Entregando a mi esposa 5

Puedes leer la cuarta parte de esta serie de relatos: Entregando a mi esposa 4

Me desperté el domingo profundamente revuelto. Deborah no estaba en casa y Jazmín tampoco. Me molestaba la idea que Jorge viniera a casa, pensaba que iba a estar mi hija y no me parecía bien. Tengo que hablar con Deborah, pensé. Vinieron de comprar facturas, Deborah notó mi cara seria.

-Epa, que cara… que pasó?

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Entregando a mi esposa 4

Puedes leer también la tercera parte de este relato: Entregando a mi esposa 3

Y así empezó a pasar el tiempo, hacía un mes que Deborah sólo se veía con Jorge a solas, siempre salían, los sábados eran para él, yo me quedaba cuidando a Jazmín, los días de semana, cuando llegaba a casa, Deborah estaba siempre vestida como para salir, algunos días salía con Jorge y otras veces se quedaba conmigo, me dijo que le encantaba que yo no supiera para quien se arreglaba.
Un Lunes llegué estaba deliciosa, un vestido corto, medias a medio muslo, pintada discretamente pero resaltando sus carnosos labios, la bese, y me devolvió el beso metiendome lengua:
-Estoy que vuelo de calentura… necesito pija urgente…

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Entregando a mi esposa

Entramos con mi esposa al super, está tan hermosa, con nuestra hija de dos años en brazos, tiene puesto un vestido floreado a la altura de los muslos que le queda hermoso, se ven sus torneadas piernas y en el vestido se adivina el culazo que tiene, yo camino un poco atrás de ellas me encanta verla caminar, lo sensual que mueve sus caderas, pero ella se siente fea. Se acaba de teñir de colorado que le queda hermoso, pero su panza después del embarazo ha quedado llena de estrías, eso es cierto, a mi me encanta igual, y me calienta como nunca, no creo que a ningún hombre en sus cabales le importe ni medio pimiento, pero bueno las mujeres a veces se obsesionan.

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Chica Webcam

Desde que lo descubrí me llamó la atención. Ganar dinero comodamente desde el sofa de tu casa emitiendo a través de una cámara web, pero el dinero era lo de menos, me ponía cachonda el hecho de que desconocidos se pusieran cachondos viéndome, pensando que soy sexy, que les gusto y pidiéndome que haga alguna guarrada para correrse viéndome. Sólo le veía un fallo que me aterraba, que algún conocido me encontrase por casualidad. Lo que al parecer no era problema porque podías bloquear los paises que no quieres que te puedan ver. Soy adicta a la webcam, me encanta ponerme guapa, con ropa muy sexy y calentar a los tios que entran en mi sala me pone muy cachonda, enseñarles las tetas a cambio de un poco de dinero…. el que mas dinero me ofrece se lleva toda mi atención…
Pero un día cuando estaba haciendo mi sesión, un usuario me llamó por mi nombre! Nunca pongo mi nombre en internet y menos en la webcam. Me dió un vuelco el corazón y como un acto reflejo cerré la sesión y todas las ventanas. Estaba rojísima de vergüenza y el corazón me latía rapidísimo, el peor de mis temores se había cumplido, alguien que me conocía me había visto actuar como una guarrilla cachonda ¿Cuánto tiempo llevaría observandome sin decir nada? Quería que la tierra me tragase. El sonido del movil me sobresaltó, era un mensaje de un número desconocido que decía: “¿Porque te has desconectado? Me estaba gustando mucho, vuelve a conectarte anda” Evidentemente no hice caso, me moría de vergüenza no iba a volver a conectarme! Cuando me llegó otro mensaje “Si no te conectas le diré a todo el mundo lo que haces guarra” Me lo estuve pensando un rato y al final decidí conectarme para averiguar quien era.

– ¿Quien eres? pregunté.

– Eso ahora no importa, lo que importa es que quiero que hagas lo que te diga o le diré a todos los que te conocen lo que haces, he hecho capturas de pantalla así que puedo hasta exhibirte por ahí, así que venga, sigue con lo que estabas haciendo.

Me moría de vergüenza, estaba muy roja y tenía mucho calor por la situación bochornosa pero a la vez también notaba mucho calor por la parte del coñito, ¿esta situación me estaba poniendo cachonda? Llevaba una faldita a cuadros escoceses muy corta, de tablas de colegiala de esas que deja casi ver los cachetes del culo, un sujetador negro y unas botas tipo militar negras.

– Da una vuelta muy despacio y cuando estes de espaldas agáchate para que te vea bien el culo y el coñito, y que te vean los demás claro.
En la sala había unas 10 personas mas, casi todos extranjeros que no paraban de insistir que les enseñase todo, cuando me agaché no paraban de decir obscenidades lo cual me estaba poniendo a cien.

– Siéntate en el sofa, quítate el sujetador, apoya los pies en la mesa y ábrete de piernas, hoy el espectáculo es gratis para todos!

Hice lo que me mandó y dejé a la vista mis tetas y mis braguitas blancas húmedas que se pegaban a los labios.

– Juega con todo eso mi putita.

El coño me ardía y palpitaba y empecé a restregarme el dedo índice por encima de las bragas provocando que la mancha se extendiese y cada vez se pegasen mas las bragas a mi coño, los asistentes al show aumentaban en número y cuantas mas guarradas me decían y mas puta me llamaban mas me excitaba.

– Obedéceme solo a mi zorra, dijo el usuario misterioso, no quiero ir a un privado porque quiero que los demás vean lo guarra que eres, pero no hagas lo que ellos te pidan. -Asentí con la cabeza-

– Ponte ese collar de pinchos de perra que tienes que sueles llevar – Es cierto que tenía un collar así, que a veces me ponía para salir a la calle o para mis shows – Obedecí-

– Me pone mucho ese collar, cada vez que te veo con él me imagino paseándote a cuatro patas desnuda con una correa por la calle… Quítate las bragas y sigue tocándote!

Lo hice, y mis dedos se llenaron de flujo creando hilos entre mis dedos y mi coño, estaba dejando el sofá perdido!
Me restregué la mano por todo el coño y mi mano quedó impregnada y me puse a darle lametazos como si fuese una perrita.

– Muy bieeeen…. me la estas poniendo durísima perra.

Cojí un consolador que tengo en forma de polla rosa que tengo y me lo restregé por el coño y me lo metí dentro, primero solo la puntita que me daba un gusto enorme y cuando el me ordenó “Métela mas adentro, metela toda…” así lo hice, me moría del gusto. En el chat de la sala todos los demás desconocidos estaban eufóricos.
Me la saqué, y empecé a lamerla y chuparla, estaba deseando hacer una buena mamada, con el único inconveniente de que la polla de goma no iba a poder correrse en mi cara… ya que una de las cosas que mas me pone es hacer mamadas y que se corran en mi cara o en mi boca, a veces llego a correrme mientras me estoy comiendo una polla…

– Oh sii… Cómo me gustaría estar ahora ahí y follarte la boca perra…estoy que no aguanto más… ahora juega con el culo.
Me puse a 4 patas con el culo mirando hacia la webcam y me chupé un dedo llenándolo de babas y con él empecé a acariciarme el agujerito del culo y a meter la punta del dedito tímidamente en pequeñas ráfagas, de mi coño se desprendía colgando un hilillo de mis jugos

– Métete la polla.

Comencé a introducirla despacio, en el chat todos vitoreaban unos: “Métetela entera!” otros :”Vamos puta!” y algunos cuantos: “Ohh siii cariño…”

– Haz lo que dicen, venga!

Así que con pequeño dolor y excitación empecé a introducirla entera, cuando al fin entró toda comencé a sacarla y meterla repetidamente gimiendo de dolor-placer.

– Quiero que te untes comida en el coño e intentes que tu perro te lo lama.

Eso me dejó impertérrita y estuve dudando un momento, pero tenía que hacer lo que me ordenaba, me volvía loca acatar sus depravadas órdenes así que me di la vuelta, me acomodé en el sofa y me unté un poco de mermelada de fresa, llamé a mi perro, Kaos, y le invité a comerse eso, normalmente quiere comerse todo lo que ve siempre así que…. esta no fue una excepción. Comenzó a darme lametazos fuertemente y  rápido, yo no podía mas, me moría de lo cachonda que me ponía toda esta perversión, en el chat ya había mas de 200 personas como locas, cojí la polla de goma y comencé a mamarla, en menos de 30 seg. me corrí brutalmente no paraban de temblarme las piernas, me quería morir del gusto, aparté al perro y me quede apoyada relajádamente en el sofa mientras se pringaba de mis flujos, mi corrida.

– Me has puesto como una puta moto, eres super guarra perra. La próxima vez nos vamos a ver en persona, te voy a hacer de todo mi putita.

Se desconectó al instante.

Así que aquí estoy, a la espera de que en cualquier momento me llegue un mensaje de el misterioso usuario informándome de sus deseos. los que seguramente tendré que cumplir como hoy, a cambio de que no le cuente a nadie mi secreto…

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Mi flaca ninfómana

La que al principio no quería, estaba cabalgando al flaco como una endemoniada mientras casi le arrancaba la verga al calvo con sus mamadas, me enloquecí, me acerqué para penetrarla por el culo, pero ella no podía detenerse, le pedí se quedara quieta que le quería dar por el culo, a duras penas obedeció, cuando la penetré, fue la locura total, empezó a moverse como desquiciada.

Esto es más una orgía que un intercambio, y fue real, sucedió en Bogotá,  Colombia, hace unos 6 años, yo soy un tipo muy open minded, si conocen el término. Conocí una modelo de eventos con la cual nos flechamos desde la primera vez que nos vimos, esa noche estuvimos juntos y desde el principio la niña dio muestras de ser de “armas tomar”, al tiempo de estar juntos noté que al ver películas de porno, se transformaba cada vez que veía a una mujer siendo follada por varios tipos al tiempo, sobre todo DP,  lo cual me inquietó, y mientras follábamos un día, viendo una escena de éstas, le pregunté si le gustaría  estar en el mismo lugar que la actriz  y me respondió “no sé”, (si eres latino o conoces a una mujer latina sabes que “no sé” significa 80% sí), entonces le dije: ¿y qué tal si te lo arreglo? Ella respondió “tú verás”.

Nos quedó sonando el tema y tiempo después contactamos un grupo de swingers por un aviso de El Tiempo  que es el periódico local de Colombia, yo llamé y quien me contestó me dijo que preciso esa noche tenían una integración en Teusaquillo (un barrio colonial, tradicional de Bogotá), que si nos interesaba  la condición era, ser atractivos, liberales y llevar su propio trago (licor), y que además se reservaban el derecho de admisión, yo le dije que ok, me dio la dirección y al rato llegamos al sitio, cuando vieron entrar a la flaca conmigo, se sorprendieron, ella es sencillamente despampanante, cara hermosa (es muy parecida a una modelo colombiana llamada Andrea Serna, sólo que menos alta), rubia, delgada y unas tetas 34B ¡espléndidas! Nos dijeron: “Sigan que ya vamos a empezar”.

Entramos y  habían unas 20 personas, pero solo 3 ó 4 de nuestro perfil, el resto eran muy maduros o gente “nada que ver” como decimos aquí, la flaca se sintió incómoda en un principio y me dijo: “cuando te diga nos vamos, nos vamos, ¿ok?” Le respondí: “fresca que no va a pasar nada que no quieras que pase”, nos presentamos y nos sentamos en círculo, habían conmigo unos 13 tipos y 7 u 8 mujeres, empezamos a jugar a la famosa botella, versión criolla de “truth or dare” o “la verdad o se atreve”, mi flaca estaba un poco incómoda al principio, pero, conociéndola como la conozco, yo sabía que el brandy la ponía a mil, previamente compré una botella de “Napoleón”

Con el correr de los tragos y las penitencias ella fue aflojando, al punto de desinhibirse más de lo que yo esperaba, pues establecimos una regla: “al final  los hombres desnudos y las mujeres en una prenda, top o panty”,  pero ella, ya prendida, estaba en top y panty y le tocó quitarse una prenda, le preguntamos, ¿qué te quitas, el top o el panty?, ella hizo la cara de enferma que bien conozco y dijo: Ahhh, que putas, ¡quitémonos todo!

Y se desnudó. Ese fue el detonante, comenzó el desorden, pero yo aún no veía algo que me gustara, así que decidí darle gusto, le pregunté qué quería hacer, me dijo: “quiero estar contigo y otro tipo, doble penetración”, respondí: escoge, miró alrededor y vio a un calvo medio-atractivo y dijo: “él”, entonces lo llamamos y el hombre, un poco nervioso dijo, listo, pero estoy con un amigo, el amigo, un flaco alto y desgarbado, se paró y empezó a insistir en que los tres la podríamos atender mejor, ella no estaba muy convencida hasta que le miró la “herramienta”. El hombre era literalmente, ¡un trípode! Entonces le dijo “listo, pero te pones condón”. Nos pasamos a un costado de la sala y empezamos el jaleo y ella decidió mamarnos la verga a los tres al tiempo, luego empecé a lamer su conchita y fue entonces cuando dijo, amor, ¿me traes el bolso que se quedó allá?

Yo salí y me quedé mirando la orgía que se desató afuera por unos minutos, cuando regresé, me quedé atónito: la que al principio no quería, estaba cabalgando al flaco como una endemoniada mientras casi le arrancaba la verga al calvo con sus mamadas, yo me enloquecí, esperé unos minutos y luego me acerqué para penetrarla por el culo, pero ella no podía detenerse, le di una fuerte palmada en las nalgas y le dije: “quédate quieta flaca que te voy a dar por el culo” a duras penas obedeció, cuando la penetré, fue la locura total, empezó a moverse como desquiciada.

Yo sólo atinaba a decirle: “¿te gusta perra, te gusta que te culeen así?” Ella sólo gemía, en un momento el calvo se vino en su boca, ella se sorprendió al principio, pero al segundo estaba saboreando su semen como un manjar, yo arrecié mis embestidas ante lo cual ella solo decía: “¡Síí! ¡Culéenme, duro!, rómpanme el culo, ¡riico!, ¡asííí!, no aguanté más, le pregunté ¿dónde lo quieres? Dijo, en la boca, ¡Todo!, se lo puse directo del culo a la boca y lo saboreó sin chistar, se tomó hasta la última gota mientras el flaco la seguía bombeando.

Luego se puso en cuatro y el flaco la penetró por detrás, pero por la vagina, yo le pregunté: “¿Por dónde la está clavando?” Me dijo: “por la conchita”, le repliqué: “dele por el culo duro que a esta perra le fascina”.

Al metérselo la flaca se transformó, empezó a bramar como una perra y solo gritaba: “Eso, así, riicoo, rómpeme el culo papito, llénamelo de leechee, asíííí, ahhh, el flaco al venirse en su culo casi la saca a la calle, para rematar la flaca seguía con ganas y nos dijo: “quiero más, los quiero a todos en la boca, y se arrodilló”, pues la rodeamos y nos empezamos a masturbar en su boca hasta que nos corrimos los tres casi al tiempo, ella sin chistar se bebió cada chorro de semen y recogió cada gota que escurrió por su barbilla, ¡qué perra!

Luego de la faena alguien robó su tanga, nos despedimos del grupo quedando para posteriores encuentros, la flaca y yo follamos como locos esa noche luego en mi apartamento, pero por avatares del destino al poco tiempo terminamos, luego de dos años me la encontré y le pregunté si estaba juiciosa, y me dijo: “Ud. creó un monstruo, hace tres meses me culeé a 5 italianos de la embajada luego de una fiesta” obviamente me contó con lujo de detalles, pero esa, es otra historia…

Autor: Chuchin

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La primera mamada de mi Vecino

ESto acaba de sucederme asi que es de primera mano que lo cuento. Hace un tiempo venia echandole ojo a un vecino de aqui cerca de mi casa, yo solo sospechaba que era mariquito pero no tenia certeza, sin embargo el me miraba mucho y yo sentia que le gustaba que yo lo mirara. Alguna vez dando vueltas por la red social encontre a este vecinito y decidi agregarlo para saber si podia avanzar con el o no…. a los pocos dias acepto mi invitacion y chateamos ahi aun no habia confirmado nada pero las fotos que el montaba eran bastante sugerentes asi que mis sospechas eran mucho mayores luego de unos minutos de charla me dijo que queria verme que necesitaba pedirme un favor yo dud e por un minuto pero al final accedi. Nos encontramos en un pequeño parque cerca de mi casa y ahi me conto una historia de un tipo que le pedia tener sexo pero que el no queria por que el tipo era muy engreido y arrogante, ahi confirme que era mariquito…el favor era sacarle al tipo de encima y lo hice sin mucha dificultad, hablamos por un rato y regresamos a nuestras casas. De nuevo chateando y ya con la certeza de que era gay le dije que me gustaba y que lo deseaba el respondio muy escuetamente que el solo tenia sexo con amigos y yo aun no lo era….sin embargo teniamos charlas muy calientes y yo insistia mucho en las ganas que tenia de coger con el pero el se mantenia renuente. Llegado el dia de hoy hablando un poco de aquel tipo que lo queria coger el dia que nos conocimos le dije que si yo fuera el que estuviera insistiendo accederia a tener sexo conmigo y me dijo que lo mas probable era que si entonces le dije que por que no pasaba a mi casa y me daba un rico oral… al principio no accedio que tenia cosas que hacer que no podia en fin….pero a fuerza de insistir me dijo ok voy para alla pero solo sera una mamada no te vayas a pasary yo le prometi que no pero que debia dejarme tocarle el culo y dijo que estaba bien.
Minutos mas tarde aparecio en mi casa y bien entro lo dirigi al patio alli lo tome del culo y empezamos a besarnos mi verga estaba a mil y queria accion asi que lo guie hacia abajo y el me dejo hacer depronto ya tenia mi verga en su boca y la mamaba con agrado lamia la punta lo metia lo sacaba hasta que de la excitacion comenze a follar su boca el estaba super concentrado y se que muy caliente por que se levanto me dio la espalda y me ofrecio su culo rapidamente baje su short y su boxer y puse mi verga en la entrada de su culo y lo punze 5 veces pero el se aparto y me dijo que solo era para que lo viera por cierto es un culo delicioso. Luego siguio mamando yo gemia de placer y le decia perra sigue tragando la verga de tu macho eres una deliciosa puta lo mamas como diosa eres una puta rica la mas rica de todas las putas a lo que el respondia mamando aun mas rico uff que placer….. hasta que empeze a sentir mi orgasmo acercarse y le dije que queria venirme en su boca y solo respondio abriendola y sacando la lengua me masturbe un poco mas rapido y mi leche salto a su cara la recibio y siguio chupando limpiando mi verga de leche cuando hubo terminado se levanto limpio su boca y su cara y luego de manosiarle un poco mas el culo se fue.

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La esposa de mi jefe

Cuando ella se puso en cuatro le arrimé la punta al culo a lo que ella se movió con sutileza y me dijo, aun no, empecé a metérsela por la panocha y gozamos de lo lindo, se la sacó de la conchita y la llevó a su culo, de una sola estocada se la metí toda. Ella empezó a moverse y a decirme que le dijera puta, perra, zorra guarra, a lo que yo accedí, después de decirle todo esto ella se vino por completo.

