Entregando a mi esposa 5

Puedes leer la cuarta parte de esta serie de relatos: Entregando a mi esposa 4

Me desperté el domingo profundamente revuelto. Deborah no estaba en casa y Jazmín tampoco. Me molestaba la idea que Jorge viniera a casa, pensaba que iba a estar mi hija y no me parecía bien. Tengo que hablar con Deborah, pensé. Vinieron de comprar facturas, Deborah notó mi cara seria.

-Epa, que cara… que pasó?

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Entregando a mi esposa 4

Puedes leer también la tercera parte de este relato: Entregando a mi esposa 3

Y así empezó a pasar el tiempo, hacía un mes que Deborah sólo se veía con Jorge a solas, siempre salían, los sábados eran para él, yo me quedaba cuidando a Jazmín, los días de semana, cuando llegaba a casa, Deborah estaba siempre vestida como para salir, algunos días salía con Jorge y otras veces se quedaba conmigo, me dijo que le encantaba que yo no supiera para quien se arreglaba.
Un Lunes llegué estaba deliciosa, un vestido corto, medias a medio muslo, pintada discretamente pero resaltando sus carnosos labios, la bese, y me devolvió el beso metiendome lengua:
-Estoy que vuelo de calentura… necesito pija urgente…

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Festejando nuestro aniversario

Hola a todos, me llamo Juan, vivo en Buenos Aires, Argentina (tengo 35 años, mido 1.85, tez blanca, ojos marrones) y lo que les voy a contar me ocurrió en febrero de este año.

Estoy casado con Clara hace 6 años y siempre tuvimos un buen sexo. Ella tiene 34 años y es profesora de Educación Física y profesora en un gym cerca de nuestra casa. Ella tiene un cuerpo fenomenal, por lo que en la calle todos voltean a mirarle la cola (lo cual me excita mucho y una de mis fantasías siempre había sido verla coger con otro hombre). Sus pechos no son ni grandes ni chicos. El día de nuestro aniversario me propuso que vayamos a algún lado a bailar, lo cual acepté. Mis compañeros de trabajo me recomendaron un boliche que queda a 30 cuadras de mi casa. Al llegar la noche, mi mujer (que estaba hermosa, con un jean apretado y una remera que dejaba ver su ombligo) y yo nos fuimos en mi coche hasta el lugar. Cuando entramos, mi mujer se fue a sentar y yo fui a comprar dos vasos de cerveza. Después de tomarnos los dos vasos, fuimos a bailar (yo mucho no sé bailar, pero acepté por ser nuestro aniversario). Después de bailar un tiempo, entre besos, abrazos y risas, Clara fue al baño y yo me fui a sentar.

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Por fin el intercambio

Estábamos los cuatro y estaba viendo con una mezcla de celos y excitación como mi esposa estaba a punto de ser perforada por la verga curva de Ricardo.

Aunque por mucho tiempo lo desee , al verla allí empinada caliente y deseosa, no pude evitar pensar con mi pensamiento de “macho ” , que si en verdad era esto lo que deseaba, si no iba a lamentarlo después. ¿ Me reprocharía ella después haberla dejado coger por otro? ¿ Le gustaría mas otras vergas que la mía.? Ya era tarde para esos pensamientos. Lentamente Ricardo la fue penetrando provocándole un profundo Aaaaaaahhhh que la hizo resbalarse hacia abajo quedando ya completamente acostada y boca abajo con Ricardo arriba de ella.. Mi esposa se estaba viniendo, lo sabía porque inicio unas rápidas contracciones de las piernas como si tuviera calambres y eso siempre es signo de sus orgasmos, a ella le encanta esa posición porque siente en su vagina el miembro y los pelos en las nalgas y si se las abro le penetran los pelos hasta rozarle su culo. Eso siempre la hace venir y ahora mas al sentir una verga diferente no mas larga que la mía ni mas grueso, pero esa curva hacia arriba de seguro la hacia sentir muy diferente.

