la había tenido antes. Sólo que el susto que acababa de pasar le sirvió de calmante. Le penetró el trasero a Petit que aún lo tenía aceitadisimo.  Y la embistió rápidamente. Le hundió su pene hasta el fondo, y lo sacó casi totalmente, volviendo a hundirlo. Sintiendo en su conciencia todo el recorrido en cada centímetro de esa verga pulsante y venosa, entrando en ese pequeño culo que se dilataba y contraía en un juego de soltar y apretar. Evant se agachó un poco y agarró a su hermana de las tetas, le masajeaba los pezones y la Putita Petit jadeaba sin rastro de vergüenza. Ella comenzó a pronunciar su delicioso mantra que decía: ¡dame, dame, dame! y con esa palabra, haciendo eco en la mente de su hermano, ¡Evant soltó su descarga poderosa y pulsante en las entrañas de Petit, que chillaba placentera! Ella gritaba su propio orgasmo y se tocaba con locura su clítoris sonrosado.

Se quedaron allí como cinco minutos procesando y saboreando los retumbos de sus pecaminosos orgasmos, unidos por la erección que no parecía descender. Jadeando exhaustos de placeres desatados. Lo que pasó después, Evant dice que lo ha olvidado. Que lo último que recuerda es haber visto en la noche la cara de sus padres, los saludó con colores en la cara. Un subidón de sonrojo le llenó el rostro cuando le dio el hola a su madre. Y la vida continuó al otro día como siempre. Con el sol bañando esas tierras que ya estaban teñidas de pecados para siempre.

Alicia Wonders

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Locura con mi hermano en la casa de verano

Me llamo Ana Mari tengo 21 años y no soy una chica con una vida sexual muy amplia y si un poco monótona, pero esto que os voy a contar si se salió de todas mis reglas.

Yo no soy una chica muy espectacular, pero dicen que mona. Soy castañita pelo medio-largo ondulado, ojos claros, carita de niña buena, mido 1,65, unos 67kg poco pecho, cintura estrechita y culo respingón.

Mis padres tienen una casita en un pueblo pegado a la playa que ellos no  utilizan mucho, mi hermano o yo si la usamos mas, y allí vamos muchos fines de semana para pasarlos allí de fiesta.

En uno de estos fines de semana coincidimos mi hermano y un amigo suyo con una amiga mía y conmigo, suele pasar algunas veces, pero aquel fin de semana fue algo especial.  Pasamos el viernes allí y nada, como siempre, ellos en sus temas y nosotras en los nuestros y al sábado siguiente ellos decidieron quedarse allí en la terraza bebiendo y viendo tele. Nosotras salimos un rato, hicimos botellón, entramos en un pub a bailar  pero nos volvimos pronto ya que el ambiente empezaba a no gustarnos demasiado. Cuando volvimos a casa  aun estaban mi hermano y su amigo en la terraza bebiendo y contándose sus batallitas.

Nos invitaron a acompañarlos y a beber con ellos,  nosotras estábamos ya algo bebidas y ellos también. Al rato empezó a hacer fresco y seguimos la charla y las copas dentro en el salón, yo me senté en un butacón, mi hermano en el otro, que estaba frente al mío y mi amiga y su amigo en el sofá, al poco tiempo de estar allí y ante nuestra sorpresa de mi hermano y mía nuestros respectivos amigos se estaban liando y  al poco decidieron irse a una de las habitaciones de la planta baja.

Mi hermano y yo nos quedamos allí viendo la tele bebiendo y de vez en cuando haciendo algún comentario sobre lo que veíamos, en una de estas que en la tele hubo un silencio escuchamos un ruido en la habitación donde estaban nuestros amigos, mi hermano bajo el volumen y nos pusimos a escuchar y resulto ser mi amiga gimiendo como una loca, nos echamos a reír, y a la vez solo escuchar se me alteraron las hormonas y dije, “vaya como tiene que ser tu amigo en la cama, que alegría”, mi hermano riéndose dijo, “eso no es nada yo soy mucho mejor”, entre risas le respondí “si hombre eso habría que verlo” y me dijo “cuando quieras” seria por el calentón de la situación que dije “cuando quieras” y me dice “ea pues ponte en posición” todo esto entre risas medio broma medio en serio, sin pensármelo me levante me baje los pantalones y las bragas me puse de espaldas me hinque de rodillas en el butacón poniéndome en pompa para mi hermano y cerré los ojos a ver que pasaba, no sabia que pensar y creí que mi hermano me diría, “que haces guarra” o algo así y me echaría la bulla pero de repente note una mano en mi culo, de la impresión abrí los ojos y mire por encima y vi a mi hermano agarrándose la polla empalmada y buscando el agujero de mi coño, lo encontró y me la metió de un empujón , la tenia superdura, solté un gemido de placer me agarro de la cintura y empezó suavemente a meterla y sacarla de mi coño la situación era morbosisima “ME ESTA FOLLANDO MI HERMANO” me apretaba las cachas del culo fuertey  se notaba que también estaba disfrutando, cada vez incrementaba el ritmo hasta que empezó a embestirme como una bestia en celo, ufff que gustazo me estaba follando muy bien, me dijo que se corría le dije que se esperara un poco que yo también me corría, me corrí y a los pocos segundos me saco su polla del coño y note como su leche caliente  me caía sobre la espalda y las cachas del culo. Estuvo un poco de pie detrás de mi con sus manos en mi cintura y su polla pegada a mi culo y se fue a su asiento se puso su ropa y se sentó yo hice lo mismo, estuvimos un rato allí sin decir nada viendo la tele y no nos dijimos nada, pero la historia continua porque esa misma noche pasó algo mas, solo que para no hacerlo muy largo y aburrido os lo contare en otra parte.
Espero que os haya gustado y si queréis dejar vuestro comentario o prometo que contestare a todos y beso y hasta prontoooo.

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Atrapados por papá

Papá acercó su verga a mi culo, la sentía cerca, de un solo golpe la introdujo, me saltaban las lágrimas de dolor, no pude evitar pegar un grito, Jorge intentaba consolarme mientras papá me embestía por detrás, la verga de Jorge me seguía produciendo placer ya que papá me movía tanto que hacía que la verga de Jorge se moviera dentro de mi, de a poco el dolor se transformó en placer.

Desde que había jugado a los médicos con Jorge, mi cuerpo había cambiado, anhelaba las sensaciones que aquel juego inocente me había enseñado, estaba en la oscuridad de mi habitación, acariciando mi senos, mis manos empezaban a recorrer mi cuerpo buscando sentir aquellas sensaciones que Jorge me había enseñado, me dejé llevar, acariciándome, tal y como él me acariciaba, empecé a meter mis deditos dentro, sin darme cuenta que alguien podía escuchar mis gemidos.

Jorge me escuchó, pensó que no me encontraba bien y entró en mi habitación medio asustado, me preguntó que si me encontraba mal, yo le dije que si, que me sentía como el día que jugamos a los médicos, su cara cambió de golpe de preocupación, a una cara de vicio, le hice un espacio en mi cama, se quitó la ropa corriendo y se metió entre mis sábanas, empezamos a besarnos apasionadamente, nuestros cuerpos pegados el uno al otro…

Noté como la verga de mi hermanito estaba cálida, me escondí entre las sábanas, y empecé a besarla, a lamerla y a saborearle, mi hermano me propuso que nos pusiéramos de forma de que él pudiera saborear mi dulce néctar, levantamos las sábanas y nos pusimos a hacer un 69, su lengua era muy experimentada, debía de serlo ya que lo hacía muy bien, yo le decía a mi hermano que estaba muy malita, que necesitaba una inyección como la del otro día.

Cambiamos de posición para que me pudiera dar la inyección, me penetró lentamente y con delicadeza como la otra vez, ummm me encantaba sentirla dentro, empezó a moverse rítmicamente y yo a gemir y a gritar, sin pensar que nuestros padres estaban en la habitación de al lado, estaba disfrutando tanto como mientras jugábamos a los médicos, de repente alguien apareció dentro de la habitación, no atinaba a avisar a Jorge que papá había entrado, empecé a sentir miedo, papá encendió la luz, Jorge y yo nos mirábamos temiendo una reprimenda terrible, seguro que sacaba la correa y nos atizaba, como hacía cuando nos comportábamos mal, sin embargo sonrió, y dijo:

– Vaya, vaya, mis bebés como habéis crecido, así no se juega, os voy a tener que enseñar.

Papá ordenó a Jorge que saliera de encima mío, yo no le quitaba los ojos a papá que lucía un enorme bulto en el pantalón, papá se percató que la miraba y me dijo, -Pequeña no seas ansiosa que dentro de nada la probarás, que tu papito quiere que tengas ambas para ti, cogió mi mano y la acercó hacia su verga, la verga de papá era mucho más grande y dura, -Así que ahora se una buena niña y obedece.

Hizo que mi pecho se juntara con el de Jorge sin sacar de dentro la verga de mi hermano, colocando mi culito en pompa, se chupó un dedo, y lo introdujo por mi culo, era una sensación extraña, molestaba un poco, me dijo qué iba a meter la suya por allí, que fuera una buena niña, papá acercó su verga cálida a mi culo, la sentía cerca, de repente de un solo golpe la introdujo, se me saltaban las lágrimas de dolor y no pude evitar pegar un grito, papá me tapó la boca con su mano. -Bebé no grites que despertarás a mami. Yo solo lloraba, me dolía tanto.

Jorge me besaba dulcemente, – Hermanita no llores, que eres muy linda, intentaba consolarme mientras papá me embestía por detrás, causándome más y más dolor, la verga de Jorge me seguía produciendo placer ya que papá me movía tanto que hacía que la verga de Jorge también se moviera dentro de mi, poco a poco el dolor se transformó en placer, empecé a gemir tan y tan fuerte que mami se despertó, entró furiosa en la habitación gritando, con un cacharro en la mano, de repente era papi quien empezaba a gritar, y mami le decía:

-Eres un papi muy malo, mira que hacerle eso a nuestros bebés, mami le metía y sacaba ese artefacto desconocido con forma de verga a papi, y él gritaba, pero seguía embistiendo cada vez más fuerte, de repente Jorge me llenó de leche, yo seguía gimiendo y gritando, hasta que caí extasiada encima del pecho de Jorge y papi no dejaba de embestirme mientras gritaba a mami:

-Así mamita, dame duro siiiii. Contra más duro le daba mami, más duro me daba a mi, al final papi también me llenó el culito de leche, leche muy caliente y espesa que me maravilló como me chorreaba toda, Jorge abrazaba mi cuerpo tembloroso, feliz y muy satisfecho, nuestras lenguas se unieron una vez más presagiando más placeres, pero nuestros ojos estaban con lo que nos ofrecían solo para nosotros tanto mami como papi.

Mami empezó a lamer la verga de papá, su lengua, muy experta, la recorría abajo arriba mientras le chupaba los huevos enormes, Jorge y yo los observábamos muy atentos, la verga de papá volvía a estar dura. Mami se puso a cuatro patas en la alfombra, y papi le empezó a dar por su coñito mientras que nosotros los mirábamos sin perder ningún detalle, papi cogió el artefacto con forma de verga, lo humedeció con los jugos del coño de mami y se lo metió por el culo a mami, Jorge y yo no podíamos apartar la vista del espectáculo que estábamos viendo, mami no paraba de gritar.