Les paso a contar lo que me sucedió con la esposa de mi jefe, yo trabajo en una compañía en la cual en la oficina trabajamos solo 5 personas incluyendo a mi jefe que es el dueño, él es un señor de 46 años, europeo, que llegó a mi país hace ya bastante tiempo, y se casó aquí con una muchacha de 20 años, en estos momentos ella tiene 24 años, ella es rubia, mide como 1.60mts, tiene un culo bárbaro, bien parado y duro, y unos pechos grandes muy bien proporcionados, en fin está muy buena ella.

Un día de tantos mi jefe me mandó a su casa a traer un dinero.

Cuando llegué, llamé desde debajo de la casa, ya que es de dos pisos, la esposa de mi jefe salió al balcón y me dijo que ya volvía con el dinero, para mi sorpresa fue que cuando volvió, tenía en una enagua muy corta y me lanzó el dinero desde el balcón, la parte buena fue que yo estaba prácticamente debajo de ella y pude ver un hilo dental blanco muy pequeño que ella andaba, ese día pensé que suerte la mía, ¡pero eso  no fue suerte!

Al día siguiente llegué a recoger una encomiendas y ella salió de la casa con un short muy pequeño y muy ajustado, de esos que son bajos de cadera, como lo que tenía que recoger era un ordenador ella me llevó al cuarto donde estaba y me empezó a ayudar a desconectarlo, en un momento que ella agachó para desconectar un cable y yo estaba detrás de ella por la parte de la espalda se le salió un glorioso hilo dental blanco de encajes, el cual me dejó sin palabras, al momento de estar idiotizado viendo aquello oigo la voz de la esposa de mi jefe que me dice, -Mmmmm, ¿Le gustó lo que vio, yo sin poder mediar palabra le contesté que era muy lindo.

Ella me miró de arriba abajo y me dijo, -¿Te gustaría verlo mejor?, yo asentí con la cabeza y ella se quitó el short, dándome la espalda y sentándome en una cama que había en el cuarto, me agarró las manos y las puso en sus nalgas enormes, al tiempo que se quitaba la blusa y me enseñaba esos enormes pechos yo empecé a tocarlos y a sentirlos duros.

Cuando ya sentía que no aguantaba ella me quitó el pantalón y se aferró a mi tronco y se lo empezó a meter en la boca, me lo chupaba de arriba abajo, me lo agarraba muy duro y me decía que nunca había mamado un pene así, que le gustaba que la viera mamando, y que quería mi leche en su boca, no aguanté más esa tremenda mamada que me hacía y le descargué toda la leche en la boca.

Ella se levantó y me dijo que no me moviera de ahí, así lo hice cuando regresó me tiró a la cama, abrió sus piernas y me dijo que quería que la mamara yo a ella, empecé a hacerlo, tenía una concha totalmente depilada, le abrí los labios y empecé a lamer su clítoris, la puse acostada boca abajo y le abrí sus nalgas y le empecé a chupar su culo, ella gritaba y me decía: – Cómeme todo el culo.

Al rato de estar en eso se incorporó y me acostó en la cama, agarró mi pija dura y de un solo movimiento se la metió en su deliciosa panocha, empezó a moverse de arriba abajo, movía sus caderas con fuerza y de repente empezó a gritar como loca, terminó en un gran orgasmo, se levantó nuevamente y me dijo que lo quería hacer de cuatro patas.

Cuando ella se puso en cuatro no aguanté las ganas, le arrimé la punta al culo a lo que ella se movió con sutileza y me dijo, -Aun no, empecé a metérsela nuevamente por esa panocha y gozamos de lo lindo, luego se la sacó de la conchita y la llevó a su culo, de una sola estocada se la metí toda.

Ella empezó a moverse y a decirme que le dijera puta, perra, zorra guarra, a lo que yo accedí, después de decirle todo esto ella se vino por completo, al punto de sentir como corrían sus jugos entre mis piernas, saqué mi pija del culo, ella se agachó, la tomó y se la metió a la boca dándome una gran mamada…

Yo terminé corriéndome en su boca mientras ella se lamia sus labios con mi leche… ¡Desde ese día cada vez que me mandan a la casa de mi jefe lo hago con gran placer!

Autor: mhcrza

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Paula, mi cuñada, mi pecado.

Hará una cuestión de seis meses, sucedió algo con mi cuñada que me hizo tambalear mi cosmovisión. Mi nombre es Sergio, soy casado. Mi mujer Veronica, es unos años menor y tiene una hermana, cinco años más joven que ella, de nombre Paula. Voy a describirla: es alta, delgada, muy bella de cara, no muy exhuberante, pero aunque sus dones son discretos no dejan de ser apetecibles. Su cabello de color castaño, lo lleva lacio entre suelto y atado, según la ocasión o su humor. Siendo casi una adolescente, Paula me veía como un viejo, por lo que desde que eramos novios con mi mujer, jamás me observó más de dos veces. Esto me dejó siempre con la pregunta que me formulé mil veces. ¿Que la llevo a hacer lo que hizo esa mañana, hace seis meses?
Desde que nos mudamos juntos, mi mujer quiso que mi cuñada tuviera una copia de la llave de nuestra casa, un departamento en Buenos Aires, capital. Con la excusa de regar las plantas y cuidar los gatos que tenemos. cuando nos ibamos de vacaciones. Como mi cuñada está estudiando en la universidad en capital, pero vive en provincia, cada dos por tres se queda o pasa a hacer un alto, aunque más no sea, por nuestra casa. Paula es una joven de unos veinte, algo diferente. Es muy independiente, aunque tiene sus chiquilinadas. Su caracter dominante y su hermoso y esbelto cuerpo espanta a los hombres. Considera que son todos unos cobardes, aunque usa otras palabras. Debo reconocer que no tengo argumentos para rebatirle. Los hombres que ha conocido no son lo mejorcito de mi género. Con mi mujer son muy íntimas, pero conmigo siempre mantuvo una amistosa distancia, algo normal entre cuñados. Ni compinches, ni adversarios. Pero a partir de esa mañana la vi diferente para siempre.
Mi mujer siempre se va a trabajar más temprano que yo y regresa también más temprano. Esa mañana, yo dormía hasta tarde, aprovechando que no tenía que ir hasta la tarde a trabajar y con el agregado que la noche anterior me había desvelado terminando unas tareas atrasadas. Entre dormido y despierto, abrí apenas los ojos y escuché sonidos de llave abriendo la puerta. Creo que pensé que era Veronica que regresaba al olvidar algo. ¿Cuanto habré dormido desde eso? Lo ignoro. Creo que por esa idea de pensar que era Vero, no me sobresalté por nada. Solo duermo con boxers, por lo que estaba casi desnudo. Entre sueños, sentí como me descubrían la verga erecta, dejandola al aire. Como cada mañana, debido a las ganas de orinar de aguantar toda la noche, me desperté erecto. No se si decir que creía que era Vero que me estaba manoseando o que lo consideraba un sueño. La cuestión es que se me hacía muy placentero el roce de una mano. No recuerdo bien, creo que en ese momento seguí durmiendo, pero si me volvió la conciencia cuando sentí que alguien se posaba sobre mi. Yo estando boca arriba, sentí como mi verga entraba en algo humedo y caliente. Mi primer idea es que era mi mujer, dandome un mañanero. De haber estado conciente me habría dado cuenta de dos cosas, que mi mujer no gusta de los mañaneros y que ella sabe que con ganas de orinar no puedo acabar fácil. Hecho por el cual siempre evito hacerlo apenas me despierto, ya que termina siendo doloroso, tanto para mi como para ella. Esto no evita que estando en ese momento caliente, no quisiera seguir hasta el orgasmo.
En fin, como decía, entre somnoliento y muy caliente; sabía que estaba penetrando una humeda vulva. Mi nivel de calentura por estar semiconciente era impresionante. En la penumbra de la habitación, con la persiana baja y casi toda la casa cerrada, quise abrir los ojos. Lo hice segundos después de adelantar las dos manos y manotear la cadera encima mío. Para mi sorpresa, me encontré con una cintura algo diferente a la de mi mujer, es apenas más delgada pero si tiene una piel muy distinta. Abrí los ojos, sobresaltado, para ver ese espectaculo entre paradisiaco y terrible. Mi cuñada me montaba lentamente, intentando no despertarme como supe después, mordiendose los labios para no gemir fuerte. Al ver que ya me había despertado, pese a sus vanas precauciones, abrió la boca y soltó un gemido largo como si hubiera estado conteniendo la respiración largo tiempo. Acto seguido, aumentó la velocidad de la penetración y la furia de la cabalgata. Gemía entrecortadamente. La sorpresa no opacó mi ardor, primero quise sacarla y la apreté más de la cintura para levantarla de mi. Ella se apoyó con una mano sobre mis hombros y me miró a los ojos. No articuló sonido, excepto sus jadeos y gemidos. Esa expresión de mujer caliente, aunque muy joven, me hizo dudar. Debo reconocerlo, en ese instante dejé de pensar con la cabeza, solo me funcionaba la de abajo. Paula se movía perfectamente, haciendome delirar en cada roce. Con cada quejido de placer suyo, yo me derretía en mi voluntad. Metido en esa situación, no me detenía a pensar nada más que en gozar de su cuerpo. Ni mi mujer, ni que era mi cuñada, ningún remordimiento ya me frenó. Ella se penetraba con cada vez más fuerza, intenté bombear yo, pero apoyó sus dos manos sobre mis hombros. Eso no solo era para tener asidero, me limitaba los movimientos. Después de un par de estocadas más, me tomó las manos con las cuales yo sujetaba su cintura. Pareció que quería sacarselas de encima, pero mantuvo sus dedos sobre los míos, como distraida por el placer que recibía. Comenzó a molestarme e invadirme una calentura de otra especie, sumandose a la lujuriosa, me estaba queriendo manejar como si fuera uno de esos bobitos que ella conoce, pero a los que apenas les presta atención. Mi orgullo masculino se despertó y decidí rebelarme ante su actitud dominadora. La conocía lo suficiente como para saber que ella era así en la cama como en su vida normal, frontal, dominante, pero jamás la pensé como una tirana y egoista sexual. Me deshice de sus dedos y con mis manos me aferré a sus tetas y las tomé delicadamente. Ella hizo un amague de protestar pero luego se dejó hacer. Volví a su cintura, e intenté levantarme, ella apretó la presión en mis hombros. Casi en susurros como si no pudiera respirar me dijo que no.
-No, por favor.-rogaba en tono de muñeca dolida, entre los gemidos.
No sabría decir si no quería que me moviera o no deseaba que se la sacara. Su concha me apretaba bastante, era bien estrecha, algo que ya imaginaba. Se estremeció y casi se derrumbó sobre mi, apretando mis hombros. Había acabado. Durante un segundo, solo respiró agitadamente, pero luego volvió a retomar el ritmo del coito. Mi calentura cada vez era más grande, quería tomarla yo. No veía otra cosa que mi deseo de llenarla toda, irme dentro de ella. No tenía temor de un posible embarazo ya que se que toma pastillas, al igual que mi mujer. En posibles enfermedades no pensé, honestamente, no estaba como para pensar en eso. Igualmente, siempre había sospechado que no tenía una gran experiencia sexual, uno o dos tipos a lo sumo. Me siguió deteniendo a moverme y gimiendo, mientras yo sentía como se mojaba más, y a mi en el proceso. Esto me sorprendió, ya que era muy distinta a mi mujer, que se lubrica poco. Si sudaba como su hermana, esas comparaciones morbosas me han atormentado, angustiado y excitado desde entonces. Su piel estaba resbaladiza, creí que transpiraba por todos los poros. Continuó así bastante rato, gimiendo y sudando, aumentando cada vez más mi molestia en el vientre. Me pareció que mi próstata iba a explotar, o quizá la vejiga, no estaba seguro. En un momento dado, gritó con un estremecimiento y se derrumbó de costado, sacandome de su interior. Su respiración agitada continuaba, su cuerpo mojado al igual que su interior. La miré entre enojado y sorprendido.
-No acabé.-le dije.
-Yo si.-me respondió, como si eso fuera lo único que importaba.
En mi calentura, la aferré fuerte por las piernas y subiendo por las nalgas. Ella se negó a ser penetrada. Le dije que me dejara acabar.
-No puedo más.-me dijo, totalmente agotada.
Ahora era mi turno de usarla como muñeco. La penetré en cuatro patas y ella gimió casi en un grito. Temí hacerle daño o que lo considerara violación, pero me pareció que ella era la que deseó violarme en primer lugar. De la calentura no entendía nada más, ni pensaba en nada más. Creo que fue un agravante que por esos días mi mujer estaba indispuesta y hacía varios días que no teniamos sexo.
-Entra mucho.-me expresó entre jadeos que me parecieron de dolor.
La acosté y la penetré encimado a su espalda empapada, para evitar tanta introducción profunda. Ella dijo que era muy grande para ella. Y no entendí si me halagaba o solo le dolía. Me rogó que acabara pronto. Quise besarla de costado pero ella corrió su cara y la aplastó de costado en la almohada, mirando al lado contrario al mío. Debido a las ganas de orinar, me costó acabar, pero lo hice bestialmente. Soltaba chorros eternos de esperma, o esa era mi sensación. Casi me pareció que fue un ataque de epilepsia mi orgasmo. Casi la levanto en peso de lo que la moví. Me salí y me derrumbé a su lado. Transpirado, manchado y agotado, con un creciente cargo de conciencia.
Después de conseguir respirar normalmente. Se sentó en la cama y rebuscó la ropa que había dejado por el piso. Comencé a cuestionarle lo que hizo, le dije que me había usado, que eso era un traición a su hermana y que me había hecho complice de ello. Ella respondió con su mejor tono altanero que era cierto, me había usado y varias cosas más.
-Si, te use, mi hermana siempre se llenó la boca de lo bien que la cojías y lo mucho que disfruta. Que la tenés bastante grande y… otros detalles más.-
Debo aclarar que mi tamaño es bastante normal, tirando a largo, pero nada del otro mundo. Aunque mi mujer lo siente hasta la garganta ya que no es de una gran profundidad vaginal y muy estrecha. Algo que descubrí también en mi cuñada, aunque en menor medida. Las razones que adujo era que no podía apartar las cosas que le contaba mi mujer mientras que ella no conseguía un tipo que no terminara rápido y la dejara con las ganas. Su idea era cojerme mientras dormía y que ni me enterara, le dije que yo no tenía el sueño tan pesado o que debío drogarme. Hoy día, creo que siempre supo que una vez haciendolo y en estado de calentura, yo no iba a retroceder. Creo que ella contó con eso. Al sentarse, algo de mis jugos cayeron sobre las sábanas, el pánico me invadió y el temor a que mi mujer lo supiera.
-Esto no lo vamos a hacer nunca más. Así que no creo que lo sepa. Yo no pienso decirselo. ¿Vos si?-
Le respondí que ni borracho, ella se vistió y se fue. Para finalizar el día, me hice el buen marido y lavé las sábanas, aduciendole a Veronica que ella había dicho de cambiarlas en esos días. Ella lo creyó y no sospechó nada. Pero a partir de ahí empezó un tormento mental que se fue diluyendo con el tiempo. La culpa por lo que hicimos. Las dudas sobre lo que había sentido. Pero lo peor era el temor a que mi cuñada le confesara todo a su hermana. Esas semanas pensé mil cosas. Si me había contagiado algo al tener relaciones, si se había olvidado de tomar el anticonceptivo, si se confesaba por una irrefrenable conciencia sucia; todos escenarios horribles y posibles. Con el correr de los días y semanas, me di cuenta que ella tenía menos remordimientos que yo y que nunca hablaría. Las siguientes veces que nos vimos, había retornado a su anterior trato para conmigo, distancia amistosa. Yo era el marido de la hermana, nada más. Excepto una leve mirada fija de mutuo entendimiento, que solo yo capté, no se mencionó o trató el incidente. Por mi mujer me enteré, como el amigovio o algo así que le conociamos era más pavote que un preadolescente y encima como dijo maliciosamente mi mujer: “un maní quemado”. Con lo que fui entendiendo por donde le había salido el tiro disparado. Conforme se fue yendo el sentimiento de culpa, fue creciendo la lujuria. Cada vez más fui pensando en Paula. Muchas veces temí llamar a mi mujer por el nombre de la hermana mientras teniamos relaciones, o delatarme al hablar dormido, aunque esto último sería más fácil de disimular. Hoy, me encuentro fantaseando con un posible trio (que es imposible de hecho) entre mi mujer y mi cuñada. Mi perversión está desatada y trato de refrenarla, con cierto exito. Donde no puedo hacerlo, es en que quiero repetir con mi cuñada lo de esa vez. Me asalta la moral y la ética, pero en un punto la lujuria gana terreno. Paula cumplió sus dos promesas, que no se lo diría a la hermana y que no sucedería de nuevo. Y estoy deseando con locura que incumpla esta última.

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Mi perra en el súper…

Cuando entramos en el súper mi perra y yo, lo primero que vi fue como la boca del seguridad se abría para no cerrarse más. Bajé la vista por la camisa marrón hasta el pantalón y comprobé cómo le debía estar apretando desde este mismo instante.
Primera víctima.
No nos dijo nada. No podía. Sólo miraba a mi perra. Se ve que estaba en celo. Como ella. Bueno, ella siempre lo está.

La llevaba bien sujeta con su correa favorita: de cuero negro con tachuelas y cadena plateada de eslabones pequeñitos… el ruido que hacen cuando se mueven pone mi polla como un resorte.

Iba a cuatro patas, meneándose a cámara lenta, lentísima, como si quisiera ralentizar todo el placer provocado a su paso. Con la cabeza alta como si la coleta apretada de rizos castaños le tirara desde arriba. La mirada tan desafiante como su culo. Se paró en seco y giró la cabeza. Me miró. Al volverse el pelo le había dado en la cara y como un látigo volvía a su sito. Impresionante mi perra. Me miró, le señalé en un gesto seco el camino y obedeciéndome continuó el paseo.

Dominar esas nalgas que bailaban delante de mi y de todo el que quisiera mirar… uf, por un momento pensé que era suficiente para correrme…pero no, el espectáculo aún no había comenzado.

Las botas negras infinitas de charol y tacón fino que le llegaban a los muslos y se deslizaban por el suelo cuando arrastraba las rodillas, reflejaban todos los fluorescentes. Sonaba como una serpiente.
Tiré de la correa hacia la derecha y giró. Entrábamos en el pasillo de los yogures.

Había una empleada reponiendo magdalenas, enfrente, agachada. Nos vio e inmediatamente hizo como que no nos veía. Pero la muy zorra miraba a mi perra que iba muy orgullosa con su corpiño negro abotonado por delante y ajustado con un cordoncito por detrás. El zig-zag que le hacía en la espalda me la terminaba de poner tiesa. A mi y al otro empleado que reponía, éste con un palé de panes de molde al lado.

El seguridad le seguía el rastro de hembra en celo. Llevaba el coño al aire y todo el pasillo olía a ella. A mi perra. Yo empezaba a babear. Igual que el chico que estaba comprando y se esforzaba porque no se le cayeran al suelo los cuatro flanes que sujetaba como podía con la mano derecha.