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primer trio hmh

Hola somos pareja 10 años de casados, como sabemos en tanto tiempo es bueno comenzar a experimentar nuevas cosas para reactivar la parte sexual y sensual,

Nuestra historia comienza luego de un día de trabajo que llegamos a casa y luego de que bibí me enviara fotos por mensajes a lo cual ya lo hacíamos hace algunos días estuvimos juntos haciendo el amor con tanta lujuria que al momento comenzamos hablar que si nos gustaría esas fotos que las vieran otras personas para saber que decían de ella les cuento, bibí es una joven delgada senos medianos una cola hermosa paradita y redonda, cintura pequeña y unas piernas gruesas, le encanta que la vean con lujuria   y por eso le gusta que le tome fotos en ropa interior y desnuda, bueno ella en su momento de lujuria dijo que le gustaría que otros hombres la vieran desnuda y que le comentaran cosas que le querían hacer,

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POR ESPIAR A MAMA DISFRUTAMOS COMO PUTAS III

Salí y me subí a su carro estaba haciendo mucho frio cuando me mire en el carro no me favorecía el frio pues como no me puse brasier mis pezones se pronunciaban sobre la camiseta me puse roja y disimuladamente cerré un poco la chaqueta pero la cremallera no subía mientras hacia esto el se acerco a saludarme dándome un beso muy cerca la comisura de los labios eso me altero mas si se puede decir tenia mi pelo mojado mis pezones hinchados y mi cara roja como tomate no podía ser mas notoria mi situación para salir del apuro rápido le pregunte que necesitaba o que pasaba a ver si me podía entrar rápido antes de que don Alex se pudiera percatar de algo

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La perversión de Martha II

 Martha parecía un flan, temblaba y me miraba “¡¡¡Pero tu estas loco!!!…. como se te ocurre invitarlos aquí, no sabemos quienes son atino a increparme mientras temblaba y entre mis manos sentía su excitación, esto no esta bien… yo no los voy a dejar entrar” me decía en un tono algo de rabia por haberlos invitado, mi excitación era increíble y no iba a dejar que una oportunidad de esas se me fuera de las manos,

Debía pensar rápido antes de que Martha recobrara su confianza y arruinara el momento; “tienes razón… es una locura”

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Tamara, Ursula y Almita

Serían las 10 de la mañana del día lunes cuando me desperté con Tamara a mi lado, ambas como Dios nos echó al mundo. Me dirigí al dormitorio en donde estaban mis papis con Úrsula. También estaban los tres completamente desnudos con Úrsula despatarrada entre mis papis. Las prendas de mi amiga desparramadas al costado del lecho sobre la alfombra. Me dirigí a la maleta en donde tenía mi ropa y extraje una tanguita, un short chiquito y una blusa de tela muy fina y transparente que iba dejar ver mis tetitas a través de ella. Me puse unas sandalias y me dirigí al baño para darme una ducha reparadora y refrescarme dado que hacía bastante calor. Ya en el baño ocupada en vestirme sentí un agradable aroma a café que venía de la planta baja. Era Tamara que lo estaba preparando descalza y con un revelador salto de cama como única vestimenta.

-Mi amor, ya tenés el café servido y abriendo esa puertita tenés galletitas y en el refrigerador hay mermelada. Ahora me voy a dar un baño-terminó diciendo.

Al pasar a mi lado me tomó del mentón, me dio un beso en la mejilla , me dijo:¡qué divina que sos! y se alejó sonriendo en dirección al baño.

El día empezaba muy bien. Gonzalo no apareció porque con toda seguridad se había ido temprano a cumplir con sus tareas habituales. A la media hora estábamos los cinco, mis papis, Úrsula, Tamara y yo departiendo alegremente y comentando lo bien que lo estábamos pasando todos. Quedó acordado que iba a estar en el departamento de Úrsula el lunes y el martes, dedicada a descansar e ir a la playa .Iba a esperarla en el departamento cuando ella fuera ambas noches a bailar al club. Úrsula no quería dejar de ir porque en esa época del año se recogen muy buenas propinas con los turistas extranjeros y por lo general aparecen matrimonios “conocidos” de Úrsula que pagan muy bien sus “compañía” y que hacen que la cuenta bancaria de mi amiga aumente en forma bastante rápida. Les prometimos a mis papis y a Tamara que con toda seguridad lograríamos que Almita viniera algunas horas o tal vez alguna noche a pasarla con ellos. Eso era algo que en realidad me a compañía de algunos amigos. Los amigos iban a ser para Yanira y Almita principalmente porque Martino estaba segura que no me iba a dejar en toda la noche. Pero yo no estaba dispuesta a estar sólo con él. Con Úrsula al hacer comentarios sobre lo que podía pasar esa noche nos reíamos diciendo que al principio íbamos a dejar a Martino completamente agotado para después dedicarnos a nuestros amigos.