– Así papito, dame duro más duro, hace gozar a tu perrita sumisa… ahhhhhhhhhhh, así, asiiiiiiiiiii…

Nosotros los observábamos aún asombrados por lo sucedido, de repente mami empezó a gemir como hacía yo, bramando como una loca, gritándole a papi más, más y se veía en sus ojos como lo estaba gozando, se corrió dos veces, con cada uno un alarido de placer, y con el rabillo del ojo espiaba a Jorge como diciendo:… -Aprende que la próxima serás tú el que me haga gozar como una perra, papi la llenó de leche desbordando su coño de semen, y le sacó el vibrador no sin antes, con movimientos muy sutiles le hizo acabar una vez más.

Papá y mamá nos dejaron dormir juntos a Jorge y a mi en la habitación, nos arroparon a los dos en la camita, nos dieron un beso a cada uno y se fueron a dormir, Jorge me besaba los pechos una y otra vez que lograron que me calentara otra vez, mis gemidos despertaron a papá y entró en la habitacion, nuestra sorpresa fue que no se enfadó…

Autora: NaXa^_^

naxa.juguetona@ gmail.com

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Diversión con mi cuñadita

Ángel seguía follando a Marta. De repente y con un espasmo, Ángel se corrió. Sin dar tiempo a nada, Jaime lo quitó y se puso él encima de Marta. – ¿Os lo pasáis bien, chicos? – les pregunté. – Esto es el paraíso – dijo Ángel- Tu cuñada tiene un coño fantástico, menuda puta. Cualquier tío estaría deseando follársela.

Hola a todos, soy Alicia. Os voy a contar el comienzo de una gran aventura.

Marta, la novia de mi hermano Pedro me parecía una chica de lo más mona. 22 años, rubia, 1,70 de estatura, poco pecho pero un culito extraordinario. Podría ser modelo si ella quisiera. Siempre era bastante recatada, vestía moderna pero sin enseñar mucho. Un fin de semana, mi hermano se fue de viaje con unos amigos a ver un partido de fútbol a Barcelona. Yo le dije a Marta que se viniese a mi casa a pasar el fin de semana y así podríamos salir las dos juntas por ahí. Ella accedió encantada.

El viernes por la tarde apareció en mi casa y cenamos algo antes de irnos a tomar algo. Yo había quedado con dos amigos, Jaime y Ángel, un poco mayores, tenían en torno a los 45 años, pero eran muy marchosos. Cuando llegamos al bar, ellos ya estaban allí. Hice las presentaciones oportunas y nos invitaron a una copa. Durante la noche fuimos de un bar a otro, riéndonos de tonterías, comentando cosas sin importancia, vamos, lo que suele ocurrir un fin de semana.

Fuimos también a un pub en el que sale la gente a bailar y allí estuvimos bailando los cuatro. Yo veía que ellos miraban mucho a mi cuñada, aunque no se propasaban en absoluto, supongo que por respeto a mí. Le pregunté a Ángel qué le parecía Marta, y él me respondió: – Parece una chica muy simpática y es muy guapa. Tu hermano tiene mucha suerte.

Así iba transcurriendo la noche, entre baile y copa. Pero llegó un momento que las copas fueron muchas y Marta no está acostumbrada a beber. Yo la notaba un poco afectada por el alcohol. Yo me encontraba eufórica y me empezó a atraer Marta de una forma que no me había ocurrido nunca. Marta empezó a encontrarse mal y me dijo que la acompañase al baño. Allí echó todo lo que se había bebido. Me dijo que se encontraba muy mal y que quería volver a casa, al momento se quedó inconsciente. Se lo dije a Ángel y entre él y Jaime cogieron a Marta para llevarla a su coche. Ellos se reían de la situación y comentaban:

– Joder con tu cuñada, vaya borrachera que ha pillado. – Si la ve tu hermano así.

La subieron al coche y nos llevaron a mi casa. Cuando la sacaron del coche para subir a mi piso, vi como entre ellos se miraban y sonreían. Me fijé en que Ángel tenía su mano en el culo de Marta e hice como que no me daba cuenta. Aquello me excitó muchísimo, ver cómo estaban metiendo mano a la novia de mi hermano delante de mí. Les dije que la echaran encima de la cama. Marta seguía dormida sin enterarse de nada. Entonces les dije: – ¿Podéis ayudar que le quitemos el sujetador para que no le oprima. Le quité el sujetador y aparecieron sus pequeños pero hermosos pechos. Ángel y Jaime estaban sin habla.

– Venga chicos -dije- quitadle el tanga a esta zorrita.

Sin pensarlo dos veces, Jaime empezó a bajarle el tanga muy despacio. Allí estaba la novia de mi hermano desnuda completamente. Yo empecé a acariciarle los pechos y a pasar la mano por su coñito.

– Preciosa -dije. – Ni que lo digas -dijo Ángel. Dirigiéndome a los chicos, les dije: – Si queréis, os podéis divertir un poco con ella. Se agacharon y empezaron a tocarla y ha besarle por todo el cuerpo. Estaban enloquecidos sobándola. Yo me fui al salón a por unas cositas y cuando volví, ellos seguían a lo suyo. – Creo que vais a necesitar esto -les dije, mostrándoles dos condones.- ¡Ostia Alicia! -dijo Ángel- ¿Seguro? – Seguro, quiero ver como se follan a la novia de mi hermanito dos hombres como vosotros.

Ángel y Jaime se desnudaron rápidamente. Tenían las pollas a cien. Primero Ángel se puso encima de Marta y empezó a follársela. Marta empezó a moverse y yo la tranquilizaba. – ¿Qué pasa? -dijo Marta.

– Nada -le dije- Les he dicho a los chicos que jueguen un poco contigo, sólo para compensarles el habernos traído a casa. – Perooo.. nooo – protestaba Marta. – Venga Marta, déjalos. Se lo están pasando muy bien contigo. Mientras, ajeno a lo que hablábamos, Ángel seguía follando a Marta. De repente y con un espasmo, Ángel se corrió. Sin dar tiempo a nada, Jaime lo quitó y se puso él encima de Marta. – ¿Os lo pasáis bien, chicos? – les pregunté. – Esto es el paraíso – dijo Ángel- Tu cuñada tiene un coño fantástico, menuda puta. Cualquier tío estaría deseando follársela.

Marta sólo gemía, yo creo que estaba disfrutando también. Jaime terminó corriéndose también. Dejamos a Marta en la cama y salimos a tomar una copa al salón.

– Esto hay que repetirlo -dijo Ángel. – Creo que después de lo de esta noche, Marta va a ser mi sumisa putita. -les dije.- Ya lo veréis.

A la mañana siguiente, Marta vino hacia mí y me dijo:

– ¿Por qué me hicisteis lo de ayer? No está bien. – He decidido que vas a ser mi perrita. Ayer te lo pasaste mejor que ellos. ¿Verdad? – Yo no, no quería. – ¿Vas a ser mi perrita, verdad Marta? – Bueno, pero no le digas nada a tu hermano. – Será nuestro secreto.

Al fin de semana siguiente quedamos para salir mi hermano, Marta y yo. Llamé también a Ángel y Jaime para que vinieran, les dije que había quedado con Marta y con mi hermano y que seguro que nos lo íbamos a pasar muy bien. Ellos estuvieron encantados de venir. Quedamos en un bar, les presenté a mi hermano. Marta estaba avergonzadísima y no abría la boca. Ángel y Jaime actuaban como si nada hubiese pasado. Yo le susurré a Marta al oído: – Ya sabes que eres mía, así que harás lo que yo te diga.

El bar estaba muy concurrido y nosotros estábamos los cinco de pie. Le dije a Jaime: – Tócale el culito a Marta, que hoy ha venido muy guapa.

Marta llevaba una faldita rosa. Estaba al lado de mi hermano y cuando notó la mano de Jaime en su trasero dio un ligero sobresalto.

– ¿Qué pasa? -le dijo mi hermano Pedro. – Nada, nada. -le dijo Marta.

Aquello era muy morboso, un tío tocándole el culo a mi cuñada delante del cornudo de mi hermano que no se enteraba de nada. Fuimos a otro bar que era de un amigo de Jaime. El dueño era un hombre de unos 50 años. Marta me miró avergonzada y sonrojándose.

– Hola Alicia -me dijo Roberto, dándome dos besos. – Hola -le contesté- Así que quieres conocer a mi cuñadita. Alicia ven aquí.

Alicia se acercó, le di la vuelta y le dije que se agachara apoyándose en una mesa. Le levanté la falda y apareció su maravilloso culo cubierto por una braguita rosa.

– Bonito ¿verdad? -les dije- Ya que eres amigo de Jaime voy a dejar que te la folles, pero con condón. – Yo no follo con putas -dijo Roberto- Mejor que me haga una buena mamada. – Marta, ya has oído.

Marta se giró y empezó a chuparle la polla. Aquello era digno de ver. La novia de mi hermano chupándole la polla a un tío de 50 años mientras otro tío y yo la mirábamos, y mi hermano afuera hablando de fútbol. Cuando Roberto se corrió, Jaime dijo: – Pues yo si que follo con putas, así que date la vuelta zorra.

Jaime se la folló rápidamente, pues afuera nos esperaban. Cuando salimos, Pedro y Ángel seguían hablando sin percatarse de nada. Pedro quiso pagar y el camarero, Roberto, le dijo sonriendo que estábamos invitados. Pedro dijo: – Que tío más majo tu amigo Jaime, nos ha invitado, habrá que venir más veces. No sabía que su novia Marta había pagado la cuenta con creces.

Cuando nos íbamos a ir a casa, Jaime le dijo a Pedro: – Deja que las chicas se vayan en el coche de Ángel. Tú y yo vamos en mi coche nuevo.

Ángel y Jaime ya lo habían hablado. Cuando llegamos al coche de Ángel este me dio las llaves y me dijo que si no me importaba conducir. Ángel cogió a Marta y se sentaron en los asientos traseros. Vi como empezaba a tocarla y luego la agachaba para que le chupara la polla. Antes de llegar donde habíamos quedado con Pedro y Jaime, paramos y Ángel se puso de conductor.

Esto fue el comienzo de una gran aventura que ya os iré contando.

Besos.

Autora: Alicia

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Papá y mi hermano con su nenita

Papá me comenzó a dar por el culo, sin ninguna piedad, y yo comencé a gritar entre dolor y placer, pero no podía dejar de menear el culo y comerme la verga de Javier por la concha que chorreaba leche a gusto, dejándome llevar por el placer de ser cogida por dos hombres tan a gusto, usándome a su antojo y yo feliz, encantada, con una cara de viciosa tremenda.

A papito siempre le gustó mamar mis tetas, eran grandes y hermosas y él se volvía loco con ellas. Mi papá quería mostrarle a mi hermano lo que era gozar a una nena rica y comenzó a enseñarle conmigo lo que era gozar a una perrita cachonda y yo me ponía hirviendo con los dos. Un día decidieron llevarme de día de campo a un río que había cerca de la ciudad y al que siempre habíamos ido de niños, pero esta vez fue distinto. Me llevaron para hacer conmigo cosas que nunca pensé hacer con ellos, pero que al final, me volvieron loca de placer… Me pidieron que llevara un cambio de ropa, por si me mojaba o algo. Yo iba con una playerita pegada y unos shortcitos que dejaban ver parte de mis redondas nalgas por abajo y mis piernas estaban preciosos y largos. La playerita era escotada y no llevaba brasier pues iba con ellos y no pensé en provocarlos así, además eran de mi absoluta confianza.