Llegó el momento.
-Para, putita- le ordené-¡sube!
Y se alzó apoyando las manos en el borde de la nevera, subiendo el torso. Sacó la lengua, ya sabía.
Y pudo acabar conmigo cuando empezó a levantar despacio los párpados hasta que aparecieron esos ojos oscuros que me atravesaban gritándome lo perra y lo mía que era.

Cogí una botella de yogur líquido, la abrí y se la chorreé en la boca.
-Qué rico, perrita…Así, chupa, chúpalo todo…Chupa la botella, puta.
Y cómo lamía la botella. Sedienta. Muy, muy rápido. Casi tan rápido como se fueron acercando todos los de alrededor.

El seguridad ya se había bajado la cremallera del pantalón y estaba tocándose el muy cerdo.
Cómo los ponía mi perrita…
El fuerte olor de su coñito también puso cachonda a la empleada, que se había abierto la blusa para meter la mano y sobarse las tetas intentando aliviar el calentón. Su compañero no pudo más y metió la manaza también.
A mi se me iba a romper el pantalón así que me la saqué, aparté la botella de la su lengua y la pusé encima de mi rabo. El líquido blanco fue cayendo en la polla y de ahí al suelo, goteando.
-Chúpamela. Chupa el rabo de tu amo, perra. Y el suelo también. Eres muy guarra. Chúpalo todo, ¡todo! así. Cómo te gusta….

Y ella iba de mi polla al suelo y viceversa. Desesperada, caliente. Obediente.
Deseando que le mandara, que le ordenara. Deseando ser mía, ser de su amo.
Ya así, encantada de ser una perra cachondísima, estiré el brazo y le toqué por detrás el coño. Como esperaba, me mojé la mano,
Le di en el culo un azote.¡ZAS!
-Pero cómo te has mojado, puta.
Y otro azote ¡ZAS!. No dejaba de sacar la lengua muy rápido sorbiendo yogur y babeándome la polla, y clavándome los ojitos. Parecía que sonreía. Tenía toda la boca blanca.
-Un azote más por ser la perra más zorra que conozco ¡ZAS!
Se estremecía y yo sabía que a cada torta su chochito se empapaba más y más de fllujo….

Miré el panorama alrededor. Creí morir de gusto cuando vi que el empleado le había quitado el pantalón a su compañera y la tenía en el palé abierta completamente mientras se merendaba el conejo de la chica, que a su vez le comía el enorme pollón que el segurata se había encargado de acercarle amablemente a los labios, para que la muchacha se entretuviera jugueteando con su rabo y a su vez se corriera restregándose en la carita del reponedor de pan, que se hacía una paja mientras dejaba más que a gusto a la chica, desencajada ya, perdidamente cerda, gimiendo como podía con aquello que entraba y salía de su boca…

Sólo quedaba al lado nuestro el cliente de los flanes inmóvil. La tienda de campaña que delataba su pantalón corto me hizo pensar que podía hacer lo que quisiera con él.
-¿Te gusta la perrita?
-Sí-contestó tragando saliva.
-Pues huélele el chocho… ¿¿a qué esperas??
Como un zombie se agachó detrás de ella y empezó a jadear, a oler…Le agarró las nalgas por los lados firmemente y metió la cabeza en todo el trasero. La movía como loco, queriéndose tragar todos los olores. Se empapaba de sus líquidos y le metía la la lengua por todas partes.
-¡Por el culo, métele la lengua en el culo! Por el agujerito. Así es como le gusta a esta putita. ¿Verdad putita?
Y ella, deliciosamente rica, con la lengua fuera porque no podía meterla ya de lo bruta que estaba y con una cara de zorrón que me desarmaba dijo: -Sí, mi amo, así le gusta a esta puta.

-Muy bien chico, date la vuelta que te va a comer todo. Y a ti también-dije mirando al seguridad.

Éste se acercó dejando a la otra chica con la boca vacía, y los dos a mis órdenes, se pusieron delante de mi perra, a la que cogí de la coleta y adelanté hasta que los tres rabos, el mio incluído, estuvieron muy juntos y pudo comenzar a succionarlos casi a la vez.
-Trágatelas, perra, las tres, todas, como tú sabes ¡venga! venga, más, más dentro.
Los tres estábamos en trance, bueno, todos…

Se había levantado la pareja del palé y de repente estaban al lado. Ella se metió entre nosotros, y para mi sorpresa, se agachó, le abrió las piernas a la perrita y se amorró a comer y a comer, y a comerse todo, y a llenarse la cara de los jugos de mi perra, que estaban causando estragos.
Como pudo su compañero se puso detrás de ella en cuclillas y se la empezó a follar como un loco.
Éramos una piña de carne humana, yo sin soltar los rizos de mi zorrita le decía:
-Que suerte tienes puta, que te comen el chocho y todo. Guarrona, con lo que te gusta dejar caras marcadas para que huelan a ti.

Entonces empezaron a soltar leche el segurata y el chico joven encima de mi perra. La pusieron perdida.
Y también el reponedor se corrió en el culo de su compañera, que seguía devorándole el coño chorreante a mi perra que se estaba corriendo sin poderse contener más…

Yo respiré hondo. Aparté a la chica del súper un poco hacia atrás.

-Mira qué sucia estás…Date la vuelta puta, ¡ya!
Y ansiosa mi perra, con la cara manchada, se dio la vuelta y me puso ese culazo delante reventado de saliva, enrojecido e hinchado.
Un azote, ¡ZAS!
-¿Quién se va a follar esto? ¡¿Quién?! ¡Contesta perra!
-Tú mi amo, tú- soltó como pudo.
Empecé a meterle todo el rabo por el coño, que de lo caliente que estaba quemaba. Y resbalaba y daba un placer indescriptible. Ella lo sabía y apretaba fuerte, me aprisionaba la polla. Me mataba de gusto. Y en esto que había una boca cerca…una boca abierta que pedía, la de la muchacha que quería su leche también. Así que cuando vi que me corría la saqué y apunté a la boca de la pava que no había tenido un día de trabajo igual en su vida. Me juego lo que queráis.
Y me temblaron las piernas cuando le eché el semen.
Mi perra se había girado sonriente, feliz, retorciéndose de gusto muy despacio y me decía sólo a mi…porque los demás estaban desinflados, caídos, tirados, muertos…
-Quiero que me saques más a pasear por el súper…¿¿Lo harás, mi amo??
Y me guiñó un ojo…
………………………………………

Y …sonó el despertador. Por una vez en el momento adecuado. Y noté que tenía una erección bastante importante. Me di la vuelta buscándola. Dormía, la agarré por la cintura y llevé mi mano hasta el coño por debajo del camisón, tan pequeño y accesible él… Hizo un ruidito y llevó hacia atrás el culo…
-Mmmmmm…buenos días, perra, te voy a contar lo que he soñado-le susurré.
Ella ya se reía y tiraba mano a mi polla.
-Cuéntame, mi amo.

Pero eso ya es otro relato… ;

Gracias por leerlo :)

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La sumisa de mi hermana parte 2

La sumisón de Mi hermana Milagros parte 2
Al día siguiente, después de apreciar la trementa cogida que recibió mi hermana por parte del degenerado de Jhony, pensé que lo primero que haría mi hermana, era en ir directo a la comisaría a denunciar el hecho (la violación). Pero para mi sorpresa no fue así.
Por la mañana, mi hermana seguía cansada y con dolores en su cuerpo, pareciera que ayer recién la hubieran desvirgado. Así que sólo descansó todo el día, sin salir de casa, y claro sin ver a ese degenerado que la había lastimado sexualmente el día anterior. De esta manera, mi hermana no salió de casa para nada.
Al segundo día, (jueves) pensé que por fin iba directo a la comisaría para meter preso al violador ese. Mi hermana se cambiaba de manera atractiva, con pantalón negro algo apretado, reslataba sus piernas y sus nalgas, con una blusa negro con rojo, muy elegante, con tacos altos. Cuando salía de la casa pasó algo que llamó nuestra atención, sobre todo la de mi hermana.
De la puerta del costado, donde vivía, y aún vive Jhony, salió una mujer de unos aporximados 32 años, era bonita, pero mi hermana era mucho más. Al salir se dieron un beso en los labios con Jhony, parecieran pareja o amantes, algo asi. La cara de mi hermana al ver ese acto fue de desconcierto total, hasta llegué a pensar que sería de celos.
A los 15 minutos mi hermana entró a casa del degenerado ese, desde luego yo ya estaba escondido en el lugar de siempre, para obsevar lo que jamás pensé que iba a suceder. Al entrar mi hermana vio a Jhony parado en el pasadizo con una sonrisa sarcástica cuando empezaron a discutir.
Jhony: Hola Milagritos, como amaneciste después de nuestro gran encuentro.
Mi hermana: Maldito! ahora mismo me voy a la comisaría a denunciarte. Eres un desgraciado, le dijo ella. Jhony, al escuchar eso, se acercaba donde mi hermana.
Jhony:  Sabes que eso jamás sucederá, siempre me vas a recordar, no lo puedes negar. Además,  por qué vestida tan elegante para ir a una comisaría.
Mi hermana: Eso a ti no te interesa maldito, pronto te quitaré esa sonrisa y así no podras ver a ninguna de tus mujerzuelas, como la que acaba de salir.
Jhony: Ahora entiendo Milagritos, estás celosa, recontra celosa, no lo puedes ocultar, mira tu cara, roja y enfurecida. Jhony tenía razón, la expresión y los gestos de mi hermana eran las de una mujer celosa, no podía creerlo.
Mi hermana: Celosa yo de ti? Imbécil como crees eso. Mi hermana trataba de disimularlo. Cuando Jhony volvió a cogerla con su brazo por la cintura fuertemente como anteayer donde la hizo suya a mi hermana.
Jhony: Sé que estás celosa y no lo puedes negar. Ahora mismo te lo voy a demostrar Milagritos.
Ni bien terminó decir eso, besó nuevamente con furia los labios de mi hermana, mientras con sus manos acariciaba sus nalgas y sus tetas. Mi hermana se resistía, intentaba zafarse, pero este con su gran fuerza hacía inútil su esfuerzo, hasta que nuevamente logró quitarle su blusa, dejándola en sontén, ahora, traía puesto uno de color azul.
Jhony derriba a mi hermana sobre el sillón y la abre de piernas, allí con sus dedos empieza a sobar la conchita de mi hermana, hace circulos con sus dedos sobre su pantalón ala altura de la vagina de mi hermana, allí creo que pone fin a su resistencia. Este le quita sin problemas sus pantalones, dejándola por segunda vez en interiores.
Jhony: Veo que ahora traes unos de color azul, bien me hicste caso, ya no usarás blanco porque ya no eres virgen. Mi hermana solo jadeaba.
Mi hermana: ahhhhhhhh siiii
El cerdo de Jhony seguía masturbando a mi hermana con sus dedos, hasta que de pronto paró y se levantó, y le dijo: Vete de aquí, ponte tu ropa y ándate a tu casa. Increíble lo que este hombre había hecho, tenía a una mujer semi desnuda y le dice eso.
Mi hermana: Que has dicho?
Jhony: Eso fue para demostrarté que en realidad estabas celosa, y que viniste a mi para que te cogiera otra vez. Jhnoy le lanzó su ropa a mi hermana.
Jhony: La otra vez te dije que tienes un gran cuerpo, pero no sabías utilizarlo y eso me disguta mucho, así que la única beneficiada eres tú. Mi hermana no decía nada, estaba paralizada por las palabras de ese hombre.
El tal Jhony le dijo que aquella mujer que vio saliendo era una amante suya, como ya lo sospechaba mi hermana, y que ella sí era una verdadera hembra en la cama y que lo complacía en todo, y no como mi hermana que aún no sabía moverse.
Jhony: tú, eres una nena que recién se hizo mujer conmigo, y no sabes nada, pero te daré una oportunidad para esta noche, primero vístete que esta tanga que traes puesta no me gusta en nada. Mi hermana comenzó a ponerse su blusa y su pantalón, mientras este le decía: Si quieres volver estar conmigo esta noche vendrás con una tanga y sostén rosado, un polito rojo al ombligo y unos pantalones chicle a la rodilla color blanco. Si no los tienes te los compras. A las 11 de la noche te espero en mi cuarto, de lo contrario te olvidas de mi. Mi hermana no respondía, volvió a decir: Entendiste
Mi hermana: Si entendí, le dijo.
Jhony se acercó a ella y le dió otro beso. Cuando se fue le dio una palmeada en sus nalgas.
Mi hermana al salir de la casa de Jhony era las 11 y volvió en la tarde eso de las 4. Traía una bolsa que eras de tiendas de ropa. Cuando se fue a comprar a la tienda, vi su contenido, y no podía creer, era la ropa que ese degenrado la había ordenado ponerse.
A las 9 mi hermana tomó una ducha y se aregló con la ropa que se había comprado, realmente estaba hermoza, sexy, con ezas zandalias con taquito, antes de salir de casa le dijo a mis padres que iba a una fiesta en casa de una amiga. Al escuchar eso me fui a clostet que da a la ventana del cuarto de Jhony.
A las 11 en punto salió de la casa y de manera rauda entró a casa de Jhony. Cuando la vi entrar a su cuarto con su polito rojo al ombligo, donde se le veía su cinturita, y sus lindos pechos marcados, junto a su pantalón chicle blanco, reslatando sus lindas piernas dibujadas y un culito que era un verdadero bocado.
Jhony: Vestida como esperaba, además veo que eres puntal Milagros, o te llamo mejor mi zorrita.
Mi hermana: No me llames así.
Jhony: Primero que todo, la palabra no, jamás debe de salir de tu boca. Me entendiste?
Mi hermana: Si, esta bien.
Jhony:  debo llamarte mi zorrita? otra vez repitió la pregunta
Mi hermana: si
Jhony: Así esta mejor, te quiero decidida con ganas de aprender, debes ser toda una puta en cama para que sigas conmigo, de lo contrario te dejo. Recuerda que esta es tu última oportunidad. Así que date una vuelta y acércate a mí.
Mi hermana obedeció y al voltearse observó ese trasero que estaba levantado por esas sandalias con taco alto, y este la besó con locura su boca, sus manos manoseaban  su culo, cintura y tetas de mi hermana. La tumba a su vieja y mal olienta cama para disfrutar del perfume de mi hermana. Veía a mi hermana más decidida, retorciéndose en la cama.
después de 15 minutos de besarla y manosearla, mi hermana estaba exitada. Ella misma se quita su polito y su pantalón chicle quedando en ropa interior de color rosado.
Jhony: te felicito es el color para la ocasión zorrita.
Mi hermana: De veras te gusta? me da gusto saber eso.
Jhony: si mi zorrita, así me gusta decidida
Parece que lo dicho por Jhony a mi hermana en la mañana hirió su ego de mujer,  por lo que mi hermana ya estaba aprendiendo a comportarse como una puta en la cama. Se quitó su sostén dejando a su vista sus lindas tetas que aún tenían la marca de Jhony.
Este se quito su bividí y tu short quedando en calzoncillo, cuando mi hermana se iba a quitar su tanga, Jhony la detuvo.
Jhony: Esta prenda te la quitaré yo con mis dientes.
Así lo hizo, con sus dientes empezó a bajar a tanga rosa de mi hermana hasta el suelo, mi hermana inmediatamente separó sus piernas, dejando a la vista su presiosa conchita. Jhony no dudó en comércela.
Mi hermana: ahhhhhhhhhhhhh ufffffffffffffff suspiraba mi hermana. Me encanta, decía ella.
Jhony: ¿cuántas veces te han comido la concha?
Mi hermana: tu eres el primero y seguía suspirando ahhhhhhhh
Jhony: veo fue un tonto tu ex novio. Y seguía con el sexo oral.
Al rededor de media hora le hizo el sexo oral, cuando mi hermana soltó su primer orgasmo de la noche. Ahhhhhhhhh Siiiiiiiiiiiiiiiiii. Este le apretó las tetas en señal que no grite mucho.
cuando vi separar sus piernas pensé que se la cogería de nuevo, pero no. Se detuvo y le dijo a mi hermana que se arrodille en el colchón, este se paró en la cama y  puso la cara de mi hermana a la altura de su pene.
Jhony: Sabes lo que tienes que hacer. Mi hermana le quitó sus calzoncillo y dejó frente a ella su gran pene erecto, en realidad era enorme y apuntaba hacia el techo, y le dicía: Que esperas zorrita.
Mi hermana: Nunca hice un sexo oral a nadie
Jhony: tu ex realmente fue un imbécil. Métetelo a la boca y chúpalo.
Mi hermana: ok. No podía creerlo ver  a mi hermana metiéndose ese gran pene su boca por su poca experiencia hizo doler a Jhony y este le dió una cachetada a mi hermana.
Jhony: No uses los dientes zorra de mierda que me duele solo tus labio y lengua ok
Mi hermana: ok Mi hermana seguía gluppppppp glupp. Por 20 minutos le chupó su pjia, era algo que no hizo la otra vez
Jhony luego hecho a mi hermana en la cama y esta se abrió de piernas para que permita entrar su gran pene de Jhony en su concha. Este la hacía doler de nuevo y mi hermana gritaba ahhhhhhh sigueeeee ahhhhhh ohhhhhhhh hasta que entró todo su pene.
Jhony: tienes la concha estrecha, pero eso me gusta, mi putita. Espero nuevamente que asentara su pene en la concha de mi hermana y empezó a bombear con fuerza de nuevo.
Mi hermana: ohhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhhh siiiiiiiiiiiiiiiiiiiii uffffffffff. Mi hermana lo disfrutaba y movia sus caderas para que ambos sientieran mucho placer, su cara de Jhony de satisfacción no lo ocultaba. Aprendes bien mi putita, me gusta, decía, mintras seguía bombeando.
La puso en cuatro, como perrito a mi hermana, y ella coperaba haciendo movimientos hacia atrás y adelante y este detrás de ella se movía con furía para llegar a su segundo orgasmo , luego se hecho y colocó a mi hermana encima de él.
Jhony: vamos Milagritos quiero verte como te mueves.
Mi hermana hacía movimientos en círculos sobre la pinga de Jhony sus tetas se movías y este las sujetaba. Ella seguía moviendose y jadeaba con más fuerza hasta que llegó a su cuarto orgasmo y lo volvió a gritar ahhhhhhhhhhhhhhhhhh. Jhony puso a mi hermana hechada de nuevo y cogió sus piernas con sus manos y seguía con la follada los golpes eras cada vez más duros los sonidos, la de la pija de Jhony y la conchita de mi hermana y otro orgasmo más para mi hermana.
Se levantó, pensé que había terminado, pero volví a equivocarme, mi hermana ya estaba sin fuerzas. Jhony le dijo ponte en cuatro. Mi hermana obedeció. Se acercó a ella y su dedo del medio fue directo al culo de mi hermana.
Mi hermana: Ahiiiiiiii  Me duele le dijo ella.
Jhony: calma perra, es solo al principio. metió todo su dedo índice, mi hermana gritaba, y este oredenó que se calle. Al minuto su culo de mi hermana se acostumbró al dedo de jhony, luego metió el segundo dedo. Volvió a gritar y este le daba de nalgueadas a su trasero en señal que se calle. La seguía palmenado hasta que metió su tercer dedo y empezó hacer círculos en el culo de mi hermana.
Mi hermana: AHHHHHHH, el dolor que sintió era terrible.
Se puso frente al trasero de mi hermana y con su pene apunto al culo de mi hermana. Mi hermana mordía las sábanas para aguantar el dolor. Jhony coloca la cabeza de su pene en el ano de mi hermana que estaba algo dilatado por los dedos de Jhony.
Hace una presión fuerte y logra meter la punta de su pinga en el culo de mi hermana, ella seguía mordiendo la sábana. Luego de 1 minuto hace otra presión hasta meter la mitad de su pene. Los pies de mi hermana golpeaban el colchón, hasta que cogió sus caderas y presionó contra él, hasta que metió todo su pene en el culo de mi hermana. Sus ojos estaban blancos.
Jhony: Por fin te rompí el culo perra. La otra vez no lo hice porque quería darme ese lujo ahora. Además desvirgué tu boca, tu culo y boca son mios, también tu concha.
Mi hermana no se movía hasta que después de haber asentado en su culito la pinga de Jhony el dolor fue disminuyendo y Jhony empezó a bombear. Y eran gritos de dolor con jadeos de placer
Mi hermana: ahhhh uffffff
Jhony: Veo que comienzas a disfrutarlo, te rompí ese hermozo culo que tienes. Ahora eres toda una mujer, mi mujerzuela, mi puta, mi zorra.
Mi hermana: siiiiiii ahhhhhh aun me duele ohhhhhh, luego ya era puro placer para mi hermana
Jhony se hecha de neuvo en la cama ahora mi hermana sobre él. Increible, sorprendente ahora mi hermana hechada con su culo sobre la pinga de Jhony, y ella era quien so movía como toda una puta.
Mi hermana: ahhhhhhh siiiii, lo disfruto mucho, me encantaaaaaaaaaa ufffffff.
Jhony la voltea, la pone boca abajo y él sobre ella chancado con su pene el culo de mi hermana que se movía como loca, hasta que se viene.
Jhony: Grrrr dijo Jhony y se vino en el culo de mi hermana. esta seguía tirada ya sin fuerzas. Podía ver como salía y chorreaba el semen de Jhony sobre el ano de mi hermana totalmente dilatado. Jhony acercó su pene a la boca de mi hermana y le ordenó que se lo limpiera. Ella obedeció y la dejó limpia.
Al cambiarse le dijo: Esa tanga rosa, ya no te volverás a poner, pasaste la prueba. Búscame el sábado si. cambiate y vete rápido. Pero mi hermana no tenía fuerzas, se veía temblar en la cama.
A la hora recién se bañó y se cambió veia su cuerpo marcado por los golpes sexuales de Jhony. Antes de irse Jhony felicitó a mi hermana de nuevo, mi hermana se despidió de un beso en la boca de él, y Johy le dijo: al de abajo también tienes que despedirte de un beso y mi hermana obedeció y besó su pene una vez más por ese día y se fue.

