EXPERIENCIA REAL. INFIELES POR CONVENIENCIA. PARTE II

De vuelta al trabajo habitual yo percibía que Regina me esquivaba. Me contestaba siempre con monosílabos y evitaba cualquier encuentro conmigo. Yo entendí que tenía mucha vergüenza después de nuestra conversación. Se habría dado cuenta que había hablado de más con una persona que apenas conocía. Pero no lo tomé en cuenta y lo dejé pasar. Al fin y al cabo la veía cinco minutos al entrar en el trabajo y otros cinco al salir. Así que, ¿para qué preocuparse?
Pero un día de noviembre eso cambió. Salgo del trabajo, voy en mi coche y al llegar a un cruce veo a Regina parada en el semáforo. Estaba lloviendo a cantaros, con viento. Se la había doblado el paraguas y estaba empapada. Paré el vehículo y baje la ventanilla…. “
– Regina, ¿Dónde vas?, venga estás chorreando.
Me dijo que precisamente ese día tenía el coche en el mecánico, y que iba a la estación de Atocha a coger el tren para llegar a casa.

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Lluvia de Verano

Él y ella entraron en una caseta para resguardarse de la lluvia durante un rato, los dos mojados empezaron a tener frío y juntaron sus cuerpos para intentar darse calor pero aún así el frío persistía.

A ella se le ocurrió la idea de quitarse la ropa mojada para así poder darse calor mutuo, el chico avergonzado se quito la camiseta y por consiguiente ella también, él no sabia donde mirar al ver tal escena. Hasta que ella dijo que la parte de abajo también y solo quedaran en ropa interior, así lo hizo él pero con una gran vergüenza y todavía sin saber a donde mirar.

Cuando ella se acerco y le dio un abrazo, él noto su cuerpo caliente y suave a la vez que notaba como sus pechos apretaban hacia él, esa sensación le hizo poner un poco cachondo pero intentaba pensar en otras cosas para no tener una erección delante de ella… Cuando ella se separo de él los dos se vieron las caras y él no pudo evitar ver sus pechos que no eran ni grandes ni pequeños eran normales y a la vez muy llamativos y firmes, la tentación de querer acariciarlos era tan grande que… Se tuvo que dar la vuelta.

La chica le pregunto que le pasaba y él le respondió que nada y de repente se sentó, ella le volvió a preguntar si estaba bien y el dijo que le dolía un poco la barriga pero que no era nada.

Ella se acercó y se arre costo en su hombro, él pudo observar su linda cara suave y tierna y sin darse cuenta le acarició la cara y cuando ya lo había hecho ella le sonrió y observaba como él con sus ojos opacos la miraba, sentía algo extraño… Algo que le gustaba.

Sin pensarlo dos veces se acerco a él y le dio un beso. Los dos sentían los labios de cada uno, por parte de ella notaba que los labios de él eran suaves y a la vez besaba de forma muy apasionada y por parte de él sentía un cierto cosquilleo por dentro y sentía que de sus labios desprendía un calor muy suave, además de ser unos labios que se dejaban besar.

Él concentrado besándola empezó a bajar hacia el cuello y su pasión no disminuía la chica en ese momento pudo ver como su miembro destacaba de su ropa interior y sin pensarlo dos veces acerco su mano acariciándolo, notaba lo duro que estaba y lo grande que era… Cosa que la excitaba aún más. Él al notar sus manos en su miembro no pudo evitar ponerse aún más cosa que hizo que besara mas fuerte y de forma mas apasionada, a ella eso le gustaba.

Después de tanto beso y toqueteó ella le empezó a quitar los boxers y pudo ver en toda su esplendor un gran miembro delante suya… Lo empezó a tocar con las dos manos de arriba a bajo y las ganas de poder sentirlo aún más fueron aumentando y sin pensarlo dos veces cogió su miembro y lo empezó a acariciar suavemente con su lengua, él miro hacia abajo de como ella con su mano sujetaba su pene y con la otra daba un masaje suave y lento a sus huevos, mientras que con su boca hacia sentirlo en el mismo paraíso.

Las rotaciones que hacia con su lengua de forma lenta ponía aun mas al pobre que tenia unas ganas tremendas de querer meterla.

Ella empezó a ir un poco mas rápida y se metió la punta, él sintió como la punta de su pene experimentaba aquel calor de su boca, empezó a introducirse mas el pene hacía dentro, él se quedo impresionado al ver como le podía caber gran parte de su pene en la boca.

Después de un rato de una buena mamada la chica se saco el pene de la boca mientras se relamía sus labios y mirando al chico diciendo:

-Mmmm… Espero que te  haya gustado.
-…

Él se quedo sin palabras al oír eso y se dio cuenta de como era en realidad… Una chica muy picante y lujuriosa. Mientras él pensaba todo eso y estaba en su mundo cuando volvió a mirar hacía abajo observo que la chica estaba a dos patas sobre el suelo y su cara recostada, no hacían falta palabras, su cara lo decía todo… Lo quería sentir… Ese gran pene dentro suya de una vez por todas y por parte de él también quería experimentar el interior de su vagina que chorreaba y pedía a gritos que se la metiera y que no se andará con rodeos en su mundo.

Sin mas dilación cogió su pene y empezó a meter la puntita, ella nada mas sentir la punta ya sentía una pequeña sensación del goce que tendrá cuando la metiera entera. Su coño no presentaba ningún problema para que entrara el pene ya que sus fluidos permitían de que a pesar de que su pene era grande entraba con mucha facilidad, era como si se lo estuviera tragando poco a poco, él sentía esa sensación de como su pene iba entrando poco a poco y sentía el calor y la humedad de su vagina…

Y una vez por todas sin un respiro más él cogió y la metió entera de golpe chocando contra la pared de la vagina mientras oía como ella pegaba un tremendo gemido diciendo “OH DIOS, SI!”, sus caderas temblaban del gusto, de sentir como el grosor de su pene la hacía sentir en otro mundo y aunque le doliera un poco que chocara contra el final de su vagina sentía que el gusto compensaba el dolor y por nada del mundo dejaría que él se quitara.

“Por favor muévete… fóllame fuerte… reviéntame!” esas fueron sus palabras mientras ella se levanto con sus dos brazos y giro su cara para decirle esta frase. Él al ver su cara y oír sus palabras se puso mas cachondo y la cogió de la cintura y empezó a moverse y aumentado el ritmo poco a poco.

“SI, SI, SI… POR FAVOR NO PARES CONTINUA, CONTINUA…. Aaa… mmm… dios….” Después de un rato haciéndolo todo bestia y muy rápido el chico aun no sentía que se corría, era su momento idóneo quería follar horas y horas, no quería que el momento acabase y se fue mentalizando en eso.

Redujo su velocidad pero aumento su potencia, los golpes en seco contra su vagina hacía que sus pelotas chocaran contra ella, y esto le ponía a ella… Le ponía mucho… Mientras le daba todo su potencial con sus dos manos apretaba fuertemente sus tetas ya que era todo un bestia y solo podía hacer eso aunque intentaba hacerlo de forma delicada e acariciar sus pezones pero no podía era como si su parte animal primitivo hubiera despertado.

Él le dijo que se diera la vuelta y la chica le hizo caso dándose la vuelta los dos estaban sudando, la calor era inmensa, el frio había desaparecido, estaban agotados, su respiración estaba al máximo, pero aunque sintieran este inmenso agotamiento no podían parar… Querían seguir follando.

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Lluvia en la tarde

Me toma de las tetas y me aprieta contra su pecho mientras comienza a mover su pija en mi culo, el dolor y el placer son tan grandes que me abro de piernas y me acaricio el clítoris llegando al tercer orgasmo de la tarde. Los otros muchachos se pelean por tocarme y mi hermano le dice a uno que se suba encima de mí mientras otro me la pone en la boca.

Eran las tres de la tarde, una tarde de mucho viento y frío. Y para empeorar, lluvia…

Estaba realmente aburrida en mi casa y como no sabía realmente que hacer, ya que mi esposo no estaba porque estaba viajando por varios días, me pongo a hacer zapping en la tele hasta que si proponérmelo llego a un canal de películas pornográficas. En ese momento una chica muy mona era penetrada analmente mientras en su boca tenía otro pene.

Una de mis fantasías inconfesables era poder disfrutar de varios hombres en una sola sesión de sexo, pero mi esposo era tan tradicional que no me animo ni siquiera a contárselo como fantasía. Dentro de la casa la temperatura es muy agradable ya que poseemos calefacción central, además de una estufa a leña que permanece encendida durante todo el invierno. Por eso dentro de la casa estaba únicamente con ropa interior, un conjunto de cola less y sujetador color gris de algodón. Me encontraba tirada en el sofá de la sala mirando la tele y con la ventana abierta, por la que podía ver la ferocidad de la tormenta y como caía la lluvia.

La película se ponía muy interesante aburrida como estaba y excitada por la película y la tarde lluviosa comencé a acariciarme la conchita, primero sobre la bombacha y luego directamente en mi clítoris y metiendo algún dedo en mi concha. De esa manera logré un orgasmo muy fuerte pero me dejó más caliente todavía. Si en ese momento hubiese estado mi esposo le hubiese hecho el amor toda la tarde.

Pero como no estaba me comencé a masturbar nuevamente, ahora metía alternadamente un par de dedos en mi conchita y luego los metía en mi culito, luego los sacaba y los pasaba por mi clítoris. Logré mi segundo orgasmo pero estaba más caliente aún. Necesitaba urgente coger, una pija un hombre. Tengo que aclarar que soy una mujer de 28 años, normal, bastante atractiva, delgada, rubia, con un cuerpito muy lindo y buena cola y tetas.

Me levanto del sillón para ir a la cocina a prepararme un café cuando la puerta del recibidor se abre y entra mi hermano menor. Viene con tres compañeros del liceo y vienen empapados y muertos de frío. Me dice que los agarró la tormenta saliendo del liceo y que no les dio para llegar a sus respectivas casas, y que como vio que yo estaba en casa pensaron pasar un rato hasta que pasara la tormenta. Yo estaba como petrificada en medio de la sala, en ropa interior y muerta de vergüenza, ya que mi hermano me había visto así muchas veces pero sus amigos nunca…

Los miro muertos de frío, con los labios morados y escurriendo agua… les digo que vayan al baño, se den una ducha caliente y pongan la ropa a secar en el secarropa. Les facilito unos bóxer de mi esposo y les preparo una merienda caliente. Mientras ellos se duchan yo me cambio de ropa y me pongo una camiseta larga a modo de vestido.

A todo esto me olvido de quitar el canal pornográfico y cuando llego a la sala con la merienda los veo mirando la tele, muy entusiasmados. En ese momento una chica era penetrada en forma doble mientras le chupaba el pene a otro y el cuarto hombre era masturbado pro la hermosa morocha.Los chicos estaban totalmente excitados y uno le dice a los otros “eso solo lo hacen las mujeres en las películas, de seguro que es un truco…”.

Me siento en uno de los sillones y comenzamos a merendar. La polémica seguía mientras mirábamos la película. Mi excitación era tan grande que mis labios estaban rojos por la sangre acumulada, al igual que mis mejillas. Los pezones parecían que explotaban de duros e hinchados y mi bombacha estaba totalmente empapada, en parte por la película, en parte por la tarde lluviosa, en parte por la calentura que me provocaba haberme masturbado dos veces, en parte porque veía los penes de los chicos (entre 18 y 19 años) totalmente erectos que intentaban ocultar.

Mi hermano me ve toda colorada y me dice “hermanita, ¿tenés tanto calor que estás toda roja?”… “es que entre el calor, la película, el chocolate caliente y la ausencia de tu cuñado…”Los chicos no se aguantaban más, se querían masturbar pero mi presencia los cohibía.

Mientras tanto afuera la tormenta se hacía cada vez más intensa y algunas calles habían comenzado a inundarse. En vista de la situación le digo a mi hermano si se quiere quedar en casa hasta mañana, me dice que sí y le digo que llame a nuestros padres para avisarles. Miro a los otros chicos y les digo que si alguno se quiere quedar, que por mí no hay inconveniente.

Pronto todos llaman a sus familias y les avisan que van a quedarse a dormir en mi casa.

Solucionado este problemita volvemos a sentarnos a mirar la película. Era otra película donde dos chicas y dos chicos hacían de todo. Los muchachos no aguantaban más y yo tampoco. En forma imprevista mi hermano me toma de las manos y me inmoviliza acostada en el sillón. La remera se me sube por el que me ve la bombachita, ya no ocultan sus penes que por lo que veo dos de ellos son exageradamente grandes, muchos más grandes que el de mi esposo. Me quitan la remera y la ropa interior y quito las manos de mi hermanito de las mías e intento resistirme, pero sin mucha insistencia, solamente para quedar bien.

Me meten mano por todos lados y mi calentura se hace inmensa, más aún cuando me meten los dedos en la concha y en el culo. Mi hermano se acuesta en el sillón y entre los otros tres me suben encima de él, de espaldas, su pene estaba totalmente erecto y me sientan encima haciendo que su pene penetrara mi culo acostándome sobre él.

Me toma de las tetas y me aprieta contra su pecho mientras comienza a mover su pija en mi culo, el dolor y el placer son tan grandes que me abro de piernas y me acaricio el clítoris llegando al tercer orgasmo de la tarde. Los otros muchachos se pelean por tocarme y mi hermano le dice a uno que se suba encima de mí mientras otro me la pone en la boca.

No lo podía creer, parecía la puta de la película pero estaba disfrutando muchísimo…
Autora: Hermanita caliente

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Los viejitos jefes de mi marido

Tomé la torre de carne y la coloqué a la entrada de mi cuevita, temblaba de calentura, ya no pensaba si lo engañaba a Rodolfo, solo quería cogerme semejante verga, la cabeza entró y la cadena de orgasmos fue tremenda, uno tras otro a medida que entraba, mi mojadura lo hacía, justo entró toda, la sentía en mi ombligo y gorda en mi matriz, que placer y seguían mis orgasmos, perdí la cuenta.