Bebimos un poco de refresco y Martino igual que las veces anteriores me quemaba con la mirada delante de su propia mujer y debo confesarles que esa situación me excitaba enormemente. Al salir de la casa de Tamara me había cambiado el short por una mini y cruzaba mis piernas mostrándole al hombre los muslos y desde la posición en que se encontraba frente a mi estaba segura que alcanzaba a verme la tanguita que tenía puesta.

Yanira la mujer, es bastante más joven que él . Esa semana iba a cumplir 32 y es una mujer muy bella. La posibilidad de acostarme con ella era otra cosa que me excitaba de tal manera que estaba deseando que llegara la noche del sábado, que los invitados ignorantes de la orgía que se iba a realizar después de terminada la fiesta se fueran y poder en compañía de Úrsula, sus amigos y Almita ,¡ mi Dios! gozar de una manera que fuera inolvidable.

Estábamos ahí charlando cuando en un colectivo del Instituto llegó Almita, quien, al vernos, se acercó corriendo. La mini de tela escocesa que estaba usando dejaba ver sus fabulosas piernas. Parecía mentira que yo pudiera haber visto a esa chiquilina rubiecita, con carita de ingenua, de nenita buena con la cara desfigurada por la lujuria cogiendo y gozando a destajo con dos o tres negros pijudos metiéndosela por todos lados y bañándola en leche. ¡Y pensaba verla más de una vez en los días venideros! Nos dio un beso en

la mejilla a ambas.

-Ponte un traje de baño si querés ir a la playa con nosotras-le dijo Úrsula.

-¡Bueno, bárbaro! Y se fue corriendo hacia el interior del edificio.

-¡Qué linda chiquilina!- comenté.

-Sí, y ya me contó Yanira que pasaron un fin de semana muy entretenido con ella-dijo Martino con cara de sátiro.

Mi respuesta y la de Úrsula fue reírnos.

-Espero que el próximo sábado yo pueda divertirme con Uds.-agregó el hombre.

-Vamos a ver, espero que sí-le contesté haciéndome la interesante y mirándolo con cara de pícara.

-¿Cómo, no es seguro?-preguntó Yanira un poco alarmada, no sé si pensando en nosotras o en los amigos de Úrsula.

-No le hagan caso a Gabriela, le gusta hacer bromas y hacerse desear, yo sé que en el fondo tiene tantas ganas como Uds.

-¡Ah, bueno, y …Úrsula…..¿ ya sabés a quiénes vas a invitar? -No, todavía no, pero quédate tranquila que sean quienes sean te van a gustar-respondió Úrsula.

Me parecía mentira que esa conversación se realizara delante del marido, se ve que al tipo no le importara que viniera un regimiento y se cogiera a su mujer mientras él pudiera cogernos a nosotras. Así estaban las cosas cuando volvió Almita. Quien mira a las chicas de esa edad piensa que ellas no son conscientes de lo buena que están y de los pensamientos impúdicos que generan en la mente de algunas personas, pero eso es un error. Cuando tenía la edad de ella yo sabía el efecto que causaba mi cuerpo, sobretodo mis piernas en algunos de mis profesores y a los hombres en la calle, de las miradas de que era objeto incluso de parte de algunas mujeres y vaya las calenturas que me agarraba de noche en mi camita cuando empezaba a pensar en esas cosas.

Estuvimos cerca de media hora dentro del mar y luego nos tiramos a la sombra de la vegetación existente sobre unas lonetas que habíamos traído.

Almita le hizo a Úrsula la misma pregunta que antes le había hecho Yanira. Úrsula ,¿quienes son los hombres que vas a traer? -Y la verdad que yo también me hacía la misma pregunta.

Hábilmente Úrsula comenzó a explorar el terreno.

-Almita, ¿ a vos te gustaron los hombres que vinieron el sábado a pasar la noche con nosotras?

-La verdad que sí, me imagino que te habrás dado cuenta.- Su respuesta estaba mostrando a la verdadera Almita .

-¿Y cuales te gustaron más?-insistió Úrsula.

-Alfredo es muy simpático y me gustó mucho.

-¿Y alguno más?

-Y bueno…me gustaron todos pero Marcos también me gustó muchísimo.

-¿Y por qué decís que te gustó muchísimo?

-¿No te imaginás por qué?- contestó Almita con cierta picardía.

-Sí, me lo imagino pero quisiera saber si no estoy equivocada.