Pronto la tercera parte, espero que les haya gustado.

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ME HIZO SU PUTA 2

Hola!!!

Desde que se publico mi relato he recibido una serie de comentarios muy exitantes que no pense que gustara tanto mi relato y eso que no les he contado todo de aquella ves.  A peticion de muchos de ustedes quiero darles continuidad..

Les cuento como empezo, me fui al DF a conocerme con un Rodri (un amigo con el que tenia sextel que conoci en un chat), la segunda ves que nos vimos en el DF… trate de portarme un poco mas puta que la anterior ya que a el le gustaba que fuera asi y al principio aunque me daba miedo me di cuenta que me excitaba bastante.

Llegue al df con un vestidito negro muy entallado de esos que son sin tirantes, de licra que queda completamente ajustado al cuerpo con zapatilla negra cabello suelto muy rica a peticion de Rodri sin brasier y tanguita. Cuando lo vi solto un ¡ pinche puta que rica vienes! Mas te vale que esta ves me la mames rico si no te voy a prostituir- le dije Rodri no digas eso yo solo quiero estar contigo, me dijo callate aqui se hace lo que yo diga y si no obedeces te voy a prostituir para que aprendas a ser una buena puta.

Nos fuimos a cojer a un hotel muy bonito, llegamos me avento a la cama me subio el vestidito para descubrir mis nalgas y empezo a manosearme desesperadamente cuando de pronto empezo a nalguearme aah!! bien fuerte me dolia y me decia te duele? yo si si me duele – Dime que te gusta pinche puta pideme mas pideme que te rompa el culo maldita perra.  Yo “rompeme el culo Rodri, cojeme duro mi amor, dame mas maas quiero mas revientame el culo… meteme la verga ya” Se saco la ropa, me puso de a perrito a la orilla de la cama y de pronto empezo a jalarme mi tanguita enterrandomela en mi rajita me decia que queria rompermela y no paro hasta que lo consiguió… Me empezo a meter la verga en el culo bien pinche duro pero ahh q rico solo de recordarlo me pongo tan puta y ya empese a mojarme jeje cuando ya me tenia mas q caliente y a punto de venirme me la saco agarro el cinturon y le dije Rodri que haces me dijo callate maldita perra culera y me empezo a pegar con el cinturon en las nalgas me dolia tanto que empese a llorar y ni asi se apiado de mi el canijo y mientras lo hacia me decia.. “sii asi te gusta maldita prostituta,  que buena estas, te voy a violar mi amor quiero que te duela todo el culo pa que recuerdes que el unico que te coje soy yo culera” Me la sigui metiendo hasta que se vino dentro de mi ay que ricoooo cuando termino me empezo a sobar el culo de una forma muy tierna y a lamermelo.

Nos dormimos un rato y seguimos toda la tarde haciendo el amor, en la nochee me meti a darme un baño y arreglarme para cumplirle una fantasia mas… Me puse una tanguita negra con encaje moradito y arriba un vestidito tejito negro tambien, pero somo es tejido tiene hoyitos pues  y se transparenta todo mi cuerpo en especial mis tetas arriba me puse un abrrigo y sali con el en el carro… Ya habia investigado una calle mi Rodri donde en la noche no hay casi movimiento, la idea era dejarme en una esquina sin el abrigo y el iba a darse una vuelta la manzana cuando volviera con el carro yo tenia que actuar como si en verdad fuera una prostituta y quisiera irme con el y asi fue.

Me bajo del carro avente el abrigo en la parte de atras del auto, me pare en una esquina el se fue a darse la vuelta, justo cuando vi venir el carro venia pasando un hombre me porte como una puta y empese agarrarle la verga y a decirle que me llevara con el, el tipo estaba horrible lo hice solo porque sabia que ROdri me estaba viendo y que eso lo iba a excitar mas.. El señor este se fue y camine directo al carro de mi Amo y le dije “HOla mi amor buenas noches, para donde vas? porq no te bajas del auto” el dijo NO, no tengo porque no hay nada que me motive a cojerte puta, cuanto cobras? “Para ti mi amor es gratis, solo cojeme rico como estoy segura sabes hacerlo y para que te motives te tengo un regalo” agarre me quinte la tanga y se la di y le dije mira como me pones, inmediatamente de eso me saque el vestidito y quede completamente desnuda… Uyy para que hice eso se bajo rapido del auto me puso contra el carro y me la metio por el culito aaaah!! q rico y me empezo a cojer ahi en la calle era excitante pensar en el hecho de que alguien podria vernos.

Me volteo y empezo a morderme las tetas, me dolia pero le pedia mas, me abrio las piernas y me la metio por la vagina recargada en el auto con mis piernas en su cintura aaah!! que rico me la metia me estuvo cojiendo en la calle y yo gemiendo como puta gritando… Me subio al carro en la parte de adelante, no me dejo vestirme y me ordeno que le chupara la verga tan rica que tiene y yo no lo dude y empeze a chuparsela aaaah!!!  y nos fuimos de nuevo al hotel…

En la tercera parte les contare lo que siguio en el hotel…. Besos y saludos a Santiago un amiguito mio… Cualquier cosa mi msn es yeselyl@hotmail.com estoy a sus ordenes caballeros besoos!!!!

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Uso y disfrute

Preámbulo antes del relato:

Quiero explicar un poco antes en qué consiste y por qué lo publico.

Tengo 20 años y llevo 4 con mi novia y me vuelve loco.

Ayer, al salir de la ducha… se me vino a la cabeza… y empecé a imaginar y elucubrar. El resultado fue que acabé con una tremenda erección y unas ganas de…… así que me planté delante del teclado y le escribí este mail.

Por eso que el relato es lo que yo le digo a ella… que fue todo improvisado y como se me iba ocurriendo, por eso quizás no os parezca que esté muy bien… es el primero y no he querido “rematarlo” para relato, si no poner tal cual las palabras que rondaban en mi cabeza y que le dije a ella… y quizás esté un poco pensado para ella en concreto… pero bueno…

¿Por qué? porque ella acostumbra a leer relatos, dice que le pareció la hostia y que no suele haber muchos así y que le pone cantidad… y palabras textuales “Impresionante, colosal, enorme, fastuosa, gigantesca corrida. GRACIAS”

Espero que os guste, sobre todo a vosotras ;)

Relato:

Adoro cuando te pones tan perra y me dices cosas como  “una sensación de… Querer estar llena, que me folles, que me pegues, que me utilices como si fuese una puta barata”

Me encanta cuando sé que puedo decirte todas las guarradas y bastadas que quiero decirte…. como que quiero poner la cámara a grabar… yo sólo con un calzoncillo negro ajustado, de pie. Ponerte delante de la cámara, empujarte hacia abajo y ponerte de rodillas, levantarte la cara y decirte “mírame puta”, agarrarte por el pelo y decirte “abre la boca, perra!” y arrimarte contra mi calzoncillo, metiéndote con él mis huevos en la boca y empujarte con fuerza hasta que necesites coger aire y separarte y que cojas una bocanada de aire haciendo “ahhhhhhh” porque ya necesitabas respirar. Levantarte otra vez la cara para que me mires, bajarme y pasarte la lengua por la cara, desde el mentón hasta la frente, babándote entera, cogerte por el pelo, ponerte la mano derecha al lado de la cara y mirarte y…. pegarte un tortazo gritándote ¡puta! Que veas mi polla durísima y muy empalmada levantando el gallumbo… agarrarme la polla y metértela en la boca con el calzoncillo empújandote con fuerza. Sacarme la polla y restregártela por la cara       “¿te gusta? ¡puta de mierda!” y volver a pegarte             “chúpame los huevos, zorra de los cojones”     y pajearme mientras me los comes ahí debajo…. volver a pegarte decirte    ” tócate el coño, venga, quiero verte mover tus dedos en esa maravilla que tienes”. Que acerques los dedos y esté todo empapado y caliente. Mandarte separar los labios, ya abultados, con la manos, meterte mi mano en la boca para que la babes y luego darte unos golpes en el coño, primero suaves y cada vez un poco más fuertes. “Tócate puta” y que empieces a mover los dedos como una perra ansiosa…. y agarrarte por el cuello. Fuerte. Muy muy fuerte……. cada vez más mientras te tocas cada vez más rápido   ¡¡¡¡puta !!! y apretarte!!! PUTA PERRA  y sin soltarte empezar a comerte las tetas como loco, lamiendolas enteras, metiéndomelas en la boca, aplastándolas en mi boca, apretando los pezones con fuerza en mis labios y tirando de ellos…. mientras te tocas el coño y te agarro por el cuello como a una zorra, como a un puto objeto, una puta barata de mierda y coger ese bote que tu sabes, grande y alargado, estrecho en la punta y que se vuelve más ancho a medida que se aleja de ella, y mandarte meterlo en el coño, y tu metiéndolo y tocándote el coño y yo agarrándote por el cuello y pegándote en la cara….. fuerte….. y  teniendo la polla ya tan tan tan jodidamente dura metértela hasta el fondo de la puta garganta y apretarte contra mi cuerpo aplastándote contra él agarrándote la cabeza con fuerza y que te atraviese mi polla la boca y la gartanta………………

y todo eso grabándolo, para que sepas lo puta perra que eres, la puta barata de mierda a la que le meto mi polla hasta el fondo y a la que le pego porque eres MI PUTA MUÑECA, hago contigo lo que me da la puta gana porque estás para eso, para que yo te use y te reviente todo lo que quiera, y te pegue y te golpee…. y mientras TU TE ESTÁS TOCANDO EL PUTO COÑO cachonda perdida como una perra!!!

Y entonces te cogería por las muñecas y te levantaría, te cogería por esa cara de puta que tienes y te metería un pedazo morreo babándote entera metiéndote la lengua mientras te llevo para la cama, darte la vuelta y empujarte hacia ella, para que caigas boca abajo y ponerme encima, con mi polla dura y tiesa encima de tu culo y aplastándote… agarrándote la cara contra el colchón totalmente dominada y sumisa… y apretarte con fuerza entera y dceirte  “eres mi puta, me oyes, mi PUTA ” y empezar a tocarte el coño con velocidad; y bajarme de la cama y llevarte un poco hacia atrás, hasta que te quede el culo en el borde y ponerme en el suelo y empezar a comerte el coño desde atrás como un loco, arrimando mi cara entera a tu culo y a tu coño…. comiéndote entera y empapándome de arriba abajo la cara, viendo ese puto culazo que tienes y ese PEDAZO DE COÑO ABIERTO Y EMPAPADO… chorreando por mis dedos…. y comértelo de forma salvaje mientras te azoto en las nalgas… y te las aprieto y amaso, y pegarte y pegarte con fuerza y firmeza, poniéndotelas rojas y ardiendo, y ya no sabes qué es dolor y qué es gusto y ganas de correrse en el coño……… poniéndote tan tan cachonda y rebajada y deseando que de una puta vez te parta el coño, te lo llene, te lo abra de una forma tan salvaje y empuje todo dentro, cuánto más mejor, solo meter meter y meter, sintiendo como empujo hacia dentro… sintiendo mi polla tan dura entrar en tu coño… abriéndolo más…. notar como empuja y te lo abre y sentir como se te mete hasta dentro…. y mi mano destrozándote el clítoris de tanto frotar……..  y tu culo ardiendo de tanto golpearlo….. y estando tan tan cachonda….. que quieres más… y bajas tu mano como una loca y metes dos dedos con mi polla….. y tres…. y el coño TE VA A REVENTAR, está apunto de estallarte tan tan lleno… y aún te empapas mássssss y te mueves alante y atrás,  intentando empujar todo más dentro, que te llene más, te empuje más, y que tu coño estalle de tanto llenarse con mi polla y tus dedos y tú tirada como una perra cualquiera en la cama….. y empiezas a gemir como una loca…. y estás apunto de correrte, con esa sensación tan jodidamente increíble, el coño lleno, todo empapado, caliente, mi polla aún más dentro… te agarro el cuello por detrás y te empujo contra la cama y te aprieto con muchísima fuerza, vas a correrte!!!!! y te aprieto tanto que ya ni puedes respirar y estás jodidamente cachondaaa y me gritas que te tire de los pezones y te los agarro co las dos manos…. y los aprieto muy muy fuerte y los estiro, tus tetas agarradas y tan estiradas hacia alante, con el dolor en los pezones y el coño tan tan abierto y lleno que te duele PERO TE PONEEE y lo disfrutas y gritas y gritas y

¡DIIIIIIIOOOOOOOOOOOOOSSSSSSSSSSSSSSSSSS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

TE CORRESSSSSSSSSSSSSSSSS

con el coño rojo! empapado! súper abierto y lleno hasta reventar”

los pezones rojos y doloridos estirados en mis manos….

pasan 5 minutos hasta que te repones…..

yo estoy de pie detrás tuya mirándote ahí tirada en la cama…. con ese pedazo de coño usado….

ves mi polla tiesa levantada….

los huevos debajo….

te vienes y te pones de rodillas, debajo de mi polla…. cierras los ojos… te metes mis huevos en la boca….

y disfrutas.

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Colombiana arrecha II: de la fantasía a la realidad

Continuo con mi relato anterior, bueno me falto decirles mi edad tengo 35 años super hoy en día

Después de que paso ese viernes ansiaba que llegara el lunes pero no pude aguantarme y le marque al celular de costeñote  (llamemoslo juan)  a eso de las 3pm del domingo, que mis hijos se habían ido con mi marido a la casa de un compañero del trabajo, y yo me quede con el pretexto que tenía dolor de cabeza, retomando lo llame y me arrepentí, pero juan me devolvió la llamada y mi corazón se aceleraba sentía algo en mi pecho que se quería salir, no le conteste y volvió a sonar el teléfono y me decidí a contestarle  y sonó una voz muy juvenil y le pregunte  quien hablaba y me respondió juan a lo que el me pregunto  si yo era Susana la amiga de su prima y le respondí que si, claro esta todo en un tono muy respetuoso, me sentí muy a gusto ya que  pensé que iba a ser un degenerado que porque tiene el pene grande pero gracias estaba equivocada y llegó lo inevitable y me invitó a salir ese mismo día y me excite muchísimo y temblé pero acepté pero con una condición, que el sitio fuera discreto ya que no nos conocíamos y yo estaba casada y no quería que pensaran mal.

Entonces el me dijo que fueramos a playa y allí nadie nos conocía y acepte, llamé a  mi marido y le dije que me iba con unas amigas a puerto colombia un pueblo de barranquilla a hacer un trabajo y le dije que ya se me había quitado el dolor de cabeza y él me dijo que tranquila, pobrecito pero bueno sigamos. Llamé a juan que me recogiera en la circunvalar de barranquilla, una via rápida y nadie me vería y él paso por mí, llegó en una moto pequeña y un poco maluquita, cuando lo vi el se quito su casco tenia unos ojos bellos una boca hermosa y alto como 1,80 mt blanco y rubio, me dije esta buenísimo solo que un pequeño problema era un niño comparado conmigo le pregunte su edad y me dijo tengo 19 años ya voy a cumplir 20 entonces me dieron ganas de dejar el asunto allí le di a entender que era un niño, pero el me contesto que le diera la oportunidad de que seamos amigos y la verdad me pareció justo entonces me monte en su moto y arranco duro y lo abrase sentí cosquillas en mi cuerpo y no quize soltarlo era una sensación diferente a la de mi marido sentí como me mojaba al tocarlo y por el camino me iba diciendo que estaba bella yo le decía eso es mentira de hombres a lo que el insistió que estaba buena, llegamos a la playa a unas cabañas en una playa reservada  con varios reservados y me dijo que nos pusiéramos comodos y pidió dos cervezas la verdad tenia mucha sed y exitacion el me dijo te quieres bañar y como yo me había puesto mi vestido de baño debajo de mi ropa acepte pero me arrepentí porque se iba a dar cuenta que estaba bien mojada abajo  y el me pregunto que porque me había arrepentido y le dije que porque nos acabábamos de conocer  el me dijo que quería bañarse pero solo no lo iba a hacer, le dije bueno tenia una cara de ternura que no podía hacerle ese desplante y le dije voltéate y el me dijo que se iba a quedar en bañador al tiempo conmigo y asi fue y nos volteamos y me dijo wao que buena estas y yo también le vi su pecho velludo de macho con sus musculos marcados  pero cuando baje la mirada a su vestido de baño que era como una pantaloneta apretada de lycra y dije alto madre santa estas parado y el se sonrio jajajaj y me dijo tranquila que esta dormida madre santa dormida la tenia mas grande que mi marido y mas gruesa.