Esta historia comienza cierto día de mi vida, me presento, me llamo Susana, 37 años, casada con un esposo que podemos decir de 1 a 10 puntos le damos un 7, muy compañero, hombre trabajador como pocos los hay, llevamos una vida dentro de todo bastante buena comparada con el resto de nuestros amigos, mi marido tiene un muy buen trabajo y yo también

Nuestra vida sexual, porque de esto se basa el relato,  es buena, digamos yo solo conocí tres hombres y con el tercero me casé, nunca al menos le fui infiel hasta el momento que pasó lo que les contaré, un día llega mi marido del trabajo y me dice,  Susy me ofrecieron esto, ¿que opinas?, me relató que de su trabajo lo enviaban a una estancia en una provincia distante a 400 Km. de nuestra provincia, tenía que hacer un gran trabajo en una estancia que sus jefes habían comprado, les cuento algo que me olvidé mi marido Rodolfo, póngameles un nombre ficticio, es arquitecto mayor de obras y ellos querían restaurar la estancia.

En la cena fue todo silencio yo estaba enfurecida separarme de él toda la semana y no poder estar solamente los domingo y se iría nuevamente y el tiempo estipulado de la obra sería casi 4 meses. Definitivamente nuestro matrimonio empezó a caminar muy mal, los tiempo se fueron alargando a la compra de esa estancia se sumaron otras dos y el tiempo del trabajo ya era de un año y más quizás, un domingo que mi marido vino le dije no soporto más esto, él me respondió que no tenía alternativa, que dejara yo mi trabajo y me fuera con él, allá había trabajo, lo pensé y acepté, no quería perder un matrimonio de 15 años, y así fue.

Viajé con él, la estancia era grandísima tipo colonia, una gran o mejor dicho un gigante caserón tipo castillo medieval. Un fin de semana vinieron los jefes de mi marido los 3 con sus respectivas mujeres, hijos, nietos, un almuerzo gigante y muy bien servido. Rodolfo me los presentó a los 3 quizás y no sé porque me impactaron los dos hermanos y el otro no era pariente, los hermanos, José y Luis tenían uno 65 y el otro 70 años, muy bien llevados, un cuerpo de atleta,  musculoso, nada hacía parecer de esa edad, a la tarde estábamos todos en el parque de la estancia y yo tomaba sol en una reposera y llegó Luís, me saludó y se sentó a mi lado, charlamos mucho tiempo y me preguntó que hacía yo le dije que tenía casi cumplidos los estudios de contadora pero no me había recibido, siguió la charla y me dijo que bella era y otras charlitas, yo me sentí un poco alborotada, miraba su cuerpo y corría un no se que en mi estómago, pero no podía aceptar sentir algo por un hombre tan mayor.

Pasaron las semanas y otro fin de semana llegaron los dos solos sin el socio y sin la familia, almorzamos y tras el almuerzo Luis se fue a recorrer con mi marido la obras y se quedó José, era distinto a Luis, este tenía un par de ojos verdes divinos, y un bigote seductor muy bien puesto, me comentó que su hermano le había dicho de mi y sus ojos estaban puestos en mi cuerpo.

Me considero una mujer bella. Soy morena, con el pelo liso y hasta los hombros. Me cuido mucho por lo que mi línea se ha mantenido estupendamente con los años, a tal nivel, que estoy segura que muchas niñas de 20 me envidiarían. Tengo unos pechos medianos, firmes, redondeados con unos pezones grandes, con unas aureolas más que suculentas. Mi culo se mantiene duro y respingón, como en mis años de jovencita colegiala me gusta mantenerme en forma y puedo decir que estoy orgullosa de las horas dedicadas al gimnasio y a correr por la paya y él se fijaba mucho en mis curvas, charlamos y ya estaba oscureciendo, pregunté, ¿se van hoy? No. Me respondió. nos quedamos unos días por una compra de tierras, ahhh, comenté y en ese momento llegó mi marido y Luis.

Los días siguientes empezaba el calor del verano a picar fuerte al mediodía, me puse una bikini pequeña tipo cola lees y me fui a tomar sol, estaba casi dormida cuando siento una voz que me dice, uggg, que cuerpo de diva, perdón sin que te ofendas, era Luís, yo sonreí y no dije nada, charlamos y sus ojos me comían, mis senos se pusieron duros y mis pezones terribles, me fui al agua para disimular y seguí charlando con él y noté en su pantalón su bulto un poco duro y me calenté más, luego llegaron mi marido y José y todo terminó.

Cierta mañana fuimos a la montaña a ver unos campos y fui con Luís, yo llevaba una mini con una remerita cortita y zapatillas por el calor, recorrimos muchos km. y nos detuvimos en un arroyo divino, lleno de árboles y una paz tremenda, nos bajamos él había llevado su equipo de mate, tomamos mate y me dijo, mira Susi, yo tengo que medir unos lotes, si quieres puedes tomar un baño en el arroyo, dormir, hacer lo que gustes, yo tardaré una hora más o menos quizás más ok dije, él se fue y yo me quedé a la sombra, era tanto el calor que me derretía, me arrimé al arroyo, un agua transparente limpia, me mojé la cara y viendo que no llegaba me dije, tomo un baño, quien si no los pájaros o alguna vaca me mirarán, me quité la mini y la remerita y me quedé en sostén media copa y un hilo todo rojo.

Me metí al arroyo y su agua tibia me refrescó mucho, nadé un buen rato y en un momento veo que parado junto al arroyo estaba Luis mirándome, me quería morir de vergüenza, no podía haberme metido así al agua y más siendo un desconocido mirándome, él me dijo, me giro sale tranquila, ok, dije.  Salí y para hacer más rápido me saqué el sostén y me puse la mini y la remera, los pezones se me habían puesto duros, él me miró y se arrimó hacia mí y me dijo, estás hermosa, hace ratito te miraba, sos una diosa, me tomó de mis hombros y yo como bola no reaccionaba, no podía creer lo que sucedía, me tomó con sus grandes manos y me besó, mis ojos se desorbitaban pero no reaccioné y mi lengua se mezcló con la de él y su mano bajó a mi chuchita y en ese momento lo empujé y le dije ¡basta! Soy una mujer casada y corrí hacia el camión, viajamos en silencio hasta la estancia, enrollé lo más que pude el sostén y al llegar estaba mi marido y José, llegamos y yo los saludé, nos preguntaron cómo había estado todo, le dije que muy bien, que me había  tomado un baño en el arroyo mientras esperaba a Luís,  partí, llegué a mi habitación y pensé que todo no había terminado, ya que al no decir a mi esposo lo que sucedió dejé la puerta abierta a una nueva aventura.

Al día siguiente se marcharon y el fin de semana volvieron con su familia, llovía muchísimo, yo estaba en mi habitación leyendo algo cuando siento que laman a la puerta, veo quien era y apareció Luis diciéndome porque no bajaba a tomar el té con unas tortas que habían traído, giré para arreglarme y sentí su mirada a mis espaldas y nuevamente quedé dura, no reaccionaba, me tomó de espaldas y acarició mi espalda, me giró y me besó,  mi boca se entregó, me tocó mi chucha que se había empapado de golpe y levantó mi remera, subió mi sostén y chupó mis tetas, yo volaba, me parecía increíble, hasta que no sé de donde saqué fuerzas y me separé, grité basta o llamo a mi esposo, se marchó, me repuse, me arreglé y bajé a la sala.

Por casi un mes no había pasado nada. Una cierta mañana llegaron los dos. yo estaba tomando sol y cuando los vi me cubrí con una toalla, mi esposo estaba en la obra, José se marchó allá y Luis vino directo a la casa, yo subí a mi habitación,  al ratito tocaron mi puerta, abrí y él estaba parado, me abrazó y me quiso besar pero lo evité diciéndole, basta ya Luís, soy casada y respeto a mi marido, se aparto de mi y se marchó, a la noche cenamos y nos marchamos a dormir, intenté hacer el amor con mi marido pero él estaba cansado y se durmió, era la madrugada y todavía no podía dormirme y sentí unos pequeños gemidos, me levanté, me puse la bata, ya que  dormía solo en hilo, y miré por la ventana y vi una sombra pero no pode ver quien era y seguían los gemiditos.

Salí de mi recámara, bajé las escaleras y llegando a la sala por uno de los ventanales corro la cortina y quedé perpleja estaba Luis y una  mujer de un empleado de la estancia cogiendo con él, no tenía más de 20 años pero esto no me causó estupor, lo que me puso a millones fue el pene tremendo de Luis, ella lo chupaba pero casi no entraba en su boca,  era tremendo, no tan largo si no gordo, me mojé muchísimo y justo él terminó tirándole toda su leche en la boca y en su cara subí a mi recámara y no pude casi dormir pensando en el pene de Luis. A la mañana cuando se despertó mi marido como era domingo lo incité a que hiciéramos el amor y aceptó, parecía todo en mi contra, no me concentraba en lo que hacía, pensaba en el pene de Luis y mi marido terminó y yo miraba el techo, él se levantó, se duchó y abajo lo esperaba Juan para recorrer los campos, Luis se quedaba a hacer el asado, yo bajé, llevaba puesto un vestido cortito y nada más que el sostén y la tanguita.

Luís me saludó y charlamos, yo no podía apartar mi mirada de su bulto, seguramente él se percató porque me dijo, me ayudas a traer algo del galpón, yo fui, sacamos una mesa y cuando me agaché  él estaba mirando mi cola, me dio pudor y me puse roja, él se acercó y me dijo, tranquila, me tomó de los hombros, me elevó y me besó, yo estaba caliente, me chupó el lóbulo de mi oreja, me besó el cuello mi boca y sus manos recorrían mi cuerpo, levantó mi vestido y lo quitó, me desprendió el sostén y tomó mis tetas en sus manos, yo gemía de placer, no podía creer lo que hacía, besó mis pezones y acarició todo mi cuerpo, me sentó sobre la mesa y me acostó besando mis piernas, mis muslos y bajó mi tanguita, la chupó y se la guardó en su bolsillo, separó mis piernas y posó su boca en mi chuchita, que solo tenía un triangulito de vello y pasó su lengua, sus manos tomaban mis tetas y la boca chupaba mi chuchita, yo gemía, separó mis labios y metió su lengua y llegó a mi duro botón, lo chupó, yo gemía y ya llegaba mi orgasmo.

Metió un dedo dentro de mi boca y seguí chupándome, en el momento que aceleró la chupada y yo me venía sentimos la voz de José preguntando, ¿Luis estás en el galpón?, si ya voy, estoy llevando una mesa, José respondió, ok, te esperamos con Rodolfo en la parrilla, me vestí apurada, él se arregló, nos besamos y él partió a la parrilla y yo a mi habitación, al rato bajé y estaban charlando de gran jarana y yo caliente como una brasa del asado.

Pasaron dos semanas y el sexo entre Rodolfo y yo no era bueno, yo me sentía caliente con la verga de Luis y no podía centrarme en la de mi esposo, cierto día llegaron los dos a la estancia, había sido hace 2 días el cumpleaños de  Luis, hubo un almuerzo para todos los empleados de la obra y baile, todo muy lindo, al día siguiente Luis le dice a mi marido que en la ciudad donde nosotros vivíamos y ellos también, había unos materiales que quisiera que los viera, ok, dijo mi marido, viajo a verlos esta tarde,  yo dije, te acompaño Rodolfo y él se negó diciéndome que sería muy cansador, que mejor iba con Rosendo un peón de la estancia así volvía más rápido manejando los dos.

Acepté y se marcharon a la mañana muy temprano, al rato se descolgó una lluvia tremenda, tanto llovía que apenas se veía los campos, sentía miedo de tanta agua, truenos y relámpagos, bajé a la sala y estaban Luis y José, pasamos el resto del día charlando y organizando una cena a la noche para agasajar a Luis, nuevamente cociné ya eran las 10 de la noche y Rodolfo no llegaba, yo estaba preocupada, seguía lloviendo, al rato suena el tel y era mi esposo diciéndole a Luis que el puente del arroyo se había roto y no podía llegar a la estancia, que volvía a la ciudad, lo llamé y charlé con él, me dijo que al menos por tres días tardarían en repararlo, yo sola entre los dos viejos me ponía nerviosa  y a su vez caliente por lo que había pasado con Luis.

Cenamos  y a los postres traje una torta, le puse una vela y cantamos el cumple feliz, no había luz ya que la tormenta era tan grande que había cortado todo en la sala, los relámpagos en los grandes ventanales causaban pánico, solo había un poco de luz de un grupo que iluminaba, tomamos champaña brindamos, luego José puso música y bailamos, luego Luis dijo, ahora me toca, José diciendo los dejo, me marcho a dormir, se despidió y nosotros bailamos una rato más, yo sentía a Luis apoyándome pero me porté como una dama, me despedí de él y subí a mi habitación, me desnudé y me acosté, no podía dormirme y más con semejante tormenta parecía que el cielo se caía,

Me puse la bata y bajé a buscar un vaso de leche, cuando subía me encontré con Luis que salía de su habitación y me preguntó que hacía, le conté y seguí a mi recámara, al ratito siento que golpean, pregunto quién y la voz de Luis que pregunta, ¿puedo? me puse la bata y abrí, él también estaba con una bata azul larga hasta los pies, casi la luz de los relámpagos lo hacía un personaje con su altura y sus bigote,  me dijo yo tampoco puedo dormir.