Ya en el río, jugando, los dos me tiraron al agua y se quedaron afuera para verme salir de ella. Con la playera empapada y el frío mis tetas se marcaban y mis pezones se habían parado y no había forma de disimularlos. Mis shorts se me metían en la rajita de las nalgas, empapados. Entonces papá me dio la mano para salir y Javier, mi hermano me dio la otra, uno de cada lado y ya que estaba en tierra firme, ambos me tomaron por la cintura y me comenzaron a agarrar cada uno una teta, sobándomelas a su antojo, masajeándomelas a gusto, sin que yo me atreviera a protestar pues el placer era gigantesco.

Papá le decía a Javier: “Sóbaselas bien hijo, para que tu hermanita sepa lo que es ser gozada, apriétale un pezón, rico, para que sepa lo que es tener unas buenas tetas como ella”. Y Javier hacía caso y me sobaba a su gusto y papá entonces me pidió que me quitara la playera… pero mejor los dos me la quitaron juntos. Entonces mis tetas quedaron al aire y ambos comenzaron a lamer mis pezones que ya se habían puesto a tono, más por lo caliente que estaba que por el frío que sentía. Lamieron mis tetas a gusto, mi hermano aprovechaba la ocasión pues yo nunca lo había dejado tocarme y papá le estaba dando permiso de gozarme a su antojo. Mi coño iba mojándose cada vez más, una sensación deliciosa…

Javier siguió mamando mis tetas hasta hartarse, como un bebé pidiendo su leche, chupaba y succionaba, apretaba, agarraba, me masajeaba como quería, me lamía toda, haciendo ruidos al chuparme, delicioso, aprovechando la situación como podía, haciéndome sentir una cachorrita sumisa y servicial, como papito me había enseñado siempre, dejadita, a su servicio, ya saben que me encanta servir…

Papá me había bajado los shortcitos y los calzoncitos y había dejado mis nalgas redondas al aire y se me había puesto atrás para cogerlas con sus manazas y darme unos buenos pellizcones, como siempre le había gustado. Me pasaba el dedo por mi culito, lo metía un poquito, luego se arrodillaba y con su lengua me lo lamía rico y me metía la puntita, poniéndome el culo bien caliente y sabroso. Yo me meneaba a su antojo, los dos estaban con las vergas bien paradas, hinchadas y solo de imaginarme la de mi hermano, me ponía mojada y lista para comer lo que me quisieran dar, papito me había enseñado a ser su nena putita, rica y le encantaba que yo obedeciera sus órdenes…

Papá dijo: “Hijo, ahora lámele la panochita, mírasela que rica es, chúpale el clítoris que eso le encanta, aprende a gozar a una putita, pero como tu hermanita…, ninguna hijo, gózala, que para eso está”. Javier me decía: “A ver nenita, abre bien esas piernas que voy a hacerte venir a chorreones con mi lengua”. Y papi, por atrás empujaba mis muslos e hizo que me sentara en sus rodillas con las piernas bien abiertas, así su vergón daba en mi cola y mi hermano tenía puerta abierta para mamarme a su antojo…

Papá se sacó entonces la verga y me la paseó por el culo y las nalgas, me abrió las nalgas rico mientras Javier chupaba, lamía, succionaba mi clítoris, mientras me metía un dedo en la panocha empapada y yo me retorcía de gusto, siendo gozada por dos hombres que me hacían sentir tan buena, deliciosa, mis nalgas no paraban de menearse, daba vueltas, adelante atrás, con unas ganas de verga que no podía, y aún así todavía soy insaciable, no paro de desear que me cojan, ellos tenían la culpa, por enseñarme a ser tan perra, tan caliente, tan gozosa, tan golosa…

Papá entonces le pidió a Javier que se acostara boca arriba y se sacara bien la verga y a mí que me pusiera en 4 patas viendo hacia Javier: “Mámale la verga nena, mámasela bien, como te he enseñado a hacerlo, chúpale la cabeza que ya está buena para ti” y de inmediato me puse a chuparle el pito, así rico, mmmmhhh, lamiendo esa cabeza inflamada a punto de estallar, la chupé, la lamí, la ensalivé delicioso mientras papá se me ponía atrás y me volvía a dar con el dedo en el culo, pero ahora más fuerte, hasta que sentí de pronto que se me acomodaba para encularme…

Antes de hacerlo me pidió que me metiera la verga de Javier en el coño, mmmhhh… estaba buenísima, me comencé a montar de a poquito, comiéndome primero la cabezota, entraba y salía, meneando bien el culo, asegurándome que papá veía bien el espectáculo y en eso sentí que me agarraba las nalgas me las abría bien y me decía:

Vas a sentir lo que son dos vergones dándote por la concha y el culo al mismo tiempo nena, y te va a fascinar, y me comenzó a dar por el culo, bombeándome con todo, sin ninguna piedad, y yo comencé a gritar entre dolor y placer, pero no podía dejar de menear el culo y comerme la verga de Javier por la concha que chorreaba leche a gusto, dejándome llevar por el placer de ser cogida por dos hombres tan a gusto, usándome a su antojo y yo feliz, encantada, con una cara de viciosa tremenda…

Javier me agarraba mis tetas sin parar mientras me veía con cara de: “Ay, putita, quien te viera tan zorra cogiendo y gritando” y papá me decía: “Anda putona, a darle placer a tus hombres, coge, puta, coge que para eso eres muy buena” y yo ardiente, no pude más que soltar toda mi leche y darles tanto por el culo como por el coño todos mis jugos deliciosos mientras ellos terminaban en mí gritándome lo puta que soy y lo buena que me pongo con sus vergotas.

Yo gritaba y gemía sin parar, hasta que los tres nos quedamos agotados, acostados yo encima de Javier y papá con su verga en mi culo hasta que se le puso chiquita y me la sacó chorreante de lechita y Javier solo alcanzó a decirme: “Nena, ni te creas que esta va a ser la última vez que me sirves así, no le pienso pedir permiso a papá y te voy a dar cuando a mí me plazca”… yo solamente me sentí más puta todavía y no veía el día en que mi hermanito tuviera ganas de mí de nuevo, con papá o sin él…

Entre ambos me volvieron una putita insaciable, que siempre quiere más leche, más verga, más de todo… ahora, soy una hembra que sabe volver locos a los hombres, me encanta coger y que me cojan… Me fascina contarles mis aventuras y dejar que me contesten sus opiniones que me ponen mucho más caliente todavía… ¿porqué seré tan perrita?

Autora: Afrodita

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La gigantesca pinga de mi hermano

Yo paraba mi trasero, facilitando la penetración. Con cada embestida, Yo creía desmayarme. Luego de varios minutos de mete y saca, sentí un chorro caliente que inundaba mi intestino. Mi hermanito menor había acabado en mi culo. Cuando Álvaro sacó su pene de mi culo, una mezcla de semen y sangre cubría su mandarria.

La historia que a continuación relataré es ciento por ciento autentica, solo he cambiado los nombres para proteger nuestra identidad. Me llamo José, tengo 20 años, mido 1.93 mts., y poseo un cuerpo bien atlético producto de mis entrenamientos en el voleibol. Desde los doce años me considero gay, siempre he disfrutado de ver a mis compañeros desnudos en las duchas y con más de uno he tenido relaciones sexuales.

Tengo un hermano menor, acaba de cumplir 18 años y se dedica al levantamiento de pesas desde hace más de 5 años. Mide 1,90 mts., y pesa unos 140 kgs., de puro músculo. Nunca había sentido atracción sexual por mi hermano, nunca lo había visto desnudo y no sabía de sus preferencias sexuales, hasta ese día. Casualmente, durante unos juegos inter-estatales, yo representando a mi estado natal en voleibol y mi hermano menor en levantamiento de pesas. En esa oportunidad, nos alojamos en la misma habitación en la villa olímpica, estas eran muy confortables, contando inclusive con baño privado.

Luego de nuestra llegada y alojamiento, Mi hermanito decidió tomar una ducha, mientras yo me dedicaba a desempacar. Cuando Mi hermano salió del baño, frotaba su cabeza con la toalla, dejando descubierto el resto de su cuerpo, (luego me confesó que lo hizo a propósito), quedé atónito al observar la “barra” de carne que tenía mi hermanito, medía unos 15 cm., flácida, rematada por una cabeza totalmente expuesta con dos bolas descomunales como marco y por si fuera poco: todo perfectamente depilado.
Cómo sería mi expresión cuando mi hermano exclamó:- ¿Que te pasa hermano, nunca habías visto una pinga como esta? – A decir verdad, No.- respondí- E inmediatamente Álvaro, (así se llama mi hermano), concluyó: -¡Y eso que no la has visto parada!-¡Espera y verás!- Entonces comenzó a acariciarse y su pene comenzó a crecer, hasta alcanzar unos 28 cm., de largo y unos 8 cm., de diámetro, rematado por una cabeza casi del tamaño de una manzana pequeña. -¿Qué te parece hermanito?- preguntó Álvaro, con voz lujuriosa, agarrando su pene.- ¡Vaya macana que te gastas!-¡Parece que nuestros padres concentraron todos sus genes de tamaño de genitales en ti y a mí me dejaron bastante escaso!- dije al rompe. -¡No seas egoísta hermano, en algunas ocasiones te he visto la pinga y no es nada pequeña como tú dices; claro está, reconozco que la mía es bastante grande!-¡Lo sé, porque varios chicos me lo han dicho! Quedé atónito con la frase… ¡varios chicos me lo han dicho!

Inmediatamente pregunté: ¿Cómo que varios chicos?-¿Y las mujeres que te han dicho? Mi hermanito bajó la cabeza y respondió con voz entrecortada:-¡Yo nunca he estado con una nena!- Como sabes, comencé a levantar pesas y siempre he estado en contacto con hombres, nunca he salido a fiestas, por lo tanto, nunca he estado con una mujer. Más por el contrario, mi único contacto sexual ha sido en las duchas del gimnasio, por supuesto con otros hombres. Nunca he visto algo más grande que la “mía”,-Modestia aparte- dijo. Pero jamás pensé, que tú no habías visto algo parecido. –Pues nunca, a excepción de películas pornográficas- Respondí.

Entonces Álvaro, me confesó algo que jamás espere oír de sus labios:- Hermano… a mí me gustan mucho los culos de hombres, a más de uno se lo abierto. Una mujer tendrá que ser muy buena para superar lo que yo he vivido. Dijo Álvaro, acariciándose la pinga, la cual ya estaba bastante dura.

La lujuria llenó todo mi cuerpo atreviéndome a preguntar: -¿Quieres decir que jamás has metido tu pinga en una mujer?- Álvaro sonrió e inmediatamente dijo: ¡No!… ¡Pero no me hace falta! – Te repito: ¡los culos de hombres me encantan! Esto parecía una insinuación “directa”

-¿Me quieres decir que eres “gay”?-pregunté. -Por supuesto, respondió y se que tú también lo eres. He visto como observas a nuestros compañeros en la duchas.-No me lo niegues. -Tienes razón hermano-respondí- Además jamás había visto una pinga con esas proporciones…de verdad es inmensa. -¡Si quieres la puedes acariciar!- dijo con tono lujurioso Álvaro- y al mismo tiempo manoseaba su barra moviéndola de un lado a otro.

Sin perder tiempo, agarré aquel mástil entre mis manos, llevando hacia atrás el prepucio, con lo cual exponía su púrpura cabeza. Sin lugar a dudas la verga de mi hermanito es toda una escultura. Podía sentir el latido de su corazón a través de las venas que la rodean.