Nos sentamos, me tome la cerveza en dos tragos y pedi otra y me dijo calmate que seguridad tenia para tener solo 19 años y eso me tranquilizo estaba sonando música y el me dijo bailemos era una champeta música de la costa, pero como yo soy cachaca no la se bailar y se lo dije el me dijo yo te enseño y accedi.  El me tomó de los brazos y me recostó a el yo le conteste que yo bailaba separado y el me dijo que la champeta solo se baila pegados y me dijo imagina que estas con tu esposo y me eche a reir jajaja el me pregunto porque me reia y le dije mi esposo no es ni la mitad de ti y nos reimos jajajajj allí me di cuenta que se me habían subido las cervezas y había perdido el pudor

Bailamos pegados un rato cuando sentí como se paraba su pene y el me dijo para ser cachaca no bailas mal y yo le dije que este costeñote era buen profesor y pegue mi cara a sus brazosn mientras me recostaba inmenso pene en mi vagina y abdomen cosa que ningún otro hombre que sea mi marido lo había hecho se acabo la champeta y y nos quedamos abrazados yo sintiendo semejante pene y le dije al oído tienes un pene grande y el me dijo al oído yo no tengo un pene tengo es una VERGA de verdad  y mas me arreche  y le busque la boca y me beso nos besamos rico le dije papi me encanta tu verga y el me decía mi amor hoy vas a dejar de ser virgen y le dije soy tuya mi amor cerro la puertica como de palma que tenia la chozita y me puso sobre la mesa me besaba con experiencia me lamia el cuello me chupaba mi lengua me decía que rica estas y  yo le decía que era todo un macho el me decía que el es el semental para las yeguas necesitadas y yo le baje el vestido de baño hay que rico nunca se me olvida lo enorme que lo tenia y si es un semental de esos que clavan a las yeguas en los potreros y no lo creía pero yo lo pajeaba mi mano se los juro no podía cerrarla y el no paraba de besarme bajo por mi pecho hasta mis senos me dijo tienes los pezones grandes y me los chupo un poco duro me dolia un poco pero lo entendía estaba arrecho no iba a parar hasta clavarme y me siguió bajando cuando llego hasta la parte baja le dije para, el me dijo porque , entonces yo le dije por mis cicatriz de el parto y el la vio y me dijo mucho mejor te romperé por completo no entendí pero me arreche mas y llego hasta mi chocha y me la chupo y le dije noOOOO  mi marido nunca lo hizo y el me dijo eso es el cabron de tu marido pero yo soy todo un macho y mas me excitaba de lo que me decía y ahyyyyyyyy     que rico el me dijo cállate puta con sus palabras tuve sentimientos encontrados de insulto pero me excitaban sus palabras mas y me metió su camiseta en la boca y gritaba entre con la camiseta en la boca de sus chupadas me llegue 12345 veces solo con su chupada y me dijo te toca no sentía mis piernas estaba en otro mundo y me repuse y me arrodille y le dije que verga y me decía no cono la pichita de tu marido cierto y se me salieron palabras que pensé que nunca diría y le dije con mi mano asi la tiene mi marido y el se rio jajaja a  me excitaba que un macho estuviera frente de mi y la cogi con la boca y la probe casi no me cabia pero me cupo porque tengo la boca de puta grande cosa que no tienen todas las mujeres y se la chupaba fuerte y no le dolia como al cabron de mi marido se la mordía y no le dolia lo pajee con mis dos manos la tenia mas dura que mi marido yo pensé que la pichita de mi marido cuando estaba parada  era dura pero no, dura la tenia mi macho esa si era una verga le sentí su sabor un poco amarga pero era de macho y asi tenia que ser botaba bastante liquido preseminal pensé que se había llegado pero no y me dijo te voy a clavar me asuste un poco y el me dijo tranquila saco de su maletín un gel de agua y se unto bastante en la vergota y me chupo bastante y puso la cabeza en mi chocha hasta que sentí una fuerte puyada en mi vagina y le dije para y el me dijo que porfavor me dejara como el sabia que ya tenia experiencia y el sabia que la tenia grande y me dijo aprieta bien con tu boca mi camisa y asi lo hize me dio miedo pero estaba arrecha y me dijo aguanta que es mejor asi y me la enterro de una llore mucho quería que me la sacara y me dijo que mejor era asi porque asi ya quedaba ancha de por vida y crei que la había metido toda y solo fue la mitad entonces me dijo aprieta un poco tu boca y me la enterro toda y mas llore eso es mentira que un pene grande es placentero a la primera  y se quedo quieto como cinco minutos y me dijo quedate quieta hasta que tu chocha se duerma un poco y se acostumbre y asi fue la saco unos 5 cms y la metia sentía que me puyaba dentro y lo hizo asi por 30 minuto aproximado y le deci hijueputa a que hora te vas a llegar me estas matando y el me decía después de esto nunca otro hombre que no sea el podrá complacerme, siguió dándome suavemente y me dijo ahora te voy a chupar para que no te duela tanto y me la saco de una y sonó como un plop me sentía como si todavía la tuviese dentro me toque y sin exagerar me cabia todos mis dedos en mi chocho

Ya el dolor se había calmado un poco estaba un poco arrepentida por el dolor pero cuando me empezó a chupar me arreche de nuevo y le dije papi ven es injusto que me halla llegado un monto y tu no y lo empeze a chupar y lo adoraba esa verga llego donde  nunca otra llegara me sentía chuchona me sentía muy mujer y las mujeres que lean esta historia de mi vida se los digo soy una mujer completa soy mas mujer que muchas, prosigo le chupe y me decía mami quieres que me llegue y le dije si mi amor que caballero eres y no me lo van a creer se los juro yo nunca he tragado leche pero esta quería tragarla boto mucha leche espesa y con mucha presión se la chupaba y pensaba que ya había acabado y sin tocársela seguía eyaculando boto bastante muchísimos fueron mas de 7 chorros grandes y espesos temi que me la echara dentro porque me preñaría ya que mi marido se hizo la vasectomía y enseguida se enteraría a pesar de esto se la deje sequesita y aun seguía con la verga parada y me dijo miamor la próxima te voy a dar verga como te mereces entonces me dijo te voy a mandar un mensaje de texto tienes que hacer lo que te digo para que  ya quedes lista para la próxima

Y nos fuimos cuando iba de regreso en la moto nunca se me olvidara yo le decía por el camino que fuera lento y en los huecos que fuera despacito estaba bastante inflamada me dolia mucha tenia muchos cólicos y un poquito de sangre llegue y me sentí sucia pero arrecha con mi marido entonces sono el mensaje de texto que decía compra jabon dove  crema numero cuatro y tanga de algodo entonces te lavas con jabon dove  te va arder menos que con los demás jabones y te hechas después que te seque crema n 4  y la tanga y no se te olvide por 8 dias tomar ibuprofeno dos veces al dia y recalco sigue mis recomendaciones y me lo agradeceras y asi fue pero mi marido quería hacerlo conmigo esa noche  pero le dije que estaba muy adolorida entonces el me compro todo lo que mi macho me mando  nadien sabe para quien trabaja  pronto seguire  contando como transcurrieron los siguientes días

Atentamente

cualestusueno@hotmail.com

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Obscena situación

Ellos me la metían, y era yo la que me movía como poseída, hundiéndoselas hasta donde más podía y contorneándome para gozárselas bien gozadas. Aquello tenía ritmo, no sé bien cuantas veces hizo ebullición mi orgasmo, pero fueron muchas. Pedí de pronto, porque lo necesitaba, que fuéramos a coger a la cama.

Obscena situación estaba yo protagonizando. Allí bailando casi desnuda frente a los dos sobrinos de mi marido, totalmente desinhibida mirada atentamente por los tres. Porque Jorge también estaba atento. Ya mi marido se había quedado en calzoncillos, y manoseaba su cosa, induciendo a los chicos que hicieran lo mismo. No era que yo llegué y comencé ese baile por mi cuenta.

Mi marido se lo había prometido a sus sobrinos de 20 y 18 años. Me había convencido de que lo hiciera por razones que solo él entendía como “lógicas y naturales”. Evidente que a mí me había gustado el juego y así fue que comencé el show de esa noche. Vine con un atuendo provocativo. Una remerita blanca, pegada al cuerpo, pollerita negra cortita y sandalias de taco alto. Así, al compás de un ritmo caribeño caliente, comencé a contornearme artística y sensualmente. Cuando mojé con abundancia mi blusa, para dejar entrever mis tetas detrás de la tela mojada, ellos se pusieron bien nerviosos.

Cuando dejé caer mi pollerita, la que estuvo bamboleándose dejando ver mis piernas más algo más, ellos comenzaron a acalorarse. Amagué varias veces quitar la ya mojada remera, pero sabía que debía prolongar ese momento para no precipitar los hechos. Finalmente, quedé con las sandalias, una diminuta bikini, y las tetas al aire, que al principio tapé con mis manos pero terminé exhibiéndolas y tocándomelas suavemente.

Como que los noté ya calientes, y sin dudas, que tocarme y acariciarme los pezones, me produjo calor extra. Mis duros pezones, con una aureola circular que los rodea amplia y que coronan mis tetas, fue picoteada por aquellos seis ojos desbordados. Ya sin sandalias, ellos esperaban algo más, y yo lo prolongaba. Varias veces puse mis manos sobre mi sexo debajo de la prendita que elásticamente se amoldaba a mi cuerpo.

Con mis 27 años, bien llevados, mi cuerpo con ejercicio y buena alimentación, me sentía espléndida. Buenas tetas, músculos firmes, cintura trabajada, caderas marcadas y un respingadito culo que atraía constantemente a quienes me precedían. Me sentía una reina, conformando y entreteniendo a los príncipes y el sultán. Ya quedaba poco para el final, y lo estaba percibiendo. Los tres ya estaban desnudos, cada uno con su polla en la mano, los veía a los tres pajearse al mismo ritmo que yo movía el cuerpo.

… Y lo hice… me incliné, llevando el bikini al suelo, y ¡zaass!, quedé completamente desnuda. Giré una y otra vez, me contorneé y vibré al compás de la música, y mostré mis atributos, haciendo ostentación de mis partes traseras, la que sabía calentaría a mi auditorio. Todo lo hice, a sabiendas de que la camarita que estaba sobre el mueble central, filmaba mi show, así, podríamos luego divertirnos viéndolo. Mi excitación era mayúscula, pero ya estaba pensando que debía cerrar aquello, aunque la música se prolongara.

Así, que me incliné dos veces como saludando cortésmente, pero a la tercera acción, mi esposo me abrazaba besándome estrepitosamente. Todo fue rápido, cuasi violento e inesperado. Me tomaron salvajemente entre los tres, y me tendieron en la mesa. El suave frío de la madera pronto se amoldó al calor de la piel de mi espalda. El espejo me devolvía mi cuerpo extendido, y pude ver el contraste de mi piel bien tostada del verano, con las partes que no habían tomado sol ese verano. Lo del nudismo está aun pendiente, hasta ahora en la playa, pero aquí comenzó hace casi una hora.

El haber venido con los chicos a la casa de veraneo, no me había permitido tomar sol desarropadita. Sin embargo allí estaba desnudita, sobre la mesa, merced no solo a sus miradas, sino también a sus inquietas manos. Eso no estaba en el show y en ninguna programación o charla previa. Eso era una toma de situación donde ellos no tenían autorización. Pero no la pidieron, y cuando Jorge abrió mis piernas, permitiendo que Tulio, el mayorcito, se mandara de cabeza sobre mis sexo, yo, que no lo había permitido, lo acepté hasta con cierto desparpajo, ya que estaba caliente, muy caliente, por todo lo sucedido si, pero sobre todo porque cuando comienzo a entibiarme mi termómetro no tiene retorno, cada vez sube más y más…

Ciro, el menor, no dejaba de succionar mis tetas, y me las masajeaba dando unos chupones tan ricos a mis recalentados pezones que me produjeron escozores súper agradables. Yo allí ya intuí lo que vendría. Aquello de ser una mujer demostrativa con los sobrinos por pura “lógica y cosa natural”, no lo entendía bien, pero si entendía bien que yo me estaba “regalando” a sus placeres. Más sintiendo a su vez lógico y natural placer. Me tendrían expuesta a su merced y harían de mí una derretida hembra de miel.

Aquella previa experiencia con un tercero, meses atrás, había marcado a nuestra pareja. A mi esposo, que había promovido durante años el intento de hacerlo, le había gustado mucho más de lo que se había imaginado, y yo, que me había negado sistemáticamente, me había dado cuenta que me había estado perdiendo algo que estaba buenísimo. Sabía que Jorge, no tardaría en inventar algo. Yo, suponía que volvería a invitar a su amigo a casa, cuando regresáramos de las vacaciones, pero no, la sorpresa había llegado antes y estaba produciéndose tan fervorosamente explícita, que yo sorprendida de que lo que sería un show subidito de tono, se transformara en una sección de sexo explícito.

Tenía yo en mi boca, la verga de unos de los chicos, y era el otro el que me arrancaba el primer orgasmo de esa noche, meneando su lengua sobre mi conchita abierta, expuesta y con el clítoris expuesto. Jorge, corregía el enfoque de la cámara para no perder escenas. Me volteé sobre la mesa, y arrodillé, a fin de poder saborear y disfrutar de aquella joven, esbelta y hermosa polla que se me ofrecía a chupar. Mi cuevita estaba a merced de los lengüetazos del otro, que sabía lo que hacía. Jorge, jugó con mi colita, y ya sus dedos me penetraban el hoyito, dilatándolo para lo que sería una fiesta más tarde.

El espejo dejaba ver en claro lo que sucedía, y pensé, esa blancura de mis pechos que hacen más grande la aureola de mis pezones, podría borrarse, ese blanco que se veía en los cachetes de mi traserito podrían ahora también tomar sol, ya que después de esto, no tendría por que andar tapándome de los chicos. Pero el espejo, marcaba que estábamos comenzando un juego de difícil retorno. Ya no serían más mis sobrinitos, se estaban transformando en apetecibles machitos bien degustadles. Cuando uno de ellos apoyó mi pierna sobre la mullida banqueta, dejando la otra sobre la mesa, supe que me estaban abriendo de tal forma que mi sexo quedaría allí a merced de sus bocas calientes.

Pero fue solo una boca la que accionó, cuando mi marido me dio su pija ofrecida como un hierro caliente, fue solo mi boca la que se metió aquella pija. Detrás recibí el primer vergazo de esa noche, que se coló fácilmente en mi mojada cuquita, abriéndome de par en par. Ellos fueron intercambiándose para así, darme unas embestidas, y regocijarse de mis gemidos, y dejando que el otro me arrancara más deseos al cambiarme de pija. Los sobrinos de mi marido me estaban cogiendo “lógicamente” y en forma muy “natural”, y natural y lógicamente yo me estaba corriendo a mares de goce y placer.

Ellos me la metían, y era yo la que me movía como poseída, hundiéndoselas hasta donde más podía y contorneándome para gozárselas bien gozadas. Aquello tenía ritmo, era como la cumbia epistemológica de Les Luthiers, en dilema de amor, sentíamos que estábamos epitemologiando en forma sensacional. No sé bien cuantas veces hizo ebullición mi orgasmo, pero fueron muchas. Pedí de pronto, porque lo necesitaba, que fuéramos a coger a la cama.

Desde allí en adelante, fue como aprender una nueva manera de leer o de pensar, una nueva forma de coger se perfilaba en nosotros como consecuencia de los modernos soportes digitales, manuales y vengables que teníamos a disposición. Faltaban cosas aun, porque yo solo les había chupado la verga a Ciro y a mi marido, pero no había tenido aun el gusto de hacérselo a Tulio. Sé que era este que intentaba cada vez que le tocaba el turno, metérmela en el culito, pero fracasaba siempre, porque no estaba yo colaborando, porque era el inexperto y además se la sentía enorme.

Ya en la cama, tuve que tenderme para que los tres me dieran un ratito. Mi marido, Ciro y luego Tulio. Tulio debió esperar entonces, y yo tuve la oportunidad de mirar primero, y quedé como extasiada, porque poseía un vergón de esos, tipo tuna, venoso y con forma indefinida, eso lo hacía espectacular en cuanto a una enorme acumulación de sensaciones, y luego tenerla entre mis manos, jugar con ella, besarla y darle unas buenas lamidas. Ya en ello, mientras mi esposo y el otro me daban lindo yo supe gozar bien, sabiendo lo bien que me hacía aquella vergota en mi conchita caliente.

Cuando a él le tocó el turno yo inmediatamente estallé en orgasmos, que fueron producto más de la emoción que de la sensación, porque estaba predispuesta a gozarla. Así que para gozarla mejor, cambié de posición y lo puse boca arriba, mi esposo y el otro me ayudaron, a montarme y en cuanto pude yo poner en posición aquel enorme mástil dejaron caer mi cuerpo, no obstante el chico no dejó de mordisquear mis pezones para darme ese festín que tanto me gusta. Mi esposo besó mi cuello para estar cerca de lo que vendría.

Lo que vino fue una verdadera locura de goce, porque fui aflojando mi cuerpo en caída para recibir aquella petulante y enorme polla, que me abría a un mundo de sensaciones tan placenteras y lujuriosas que grité contorneándome temblorosamente. Y de allí, ya con todo aquello adentro, comencé una suave cabalgata que supe compartir besando putonamente a mi esposo, mientras este me decía cosas chanchitas sobre lo que estábamos haciendo. El me besaba y yo jadeaba, mientras subía y bajaba sobre el pollón de su sobrino… Y él no solo me besaba, sino que metía sus dedos en mi culito, dándome esa sensación de doble que él decía era buena y aun no habíamos probado.

Probado hasta ese instante porque me inclino, y el otro chico buscó posición otra vez en lo que había estado buscando allá cuando estábamos en la mesa, mi culito. Esta vez no le negué el recibimiento y bien incrustada en la otra le fui dando cabida, y dirigiendo sus movimientos para que todo fuera fatalmente introducido… porque fue fatal el goce que comencé a sentir, con aquellas dos pijas dentro… Y ya no sabía cómo era que no había gozado eso antes, porque exploté en un mundo multiorgásmico. Lo de fatal es porque desde allí, quedé quemada con la idea de no dejar de hacerlo nunca más.

Gocé como una perra, como yegua, como cabrita, como coneja insaciable, como la mujer del marido más inteligente y amoroso que hay en esta tierra, y así se lo hice saber chupándosela con agradecimiento, así es que tuve tres pijas dentro de mí, y se la chupé hasta que me llenó de caliente lechita. Lechita que tuve también de sus sobrinos que acabaron furiosamente.

Increíble, pero fueron ellos los que debieron parar, porque yo, no hubiera detenido nunca esa situación que tanto me ha dejado marcada. Muy marcada. Porque ahora estoy siempre esperando que mi esposo me prepare esos regalitos tan jugosos.

Es tan “lógico y natural” querer gozar tres machitos a la vez, que los deseo siempre.

Autora: Marianella

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L. (I)

Saqué mi polla y comencé a follarla por el coño. A través de la cortina podía ver la gente de la calle, y alguien que se paraba a mirar, aquella chica que, con cara desencajada de placer, estaba allí desnuda, mostrando sus pechos pegados a la ventana. Pero L. no veía nada, estaba con los ojos cerrados, disfrutando de mi polla, de la polla de su amo, que la estaba follando, cada vez más rápido.