Se acercó a mí y me tomó los hombros, me besó, yo no respondía, me quitó la bata y me chupó enterita parada, yo temblaba de placer bajo mi tanguita, separó mis piernas y comenzó a chuparme la vagina, en un momento tomé su cabeza con mis manos y lo apreté a mi conchita mojada, me chupó rico y muy suave, me hizo acostar y me chupó toda muy despacito, recorriendo todo mi cuerpo con su lengua, mi espalda, mi vientre, mis pezones, mi vulva, mi botón, tuve un pequeño pero divino orgasmo y él seguía chupándome.

Llegó un momento que lo detuve y desaté su bata, quería tener mi trofeo, su verga, se quitó la bata y llegué a mi trofeo, ella estaba dormida pero divina, gorda, llena de venas, la comencé chupar y fue creciendo, creciendo y creciendo no  lo podía creer, era más grande de lo que había visto, seguí chupándolo e hicimos un 69 de aquellos,  nos chupamos y me vine en su boca, me chupó todas mis jugos y luego se recostó y me dijo súbete.

Me acomodé, tomé la torre de carne y la coloqué a la entrada de mi cuevita, temblaba de calentura, ya no pensaba si lo engañaba a Rodolfo, solo quería cogerme semejante verga, la cabeza entró y la cadena de orgasmos fue tremenda, uno tras otro a medida que entraba, mi mojadura lo hacía, justo entró toda, la sentía en mi ombligo y gorda en mi matriz, que placer y seguían mis orgasmos, perdí la cuenta.

Él bombeaba y bombeaba y yo gemía, cambiamos de posición, él arriba bombeaba y yo meneaba mi cuerpo como una víbora, sudaba entera del placer, ay la calentura y mis orgasmos seguían cuando siento que él llegaba y tuve un orgasmo tremendo, casi me desvanecí, me dormí… Al despertar él no estaba a mi lado, seguía lloviendo, miré la hora, eran las doce del mediodía, se abre  la puerta y entró Luis  trayendo el teléfono, era Rodolfo, le pregunto cómo estaba si estaba bien, y cuando corté  Luis me dijo, gracias por lo de anoche  lo disfruté muchísimo y me besó.

Yo estaba desnuda y él en bata, llovía como nunca, me besó,  me dejé llevar, nos revolcamos en la cama, chupé su mástil y creció a más no poder,  me hizo poner en 4 y me puso la cabezota, entró apenas pero con la mojadura prontito se dilató, era algo divino, la ponía la sacaba, meta y la sacaba, y yo a punto de explotar, metió un dedito en mi cola mientras bombeaba y yo hervía y dilató mi cola poniendo un gel que había en mi cama. Lo dilató y apuntó su verga en mi ano, cerré los ojos, mordí la sábana y sentí que me entraba un fuego en mi cola, ¡que placer! entraba salía, entraba salía y yo meneaba mi cuerpo y me retorcía de pacer con semejante pija dura y le pedía que la metiera toda, quería tener mi orgasmo y seguía igual y sus dedos en mi botón que explotaba.

Él se detenía y yo rogaba porque me cogiera, en un momento se detuvo,  cambiamos de pose se recostó y me senté sobre tremenda pija y comencé a galopar, sentía que su cabezota golpeaba mi matriz y más calentura, me tomó de la cintura y me dijo, no te muevas, quédate quieta, yo quería morirme, ya tenía el orgasmo en la puerta y siento que alguien toca mi cintura me asusto y giro y veo una descomunal verga igual a la de Luis pero más larga y ¿quién era? José.

Luis me apretó, más sobre su verga y reaccioné cerré mis ojos y seguí galopeando, me agacho sobre su cuerpo y siento la punta de la verga de José en mi culito y entra, las dos colosales pijas llenaron mis agujeros y explotamos los 3 tremendamente, nos quedamos quietos casi 5 minutos sin nada de ruido solo la lluvia que golpeaba los vidrios.

Se salió José de mi cola, me levanté, fui al baño, me lavé y cuando vine estaban los dos esperándome, me puse entre ellos y quería ahora probar bien la de José, la chupé, la puse al palo, la monté y me sacié de ella, luego lo hicimos los tres nuevamente y así llegó la noche.

Cenamos desnudos y seguimos cogiendo a los 4 días llegó Rodolfo, ellos partieron y yo no me podía casi sentar de la cogida pero eso es otra historia porque si les gusta hay más.

Espero comentarios de este relato, besitos y si ustedes lo quieren vuelvo con más besitos.

Autora: Susana

susanarosa02@gmail.com

susanarosa02@live.com

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Ayudando a mi cuñada con sus problemas

Comenzó a mover la sábana hacia abajo dejando al descubierto mi bulto grande que se estiraba hacia un lado de mi cuerpo presionado por el bóxer con el cual dormía. Su respiración era acelerada, pero parecía muy decidida a lo que iba, trató de liberar mi verga de su encierro, pero no pude contener la sensación de sentir el roce de la tela contra la cabeza de mi verga.

Hola amigos lectores el relato que he de contarles en esta ocasión, sucedió con mi cuñada en una época de mucha lluvia y de mucha necesidad de apagar el calor que había en nosotros.

Todo comenzó en una noche de lluvia en mi bello país llamado El Salvador, teniendo como protagonista a mi cuñada, una mujer muy bella a mi parecer, es la única hermana de mi esposa y gozan de un parecido muy especial en su físico, más que en su cara, comenzaré por describirla es una mujer muy risueña, y jovial, pero con un físico sorprendente tiene un cuerpo muy firme, unos pechos enormes como si fuesen puestos artificialmente, pero me consta ahora que son naturales, tiene un color de piel morena muy bello como re bronceado, unos ojos negros que van muy acorde con su cabello largo y liso, una boca delgada, labios muy delineados; es delgada a pesar de ser ya madre en dos ocasiones, tiene unas piernas muy bien formadas nada delgadas y no muy gruesas que con las faldas cortas que suele utilizar hacen que cualquier hombre se caliente sólo con verla, y se vuelva aún más loco verla por detrás con ese culo tan sobresaliente y duro que cuando lo tocas te hace querer besarlo y hasta morderlo.

Ella es la madre de dos hijos, una hembra de 15 años y un varón de 7, casada con un hombre muy cumplidor en cuanto a las cosas del hogar, trabaja de sol a sol para poder llevar a su casa el sustento, más sin embargo a consecuencia de ser tan cumplidor con el gasto de la casa, tiene en el olvido a mi cuñada, su nombre es Esmeralda, desde que la conocí cuando frecuentaba a la que es mi esposa, percibí en ella que a pesar de que radiaba felicidad había algo que le hacía permanecer pensativa y hasta triste, ella es casada hace mucho tiempo, más sin embargo, vive en la casa de mis suegros, en el mismo terreno, pero en casas diferentes; la casa de mis suegros es de dos plantas en la cual las habitaciones están en la segunda planta aislados totalmente del mundo y ella vive en la parte de atrás de la propiedad en una casa de tres habitaciones lineales de una sola planta.

Al principio nunca le presté atención, sin embargo me llamó la atención su jovialidad y su optimismo sobre la vida, más nunca le sentí atractivo a su físico y mucho menos se me cruzó un mal pensamiento sobre ella, con el tiempo y el pasar de los años siendo un poco más participe de las cosas de la familia política me di cuenta de que entre ella y su esposo existían problemas que a pesar de ser problemas pasajeros no dejaban de ser motivo de enojo para ella, 5 años después de estar en comunicación y siendo un poco más amigos, mi esposa quedó embarazada de nuestro primer hijo y luego del parto mi suegra nos ofreció quedarnos a pasar la dieta de mi esposa en casa de ellos para ella poder ayudar con el cuidado que mi esposa iba a requerir dado que le practicarían cesárea; esta condición no le permitiría subir gradas así que mi cuñada nos cedió una habitación la cual quedaba contigua a la habitación de ella.

Todo comenzó una noche en la que por mis incontables desvelos a raíz de la atención que le prestaba a mi hijo, salí del cuarto y la encontré sentada en el sillón viendo televisión ella sola, cuando ella vio que abrí la puerta me saludó diciendo hola cuñado y yo un poco con curiosidad pregunté que si se sentía bien porque estaba tan tarde despierta; eran las 3 de la mañana si mal no recuerdo, y ella tenía los ojos hinchados de haber llorado, pregunté que dónde estaba su esposo y me dijo que había tenido que quedarse a trabajar fuera del departamento, en nuestro país es el nombre que recibe cada región  y no regresaría hasta el siguiente día, mi esposa estaba profundamente dormida en la habitación y eso me dio la pauta para acercarme a ella y preguntar nuevamente si pasaba algo y ofrecerme a escucharle si es que ella lo necesitaba, ella respondió que no, sin embargo soltó el llanto, yo me acerqué para abrazarle y fue nuestro primer encuentro para mí excitante, aunque surgió de una situación bastante inusual y en cierta forma dolorosa para ella.

Comenzó a contarme que se sentía sola que el esposo en muchas ocasiones se quedaba fuera de la casa y que aunque ella estaba segura que no era por otra mujer, bueno eso quería creer ella, sentía que era muy duro tener que soportarlo y que en ocasiones permanecía hasta altas horas de la madrugada llorando por su sentimiento de soledad, yo prestaba atención muy atentamente a todo lo que ella decía más no podía dejar de observar la forma en que ella estaba vestida, traía puesto un camisón de tela satín transparente de tirantes y debajo únicamente usaba una tanga color blanco que si hubiera tenido el placer de quitar hubiera corroborado el hecho de que era transparente, la luz que salía del televisor dejaba apreciar lo que se transparentaba por el camisón, era una imagen excitante.

Mientras ella me contaba lo que le acongojaba, yo no pude evitar tener una enorme erección motivada por la escena que tenía ante mis ojos y la dieta que con mi mujer había mantenido desde hacía más de tres meses a raíz de su embarazo, en el principio creí que Esmeralda no se había percatado de mi erección, sin embargo ahora que gozamos como lo hicimos me lo sacó a relucir, ella si la había notado, esa noche yo usaba una calzoneta de algodón que me llegaba a las rodillas, normalmente utilizo bóxers flojos, así que al tener mi erección terminó siendo más que evidente, esperé a que se pasara y me incorporé, luego de conversar con ella  por más de una hora y a consecuencia que mi hijo se despertaba como por cuarta ocasión para tomar su pacha, terminó siendo el detonante para que yo dejara en el sillón a mi cuñada, antes le dije que no se preocupara que todo iba a estar bien y que descansara porque se veía cansada, ella me asintió con la cabeza y se recostó para seguir viendo televisión.

Entré a la habitación para atender las necesidades de mi hijo y mi esposa estaba ya despierta, me preguntó que dónde estaba, a lo que respondí que en el sanitario, atendí a mi hijo, ella volvió a dormir y yo me acosté aunque no pude conciliar el sueño debido a la imagen que tenía de mi cuñada con ese camisón tan impresionante que aunque lo había visto de forma rápida para que no fuera notorio, me había dejado caliente en mi cama y sin poder dormir, pasaban de las cuatro de la madrugada y sin poder dormir sentí la necesidad de ir al baño a pajearme para poder quitarme la calentura que había en mí, cuando abrí la puerta de la habitación noté que en el final del corredor se encontraba aún la televisión encendida, me acerqué despacio sin hacer ruido para ver que ocurría y mi cuñada estaba dormida en el sillón, se había puesto una toalla sobre los hombros y se había quedado totalmente dormida, decidí acercarme y llamarle por su nombre para comprobar el hecho.

Esmeralda le llamé y no contestó, el televisor alumbraba justo enfrente de ella y la imagen que vi hizo que mi erección creciera al máximo, ella estaba acostada con una pierna estirada y la otra recogida hacia un lado, entreabierta, me acerqué invadido por el deseo y la calentura, levantando muy despacio su camisón para ver su vulva, era una vista impresionante aunque no completa, la oscuridad hacía que no se apreciara como yo quería, pero para el efecto que causó en mí fue más que suficiente, agarré mi verga por encima de mi calzoneta y la presioné con fuerza, más el temor que se despertara y me viera me hizo retroceder e irme al baño y hacerme la paja más deliciosa que pude haberme hecho en toda mi vida, pensando en ella me jalaba la verga hacia arriba y abajo con una presión pensando en que la tenía acostada en el sillón abierta y yo bombeándole al máximo.

En cuestión de dos minutos yo estaba echando mi leche por todos lados en ese baño, quedé sentado en la taza tranquilizando mi corazón y aflojando mis piernas que por tanta excitación las tenía estiradas y tensionadas a más no poder después de esa tremenda corrida que me había pegado; limpié todo el reguero de semen que había en el baño y me dispuse en regresar a mi habitación no sin antes pasar por donde ella estaba, ponerle un cobertor para que estuviera caliente y luego regresar a mi habitación y descansar por lo menos una o dos horas antes de ir a trabajar.

Amaneció, la lluvia cesó, y mi día de trabajo comenzaba; salí temprano a tomar una ducha y mientras caminaba hacia el baño estaba ella ya despierta y acercándose me dio los buenos días y me preguntó si deseaba tomar un café, a lo que respondí con una sonrisa picaresca diciendo que si, me bañé y al salir ya cambiado, me esperaba en la mesa un desayuno que demostraba el agradecimiento de ella por haberle escuchado la noche anterior, no dejé de sentir un poco de culpabilidad por haberle espiado en la noche, pero fue pasajera, ese día comenzó lo que una semana después sería la experiencia más apasionada de mi vida.

Regresé de trabajar como a eso de las 6 de la tarde y el esposo no había regresado aún, ya se sabía que sí regresaba este día, llegué todo muy normal como si nada había pasado, pero en mi interior dejé de ver a mi cuñada como lo que era, mi cuñada, y comencé a verla como una mujer y a percatarme de sus bellezas externas, ahora si me fijaba en como vestía, en el sostén que traía, en la falda que usaba, en qué tipo de tanga se transparentaba con su ropa y hasta el peinado que ahora había hecho en mi parecer para su esposo, ya había una cierta atracción por mí, todo transcurrió con normalidad hasta que apareció el esposo, entró muy cansado saludó y sólo medio tragó la comida que ella le había preparado y se fue a acostar sin percatarse de lo linda que ella se veía ni mucho menos que se había arreglado especialmente para su regreso a casa, su cara de desilusión se hizo notar, sin embargo ella no perdió la sonrisa.