-¿Vos querés saber si es porque la tiene grandísima, no? Bueno..y sí… es por eso-respondió Almita riéndose.

-Pero a mi me pareció que te dolió mucho.

-¡Ay, si, me dolió horrible , al principio, pero después fue divino!!!

-¿Te sigue doliendo la cola?

-No, ahora ya se me pasó, no me duele casi nada.

-¿Así que te gustaría que Alfredo y Marcos vinieran el sábado? -Sí, me encantaría- respondió firmemente Almita.

-¿Y te gustaría conocer a otros amigos míos?.

-Y..sí…¿por qué no? si son amigos tuyos y a vos te gustan pienso que a mi también me van a gustar.

En mi mente rondaba la idea de invitarla a ir a la casa de Tamara para que Almita la conociera a ella y al marido y especialmente a mis papis. Estaba esperando el momento apropiado. Este surgió casi enseguida.

-Después que me dejaron en casa..¿qué hicieron ?-pregunto Almita.

Úrsula y yo nos reímos.

-Hummm…¡qué habrán hecho que se están riendo de esa manera! ¿No me lo van a decir? -Bueno…volvimos al departamento para comer algo y llamé a mis papis a la casa de un matrimonio amigo en donde estamos pernoctando y nos invitaron a cenar con ellos-respondí.

-¿Y fueron?-interrogó Almita

– fuimos y lo pasamos muy bien-respondió Úrsula y nos empezamos a reír de ex profeso para despertarle la curiosidad.

-Hummmm ¿me van a contar lo que hicieron o me van a dejar intrigada?

-¿Qué te parece, Gabrielita, se lo contamos?-me preguntó Úrsula.

-Bueno, yo creo que a esta altura ya somos amigas íntimas y podemos contarnos todo..¿no te parece? Sí, contale todo, no hay problema.

-Bueno Almita, te voy a hacer un resumen rápido. Los papis adoptivos de Gabrielita son swinger, igual que Tamara y Gonzalo así que te imaginas lo que está pasando entre ellos estos días. Yo tengo relaciones con ellos desde hace tiempo. Son muy amigos míos y fue debido a mi relación con ellos que tuve la suerte de conocer a Gabrielita en el club privado el año pasado. A esta muñequita preciosa que tenés a tu lado. (sic) Bueno, ella se acostó con Tamara y Gonzalo y yo con los papis de Gabrielita cuando vine de madrugada del club privado en donde bailo.

-Hummm….¡qué bueno!-fue el comentario

-Bueno la verdad que divertirme con Uds. es fabuloso, pero no quiero ni pensar si mis padres se llegan a enterar de todas las cosas que estoy haciendo.

-No se van a enterar. Gabriela no los va a conocer y Yanira y yo somos las más interesada en que ellos no se enteren. Somos todos muy depravaditos pero muy discretos. Sos vos la que debés tener cuidado y no meter la pata.

Almita estaba acostada en la loneta y Úrsula y yo, una a cada lado de ella. A esa hora hacía un calor espantoso pero la conversación, los cuerpos sensuales de ellas dos rozándose con el mío hicieron que me fuera calentando de a poco y a esta altura de la conversación e imaginándome nuevas situaciones mi conchita empezó a palpitar y a humedecerme la tanguita.

-Decime la verdad Almita, a vos te gusta emputecerte con nosotras y ponerte bien depravadita ¿no es cierto?Úrsula le decía esto con sus labios casi pegados a los de ella.

-Sí, Úrsula, me gusta, vos sabés que me gusta!!!

Y sus labios se unieron en un apasionado beso de lengua. Mis manos y las de Úrsula acariciaban sus carnes, su piel ardía. Con mis manoseos logré que una de sus grandes tetas escapara del sostén y comencé a mojársela con saliva, a manosearla y a chuparle el pezón. Los labios de ambas se separaron y Úrsula comenzó a hacerle lo mismo que yo a la otra teta. Almita giró su cabeza y sus labios buscaron ahora los míos. Nos succionamos mutuamente las lenguas.

-¡Ay, Almita, qué putita divina que te haz puesto!!-le dije al oído cuando nuestras bocas se despegaron.