Conocí a L. casi sin quererlo. Era una mañana gris y espesa, y entré al chat unos minutos. Vi su foto, claramente falsa, y piqué sobre su nombre, con indiferencia, casi mecánicamente. L. contestó enseguida, y comenzamos una breve charla. En unas pocas frases tuve la sensación de estar hablando con alguien que conocía desde hacía mucho tiempo, con quien me entendía perfectamente. Iba de frente y, como comprobé más tarde, era absolutamente sincera. No hubo punto intermedio, y enseguida pusimos las cartas sobre la mesa. L. buscaba lo que yo estaba dispuesto a dar, y ella me ofrecía lo que estaba buscando. Así que decidí probarla.

L. es lo que se diría una triunfadora, o al menos está en ese camino. Y por eso todos los que tiene alrededor la respetan y la temen. Todos menos yo. Y por eso elegí su cueva de triunfadora, su despacho, para probarla, para saber hasta donde era capaz de llegar. Me contó que iba vestida de manera elegante, con blusa y falda ajustada. Que le gustaba vestir bien, sentirse deseada. En la distancia no podía explotar por mi mismo el deseo, por lo que decidí que serían otros ojos los que lo hiciesen por mí esa vez.

Hice que se quitara las bragas y el sujetador, que abriese sus piernas y que se tocase para mí, hasta que su excitación aumentase. Quería que estuviese húmeda, que casi se puede oler su humedad, y que sus pezones estuviesen duros y excitados. L. me obedeció, como siempre a partir de este momento, y comenzó a tocarse, tanto que humedeció su falda. Imaginaba cómo sería su coño, y quería que mis dedos fuesen los suyos, esos los que estaban sintiendo su calor y su humedad, esos que la acariciaban.

Cuando estaba a punto de llegar al orgasmo hice que parara. Le ordené que llamase a alguien de su despacho, cualquier hombre al azar, de esos que la temían y respetaban, y que lo hiciese venir a su mesa. Tenía que estar con la blusa abierta, para que ese desconocido pudiese ver sus pechos al acercarse. Tendría que comportarse como una puta para mí, haciendo que él se acercarse a su lado, que pudiese ver, que pudiese oler. Y L. lo hizo, sin rechistar, sin pensárselo dos veces. Lo hizo y me lo contó. Lo hizo y le gustó. Más de lo que seguramente pensaba. Una puerta en ella se abrió, y yo entré por allí. Porque, como luego L. me confesó: “se folla con la cabeza y no con la polla”.

Nos citamos en un hotel céntrico, en una 5ª planta, en una habitación que daba a la calle. Era un edificio modernista de esos que abundan en Barcelona, que los turistas van mirando y fotografiando continuamente. L. llegó puntual, y yo ya estaba esperando dentro, sentado en una cómoda butaca, en penumbra. Le dije que se quedase en el centro de la habitación y que se fuese desnudando para mí, poco a poco. Primero su blusa, luego su falda. Llevaba puesto un erótico conjunto de bragas y sujetador que se había comprado especialmente para mí.

Le ordené que recogiese su pelo, de manera que su cuello quedase completamente libre, y que se quitase su collar, anillos y pendientes, pero que dejase sus tacones. “Toma”, le dije, y le tiré el collar de perra que había comprado para la ocasión. Era de cuero negro, con tachuelas brillantes, ancho. Al ponérselo resaltaba aún más su cuello esbelto y elegante, y el contraste con su piel.

“Ahora, abre la ventana, zorra”. L. se dirigió a la ventana, sin rechistar, y la abrió de par en par. “La cortina también”, le ordené. Ella descorrió la cortina, y el sol de la ciudad entró y acarició su cuerpo.
“Bien, acércate a la ventana, que se te vea de la calle”. L. se acercó, casi hasta rozar el cristal, y mostró su cuerpo al exterior. Observó como circulaba un río de gente. Cualquiera que pasase por la calle podría verla allí, de pie, casi desnuda. Pero para eso había que levantar la cabeza y fijarse un poco. Había que observar atentamente. Comprobó también que cada cierto tiempo algún turista hacía una foto del edificio. Y L. se excitó pensando que su imagen, semioculta y discreta, iba a estar viajando por cualquier lugar del mundo, que más adelante, cualquiera, en cualquier lugar, vería aquella mujer desnuda en la ventana, aquella puta obediente a las órdenes de su amo.

“Ahora, zorra, quítate las bragas y el sujetador”. L. me miró, un poco desconcertada, pero hizo lo que le ordenaba. Ahora sí, su cuerpo se mostraba totalmente desnudo. “Bien, vas a hacer lo siguiente: quiero que te inclines un poco, de manera que tu cara y tus pechos rocen el cristal. Abre tus piernas y haz tu culo para atrás, de manera que te vea bien, zorra. Eso es. Ahora tócate, muy despacio, quiero que estés mojada, mientras miras hacia la calle, a ver si alguien ve tu cara de puta.” “Y no quiero oírte gemir, zorra”

L. me obedeció, y comenzó a tocarse muy despacio. Podía ver su cuerpo estirado, abierto, sus pechos y su boca abierta por el placer, pegada al cristal. Movía su mano un poco más rápido cada vez y comenzó a respirar aceleradamente. Hacía esfuerzos por no gemir, y su olor a hembra, a puta, fue invadiendo la habitación. Me levanté y cerré las cortinas detrás de ella, dejando su culo detrás de la tela. De esta manera, desde la calle se podía ver su cuerpo, su cara y sus tetas. Pero no se me podía ver a mí, que estaba ahora detrás de ella. “Para”, le dije.

Toqué su coño húmedo, muy húmedo, con mis dedos, y llevé un poco de sus jugos hasta su culo. Estaba realmente excitada. Tomé un pequeño consolador anal que llevaba en mi mano y lo introduje en su culo, hasta casi el final. L. gritó un poco, porque no estaba preparada para esto. “Calla, zorra”, y le di un fuerte azote en sus nalgas por haberme desobedecido. “Si, amo”, contestó ella. “Qué calles, te he dicho”, y volví a azotarla con fuerza. L. aguantó los golpes en silencio. “Así me gusta, zorra”.

L. estaba como yo quería, excitada, humillada, expuesta. Era mi puta, mi zorra. Y me excitaba. Saqué mi polla y comencé a follarla por el coño, muy despacio. Empujaba su cuerpo, que se pegaba contra el cristal. A través de la cortina podía ver la gente de la calle, y alguien que se paraba a mirar, aquella chica que, con cara desencajada de placer, estaba allí desnuda, mostrando sus pechos pegados a la ventana. Pero L. no veía nada, estaba con los ojos cerrados, disfrutando de mi polla, de la polla de su amo, que la estaba follando, cada vez más rápido.

L. sólo quería que la siguiese follando, mostrarle al mundo lo puta que era y lo que la hacía disfrutar su amo. Y quería que su amo se corriese en ella, completamente, para complacerlo hasta el final. Yo la follaba cada vez más rápido, y comencé a azotar su culo, a follarla con fuerza, mientras me vaciaba completamente en el coño de mi puta, de mi zorra, de mi esclava. Mientras lo hacía, L. tuvo un orgasmo intenso, y no pudo reprimir sus gemidos, sus gritos. Ya no le importaba nada, sólo quería disfrutar, sólo quería sentir mi polla, y sentirse mi zorra, mi hembra.

Nos derrumbamos y caímos al suelo exhaustos, agotados por el placer. Empujé a L., y la aparté de mi lado. La dejé allí un rato, tumbada en el suelo, desnuda, recuperando el ritmo de su respiración.
Yo me levanté, me vestí y me fui. Sabiendo que L. siempre sería mía.

(Continuará…)

Autor: Amobcn

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Me cogí a mi mejor amigo

Me puso en cuatro y comenzó a darme duro, bien duro y yo le gritaba que más duro, que me follara, que me lo rompiera, se paró, agarró el vibrador y me dijo métetelo por tu vulva así mismo en 4, que te voy a coger por el culo, sus palabras me excitaron, y poco a poco me fue metiendo su rico pene por mi culo mientras tenía el vibrador por mi coño, que rico cogiéndome por los dos hoyos.

Esto me pasó hace 3 meses aproximadamente, Mike mi mejor amigo, era mi confidente, me escuchaba, tenemos una química y un sentido del humor muy parecido. Tenemos algunos 4 años de amistad, sólo que un tiempo nos separamos por cuestiones de viajes y no volvimos a reencontrar hace 2 años.

El salía con alguien, yo tenía pareja, pero pasábamos más tiempo juntos que con nuestras respectivas parejas. El caso es que en mi cumpleaños pasado mi pareja organizó una fiesta sorpresa para mí en una disco, yo no me sentía a gusto, todo estaba hermoso, pero a mí me faltaba algo y ese algo era Mike, comencé a imaginar lo feliz que soy a su lado riendo, charlando, íbamos al cine, a bares, nos daban las 3 y las 4 de la mañana sentados en el jardín de mi casa hablando de todo.

El caso es que le dije a mi pareja en ese momento que me sentía indispuesta y que quería ir para mi casa, era la una de la madrugada, se incomodó, empezamos a discutir, él quería e ir para una cabaña y yo lo que quería era estar sola Uummm bueno no tan sola sino con Mike. Al final me llevó a la casa manejando como un loco, me insultó por no valorar su esfuerzo y detalle y yo decidí terminar ofendida por su agresividad.

Llegué a casa a las una y algo y llamé a Mike que como siempre estaba ahí para mí y salió a socorrerme, cuando llegó lo abracé fuerte y le dije que me hacía falta, ahí comenzó todo, nos besamos, empezamos a juguetear, nos tiramos en el suelo y nos quedamos mirando el cielo y hablando. No sé por qué, pero tenía la impresión de que su paquete no me iba a sorprender y que en la cama no llenaría mis expectativas por lo que me contuve para no dañar la relación de amigos.

Luego de ahí nos seguimos viendo normal, pero ahora sin querer terminábamos besándonos, tocándonos, y nos complementábamos, pero no sé, algo me detenía, así duramos 3 meses en ese juego que por cierto me fascinaba luego me iba a buscar refugio donde mi amado y fiel vibrador del cual él sabía la existencia.

Un día viernes para ser exactos, salimos para el cine y luego a tomar algo, yo de por si soy muuuuyyyyy puta y caliente y todo lo que me imaginaba era cabalgando a ese hombre, bañándome en su rica y caliente leche, tomándomela huyyyy se me hace agua la boca, no me importaba un carajo la amistad estaba vuelta una perra y lo invité a pasar a la habitación, allí nos besamos, pero él no temía pasar el límite y romper esa amistad que ya no era tan sólo amistad.

Eran como las 3 AM y nos besábamos en mi cama, me rozaba su verga que por cierto es bella, gordita, con una cabeza hermosa, de tamaño normal y con un sabor riquísimo que invitaba a pasarte horas mamándosela y saboreándola, mi vulva la pedía a gritos, estábamos como poseídos, extasiados, en una cuando vi que perdíamos el control lo paré y el aceptó, se iba y cuando estaba en la puerta mi mirada le decía lo contrario a lo que mi boca había pronunciado, y se devolvió, me tomó por el pelo, me besaba ahora con más pasión, el cuello, los senos, la espalda, el vientre, me daba mordidas suaves, ricas, me abrió las piernas y bajó a mi zona sur donde sentí su rica lengua pasar, entrar, salir, lamer.

Aquello era indescriptible, mi vulva estaba llena de ese rico y suave néctar que sólo se da cuando está súper excitada y él se lo tomaba y luego me besaba, le pedí a gritos que me lo metiera y cuando se disponía a hacerlo lo paré, aguanté y me dediqué a mamárselo, a comerme ese rico postre, a pasarle la lengua por sus granos, a besarle el culo, jugaba con el metiéndomelo profundamente en mi garganta, pero no quería que se viniera en mi boca por lo menos no por ahora, así que me tendí en la cama pues quería que me follara, que me diera con fuerza, que me cogiera como toda una puta perra, mientras me veía venir una y otra vez ya que soy multiorgásmica.

Me cogía y seguía, me besaba, alternando con mis senos, boca hasta que me bañó el coño de leche y llegamos juntos al más excitante, profundo y rico orgasmo. Su miembro continuaba duro y yo feliz ya que soy insaciable, quería más, y le decía que éramos unos idiotas por perdernos de esto, me le subí encima y comencé a cogérmelo y recostada le hablaba al oído de lo rico que se sentía su leche corriendo en mi parte y de lo fascinada que estaba con su paquete, que me había cogido como un campeón y que ahora era mi turno, así que me le puse de espalda arriba, dándole toda una vista panorámica de mi culo y de su verga entrando y saliendo de mi coño, luego lo cogí en cuclillas para que me viera la cara y le decía:

Mira como mi coño se come tu verga, eso lo excitó y se corría de nuevo sólo que ahora corrí a poner mi boca para sentir su rica leche en ella y probarla, se lo limpié completico y me tomé toda mi leche y le volví a lamer el culo mojado de la leche de ambos.

Nos quedamos tendidos en la cama, como por media hora hablando de lo rico que había sido y de lo que nos estábamos perdiendo. Ahí le propuse enseñarle mi vibrador y él me dijo que me quería ver masturbándome, así lo hice como niña obediente, me lo metía por mi coño y él tenía su miembro listo para otra pelea, ahora me puso en cuatro y comenzó a darme duro, bien duro y yo le gritaba que más duro, que me follara, que me lo rompiera, se paró, agarró el vibrador y me dijo métetelo por tu vulva así mismo en 4, que te voy a coger por el culo, sus palabras me excitaron, nunca antes lo había hecho, pero estaba tan caliente que mi cuerpo completo decía:

Fóllame, cógeme, rómpeme el culo, dame leche, y poco a poco me fue metiendo su rico pene por mi culo mientras tenía el vibrador por mi coño, que rico cogiéndome por los dos hoyos, cuando me decía me voy a correr, me corrí yo, pero esta vez meándome (orinándome), de tanto placer, me llenó el culo de leche y se sentía súper rico. Me confesó que ninguna mujer antes se había orinado viniéndose con él. Yo le dije que a mí no me había pasado, lo que es mentira, pero bueno no importa, quería hacerlo sentir especial.

Así caímos abatidos en la cama como a la 5 AM y nos dormimos, nos levantamos a las nueve y nos volvimos a coger, esto duró hasta las 2 de la tarde del sábado (no trabajamos los sábados), cuando ya decidimos comer algo más fuerte en la calle, nos duchamos y salimos mareados y exhaustos.
Confieso que es el mejor polvo que he tenido y que me encanta como me coge hasta el día de hoy.

Autora: Tiffany

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Desvirgando el ano de mi amiga

Lamí toda su raja, comiéndome el coño entero, pronto empezó a tener espasmos de gusto. Mamaba su coño cuando me pidió con voz de auténtica puta que le metiera un dedo en el culo, continué comiéndole el coño salvajemente, a la vez le metí mi dedo por su ano, que entró con facilidad debido a los jugos que resbalaban de su vagina, lo metí, lo saqué, lo giré, ella gemía y se retorcía de gusto.

Este relato ocurrió cuando yo estaba en el instituto, no conocía nadie allí, al haber estado en un colegio lejos de ese instituto. Con el tiempo me fui haciendo amiga de una chica de la clase, llegando a ser esta amistad muy íntima, cogimos mucha confianza, ella se llamaba Paloma, nunca nos habíamos liado, pero nos llevábamos muy bien, nos contábamos nuestras intimidades, nuestras relaciones con otras personas. Paloma era morena, 1´65, rellenita, con un buen cuerpo, con grandes tetas y un culo algo gordito, estaba bastante bien, el peso era ideal, ni gorda ni delgada, lo justo para tener unas grandes curvas.

Muchas veces salíamos juntos, con o sin amigos, bebíamos y hablábamos. Uno de esos días que estábamos tomando unas copas en mi casa, salió un tema interesante, hablando de las fantasías sexuales, le comenté a Paloma que la mía era tener sexo anal, darle por culo a una tía, ella respondió rápidamente que eso solo lo hacían las tías de las películas porno, yo le dije que no, ella me respondió que debía doler una barbaridad, le respondí que a algunas chicas le dolía mucho, a otras poco, y muchas sentía placer, ella respondió que no debía de sentir nada las chicas, pues el punto g lo tienen delante y que detrás solo lo poseen los chicos.

Tras un rato hablando de esto, me dijo que solo conocía a una chica que lo hacía y que le gustaba, Nuria, que estaba en el último curso, yo me quedé helado con la frase, pues conocía de vista a esa chica y estaba muy bien, era morena, ojos negros, alta, delgada y con dos pechos preciosos, incluso había posado para algunos catálogos de moda. Yo la conocía de vista, pero Paloma la conocía de algo, pues coincidía con ella en clases de música, incluso habían salido juntas algunas veces. Le rogué que quedara con ella para salir juntos e intentar liarme con ella, y después de mucho rogarle accedió, pero con la condición de que me llevase a mi amigo César, por el que Paloma estaba coladita. El fin de semana lo logramos y quedamos con ellos y más gente, todo parecía ir bien, le tiraba los tejos a Nuria, Paloma intentaba ligar con César.

La noche iba perfecta, hasta que salimos un momento del bar y al entrar vimos como se liaban César y Nuria, se estaban enrollando. Paloma y yo nos llevamos una gran decepción, así que al rato nos fuimos, decidimos ir a su apartamento, pues como ella era de Nerva, tenía un apartamento alquilado aquí. Por el camino, con alguna copa tomada, nos fuimos acordando de las familias de César y Nuria. Cuando llegamos a su casa nos pusimos a beber Martini, que no era muy fuerte, pero algo hacía para ahogar las penas, cada vez estábamos más lanzados, hasta que entre risas me dio por decirle a Paloma que vaya pena, que llevaba varios días sin masturbarme reservándome para la ocasión, que encima había estado toda la noche con un gran empalme y que al final nada, que cuando llegara a mi casa iba a tener que masturbarme para relajarme.

Ella se rió y respondió que ella iba a tener que matarse a hacerse dedos, nos reímos un gran rato. Al momento, Paloma se sentó a mi lado, llevaba unos pantalones negros ajustados, en su entrepierna se marcaba todos los de su coñito, hasta que envuelto en mi excitación planté mi mano en su coño, sobándoselo por encima del pantalón, ella no dijo nada, entonces le dije que si quería que los dedos se los hacía yo, Paloma llevó la mano a mi pene, agarrándome la polla por encima del pantalón y me dijo que entonces las pajas me las haría ella.

Comenzamos a besarnos, metiéndonos las lenguas hasta el fondo, jugando con las lenguas fuera de la boca, escapándosenos varios gemidos de gusto, los suyos aumentaron cuando me dirigí al cuello, sabía que era su punto débil, y con mi lengua y mis labios empecé a saborearla, se retorcía de gusto. Después llevé mi mano a sus pechos y comencé a estrujarlos, después por su escote se las sobé por debajo del sujetador. Su camisa y su sujetador no duraron mucho, y sus hermosos pechos quedaron a la vista, con los pezones pequeños y oscuros, me puse a lamerlos, mordiendo sus pezones, succionándolos. Bajé mi mano a su coñito, por encima del pantalón, gemía como una perra, mientras que decía que la había puesto muy cachonda, mientras le desabrochaba el pantalón, le quité el pantalón y las bragas, la tenía completamente desnuda tumbada en el sofá. Yo me desnudé delante de ella, mientras Paloma me miraba acariciándose el coño.