Todo transcurrió con normalidad hasta las 10 de la noche, nos acostamos y yo estaba muerto, dormí hasta la medianoche que se despertó mi hijo y de la medianoche a la madrugada es mi turno de atenderlo. Salí de la habitación y como la vez anterior estaba mi cuñada sentada en el sillón viendo televisión, yo debía atravesar el patio para ir a la otra casa y estaba lloviendo a cantaros, ella se levantó y me dijo que no me fuera a mojar, me alcanzó una sombrilla y me acompañó cubriéndonos con la misma sombrilla los dos, ella se pegó a mi cuerpo y me abrazó para que pudiéramos cubrirnos ambos con el paraguas, para los que no saben que es una sombrilla, yo traía en las manos una olla para traer pachas y llegamos a la otra casa que estaba sola y oscura, sentí tanta excitación al sentir que sus pechos se pegaban a mi hombro que no pude evitar ponerme a mil, mi verga se creció como nunca y lo único que hice fue disimular cubriéndome con la sartén, ella la notó y me comenzó a decir que tenía que cuidarme porque podría enfermar si me mojaba, sacando temas para acompañarme mientras yo recogía las pachas.

Cuando regresamos se intercambiaron los papeles, ella pasó delante de mí con la olla o sartén  y yo me pegué a ella por su espalda cubriéndola con el paraguas, ella notó la erección que yo traía al pegarme haciendo la broma de que le  había pinchado con algo, yo me sonreí poniendo cara de vergüenza y sólo le dije perdón cuñada, ella bajó la vista y se quedó medio sorprendida con el tamaño de mi verga erecta que se marcaba en mi calzoneta, sólo hizo un comentario: huy cuñado anda estresado ahorita y se pegó a mí para no mojarse. Cruzamos el corredor del patio para llegar a la casa y cuando llegamos de dio la vuelta y volvió a ver el bulto enorme que traía y comentó mientras me entregaba las pachas que se imaginaba lo difícil que debía ser estar en abstinencia tanto tiempo y lo que le falta por venir, asentí y le dije no tiene idea, las noche son las más terribles para mí.

Fue quizá la conversación más corta y la más liberadora para mí, ella había tomado la confianza para hablarme de algo que yo nunca imaginé me podría hablar, bueno no se vaya a desvelar le dije para cortar la conversación trate de descansar esta noche, ella me miró y me dijo que había descansado en la mañana mientras los chicos iban al colegio y estar ahí a la par de mi esposo viendo al techo no es motivación para descansar, mientras sonreía irónicamente, mejor veo televisión, además agregó hay una película muy buena sobre detectives que me tiene intrigada, yo sonreí con picardía y me metí en la habitación.

Tres horas más tarde mi hijo se despertó pidiendo su pacha, me levanté a atenderlo, lo saqué un momento del cuarto para pasearlo en el corredor ya con la intención de tener un motivo para salir y ahí se encontraba ella, en este caso aparentaba estar dormida, pero a mí se me hizo extraño que mi hijo llorara y ella no se hubiera despertado, debió tener el sueño muy profundo, regresé a acostar al bebé y salí nuevamente. Me acerqué con cautela sin hacer ruidos a para ver si estaba realmente dormida y para mi asombro estaba dormida, sentada en el sillón con las piernas entreabiertas, recostada en una esquina, wow la visión que tuve me hizo casi venirme en el momento, sin embargo para mí era una situación muy arriesgada, decidí regresar a la habitación y acostarme ,con mi erección pulsante opté por comenzar a tocarme en mi cama, mi sorpresa fue que a los 5 minutos escucho pasos venir hacia la habitación, me cubrí rápidamente con la sábana y me hice el dormido.

Mi cuñada se asomó por la ventana para comprobar si estábamos dormidos y lentamente giró la manecilla de la puerta empujándola con una cautela que aunque muy silenciosa era perceptible, poco a poco una luz comenzaba a hacerse más fuerte al entrar ella a la habitación y acercarse a mi lado de la cama, pude escuchar como ella caminaba a mi parecer  de puntas para no hacer ruido, se acercó a mí y se quedó viéndome por un lapso de un minuto o dos, me tocó en un hombro como para comprobar si yo estaba dormido y muy lentamente se cobró lo que yo había hecho la noche anterior al levantar su camisón y ver su hinchada concha frente al reflejo del televisor, comenzó a mover la sábana hacia abajo dejando al descubierto mi bulto grande que se estiraba hacia un lado de mi cuerpo presionado por el bóxer con el cual dormía.

Su respiración era acelerada, pero parecía muy decidida a lo que iba, trató de liberar mi verga de su encierro, pero no pude contener la sensación de sentir el roce de la tela contra la cabeza de mi verga y encogí una pierna bajando mi mano y restregándome yo mismo mi erección con fuerza; ella se asustó y despacio salió de la habitación directamente hacia su cuarto, se acostó en su cama y creo que debió pasar la noche en vela pensando en lo que había ocurrido, yo quedé encendido y tuve que terminar mi paja para poder dormir un poco. La idea de haberla tenido en el cuarto tratando de tocar mi verga me hizo correrme en cuestión de segundos, me limpié y me propuse dormir, a la mañana siguiente me desperté muy desvelado y me dirigí al baño a tomar mi ducha matutina, pero en esta ocasión no había señales de ella, su esposo estaba sentado en la mesa esperando por el desayuno, nos saludamos e intercambiamos un par de comentarios   relacionados con el trabajo y lo duro que le tocaba, me serví un poco de café en una taza y pregunté  por ella y donde se encontraba, me dijo que se había levantado a hacer el desayuno, pero que se sentía cansada y que seguía durmiendo.

Me fui al trabajo con la cabeza revuelta de pensamientos eróticos esperando poder concentrarme en los proyectos de la oficina, sin embargo tenía mi mente con la imagen de ella fija en ese sillón sentada con las piernas abiertas, no me aguantaba por llegar a la noche y esperar que las cosas fueran más allá de lo que había sucedido hasta ahora, para mi sorpresa cuando regresé la vi a ella muy fría sin sonrisa y con cara de culpabilidad, todo transcurrió con normalidad hasta la hora de la cena.

Cuando nos sentamos a cenar noté en ella algo diferente y es que no traía ropa interior, me pareció raro y excitante  más no le di importancia, en ese momento comenzamos a cenar y surgió la plática de el esposo, que donde se encontraba y recibí no con la misma tristeza de costumbre la noticia de que no vendría a cenar porque tendría que trabajar y probablemente regresaba hasta el siguiente día, mi asombro ante el tono de su voz fue evidente y comenté, pero cómo es que ahora no le produce molestia cuñada, a lo que contestó, no puedo vivir todo el tiempo molestándome por lo que no tengo, mejor aprovecho las situaciones en el momento que las puedo vivir, mi esposa sonrió y dijo muy inocentemente, tenés razón hermana te felicito por pensar así.

Durante la conversación posterior a la cena ella se ofreció a ayudarnos con el bebé, diciendo a mi esposa que ella no dormía casi cuando el esposo estaba fuera y mi esposa muy agradecida le dijo que estaba bien, creo que motivados por los sucesos anteriores ambos teníamos la adrenalina a mil, nos sugirió que fuéramos a ver una película con ella, pero mi esposa por estar en la dieta le contestó que no, que la viéramos nosotros, que ella se quedaba en la habitación con el bebé, nos fuimos a la sala y ella se sentó en el sillón individual yo me recosté en el sofá a medio cuerpo con la vista fija hacia el televisor, pasaron 5 minutos y ella me ofreció algo de tomar, yo asentí con la cabeza, se levantó y fue por unos vasos con soda, me la sirvió, pero lo interesante fue cuando ella se sentó nuevamente en el sillón, ya no lo hizo con el mismo recato de siempre, por el contrario se dejó ir en el sillón bruscamente dejando entrever que en esta ocasión llevaba un hilo dental y no estaba desnuda como yo pensaba, fue muy notorio que dirigí mi mirada hacia ella y no le di importancia.

Ella me miraba de reojo en momentos para ver que hacía yo, por ratos comentaba la película y aprovechaba para dirigir mi mirada a su entrepierna que para este momento ya me tenía con la verga bien parada, por la posición en la que yo estaba se disimulaba un poco, sin embargo se notaba el bulto, ella sin disimular ocasionalmente me veía y para echarle un poco de picante a la situación le comenté que estaba muy cansado, y que me iba a acostar, me dijo que estaba bien y que no me preocupara por cuidar del bebé que ella estaría pendiente de cuando despertara para ir a atenderlo, agradecí el gesto y me fui a dormir, en esta ocasión me puse una calzoneta corta sin ropa interior, me cubrí con la sábana y me dispuse a dormir, el llanto del niño me despertó en dos ocasiones más, ella siempre entraba a la habitación y decía que no nos preocupáramos que ella se encargaba, yo estaba cansado realmente que no sentía ni reacción de levantarme, hasta la media noche cuando sentí como alguien me tocaba la verga de manera suave y acariciaba mis huevos con ternura.

La sensación me hizo darme vuelta más tardé un poco en reaccionar y darme cuenta que era ella la que me había estado tocando, me levanté y salí de la habitación, mi sorpresa fue enorme ante la escena que vi, ella estaba sentada en el sillón más no en el que estaba frente a la tele, estaba en el que quedaba a un lado  dándole la espalda al corredor, me acerqué lentamente por atrás y la veo a ella con el camisón de satín como suele utilizarlos corto, subido a la cintura y tocándose su concha peladita suavemente mientras miraba en la televisión una escena de amor entre dos personajes semi desnudos haciendo el amor, ella sintió mis pasos y se bajó el camisón, se incorporó mientras yo avanzaba hacia a ella, se volteó y me preguntó que si se había despertado el niño, respondí que no y le pregunté qué hacía ella, tartamudeó y no supo contestarme, me dijo al final, viendo televisión ¿por qué me pregunta, vio algo?

Yo sonreí y le respondí no porqué tendría que haber visto algo, respondió olvídalo, para ella el juego de la excitación era más emocionante a mi manera de ver que el consumar el hecho, no sé si por las normas morales que cualquiera tiene pues la idea no la dejaba hacer lo que su cuerpo quería o era simplemente falta de valor, me observó directamente hacia mi bulto que para este momento estaba enorme y pues yo descaradamente no lo escondía ya y me dijo con vos pícara, veo que ha estado estresado cuñado, como que se le está haciendo muy frecuente, a mí me dio risa y comenté eso quiere decir cuñada que se ha estado fijando mucho en mi estrés, llovía como todas las noches en temporada de invierno en nuestro país y nuevamente debía ir hacia la otra casa por las pachas del bebé para hervirlas y le pregunté que si tenía un paraguas que me prestara, ella me dijo que si que ella me acompañaba.

La historia fue la misma, ella se puso atrás de mí para cubrirme apoyándose sobre mi cuerpo cubriéndonos a ambos con el paraguas, sentí un enorme escalofrío cuando se presionó en mi espalda y me empujaba para que cruzáramos rápidamente el corredor de el patio y así llegar a la otra casa, mientras cruzábamos hice como si me iba a caer y ella chocó contra mí, cuando esto ocurrió yo pasé mi mano hacia atrás y le apreté contra mí agarrándola desde la parte baja de su espalda, pude sentir la parte media de su hilo dental mientras cruzábamos el camino hacia la otra casa, cuando llegamos ella sonrió diciendo por poco nos caemos verdad, con un tono irónico dándome a entender que no había sido cierto, si usted me venía empujando muy fuerte le contesté, terminamos de hacer lo que estábamos haciendo y nos dispusimos a regresar a estas alturas ella no disimulaba verme la verga bien parada como yo la tenía, y de la misma forma yo no disimulaba ya mis erecciones, bueno es hora de regresar le comenté agregando que ahora ella fuera adelante para no tropezar otra vez.

Tomó ella la olla con las pachas y caminó frente a mí se acercó a mí sintiendo como mi pene se presionaba en sus nalgas y en forma de burla se separa diciéndome: huy muchacho usted me va a traspasar, así no vamos a poder cruzar juntos, venga no se preocupe que tiene ropa no pasa nada, le contesté, puse mi mano en su hombro izquierdo y comenzamos a caminar despacio hacia el corredor del patio y en esta ocasión ella hizo la pantomima de que se iba a caer, pero no se hizo hacia atrás sino más bien se fue hacia adelante, cuando yo vi lo que hacía mi reacción fue agarrarla y hacerla hacia atrás topándola firmemente contra mi cuerpo, y por obvias razones la agarré de sus pechos y la presioné contra mi cuerpo topando mi verga contra su culo.

Cuando ella vio que le agarré los pechos, se agarró de mis nalgas diciendo con voz risueña: bueno así ya estamos a mano, cruzamos el patio hacia la otra casa, pero en esta ocasión no íbamos secos, estábamos ambos mojados por la fuerte lluvia, cuando entramos en la casa ella tenía mojado el camisón y se le marcaba toda la mitad de su cuerpo, su hilo dental blanco era más que visible y pues por mi parte yo paseaba frente a ella con la verga erecta a lo que más me daba, ella me dijo por poco me mata cuñado con esa su cosa creo que si me caigo  y me cae encima me traspasa, yo reí y le dije ni que fuera la gran cosa cuñada, ella hizo un gesto como de sorpresa diciendo: mmmmm es más grande de lo que yo he conocido en mi vida, y eso que no la he visto en persona, huy cuñada, pero eso es peligroso le aseguré y le comenté a la vez que si tenía toallas para secarnos.