-Mmmmmm-ronroneó ella y hundió nuevamente su lengua en mi boca. Se la succioné de una manera tal como para arrancársela mientras ella la viboreaba apretada por mis labios. ¡Qué sensación deliciosa!La lengua de Úrsula, había ido recorriendo su vientre acercándose lentamente a las zonas genitales de Almita. Al mismo tiempo que le lamía la barriguita con ambas manos comenzó a bajarle la tanguita. La muchachita levantó la cola y colaboró con Úrsula para que su conchita, con vello pubiano rubio y escaso quedara a merced de la ávida boca de Úrsula. Almita retorcía su cuerpo para ofrecerle impúdicamente la raja con sus hambrientos orificios a la no menos hambrienta boca de Úrsula. Sus quejidos de placer y sus ¡sí!..¡sí! se unían a las palabras obscenas que nuestra propia calentura nos hacía decir.

-¡Ah, que conchita sabrosa que tenés Almita!- brotaba la voz de Úrsula entre los blancos y suaves muslos.

-¿Te gusta que te chupen la concha? ¿eh? Dale, putita, decime ¿te gusta?-le decía yo.

-¡Sí, me gusta, me gusta! ¡Y que me cojan toda también me gusta! ¡sí!..¡sí!!!¡Aaaaah! ¡aaaaah! -¿Querés chuparme la concha? -¡Sí, dámela, dámela!!

Me puse de pie. En un santiamén me saqué el bikini rojo que tenía. Me arrodillé con las piernas abiertas y con el vientre de Almita entre ellas y le ofrecí mi raja para que me chupara toda y me dispuse a compartir la conchita de Almita con Úrsula que estaba con su cara frente a la mía chupándosela con desesperación. Almita se aferró a mis nalgas y su lengua iba de mi ano a mi clítoris lamiendo y titilando con gran habilidad. Me chupaba con tantas ganas que sentía el ruido producido por sus succiones. Úrsula generosamente se irguió permaneciendo arrodillada y dejando la conchita de Almita a mi entera inconveniente al darse cuenta que Almita tenía muchas ganas de hacerlo. Pero nos hizo prometerle, más que prometerle jurarle que podía contar con nosotras y con algunos amigos de Úrsula para la noche del sábado próximo. Así lo hicimos.

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En mis próximos relatos les contaré con todos los detalles lo sucedido la noche del miércoles cuando nos llevamos a Almita de acuerdo a lo convenido y luego lo de la fiestita del sábado que estuvo para alquilar balcones.

Envíenme sus comentarios pero por favor, no me molesto en contestar a hombres groseros, sí a las críticas constructivas.

Besos a todos.

Chau

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Estreno en el club de intercambio

Teníamos curiosidad, así que nos decidimos a probarlo. Como no queríamos quedar con un par de desconocidos en un bar y que no fueran lo que esperábamos, nos decidimos por el club de intercambio más pijo de la ciudad. Nos explicaron cómo funcionaba y pasamos a la zona de barra-discoteca. El local estaba bastante animado, había parejas que se besaban y otras bailaban, tocándose. A media luz distinguimos gente de todas las edades, pero francamente, aunque había gente joven, creo que a mis 27 y sus 28 años, éramos la carne más fresca del lugar y en cuanto entramos, fuimos el foco de muchas miradas.

Se nos acercó una pareja de unos 50 años, él ya calvo y ella muy rubia, algo más joven que él, pero madura.

–          No os habíamos visto nunca por aquí, ¿es vuestra primera vez? – nos dijo el hombre.

–          Sí, teníamos curiosidad.

–          ¿Queréis bailar?  – preguntó.

–          Íbamos a pedir una copa- les contestó mi novio, Javier.

–          Ah, bien, entonces nos vemos después – y se alejaron, sonriéndonos.

Al menos, captaban pronto las indirectas.

–          ¿Estás seguro, Javier? ¿No nos habremos equivocado de sitio, verdad?

–          Tranquila Elena, es sólo el principio y como ves la gente no insiste. Relájate – Y me abrazó, bajando sus dos manos  a mi trasero – mm qué culito, no se te notan las braguitas ¿es que no llevas?

–          Sí, pero son muy finas, las negras transparentes…

Desde la barra veíamos como entre algunas parejas iba subiendo el tono y se marchaban de la habitación, la verdad que la atmósfera era muy erótica y aunque estaba tensa, me iba calentando poco a poco. No lo voy a negar, yo era un poco reticente pero Javier tenía esta fantasía desde hacía  mucho tiempo y poco a poco me la había ido metiendo en la cabeza. En estas estábamos cuando entró una pareja que llamó nuestra atención. Él era alto y moreno y ella era castaña clara y muy esbelta, destilaban elegancia y estarían en la treintena. Ambos les miramos y ellos lo notaron y  nos sonrieron, acercándose  a nosotros. La falda de vuelo que ella llevaba parecía flotar.