-Métetela en la boca- dijo Álvaro. Con alguna dificultad logré tragarme hasta tres cuartas partes de aquel pingo. Por mucho que intentaba meterlo hasta mi garganta, su grosor no me permitía completar mi labor. Comencé a lamer todo el tronco, haciendo énfasis en la dilatada cabeza. Luego de varios minutos, Álvaro me obligó a ponerme de espalda y empezó a meterme la lengua en el ojito del culo.

Yo me sentía en la gloria cada vez que su gruesa lengua trataba de introducirse en mi ano. Álvaro me hacía gemir de placer a cada lengüetazo y luego de lubricar y dilatar bastante mi ojete exclamó:

-¡Bien hermanito…abre bien ese culito, ¡porque te voy a meter la pinga! ¡ si vas a saber lo que es tener una buena verga en el culo!

Sus palabras me excitaron al máximo e intenté relajar mi esfínter. Álvaro me agarró por la cintura y acto seguido su enorme glande intentaba introducirse en mi entrada posterior. Poco a poco lo fue metiendo. Yo sentía el culo a estallar…y solo me había metido la cabeza.

Cuando el glande se acopló a mi orto, los veinte y tantos centímetros restantes fueron haciendo cama en mi dilatado hueco. Álvaro terminó por enterrarlo hasta la base, al punto que podía sentir sus bolas golpeando mis nalgas. -¡Que rico y apretadito culo tienes hermanito, mejor de como lo había imaginado!- decía Álvaro, mientras su mandarria entraba y salía de mi ojete.

-¡Clávamelo hermano, jamás había tenido un machete tan grande como este. ¡Párteme el culito!

-¿Te gusta sucio?-¡Abre esas nalgas para enterrártela hasta los cojones! Desde hace mucho tiempo quería comerme esas nalgas paraditas y redondas que tú tienes! Yo paraba mi trasero, facilitando la penetración. Con cada embestida, Yo creía desmayarme. Luego de varios minutos de mete y saca, sentí un chorro caliente que inundaba mi intestino. Mi hermanito menor había acabado en mi culo. Cuando Álvaro sacó su pene de mi culo, una mezcla de semen y sangre cubría su mandarria.

-¡Me partiste el culo!-dije al observar aquello. Rápidamente mi hermano replicó: -¡Que esperabas, ¿no dices que mi verga es lo más grande que has visto? –Dime sinceramente: ¿Este es el machete más grande y grueso que te has enterrado en el culo? Sin dudarlo ni un segundo contesté:- ¡Claro que sí y por si fuera poco el más sabroso! El hueco me dolía del maltrato recibido. Pero que dolor tan sabroso.

Después de esto, Álvaro acostumbra metérmelo, por lo menos tres veces a la semana. Me mama el machete y le encanta llenarme la verga con mi leche para luego lamerlo. La mayoría de las veces su pene sale de mi ojete, con un hilillo de sangre cubriéndolo. Por supuesto, meterse 28 cm., de una barra de casi 8 cm. de grosor, es lo menos que se puede esperar. Algunas veces Álvaro me deja metérselo, siempre y cuando le dilate el trasero metiéndole de uno en uno mis dedos.

Espero les guste.

Autor: José

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Victoria

Victoria ya empezaba a disfrutar de su pérdida de la virginidad, se movía al ritmo de mi hermano y soltaba gemidos de gusto, mientras tocaba sus pezones. Yo tuve 2 orgasmos seguidos, y me tendí desnuda en el piso, ya no podía más, ahora sólo me conformé con ver a mi hermano. El contraste que hacían era muy excitante.

Ese día había invitado a mi amiga Victoria a dormir en mi casa, ella era una negra que había conocido en la escuela. Tenía un trasero grande, pero sus pechos apenas se notaban. Las dos nos llevábamos muy bien, ella conocía a mi hermano Jorge, era bastante guapo, tenía una novia que nos visitaba frecuentemente. Y así, Victoria y yo, estuvimos hablando hasta la una de la mañana, cuando mi amiga se quedó profundamente dormida.

Yo me cercioré de que estuviera en el último sueño y después salí de mi habitación. Me dirigí a la habitación de mi hermano, como ya era costumbre desde hacía mucho tiempo, siempre, luego les contaré la primera vez con mi hermano, pero ahora, les digo que él siempre me decía que nadie le daba más placer que yo, que yo era su reinita, y su posesión. Yo me entregaba a él cada vez que teníamos sexo.

Bueno, como sea, abrí la puerta y él tenía la luz apagada.

¿Ya llegaste? Qué bueno, mi pene va a explotar.

Así que caminé hacia él y me quité el camisón, dejando al descubierto mis pechos que tenían un tamaño notable. Mi hermano es un joven bastante atractivo, muy listo, muy caliente, tenía un pene de 18 cm. Bueno, como ya era rutina, él se acostó y yo comencé a lamerle el pene, se lo chupé como si fuera una paleta, lo disfruté al máximo. Él me empujaba la cabeza para que me engullera ese miembro completo.

Esta noche lo noté más brusco de lo normal, sus empujones se hacían cada vez más duros y casi no me dejaba respirar.

Ay, no, no tan duro, me ahogo, sácalo. Pero mi hermano continuó con su tarea de mete y saca de mi boca, hasta que su erección llegó a un punto máximo. Ahora te lo voy a meter por el ano, acomódate.

Y me puso en cuatro patas sobre el piso, mientras lamía mi ano para darle la lubricación que necesitaba. Me lo lamió un rato mientras yo gemía levemente, mis fluidos habían ayudado a la lubricación y en cuanto tuvo la oportunidad, insertó su pene en mi ano. Se me abrió inmediatamente, después de tantas cogidas con él, mi ano se había acostumbrado a sus medidas. Me quedé quieta, dejándole hacer el trabajo, me tomó de las caderas muy fuertemente y me jalaba hacia él, mientras yo seguí con mis gemiditos, bajé mi cabeza y vi como mis pechos rebotaban con cada penetración.

Mi hermano comenzó a moverse más rápidamente y yo también comencé a moverme a su ritmo, los dos sabíamos cuándo llegarían nuestros orgasmos, yo me corrí antes que él. Pero cuando él se corrió, sentí un chorro fuertísimo de semen, su pene había sacado tanta leche que me llenó el ano y me hizo tener un segundo orgasmo. Puse la cabeza en el piso para relajarme un poco, pero mi hermano, aún con su pene dentro de mí, me tomó de las caderas, me levantó y me pidió que si le podía hacer un favorcito.

Me dijo que le excitaba la idea de cogerse a una negra y que si podía ayudarlo con mi amiga Victoria. Le dije que no al principio, pero después, él solo se fue a mi cuarto, y no tuve más remedio que complacerlo. Tal vez mi amiga me odiaría por eso, pero prefería quedarme sin ella a defraudar a mi hermano, mi amante. Así que entramos muy discretos al cuarto y la vimos con un camisón muy delgado, durmiendo sin sábanas encima.

Le dije a mi hermano:

– Mira, esto tiene que ser rápido. ¿Entiendes? Yo te despejo el camino, pero se lo metes rápido para que no se mueva.- Él asintió y comenzó a masturbarse para que su pene se parara.

Se puso saliva para que se metiera rápido y se puso en posición. Mi amiga Victoria estaba boca arriba y mi hermano de rodillas, agarrándole las piernas para acomodarle la cadera. Mientras tanto, yo le subí un poco el camisón a mi amiga y le moví hacia un lado su calzón, para que su vagina quedara libre. Mi hermano, inmediatamente, la jaló de las caderas y le introdujo todo el miembro de un sólo empujón. Victoria se despertó inmediatamente soltando un grito de dolor. Me volteó a ver, viéndome desnuda y volteó a ver como mi hermano la penetraba.

Ella gritó, de dolor, trató de zafarse de mi hermano, pero la detuve, le dije que se tranquilizara y que se relajara. Ella no quería, y siguió tratando, hasta que le levanté el camisón completo y comencé a sobar sus pequeños pechos, esos senos negros, tocados por mi mano, me excitaron mucho. Me senté y comencé a disfrutar de la escena, mientras me masturbaba metía mis dedos en mi vagina, que rebosaba de jugos.

Mi hermano no había cambiado de posición y Victoria ya empezaba a disfrutar de su pérdida de la virginidad, se movía al ritmo de mi hermano y soltaba gemidos de gusto, mientras tocaba sus pezones. Yo tuve 2 orgasmos seguidos, y me tendí desnuda en el piso, ya no podía más, ahora sólo me conformé con ver a mi hermano. El contraste que hacían era muy excitante.

De pronto, cambiaron de posición, Victoria se puso en cuatro en la cama y mi hermano siguió con un movimiento de caderas frenético, aceleró su ritmo y yo sabía que iba a eyacular en cualquier momento. Y así lo hizo, sacó su pene de la vagina de mi amiga y se lo puso en la boca, le dijo que lo sobara y así lo hizo. A los pocos segundos, un chorro de leche blanca se escurrió sobre la boca de Victoria que se tragó todo el semen de mi hermano.

Victoria tuvo un orgasmo seguido al de mi hermano y se tendió en la cama. El lujurioso de mi hermano todavía la tenía erecta y le dijo a Victoria que le iba a eyacular en la vagina. Ella se negó, pues temía lo obvio, quedar embarazada, pero mi hermano la ignoró y le metió el pene inmediatamente, claro que mi amiga, sólo renegó un poco, pero luego lo aceptó. Aunque esta vez no hizo ningún movimiento, sólo aceptó los chorros de semen que mi hermano le soltó en la vagina.

Esta es otra historia.

Autora: nellis_cuteblonde

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Como empezó todo

Eran animales que me estaban cogiendo y no cabía en mí de gozo. Los otros dos se recuperaban disfrutando como Hugo me cabalgaba. Alcancé el tercero de mis orgasmos al mismo tiempo que mi primo llenaba mi vagina con lo que a mí me parecieron litros de semen hirviendo. Estaba agotada y me costaba sostener el peso del cuerpo flojo de Hugo que no terminaba de eyacular.

Voy a contar algo que me sucedió y que me marcó para toda la vida. Soy Viviana, tengo ahora 25 años y cuando ocurrió lo que voy a contar tenía apenas 18 años. Vivo en Buenos Aires y soy bastante atractiva, no una modelo, pero soy más o menos alta, delgada, de cabello castaño largo y lacio, ojos negros, una boca sensual y mi cuerpo es armónico, tengo pechos pequeños, pero bien formados, una cintura pronunciada y una cola casi perfecta.

Mis padres nos enviaban a mi hermano Diego ya mí a pasar un mes de vacaciones a la casa de mis tíos en la playa. Yo la pasaba bárbaro porque además de mi hermano tres años mayor que yo, estaban mis tíos y mis primos Luis de 20 años y Hugo de 18 años y un montón de amigos, ya que ellos vivían allí todo el año. Desde chicos jugábamos en la playa desde que salía hasta que se ponía el sol y, cuando fuimos más grandes también íbamos a bailar a alguno de los dos boliches que había en Claromecó y terminábamos viendo amanecer de nuevo en la playa.

La de mis tíos era una familia humilde. El se dedicaba a la construcción y mi tía a la limpieza de casas de familia. Cuando crecieron mis primos le ayudaban a mi tío. Era para mí común verlos con el torso desnudo, sus cuerpos musculosos y bronceados y ese olor a transpiración que me resultaba tan familiar y ya empezaba a despertarme fantasías de todo tipo. Un día de ese verano, mi tía tuvo que trasladarse a Buenos Aires por dos días a hacer unos trámites. Me había invitado a acompañarla, pero preferí quedarme porque el tiempo estaba espléndido y yo me divertía muchísimo con mi hermano, mis primos y las amigas que ya me había hecho.