Ella entró a una habitación y sacó una toalla y  me la dio yo comencé a secarme los brazos y las piernas más mi calzoneta estaba mojada y mi erección no bajaba, me dijo: présteme la toalla y comenzó a secarse el cabello y a secarse el cuerpo, le dije que debería cambiarse de ropa no vaya a ser que se enferme, de seguro se le mojó hasta el hilo, ella comenzó a hablar ya más abiertamente y a decirme que el hilo siempre lo mantenía mojado, pero que igual se cambiaría, entró a su habitación, encendió la luz dejando la puerta abierta, me dio el show más electrizante que pude haber visto en mi vida, se comenzó a quitar el camisón lentamente y luego se quitó el hilo quedándose desnuda a mitad del cuarto y yo parado en la puerta comencé a tocarme la verga…

Continuará…

Autor: Román

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Una fría mañana con mi amigo

Empiezo a moverme para acomodarme y pueda penetrarme más, de a poco siento como se introduce, mis hormonas se revolucionan, siento el jadeo de él y su calor en mi cuerpo, empiezo a rozar con mis pezones las sábanas, y a moverme cada vez más… me desespero, siento que penetra más, que palpita, que se moja, comienzo a tocar mi clítoris, sintiendo cada vez más que voy a explotar de placer.

Más de un mes desde aquella última vez, aquella última vez en que me prometí a mi misma no volver a caer en la tentación de su cuerpo, al mismo tiempo que él, basándose en el cariño que dice sentir por mí, me prometió que tampoco lo haría. Más de un mes, pero eso significa mucho tiempo para quienes conocen el deseo  y lo que se disfruta solo un instante de placer, como un paréntesis en la rutinaria vida o como un chocolate anhelado con todos los sentidos.  43 días para ser exactos y esa mañana podría haber sido como cualquier otra mañana de invierno; fría, arropada entre sábanas, sueños y una vida normal libre de culpas, pero mientras estaba sumida en ese mundo de fantasías en el que puedo gozar con plena libertad, el timbre interrumpió mis gloriosos sueños; el conserje del departamento me anuncia que mi  “amigo” me busca.

Medio aturdida solo atino a decirle que lo deje subir, no obstante en un segundo mi mente entendió que esta no era una situación habitual, es decir, un día en la mañana visitar a una amiga casada en su departamento no es lo esperable para un hombre casado, sobre todo si ese lugar ha sido el refugio de placeres en el que cada rincón podría contar una intensa y apasionada historia.

A mi amigo le digo Huashi y Huashón cuando lo imagino en su veta bruta y apasionada, él es un hombre alto, apuesto, pelo castaño claro, ojos claros y de dulce mirada, impresionantemente locuaz, franco y honesto, aunque algo brutito en su expresión. Llegó a mi vida en el momento menos esperado, en medio de una crisis en mi matrimonio por enamorarme de alguien más que en resumidas cuentas no valía la pena, así destrozada y jurándome que nunca más atravesaría una situación igual, él apareció para secar mis lágrimas y algo más.  El paso del tiempo transformó la relación en amistad y cariño, pero el algo más caló profundo en el deseo y el placer y es así como a pesar de miles de promesas mutuas, hoy él ésta aquí tocando el timbre de mi departamento con aires de Huashón.

En mi mente se cruzaron mil excusas para enfrentar la situación y que finalmente se marchara sin más que una amistad, pero todo eso desapareció en cuanto lo vi  por el ojo de la puerta, con su típica mueca de boquita chueca que me vuelve loca. En todo caso, nada de lo que hubiera podido decir hubiera logrado algún efecto, porque él llegó decidido a obtener lo que quería y claramente yo y mi racionalidad no serían un impedimento. Abrí la puerta y se abalanzó sobre mí, me tiró con fuerza contra la pared, sosteniendo mis manos hacia arriba con fuerza, me besó con lujuria, sentí su pasión y desesperación en cada movimiento de su lengua, cerró la puerta de un golpe y me advirtió que esa mañana yo sería de él y que nada se lo impediría.

Acto seguido desgarró mi pijama y me dejó desnuda e indefensa ante él, por supuesto no hice nada para impedirlo, para qué, si supe en el momento en que abrí la puerta que esa mañana sería intensa y que era el placer el que llamaba. Apenas lo vi, sentí como el calor me recorría entera y olvidé completamente el frío del departamento y la lluvia incesante afuera, despojada de mi ropa solo estaba el palpitar de la sangre corriendo por mis venas, las gotas de sudoración asomándose en mis pechos, mis pezones  endureciéndose cada vez más,  mi clítoris latiendo en medio de mis jugos que  ya me tenían tan lubricada, que en efecto delatarían la situación en que indefensamente me encontraba. Tal como me lo había advertido esa mañana sería de él y no se lo impediría porque a pesar de quería cumplir mi promesa de amistad, cada noche mis sueños me recordaban que el tenerlo de nuevo en mí era lo que más deseaba. Es así como me sometí completamente a su voluntad y sus deseos y sin inhibiciones saqué todo ese cumulo de libido que tenía reservado para éste momento y sin pensarlo más me entregué al placer que solo mi amigo me podía entregar.

Al momento de tenerme desnuda frente a él, siguió aprisionándome contra la pared y pude sentir su miembro duro y grande, en sus pantalones ya habían signos de su excitación, porque se notaban algo húmedos. Quise tocarlo y sentir con mis manos esa verga dura, gruesa, ávida de placer, no obstante, no me dejó y solo pude sentirlo con mi cuerpo cuando se cargaba sobre mí para hacer que yo lo sintiera, sabiendo que eso aumentaba cada vez más mi excitación.

Con su boca fue recorriendo mi cuerpo, beso mi cuello, mis pezones a la vez que los mordisqueaba, mi vientre, con sus manos abrió mis piernas y beso mis muslos en su exterior y en su interior, rozó con su lengua todo mi cuerpo y alrededor de mi vagina, ardiente de deseo le rogué que me dejará tocarlo, que me dejara desnudarlo y que me acariciara con su lengua mi clítoris, no obstante agarraba mis manos con fuerza, mientras me decía que debía esperar, que mis ansias me darían más placer. Ya en momentos en que estaba ardiente a más no poder, sudorosa, con la excitación a flor de piel, me ordenó que abriera su camisa y que besara su pecho, sus deseos se hicieron realidad en un segundo, pero no pude esperar abrirla, simplemente la tiré y los botones explotaron, pude ver su pecho lleno de pelitos que tantas veces anteriores había visto, tocado, acariciado y disfrutado.

Su olor estaba ahora en mi cara,  mi boca y mi lengua que lo recorría a besos, mientras mi lengua hacía mío cada pedazo de su piel, mi excitación subía a niveles que pocas veces antes había alcanzado, sudorosa completa y casi chorreando entre mis piernas, solo tenía una cosa en mente y era el poder sentir su verga durita y puntiaguda, esa que tantas veces desee en mi cama, esa imagen que me invadía en momentos en que me acariciaba a mi misma para librarme del deseo, la misma que debajo de sus pantalones podía ya percibir mojada por el deseo contenido.

Sin preguntarle ni pensarlo, abrí su cinturón y me arrodillé ante él, bajé sus pantalones y calzoncillos y la tomé entre mis manos, sentí su calor, su palpitar, pude sentir con mis manos lo dura y resbaladiza que estaba, mi Huashón se excitaba cada vez más pensando en que momentos más tarde la tendría en mi boca y comenzó a tirar suavemente de mi pelo, lo que sé es un claro signo de lo que quiere, no obstante prolongué el momento de placer y primero comencé a acariciar esa cabecita resbalosa puntiaguda con mis dedos recorriéndola en círculos y con mi pulgar, tomé su miembro y me lo pasé por toda mi cara, mis pechos, para que pudiera sentir mi calor y sudor, hacia arriba y hacia abajo podía ver brotar cada vez más líquido seminal y podía ver en su cara el placer que eso le producía, luego la tomé con ambas manos y la introduje en mi boca, extrañamente una de las sensaciones que más me gustan y los placeres que más disfruto, sentir su sabor su palpitar, hizo que mis hormonas volvieran a revolucionarse a mil, tal como una niña con un caramelo en su boca…

Disfruté el pasar mi lengua por todos lados, succionarlo, moverlo dentro de mi boca, sentir su sabor salado que me fascina, mientras lo hacía restregué mis pechos contra él, y con mis manos toqué mi clítoris, sudando y jadeando cada vez más, sentí como me tiraba el pelo cada vez m más fuerte y como se le escapaban gritos de placer, cada segundo comenzaba a hacerse más salado y sentía como tenía parte de su semen en mi boca, pero no lo deje acabar, en un minuto ambos nos dimos cuenta que deseábamos más, me agarró fuerte del brazo y me tiró sobre mi cama, sin mediar palabra tocó mi sexo y pudo al fin comprobar lo lubricado que estaba, pasó su lengua por todas partes, mientras yo me movía despacio, tocaba mis pechos, su verga  y disfrutaba a fondo el placer, luego para hacerlo aún más placentero le pedí que me dejara lamerla mientras me tocaba. ´

Cuando la saco de mi boca sentí como su puntita ya tocaba mi sexo y ya rozaba mi clítoris, me preguntó si quería que me penetrara, yo inmediatamente respondí que sí, pero me dijo que si no rogaba no lo haría, le supliqué que lo hiciera, lo besé, lo acaricié lo mordí, lo lamí, y de repente me agarró del pelo y me penetró con fuerza, puede sentir como su verga dura llegaba hasta el fondo, veía en su rostro la fuerza y el disfrute, como en cada penetración descargaba con furia su ansiedad, luego me giré y me senté arriba de él, concentrada en el placer que me entregaba, una y otra vez, hacia arriba, hacia abajo, adelante y atrás sentí su verga dura entrar y salir, sentí su olor, su pecho en mi cara, lo besé con pasión, mordí su cuello, todo mientras sentía como mi clítoris rozaba sus testículos, su piel…

En eso estaba mientras esperaba el desenlace que ambos ya sabíamos y que era el ansiado “enculamiento”, cuando siento que sus manos empiezan a apretar mis glúteos y a buscar mi orificio, hasta que lo encuentra y de a poco empieza a meter uno de sus dedos, mi orificio ya estaba lubricado, lo que con él era costumbre porque la fantasía de su enculamiento siempre estaba presente en mí.

Empiezo a  moverme y sentir su dedo cada vez más adentro hago movimientos circulares y siento el placer de ambas penetraciones, es en ese momento cuando ya puedo vislumbrar su verga dura dentro de mi culo completa en lo que sé será mi máximo punto de placer, me salgo de encima y como perrito dejo mi culo completamente a su disposición, me acaricia, lo lame, lo aprieta, su dedo empieza a abrir camino a su verga, hasta que asoma esa punta dura, jugosa que intenta penetrar mi culo de a poco, me duele, pero lo disfruto y solo espero que sea capaz de llegar al fondo y entregarme ese orgasmo y placer que me dejen en las nubes…

Empiezo a moverme circularmente para acomodarme y pueda penetrarme más, de a poco siento como se introduce, mis hormonas se revolucionan, siento el jadeo de él y su calor en mi cuerpo y en la habitación, empiezo a rozar con mis pezones las sábanas, y a moverme cada vez más… me desespero, siento que penetra más, que palpita, que se moja, comienzo a tocar mi clítoris, sintiendo cada vez más que voy a explotar de placer, siento como se introduce entero, me muevo con fuerza, toco más y más mi clítoris, estoy sudada completamente, a punto de acabar en mi máximo nivel, comienza a moverse con fuerza, tira de mi pelo, ya nada duele…

Me pregunta si estoy lista, lo estoy solo he tratado de contenerme para que no acabe el placer, le digo que sí y dejo de contenerme, siento como él explota dentro de mí y como su semen está caliente en mí y rebalsándose por todo mi culo mezclado con mis jugos, en ese momento siento como mis músculos se tensan, mi piel se sensibiliza, el calor explota y un orgasmo recorre todo mi cuerpo… Ya liberados, él me rodea con su cuerpo caliente, miro su cara, siento mil cosas que no diría porque es mi amigo, y me siento protegida y feliz de tenerlo a mi lado, aunque sea solo un instante….
Otra promesa que no se cumplió y una nueva promesa por llegar….

Autora: La Huashona

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Divirtiéndome con mi tío

El sin titubear esta vez posó la puntita en la entrada de mi vagina y empujó violentamente, haciendo que se me escapara un chillido de dolor y placer, nos movíamos los dos y yo no podía dejar de gemir. Nunca me habían cogido en esa posición, el placer se hizo insoportable y mi tercer orgasmo llegó, de inmediato mi tío dijo que no podía más y dejó salir un largo chorro de semen dentro de mí.

Nunca me había atrevido a confesarle esto a alguien pero hoy encontré valor, si no lo cuento voy a estallar. Desde hace algunos meses tengo sexo con mi tío. Tengo 19 años y estoy en el 2do semestre de la universidad, estudio relaciones internacionales. Mi tío y yo siempre hemos compartido intereses, desde que tengo memoria me he llevado muy bien con él y cuando entré a la universidad nos volvimos muy cercanos pues él me ayuda prestándome libros etc., por lo que paso mucho tiempo en su casa.

Todo esto empezó un sábado en el cual fui a su casa a recoger unos libros. Mi tío, el hermano menor de mi papá, tiene una novia muy bonita con la cual tiene ya tiempo de salir pero ese día mi tío estaba solo en su casa. Por cierto, él tiene 31 años.

Desde siempre he sentido admiración por él, además de que debo aceptarlo, a veces me había sorprendido pensando que es muy guapo. Como sea, ese sábado llovía mucho por lo que en el trayecto me mojé toda. Llegué a su casa, me abrió la puerta y nos saludamos normalmente.
Me dijo que fuera al baño a secarme pues estaba realmente empapada por la lluvia, que me prestaría una bata para que pusiera a secar mi ropa. Así lo hizo, me prestó una bata de baño y sin pensarlo me quité la blusa y el pantalón y me cubrí con la bata.