–          Hola, sois nuevos por aquí, ¿verdad? – nos preguntó ella, con una sonrisa.

–          Sí, es la primera vez que venimos…

–          ¿Estáis casados? – preguntó él, tenía una voz muy profunda.

–          No, todavía no –contesté yo – ¿vosotros sí?

–          Sí, desde hace 6 años, venimos aquí de vez en cuando, para avivar la llama – me respondió ella, guiñándome un ojo. – Soy Raquel y él es Pedro – Y ambos nos dieron dos besos, largos, reteniéndonos un poco más de lo acostumbrado.

–          Vaya, me encanta tu vestido, estás increíble – dijo Raquel y me agarró un brazo – da la vuelta.

Di una vuelta y los tres me miraron.

–          Eres un hombre afortunado – le dijo Pedro a Javier – tiene un culo perfecto.

–          Pues no digamos tu mujer, debajo de esa falda tan vaporosa se intuye una maravilla… ¡y qué escote!

Raquel llevaba un escote al que no podía dejar de mirar, se me iban los ojos. No tenía los pechos tan grandes como los míos pero los tenía turgentes, redondos y la camiseta estaba estratégicamente colocada para  insinuarlos.

–          ¿Te gusta? – le respondió Raquel – Puedes tocar…

Javier me miró, como pidiendo permiso y un poco asustada se lo di. Le puso la mano en el pecho izquierdo, por encima del top y la movió muy despacio, cerrando ella los ojos. Pedro se había acercado a mí y había puesto su mano en mi vestido de lentejuelas, poco a poco la iba bajando. Raquel ya estaba abrazando a mi novio y nos miraba de reojo, mientras Javi empezaba a explorar su falda con la mano libre. Se besaron y Pedro seguía tocando mi trasero, la pareja nos miraba pero yo seguía un poco tensa.  Raquel se separó por un instante.

–          Voy al baño, ¿vienes conmigo?

–          Vale

Me agarró de la mano y me guió por la pista hasta el aseo.

–          ¿No has notado cómo te miraban todos?

–          Sí, bueno, nos miraban.

–          Te miran a ti, Elena, ¿sabes por qué?

–          No – contesté, se había acercado a mí.

–          Porque pareces todavía una niña y todos quieren quitarte la inocencia. Tan delgadita, con tu pelo claro, tus rasgos dulces…

Y me  besó. Era la primera vez que me besaba con una chica. Mientras movía su lengua despacio dentro de mi boca, metió su mano por el escote de mi vestido negro y agarró mi pezón. Lo acariciaba y lo estrujaba, volviéndome loca. Busqué el pecho que hacía poco había estado tocando Javier, sintiendo su pezón erizado. Se separó de mí.

–          ¿Te sientes mejor?

–          Me siento increíble, me has tocado exactamente
como me gusta, me has puesto..

Me interrumpió poniéndome un beso en los labios.

–          Imagínate qué más puedo hacer… pero, vamos con los chicos, estarán esperándonos.

Al volver Raquel agarró a Javi.

–          ¡Vamos a bailar!

Pedro me llevó también a la pista. Volvió a poner una mano en mi culo, con la diferencia de que ahora yo la deseaba ahí. La otra la subió hasta mis tetas.

–          Me encantan tus tetas- me susurró mientras me acariciaba – Deja que te las toque mejor. Y mientras me besaba abrió el escote de mi vestido dejando un pecho al descubierto, a la vista de todos.

Lo manoseaba y bajó a chuparlo. Algunos curiosos nos miraban y por supuesto Raquel y Javi no nos quitaban ojo. La erección de Javi se veía perfectamente a través del pantalón mientras bailaba con Raquel. Pedro me dio la vuelta, para frotar su paquete contra mi culo, quedando mi pecho expuesto a todos. Entonces Raquel se acercó y se inclinó para chuparlo, después me volvió a besar y metió su mano por debajo de mi vestido. Javi no quería quedarse atrás así que su mano desapareció debajo de la vaporosa falda de Raquel, buscando su rajita, lo mismo que Raquel hacía conmigo. Se había apoderado de mi coño y movía su dedo frenéticamente, frotando mi clítoris. Pedro me sacó el otro pecho y tocaba los dos, yo jadeaba, entrecerrando los ojos, casi sin ver a los curiosos que nos miraban. Mi coño chorreaba y yo empezaba a contraerme. Raquel también empezó a gemir, el dedo de Javi parecía estar haciendo efecto y yo no pude aguantar más y entre jadeos me corrí, de pie, delante de todos, con los pechos fuera en medio de la pista. El orgasmo fue tan fuerte que casi me doblé 90 grados, apretando mi culo contra el paquete de Pedro. Javi estaba alucinado y dejando un momento a Raquel, me besó y me dio las gracias al oído.