Después de comer, a la hora de la siesta, yo estaba acostada en la cama de la pieza que me habían destinado, (había otro dormitorio para mis tíos y un tercero para los varones), descansando el cuerpo y la piel cubierta sólo con una sábana, cuando sentí que entró alguien sin hacer ruido. Me relajé cuando advertí que era mi tío quien se sentó en la cama a mi lado y comenzó a acariciarme el cabello. No me extrañó porque era muy cariñoso conmigo. Cuando bajó su mano por mi espalda, aún encima de la sábana, me puse alerta y cuando la posó en mi cola, sobresaltada me di vuelta y le pregunté qué hacía, si se había vuelto loco. Nada, me contestó él, quédate tranquila que yo sé bien que te gusta, te veo en la playa como vas casi desnuda con ese bikini que apenas te tapa haciendo calentar a los chicos. Le dije que me dejara o se lo contaría a mi tía a su regreso.

Me tomó de la cara con fuerza y me tapó la boca para que no gritara. No chiquita, me dijo, yo le voy a contar a tu tía que te la pasás provocando a tus primos y que te has acostado ya con más de un chico en la playa, todos lo saben. Ella se lo contará a tus padres y ya sabes cómo reaccionarán ellos que son tan moralistas. No, por favor tío, no le digas eso a mis padres, alcancé a suplicar, sabes que no es verdad, que soy virgen. Pero no me oía o hacía que no me escuchaba. Había deslizado la sábana y me acariciaba los pechos que comenzaban a erizarse. Yo volví a suplicarle y me advirtió: no le voy a decir nada si te portás bien, pero tenés que ser muy obediente ¿me entendiste?

Así me gusta, me dijo, siéntate en el borde de la cama, mientras se bajaba los pantalones. Me sobresalté ante el tamaño de su miembro y eso que aún estaba medio flojo. Nunca había tenido uno tan cerca. Había visto otros antes espiando a mi hermano y mis primos cuando se bañaban y también cuando jugábamos “al doctor” y nos acariciábamos el cuerpo desnudo haciendo que nos revisábamos, pero éramos más chicos y nunca había tenido uno tan grande frente a mi cara. Como vio que yo no sabía qué hacer tomó una de mis manos y la apretó contra la base de su miembro y me indicó que la subiera y la bajara. Que lo mojara con mi saliva para que se deslizara más fácilmente. Yo observaba perpleja como iba creciendo de tamaño y se iba endureciendo mientras asomaba su cabeza por debajo de la piel. Fue entonces que me la metió en la boca y me dijo: vas a comerla como se come un helado.

Al principio me dio un poco de asco el olor a pis y a sudor, era un olor animal, pero al rato me acostumbré y empecé a disfrutar, al fin de cuentas ya estaba deseando desde hacía un tiempo que ocurriera. Sentí que salía un juguito y que su miembro no paraba de crecer. Mi tío me tenía agarrada del pelo, igual pude ver como se le entrecerraban los ojos, echaba la cabeza hacia atrás y empezaba con un movimiento rítmico a metérmela más profundo en la boca hasta que estalló en un mar de leche dentro de mi boca. Quise evitarlo, pero el líquido me ahogaba y no tuve más remedio que tomármelo todo. Mi tío con los ojos entreabiertos y con un hilo de voz me dijo: te gustó putita eh, tengo más para vos, ahora pásale la lengua hasta que no quede ni una gota y volvió a mostrarme su mano abierta amenazadora.

Pasé la lengua por su miembro desde la base hasta la punta con especial cuidado de su cabeza. No me detuve hasta que no hubo rastros de semen. Estaba excitada, me había mojado toda entre las piernas. Ahora más tranquilo empezó a besarme y a acariciarme los pechos. Al verme excitada pasó con fuerza su mano por mi raja que estaba mojada por mis líquidos y me metió un dedo hasta el fondo y lo hizo jugar adentro. Yo jadeaba y me dejaba hacer. Cuando su miembro estuvo otra vez erguido extendió su camiseta en la cama y me acostó encima de ella. Abrió mis piernas, se pasó saliva en su miembro y me la fue metiendo de a poco hasta que entró toda.

Yo ahogué mi grito, pero no pude evitar el dolor. Sentía el peso de su cuerpo encima de mí que me cabalgaba como un animal y me daba una mezcla de placer y dolor. Acabó rápidamente otro torrente de esperma que inundó mi pequeña vagina. No llegué a acabar, pero sentí un enorme placer. Cuando sacó su miembro vi que mezclado con el semen que bañaba mis muslos había un charco de sangre. Casi me desmayo al verlo. Se levantó, me ordenó que lavara la camiseta antes que volviera mi tía y que como me había portado bien no le diría nada a nadie.

Le obedecí y volví a acostarme. Estuve toda la tarde tirada en la cama llorando. Por la noche en la cena ninguno de los dos obviamente hizo mención de lo ocurrido, aunque mi tío me tiraba indirectas del tipo: se te ve más grande Vivi, estás más crecida, sos toda una mujer y mi hermano y mis primos se reían a carcajadas mientras yo, roja como un tomate, me moría de vergüenza. En mi cuarto, después de cenar pensé que todo había pasado, que había sido una pesadilla y que al otro día iría a la playa como todos los días. Me equivoqué. Ya me estaba desvistiendo para dormir cuando entraron mis primos.

Iba a gritar cuando el mayor me agarró y me dijo: eres una buena chica, vas a obedecer o todos se van a enterar. ¿Entendiste? me dijo apretando el brazo. Alcancé a balbucear que sí, que me iba a portar bien entre sollozos, entonces me hizo inclinar mientras me susurraba en el oído: ya eres una mujer, y ahora vas a portarte como una verdadera mujer. Las mujeres son todas unas putas y les gusta que las cojan, a lo macho, a lo animal. Entrégate como la puta que eres y la vas a pasar muy bien. Me calmé. No tenía escapatoria, además, cuando me susurraba en el oído me excitaba.

Mientras se desnudaban Hugo continuaba hablándome: me vas a chupar la pija como te enseñó mi papá, verdad putita, y yo no podía evitar excitarme. Se paró delante de mí mostrándome su miembro. Ese miembro que yo había visto otras veces y que también había deseado. Lo tomé y empecé a pasarle la lengua con ganas como había aprendido mientras lo estimulaba con mi mano frenéticamente. Sentía como crecía y se endurecía en mi boca con ese olor y sabor de animal que reconocía con gusto. Mientras hacía lo mío, Luis se colocó detrás de mí y me quitó la bombacha, separó mis piernas y me pasó su lengua por mi raja. Una vez que estuvo mojada comenzó a pasarme los dedos por la entrada de la vagina y por la cola. Se me doblaban las piernas del placer que sentía. Estaba toda mojada y gemía desenfrenadamente.

Nunca había sentido tanto hasta ahora y tuve mi primer orgasmo antes que Hugo acabara en mi boca. Me tragué toda su leche y lamí su miembro como había aprendido. Me detuve un momento cuando vi que entraba mi hermano, temí que me matara por lo que estaba haciendo, que terminara todo en una tragedia. En una fracción de segundo pensé mil modos de disculparme y de explicarle que yo no había sido, que me habían forzado. No hizo falta, se sentó en la cama, sacó su miembro del pantalón y comenzó a masturbarse mirando a mis primos abusar de mí. Al ver esto, continué con mi trabajo sobre el miembro de Hugo que quedó algo más flojo, pero reluciente.

Mi hermano tomó su lugar, era demasiado, todo el morbo se me vino encima, era el colmo. Más me calentaba cuanto más prohibido. Chupé su pija con fruición mientras Luis me tomó por la cintura y me la puso por la vagina de un solo golpe y comenzó a galoparme. Su miembro no era tan grande como el de mi tío ni tampoco como el de Hugo, pero igual era de un tamaño importante y sentí que golpeaba las paredes de mi vagina con fuerza. Mi hermano que se había estado pajeando mientras observaba acabó casi al mismo tiempo que Luis. Yo alcancé mi segundo orgasmo. Tenía la boca llena de leche al igual que mi vagina además del propio chorro que yo había lanzado.

Era el turno de Hugo que ya se había recuperado y me tiró violentamente sobre la cama boca abajo y me montó como a una yegua. Eran animales que me estaban cogiendo y no cabía en mí de gozo. Los otros dos se recuperaban disfrutando como Hugo me cabalgaba. Alcancé el tercero de mis orgasmos al mismo tiempo que mi primo llenaba mi vagina con lo que a mí me parecieron litros de semen hirviendo. Estaba agotada y me costaba sostener el peso del cuerpo flojo de Hugo que no terminaba de eyacular. Se ve que tenía acumulada esperma desde hacía rato.

Se corrió de mi lado cuando terminó y pensé que eso era todo, pero no. Mi hermano me tomó por el pelo y sin decir palabra, como si estuviésemos en alguna de las tantas peleas que teníamos de chicos, me colocó al borde de la cama en cuatro patas como una perra. Se ubicó detrás de mí y me pasó saliva en el orificio de mi culo que estaba ya un poco mojado. Le supliqué que no lo hiciera y el muy bruto me dio un golpe fuerte con la mano abierta en mi cola por toda respuesta. Se mojó el dedo en mi vagina que estaba llena de jugos y esperma y me lo metió con fuerza en el culo. Volvió a repetir la operación, pero con dos dedos y la tercera vez ya era su miembro el que me estaba partiendo en dos. El animal me lo puso de golpe y me hizo saltar del dolor. El miembro se salió. Entonces me tomó con una mano de un hombro y con la otra se ayudó a metérmela despacio. Una vez que estuvo adentro pensé que no habría nada igual, que no podía ser que tuviera semejante pedazo de carne endurecida adentro de mi culito virgen.

Lo sacó y lo puso un par de veces hasta que entraba y salía con facilidad. Entonces empezó la cabalgata. Me sentí una yegua que es cogida por un caballo. Me galopaba hasta que descargó todo su esperma en un chorro interminable que llenó mi culo de leche y placer. Me chorreaba semen por los muslos y no paraba de eyacular. Creí que me moría. Me dolía todo y no paraba de gozar. Cuando la sacó y soltó mi hombro me desplomé en la cama. Era más que suficiente. No pensaron lo mismo mis primos que ya estaban calientes otra vez y con sus miembros erguidos esperando por mí. Hugo me empujó contra la pared, me hizo levantar una pierna y me la puso de parada.

Apoyada contra la pared me levantó la otra pierna y me la sostuvo con sus manos a la altura de su cadera mientras me la daba contra la pared. Creí que me iba a reventar la cabeza y la espalda. Antes de acabar me llevó así como estaba y se acostó en la cama y yo arriba. Putita, movete vos me dijo. Pasé mis piernas por sus costados y me moví con las pocas fuerzas que me quedaban. Antes que me desmayara, Luis se sumó para ponérmela por el culo que estaba ardido. No alcancé a decir nada que ya la tenía adentro. Luis llevaba el ritmo y yo en el medio del sándwich. Alcanzamos a terminar los tres casi al mismo tiempo.