Salí y puso mi ropa en la secadora, mientras tanto me dijo que los libros que me prestaría estaban sobre su escritorio, que fuera por ellos. Obediente fui por los libros y en su computadora tenía una fotografía de él y su novia dándose un beso. No se por qué justo en ese momento me imaginé besándolo a él y la idea me excitó un poco. Cuando volvió me encontró en bata y sonrojada, no pude evitar esconder mi vergüenza por mis pensamientos y él sonrió, me informó que mi ropa tardaría un poco en secarse así que me senté sobre el escritorio y la bata se abrió un poco mostrando mis piernas.

El no pudo evitar mirarlas y yo lo miré a los ojos, creo que ambos entendimos lo que queríamos. Tomando valor de no se dónde me levanté y me acerqué a él, ¡Besé a mi tío en la boca y él me correspondía! Nos quedamos inmóviles un momento analizando la situación. Se alejó un poco y me pidió perdón, le respondí que no tenia por qué preocuparse, que desde hacía tiempo yo tenia ganas de besarlo, el me respondió que desde hacía tiempo había notado cuanto había yo crecido, me dio gracia eso por lo que no pudimos evitar reírnos.

Esta vez fue él el que se acercó y me tomó por la cintura. Nos besamos de nuevo, esta vez nuestras lenguas húmedas se encontraron por primera vez, pasó su mano por mi cabello. que también estaba húmedo por la lluvia. y poco a poco fue bajando por mi cuello, mi espalda… No podía creer lo que pasaba, sabía que era malo pero no podía detenerme.

Empecé a desabotonar su camisa mientras él acariciaba mis nalguitas sobre la bata. Poco a poco me fue empujando hacia atrás hasta que sentí el filo del escritorio detrás de mí. Me subió a el y mis piernas aprisionaron las suyas mientras seguía desabotonando su camisa.  Acaricié su pecho mientras él abría la bata que le mostró mi sujetador  y mi tanguita, pude notar un gran bulto en su entrepierna lo que me excitó aun más.

Torpemente desabroché su cinturón y bajé el cierre de su pantalón. Igualmente él pasaba sus manos por mi espalda mientras desabrochaba mi sujetador. Besaba mi cuello mientras su pene duro rozaba mi tanguita, mis pezones erectos a más no poder tocaban su pecho, me aprisioné a su cuello y le susurré al oído que estaba muy excitada.

Suavemente me recostó sobre el escritorio y fue bajando lentamente mi tanguita, se quitó completamente la ropa y acercó su cara a mi clítoris, lamió y lamió y yo seguía sin poder creer el placer que sentía de que mi tío estuviera dándome la mamada de mi vida. Su barba que apenas salía rozaba mis labios húmedos y me daba cosquillas que se transformaron en placer. No pasó mucho tiempo antes de que pudiera tener un orgasmo en su boca.

Me levanté y nos miramos de nuevo a los ojos, como buscando la aprobación del otro. Me levanté y lo jalé hacia mi, su pene quedó entre mis piernas  y sin pensarlo lo conduje con mi mano a la entrada de mi vagina chorreante de placer. Con mis dedos podía sentir todas las venas palpitantes que recorrían su pene y lentamente lo fui introduciendo, mi tío me besaba el cuello mientras empujaba más.

Cada embestida me llevaba más allá de mis sentidos, no se si fue la excitación, el morbo o qué pero el segundo orgasmo llegó casi de inmediato, mi tío me decía que trataba de controlarse pero que lo volvía loco.

Sin pensarlo me levanté y me puse de espaldas a él, me incliné y lo invité a penetrarme de nuevo. El sin titubear esta vez posó la puntita en la entrada de mi vagina y empujó violentamente, haciendo que se me escapara un chillido de dolor y placer, retomamos el ritmo y nos movíamos los dos, él apretaba con sus manos mis nalgas y yo no podía dejar de gemir. Nunca me habían cogido en esa posición y mi tío lo hacía muy bien.

Pronto el placer se hizo insoportable y mi tercer orgasmo llegó, de inmediato mi tío dijo que no podía más y dejó salir un largo chorro de semen dentro de mi. Se sentía caliente y empezó a escurrir por mis piernas temblorosas.

Me tomó por los hombros, me levantó y me besó el cuello una vez más. Le dije que me la había pasado muy bien y él solo me respondió con un largo beso en los labios. Me pidió que no mencionara nada, especialmente a su novia y le dije de nuevo que no se preocupara. Nos fuimos a la ducha y nos limpiamos uno al otro.

Me devolvió mi ropa, tomé los libros y le pregunté si podía regresar otro día, me dijo que él me avisaría cuando estaría solo de nuevo para que pudiéramos repetir. Emocionada le di un beso más y me fui.

Por la noche me llamó a mi celular, me preguntó como me sentía y qué pensaba de lo sucedido. Le dije que nunca me habían cogido tan rico y que me excitaba de sólo pensar que sucediera de nuevo, él me dijo que se sentía culpable pero le respondí que a mi no me importaba. Llámenme puta o lo que quieran pero mi tío me excita demasiado.

Él dijo que no me sintiera obligada y le dije que para mi era un placer hacerlo feliz. Me respondió que hacía mucho  no se excitaba de esa forma y que podía yo volver cuando quisiera, claro, siempre y cuando su novia no estuviera en su casa.

Así ha sido desde ese día, cada que voy a recoger libros, de paso me divierto un poco con mi querido tío. Lo mejor de todo es que nadie sospecha.

Autora: Divomaniac

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Tarde de sexo

Me recuestas y me miras a los ojos, tus manos recorren rápidamente mi cuerpo, te acomodas y me posees de nuevo, tu peso y los besos que me das al mismo tiempo, hace que gima de placer; entras y sales y tú también gimes conmigo, los movimientos que tú haces incrementan nuestros flujos y me besas lentamente y tú llegas al clímax; entonces sacas tu pene y vas regando todo tu semen.

La lluvia cae como diluvio tú y yo estamos juntos fundidos en un beso de pasión, a pesar del frío ahí afuera, aquí en esta habitación arde en calor, siento tu respiración, tus manos recorren mi cuerpo y van bajando por encima de mi ropa, tratando de fundirse en mi, sigues con mi espalda y tu boca se separa de mi lentamente, mientras me vas recostando y tu boca empieza a besar mi cuello, tu aliento me hace vibrar.

Tus manos se posan en mis senos que corresponden a tu atrevimiento y se erectan, tú los estrujas sobre mi ropa, los masajeas, los mueves tan rápido y dolorosamente, pero en vez de sentir dolor me haces gemir de placer, siento como el calor incrementa y mi respiración se agita, veo tu rostro y tus facciones.

Empiezo a desabotonar tu camisa botón por botón y busco tu boca, te beso y nuestras bocas se van juntando y mis manos te van desvistiendo a prisa mientras estoy sintiendo tu lengua, tu saliva y tus manos que van recorriendo mi cuerpo y quitando todo aquello que le estorbe, me desposas de mi blusa y sigues bajando, entonces me quitas tiernamente la falda y luego empiezas a besar mi abdomen y tu boca se baja y me quitas lentamente mis pantis mientras mi piel se eriza, y seguidamente me despojas del sostén, mi excitación incrementa al mayor grado que mi desesperación por sentir tu piel junto a la mía se agrada y termino de quitarte tu ropa.

Entonces te recuesto y empiezo a besar tu cuello despacio, mi lengua lo recorre y empiezas gemir de placer mientras vas tocando mi espalda, llego a tu pecho, lo beso lentamente y me acercó a tus tetillas y las beso, las muerdo despacio lo que te provoca un quejido de dolor y placer, siento que estás caliente como yo y pides más y sigo bajando rápido y con mucho deseo y llego a tu pene, le paso la lengua y siento que mi cuerpo se calienta al 100%, entonces sigo más abajo llegando a tus testículos los lamo despacio y vuelvo a subir a tu pene que empiezo a lamer la cabeza y abro mi boca despacio y empiezo a meterme toda tu polla y me empiezo a mover con movimientos hacia adelante y hacia atrás.

Trato de tragármela toda y es la sensación más placentera que he experimentado, y es por ello que no quisiera dejar de hacerlo pero entonces me recuestas y vas besando mi cuello y me muerdes despacio y sigues bajando y yo siento que mis flujos vaginales empiezan a escurrir, mientras sigues bajando y llegas a mis senos que están ahí, erectos y duros de excitación que tengo de saber que pronto los mamarás, y así es, por que cuando llegas los recorres, con la punta de tu lengua vas recorriendo cada centímetro, despacio, lentamente y empiezas a mamar uno mientras que con tu otra mano mueves el otro en movimientos circulares.

Mis flujos están cada vez más intensos mientras sigues recorriendo mi cuerpo con tus manos y estás por mis piernas mientras me besas en la boca, la sensación de intercambiar nuestras salivas es genial, mientras vas bajando despacio por mi cuerpo y la excitación es mayor cada rocé de tu piel y la mía siento como tus labios van por mi vientre despacio y tu aliento se acerca a mi vagina y lo siento cada vez más cerca y mis flujos son cada vez más intenso y empiezo a sentir tu aliento cerca, con tu lengua recorriéndola despacio, primero mis labios vaginales y después con un dedo abres mi vagina que está súper mojada con mis flujos, siento como tu lengua se introduce en mi y toca mi clítoris, me hace gemir de placer y tener un orgasmo por los movimientos que tu lengua hace, sin pensarlo mucho mis manos mueven mis senos y mi cuerpo hace movimientos que nunca pensé llegar hacer y en un placer que tampoco llegué a esperar.

Entonces tú te recuestas sobre de mi con tu miembro totalmente erecto estás súper excitado y yo igual aun quiero más y eso es increíble para mi así que empiezas moverte despacio sobre de mi sin penetrarme y aquella sensación es como un martirio para mi y te pido que me penetres abriendo las piernas y siento como tu pene se va introduciendo en mi y siento tu peso y quiero saber si estás aquí si esto no es un sueño y te entierro las uñas para saber y como muestra de todo el placer que estoy sintiendo.

Luego me cambias de posición y me sientas sobre de ti y así eres más enorme y me produce mayor placer y dolor, pero me gusta y empiezo a gemir mientras tus manos mueven mis caderas y mis manos toman mis senos y los mueven duro mientras tú me estás moviendo y eso hace que mis jugos empiecen a salir desenfrenadamente.

Me inclino y te doy un beso tú accedes y al estar así hace que tengamos un orgasmo es decir que toquemos el cielo juntos, y nos quedamos fundidos uno al otro sin separarnos ya que nos queremos sentir.

Afuera la lluvia a cesado pero nosotros no…

Y luego me recuestas lentamente y me miras a los ojos y me sonríes, tus manos recorren rápidamente mi cuerpo, te acomodas y me posees de nuevo, tu peso y los besos que me das al mismo tiempo hace que gima de placer; entras y sales y tú también gimes conmigo, los movimientos que tú haces incrementan nuestros flujos y me besas lentamente y tú llegas el clímax; entonces sacas tu pene y vas regando todo tu semen, lo vas regando por mi cuerpo desde mi vello púbico y sigues el camino de mi ombligo hasta llegar a mis senos y yo estoy sintiendo todo tu semen caliente y muy excitante.

Y ahí en mis senos te empiezo a masturbar con ellos y empiezas a gemir y es tanto placer que no te puedes contener y te vienes, algo salpica mi en mi rostro y tú empiezas a recorrer mi cuello con tu semen que llega hasta mis labios lo pones sobre ellos…yo los abro lentamente y siento tu semen que cae y lo empiezo a mamar y esto hace que eyacules de nuevo y tomo gustosa, lo sacas de mi boca y lo vas pasando por mi cuello y mis senos y ahí viertes la otra parte que te quede y luego te recuestas en mi y nos quedamos largo rato así observándonos y besándonos…

Luego me recuesto en tu pecho y me abrazas, te volteo a mirar y tú también lo que haces y te beso de nuevo, me siento dichosa por tenerte a mi lado al igual que tú… .

La lluvia a empezado de nuevo y tal vez si tus fuerzas y las mías regresan y volvemos a repetir sin esperar mucho.

Autora: Ana N.

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La sauna

Resbalaba mis dedos por mis sedosos labios superiores, lubricados con mi sudor y la miel, y seguía bajando, y al hacerlo me llenaba los dedos con mis jugos y sin poder controlarme y mirar como Silvia llegaba a la parte íntima de Laura y movía la cabeza de izquierda a derecha separando los labios superiores mientras los chupaba delicadamente, yo me llevaba mis dedos a los labios para probar mi propio tesoro agridulce.

Era domingo, uno de esos días en los que no se decide ni el sol a brillar, ni la lluvia a caer. Me sentía un poco cansada de estar toda la mañana en la cama y decidí ir al gimnasio ya que era temprano aún y podría hacer algunos largos y usar la sauna por un rato. Antes de entrar, ese pequeño diablillo que todos poseemos, me hizo marcar el número de mi chica y le comenté que estaba en el casillero y que usaría la sauna, deseaba estar ahí conmigo, ya que habían algunos lugares a los que no podría alcanzar a ponerme yo sola la miel que usaría para untar en mi piel.

Pude escuchar como suspiraba al imaginar mi cuerpo bañado en ese líquido espeso y ambarino. La corté y le dije que la llamaría tan pronto saliera. Al entrar fui recibida por la mirada de dos chicas que se encontraban allí también y que para mi deleite se veían bastante interesadas la una en la otra. Por lo que me sentí en confianza y me quité la toalla que apenas me cubría y les pedí que si podían frotar un poco de miel en mi espalda. No sé quien me tocó primero, lo único que se fue que sentí como unos dedos tibios y largos hacían zig-zag por mi espalda. Fue un toque rápido y casual, que sirvió su objetivo, pero que me dejó la espalda encendida y la imaginación desbordada. Amo profundamente a mi chica, por lo que no me pasó por la mente él serle infiel, aunque la carne traicionera me lanzara dardos de interés al ver como las chicas frente a mí se tocaban delicadamente por las piernas.