–          Chicos, ¿qué os parece si pasamos a un reservado? – propuso Raquel.

Los dos aceptamos y nos fuimos de la pista. Cuando caminaba el hombre que nos había hablado al principio me paró y me tocó un pecho, diciéndome que había sido una escena estupenda. Estaba tan en otro mundo que no me había dado cuenta de que seguía llevándolos fuera. Le dije que quizás hablaríamos luego y me fui, siguiendo a los otros tres.

Ya en la habitación, Raquel nos dijo que necesitaba que alguien la calmase, que no se había corrido aún y no podía más. Se desnudó entera y después se tumbó en la cama. Pedro me quitó el vestido y me metí entre las piernas de Raquel, empezando a lamer su chochito, poniendo mi culo en pompa. Raquel le pidió Javi que pusiera la polla en su boca y Pedro, tras comprobar que mi coño estaba empapado, apartó mi braguita a un lado y me envistió con su miembro, dejándome casi sin respiración. La tenía muy gorda y me estaba llenando entera. El coño de Raquel era el primero que me comía y su sabor me encantó. Le metí la lengua en la vagina y con el dedo le frotaba el clítoris. Con la polla de Javi en la boca no podía gritar pero gemía como una loca y finalmente se retorció, corriéndose entre espasmos. Ahora que su coño estaba preparado, Javi quería probarlo así que me pidió que le cediera el sitio y la penetró, envistiéndola como si no hubiera mañana mientras Raquel se agarraba las tetas. Pedro había acelerado la marcha en mi coño y de repente me introdujo un dedo en el culo. Javi todavía no me lo había estrenado y aquel dedo me puso a cien. Con las manos me separé las nalgas, pidiendo más, quería que mi culo fuera de Pedro. A mi lado Javi no podía más y se corrió, rociando las tetas de Raquel de leche, soltando un gemido animal. Pero Pedro tenía cuerda para rato.

-¿Quieres que te abra el culo? – me preguntó Pedro.

– Sí, por favor, métemela en el culo.

– Espera, tenemos que ir despacio para que no te duela. Raquel, ¿puedes ensalivarlo y dilatarlo?

Raquel se levantó y con las tetas llenas de la leche de Javi se puso manos a la obra con mi culo. Lo lamió, metió un dedo, luego dos, luego tres. Pedro me estaba haciendo un dedo y yo estaba a punto de correrme otra vez.

–          No te corras aún, quiero que te corras con mi polla dentro.

Se colocó detrás de mí y puso su glande en la entrada de mi ano. Empujó y entró la punta.

–          ¿puedes devolverme el favor, Elena? Quiero que Javi me folle a mí también el culo.

A penas podía chupar su ano, Pedro me empujaba con fuerza, me dolía y me encantaba, me tenía loca de placer. Javi me estaba tocando las tetas y finalmente me tocó el clítoris.

–          ¡Qué estrechito! Te lo estoy abriendo…

No pude más y me corrí, con la polla de Pedro en el culo. Al verme derrumbar, Pedro aceleró las envestidas, me empujaba como un toro. Me preguntó si quería su leche en mi boca y dije que sí, abriéndola de par en par cuando la sacó de mi culo y me apoyó la punta d ela polla en la lengua.

–          Cómela zorrita, hoy te has hecho mayor – me dijo, mientras me llenaba la cara de lefa.

Caímos exhaustos sobre el colchón mientras Javi penetraba el culo de Raquel: el suyo  estaba acostumbrado y había acogido la polla de Javi rápidamente. Raquel me pidió que fuera hacia ella y mientras estaba a cuatro patas bajó la cabeza para besarme y comer los restos de la leche de Pedro que quedaban por mi cara. Le toqué el clítoris hasta que se corrió, apretando la polla de Javi, que no pudo más y descargó todo en la entrada de su ano, metiéndole algunas gotas dentro.

 

 

 

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