Me acompañaron al baño y me ayudaron a higienizarme. Después me depositaron en la cama. Al otro día amanecí con fiebre y dolores por todo el cuerpo. Cuando llegó mi tía por la noche me dijo que debía ser un resfrío de sol, que debía cuidarme más. No pude hacerlo porque sin que ella supiera, todas las noches hasta que terminaron las vacaciones, alguno de mis primos o mi hermano o mi tío me visitaban a escondidas por mi habitación y algunas veces en la siesta también. Fueron mis mejores vacaciones. Aún hoy, cuando los veo muy de vez en cuando a mis primos revivimos esos momentos. Con mi tío ya no y con mi hermano, cuando viene a Buenos Aires capaz que sí. Yo creo que así fue como empezó todo y ahora me pasan algunas cosas como las que he relatado anteriormente.

Autora: Viviana

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Sexo con la mujer de mi mejor amigo

Estaba completamente inundada en sus propios jugos, como tiraba esta mujer, subía y bajaba tan rápido que me dejaba muerto y ella no aguantaba sus gemidos, estábamos a mil, se meneaba en circulo y yo reventándome de placer, la empujé, y la puse en cuatro, se lo metía, y a ella le temblaban las piernas, estábamos todos mojados de sudor y de sus jugos no quería acabar nunca.

No voy a decir los nombres, solo me referiré a mi como yo, a mi mejor amigo como mi hermano, y a su mujer como ella; esto sucedió hace poco más de 2 años, Mi hermano y yo nos conocemos desde muy pequeños, éramos los peores enemigos, pero pasado el tiempo nos fuimos agradando y después con los años ya éramos inseparables. En nuestra adolescencia siempre soñábamos con irnos de ese estado donde vivíamos e irnos a otro cualquier sitio a ganar dinero tener nuestras propias cosas y conocer mujeres nuevas y bellas para rumbear, joder y tirar… a mis 19 años yo conseguí un empleo en otro estado del país y sin pensarlo me fui a trabajar, como el aun no tenia 19 en ese entonces, no pude hacer que entrara a trabajar en la misma empresa que yo por cuestiones de edad, alquilé una pieza para mi solo para vivir y así estuve por 2 años haciendo de las mías.

Cuando mi hermano cumplió los 19 yo estaba realmente emocionado porque mi hermanito venía a trabajar conmigo, ya tenía todo preparado, una pieza al lado de la mía y varias mujeres para hacer desastre… Resulta ser que cuando se vino me dijo que había conocido a la mujer de su vida y que estaba enamorado, más tarde ese día él la fue a recoger al Terminal y yo me quedé para cancelar lo de las mujeres. Cuando la vi me dije a mi mismo “no joda, las que iban a venir están mil veces más buenas que esta” pero lo decía porque era la que me frustró los planes de vivir lo soñado con mi hermano, pero la verdad no estaba nada mal. Yo no me había comprado nada solo la cama y el ventilador y lo demás me lo gastaba en rumbas, mujeres, jodedera.

Ella comenzó a estudiar sabatino y a trabajar en uno que otro lado, a los meses mi hermano y ella ya tenían, cama, clóset, ventilador, cocina, etc. y reunían para lo que faltaba y yo decidí también gastar la plata en algo útil y me compré un TV, a partir de ahí mi hermano, ella y yo éramos más unidos entre los tres ya que ellos no tenían TV y se venían a mi pieza a verla todo el día, cuando me tocaba trabajar le daba la llave a ella y ella pasaba todo el día ahí, a veces mi hermano estaba libre y yo no o al contrario, a veces yo llegaba tarde en la noche, me bañaba y ella estaba viendo la TV y yo me acostaba y me dormía, a veces me despertaba de madrugada y ella estaba allí aun viendo TV o se había quedado dormida con la tele encendida, o a veces me despertaba y ya no estaba y así pasó el tiempo y ellos seguían comprando de todo en artículos del hogar menos TV y para que si yo ya tenía una.

Un tiempo ella se quedaba dormida en mi cama y como había tal confianza que lo que hacía era apagar la tele y seguía durmiendo, un fin de semana estábamos los tres juntos de shopping en un CC pasándola bien y empezaron con una discusión simple como siempre lo hacían, pero al llegar a la casa la discusión se convertía en gritos, luego en golpes, en llantos y groserías. yo no hallaba que hacer pero ¿que podía hacer? en problemas de marido y mujer nadie se mete, al rato tocaron mi puerta era mi hermano y me dijo que si podía dejarla dormir a ella en mi cuarto que ella en la mañana se iba porque si la seguía viendo era capaz de matarla a golpes, yo le dije que si, está bien, como ella ya se quedaba dormida ahí como 4 días a la semana no le paré bolas y le dije que si, le pregunté que pasó y no me quiso decir, bueno así fue, ella tomó lo que pudo y se vino a mi pieza.

Al otro día me paré y me fui a callejear bien temprano esperando que cuando yo llegara a la casa ella no estuviera o estuviera ya reconciliada con mi hermano, al llegar a la casa todavía estaba allí pero en mi cuarto y me dijo que me estaba esperando, se puso a llorar y me dijo que no quería perder el semestre y que si se podía quedar ahí por un mes que terminaran las clases, no le di importancia y le dije que si… Pasaron dos semanas y todo seguía igual, a la tercera semana, ya había llegado el viernes y salgo temprano del trabajo y me voy a beber con los amigos, pasé todo el día tomando y me voy bien borracho para la casa, llegué, ella ya estaba despierta aun, me echo un baño y me acuesto con solo el paño en la cintura, ella me dijo voy a apagar el televisor para que duermas, yo no le respondí, no se porque pero me empecé a excitar, yo estaba súper caliente con el machete a mil y pensando que tenía a ese hembrón a mi lado, no podía dormir y la noche se me hacía interminable, empecé a rozarla con mi pene a ver si sentía, pero no se movía, le puse la mano encima de la pierna y me decía a mi mismo de la borrachera “esta noche o me linchan o me cojo a esta mami” y decidí meter mano.

Le pasaba la mano sobre las tetas pero con miedo, yo estaba de lado y ella de lado también pero dándome la espalda, yo me le acerco, y meto mi mano por dentro de los muslos tratando de abrirlos pero con una timidez absoluta, como no pude abrirlos me concentré en las tetas pasándole los dedos delicadamente sobre ellas sintiendo los pezones endurecerse poco a poco, pero ella no hacía ningún tipo de movimientos, ¿será que no siente? meto mi mano por dentro del camisón y la noto caliente. Pero… decido, por miedo dejar todo hasta allí, pensé en mi hermano y que era su mujer y yo me estaba propasando por el licor que sobrio nunca haría eso y de pronto dejé de tocarla y me volteo a tratar de dormir lo que quedaba de noche…

Al otro día me despierto y ella no estaba, yo pensé que se había ido por lo que sucedió, pero en la tarde, llego a la casa de nuevo, yo le pregunté donde estaba y ella me dijo: “Adiós y ahora eres mi papá o qué? echándome vaina “estaba en clases ¿no ves que hoy es sábado? ah si es verdad dije yo… se hizo de noche y estábamos acostados y yo no dejaba de pensar en la noche anterior y me tuve que confesar, me imagino que la conciencia me estaba matando…

Le dije: – Anoche… no… anoche… ¿No sentiste nada anoche? – ¿Que pasó anoche? respondió,… ¿En serio no sentiste? – No vale que dime, ¿Que pasó? – Anoche llegué borracho y empecé a tocarte mientras dormías ¿no sentiste nada? – ¿En serio? no te creo… – Si de verdad, pero no te hubiese dicho nada, y yo pensando todo el día en eso, que tonto…

Ahí quedó la conversación y apagamos las luces quedando el TV prendido, pasada ya la noche yo no podía dejar de pensar en eso… ella apagó la tele y media hora después ya estaba dormida y yo con una erección gigantesca de nuevo, yo me decía que me pasa hoy no tengo el pretexto de decir que estoy rascado, quédate quieto… pero que va otra vez y me dio por lo mismo que la noche anterior, comencé a manosear sus tetas, sus pezones estaban ya erectos, metí la mano por su entre muslo y sentí como ya no se me hacía difícil meter la mano, en la misma posición del día anterior me le pegué atrás con el pene totalmente parado acomodándolo entre sus nalgas, por fin hubo reacción de su parte, dejó escapar pequeños, gemidos de placer, eran casi mudos pero yo los sentía y ya sabía que ella también estaba sintiendo lo que estaba pasando, y doy el siguiente paso, comienzo a lamerle las orejas.

Ya los gemidos se oían claramente, con mi mano busqué su rajita por fuera de la ropa interior y la sentí mojada, le dije al oído, –  ¿Ahora si sientes? ¿Te gusta? a lo que ella respondía solo con gemidos… Aaaahhh,  Aaaahhh,  Aaaaaah, la acomodé acostada boca arriba, me le coloqué encima, y le besé todo el cuello, los labios, bajaba lentamente del cuello a sus tetas, las juntaba las dos y las lamía en el centro, me metí uno de sus pezones a la boca y ya no podía controlar sus gemidos, agarraba una teta con mi mano mientras me chupaba la otra, que pezones tan ricos, sentía en mi boca, luego tomaba sus dos tetazas y bajaba lentamente con mi lengua por su cuerpo, sentía como se retorcía de placer, arqueaba su espalda pidiéndome que la penetrara, yo mientras seguía mi juego lento, me hacía mi camino hasta su vagina, metí mis dedos y ella se le escapó un grito de placer, me decía, – Ay que rico, que rico, sigue, sigue, esas palabras me ponían a mil y metí mi lengua en su vagina, ella me agarraba la cabeza, me la empujaba hacia ella como diciéndome, cómeme, toda, de repente sentía que le salían sus jugos, no eran chorros, eran más bien como una fuga interminable.

Con cada porción de sus jugos, sentía un temblor como si se estuviera electrizando, y me decía:

– Hace tanto tiempo que no me la chupan, ya había olvidado lo rico que es, sigue papi, sigue…

La hice acabar como tres veces con la lengua, luego se paró bruscamente, se bajó de la cama, se quitó lo que le quedaba de ropa y yo aproveché para quitarme la mía, y me acomodé para que se metiera mi pene en su vagina, mayor a sido mi sorpresa cuando sentí que en vez de montarse encima se ha llevado mi palo directamente a la boca, se lo chupaba como si fuera el último pene que fuera a ver en su vida, o más bien como el primero en mucho tiempo, me chupaba las bolas, se las llevaba a la boca completamente, se metía el pene rápidamente en la boca arriba, abajo, arriba, abajo sin parar, se lo sacaba lo chupaba por los lados, agarraba la cabeza y la succionaba que yo me muriera de placer, no pude aguantar más y le acabé un chorro de semen tan fuerte como nunca en mi vida había acabado antes, mi pene aun completamente erecto, se lo seguía llevando a la boca y limpiándome el resto del semen que me salía, le dije:

– Móntate…

Y en seguida se montó, el pene entró sin ningún problema ya que su vagina estaba completamente inundada en sus propios jugos, que rico, como tiraba esta mujer, subía y bajaba tan rápido que me dejaba muerto y con esas ganas de gritar y ella no aguantaba sus gemidos, estábamos a mil, se meneaba en circulo y yo reventándome de placer, la empujé, y la puse en cuatro, se lo metía, y a ella le temblaban las piernas, estábamos todos mojados de sudor y de sus jugos no quería acabar nunca, y ella me decía:

– Que rico papi, que rico papi, ahora si me voy a ir de aquí pero llena de placer, métemelo, métemelo…

La volteé boca arriba, junté sus piernas y las subí sobre uno de mis hombros y así la penetré, esa mujer ha empezado a gemir fuertemente, al principio le metía la mano en la boca para que se callara pero me mordía, me lamía la mano y luego ya no me importaba si gritaba o no, se le veían sus labios vaginales tan bellos desde esta posición que no quería dejar de verlos, le acomodé las piernas cada una en cada uno de mis hombros, le saqué mi miembro totalmente empapado y se lo dirigí hasta el culo, me intentaba separar con sus brazos pero yo ya estaba casi adentro, sus propios jugos ya le habían lubricado la entrada completamente gracias a la postura anterior.