Las vi entrelazarse en ese abrazo que tanto promete y pude ver como sus lenguas entraban y salían de la boca de cada una al besarse como si en ello se les fuera la vida. Una de ellas morena, con unas piernas geniales y la otra en contraste más blanda y blanca, me trajo a la mente los sorbetes de chocolate y vainilla al ver como las dos desaparecían en brazos de la otra. La morena parecía tomar el control y la vi sostener la cabeza de su pareja mientras enterraba sus dedos en sus cabellos húmedos y le alaba la cabeza hacia atrás para poder saborear mejor su cuello y seguir bajando hasta el huequito en su garganta, donde serpenteó con su lengua y bebió la mezcla a sudor y frutilla que parecía exhalar.

Yo me retorcía incómoda en el rincón al que había ido a parar, no queriendo interrumpir tanta perfección y a la vez sintiéndome intrusa de su momento. Para ese momento la otra chica que si mal no escuché se llamaba Laura (la morena se llamaba Silvia), se había recostado sobre el asiento y anidada entre sus piernas a Silvia, mientras apretaba sus nalgas con una mano y con la otra torturaba un pezón oscuro que parecía a punto de estallar.

Yo creo que dejé de respirar en el momento que las vi friccionar la una contra la otra, subiendo una encima de la otra, como si lucharan por llegar primero a alguna cima lejana. Silvia se sostenía con las manos a ambos lados de la cabeza de Laura y Laura atrapaba entre sus labios uno de los pezones más puntiagudos que yo hubiera visto.

En cierto momento pude ver como aquel contacto les fue insuficiente y pude escuchar ese sonido peculiar de piel, sudor y secreciones cuando Silvia se restregaba contra Laura y bajaba para morder todo a su alrededor, parecía que estaba en todas partes, Laura movía la cabeza hacia los lados y tocaba ya la cintura, los hombros y la cabeza de Silvia mientras esta seguía bajando

Las palabras que susurraba eran sustituidas por quejidos que iban subiendo de tono.

Y yo para ese momento me levanté suavemente y pasé el seguro de la puerta, no quería que nadie interrumpiera ese espectáculo del cual yo era espectadora gratuita. Para ese momento Las dos abrieron los ojos y miraron en mi dirección y vi como una de las manos de Laura soltaban a Silvia y me pedía que me acercara, intentando atrapar mis piernas. No pudo, puesto que mi piel resbalaba por el sudor que se había multiplicado ya en mi cuerpo.

La semi ignoré y me senté frente a ellas, mientras abría mis piernas y comenzaba a tocarme los pezones, el derecho que es mi favorito y jugaba con la entrada de mi parte íntima. Resbalaba mis dedos por mis sedosos labios superiores, lubricados con mi sudor y la miel, y seguía bajando, y al hacerlo me llenaba los dedos con mis jugos y sin poder controlarme y mirar como Silvia llegaba a la parte íntima de Laura y movía la cabeza de izquierda a derecha separando los labios superiores mientras los chupaba delicadamente, yo me llevaba mis dedos a los labios para probar mi propio tesoro agridulce.

Mientras lo hacía notaba como Silvia seguía mis movimientos atentamente con sus ojos e imprimía más rapidez y fuerza a sus movimientos mientras me dejaba notar el grosor y largo de su lengua que parecía abarcar toda la matriz de Laura. Y me hacía preguntar si podría copar la mía de la misma manera.

Laura se movía ondulantemente debajo de la lengua y las manos de Silvia que la sostenían por las caderas y subían para pellizcar sus pechos.

Laura sostenía ya fuertemente la cabeza de Silvia, impidiendo que esta pudiera mirar lo que yo hacía para ese momento. Mientras me pellizcaba los pezones, y con mis dedos mojados ya de saliva, ya de miel derretida, sudor y jugos vaginales, remontaba un concierto de espirales sobre mi clítoris ya inflamado y durito…

Para ese momento los quejidos de Laura se mezclaban con los míos, ya que estaba tan excitada que no tendría que esperar mucho para lograr un clímax explosivo, repiqueteando en mis oídos y mis labios el nombre de mi chica a quien llamaba a la distancia. Pude sentir los temblores internos y las contracciones más fuertes de mi vagina al descargarse sobre mis dedos y esa corriente eléctrica que te sacude por la espina dorsal y te hace sentir gigante y entre carnes prestadas. Rápidamente abrí los ojos recordando donde me encontraba y viendo como mis quejidos habían sofocado los de Laura y esta aún con una mano sobre la cabeza de Silvia y entornados sus ojos, se sucedía en otro glorioso y sucesivo orgasmo.

Para entonces me levanté y recogí mis pocas pertenencias, me até como pude la toalla alrededor, saliendo apresurada. Llegué nuevamente a los casilleros y busqué sofocada mi celular. Por un lado me sentía nerviosa y hasta mal por haber tenido un orgasmo frente a dos desconocidas de las que sabía los nombres por sus demostraciones de placer mutuas, y por el otro seguía sintiendo esa necesidad incontrolable de seguir tocándome, pero esta vez junto a la mujer que sabía complacerme.

La llamé como para asegurarme que si existía y al escuchar su voz, le susurré cuanto la deseaba y le pedí que no abandonara su casa porque la iba a llamar tan pronto llegara a mi casa.

Autora: YoliPoP

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Vacaciones con mi tía

Desde aquel momento mi tía y yo hacíamos todo lo posible para sacar un rato en el cual pudiese comerle el coño o ella se pudiese comer mi polla, incluso un día que también la pija de mi prima se fue con sus amigas de fin de semana al campo… pasé todo el fin de semana con mi tía haciendo muchas locuras, follando, sexo anal, lluvia dorada.

Saludos cordiales amigos lectores, lo que a continuación os contaré fue la historia que me ocurrió el verano pasado, real por increíble que pueda parecer, pero creo que las relaciones entre familiares son algo bastante común pero que por la moral y la sociedad nos vemos obligados a esconderlas, por eso yo la daré a la luz…

Lo que viví aquel verano con mi tía fue algo que además de la parte sexual incendiaria también me hizo darme y aprender a cómo dedicarme a una mujer para que obtuviese el máximo placer que yo le pudiese dar.

Os contaré que soy un chico de 21 años, no os diré lógicamente de donde soy, sí os diré que vivo en una gran y bonita ciudad de España, el caso es que soy un chico alto, de 1,86, delgado, con los pectorales marcados, lo cual me ha sido siempre fácil además de mi labia, el encontrar alguna jovencita de mi edad con la que pasar el rato.

Nos fuimos a un pueblecito del norte de España donde solíamos pasar las vacaciones, de siempre, desde que tengo 17 años, mi tía siempre me había excitado de manera impresionante, y son infinitas las pajas que en mis 17 y 18 años me hice en su nombre, recuerdo sobretodo una vez que fui al cuarto de baño y me encontré la parte de debajo de su bikini a cuadritos azules y blancos y al olerlo… se me puso como una piedra y me masturbé allí mismo mientras olía su bikini…

Desde ese momento no he dejado ni un momento de perder la ocasión de entrar en los cuartos de baño en casa de mis tías, de las amigas de mi madre o de cualquier mujer mayor, en busca de unas bragas usadas que oler y poderme masturbar.

Mi tía tiene 47 años. Es rubia con el pelo corto, muy morena de piel, se cuida muy bien, porque aunque es ama de casa, digamos que no hace mucho, hace una vida de mujer acomodada, ya me entendéis, salir con las amigas a tomar café, etc.

Vamos que en casa todo lo hace la asistenta. Llegaron esos días en lo que iba a disfrutar yo de esos días de vacaciones en el pueblo con mis padres, mis tíos, mis primos. Tenía una prima, Ainhoa de 18 años, que también estaba de vicio pero nunca llegué a nada con ella, sí que me sirvió de enlace para que en el verano pasado estuviese todas las vacaciones follando con una amiga suya de su misma edad, en el monte, en nuestra piscina.

El caso es que llegó la mañana en la que como de costumbre me gustaba ir a casa de mi tía a buscar a mi prima Ainhoa para dar una vuelta por el pueblo, tomar un aperitivo… Pero mi prima se había ido y no me había dicho nada lo cual me mosqueó un poco pero al fin y al cabo ella tenía su vida y no iba a estar todo el rato pendiente de mí.

– Hola cielo, pasa… no está tu prima ¿eh? Me quedé sorprendido pues no me lo esperaba.- ¿Y eso?, yo venía para ver si salíamos un rato pero si no está pues nada ya me pasaré a la noche o mañana por la mañana.- Nada que se ha ido a pasar el día a la playa (la playa quedaba a unos 50 km del pueblo), así que hasta la noche no creo que vuelva, se ha ido con Belén, con Irune y con Itziar.

– Ah bueno, pues nada entonces… – No pero… pasa si quieres, y tómate algo no seas tonto.

La verdad es que no pude rechazar la invitación, mi tía llevaba una falda blanca y una camiseta ajustada roja y tenía puesto el delantal. Joder, si es que cada vez que veo a mi tía tengo que ir al baño a tirarme una paja porque si no me da algo… es superior a mí. Me senté en el sofá y mi tía me sirvió una fanta de naranja, (la coca-cola a secas no me gusta, solo con whisky, para beber solo, prefiero fanta).

– Ponte la tele o juega unas partidas con la consola de Ainhoa si quieres, yo estoy aquí solita porque el tío se ha ido con los amigos a pescar al río y esto y aquí más aburrida de una ostra, puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras.

No pensé en ningún plan para follarme a mi tía, pues lo veía como un imposible. Tenía pensado jugar un rato a la consola y luego irme con mis amigos a la piscina un rato.

De repente decidí intentar algo con mi tía, fui al baño y de nuevo me encontré con unas bragas sucias en un cubo pues es allí donde tenían el cubo de la ropa sucia, sabía que eran de mi tía por el olor, tengo muy buen olfato y sabía distinguir perfectamente el sabor y olor del coño de mi tía con el de mi prima Ainhoa.

En el salón llegó mi tía, ya había terminado de preparar la comida y se puso a charlar conmigo de todo, hablamos de sexo y de forma natural cuando estábamos hablando sobre el tamaño porque había salido una encuesta que decía que el tamaño medio de los españoles era de 13,58 cm, y mi tía me preguntó que si yo superaba esa media.

– Yo sí, yo tengo más de eso afortunadamente.

Mi tía sonrió y no pudo evitar fijarse en mi bañador que si de por sí era ajustado no podía ya disimular más la pedazo de erección que yo ya tenía, mi tía se acercó más a mí y empezó a acariciarme el paquete, yo empecé a hacer lo mismo con sus muslos…

Al principio nos quedamos como dudando, ¿qué estábamos haciendo?, bueno el caso es que ella al igual que yo estaba muy caliente, así que no dudé un momento en levantar su falda y acomodarme de rodillas delante del sillón a comerle su coño, desde la cara interna de sus muslos, su clítoris era bastante grande, sus labios sonrosados… mmm qué sabor…

Todo en ella era morboso, estaba magreándole el culo y mi tía no paraba de gemir hasta que después de un rato una avalancha de flujos inundó mi cara, pensé que se había meado pero no era así, cómo se había corrido la tía…

Después de eso me hizo una mamada de campeonato de rodillas, lamiendo desde la base hasta el glande y sintiendo sus labios en mi miembro me puse a mil, la avisé de que me iba a correr y ella esperó mi corrida con la boca abierta, salieron cinco trallazos enormes que impactaron en su boca…

– Mmmm qué leche más rica tiene mi sobrinito, decía mientras me limpiaba los restos de semen de la polla.

Desde aquel momento mi tía y yo hacíamos todo lo posible para sacar un rato en el cual pudiese comerle el coño o ella se pudiese comer mi polla, incluso un día que también la pija de mi prima se fue con sus amigas de fin de semana al campo… pasé todo el fin de semana con mi tía haciendo muchas locuras, follando, sexo anal, lluvia dorada, pero eso es otra historia.

Desde aquel día ya no me interesan las niñas de mi edad y sólo me intereso por las señoras y las mujeres de verdad de más de 35 años. Y he tenido muchas experiencias con mujeres maduras todas ellas fabulosas.

Autor: Maduritaxlover

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Mis tres hembras calientes

Las tres chicas se encargaron de devorar el semen acumulado dentro de mi slip, chupando a placer los restos de mi bóxer, Patricia logró arrebatar la maltrecha tela y la chupó con cara de viciosa mientras Helena lamía las tetas de Leloo limpiando los grumos de semen, las tres se acurrucaron sobre mi cara pecho y pubis y vaciaron sus vejigas con el más cálido, perfumado y largo chorro de lluvia dorada.

En la variedad está el placer, está es una máxima indiscutible, cuando se lleva una vida sexual tan activa, la imaginación trabaja todo el tiempo, a mis mujeres incluida Leloo, se ocurría cada cosa.

Cierto día regresé a casa a eso de las cinco de la tarde, cual sería mi sorpresa al encontrarme a las tres mujeres totalmente desnudas, salvo por las sandalias de tacos puntilla que las tres usaban, además de sendos arneses con gruesas y larguísimas vergas atados a sus cuerpos, la verga de Patricia era de color negro y la de Helena color piel por su parte Leloo adicionalmente llevaba a manera de adorno en su cuello un pequeño corbatín escarlata que hacia juego con el color de la verga que pendía de su entrepierna.