Me puse encima de ella, besándonos, colocado entre sus piernas, rozando nuestros miembros. Después ascendí por su cuerpo hasta que mi pene quedó a la altura de su cara, hice movimientos circulares frotándoselo por la cara, ella me puso las manos en el culo y me bajó hacia su boca, la abrió y mi pene entró en su boquita húmeda, metí la punta, y a continuación ella presionó mi culo y casi se la metió hasta la mitad, movía su lengua dentro de la boca, haciéndome gemir de gusto, que bien la chupaba, después se la metió entera, y tras un rato así paré, porque veía que me corría.

Seguidamente me deslicé hacia abajo, separé sus piernas y observe su coño, depiladito con solo pelos en su monte. Acerqué mi cara, y lamí toda su raja, al rato me lancé al clítoris, comiéndome el coño entero, jugando con mi lengua. Pronto empezó a tener espasmos de gusto, sobre todo cuando un dedo entró en su vagina. Mamaba su coño cuando me pidió con voz de auténtica puta que le metiera un dedo en el culo, continué comiéndole el coño salvajemente, a la vez le metí mi dedo por su ano, que entró con facilidad debido a los jugos que resbalaban de su vagina, lo metí, lo saqué, lo giré, ella gemía y se retorcía de gusto.

Minutos después, me pidió que le metiera otro dedo, le estaba gustando, obedecí y se lo metí, entró también sin mucha dificultad, los giré en su ano, metiéndoselos y sacándoselos, al principio despacio y después más fuerte, cuanto más hacía bestia con los dedos en su culo y con la mamada del coño, más gemía ella. Aparté mi cara de su coño y añadí un tercer dedo sin que me lo pidiera, quería ver su culo recibiendo tres dedos, pero esto le dolió, se quejó, moví los dedos lentamente, pronto empezó a gemir de nuevo.

Estaba lanzado, le pregunté si quería que se la metiese por el culo, ella sin demora me dijo que sí, que se la metiese pero con cuidado. Saqué los dedos y le metí dos en el coño, mojándolos bien, le lamí un poco el ano, después le levanté las piernas, colocándole las rodillas a la altura de su cabeza, y dirigí mi pene a su agujero, ella se separó las nalgas con las manos, me miró con cara de viciosa y me dijo que se la metiera, que hiciera lo que le iba hacer a Nuria, agarré mi pene y apreté contra su agujero, poco a poco empezó a deslizarse para dentro.

Paloma se quedó sin respiración, inmóvil, con los ojos abiertos, cuando el glande entró en su culo se relajó, lanzando un suspiro y soltando el aire de la respiración contenida, el ano estaba muy cerrado, estaba seco a pesar de la lubricación, así que llené de saliva mi pene para facilitar las cosas. Lentamente empecé a moverme, despacio, con empujones mínimos, metiendo un poco más de pene cuando su culo iba acostumbrándose. Paloma tenía los ojos cerrados, lanzaba leves quejidos, aunque no decía nada, tras un rato entró entera y se lo dije, ella con su mano comprobó que era cierto, eso la relajó, empecé a moverme un poco más seguido, y ella empezó a gemir de gusto. Pasado un tiempo, y con su culo ya acostumbrado, empecé a decirle que tenía un culo hermoso, ideal para partirlo, ella empezó a decirme que me follara su culo, que no parase, aumenté el ritmo y ella aumentó sus gemidos.

Pronto noté que no iba a aguantar mucho, le grité a Paloma que me iba a correr acelerando el ritmo, me la follaba como si se tratara de su coño, ella no se quejaba. Cuando comencé a correrme sentí como ella se arqueaba y empezaba a lanzar gemidos alocados, suspiros entrecortados, gritando que ella también se corría. Lancé mis chorros dentro de su culo, metiéndole todo mi polla, cuando acabé la miré y vi que ella tenía la mano en su coño, se había masturbado mientras me la follaba, estaba muy mojada.

Saqué mi polla y mi semen se salía de su culo, su ano se le quedó abierto unos instantes, luego se cerró con un par de espasmos. Nos abrazamos, nos besamos, y horas después ya me marché hacia mi casa.

Autor: Fary

pabloeresmas@hotmail.com

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Amparo, mi princesa Íbera

Se le escapó un pequeño grito de dolor cuando la polla penetró su culo, pero el placer y la mezcla con el hilo de dolor hizo que durase apenas un instante. Sentía su humedad caer por sus muslos, sentía como se mezclaba con el sudor y otros líquidos y sentía el placer de los cachetes que caían, al ritmo de las enculadas, sobre sus nalgas. El ritmo siguió así hasta que él se corrió dentro de su culo.

La verdad es que la primera vez que te vi mis pensamientos fueron de lo más dulces, por tu sonrisa, por tu cara y esos preciosos ojos que tienes, pero enseguida se despertó la libido en mi por tu escote, bueno, por tu escote no, por el hueco que quedaba entre los botones, que dejaba ver claramente tu sujetador ocultando tus dulces pechos de fruta divina. Supongo que la mezcla de esas dos sensaciones, la pura y casta y la libidinosa y salvaje fueron el coctel ideal para que me volviera loco por ti.

Desde la primera visita quedó claro que el componente sexual nos era común y que en nuestra relación jugaría una parte muy importante, como era de esperar. Pero no era una sexualidad “convencional” pues ni tú ni yo lo somos y de esa manera nuestra sexualidad sería viva, despierta y… diferente.

De esa manera el primer cachete, el primer pellizco y la primera vez que apreté tu cuello al hacer el amor son elementos que no extrañan, ni extrañaron cuando aparecieron, poco a poco pero de forma inflexible, en nuestra relación. Poco a poco notábamos como la sensación del placer se aliaba con la del dolor, un dolor conocido, controlado y cedido, pero no por eso menos deseoso, menos apasionado y menos sabroso.

La primera vez que tu culo se puso en pompa para recibirme en toda la libertad que tu sumisión me daba, se despertó en mi una llama aún más libre para usar la fantasía y la fuerza con maña y con mesura de forma que tus gemidos, los de mis manos, mis cintos y cuerdas no fueran acallados ni hirientes, más deseados, esperados y dulces.

Es curiosa esa mezcla de dolor y placer que hace que uno y otra deseemos más de ello, como una caricia que hace cosquillas o ese orgasmo inacabable que por deseado y placentero no es menos doloroso.

Con todo, preciosa, quiero que esta fantasía sea para ti recuerdo de experiencias vividas y deseadas, como ejemplo solo pondré el crucero del año pasado y nuestra parada en Malta, cuando llegamos al interior de la isla visitamos una pequeña ciudad amurallada. Usaremos el cepo que había para los presos, aquel que al verlo nos miramos de forma complacida sabedores de lo que insinuábamos y que ilustra esa sensación para mi reina, para mi princesa y mi perra, para ti.

“Ella no sabía bien si debía o no hacer ese viaje, hacía mucho tiempo que no le veía y le daba un cierto miedo saber hasta donde habría estado fantaseando, o investigando en el tema que más les excitaba a ambos. Cerrando los ojos podía verse, siempre había tenido buena memoria, atrapada por el cepo de la calle mayor de aquel pequeño pueblo que como reclamo publicitario usaban los turistas para hacerse fotos.

Ellos habían decidido asaltarlo a altas horas de la noche, de inmediato ella asumió su papel e introdujo cabeza y manos en el cepo que él ató con rapidez inmovilizándola. Sin dar pie a más comentarios él le arrancó la camiseta a ella y con un jirón le tapó la boca. Ella sabía que poco después le taparía los ojos, y así fue, de forma que allí estaba ella, medio desnuda, atada, amordazada y con los ojos tapados en la plaza de un pueblo desconocido. De repente, pensar en esa sensación empezó a excitarla y su sexo se humedeció. Sobretodo después de recibir una serie de cachetes que hizo escocer su bello culo sedoso. Ella esperaba más, estaba acostumbrada a mucho más, sobretodo con mucha más fuerza, pero los cachetes se retrasaban.

Esa sensación era nueva, ¿dónde estaba él? ¿Qué estaba pasando? Y esas dudas, esa indefensión hizo que se excitase aún más. De pronto una nueva lluvia de cachetes cayó sobre ella y su indefenso culo antes de que su sexo recibiera la recompensa en forma de una larga y profunda penetración con la lengua. Ella no podía esconder el placer de sentir su culo ardiendo y su coño invadido por su propia humedad y por la lengua. Cuando estaba a punto de correrse sus gemidos, pese a tener la boca tapada, se hicieron rápidos y continuos, momento en el que la lengua se retiró y de forma brutal y salvaje fue sustituida por una polla que penetró su sexo de forma completa e irremediable.

Ella en realidad adoraba esa sensación, se sentía dolida por los cachetes y le costaba respirar, pero se sentía llena por aquel miembro que le llenaba por dentro. De esta forma no le costó nada retomar el ritmo por el orgasmo, pero al hacerlo este se detuvo, y tras unos segundos y al tiempo, volvió el placer en forma de cachetes en el culo y la polla penetrando su culo de forma metódica, rítmica y salvaje. Ella poco podía hacer. Se le escapó un pequeño grito de dolor cuando la polla penetró su culo, pero el placer y la mezcla con el hilo de dolor hizo que durase apenas un instante.

Sentía su humedad caer por sus muslos, sentía como se mezclaba con el sudor y otros líquidos y sentía el placer de los cachetes que caían, al ritmo de las enculadas, sobre sus nalgas. El ritmo siguió así hasta que él se corrió dentro de su culo. Como si las enculadas y los cachetes no hubieran sido suficientes, él dejó el culo de ella chorreando todo lo que había entrado y desapareció un instante en la parte frontal. Le destapó la boca y enseguida notó el olor y el sabor de su polla mezclado con el suyo propio, el de su humedad, su vagina y su culo, todos mezclados en una amalgama de olores y sabores, sobretodo por que el no dejaba de apretar el pene flácido mientras la insultaba contra la boca para que quedase bien limpio.

Ella se sentía henchida, él se había corrido y la usaba para limpiarse, era una auténtica perra para su amo, pero también deseaba más para llegar ella también al orgasmo. Cuando él estuvo bien limpio la volvió a poner la mordaza y se separó. Ella ansiaba más contacto, cada poro de su piel lo gritaba y su sexo lo marcaba con su humedad. De pronto sintió como algo áspero y frío la penetraba su sexo con dificultad, apenas cabía, pero el ritmo era interminable, y la llenaba, la llenaba entera por dentro. Cuando parecía que todo había acabado empezó el tremendo mete-saca de aquel objeto que causaba placer y dolor y que solo se detuvo para introducir un nuevo objeto, de la misma textura, en su culo mojado.

Al ritmo los dos objetos la penetraban con saña e ignorando sus gemidos. Se sabía puta, se sabía disfrutada y disfrutando pero el dolor de su piel, el de su sexo, y el de su culo la mantenían despierta y multiplicaban el placer. Notó como el ritmo paraba dejando los dos objetos bien dentro de ella, bien dentro de ella, y de inmediato empezó a oír lo que parecía el flash de una cámara.

Al oírlo recordó su posición, recordó donde estaba y recordó lo perra que era obedeciendo a aquel hombre que la torturaba con el placer y el dolor. Se sentía especialmente indefensa, se sentía protagonista de la imagen pero no sabía como acabaría y esa sensación, esas sensaciones la hacían estar aún más excitada…

Esta historia está inventada, en parte, e inspirada en hechos reales, en las aventuras entre Amparo y yo. Ella es una mujer impresionante de larga cabellera rizada y mirada impactante, una de esas mujeres que al verlas se te llevan el ánimo y la respiración. Sus pechos son dulces y generosos al ofrecerse y más dulces y generosos cuando se saborean en una playa o en una noche oscura en el rellano antes de entrar a casa.

Si quieres saber como acaba esta aventura o conocer otras aventuras déjanoslo saber. Hasta entonces un beso y un pellizco…

Autor: Lebret

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Cuando me hicieron un putito

El esfínter se acostumbraba a engullir aquel pedazo y mi excitación, empezó a hacerme disfrutar. Entonces comenzó a aparecer en mí atisbos de la perra en la que me estaba convirtiendo. Allí se estaba gestando mi transformación. Supe que aquello se iba a convertir en una constante en mi vida porque me sentía realizado y plenamente satisfecho de mi mismo siendo allí empalado por un cerdo.

Hola. Soy un chico de 27 años, aunque parezco más joven por mi piel lisa y blanca y ser rubito. Tengo la cara algo aniñada y soy delgadito y de estatura normal. Esta es la historia de lo que me ocurrió un día. Aunque todo fue consecuencia de algo que latía en mi interior hace mucho tiempo. Lo malo es que todo explotó de una forma descontrolada.

Yo tenía novia por aquel entonces, hará un par de años de aquello. Estaba bien con ella aunque siempre noté que me faltaba algo a pesar de que practicábamos un sexo satisfactorio, pero yo anhelaba algo más vicioso, un sexo más duro y ella era algo fría y convencional. No le iba ningún tipo de desviación de lo que es la penetración y los besitos. Yo necesitado de emociones más fuertes, comencé a leer todo tipo de relatos eróticos en la red. Y los que más me excitaban eran los relatos homosexuales. A mí nunca me llamaron la atención los hombres, pero la necesidad de morbo y vicio por lo prohibido me excitaba sobremanera, y a pesar de ser heterosexual, soñaba con ser poseído por grandes machos que me usaran a su antojo, y a ser el más pasivo de los esclavos. La idea de tener ante mí una gran verga con todos sus atributos, oliendo y sabiendo cómo debe de ser, me hacía la boca agua y me provocaba hasta temblores.

Las pajas leyendo relatos ya no me dejaban satisfecho y mi idea de cumplir mis deseos viciosos en realidad iba cobrando cada vez más fuerza. Pero en una ciudad no demasiado grande me era imposible pavonearme por lugares del ambiente ya que yo quería mantener mi vida como hasta entonces. Quería que toda esa aventura quedase en la clandestinidad. Nadie debía enterarse de esto y mucho menos mi novia, ya que a pesar de todo yo la quería mucho. Así que recurrí a algo menos arriesgado que buscar maromo por las discotecas y me zambullí en el mundo de los chats. Allí encontré muchas personas que buscaban la misma discreción y pronto un tipo charlando conmigo me supo dar en la tecla que yo necesitaba para lanzarme. No decía ser un tío guapo ni atlético ni nada por el estilo, eso no era lo que yo buscaba porque a mí la figura del hombre no me interesaba sino el morbo y el pene en sí. Buscaba sentirme soez sucio y depravado y para eso era mejor un hombre lejos de los cánones de belleza. Buscaba gordos, rudos, viejos, maleducados, sexo racial. Algo que se saliera de la norma.

Y mi hombre de aquella noche decía ser un cincuentón separado y bien entrado en carnes, más alto que yo y muy fuerte según decía él. Era el hombre perfecto para lo que yo buscaba, ser poseído una noche. Yo, como todas las noches que chateaba así estaba borrachísimo y eran altas horas de la madrugada, tras recogerme de la juerga. Le dije que buscaba rabo. El me preguntó que me gustaba hacer y yo le dije que yo quería satisfacer a un hombre y que hiciera de mí una puta por aquella noche. Que me usara con desprecio y ejerciera su poder sobre mí. Después de hablarme con insultos que me pusieron cachondísimo me dijo que le diera el teléfono pero yo no quería pues deseaba mantener mi clandestinidad. Pero él me convenció poniéndome más cachondo y accedí. Ese fue mi gran error (o mi golpe de suerte según se mire). Me llamó y me dijo donde me recogería con el coche. Yo estuve acojonado esperando solo en la calle muerto de frío hasta que llegó en su cochazo gris oscuro, de gama alta. Cuando me metí en el coche olía a tabaco y a alcohol, él también debía de estar borracho. Me sorprendió su mirada, parecía que iba a comerme con los ojos, yo me ruboricé y entonces me dijo:

-Puta, estás más buena de lo que pensaba, eres un yogurcito, te voy a follar hasta que llores perra.

En ese momento me sorprendió a mi mismo mi reacción porque en mi cara se dibujó una sonrisa de oreja a oreja que no hacía sino demostrar la enorme felicidad que sentí en ese instante, me sentía realizado y haciendo lo correcto. Allí al lado de una gasolinera y con toda la luz se abrió la bragueta y sacó su polla. Morcillona, muy oscura y me cogió la mano colocándomela en su paquete. Toqué su caliente y palpitante bulto y en ese momento se me hizo la boca agua.

-Vamos zorra de mierda, ¿a que esperas a metértela en la boca?

Yo me agaché y al acercarme note su fuerte olor. Olor que al percibirlo a veces en mi mismo después de un largo día de deporte o de no poder ducharme en circunstancias me habia parecido nauseabundo. Ese olor fortísimo, agrio, me estaba haciendo salivar. En solo dos oscilaciones de mi mano aquel nabo tomo forma y se puso bastante grueso y de un tamaño de unos 18 centímetros. A mí me parecía una monstruosidad. Tiré del pellejo hacia atrás y allí aparecieron los restos grumosos de anteriores corridas. El tipo tenía pinta y olor de no haberse duchado en varios días. Saqué la lengua con timidez y la dirigí hacia esos restos grumosos.

Cuando contactaron en mis papilas gustativas noté toda la fuerza salada y agria inundándome el sentido del gusto. No pude demorarme más y metí todo el cabezón enorme en mi boca y succioné con fuerza. El parecía en el séptimo cielo pero yo disfruté de aquel mi primer chupetón a un nabo de una forma infinita. Empecé a mamársela con fruición y él arrancó el coche y empezó a conducirlo con alguna dificultad debido a mi trabajito.

-Te voy a llevar a un descampado para follarte bien, puta. Hoy te ha tocado el gordo. Sigue chupándomela zorra.

Yo seguía y seguía. Al parar en un semáforo yo noté algo raro en su postura y entonces él me dijo:

-Mira hacia arriba un momento y saluda a nuestras amigas!

Cuando miré me sobrecogí, pues habia esperando a cruzar el semáforo un grupo de 5 o 6 chicas guapas que saldrían a aquella hora de alguna discoteca y que  en aquel momento me estaban mirando boquiabiertas mientras me comía el falo del gordo. Yo al ver que no eran conocidas y para no amedrentarme por mi dueño y demostrarle mi determinación agaché mi cabeza y empecé a mamar con fuerza y gusto. Ellas se escandalizaron, gritaron ¡que asco! Y cosas similares. Mi gordo se reía a carcajadas y salió disparado con un acelerón.

-Muy bien puta. Estás haciendo muy bien tu trabajo jaa,jajaja!

Cuando llegamos al descampado paró el coche. Habíamos pasado por una zona con bastantes coches parados igual, pero donde acabamos estaba bastante separado y muy oscuro. Estábamos solos.

-Sal de coche maricón de mierda.