Se lo metí de un solo golpe en el culo y me decía tratando de bajar la voz, – Por ahí no, por ahí no, no tan duro, házmelo más despacio, que por ahí no lo he hecho nunca, me llené de orgullo pensando que quien la hizo mujer por el culo por primera vez fui yo y se lo metía despacio y cada vez aumentando más las arremetidas, ella ya gritaba sin remordimientos, hasta que no pude más y le llené todo el culo con mi semen, se lo saqué y nos quedamos tendidos, en la cama un rato, luego prendimos la luz y las sábanas llenas de semen, la cama mojada…

Salí a bañarme y al rato salió ella, así terminó esa noche, toda esa semana lo seguimos haciendo todas las noches yo ya no me quedaba hasta tarde en el trabajo ni en la calle. Resulta que unos días después de eso ella y mi hermano se reconciliaron y hasta ahora seguimos juntos los 3.  Vivimos en una casa grande, yo sigo disfrutando de mi vida de soltero pero cuando no consigo a una chica que me la de, mato mis ganas con la mujer de mi hermano.

Autor: Degsedu

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Mi hermano me desvirgó

Mi madre le abrió las pompis y la estaca de mi padre la empezaba a meter aunque no entraba muy fácil, mi hermana gemía y brincaba, quizás sería su primera vez por el ano, una vez que entró el glande él se detuvo, mi padre le chupaba a mi hermana la conchita y cuando hizo que terminara mi padre de un golpe entró en ella haciéndola gritar.

Hola, antes que nada me voy a presentar mi nombre es Lilith Alicia, tengo 21 años y soy esbelta, mido 1.65, piel blanca, pompis paradas, pechos talla 38-b ojos cafés, peso 50 kilos, soy de la hermosa ciudad de Guadalajara Jalisco

Esto me pasó en año nuevo, venía yo de festejar con mis amigas ya toda ebria, venía pensando en mi hermano mayor que tiene 23 años, siempre se me ha hecho guapo y caliente, mi cuñada siempre me platica como  mi hermano, chito, le hace el amor, y me dice que también tiene 19 cms. de pene y un grosor rico, que la pone a gatas, que le da por el anito, que la hace gozar como nadie…yo me puse a  mil pensando que sería si mi hermano chito me haría el amor, que pasaría.

Quedando así las cosas al llegar a casa me regañaron por haber llegado algo tarde así que me metí en mi recámara y mi hermano llegó tras de mí, me dijo que por que venía así y lo primero en decirle fue:

Cogeme por favor

Cosa que no se lo pensó dos veces, se tiró encima de mí, me hizo a un lado la panty y me empezó a dar un oral tan rico que me hizo venir dos veces en menos de 15 minutos, me sentía tan feliz que solo deseaba sentirlo adentro de mi. Le pedía que ya me la encajara pero él me preguntó que si yo me estaba cuidando, le dije que no y me respondió que no tenía condones, así que le dije solamente, no termines adentro mío, asintió con la cabeza y me preguntó:

¿Estás segura de lo que quieres hacer?

Le respondí que si y empecé a ver como su bulto crecía, wooooow, que tamaño asombroso, entonces le creí a mi cuñada, que sí le media 19 cms., por que en los relatos a todos les pasa más de 20 cms. ¡cosa que no creo!

Le toqué su bulto y no podía cerrar mi mano por su grosor, me puse nerviosa porque sabía que iba a perder mi virginidad con quien siempre había soñado y gustado, situación que me agradaba, aunque por dentro recordaba que mi cuñada decía que la primera vez era dolorosa, lo único que pude hacer fue pedirle que fuera tierno,  solamente en mi intento desesperado y por falta de práctica u orientación me puse aceite de bebé, fue la tontería más grande que cometí porque al poner su pija en mis labios vaginales resbaló y no se atoró, así que de una estocado llegó al fondo de mi ser.

Sentí por dentro algo que desgarraba, sentía un ardor que me sacaba lágrimas de dolor y empezó el mete y saca, me tenía ya bien rozada y eso que apenas llevábamos como 10 min, lo que más me dolió fue su glande, ya que lo tiene más grande que su tronco…

Así estuvimos como 20 min hasta que se quedó encima de mi sin moverse, yo sentía que me escurría algo y al darme cuenta que terminó adentro de mí hasta lo borrachera se me quitó, claro que estoy nerviosa, pero me gustaría dar a luz de mi hermano… ahora que perdí mi himen solo me gustaría saber que se siente el sexo anal, solo que eso no se lo quise pedir a mi hermano, estoy buscando con quien, alguien que no la tenga gruesa pero si muy larga, lo que mida pero delgada, y estoy esperando encontrar un chico cariñoso para mi fantasía, así que si tú eres comunícate rápido…

También hay algo que me gustaría contarles, hace unos días me encontré con la novedad que mi padre es amante de mi hermana de 19 años y mi madre lo permite eso, me di cuenta el día 24 de diciembre, ya que mi padre tiene un problema, ya no se le para muy fácil, y como mi hermana Erika Janeth está mejor que yo de físico, mi madre calentaba a mi padre con mi hermana, solo quiero decir que mi padre no la tiene tan grande, le ha de medir sus 16 cms. pero lo que si vi ese día que avienta el semen a presión aún para tener 50 años!

Ese día me retiraba de casa iba a buscar a mis amigas pero un ruido raro me hizo regresar, y al abrir la puerta cosa que no se dieron cuenta, vi a mi madre como le tocaba la conchita a Erika y ella gemía mientras que Erika le daba un rico oral a mi padre, él estaba hasta rojo de las orejas, me paré un momento para ver esa escena, cosa que ya me tenía muy prendida, al poco rato vi a mi madre abrir un cajón y no se veía muy claro que sacó, pero al ver que le daba a Erika algo, por los pocos destellos de luz que entraban por las cortinas, vi que era un condón que mi hermana ya tenía la destreza para ponerlo en la polla de mi padre, pero con la boca, wooooow, salió muy zorrita mi hermana, después que ella se lo puso vi como se le sentaba a mi padre viendo como centímetro a centímetro desaparecía dentro de ella,  cosa que mi hermana premió con un buen beso de lengua a mi padre.

Yo estaba tan húmeda que no sabía que hacer, si tocarme o entrar a ver más de cerca. Aunque mi madre jadeaba solo de ver le dijo a Erika:

Ahora si vas a ver lo que es bueno…

Empecé a ver que destapaba un frasco de vaselina y le ponía en las pompis a mi hermana y ella está muy caderona, tiene 110 de cadera eso ni mi madre, mi padre le dijo,  hija ponte a gatas y ella obediente se puso, mi madre le abrió las pompis y la estaca de mi padre la empezaba a meter aunque no entraba muy fácil, mi hermana gemía y brincaba, quizás sería su primera vez por el ano, una vez que entró el glande él se detuvo, mi padre le chupaba a mi hermana la conchita y cuando hizo que terminara mi padre de un golpe entró en ella haciéndola gritar, eso me puso a mil, me doy cuenta que somos una familia muy unida, aunque muy discreta, porque hasta la fecha ellos no lo han mencionado, ni yo he preguntado…

Yo con mi hermano solo lo hice una vez y me gustaría repetirlo, solo que me da por mi cuñada Adriana que ella confía en él, espero les haya gustado mi historia, les mando un saludo a todos.

Autora: Lilith Alicia

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Mi madre, mi hermano y yo

Mi madre emitió un profundo quejido con toda la fuerza de su pasión contenida que ahora se liberaba después de tantos años. Mi madre separó sus mulsos y encerró a su hijo en la cárcel de sus piernas para que él se hundiera en su cueva mientras yo gozaba de los estertores de un orgasmo que nos estaba envolviendo a los tres.

Mi madre me había llamado seriamente para reñirme sobre mi conducta evidentemente provocativa. Ella era una mujer bastante seria, de un tratamiento generalmente hosco que nosotros habíamos atribuido siempre a su prematura viudez. En repetidas oportunidades en el último tiempo había criticado mi costumbre de dejar libros eróticos y revistas provocativas en mi cuarto, pues para ella esa conducta no era consecuente en una mujer soltera perteneciente a una familia de principios. Sin embargo, pensándolo bien, yo le encontraba a mi madre cierta dosis de razón, por cuanto lo que yo había hecho no era una algo muy normal.

Se me había ocurrido la idea un domingo en la mañana mientras permanecía en mi cama sin intención de levantarme. Mi madre había salido y yo escuchaba desde mi cuarto que mi hermano tarareaba una antigua canción mientras entraba y salía de la cocina preparándose su desayuno. Yo pensé que esa tarea debería corresponderme a mí, pero no le encontraba ningún atractivo a eso hasta que de pronto, no se precisamente porqué, se me ocurrió que un cierto encanto disparatado podría sacar de la rutina a esa simple tarea familiar.

Entonces me aparecí en el comedor. Saludé a mi hermano alegremente y enseguida me fui a la cocina a preparar unas tostadas francesas que yo sabía que a él le fascinaban. Luego me acerqué y se las ofrecí teniendo especial cuidado de ofrecerle junto con las tostadas una vista espectacular y descarada de mis tetas que yo había dejado salir cuidadosamente por los bordes de mi camisa de noche.

Mis ojos no se despegaban de los suyos mientras le ofrecía las tostadas. Mi hermano levantó su mirada de la revista y la visión de mis pechos lo impactó de manera violenta. Sus manos quedaron estáticas y sus labios temblaban levemente mientras me recibía la bandeja. Yo hice coquetamente como si no me hubiese dado cuenta y me cubrí con los bordes de la camisa, simulando un pudor que estaba muy lejos de sentir. La situación completa me pareció excitante y luego en silencio tomé una pequeña tasa de café. No hablamos nada. Si bien mi actitud era totalmente premeditada debía reconocer que mi hermano a menudo me miraba las tetas y también las piernas cuando tenía oportunidades, que por supuesto yo a menudo le brindaba.

Esa tarde mi madre me enfrentó en forma violenta. Me dijo que ya era el colmo de mi desvergüenza, que no conforme con envenenarme la mente con revistas y libros indecentes ahora me había presentado casi desnuda frente a mi hermano sin darme cuenta que mi hermano era un hombre maduro frente al cual yo debería guardar recato. Yo no le dije nada, solamente me dediqué a observarla mientras me reñía y me di cuenta en ese momento que todo mi temperamento yo lo había heredado de esa hembra violenta cuyos ojos se encendían a medida que me retaba y cuyo pecho subía y bajaba con cada diatriba. Me di cuenta que esa era una mujer briosa y seguramente reprimida, aun muy bella y me dio un poco de pena hacerla rabiar de esa forma.

Pero la tarde del sábado había devuelto la calma en la casa de modo que a la hora de la cena todo era normal y no pude notar en la mirada de mi hermano nada que pudiera ser efecto de lo vivido al desayuno. Fue solamente mucho rato después de cenar y cuando mi madre ya se había retirado a su cuarto que mi hermano, luego de aplastar su cigarrillo en el cenicero, me enfrentó decididamente y me preguntó que era lo que yo había pretendido al exhibirme casi desnuda a la hora del desayuno. Como yo me sonriera coquetamente sin responderle, algo irritado me dijo si ella encontraría correcto que él desnudara su pene y me lo mostrara.