Patricia se encontraba recostada en el sofá, practicando una cubana con Helena quien a su vez permitía que Leloo le taladrara el culo con su respectiva verga. Las chicas no parecieron importarles mi presencia, al contrario continuaron con más ahínco, Leloo pegó sus tetas a la espalda de Helena mientras con su mano se apoderaba de las de esta amasándolas a placer. Obviamente me empalmé no solo por el espectáculo, sino por el tremendo olor a sexo y lujuria, los gritos y jadeos de las tres era el complemento perfecto para la orgía que allí se desarrollaba.

Me pegué al culo de Leloo, y comencé a darle la comida más fabulosa que se puedan imaginar, mis chicas conocen cuanto me gusta comer sus traseros, razón por la cual siempre mantienen impoluta esta parte de sus sexos, además Leloo se había maquillado alrededor de su ano con labial de color rojo, el mismo que llevaba en sus labios y me lo ofrecía como una hambrienta boca a la que me moría por devorar, lentamente deslicé mi lengua desde el inicio del canal de su cola hasta alcanzar el sonrosado frunce de su ano, a mi contacto ella se estremeció y noté como en un instante su agujero se contraía hacia su interior como huyendo de mi, haciéndose diminuto y oscuro, pero enseguida se relajó y la muy viciosa lo empujó hacia afuera, pude notar como su agujero volvía al encuentro de mis labios como buscando un beso con lengua.

Le lamí lentamente, a veces dócilmente como un perrillo, a veces presionando con la punta de la lengua como buscando otra lengua, en una boca que no tenia, su protuberante suavidad y su olor me mantenían ahí pegado. seguí lamiéndole su suave botón persistentemente como si tuviera todo el tiempo del mundo, tratando de penetrarla con la lengua, recorriendo cada pliegue, cada rincón… pensando en follar aquel delicioso trasero tomé abundante gel con sabor de frutas para lubricar su esfínter, además le daba a su trasero un gusto exquisito.

Leloo se inclinó hacia delante para permitirme un mejor acceso a su culo, me pegué de el como un poseído, sentía en mi boca el delicado anillo anal, lo chupé una y otra vez hasta lograr su distensión total, cubriendo los delicados labios de su trasero con mi boca, Leloo entregada totalmente a las sensaciones de su culo bombeaba con energía su pene artificial penetrando al máximo el culo de Helena, cada vez que sentía la succión de mi boca en su esfínter, confieso que para mi el sexo es como el más fuerte de los alucinógenos que provoca la total evasión de la realidad salvo por las múltiples sensaciones provenientes de los centros de placer, así que una vez el aroma generado de los sexos de mis mujeres empieza a conquistar el ambiente, mis neuronas se abandonan a las más disímiles sensaciones. Me bajo los pantalones junto con el bóxer dejando completamente expuesta mi rígida verga ansiosa de penetrar el delicioso trasero de Léelo, dirigí mi sable hacia el, pegó el glande contra el cálido y estrecho agujero y me apresto a ejercer presión para iniciar la penetración, en el ultimo instante la voz de Helena me detiene.

– Ah, no….hoy hemos decidido convertirte en nuestra putica, dijo Helena, solo podrás hacer lo que nosotras deseemos. – Si te vamos a dar una buena cogida, anunció Patricia apartándose de la venosa verga de Helena, mientras me masajea deliciosamente el culo. – Sabemos que te mueres por una buena verga, comentó Leloo, con su dulce voz de niña.

El jueguito me empezó a excitar, de inmediato mi verga reaccionó poniéndose aún más rígida, Helena masajeó mis pectorales, por sobre la camisa, deteniéndose para pellizcar mis tetillas y volver al masaje, en tanto Leloo me besaba apasionadamente en la boca y Patricia me sacaba el pantalón a lo largo de mis piernas, sin embargo volvió a acomodar mi slip cubriendo totalmente mi sexo, llevó su mano izquierda a mi cola iniciando un masaje sobre la región anal y perineal, ya estaba totalmente empalmado, deseaba que alguna chica se encargara de mi verga, sin embargo por el momento no mostraban interés por mi atormentado miembro. Patricia tomó de la mesita unas tijeritas y chasqueándolas delante de nuestras caras, se arrodilló frente a mis caderas y le sentí cortar la parte posterior de mi ajustado slip, abriendo una abertura de forma más o menos circular, desde el inicio de la raja del culo hasta el nacimiento de los huevos.

– Tienes un culo precioso, linda putica, susurró Patricia luego de pasarme la lengua por toda la raja del culo, me estremecí de pies a cabeza, Helena me sacó los zapatos, en tanto Leloo me quitaba la camisa, ahora estaba desnudo salvo por el maltrecho slip, mi erección era impresionante, traté de meter mi mano dentro del slip pero recibí una palmada de Helena como reprimenda.- Vaya si la zorrita está caliente, le dijo Helena a las otras chicas, vas a ver como te follamos, pero no puedes tocarte.

Helena me besó en la boca entrelazando su lengua a la mía, Patricia continuaba masajeándome el ano, mientras Leloo armada de su gran verga de color rojo sujeta a su cuerpo por medio de correas, recostándose sobre el sofá inició a recorrer la verga de plástico en una especie de paja, mientras me invitaba con palabras obscenas.

– Eh putica ven a comerme la verga…

Me incliné sobre ella, empinando mi culo, sujeté con mi mano derecha la verga de Leloo y le di unos lametones para luego engullirla lo más que pude, en ese momento me di cuenta que la verga de plástico de Leloo en la parte interna del arnés y justo sobre su vulva formaba una protuberancia que seguramente estimulaba y se insertaba en su coño cuando follaba con ella, mientras yo le mamaba la falsa verga ella se acariciaba las tetas. Patricia aprovechó mi posición para apartar mis nalgas y estampar un sonoro beso en mi esfínter mientras la punta de su lengua presionaba mi culo produciéndome una sensación de indescriptible placer, por supuesto aquel tipo de caricias me gustaba, mi prisionera verga andaba a mil, Helena le estaba mamando las tetas a Leloo, quien jadeaba presa de su excitación.

Patricia me comía el culo de una forma exquisita, comencé a desear que me cogiera, estaba meneando las caderas buscando introducirme la lengua de Patricia, es más le daba culazos sin ningún control, Patricia introdujo dos de sus dedos embadurnados en abundante gel y me los bombeaba deliciosamente.

– Mira nuestra puta, esta deseando tu verga Leloo, no le hagas esperar, decía Helena.- Oh, si hermosa zorrita te voy a romper el culo. – Si, si hazlo por favor, susurré yo, totalmente salido.

La verga de Leloo, chorreaba de mi saliva, su dueña se levantó meneándola frente a mi cara, mientras Helena me besaba lujuriosamente y Patricia me daba con sus dedos y me besaba los cachetes del culo. Leloo se ubicó a mi espalda, golpeando mi cola con su dura verga de plástico, ubicó la punta de esta en mi orificio y presionó a conciencia, a sabiendas que la presión en mi culo se transmitía en su coño, lleno con un buena ración de falsa verga, Leloo me bombeaba con ferocidad su larga y dura verga mientras Helena sujetándome la cabeza hacia que le comiera su verga, la cual tenia una forma diferente a la que me penetraba y adornada de ciertas rugosidades estriadas que harían las delicias de mi hambriento culo…

Leloo jadeaba deleitándose del placer que al dar simultáneamente también recibía, Helena me daba por la boca insertándome su ariete en el fondo de mi garganta, yo no aguantaba más, mi verga y huevos prisioneros de la ajustada lycra eran sometidos a un roce mezcla de dolor y placer que me estimulaba aún más. Helena abandonó mi boca con su verga chorreante de mi propia saliva, pero a cambio me ofreció su tentador culo pegándolo a mi cara mientras ella se dedicaba a comerle la verga a Patricia, mientras yo le comía el culo a Helena, esta se engullía el trozo de látex de su madre.

Los embates de Leloo me empujaban contra las ricas caderas de Helena, con dificultad me podía sostener así que crucé mi brazo derecho por en medio de las piernas de Helena asiendo con mi mano su verga la cual al instante noté se introducía en su coño, no tenia tiempo para analizar el artilugio pero lo comprendí rápidamente, el arnés debía tener una especie de resorte que mantenía fuera el largo miembro de látex pero al ejercer presión en su punta el resorte cedía y se incrustaba dentro del coño de su dueña temporal, mientras me abrazaba a su cintura con mi brazo izquierdo, con la mano derecha inicié a bombearle el falo, el cual tenía una especie de calor que se transmitió a mi propia verga, el deseo de disfrutar la rica follada que me daba Leloo me permitió controlar en ultimo momento mi corrida, de mi recto se originaban un torrente de sensaciones enloquecedoras que progresivamente dominaban mi voluntad rompiendo los ultimas señales de machismo, estaba disfrutando que me cogieran por el culo y punto.

Leloo estalló en un orgasmo volcánico que le hizo introducirme la totalidad de la verga de plástico en el fondo de mi intestino, estallé como nunca, mi pene prisionero tras la tela de látex escupía sin parar chorros cálidos de semen que se quedaban ahí empapando mi pubis para luego descender hasta mis huevos, hasta ahora no habían tocado mi pene, la corrida fue fruto de la sensibilidad de mi ano, Leloo se había desplomado sobre mi espalda manteniendo insertado su falo en mi trasero, Paralelamente Patricia se follaba a Helena con un ritmo frenético que daba le impresión querer romperle el culo.
-Parece que has disfrutado zorrita, dijo Leloo sacándome del delicioso marasmo pos-orgásmico, -Chicas su turno, esta puta es insaciable.

Ahora el turno era para Helena, mi esfínter debía estar dilatado al máximo, mi chica me lo acarició con ternura lamiéndolo con delicadeza, sentí su lengua muy dentro, quería mas acción, se tomó todo su tiempo regodeándose en mi dilatado esfínter, sentía su lengua entrar y salir de mi oscuro conducto, mientras Patricia se dedicaba a mis tetillas chupándolas con fuerza, otras veces mordiéndolas suavemente y tirando de ellas con sus dientes, no sabía la actividad de Leloo hasta cuando sentí su boca pegada sobre mi slip chupando la tela totalmente empapada de mi semen,.

Helena me penetra lentamente sabiendo que en cada envión no solamente penetra mi trasero sino que se penetra a si misma provocándole seguramente intensas sensaciones en su hambriento sexo, Helena pegó sus tetas a mi espalda aplastando sus puntiagudos y duros pezones contra mi piel, mientras sus manos se apoderaban de mis pectorales masajeándome deliciosamente y disputándole a la boca de Patricia el control de esta parte de mi cuerpo, no obstante la lengua y boca de Patricia continuaban lamiendo indistintamente mis tetillas así como los dedos de Helena, haciéndome jadear sin control, mi verga nuevamente estaba erecta y no por eso fue liberada por Léelo, esta se logra acomodar en medio de mis piernas y comienza a lamer toda la región perineal, hasta encontrarse con el ariete que Helena inserta una y otra vez en mi culo…

Nuevamente estoy a mil, aunque en razón de haberme corrido antes mi aguante es mucho mayor, sin ningún recato recibo el apéndice de Helena dando culazos hacia atrás en una búsqueda desesperada de que toda su longitud me atraviese, Patricia no cesa de lamer mi pecho y vientre jugueteando con la punta de su lengua en mi ombligo, Helena no resiste más y se corre a placer pegada a mi espalda y en medio de jadeos llenos de erotismo, rápidamente Patricia ocupa su lugar ensartándome con el flexible mandoble de color negro, la penetración es un poco más difícil y lenta pero no menos excitante, así que su labor pronto me regresa al delicioso preludio del orgasmo, estoy anhelando tener mi verga dentro de algún orificio pero al parecer mis mujeres me quieren torturar negándome la posibilidad, ahora solo estoy atendido por Patricia ya que Helena y Leloo sujetando mis manos ante mi instintivo movimiento de liberar mi pene, se besan apasionadamente frente a mi cara, me produce un morbo increíble ver a dos mujeres besándose, les dejo hacer, al fin y al cabo siempre estarán dispuesta para mi, por un instante olvidé a Patricia pero sus susurros en mi oreja recuperaron mi atención.

– Eres la puta más deliciosa que me he cogido, decía Patricia, – Tu culo me encanta, que rico está, te lo voy a romper con mi verga. – Siente como te lo taladro, zorrita.

No soporté más y me corrí abundantemente, siempre dentro de mi maltrecho slip, Patricia también lo hizo y de que manera, mientras mi verga vertía sin parar mi cálido semen, Patricia mojó mi trasero con su cálido y aromático efluvio dorado, mojó todo cuanto estaba a nuestro alrededor, por supuesto no nos importó, era la suprema expresión de nuestro amor, nuestros fluidos corporales son el complemento perfecto para cada memorable jornada de sexo.

Las tres chicas se encargaron de devorar el semen acumulado dentro de mi slip, chupando a placer los restos de mi bóxer y embadurnándose el cuerpo con mis abundantes corridas, mi leche brillaba en sus rostros y pechos, Patricia logró arrebatar la maltrecha tela y la chupó con cara de viciosa mientras Helena lamía las tetas de Leloo limpiando los grumos de semen, por supuesto mis chicas tenían que cerrarar con broche de oro, y así los hicieron, las tres se acurrucaron sobre mi cara pecho y pubis y vaciaron sus vejigas con el más cálido, perfumado y largo chorro de lluvia dorada.

Aquella extraña orgía alternando nuestros roles, dando rienda suelta a mi lado pasivo, un lado casi inexplorado que me abría posibilidades desconocidas pero llenas de placeres. Mis chicas también disfrutaron su papel activo, para el común de los hombres heterosexuales el sexo anal siempre tiene al hombre en el papel activo barrenando el conducto anal femenino más no al contrario omitiendo y desaprovechando múltiples y desconocidas posibilidades de placer.

Con gusto recibo comentarios.

Autor: Craizy_1968

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