Fuera del coche se sentó en el frontal y me agachó para que siguiera comiéndosela. Al rato me paró y me dijo:

-Ponte contra el capó, ha llegado el momento de reventarte con mi tranca.

Me bajó los pantalones y calzones todo junto y empezó a aproximarse, entonces me vino el miedo de repente y le paré un momento lo cual provocó su mirada asesina.

-Perdona pero quiero que sepas antes de todo que esta es la primera vez que me van a follar el culo. Nunca antes he estado con un hombre, y tengo un poco de miedo a que me vaya a doler demasiado.

El se echó a reír y no se creía que fuera mi primera vez, quizá por el nivel de la mamada que le habia dado. Algo que yo habia aprendido bien viendo innumerables pelis porno. Yo se lo asevere y entonces su mirada torno a lasciva mirándome el culito me echó mano a la nalga y apretando me dijo:
-Bien putita, como es tu primera vez vamos a hacerlo bien para que no haya problemas.

Aquello me tranquilizó por un instante. El sacó del maletero unas cuerdas. Cuando me dijo de atarme al coche le dije que prefería que no y me amenazó con darme una somanta de palos entonces yo me deje atar. Me ató al marco de las puertas los brazos extendidos y mi pecho quedaba sobre el capó. Mi culo al borde en pompa a merced de aquel depravado.

Me metió bruscamente un dedo lo cual me gustó. Mi culo estaba algo acostumbrado a aquello ya que en mis pajas solía meterme objetos como mangos de herramientas incluso palos de escoba en el culo. Pronto empezó a meterme más dedos y ya me dolía bastante. El no esperó a dilatarme porque pasaba de mi miedo y me puso su cabeza en el ojete.

-Puta, si no has follado nunca ahora vas a desear estar muerto. Pero pronto te va a gustar y me vas a pedir que no pare, porque yo te lo he notado, eres una puta magnifica, tienes madera. Ahora recuerda este momento putita.

Me agarró fuerte y embistió todo su inmenso cuerpo contra mí. Yo creí ser atravesado por una viga. Ciertamente creí que me moría y que todo aquello era un lamentable error. Me la metió hasta el fondo y la dejó ahí un rato. Me agarro de los hombros. Yo emitía un pequeño gemido de dolor pues ni aire tenia para gritar. El se tumbó sobre mí y me dijo:

-Ahora tienes una polla dentro del culo puta. ¿No es lo que querías? ¿A que coño crees que habías venido?

Daba pequeños empujoncitos para que yo notara viva aquella inmensidad dentro de mis entrañas mientras me hablaba.

-Después del uso que te voy a dar no vas a dejarlo nunca porque eres un pedazo de guarra de categoría y esta noche no la vas a olvidar nunca. (¡Que razón tenía!)

Entonces empezó su mete y saca, lento pero conciso al principio. Aquello me estaba matando. Yo amagué con chillar de dolor pero él me agarró fuerte del pelo y aplastándome la cara contra el coche me amenazó con ostiarme si me quejaba en alto. Estuvo follándome un rato que se me hizo eterno:

-Eres mi perra y estás hecha para esto, para satisfacer a un macho como yo. Tienes un culo para follártelo mil veces, cacho de guarra.

Su lento proceder junto con su tratamiento, las obscenidades que me decía me situó mentalmente en el lugar de los sueños que tantas veces había tenido. El dolor comenzaba a menguar debido a que el esfínter se acostumbraba a engullir aquel pedazo y mi excitación, por lo humillado que me hacía sentir, empezó a hacerme disfrutar. Habían pasado unos veinte minutos. Entonces comenzó a aparecer en mí atisbos de la perra en la que me estaba convirtiendo. Allí se estaba gestando mi transformación. Supe que aquello se iba a convertir en una constante en mi vida porque me sentía realizado y plenamente satisfecho de mi mismo siendo allí empalado por un cerdo. Empecé a gemir pero de gusto y a culear un poco. Cuando mi gordo notó aquello se echó a reír.

-Puta tienes el culo bien partido, y gimes como una niñita. Estás disfrutando por ser tan puta.

Entonces me agarró de las caderas y empezó a follarme brutalmente a una velocidad de vértigo. No entendía como semejante gordo podía moverse-moverme así. Me estaba destrozando y me gustaba.

-Siii, siii, jódeme más. Fóllame papi. Me estás matando con tu nabo.

Giré mi cuello para mirarle:

-Quiero que preñes mi culito.

El tipo aminoró un poco el ritmo pero la metía con fuerza espasmódica y en todo su recorrido.

-Perra vas a recibir tu primer lechazo. Te voy a llenar el culo de mi leche pedazo de puta.

Entonces noté un Niágara caliente inundándome por dentro. Gemí como la más puta de las putas, me relamí y quedé exhausto en el capó del coche. Oí como con su nabo todavía dentro se accionaba el obturador de una cámara. Miré sorprendido hacia atrás y allí estaba él retratándome con su teléfono móvil con su troncho metido en mi culo. Mi cara de sorpresa toda sudada. No le dije nada porque sabía que de nada serviría. Se separó de mí y entonces hizo fotos de mayor detalle de mi culo que empezaba a chorrear su leche por la cara interna de mis muslos. Aquel momento supe que mi gordo me tenía bien atado por los cojones. Me había poseído para siempre.

-Putita, después de este polvazo no dudo que ibas a volver por más polvos, pero para asegurarme me guardo estas fotos. Recuerda que tengo tu teléfono y que se dónde vives. Ahora que eres mi puta personal ya puedes relajarte y asumir tu papel.

Me desató y me dijo que me quitara toda la ropa y la metiera en el coche. Estuvo un rato sentado mirándome. Yo estaba a un par de metros de él arrodillado en el campo y con mucho frío. Entonces se dirigió a mí.

-Voy a mear putita, y tú no querrás que mis fluidos se desperdicien por el campo, ¿verdad?, abre la boca puta mía.

Se iba a cumplir otro de mis más deseados sueños. Iba a ser la escupidera de aquel cerdo inmenso. Abrí la boca sin rechistar. El apuntó a mi boca y falló por poco mojándome toda la cara. Luego dirigió bien el chorro adentro y yo empecé a saborear y a sacar la lengua. Al poco de continuar la meada se acercó y me metió toda su fláccida polla en mis fauces meando abundantemente. Yo tragaba y tragaba lo que me parecía un manantial de agua y aun así se escapaban meados por el borde de mis labios. El se apretaba contra mí con fuerza para que saliera lo menos posible. Disfrutaba como un cerdo y yo tenía el nabo que me iba a explotar de la excitación.

-Bebe puta, bébete mis meados. Sucia perra.

Ahí fue cuando me corrí, y sin tocarme empezó a salir leche de mi polla, tragando las últimas gotas del delicioso néctar de mi macho. Cuando él vio mi semen se rió de mí y dijo:

-Como te gusta esto pedazo de mierda. Eres una guarra de campeonato.

El se vistió lentamente y me dijo:

-Bien puta, eres tan buena que no puedo guardarte para mí solo. Te voy a dar las mejores folladas de tu vida pero te puedo sacar mucho más partido. Me voy a ganar unos buenos cuartos a tu costa, que para eso eres mi puta.

Yo me eché a temblar, aquello pasaba de castaño oscuro. Todo se había desmadrado pero sabía que en mi situación nada podia hacer, solo aceptarlo y en lo posible vivirlo con ganas.

-Voy a ver cómo te desenvuelves en tu nueva ocupación perra. Hoy te vas a tragar un montón de nabos y además hoy lo vas a hacer gratis. Cuando vean lo bien que lo haces ya pagarán esos desgraciados.

-Si mi amo. – Ponte a caminar delante del coche a unos metros y anda como si fueras la más puta del globo.

El coche avanzaba a una velocidad muy lenta y yo caminaba desnudo delante alumbrado por los focos muerto de miedo.

-Zorra, ¿qué haces? quiero que andes como una puta, que me espantas el negocio. ¿O quieres que coja tu móvil y empiece a mandarle fotos a tus amigos?

Empecé a contonearme como si fuera una puta barata. Era algo increíble lo que me estaba sucediendo. A lo lejos empecé a ver a tipos que iban andando por allí. Creo que de los típicos que van a observar a los demás o a ver si alguien les invita a una “fiesta”, cuando llegamos al núcleo central de coches mi amo me ordenó detenerme y con los focos encendidos y yo rodeado de unos siete tipos dijo:

-Ahí tenéis a un putito de categoría que me ha dicho que os quiere comer los nabos a todos. Llenadlo de lefa a ese putito cabrón.

Casi todos se estaban pajeando y uno se apresuró corriendo hacia mí y me hizo agachar, solo al abrir la boca ya noté su leche salpicándome. Saqué la lengua y él me llenó de lefa toda la boca, la cara y el pelo. Después de correrse rebañaba los goterones con su nabo y me lo metía en la boca y yo lo agradecía enormemente pues me encantaba aquella situación, el sabor no me era extraño pues ya me había bebido mi propio semen en muchas ocasiones. Me encantaba ese sabor pastoso.

Todos los tíos empezaron a turnarse para las mamadas. Me comí aquellas pollas de todos los colores con enorme placer. Aquella se estaba convirtiendo en la mejor noche de mi vida. Mi felicidad era plena. Tenía mi polla otra vez empalmadísima. Y uno de los tipos se tiró al suelo a hacerme una mamada mientras los demás se corrían en mi boca, yo también me corrí en la boca de aquel extraño que no derramó ni una gota.

-¿Que pasa, nadie quiere follarse a esa perra? Dijo mi amo desde el coche. -¿Cuánto cuesta? Exclamó uno de los primeros en eyacular que ya estaba pajeándose y armado. -Esta noche es gratis, invita la casa.

Decía el gordo con una sonrisa divertida grabando un video con su móvil de su nueva puta comiéndose los nabos de tantos desconocidos. Me obligó a que gritara mi nombre y apellidos mirando a cámara mientras pajeaba a uno de los extraños. El que preguntó por el precio me agarró, me levantó y me puso contra el lateral del coche. Yo me abrí de piernas y el tipo me ensartó de un golpe y empezó a follarme como si no hubiera follado en siglos. Yo gemía como una auténtica actriz porno, me estaba dando un gusto inmenso. Su leche al correrse chorreó hasta mis tobillos.
Me follaron casi todos uno tras otro, mientras mi amo lo registraba todo con videos y fotos. Fue mi primera noche con mi amo.

Este relato no es real. Aunque está muy vivo en mi imaginación. Si queréis comentarlo estaré encantado de leer lo que me queráis decir.

Autor: Eresunpimpollo

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Paula II

Paula pellizcaba mis pezones, su cara era la de una perra al igual que la mía, ambas jadeábamos con más fuerza, mi coño palpitaba cada vez más intensamente, al igual que el suyo, estábamos a punto de corrernos la una encima de la otra, me metí mis dedos en mi boca y comencé a mamarlos mientras me movía, notaba que mi coño se estremecía al igual que el de ella.

Paula y yo salimos de la oficina apresuradas. Estábamos ansiosas por llegar a su piso y una vez allí dar rienda suelta a nuestra imaginación.

Su piso era muy acogedor. Nada más llegar me invitó a ir a la ducha con ella. Y así fue. Nos dirigimos hacia el cuarto de baño, íbamos andando juntas, besándonos, sobándonos las tetas, el culo… Una vez allí Paula abrió el grifo de la ducha y el agua comenzó a salir. Comenzamos a desnudarnos apresuradamente. Estábamos ansiosas por gozar.

Nos metimos en la ducha, ambas de pie. Paula comenzó a mojarme con el grifo, el agua estaba muy caliente, al igual que las dos. Sacamos nuestras lenguas, empezamos a enredarlas, a mojarnos los labios de agua y saliva, a morderlos. Paula apretó mi cuerpo contra el suyo y de nuevo pude sentir esas tetas bien prietas contra las mías. Las tomé con una de mis manos y comencé a morderlas, a asfixiarme en ellas, mientras que la otra mano la deslicé poco a poco hasta su coño. Estaba hinchado y duro… mmmmm… menudo coño tenía Paula. Me pidió que me sentara en un pollete que tenía la bañera. Así lo hice. Me senté, con mis piernas bien abiertas.

Ella se arrodilló en la bañera y contempló mi coño. Comenzó a darle pequeños golpecitos con sus dedos, mientras yo no paraba de acariciar su cuerpo mojado por el agua. Con el grifo en mano y con un chorro bastante pronunciado lo situó a la altura de mi coño, en mi clítoris. El chorro de agua comenzó a pegar en mi coño, con fuerza. Agua hirviendo que estaba haciendo que mi coño palpitara. Comencé a jadear, a decirle a Paula que si tenía algún instrumento parecido a una polla para darnos placer mutuamente. Me dijo que sí, pero que antes quería lavar mi cuerpo.

Tomó la esponja, vertió gel sobre ella y comenzó a frotar mi cuerpo. Mis hombros, mis brazos, mis pechos, mis piernas… Paula era una experta con las mujeres y yo se lo estaba agradeciendo enormemente. Situó la esponja en mi coño y comenzó a frotarlo con ella… mi clítoris estaba disfrutando mucho, palpitaba sin parar. Luego situó la esponja en mi culo y comenzó a frotar de nuevo mientras me decía que me iba a meter un consolador que tenía por el coño, que me iba a hacer correr a través de mi clítoris y de mi coño, que me iba a dejar afónica de tanto gemir… Yo me dispuse a enjabonarla también a ella, con tacto, con delicadeza, ella emitía leves gemidos, me tocaba mis tetas mientras yo la tocaba a ella con la esponja. Nos enjuagamos y secamos mutuamente con una toalla.

Me llevó hasta su cuarto. Me dijo que me iba a poseer y que para ello me iba a atar a su cama. “Paula, ¿cómo me vas a hacer eso? No podré soportarlo. No podré ver cómo te aprovechas de mi cuerpo y sin poder hacer nada al respecto”. Paula me dijo: “Cállate de una vez y goza. Goza de mi cuerpo, de mis manos, de mi boca.” Me tiró en la cama y me ató al cabecero de forja que tenía con uno de sus pañuelos. Allí estaba yo, abierta como una perra, atada de manos, completamente desnuda a la merced de la lesbiana más puta que he conocido.

Una vez atada, comenzó a jugar con mi boca, a morder mis labios y a decirme que eso mismo iba a hacer con mi coño. Un coño que ya empezaba a rezumar. Lamió mi cuello, mis orejas, apretaba mis tetas con sus manos y tiraba de mis pezones. Mi cara pedía que mi coño fuera embestido con algo, daba igual el que. Paula bajó sus manos hasta mi coño. Deslizó uno de sus dedos y se lo llevó hasta su boca. “Ana, tu flujo va sabiendo cada vez más a perra, pero aún tienes que mejorarlo”. La tía sabía que con esas palabras me excitaba y rezumaba aún más.

Se puso de rodillas encima de mí, con su coño a la altura de mi cabeza. Allí lo tenía. Todo para mí. Para mamarlo y beber de él. De un coño precioso, enorme y que desprendía unos flujos que sabían a auténtica perra. Comencé a atrapar entre mis dientes sus labios, esos labios enormes y rosados… ella acariciaba mi pelo, me miraba, le encantaba ver cómo le succionaba el coño. Con la punta de mi lengua le acaricié su clítoris… sabía muy bien, estaba muy mojado, ella se movía mientras mi lengua se deslizaba por su coño… me fascinaba comer el conejo de Paula. De nuevo se levantó y se dispuso a ponerse frente a mí.

Metió uno de sus dedos y comenzó a moverlo como si de una polla se tratara. “¿Te gusta verdad Ana? ¿Desearías que fuera una polla?” “Si Paula, necesito algo gordo que rasgue mi coño, algo que saque todos mis flujos al exterior”. Se levantó de la cama y se acercó a la cómoda que tenía en el cuarto. Yo me estaba retorciendo, estaba muy caliente y no podía utilizar mis manos para darme placer mientras Paula buscaba alguno de sus juguetitos. Después de revolver un poco en la cómoda sacó un consolador de aspecto gelatinoso, bastante gordo y largo. Le pregunté cuanto medía y me dijo que lo suficiente para sacarme esos flujos que ella quería beber fuera.

Abrió mis piernas lo más que pudo, situó aquella polla gelatinosa en su boca y comenzó a mamarla. “Paula, no seas zorra y métela ya de una vez en mi coño o voy a reventar”. “Tranquilízate Ana, la estoy lubricando para que se deslice bien por tu coño, aunque pensándolo bien creo que tu coño no necesita lubricación, está muy dilatado, tiene mucho brillo”.

Colocó la polla en la entrada de mi vagina y comenzó a meterla y a sacarla, a la vez que con su otra mano sobaba mis tetas. Mis gemidos se hacían más fuertes y ella no paraba de repetirme que quería joderme bien con esa polla. Que quería llenar esa polla con mis flujos para luego poder metérsela yo a ella en su culo. Un culo bien prieto y hambriento de ese consolador. Paula paró durante unos instantes. Dejó la polla metida en mi coño y me desató. A continuación se levantó, caminó hacia la cómoda y subió una de sus piernas en ella, comenzó a menear su cuerpo, dejando a mi vista el agujero de su coño y de su culo. “Ahora me toca a mí, le dije. Voy a darle placer a tu culo Paula”.

Saqué el consolador de mi coño, tenía una inmensa cantidad de flujo. Me entraron unas ganas terribles de comenzar a mamarlo, pero decidí dejarlo para el culo de Paula. Me acerqué hasta ella, le sobé las tetas, su clítoris, su vagina… hasta llegar a su culo. Estaba ya bien mojadito. Introduje en su ano uno de mis dedos. Su culo empezaba a dilatar, se estaba preparando para ser follado con ese consolador lleno de mis jugos.

Abrí bien su culo con mis manos y le introduje el consolador poco a poco… mmmmmm… como entraba… Paula gemía, volcaba su cabeza hacia atrás y sacaba su lengua para buscar la mía. Comencé a recorrer su culo con él, dentro y fuera, una vez detrás de otra, cada vez con más intensidad. Paula estaba muy excitada, su piel estaba roja, estaba sudando, necesitaba correrse de una vez, así que me pidió que la dejara tumbarse en la cama. Así fue, se tiró en ella y me pidió que me sentara de rodillas encima de ella. Su clítoris quedó pegado al mío. Paula me dijo: “Ahora muévete puta, quiero que nuestros clítoris se froten mutuamente, para que así nos podamos correr juntas y nuestros coños mezclen nuestras corridas”.

Comencé a moverme muy deprisa. Paula pellizcaba mis pezones, su cara era la de una perra al igual que la mía, ambas jadeábamos con más fuerza, yo me movía más y más encima de ella, mi coño palpitaba cada vez más intensamente, al igual que el suyo, estábamos a punto, a punto de corrernos la una encima de la otra, me metí mis dedos en mi boca y comencé a mamarlos mientras me movía, notaba que mi coño se estremecía al igual que el de ella.

Allí estábamos las dos, corriéndonos, jadeando, dando los últimos suspiros. Todo ello para después hacer un 69, para dar los últimos lametones a nuestros coños y lamer nuestras corridas. Después de hacerlo, de saborearlo, de degustarlo, Paula me dijo que mi flujo había mejorado, pero que le debía otro polvazo como ese.

Un beso a todos.

Autora: Ana

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