Nunca olvidaré la sorpresa en su rostro cuando yo le respondí que me gustaría que lo hiciera porque yo nunca había visto el miembro de un hombre en detalle. Después de la sorpresa el hombre sonrió y como para asustarme, comenzó a abrir el cierre de su bragueta en franco además de desenvainar su espada. Yo me acomodé en el sillón, adopté una actitud de observadora concentrada, pero estaba inquieta y nerviosa. Pensé que él se detendría pero no lo hizo y fue así como a los pocos instantes él me mostraba el miembro más formidable que yo hubiese observado. En realidad solamente había observado uno antes de ese y no era nada comparable. Mi hermano agitaba su instrumento con orgullo y tenía razón para eso.

En mi nació un deseo indomable de tocar ese cilindro de cabeza brillante y con grosor de amenaza. Sentí que mi sexo latía y se mojaba y también sentí como unos tremendos tabúes que habitaban mi mente huían de mi cerebro dejando el campo libre a todas las fantasías. Sentí un poco de miedo porque la excitación de mi hermano era real y la mía también. Entonces me puse de pie y abandoné la sala. Al alejarme escuché la risa contenida de mi hermano que seguramente pensaba que me había dado una buena lección.

Pero mi mente había comenzado a trabajar en forma afiebrada y loca y las proporciones que este estado de cosas producía en mi no me permitió conciliar el sueño en momento alguno. Al comienzo era simplemente la evocación de ese miembro fabuloso. Luego una especie de deseo difuso que ocasionaba un cosquilleo agradable e inquietante entre mis muslos, luego la percepción de mi cuerpo quemándose mientras me revolvía en la cama y luego el innegable deseo de sentir los pasos de mi hermano acercándose a mi cuarto. Deseaba verlo abrir la puerta en la oscuridad, anhelaba sentir que entraba en mi cama y me abrazaba, que recorriera mi cuerpo sin recato alguno y que me partiera en una penetración que rompiera con todos mis temores. Al final de la noche y cuando apuntaba el alba no había recuperado ni una pizca de tranquilidad. Estaba cada momento más caliente.

A la hora del desayuno la casa estaba dominada por una carga erótica que casi se podía percibir en el aire. Yo me presenté vistiendo una cerrada bata de casa pero bajo la cual estaba totalmente desnuda. Mis pechos estaban inflamados y por mis muslos se deslizaban ardientes hilos líquidos que manaban de mi sexo en erupción, pero mi madre nada podía reprocharme por cuanto yo estaba recatadamente vestida. Vi los ojos excitados de mi hermano y supe que había pasado una noche como la mía y que solo su propia cobardía comparable a la mía lo había llevado a permanecer en su cuarto seguramente masturbándose con mi recuerdo. Todo estalló en pocos momentos. Al terminar el desayuno mi madre nos anunció que iría al supermercado. Mi corazón pareció detenerse y mi hermano me miró a los ojos y en su mirada vi toda la lujuria que era posible contener.

La puerta se cerró tras mi madre y yo me puse de pie dejando caer la bata que me cubría. Casi simultáneamente sentí como mi hermano me abrazaba desde atrás y la presencia de su miembro entre mis nalgas me hizo separar los muslos en forma automática. Un orgasmo primario y repentino agitó mi sexo hasta sus profundidades y mis tetas sintieron el simultáneo asalto de sus manos. La articulación de mis rodillas parecía quebrase sin dolor y mi cuerpo pesado fue deslizándose hasta el suelo sostenido por los robustos brazos de mi hermano. Desde el suelo lo vi como un monstruo tierno y posesivo con las piernas separadas bajo mis ojos mientras se iba inclinando sobre mí. No percibí ni una sola presión mientras me penetraba porque estaba llena de humedades desde la noche, solo supe que esperaba esa penetración desde hacía horas y ahora la disfrutaba sin límites.

Hicimos el amor con pasión, con ternura con violencia y sobre todo con ganas. Me dio vuelta, me hizo levantar el culo, paseó su miembro entre mis tetas, me pidió que gritara y me dejó mamarlo y morderlo y quiso que le produjera dolor con mis mordidas en toda la extensión de su longitud ardiente. Me gustaba sentirlo entrar y salir y me gustaba escuchar el sonido de mi cueva en cada una de sus embestidas. Éramos pecadoramente felices desligados de la vigilancia de nuestra madre. Nos acomodamos en todos los sillones, hicimos equilibrios en las sillas, nos amamos en la mesa del comedor, y rodamos por la alfombra sin separarnos durante largos minutos y cuando él sintió que se descargaba me pidió que lo dejara acabar en mi cara y fue entonces al levantar la cabeza que vi el rostro de mi madre en el marco entreabierto de la puerta que daba al pasillo y desde donde, no me cabía duda, había observado todo lo sucedido. No podía decirle a mi hermano lo que había visto.

Mi madre tenía el rostro más descabelladamente lujurioso que hubiese contemplado en la realidad o en imagen. Con sus ojos quemándose, sus narices casi dilatadas por el deseo, sus labios mojados con las señales de sus propias mordidas y una expresión completa de calentura indescriptible. Allí en ese rostro estaba la marca evidente de una represión de años. Toda la calentura contenida de una mujer formidable que había acumulado el deseo insatisfecho durante días y noches y que ahora se le había venido de golpe al rostro al contemplar la escena infernal de un hombre y una mujer desbocados por el deseo animal de poseerse allí mismo en el seno de la casa que nos albergaba a los tres.

Yo no sabía si mi madre se había dado cuenta que yo la había visto pero más fuerte que toda esa reflexión era el hecho que ella sin duda sabia ahora que mi hermano y yo éramos los más descabellados de los amantes y había asimilado ese hecho sin intervenir ni regañarnos. Más aun, el recuerdo de su rostro me daba pie para pensar que no solo aceptaba esa realidad sino que la estaba disfrutando. Era tal el hechizo erótico que esa situación ocasionaba en mi que no quería destruir el encanto por ningún motivo.

Durante el día mi madre sé había comportado en forma normal y yo diría que era posible advertir en ella, sin lugar a dudas, un ambiente de ternura en la forma de tratarnos a ambos. Era sin duda un cambio amorosamente positivo en ella. Fue así como mientras el día avanzaba fue tomando cuerpo en mi mente una idea que de solo admitirla me parecía estar viviendo en otro mundo, en el cual todo era posible y al cual yo quería incorporar a mi madre. Cada minuto que pasaba me parecía que nos acercábamos a un campo en el cual habría de darse lo inaudito y esa sola idea me encendía al infinito.

Mi hermano me había buscado repetidas veces en algunos apartados solitarios y las caricias que nos propiciábamos no hacían más que calentar la hoguera que yo había encendido. Nos habíamos hecho el amor a media tarde mientras mi madre había salido y en medio de las caricias más descaradas le dije que yo quería que esa noche entrara en mi cama como una pareja normal, que yo no temía a lo que pudiera pasar si mi madre nos sorprendía a lo que él me dijo que su pasión desatada era tal que tampoco temía a que nos sorprendiera.

Esa noche permanecí en mi cama en medio de la oscuridad, anhelante por escuchar los pasos de mi hermano entrando a mi cuarto, de modo que cuando lo hizo me entregué de inmediato acomodándolo entre mis piernas quemantes y ofreciéndoles mis profundidades sin recato alguno. No me medí en la entrega y tampoco evité emitir los gritos de placer que sus embestidas me ocasionaban porque lo que yo quería era precisamente que mi madre nos escuchara para que pudiese disfrutar de alguna forma de nuestro encuentro. Fue así como fui perdiendo el sentido y como en medio de una de mis formidables orgasmos pude distinguir como mi madre entraba en mi cuarto y su figura desnuda se perfilaba nítidamente en la claridad de la puerta.

Mi hermano estaba montado sobre mí en plena faena destructiva de mi sexo cuando mi madre comenzó a caminar lentamente hasta mi cama. A medida que se acercaba su cuerpo se fue haciendo más visible y ya cerca del lecho pude admirar plenamente sus detalles. Su largo cabello caía sobre sus hombros y rodaba sobre sus tetas poderosas y aun jóvenes, sus pezones me parecieron deliciosamente grandes y una abundante mata de pelos que se ennegrecían en la oscuridad cubría su sexo en medio de sus muslos maduros y sensuales.Esa figura me excitó poderosamente y comencé a moverme para facilitar la faena de mi hermano que me tenía estrechada en la forma más desvergonzada. Mi madre no dejaba un momento de mirarnos y sosteniendo sus pechos entre sus manos parecía doblarse de calentura hacia nuestra cama.

Así se fue deslizando hasta acostarse a mi lado sin que mi hermano en medio de su pasión, se diera cuenta de nada. Sin dejar de hacer el amor, sentí las caderas de mi madre junto a las mías y el tacto de esa piel ardiente de hembra madura desencadenó un nivel superior de calentura y mi mano acarició su sexo que en ese momento latía humedecido.

Lo que sucedió enseguida no fue premeditado ni pensado y sobre todo fue inevitable. Me fui acomodando cada vez más cerca del cuerpo de mi madre y al fin pude deslizarme sobre ella mientras mi hermano acariciaba mis nalgas. Sin duda él ya se había percatado de la presencia de otra mujer en nuestra cama y si se había dado cuente de quien era no quise preguntármelo pero la verdad es que no había otra mujer en nuestra casa sino nosotras.

Yo estaba ahora sobre el cuerpo de esta mujer encendida maravillosamente y sentía rodar mi sexo latiente sobre el suyo que se movía para empapar mis pelos. La suavidad de su vientre y la tersura de sus pechos me llenaron de pasión y busqué sus labios quemantes que también me buscaban. Estábamos en el infierno, pero era un infierno de suavidades enloquecedoras y en medio de esas suavidades me deslicé a su costado en el momento que mi hermano ya la había encontrado y comenzaba a montarla.

Yo cerré los ojos porque únicamente quería escuchar sus quejidos de pasión desbocada. La mujer había separado sus muslos deliciosos y ahora él sin duda buscaba su entrada con su miembro empapado de mis jugos. Supe que la había encontrado cuando la mujer emitió un profundo quejido con toda la fuerza de su pasión contenida que ahora se liberaba después de tantos años. Pude observar como separaba sus mulsos levantando las rodillas y luego encerraba a su macho en la cárcel de sus piernas pecadoras para que él se hundiera en las profundidades de su origen mientras yo me deshacía en los estertores de un orgasmo que en realidad nos estaba envolviendo a los tres.

Lo que estaba viviendo era superior a cuanto yo pudiese haber vivido o imaginado. Los dos cuerpos se agitaban y movían en su entrega infernal como obedeciendo a un deseo que quebraba todos los moldes. Yo escuchaba palabras que en realidad eran murmullo de pasión desmedida y sus cuerpos agitados se tocaban con el mío accionándome calenturas inauditas. Yo trataba de acariciarlos a ambos porque a ambos los sentía míos y me sentía de ellos. Lo aromas que inundaban la cama eran una mezcla embriagadora de pasión y de pecado pero sobre todo eran la manifestación de tres seres que se estaban amando más allá de todo límite.

Me levanté lentamente de la cama y los miré.

Era el espectáculo más insoportablemente excitante que podría esperar. Las rodillas mías se fueron doblando hasta dejarme caer al suelo en medio que una hola de placer que simplemente no me permitía mantenerme en pie.

Autora: Vinka

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